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Publicado: 29/10/2004


 

EL DAÑO POR EL DAÑO



¿Hay alguien por ahí?

Disculpen este silencio y la contrariedad que pueda haberles causado mi aparente deserción. No tengo la culpa. No es achacable a mi voluntad, sino al capricho de un ''cracker'' que ha entrado para desbaratarlo todo como un elefante en una cacharrería, por nada, por gusto, por el simple placer de destruir.

Es preciso tener poco que hacer, carecer de horizonte y estar falto de proyectos para dedicar el tiempo corto e irrecuperable que la vida nos otorga, no en realizar el propio proyecto sino en procurar abortar la labor y acallar la voz de los demás. Pero quien no tiene energía para crear, da suelta a su resentimiento abortando el trabajo de los otros. Se trata de gente enmascarada, gente sin rostro que se mueve en la sombra y carece de nombre. Ellos mismos se castigan a la ocultación y la nada: reconocen por sí que no son nadie. Y la huella que dejan de su paso es un hondo vacío. Sus existencias no ofrecen nada a la comunidad: no dan porque sustráen; no aportan puesto que parasitan; no enriquecen sino que entorpecen y lastran por mero resentimiento, por puro rencor, incapaces de remontar su sentimiento de inferioridad y de fracaso.

Ignoro cuándo volveremos a hallarnos, aunque espero no tardar.

Me asomo ésta vez al espacio común, gracias a la amabilidad y el favor de un internauta que me ha prestado ayuda para que sepan por qué no me hallan ustedes en la red, mientras trabajan para recomponer el sistema con objeto de que pronto podamos encontrarnos nuevamente.

Quienes no recuperarán su dañada autoestima ni lograrán trazarse un camino son los incapaces de remontar la distancia entre sus aspiraciones y sus posibilidades, que, incapaces de asumir sus limitaciones, escogen hacer daño gratuitamente por hacer daño. Una maldad estéril.

Darío Vidal




 

       El daņo por el daņo (29/10/2004 23:55)