Hemeroteca:


Junio 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
 
       

Publicado: 05/01/2005


 

EL ENFADO DE GASPAR


''Disculpe ¿ha visto por aquí algún paje?''. Le miro y tiene un porte derrotado y fatal de decadencia: le falta pedrería de la túnica, lleva una modesta corona ladeada que no parece de oro y arrastra una pesada capa que debió ser regia, como una pesadilla. ''No, Señor -contesto respetuoso-, por lo menos desde que estoy aquí''. Mira turbado alrededor: ''Es que como veo por el suelo papeles de celofán, envoltorios estampados y cintas de colores, pensaba...'' ''No, Señor. Habeís llegado a punto''. ''¿Es que usted sabe quién soy''. ''Sí, Majestad: soís el Rey Baltasar. Mi Mago preferido''. Esboza una sonrisa cansada con que quiere expresar su gratitud y alzando el hombro da un tirón de la capa y se la acomoda. ''Muchas gracias, joven. ¡Qué tiempos, verdad!'' ''Sí, Majestad, qué tiempos'',- reconozco doblemente agradecido por la llaneza de trato y por llamarme joven a estas alturas.

El avance rumoroso de una una larga comitiva que se detiene, me hace alzar la mirada y veo a Melchor y Gaspar en lo alto de sus camellos. ''¿También ha pasado por ahí ese bobalicón?''- quiere saber Gaspar. Baltasar asiente con el gesto. ''¡Ya te lo decía yo! -reprende Melchor-. ''Estos bárbaros del norte no tienen tacto, ni sindéresis, ni maneras, ni crianza, ni cosa que Dios trujo. Que se quede con los escandinavos, los britanos, y los estadounidenses; que se quede en buena hora con los hugonotes y los tudescos luteranos, pero que no desconcierte a nuestros niños de Oriente y el Mediterráneo, a nuestros niños de siempre. ¿Lo visteis vosotros en el Portal? ¿Dónde estaba, de dónde ha salido? ¡Es un impostor!'' Ahí tercia Baltasar con tu talante conciliador: ''¡Bueno, hay que decir que nunca ha dicho que fuera a adorar al Niño! A cada cual lo suyo''.

Melchor alza el índice en actitud acusatoria y sentencia con voz grave: '' Y hay algo peor que le incapacita para relacionarse con los niños: que es un embustero. Ha hecho creer en los países boreales que llega de España. ¿Quién ha visto algo aquí que no sea su disfraz? No es más que un 'sacaperras' de los astutos mercaderes hiperbóreos que tuvieron esta idea hará poco más de cien años''. ''Bueno -apostilla gravemente Baltasar- tampoco los tenderos de aquí son mancos, sobre todo los de esas grandes tiendas sin amo''.

El séquito se rebulle impaciente y se adivina alguna sorda pendencia entre los pajes inquietos, que pugnan por ver quién tiende las escaleras de cuerda a los balcones. ''Majestades: tenemos mucha tarea y llevamos retraso''- advierte oficioso el Gran Visir. ''Procedan, procedan'', condesciende Melchor

''Yo les participo a Vuestras Majestades -reflexiona Gaspar- que si las cosas siguen así, terminaré por no venir. Porque yo emprendo cada año la gran peregrinación para traer ilusión a mis niños y no quiero dejarles pesadumbre. Y me parece cruel que alguien anuncie en la televisión lo que muchos no pueden tener. Incluso me ha llegado noticia de que hay padres que renuncian a escribirnos y prefieren gastar su dinero, comprando los juguetes con los propios pequeños para cosechar egoístamente su gratitud -como si no hubiera fiestas, onomásticas y cumpleaños- enseñándoles a descreer en el milagro del amor gratuíto, en la dádiva sobrenatural, en la la ilusión y la espera esperanzada. No sé que opinarán Vuestras Majestades, pero, quitando ésto, todo se reduce a fisiología. Adivinen el futuro que van a cosechar''.

Y los tres Reyes Magos asienten apenados.

Darío Vidal

05/01/05

 

       El enfado de Gaspar (05/01/2005 18:05)