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Publicado: 04/11/2004


 

EL COLOR DEL CRISTAL


Ortega y Gasset elaboró todo un sistema de pensamiento basándose en la contingencia del punto de vista, en la relatividad de la perspectiva. Decía que cada uno de nosotros tiene una idea distinta de la realidad según sea su situación, su condición, su formación, sus intereses y, en fin, ''su circunstancia'', de tal manera que una serie de observadores situados en torno a una estatua tienen una percepción muy distinta de su realidad, del mismo modo que los alumnos esparcidos por el aula de pintura reflejan al modelo de manera muy distinta.

Mucho antes, nuestra sabiduría popular incorporó al acervo colectivo aquellos versos del fabulista que suscriben esta teoría de un modo más radical y disolvente: ''En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira; / todo es según el color / del cristal con que se mira.'' Así es que, por una vez, coinciden el pensamiento del filósofo y la opinión del común de las gentes.

Los líderes más sanguinarios de la ETA, como Pakito, Makario, Pedrito de Andoaín y otros tres ilustres criminales, el primero de ellos responsable del asesinato de ''Yoyes'' por haber sugerido el cese de los atentados de la banda, acaban de enviar una carta desde la carcel sugiriendo el cese de los atentados de la banda. Cómo cambian los tiempos y qué raros colores los de los cristales de la cárcel. He aquí a los inductores de los asesinatos de los disidentes o los críticos, haciendo méritos para acortar su permanencia en los hoteles del Estado, en los que se hallan incómodos pese a gozar de un estatuto especial que les permite vivir en celdas mejoradas y más confortables que las del resto de los reclusos -¿por qué?-, tener radios, poder ver la tele, disfratar de visitas y tener actividades sociales. Cabe pensar lo que debía ser la prisión de los '40, en la soledad y el aislamiento, sin periódicos, radio, televisión ni apenas comida.

Decía Jardiel Poncela con su ironía hilarante, que ''la sal se disuelve en agua, la grasa se disuelve en alcohol y las mujeres se disuelven en dinero''. Cabría añadir que los criminales se disuelven en la cárcel. Y eso, naturalmente, le molesta sobremanera a Arnaldo Otegui el batasuno que desautoriza la carta firmada por los internos porque asegura que la han escrito bajo las presiones de la policía o sometidos a tortura. Cabe suponer el efecto corrosivo que debe producir en los aprendices de asesino de las escuelas, la estrepitosa caída del imaginario ''abertzale'' de los Santos Padres de la Iglesia Etarra Reformada. Pero el caso es que los un día paladines de la causa, aseguran que lo sensato es reconocer el fracaso de ''la lucha armada'' en el País Vasco. Es como si el padre Escrivá de Balaguer se hubiera ido a vivir con Marilyn Monroe. Dicho sea con el mayor respeto y sin ánimo de herir.

Tal es la alarma generada, que lo mismo que monseñor Uriarte hace unos días estuvo jaleando a ''los patriotas'', Setién, elevado a la dignidad episcopal por Franco, ha dado otro paso al frente para predicar la desobediencia civil contra el Estado Español por su ''grandeza moral revolucionaria''. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. ¡Y ''a ver quién la hace más gorda''!

Debe ser muy duro ver cómo se disipa el esfuerzo de tantos años de predicación y apostolado por culpa de seis apóstatas cobardes a los que ni siquiera amenazan con mandar a los leones.

Claro que de la calle a la carcel cambia mucho el color del cristal.

Darío Vidal

04/11/04

 

       Elcolordelcristal (04/11/2004 16:14)


 

INCONCEBIBLE


Los paises árabes comienzan a decir que Bush no quiere defenderse del terrorismo sino aniquilar a los países árabes. Una apreciación que debiera hacer temblar a los norteamericanos y les convendría desactivar. Irán se tienta la ropa y los paises de la zona ponen sus barbas a remojar. Los judíos, sin embargo, han saludado el triunfo del candidato republicano como una victoria propia y la izquierda francesa ha denunciado que el 2 de noviembre del 2004 se recordará como ''el martes negro de la Democracia''.

Inconcebible, inaudito, increíble e inexplicable, son algunos de los modos con que ha adjetivado la mayoría de los moradores del planeta y casi la mitad de los ciudadanos del país, el resultado de los comicios que han hecho de George W. Bush el 44º presidente de los EE.UU. No es para menos.

El candidato reelegido, accedió al Despacho Oval hace cuatro años tras una campaña mediocre y un escrutinio bochornoso que adquirió tintes realmente sonrojantes en Florida, de donde es gobernador su hermano Jeb. Seguramente aquel episodio no pasará inadvertido en los anales del país pero lo dió el triunfo al segundo Bush de la Historia.

Al iniciarse el recuento de votos en estos últimos comicios, han desaparecido en un vuelo treinta mil papeletas depositadas no recuerdo ya en que Estado y se han denunciado otras irregularidades estrepitosas, pero como pese a ello parece que la ventaja del ganador era indiscutible, el señor Kerry ha renunciado a poner en marcha la máquina jurídica de su partido. Ha debido experimentar la misma incredulidad de quienes, utilizando la razón o un supuesto conocimiento del alma humana, pensaban que el tejano iba a perder.

Si la credibilidad de los políticos se contuviese en un carnet por puntos, como el que quieren imponernos para conducir, el señor Bush no podía exhibir peor ''curriculum''. Después de un acceso al poder cuestionable y más que cuestionado, ha metido a su país y al mundo en dos guerras para favorecer sus negocios petrolíferos, la de Afganistán y la de Iraq luego, para distraer del fracaso de la primera aduciendo pretextos falsos y reconocidas mentiras, como que Sadam Husein, su presidente, poseía armas de destrucción masiva y constituía un peligro para el mundo. Un equipo de expertos inspeccionaron el país entero y no hallaron nada. Y entonces reconoció que efectivamente no tenía nada pero que si lo hubiese tenido no habría vacilado en utilizarlas. Una carcajada de argumento si no hubiese sido por el horror, el sufrimiento y la muerte. Luego se descubrieron las torturas sistemáticas y jerarquizadas de la cárcel de Abú Ghraib, se destaparon los viejos negocios con la familia de Bin Laden ya desde el tiempo de los abuelos, y los vuelos desde EE.UU. hasta Arabia Saudí, tras el horrible atentado contra las Torres Gemelas el 11 de Septiembre, sin que nadie los estorbase, para repatriar a los miembros del profeta ''salafista''.

Entre tanto se ha destruido un millón de empleos, las arcas del Estado están practicamente en bancarrota, muchas personas no van a poder vacunarse este invierno contra la gripe por falta de dinero, las familias no llegan a final de mes. ¿Un cadáver político? Pues no. En una encuesta mientras se realiza el escrutinio, sus votantes elogian su patriotismo y su ejemplo moral. Increible.

Que Dios proteja a los EE.UU. de América ¡Y a nosotros!

Darío Vidal

03/11/04

 

       Inconcebible (04/11/2004 00:18)