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Publicado: 01/01/2005


 

UN DESEO EN SAN SILVESTRE


¡Que tengan ustedes feliz salida y entrada de año y háganme el favor de ser felices por unas horas!

Ólvídense de los malos rollos por lo que más quieran y apréstense a vivir estos momentos como si fueran cuanto tienen -que es lo único que poseemos realmente porque el pasado es irreversible y el futuro no nos pertenece-, y dediquen una sonora, procaz, alegre y desvergonzada pedorreta a los problemas que pasado mañana les aguardan. Hagan como aquel flemático financiero inglés al que su secretaria entregó una carta cuando se ponía ya el gaban para salir de fin de semana. El caballero la tomó y dió un respingo al leer el membrete. ''¡My God!'' -exclamó devolviéndoselo a la chica- ''¡Menudo disgusto voy a darme el lunes cuando la lea!''

Pues, bien, prométanme olvidarse de todo hasta el lunes 3 de enero del año que viene. Y aunque no crean una palabra de todo ello ni sean supersticiosos, pónganse una prenda colorada y pídanle a Ella que se enfunde en un ''body'' rojo sangre, o que se ajuste un sujetador y una braguita del color de la Fortuna.

No sé si lo han probado, pero están guapísimas con ese atractivo envoltorio de Fiesta. Es un embalaje de lo más incitante, créanme. Y fantaséen, jueguen y retocen, que ya saben que no hay nada como ese ejercicio para combatir la obesidad, para elevar la autoestima y hasta para que bombée mejor el corazón. El bombeo es siempre muy gratificante, tonificante y edulcorante.

Creo que muchos de nuestros políticos nos harían la vida más grata y mejorarían de humor y biorritmos si se empleasen con más entusiasmo a ese menester. Si hiciesen y se dejasen hacer, si prodigasen caricias y admitiesen besos perfumados de Chanel, ni Ibarreche pondría ese entrecejo de polichinela de la cachiporra, ni don Pascual ese gesto de agria dispepsia posetílica, ni Carod llevaría ese bigote de marsopa, como para hacernos creer que a él ''nada'', que a él solo le pone y erotiza el sueño de una ''Catalunya lliure'', cuando lo que oculta bajo él es que no se come un rosco desde que entraron ''Los Nacionales'' por la Diagonal, también llamada Avenida del Generalísimo Franco. ¡Qué cosas!

Pero sobre todo no se obsesionen esta noche con esos Tres Mosqueteros perturbados -no olviden que los tres mosqueteros eran cuatro- que se tiran España (nunca mejor dicho) como una pelota de ping-pong del uno al otro mar, con riesgo de romperla o agrietarla. En Septentrión, el talibán integrista del teatro de títeres sombríos con la capucha de Eta, y en Oriente, la abigarrada ''matriuska'' que esconde tres distintas figuras con el mismo propósito encubierto: perpetuarse a toda costa, porque ''París bien vale una misa''. La que se ve y da la cara es una comadre con el mandil del PSOE; dentro hay otra que llevan engañada con los ojos vendados y acento andaluz, que luce el delantal del PSC y hace de costalera de los señoritos. Y como un polizón escondido en lo profundo pero imponiendo sus caprichos de vieja zorra, hay una bruja pequeña y contrahecha con una toquilla astrosa y las siglas de ERC.

Aunque el patriotismo es desde hace algún tiempo un sentimiento ''kitch'', inconveniente, reaccionario y anticuado -si no se refiere a la propia comarca-, deseo convocarles a que desperecemos a los dos grandes partidos, para que eviten concertados que se nos coman a España los ratones.

Sólo así habrá motivo para felicitarse 2005.

Darío Vidal

31/12/04

 

       Un deseo en San Silvestre (01/01/2005 02:30)