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Publicado: 25/10/2004


 

EL DÓLAR CONTRA EL EURO


Ha sido sorprendente descubrir la progresiva escora de los Estados Unidos hacia posiciones intransigentes y ''totalitarias'' a lo largo de su enfrentamiento con la Unión Soviética durante la larga Guerra Fría, y la pareja y tímida aproximación del Estado comunista a posturas más tolerantes y abiertas, hasta su gasificación. Ha sido un fenómeno que no ha pasado inadvertido a los observadores sagaces. Pero lo que éstos jamás imaginaron fué que una vez desaparecido su enemigo natural, iba a adoptar en el futuro la opción del enemigo exterior para mantener cohesionado al país, como hacen por necesidad todas las dictaduras. No importa que nadie se atreviese a competir ni a hacer frente al país más poderoso de la Tierra. Él ha ido eligiendo sucesivamente sus enemistades para destruírlas sin piedad. Así es que de ser un paladín defensor de las libertades, se ha converido en un peligro que las amenaza. Cómo decía Ortega, ''entre los que luchan se opera una increíble nivelación de temperamentos''.

La cotización del petróleo de referencia en Estados Unidos, el Texas, ha alcanzado hoy el máximo histórico llegando a los 55'57 dólares. Más del doble del precio de hace dos años, creando una situación económica insostenible. Pero no ha terminado la escalada: dentro de una semana puede alcanzarse otro máximo histórico como viene sucediendo últimamente. Se trata de un encarecimiento a todas luces artificial, como denuncian los expertos, sustentado en la coartada de la Guerra de Iraq que ellos mismos promovieron y alimentan. No importa que la OPEP pueda surtir holgadamente de crudo al mercado internacional tal como anunció hace unos meses, pasando de la palabra a la obra. A las pocas semanas hubo de reducir la producción. Y hoy mismo los países escandinavos anuncian un posible ''paro empresarial'' por falta de combustible. Lo que constituye un aviso para la Unión Europea, inconsciente -o culpablemente- dependiente en materia energética.

Sería ingenuo suponer -y en política la ingenuidad es delito- que un país que controla los recursos energéticos mundiales pueda hacer sitio a su lado a una entidad política como la Unión Europea, que está compitiendo ya en el terreno económico y cuya moneda ha mostrado más vigor que la propia. ¿Exhibirían los europeos esa generosidad suicida con una potencia emergente que estuviera ya compitiendo con éxito? Presumiblemente, no.

Los Estados Unidos sintieron recelo desde el principio hacia esa naciente competencia. Y no han vacilado en asfixiar de modo inhumano a los paises que le proporcionaban energía para no frenar su avance. Una decisión que también afectará al crecimiento de los Estados Unidos porque la interrelación universal ya no es una metáfora, pero prefieren quedarse tuertos a cambio de cegar a Europa. Una reacción elemental y primitiva, pero no es posible esperar otra cosa del entorno del señor Bush.

Alguien debería hacerle notar que el futuro debe asentarse en nuevas bases, nuevos criterios y nuevos valores. Que hay que equilibrar las rentas de todos los países como está haciendo Europa. Que es imprescindible establecer vínculos entre vecinos en vez de luchar con la tribu de enfrente para asentarse en su territorio y poseer sus mujeres. Que hay que acceder al consenso y no al enfrentamiento, firmar los protocolos medioambientales y ser solidarios por puro egoismo con los demás, porque ya no existen ''los otros''.

Darío Vidal

25/10/04

 

       El dolar contra el euro (25/10/2004 11:54)