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Publicado: 03/09/2004


 

R.N.E.



Finalmente sucedió lo que temíamos y después de un largo e inquietante silencio informativo, el grupo antiterrorista ruso Alfa ha asaltado poco después de las once y cuarto de la mañana la Escuela Nº 1 de Beslán, en Osetia del Norte, donde terroristas chechenos de Shamil Basáyev, capitaneados por Magomed Yevloyev jefe de la IIª Brigada de los Mártires de Rihyad al Sahlim -la Iª Brigada se inmoló en el Teatro Dubrovka de Moscú-, tenían secuestrado a un numeroso pero no determinado grupo de escolares que habían acudido al acto de apertura de curso, y a algunos miembros de sus familias.

Se han oído disparos, ráfagas de ametralladora y detonaciones, unas de los cañones ligeros de los helicópteros de apoyo, según se ha confirmado, y otras de las cargas explosivas que estaban haciendo estallar en torno a su cintura los suicidas que se hallaban entre los aterrorizados rehenes.

Todas las emisoras -también las españolas- han interrumpido su habitual programación para conectar con el lugar de la tragedia, que se estaba oyendo en directo con el terrible patetismo de lo inevitable, la certeza de que cada una de aquellas explosiones estaban matando a gente entonces mismo, y con el corazón encogido por la compasión y el horror. Todo el espectro del dial era una sucesión de tétricos estruendos y sobrecogedores tableteos de las armas automáticas, sobre los que se destacaba la voz apresurada, el murmullo tembloroso o el relato emocionado del locutor que, cada cual en su idioma, contaba lo que veía.

Todas las emisoras seguían la noticia más estremecedora de los últimos días, efectivamente. Todas menos Radio Nacional de España, la cadena que pagamos todos los españoles, la cadena de referencia, la cadena de 'bandera', la cadena informativa por antonomasia.

La inefable R.N.E, cada día más ineflable, mediocre, degradada y ramplona, se ocupaba entonces de dar una información tan radiofónica y apasionante como la retransmisión de un vídeo que sus nuevos directivos estaban presentando a los periodistas con la nueva programación, en el que se explicaba cada espacio, se presentaba a sus conductores, y se apostaba por una nueva radio eficaz, moderna, dinámica y servida con puntualidad desde el lugar de la noticia.

Si no hubiese estado sucediendo lo que pasaba en Rusia, se me habrían estallado los pantalones de la risa. Qué estúpida autocomplacencia de oficinistas, qué alicorta concepción de su tarea, qué incompetencia profesional, qué hastío.

¿Dónde está Pedro Piqueras, dónde los profesionales que debe haber por alguna parte? ¿Sabe doña Carmen Caffarel Serra, directora general de la cosa, dónde está? En el fondo del mar.

Una cosa es hacer de profesor en la Facultad de Periodismo y otra muy distinta ser periodista.

Menos mal que el lunes que viene, R.N.E. va a iniciar su XVI Master de Radio en colaboración con la Universidad Complutense. La información puntual y responsable está garantizada.


Darío Vidal

03/09/04





 

       R.N.E (03/09/2004 16:43)