Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 30/10/2004


 

NEGOCIAR CON ZAPATERO


Da gusto negociar con Rodríguez Zapatero. Zapatero es una persona sin aristas; un político de peluche, suave, tierno, manso, dulce, dócil y pastueño. Un dirigente atribulado, con la calavera de Hamlet en las manos. Tal vez un hombre bueno, pero inútil. Inútil para el menester al que se postuló cuando la Secretaría General. Si hubiese sido mujer, ríanse del coño de la Bernarda porque no habría pasado cristiano sin entrar. Mas como todas las cosas buenas tienen un lado malo, al ciudadano Zapatero le pierde su idea del ''talante''. No comprende que el talante es una disposición pero no una bandera blanca. Y negociar es discutir, pero no rendirse.

Verdad es que resulta más amable que aquel Aznar ceñudo, roqueño, cetrino y obcecado, de bigote charlohitleriano, prosodia dura, sintaxis cortante y frases escupidas, que agredía incluso al sonreir. Pero que inspiraba confianza. Este presidente, en cambio, nos da miedo porque en cuatro años es capaz de dejar a España hecha unos zorros, o menos que eso aún, a cambio de sobrevivir. Aunque a este paso va a terminar siendo presidente de nadie, o de nada. Y no se sabe a qué territorios atañerá la próxima convocatoria de elecciones, si se descuentan el País Vasco, Cataluña, Galicia, Valencia, El Rincón de Ademúz, y lo que se erosione y desmigaje hasta entonces.

Fué a Galicia y arregló el ''chapapote'' pagando el Gobierno de su rival; en plena crisis de Perejil se fue a Rabat a charlar con el amigo de Felipe para decirle que estaba con él, que no hiciera caso a Aznar que era un patriota histérico y que él lo arreglaría todo cediéndole el Islote porque nosotros teníamos más.

En los astilleros de Izar ha dicho que no se inquiete nadie porque no se van a cerrar y no va a haber despidos: que no se preocupen por la falta de contratos porque ya se firmarán, aunque salgan más caros que los coreanos. Y cuando en Bruselas le han dicho que no se le ocurra pagar las nóminas con subvenciones, ha respondido que no se inquieten, que él va a arreglarlo. Hace seis meses dijo en Aragón que iba a ocuparse de su déficit de infraestructuras y su incomunicación y se opuso a los trasvases, pero hoy, ahora, estos días, se están haciendo catas para comenzar el pantano de Biscarrués junto a los monumentales Mallos de Riglos.

Antes, tras renegar solemnemente de la participación de nuestras tropas en las guerras inspiradas por el imperialismo petrolífero, ordenó repatriar en un alarde de coherencia a las de Iraq, aunque envíó más unidades a Afganistán. Pero eso fué porque Bush no quiso recibirlo en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, porque si llegan a cruzar una sonrisa le envía el ''Principe de Asturias'' al Golfo Pérsico.

Ahora volvemos a negociar con Inglaterra. Y uno piensa: ''Ya sé: para tratar del estatuto de Gibraltar''. Pues no, nada de eso. Moratinos ha dicho que no renunciamos a Gibraltar, pero que la descolonización puede esperar. Y lo mismo sucede con el Plan Backer para conceder la soberanía al Sahara, si quiere Argelia, lo permite Marruecos y no se interpone Francia. A los políticos pragmáticos les traen sin cuidado las palabras. ''Oiga, se ha puesto usted mi chubasquero''. ''Sí, ya lo sé, pero ¿verdad que me lo deja?''

Así es que Gibraltar es nuestro pero se lo dejamos a Inglaterra, y Ceuta y Melilla son nuetros pero, si queremos, se las podemos dejar a Marruecos.

Da gusto negociar con Zapatero. ¡Viva Zapata!

Darío Vidal

30/10/04

 

       Negociar con Zapatero (30/10/2004 01:46)