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Publicado: 11/12/2004


 

¡ÉSTE ZAPATERO...!


Este Zapatero con cara de acólito tunante, con rostro de monago azorado que vuelve tímidamente las puntas de los zapatos hacia adentro y no sabe qué hacer con las manos, parece que en vez de ser hijo de sus padres lo sea de sus abuelos o de alguien de más atrás. Tiene una idea tan anticuada y ''démodé'' de la izquierda que pienso que sus adláteres deben sentirse bastante ridículos.

Eso unido a su carencia de ideas y su alarmante falta de programa le hace ir dando palos de ciego a lo que salga. Y a veces lo que le sale es una puerilidad de carcajada. Ahora mismo se ha propuesto darle mate a la excelencia. Los de su condición pretendían igualar por abajo a los trabajadores con los terratenientes, los ricos, los explotadores y los favorecidos por la fortuna hace doscientos, hace cien años. Él ha dado un paso más y va a apear el tratamiento a los catedráticos, diplomáticos, ministros, magistrados, jueces, fiscales y dignatarios.

Aunque Maragall siga recibiendo el tratamiento de Molt Honorable Senyor President, que buenos son los catalanes para el protocolo y hacen bien, él caerá desde la Excelencia a Compañero Presidente, igualito que el Fidel y el Chávez que es lo que a él le gustaría ser. Porque a este pobre chico siempre le ha gustado ser otra cosa y así nunca se puede llegar a ser nada. Le gustaría ser su abuelo aunque sin un final tan trágico -y lo comprendo-, y antes que Fidel o Chávez le gustaría ser Felipe, que a fuerza de observarlo en el Congreso y de ensayar ante el espejo ha llegado a imitar hasta en el gesto aquel de ''Ite, Misa est'' que no le falta más que el manípulo, pero dándole una retirada de marioneta a lo ''Don Nicanor Tocando el Tambor''.

Inefable muchacho éste. Ahora quiere expropiar no solo a los que resultan sospechosos de haberse alzado con los bienes ajenos como algunos de sus camaradas, sino a quienes apelando a su esfuerzo y sus recursos intelectuales se han pasado los años estudiando, investigando o ejerciendo un cargo, empleo o dignidad comprometidos, sin otra compensación que esa faramalla verbal del tratamiento, con que la sociedad se ahorra el ''din'' contante a cambio de un empinado y fatuo ''Don'' sonante.

Ya puede prepararse lo que queda de la decaída nobleza a someterse a la guillotina de los títulos, y la Excelentísima Señora Doña Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba y veinte veces Grande de España a convertirse en la compañera Cayetana Alba porque lo manda el Zapatero. Lo malo va a ser cuando los compañeros Juan Carlos Borbón y Sofía Grecia quieran honrarle al fin de su mandato con un título, no para premiar lo lucido de su labor, que Dios me valga, sino por la elegante disposición del Monarca a no hacerle de menos. Qué labor, Santo Dios. En este país, para él debe estar ya todo hecho. Yo no sé en qué pasa las horas salvo en agitar la cabeza afirmativamente como los gatos de poliuretano que van en la cónsola trasera de los coches saludando a los de la caravana. ''Sí, sí, sí, sí...'' Alguien habrá de escribirle un pequeño memento con lo que a este país le falta para que no se distraiga en esas cosas. ''No, no, no...''

''Sonsoles: He soñado que suprimía los tratamientos''. ''¿Y tú crees que eso sirve de algo?'' ''No sé, pero ¡a que queda muy rojo!'' ''Hijo, se un poco práctico y reglamenta el tratamiento paritario: que cada Excelento tenga su Excelenta como hemos hecho con las ministras y no te crees enemigos. Hazme caso, que nosotras somos muy agradecidas''.

Darío Vidal

11/12/04

 

       Este Zapatero (11/12/2004 11:23)