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Publicado: 12/01/2005


 

MORATINOS SUPERMAN


El señor Moratinos es un gozo, un ser angelical y candoroso que parece buena gente pero que a lo mejor serviría mejor al país desde otro puesto.

Digo esto porque el ministro de Exteriores habría de ser el ''defensor del pueblo'', frente a los intereses extranjeros y las asechanzas de ''los países competidores y rivales''. Y ser tambien su imágen y su rostro.

Es el único ministro al que se admite impenetrable, taimado, doble, sagaz, imprevisible, astuto, intrigante y cínico cuando es preciso. Aparte de demandarle que sea inteligante, dúctil, cauto, sutil, desconfiado, agudo y avisado, que es lo que se espera del director de la política exterior de un país. Y sobre todo que sea diplomático, una palabra que implica saber estar, moverse con soltura, resultar próximo, soslayar con habilidad las trampas dialécticas, dar la vuelta a los argumentos, conversar con agudeza, contestar sin hacerlo, disparar sin parecerlo, encubrir las preferencias, ocultar las jugadas, resolver los contenciosos quedando siempre encima como como los globos de hidrógeno, y saber caer siempre de pié como los gatos. Igual que Superman.

¿Pueden decirme, aportando algún ejemplo, cuál de estas propiedades ha mostrado el ministro de Asuntos Exteriores?

Hace muy poco, inauguró su gestión acusando a un Gobierno de su nación de haber sido desleal con el presidente de un país amigo, cooperando a su destitución. No sé si el chivatazo es cierto o un embrollo, pero si hubiese sido vendedor de ''El Corte Inglés'', es un suponer, lo habrían echado de la empresa por deslealtad, como todo el que difunde la política o la estrategia de ventas de una firma. Porque aunque tenga ahora otro gerente, es la misma. Pues bien don Miguel Ángel de El Descuido -no puede llamarse de La Guarda- aprovechó que don Hugo Chavez, el político puenteado, viniera a España, para decirle que el Gobierno para el que trabaja -o sea su empresa- había querido dejarle sin trabajo. Claro que ese no fué un deslíz candoroso. Tampoco una jugada inteligente. Sólo una maniobra torpe, burdamente urdida, que le dejó ''in púribus'' o si lo prefieren en lenguaje llano, con el culo al aire. Una ''salida de pié de banco'' que nos hizo exclamar: ''¡Señor, que no necesitemos nunca que este lince nos defienda!''. Pero como no le mostraron la tarjeta roja, ahí lo tenemos. Y el otro día, hablando de sus hábitos dijo que ''bebía vinó francés porque su madre es francesa y le gusta más''. Un juicio perfectamente asumible si lo hubiese dicho en Francia. Pero no, lo dijo en España, su patria paterna y la del Rioja, el Ribera del Duero, el Somontano, el Penedés, el Jumilla y el Jerez-Xerez-Sherry.

Apunté sus ocurrencias en un papel pero pesaba tanto la tinta que debió caérseme del bolsillo. ¡Inefable don Moratinos!

Pero durante su viaje a Camboya, Indonesia y Ceilán, ya saben, el Sudeste Asiático, está exhibiendo su agudeza de una manera demoledora. Esta misma mañana ha manifestado a los periodistas boquiabiertos que ''cuanto más tarden a encontrar a los dos españoles aún desaparecidos, más facil será que ya no vivan''. Sorprendente. Pero lo que ha dejado más perpleja a la concurrencia ha sido saber que ''resulta muy difícil reconocer a los muertos del tsunami porque son de muchas razas''.

Y tiene razón. Todos los extranjeros se parecen.

Darío Vidal

12/01/05

 

       MoratinosSuperman (12/01/2005 19:57)