Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 25/11/2004


 

RETABLO DE LAS MARAVILLAS


¡Señor, Señor, qué cruz. Hay días que parecen noches! A veces siente uno vergüenza de ser de esta Parroquia y entiende el separatismo puro y duro. Después de que Aznar fuera a chivarse a Bush de las malas artes con que, al parecer, había ganado las elecciones Zapatero -lo que es una indignidad tuviera razón o no-, ahora ese enanito de jardín, ese enanito del bosque llamado Moratinos, se chiva públicamente ''orbe et urbi'', y ante Hugo Chávez, de que el Gobierno de España (de España aunque estuviera presidido por Aznar) apoyó un complot para derrocar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Dos chivatos a los que en el Cole habríamos vuelto la espalda. Pero mientras el primero no es más que un quejica que va a llorarle en el hombro a su amigo, el segundo es un funcionario que -si es cierta la denuncia- quebranta un secreto de Estado, al que ha tenido acceso en funcion de su cargo, sin importarle mermar la credibilidad de la Nación a la que debiera servir, poniendo en ridículo a su patria, y dando pábulo a falsedades como la reciente de haber patrocinado un golpe de Estado contra Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial.

Revelar secretos de Estado como ha hecho el candoroso Moratinos -y el candor en política es un crímen de modo que se tratará de otra cosa- se llamaba, no sé ahora, alta traición y se castigaba con la pena de muerte; si lo dicho, por el contrario, es solo una mentirijilla, el destino del bromista era el cubo de la basura. No le deseamos ni el final trágico ni el humillante. Bastaría con el cese por su manifiesta deslealtad y su incompetencia.

Pero no solo es eso: en el PP de Alicante han ido a bofetadas para decidir quién manda, un insólito espactáculo público; los asesinos del 11-M podrían llevarse -como apuntaba ayer Isabel San Sebastián- la inesperada sorpresa de que los trenes de la muerte hubiesen acabado además de con doscientos inocentes, con la reputación de la Guardia Civil, y yo añadiría que también con la de la Judicatura, que ''no sabe/no contesta'', pués los jueces Castro Meije, Martínez de Salinas y Murillo, que excarcelaron a Allekema Lamari, emir del 11-M, dicen no recordar por qué lo hicieron y se quedan tan tranquilos. Claro que los jueces no necesitan pretextos ni islamistas para sorprendernos. Los magistrados de la Audiencia Nacional Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero, sancionados por el Consejo General del Poder Judicial ''por desatención a sus funciones'' excarcelando al narcotraficante ''El Negro'', han sido rehabilitados por la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo (así, todo con mayúsculas para hacer honor a su inefable y superlativa magnificencia)y también se queda así.

Un grupo de selectas ONG acusa entre tanto a Caldera de pedir requisitos ''inalcanzables'' para que los inmigrantes regularicen su residencia, como la presentación del certificado de antecedentes penales. Lo que puede inducir a sospechar que no hay ninguno decente. ¡Madre del Verbo Eterno! Es lo mismo que cuando a Sharon le acusan los del Likud de blando y ''propalestino''.

Mientras, Rodríguez Ibarra propone negociar con ETA contrariando su teoría inveterada, a pesar de la reciente bravuconada de la banda anunciando que va a seguir matando. Nunca sabe uno que harán estos chicos al día siguiente, ni que programa defienden, ni que proyecto tienen. ¡Cómo no ha de apagar fuegos el Rey! ¡Más que un bombero!

Darío Vidal

25/11/04

 

       Retablo de las Maravillas (25/11/2004 22:57)


 

EL MÉDICO DE NOGUERUELAS


Doscientos habitantes, pocos más de los que murieron el pasado mes de marzo en los trenes de Madrid no son bastantes para conservarles el médico. El más cercano estará desde ahora a cuarenta kilómetros. En realidad no hay más que diecisiete jóvenes, y los viejos ya se sabe. Envejecer es aprender a madurar. A cierta edad va siendo hora de recuperar las devociones que se dejaron en la pubertad, así que menos incordiar y más avemarías.

Por eso el vicepresidente del Gobierno aragonés, que es de Teruel aunque eso sí, de la capital, no ha querido que le acusasen de parcialidad y ha dado el mismo trato a Nogueruelas (Sierra de Gúdar, Teruel, 200 habitantes, 636 en 1950, a 1150 metros- que a cualquier otro pueblo. Cualquiera de los que cada año se quedan sin habitantes en Aragón.

El Gobierno autónomo ha tenido, eso sí, un detalle que no ha tenido con otras poblaciones. ¡Qué quieren, la sangre no puede volverse agua aunque sea de vicepresidente! El ilustre político acaba de inventarse el bricolage sanitario -o ''hágalo usted mismo'' en versión rural-, y enviado a una ateése titulada para que durante una semana enseñe a los animosos mosqueruelanos a hacer masajes cardiacos, respiración artificial, reducción de luxaciones y otras chapuzas de urgencia. Siempre las soluciones más brillantes nos acometen a la hora de la necesidad, loado sea el Señor.

No se quién en Nogueruelas, el pitoresco pueblecito de la sierra de Gúdar que se queda sin médico, costerudo, claro y diminuto como su topónimo pero ya sin ninguna noguera, dispensará los analgésicos. Pero más difícil que atenuar el dolor de los accidentados puede ser combatir el miedo al dolor ajeno de los que, teniendo que auxiliar, se desmayan ante una mancha de sangre o el grito de un herido. Eso, supuesto que tengan habilidad para realizar, pongo por caso, un masaje cardiaco. Claro que los únicos doce o quince robustros treintañeros capaces de tragarse ''el marrón'', tienen tal robustez que uno le rompió todas las costillas al maniquí con que se ejercitaba. ¡Será por fuerza!

De todos modos es tan complejo el espíritu humano, que el amor muerto o maltrecho se cura con el recien nacido, y un miedo con otro mayor. Por eso el que padezca un infarto y vea que se acerca a auxiliarle, es un suponer el hijo de Matías el herrero que mató al tío Manolo no del infarto que de ése salió bien sino del politraumatismo torácico que le ocasionó al pobre, que lo planchó tal que si le hubiera pasado por encima la máquina de Obras Públicas del parque de Teruel-Zaragoza-Alicante, lo más probable es que se le pase el temor al infarto. No hay mal que por bien no venga. Y mejor es morirse entre el cariño de los vecinos que ayudan y dan consejos (''Que no, Mariano, que no: no le arrées ahí que por ahí cáe el hígado y luego pasa lo que pasa, que así te cargaste al pobre Juan con la mejor intención.'' o aquello de ''¡Más fuerte, más fuerte, que se te queda!''), que morirse en una ambulancia dando vueltas por las curvas carreteras mareado perdido, o en un frío box de Urgencias del Hospital Obispo Polanco.

¿No sería mejor dejar al médico, o mandar un chico de último de carrera que a lo quejor se da más traza, aprende y ni siquiera se desmaya?

Con razón alguno se alarmaba hace unos meses: ''¡No, la Sanidad, no; que no nos transfieran la salud!'' Dicen que Teruel asiste. Temo que por poco tiempo.

Darío Vidal

24/11/04

 

       El medico de Nogueruelas (25/11/2004 00:14)