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Publicado: 22/09/2004


 

EL 'DAIMON' DE ZAPATERO


Les doy mi palabra de que hoy me proponía elogiar la intervención del señor Zapatero en la sede de las Naciones Unidas. No soy anti nada, pero sí crítico cuando algo me parece criticable, como la boda en el Escorial y las fotos con el amo en las Azores o Camp David.

Les doy mi palabra de que prefiero elogiar que criticar, coincidir que discrepar, y que suscribo en esencia el discurso del presidente, en el foro en que Bush acababa de exponer horas antes su línea de pensamiento -supuesto que tenga pensamiento- con argumentos tan burdos, tan toscos, tan zafios y de tal rusticidad, que no los suscribiría un pre-adolescente medianamente maduro.

Nuestro representante razonó de modo impecable que la sinrazón no puede combatirse con la sinrazón, ni derrotar al crimen con el crimen, ni la injusticia con la Injusticia, ni los problemas del Planeta con actitudes infantiles como la de Forrest Gump, que pretende acabar con el virus del Sida sutilmente agazapado en cada célula del organismo, con contundentes, eficaces, precisos e imbatibles helicópteros ''Apache'' apoyados por carros de combate ''Bradley''.

Cuando los escolares estudiaban Filosofía, esa disciplina que no sirve para nada, sabían que las dificultades hay que vencerlas con medios adecuados y fuerzas proporcionadas. Y uno de los reproches tácitos que los españoles hicieron a Aznar, es que él que por desgracia tenía experiencia del terrorismo como dirigente y como víctima, no quisiese convencer a Bush de que las trincheras no son eficaces contra los espías infiltrados, ni el armamento pesado contra el terrorismo. Claro que Bush, como Sharon, no se ha propuesto nunca acabar con él porque constituye una buena coartada para sus intereses.

Zapatero suscribió ayer aquel sutil adagio que aconseja que ''si no puedes con tu enemigo, te alíes con él''. Propuso un plan de cooperación entre culturas ''para que la percepción del otro esté teñida de respeto'', y abogó por una distribución más justa de la riqueza capaz de acabar con el odio, de apaciguar las tensiones y de hacer nuevamente habitable el Planeta.

Oímos por la radio esas frases sueltas extraídas de su parlamento y tuvimos el impulso de ponernos a su lado. Pero en cuanto se le calentó la boca y se apartó del texto que le habían preparado, se precipitó en un fangal dialéctico, vertiginoso y caótico, suponiendo que el terrorismo se asienta poco menos que en las diferencias entre hombres y mujeres, y se despeñó por un precipicio de adhesiones que nos confirmó no haber cambiado nada: Sí al Estado palestino; sí a la respuesta israelí contra los palestinos; sí a la salida de Iraq; sí a la cooperación con Iraq; sí a Gibraltar; sí a ''los llanitos'', sí al Sahara Occidental dentro de ''una solución política justa, definitiva y aceptada por todas las partes'' que es como no decir nada; si a la dura crítica de Kofi Annan a la Administración estadounidense, y sí incluso al Fondo para la Democracia(?) de la Administración estadounidense que acababa de proponer George Bush. Sí a lo negro, sí a lo blanco, sí a la derecha, si a la izquierda, si a Dios, si al diablo, sí al Sí, sí al No. ¡Átenme esa mosca por el rabo!

El señor Zapatero tiene un ''daimon'' pernicioso, un manso geniecillo de peluche lavado con ''Mimosín'', blando, suave, componedor y sosegado, cargado de buen talante y mala conciencia, que no sabe más que decir peligrosamente sí.

DaríoVidal

22/09/04


 

       El daimon de Zapatero (22/09/2004 17:52)