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Publicado: 16/10/2004


 

EL DESEQUILIBRIO DE GEORGE BUSH


Me había propuesto no ocuparme más de las elecciones de los Estados Unidos. El hecho de que sus resultados nos afecten tan directamente no debe reducir de tal manera nuestro campo de atención que lo limite neuroticamente a ese solo suceso. Pero están sucediendo cosas que me parecen sumamente graves. Sucede que George Bush, que había dado ya señales de inestabilidad, está mostrando indicios de desequilibrio. No niego que el relato interpuesto pueda estar deformado por la pasión o la mala fe, pero hay actitudes que no oculta la televisión.

Para empezar, desde su llegada al Poder han sido recortadas o suspendidas numerosas garantías constitucionales, mediante la impúdica y salaz exhibición de mil peligros bélicos, biológicos y patológicos, con objeto de aislar del mundo al pueblo norteamericano, e instalarlo en el miedo y la desconfianza hacia todos. Alguien dijo que un pueblo temeroso, es un pueblo dócil.

Progresivamente ha ido mostrando el rostro alarmante del mesianismo, mientras reiteraba que tenía el mandato de complir una misión. Pronto comenzó a sustituír los discursos por homilías y a hablar en nombre de Dios. La misma arrogancia blasfema en que se instalan todos los ''salvadores de la patria'' y que deben hacernos temer que los EE.UU esté atravesando el periodo más crítico y delicado de su historia democrática.

Quienes toman el santo nombre de Dios en vano para hacerlo suyo, no son más que mercaderes. Dios -gracias a Dios-, no está a sueldo de nadie. Dios es una proximidad que devora dulcemente, pero solo sabe de ella el elegido. Dichoso el que crée y feliz quien conoce la caricia, pero la piedad y el amor no deben exhibirse. Son dones gratuitos que demandan humildad y sigilo para no profanarlos.

En los últimos debates televisivos, la obscena manipulación de Dios por parte de Bush fué algo que inspiraba repugnancia. Como hacía sentir vergüenza ajena la apropiación mansurrona de virtudes excelsas como la compasión, la solidaridad, el desprendimiento y la generosidad. Cuando la dipsómana Jenna, su hija, aseguraba ante las cámaras de TV que había inculcado al país los valores de fuerza, integridad y compasión que imperaban en su familia, era preciso hacer un esfuerzo de voluntad para no dejarse llevar por la cólera, viendo por otras cadenas cómo pisotéa los derechos de los hombres en los lugares que ocupa.

Lo que es como para que lo lleven al médico es el procedimiento de ''selección'' que ha instaurado quien, mientras su país estaba sin gobierno y en estado de alerta un 11 de septiembre, permaneció durante horas ''missing'' en el Air Force One, colgado del aire, mientras su pueblo estaba en vilo, hasta que retornó la calma a la tierra. Es lo suyo: también durante la Guerra de Vietnam permaneció desaparecido, no solo de la U.S.Army sino también de la unidad de la Guardia Nacional en que fué emboscado junto a casa.

Decía que las condiciones exigidas para que consienta cierta cercanía cuando perora en un mitin, dan testimonio de su desequilibrio. Carlos Fresneda, dice que es preciso solicitarlo días antes y jurar ser republicano. Luego ha de pasar un test manifestando que cree en Dios, que se opone al aborto, que está en contra de los matrimonios gays y que será leal a Bush y le apoyará. Después el ''catecúmeno'' firma el documento y pasa a pertener al ''Ejército de la Compasión''. Ya no podrá negarse a ir por las casas predicando la nueva ''buena nueva'' o a hacerlo por teléfono. También se compromete a controlar a los compañeros descarriados o que no cumplan su promesa, formando una verdadera red de autoespionaje, a llevar y repartir banderitas en los actos, y pertenecer si se lo piden al Servicio de Orden. Pero lo más humillante es que ni siquiera toda esa sumisión le hace digno de confianza, de modo que cuando asiste a algún acto ha de quitarse la camisa y desnudarse de cintura para arriba para descubrir si lleva oculta alguna inscripción contra Bush.

Cuando acceda al recinto, repetirá cuando le indiquen: ''¡Cuatro años más, cuatro años más...!'' y ''¡La libertad es un regalo a los hombres de Dios Todopoderoso!''

Si todo esto fuera solamente pueril, sería mucho. Pero es más todavía: es un indicio nada desdeñable de que George Bush no esta en condiciones de asumir el Gobierno de un gran país, porque ha perdido el juicio. O no ha pasado nunca de ser un ''boy scout''.

Darío Vidal

16/10/04

 

       El desequilibrio de George Bush (16/10/2004 21:19)