Hemeroteca:


Octubre 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
       

Publicado: 24/12/2004


 

IMPUESTO TELEFÓNICO


El señor Aznar hizo una estupenda privatización de Telefónica, regalando un servicio que coonstruímos con el esfuerzo de todos, a una empresa particular que la ha recibido de bóbilis y por la cara. El galáctico financiero posmoderno señor Vilallonga, recibió el obsequio en su mansión de Miami con las solas credenciales de ser amigo del jefe. ''Qué voy a hacer si nací en el Mediterráneo''. (Canción de la segunda mitad de la Centuria) Y ademas, el ''racket'' -así le llamaban en Chicago años '20- de un porcentaje sobre los beneficios de los operadores de telefonía en España. Una especie de impuesto revolucionario lentejil -''si las quieres las tomas y si no las dejas''- que en definitiva soportan los clientes. De modo que es una liberalización ofensiva para los liberales como él decía ser.

Desde entonces, Telefónica ha mejorado sustancialmente. Aquellas chicas educadas, gentiles, serviciales y eficaces, capaces de ponernos en comunicación con un señor que se llamaba Mariano y vivía en la calle de San Juan de Las Palmas de Gran Canaria, te pueden poner con Endesa cuando has solicitado el teléfono de Esade. Y si se pretende localizar al señor Uriabarrena de San Sabastián, como no saben leer responden que no existe o no aparece. Y asunto concluído. Hay ocasiones en que solicitamos el número de centralilla de la Junta de Extremadura y responde el mozo de almacen del depósito de libros del Departamento de Cultura. ¿Pero cómo es posible que pueda acumularse tanta incompetencia? Ser tan extremadamente inútil es más difícil que ser eficaz. Pero Telefónica lo ha logrado. Ha contratado personal en Marruecos y le ha confiado información sensible sobre instituciones, localizaciones y personas, lo que no deja de ser inquietante tal como está el patio.

Pero naturalmente para obtener beneficios contables no basta con reducir los gastos; hay que incrementar los ingresos como sea. Y una de las fuentes más generosas, fáciles y socorridas es engañar a los viejecitos. Total, como no se van a llevar sus ahorrillos al Cielo, es mejor que los dejen aquí para una buena causa. Los ancianitos, además, no se enteran los pobres de nada y suelen estar solos. Ven poco por la presbicia, y entienden peor porque muchos de ellos se cartéan ya con el doctor Alzeimer. Total, una mina.

He visto el último recibo de un asendereado jubilata que paga todo lo que le ponen en el recibo -¡qué remedio!- sin que haya solicitado tales servicios y sin saber que los paga, como los 3 € al mes por un teléfono ''Domo'' pese a que tiene un inalámbrico en propiedad, y un Bono Ciudad Plus, y lo que han querido. En ocasiones recibe la alegre sorpresa de que ha mantenido conversaciones con las Seychelles, Japón o las antípodas sin él saberlo, y cuando se da cuenta, consigue a veces incluso que le reintegren lo desembolsado, tras laboriosos trámites.

Al contratar el servicio le dijeron: ''Usted querrá la Línea Básica ¿verdad?''. ''Si señor, sí, lo imprescindible'', respondió candorosamente. Pero no sabía que la CTNE también engaña con las palabras y que la línea Básica es más cara (35'05 €) que la Normal (15'00 €) sin diferencia entre una y otra, como hay varios números de Información y en unos es más caro en unos que otros. ¿Qué sucede, que en los caros dan la información veraz y en los baratos datos falsos? Es algo que nos proponemos averiguar.

Pero otro día hablaremos más. Feliz telefonía en Navidad.

Darío Vidal

24/12/04










 

       Impuesto telefónico (24/12/2004 18:43)