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Publicado: 21/09/2004


 

LA LECHE Y EL AGUA


Si titulo la leche y el agua, pensarán ustedes que voy a referirme a un adulterio. Pero se equivocan. Voy a referirme a dos fraudes. No se trata del piadoso bautizo de la leche, tan viejo como el mundo e incluso beneficioso hasta cierto límite para hacerla más digerible, sino de otra cosa.

Comenzamos por apetecerla menos animal porque nos ofendían el olor de las ubres y el tufo del pelo, y los modernos fabricantes -que ya no ganaderos- han comprendido que eso de aguar la leche es una antigualla y se han puesto a falsearla.

Habríamos de adentrarnos en una reflexión que roza la filosofía, -o acaso la invade de lleno-, y comenzar por definir qué se entiende por leche. Si llamamos leche al ''líquido blanco y azucarado que se forma en los pechos de las hembras de los mamíferos'' a que se refieren los diccionarios, comenzaríamos a albergar alguna duda sobre la exactitud del término al leer su composición en los ''tetrabriks'' que las contienen: leche entera, leche UHL, leche desnatada, leche semidesnatada, leche enriqucida con calcio, leche vitaminada, leche en patinete...

Según eso, sólo merecería esa denominación la leche entera, después de averiguar qué entienden los comerciantes por ''entera''. ¿Es leche si no es entera, o es lo que en términos de márketing honesto deberíamos llamar sucedáneo de leche? Porque, vamos a ver: ¿Qué es hombre, que es persona? Y aquí sí que nos adentramos en el ámbito de la filosofía. ¿Podemos mostrar la mano amputada de Juan o de María diciendo que es Juan o que es María? ¿Son Juan o María su corazón, su tronco, o su cabeza, suponiendo que estuviesen vivos? Y si nos remontamos a la especie ¿qué es lo que nos permite afirmar que un ser es humano? Pues la constatación de que no le falta nada de lo que se considera constitutivo de su esencia de Hombre, o de persona si se prefiere.

Ahora volvamos a la leche, ese líquido compuesto por glúcidos como la lactosa; minerales tales como calcio, sodio, potasio, cloro, fósforo y magnesio; vitaminas, proteínas, albuminoides, grasas, sales e hidratos de carbono, disueltos, en estado coloidal o emulsionados. Y llegaríamos a la conclusión de que si a la leche se le priva de alguno de sus componentes, la leche deja de serlo, aunque la enriquezcan con otras sustancias que el consumidor no demanda ni se le han pasado jamás por la cabeza. Sin nata, sin grasa, con vitaminas que no le son propias, incorporando minerales ajenos en su estado normal, y haciendo otros experimentos que nunca la enriquecen de verdad, porque sino no habría negocio, la leche deja de serlo. Pues bien, lo que tomamos como leche es el producto de esa manipulación, no sé si enriquecido pero sí encarecido.

Y qué decir del agua. El agua está constituída necesariamente por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, además de sales minerales y algún otro componente que le da sapidez y la hace más o menos agradable al paladar pero que no desvirtúan su condición de agua. En este caso el fraude estriba en vendernos como Agua de San Silvestre, Agua del Manantial de Arriba, y Agua del Pico de Aneto embotellada en orígen, al agua pecadora que sale por el grifo, un poco oxigenada, batida y soleada. ¿Saben cuantos millones de litros consumimos al día? ¿Y pueden decir cuantos camiones con botellas ven circular por la carretera desde los manantiales a la ciudad?

Darío Vidal


21/09/04

 

       La leche y el agua (21/09/2004 21:55)


 

SECESIOCENTRALISMO


Si de algo no podemos quejarnos en España es de aburrirnos. Cada día nos trae una sorpresa.

La verdad es que las huestes de Rodríguez Zapatero ya no nos desconciertan. La mentira, ''el trile'' y la fullería no sirven más que para una vez; pongamos que para dos, si el embaucador es un artista y jura con lágrimas en los ojos que se trata de un malentendido. Pero del tercer engaño no es responsable ya el trapacero sino el engañado. Y el pueblo no es tan tonto aunque él lo piense. El señor Zapatero, a cuenta de ese sonriente asentimiento suicida a todas las propuestas -y a todas las contrarias-, está avanzando victoriosamente hacia el descrédito. En solo seis meses de desgobierno ha perdido más de seis puntos en la estimación de los votantes. En tres años y medio, si es que llega, habrá alcanzado las cotas del ''pobre hombre'', que es como llaman en su partido al inefable Gaspar Llamazares. Es estadísticamente imposible que haya afiliados más incompetentes en los respectivos partidos. Aunque alguien más habrá, porque es dificil hacerlo tan mal sin ayuda. Ahí tienen al mozo de estoques Pérez Rubalcaba, a quien se le pone cara de 'clown' de nariz roja cuando urde una maldad, que se propone hurtar su jefe a la Comisión del 11-M después de haber prometido su presencia. Todo es un tejer y un destejer. Una maraña inextricable de propuestas y correcciones, de promesas y desmentidos.

Mas cuando el guión reiterativo comienza a fatigarnos, se adelantan al proscenio los coros de los separatistas periféricos para que no decaiga la fiesta y allí son de ver las cabras equilibristas, los pajaritos sabios con el papel de la respuesta, los monos ciclistas y las descoyuntadas marionetas dando volatines.

Alguien debería escribir unos Anales del Despropósito. No hace un mes, Pasqual Maragall manifestaba que ''la Generalitat es Estado'' y le dijeron que efectivamente, como todas las instituciones de gobierno. Mas como nadie le ha contrariado, se ha pasado el mes de agosto haciendo amigos airado, destilando obviedades como que Murcia no es Cataluña, y alguna sansirolada como que el Gobierno catalán tiene que validar los presupestos del Estado.

Ahora, mientras Ernest Benach pretendidamente ecuánime presidente de una institución tan respetable como el Parlament de Catalunya toma partido y se adentra en el nominalismo intrincado de las tautologías laberínticas, otro cerebro conspicuo de Esquerra Republicana, su secretario general Joan Puigcercós, se muestra más unionista que Isabel la Católica declarándose preocupado por la polémica del catalán y el valenciano, que ''da armas a los secesionistas''.

Pero a ver, que yo me entienda: ¿No es secesionista su partido? ¿No se ha declarado él mismo secesionista? Pues si la cuestión del valenciano les favorece como secesionistas, dónde está el problema. Alabado sea ''el embrollo'' como él le llama, si les atrae clientela. ¿O se trata solamente de otra de las mil puntillosas distinciones nominalistas y en vez de secesionista hay que entender separatista, independentista, cantonalista, federal-asimetrista u otro adjetivo que determine con mayor nitidez la naturaleza del concepto?

Con estos chicos no gana uno para sobresaltos. O no saben lo que quieren o pretenden volvernos locos.

Si entienden ustedes algo, díganmelo, por favor.

Darío Vidal

21/09/04

 

       Secesiocentralismo (21/09/2004 13:18)