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Publicado: 02/10/2004


 

ASILO POLÍTICO DE AZNAR


No suelen interesarme los congresos de los partidos, que son una suerte de coladas ideológicas en que se tiende la ropa interior, porque lo que importa a mi juicio es lo que hacen y no lo que dicen.

Pero la intervención de Rodrigo Rato en el del PP desde Washington por videoconferencia, merece tenerse en cuenta (''Mariano, no hay que mirar atrás'') sobre todo después de que José María Aznar haya pedido asilo político en los Estados Unidos, cerrándose el futuro en su país.

No soy yo quién, para dar consejos al que ha gobernado este país durante ocho años ejemplarmente en algunos aspectos, tarea compleja para la que no se siente capaz éste humilde servidor de ustedes, aunque tal vez no hubiese asumido con tal entusiasmo personal la alianza con el presidente estadounidense, entonces acaso inevitable. Pero la súbita impaciencia, la nostalgia del Poder, y el secreto arrepentimiento por no haberse presentado a las últimas elecciones -sentimiento que nunca reconocerá ni bajo tormento-, le han alejado para siempre de la gobernación de España. Dificilmente su partido va a recurrir, en el futuro, al que acaba de ser nombrado copresidente del ''Committee on the Present Danger'' de los Estados Unidos. No porque alguien tenga nada contra un Comité del Peligro Presente, sino porque una institución de nombre tan poco comprometido, tan ambiguo y tan ''light'' que elude incluso la preposición ''contra'' para no alarmar, sería sospechosa aunque no estuviese dirigida por James Woolsey, inspirador de la invasión de Iraq, ni fuera auspiciada por la colonia judía cuyo vocal Norman Podhoretz ha declarado esta misma semana que ''arrasar Nayaf es la primera condición para resolver el problema de Oriente'', del mismo modo que hay que apoyar a Sharon para acabar con Palestina. Dar tales noticias mientras se celebra el Congreso Popular, es poco beneficioso para los conservadores.

Cómo debe orientar su estrategia el PP es cosa que solo atañe al PP, pero la advertencia de que no hay que mirar hacia atrás, parece pertinente si quiere tener alguna opción en el futuro. Los dos presidentes honorarios, los dos hombres fuertes del partido, los dos símbolos emblemáticos de la derecha moderada, son ya un lastre. Y no es posible intentar mantenerse a flote llevando a Fraga y Aznar a bordo, que son dos salvavidas de plomo.

Para empezar, alguien debería preguntarse si es conveniente que el nuevo presidente honorario de uno de los dos partidos más importantes de España sea copresidente -que no es nada realmente pero significa mucho, que no tiene poder pero compromete mucho, que no representa nada pero obliga a mucho-, del novísimo ''Committee on the Present Danger'' estadounidense. Un organismo promovido para combatir el terrorismo islamista en esta IV Guerra Mundial en que nos hallamos -la tercera según ellos fué la Guerra Fría- mediante los sutiles e inteligentes procedimientos armamentistas que actualmente utilizan, según cabe imaginar, y ''cuyas posiciones no tendrán que ser necesariamente idénticas a las que proponemos en los EE.UU, siempre que no sean contradictorias''.

Que el PP se vincule a un gobierno extranjero, mediando además una organización tan contraria a los intereses de España y al decoro internacional -aunque sea sólo a traves de su presidente honorario-, puede resultar demoledor para la formación. De modo que el señor Rajoy sabrá lo que tiene que hacer si no quiere que el PP iguale las cotas de Izquierda Unida.

Darío Vidal

02/10/04

 

       Asilo politico de Aznar (02/10/2004 19:04)


 

GAYS AL PODER


No recuerdo haber tenido amigas lesbianas, pero sí amigos homosexuales solos o en pareja. Suelen ser personas cultas, amables, delicadas, inteligentes y sensibles, cuya conversación es un regalo de sutileza y de finura. De modo que nada tengo contra ellos. Muy al contrario.

Sin embargo recelo de quienes alardean de su opción sexual como esos matamujeres irresistibles que observan de reojo el efecto que producen en la concurrencia, las ''sex-symbol'' que se exhiben seguras de quitar el sueño a los varones, o el ''finocchio'' picaflor que aletea las manos y se contonea como para hacer proselitismo. Pero son peores los que hacen de sus preferencias eróticas un sindicato o un grito reivindicativo como nuevos ''Panteras Negras'', acotan barrios, y reservan establecimientos en los que se veda el acceso tácitamente, sin ocultar el rencor a los incircuncisos que los profanan entrando inadvertidamente.

Resueltos los obstáculos de sucesiones, herencias y pensiones, lo que es absolutamente justo, y la capacidad de adoptar niños, pienso que la normalidad se sustenta no en proclamar ni ocultar que se es abogado, militar, ingeniero, actor, sexador de pollos o periodista, o en si le gustan a uno -o una- las chicas rubias o los congéneres de ojos negros. Todo lo demás es folklorismo. Cuando las personas se asocian para dar testimonio de una aspiración altruísta, no suelen dedicarse a la aspiración altruísta sino a la promoción de sí mismas.

Hace ya muchos años, empecé a ocuparme del medio ambiente y algunos me tuvieron por un catastrofista, un hipocondríaco, un aprensivo, un neurótico o un chiflado. Había división de opiniones. Luego comenzaron a hacerlo con alguna ventaja los países nórdicos y se publicaron las primeras cifras oficiales. Tiempo después, un oportunista creó la asociación de escritores ecologistas y tuvo la amabilidad de sugerirme ingresar, pero decliné argumentando que no era ecologista y que me había ocupado de la deforestación y los contaminantes porque nadie lo hacía, pero que si alguien comprendía ya que eran un peligro, yo no era ya preciso. Pero ellos pronto lucharon con más entusiasmo por conquistar la tesorería y la presidencia que por defender la limpieza de la atmósfera.

Temo que suceda lo mismo con esos ''colectivos'' altruístas, vociferantes, vindicativos y subvencionados, a los que por cierto no pertenece ninguno de mis amigos homosexuales, y en los que han de estar más atentos a los codazos en el hígado que a los programas reivindicativos, porque se rumorea que el partido en el Gobierno puede estar estudiando la posibilidad de ir incorporando al Ejecutivo una cuota proporcional de homosexuales y lesbianas en coherencia con su disposición actual de repartir las carteras ''fifty-fifty'' entre hombres y mujeres, que no reflejan con propiedad el espectro social.

Aunque existe la opinión de que tal vez sería razonable constituír un Gobierno más plural y representativo, reservando cuotas para agnósticos, ateos y creyentes, y dentro de ellos para católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos, judíos, musulmanes, budistas, sintoístas, taoístas, brahmanes y otras confesiones. Lo juzgo un planteamiento intelectual más razonable, enriquecedor y sutil que el regido por las secreciones endocrinas y el impulso puramente hormonal y primario de los sexos y las preferencias genitales. Pero es posible que esté en un error. Como casi siempre.

Darío Vidal

02/09/04

 

       Gays al poder (02/10/2004 14:17)