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Publicado: 25/09/2004


 

CORTINAS DE HUMO


El Gobierno no consentirá que la Comisión de Investigación del 11-M vea el informe sobre las actividades de los servicios secretos marroquíes en España. Siempre que se dificulta, entorpece, impide, o veta que una comisión dedicada a aclarar un suceso tenga acceso a alguna documentación, es inevitable pensar que hay gato encerrado, aunque no se sea receloso. ¿A quien aprovecha cerrar la puerta a los investigadores? Que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Pero nadie olvide que todos los Gobiernos experimentan fotofobia cuando entra la luz por las ventanas.

Probablemente la necesidad de distraer de estos asuntos y algún otro que está por despuntar, es lo que lleva a los estrategas y fontaneros del ''Aparat'' a realizar maniobras de dispersión que parecen al principio inexplicables. Es difícil entender por qué razón, si algunos sectores sociales con la Iglesia a la cabeza se muestran incómodos por la anunciada Ley del Divorcio Relámpago, tiene alguien la intención de enconar más los ánimos con gestos tan gratuitos e improductivos como la supresión de los crucifijos de las escuelas y los centros oficiales. Vayamos a lo eficaz evitando pisarle los callos a nadie.

Pero puede ocurrir que esa provocacion arriesgada tenga por objeto que los denuestos del provocado hagan volver la cabeza al respetable y deje de mirar a la Comisión del 11-M, que es lo que importa. Porque vean qué curioso: El propio rey de Marruecos advirtió amenazadoramente al ministro de Asuntos Exteriores de que en España era fácil que se produjera un atentado; los miembros de la banda del tren que fueron detenidos en aquel país no solo no fueron entregados al Gobierno español, sino que fueron puestos en libertad para que se pusiesen a salvo; parece que hubo contactos entre ellos y agentes del espionaje magrebí, y que algún partido tuvo noticia de ese tejemaneje.

El señor González, amigo personal de Mohamed VI y propietario de una casa en Marraquech donde pasa largas temporadas, preparó una visita oficial al reino alauita del secretario general del PSOE señor Rodríguez Zapatero durante la crisis de Perejil, y ya en La Moncloa tornó a viajar a Rabat. Una excelente relación, similar a la que mantenía el ministro Secretario General del Movimiento José Solís Ruíz, administrador de los bienes de Hassan II en la Península en tiempo de Franco y cuando la ''Marcha verde''.

¿A quién beneficia no averiguar las conexiones de los espías marroquíes con los terroristas marroquíes que atentaron en Madrid? Ellos sabrán.

De momento vamos a tirarle piedras a la Iglesia. Puede ser arriesgado pero tal vez resulte útil.

Darío Vidal

25/09/04


 

       Cortinas de humo (25/09/2004 23:51)