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Publicado: 16/11/2004


 

MOSCAS CON EL RABO


Dicen que cuando el diablo no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo. No he estado nunca en el infierno, cuando menos oficialmente, y desconozco por ello cuales son las costumbres diablescas, pero esa observacion popular define muy bien el talante -perdón señor Zapatero- del llamado Señor de las Moscas, que para no deshabituarse a hacer maldades se entretiene en los ratos de ocio matando a sus súbditos.

Algo demoníaco deben tener también algunos de nuestros políticos, tal vez demasiados de ellos, cuando teniendo encomendadas tan altas tareas, para las que por lo visto son incompetentes, matan el tiempo y entretienen de paso al personal para que no descubra su ineficacia levantando polvaredas en el yermo y librando fingidas batallas simulando que defienden causas que no importan un pimiento a sus votantes. Aunque algunos de éstos son -o somos- tan incautos que terminan creyendo que interpretan sus deseos.

El presidente de la Generalitat, señor Carod Rovira, digo señor Maragall, que por lo visto no sabría que hacer con Cataluña si le diesen la independencia, en vista de lo poco que se le ocurre hacer ahora como no sea pedir más y más independencia, digo que el presidente de la Generalitat se ha ofendido muchísimo con el asunto de la lengua catalana que se habla en el antiguo reino de Valencia y que acaso debería llamarse catalano-valenciano como al portugués le llamábamos en otra tiempo galáico-portugués, porque es tan de unos como de otros. Y antes aún, de aquel fleco de la Corona de Aragón que fué la Occitania con lo que tal vez lo más correcto fuera referirse al occitano-catalo-valenciano. Aunque por Dios que no quiero ofender a nadie ni atentar contra ninguna autonomía, pues es nuestra lengua toda aquella que hablamos y ahora menejamos todos el inglés, aunque no sea más que el de Internet, por lo mismo que los astures dejaron decaer el bable sin ser menos asturianos, y los aragoneses, sin dejar de serlo, se alejaron de sus hermosas fablas en el siglo VIII, retornaron al latín en el siglo XII y comenzaron a castellanizarse con los Trastámaras en el XIV de modo que el cheso, el tensino, el chistabín y las otras lenguas nacientes dejaron de evolucionar para acabar convirtiendose en reliquias, corrompidas por otras maneras de hablar.

Qué vamos a hacerle. No sirve lamentarse. La Historia nos enseña que las oportunidades perdidas se desvanecen en la lejanía como los náufragos caídos al agua. Pero lo que parecen no haber aprendido ciertos políticos es que han de estar vigilantes como los serviolas, porque a cada instante pasan por la borda nuevas oportunidades, opciones que no valoran o no suelen ver en perjuicio de su pueblo. Claro que como han de moverse para dar la impresión de que hacen algo y conseguir que sigan viéndoles, los chicos de la Chunta Aragonesista por ejemplo matan moscas con el rabo, como si en su tierra ya todo estuviera hecho y no arrastrase más carencias que el resto de los territorios históricos. El caso es que como no saben qué hacer con su escaso poder, lo malgastan en gestos. Y de igual modo que años atrás hicieron bloque con Batasuna nadie sabe para qué, ahora proponen que en Ceuta y Melilla se reconozca como oficial el chelja, que es la lengua que hablan los bereberes.

No es casual ni sorprendente que Aragón sea la tierra del surrealismo.


Darío Vidal

16/11/04

 

       Moscas con el rabo (16/11/2004 23:46)