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Publicado: 10/01/2005


 

LA BARAJA DEL MIEDO


Cuando se analiza el secesionismo suelen hacerse cuentas bastante burdas sobre los partidarios y los que lo rechazan, apelando siempre a razones de origen o sentimentales. Pero no suelen ponderarse otros factores sutiles como el egoísmo de los ''comprados'', y el miedo de los amenazados y los del ''por si acaso''.

Solo los primeros me parecen, sin paliativos, despreciables, porque esos son los que comulgan o apostatan al son de su conveniencia. Los otros tienen una presión invencible y nadie puede exigir a nadie que se comporte como un héroe. Por eso el independentismo catalanista tiene menos coartadas, aunque también conozco a quien ha sido aislado e incluso marginado del mercado laboral por tibieza nacionalista. Pero la sangre no llega al río de la amenaza de muerte ni del atentado, si se descuenta la tenebrosa época de ''Terra Lliure'' en la que Federico Jiménez Losantos fué raptado, herido y abandonado en un descampado, y el fabricante de motocicletas Bultó fué asesinado mediante una bomba lapa de depresión, adherida al pecho.

Descartando la cooperación de los esbirros terroristas, necesaria para que los nacionalistas democráticos lleven adelante el negocio, la atracción de la independencia es bastante discreta y asumible. Según un reciente sondeo de Sigma Dos, el 36% de los vascos están en contra del Plan Ibarretxe y el 34% está a favor, de modo que teóricamente -solo teóricamente- podemos anticipar cual sería el resultado de un ''referendum de autodeterminación''. Un referendum que por otra parte sería ilegal, por cuanto Euskadi no ha sido un territorio colonizado por una potencia extranjera sino parte constitutiva del propio país desde su primera andadura. Pero ahí tenemos la franja temblorosa del miedo, el sector ominoso del ''ns/nc'', que no sabe o no contesta porque está bien como está todo, y que técnicamente significaría ''mejor sin Ibarretxe'' pero no se computa. Es la banda sociológica instalada en la comodidad y el miedo a significarse en cualquier sentido. ''A mi no me líe usted''. Aunque a la hora de votar son los que se decantan por los que más miedo les dan. Y los que hacen perdurar las situaciones infamantes como el chantaje terrorista a los que tienen la dignidad de no desertar, ni rendirse, ni humillarse aunque les vaya la vida.

Muchas veces pienso que ese coraje en soledad que los hace admirables, es otra razón para que los cobardes enconen su rencor hacia ellos y otro motivo de odio para los asesinos resentidos. Los primeros porque se sienten señalados por su entereza, y los segundos porque se saben derrotados por su dignidad, ya que aunque sean capaces de matarlos, no lo son de vencerlos.

Aunque tantos años de argucias, embustes y sofismas han alterado a mi parecer el juicio de los vascos, que caen en dramáticas contradicciones como suponer que el ''Plan'', aunque desuna a los vascos y los haga más pobres, alejará por lo menos el terrorismo, una actitud claudicadora y cobarde que parece ignorar la batalla a muerte a la que habrían de enfrentarse los sabinistas y los marxistas para determinar quienes iban a mandar en última instancia. Y cabe imaginar quiénes y de que modo se impondrían finalmente.

Lo malo es que, en muchas ocasiones, la Historia la deciden los corderos poniéndola tan difícil como si la inspiraran los lobos.

Darío Vidal

10/01/05












 

       Labarajadelmiedo (10/01/2005 20:11)