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Publicado: 26/12/2004


 

NEGARNOS A NOSOTROS


El cava -o el champaña, o la sidrina asturiana- estan haciendo estragos estos días. Si don Quijote, que cultivaba la sobriedad y la templanza, se hubiera dejado dominar por el consumismo, podría haberse convertido cualquier Navidad en el primer avistador de platillos volantes, ovnis o ufos de la Historia. No habría tenido bastante con los molinos de viento ni con la princesa Micomicona. Y eso es lo que les sucede a algunos de nuestros compatriotas poseídos por el delirio independentista.

Hoy he visto una imagen de las carreteras nevadas de Vitoria a Castilla, La Rioja y Navarra, en una televisión nacional que daba cuenta de la crudeza del temporal de Navidad con una ilustración sonora de veras sorprendente. El corresponsal en Ibarrechilandia describía los grandes atascos circulatorios que se han registrado estos días entre Vitoria y la Peninsula. Una portentosa pirueta conceptual para desvincular el País Vasco del resto, sin cometer la imprudencia de referirse a Euskadi y España, aunque para ello haya sido preciso provocar un cataclismo geológico haciendo saltar a Álava por encima de los Pirineos para sacarla de la Península y crear un nuevo mapa. ¿O acaso el ilustrado informador identifica Península con España e ignora que Dinamarca es también la Península para los daneses como Italia lo es para los italianos? Pues que lleve cuidado si se enteran los portugueses.

Pero la fiebre patriótica arrastra a excesos tan hilarantes como referirse a la ''hora catalana'' para no decir ''hora española'' cuando se alude a un suceso acaecido en otras latitudes, una licencia a que son muy proclives los cronistas de deportes sin excluir a los de RNE. Lo que recuerda cierto tratado que un día hojeé con vivo interés esperando hallar alguna peculiaridad entomológica autóctona en la fauna del Principado y no encontré más que la mosca común, la mosca del vino, la abeja, la avispa, la hormiga y el repertorio universal de esos bichos molestos y minúsculos, aunque naturalmente con nombres catalanes. Porque es que el libro se titulaba ''Els nostres insectes''.

A veces piensa uno en lo que podríamos lograr si aunásemos esfuerzos en la misma dirección para alcanzar un objetivo colectivo, como incrementar las exportaciones, producir manufacturas más competitivas, fabricar bienes de mejor calidad, no regalar el valor añadido de nuestros productos a los países que los elaboran y hacer investigación básica y aplicada. A veces uno se pregunta con desaliento por qué dispersamos nuestra energía en disgregarnos, en alejarnos, en confundirnos, en extraviarnos y en perdernos, confundiendo los espejismos y los sueños con la realidad lo mismo que el Caballero de la Triste Figura.

Triste sino el de ''una gran nación'' -como opina el Rey Juan Carlos- que no ha aprendido a reconocerse, a sentirse, a valorarse, ni a valerse de si misma. Aciago destino de una tierra irremediablemente quijotesca.

Darío Vidal

26/12/04

 

       Negarnos a nosotros (26/12/2004 23:50)