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Publicado: 03/08/2004


 

DEAR WATSON



Hoy se ha perpetrado esa exhibición de deslealtad del Gobierno de la Gran Bretaña a todos los españoles, consistente en conmemorar con ostentoso alarde el tricentenario de la ocupación de Gibraltar. Una hazaña que harían bien en ocultar porque no fué una conquista gloriosa sino la ocupación rapaz y poco honrosa de una ciudad amiga, por un ejército que se había ofrecido a apoyar las pretensiones de uno y otro pretendiente al trono de España, y se se estableció en ella burlando los acuerdos en plena contienda.

En estos meses en que ha ido anunciándose la secuencia de los actos para más ludibrio, prediciendo desde la visita de una princesa gobernando aún el señor Aznar, a la escala del submarino nuclear ''HMS Tireless'' de infausto recuerdo, ha ido creciendo el rechazo, tal vez en exceso moderado de la gente de la calle, hasta que hace un par de días fondeaba la fragata ''HMS Grafton'' y ayer el secretario de Defensa señor Hoon acudía para festejar un acto de piratería perpetrado hace ya trescientos años para nuestra vergüenza.

En este tiempo se han oído y leído protestas más o menos tibias y una advertencia poco creíble de nuestro Gobierno dada su incierta firmeza. Pero no ha ensayado nadie un análisis.

¿Cuál ha sido la razón de la sinrazón que se nos ha inferido, como acaso diría Don Quijote? Nadie piense que sea producto de una rabieta ni fruto de la improvisación. Nada en las cancillerías se deja al azar. ¿Qué justifica que Gran Bretaña no haya vacilado en ofender a todo un pueblo, que se proclama y conduce como amigo a pesar de ese agravio centenario que no cesa? Lo justifica la falta de consideración que le merece la actitud sumisa de España y su poca determinación para obligarle a cumplir los reiteradas resoluciones de las Naciones Unidas. Esa puede ser la causa eficiente ¿pero cuál es la causa final de este comportamiento y a quién beneficia? ''Cherchez la femme''.

Nuestro amigo el señor Blair, nuestro amigo el amigo del señor Aznar que tan mal escoge sus amistades, necesita hacer olvidar los informes que atribuye al M 16 respecto de las armas de Iraq y se halla en la cota más baja de popularidad. Necesita hacer un gesto de patriotismo pero nadie en el mundo le admitiría una afrenta así. Y se la hace a España porque le sale barata y la tiene más cerca. Elemental, querido Watson.

No va a servirle de mucho porque su suerte está echada.

Incluso el Gobierno de los EE.UU. ha declinado participar con varias unidades de la ''Navy'' en los actos a que les invitó Caruana por indicación de Blair.

Pero nosotros hemos aprendido hoy que no es higiénico vivir por más tiempo en la vergüenza de sí mismos; que no es decente morir despreciándose; que no estamos dispuestos a sobrellevar más vejaciones y que no queremos desear no ser nosotros.

Aspiramos a no tener que refugiarnos en nuestras ''nacionalidades'', y sentir de una vez el orgullo y la carga de ser españoles.


Darío Vidal


 

       Dear Watson (03/08/2004 20:42)