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Publicado: 30/07/2004


 

LAS CERTEZAS DEL MINISTRO



El señor ministro tiene prisa por tomar las vacaciones. Estos cien días de gobierno le han saturado por lo visto. El señor ministro del Interior quiere cerrar la investigación del 11-M o aplazarla, si se ponen pesados, hasta el mes de septiembre. El señor Alonso lo tiene todo claro y no alberga dudas sobre los siniestros sucesos de Atocha, el Pozo y Santa Eugenia. Sabe incluso quién fué el cerebro de los atentados de marzo que, también es lástima, fué uno de los que se mataron en el piso franco. Así es que toda la información ampliatoria se la llevó a la tumba. Mala suerte. Habrá que esperar a la próxima matanza. Qué vamos a hacerle.

Parece mentira que el señor Alonso sea juez. Sorprende mucho que no haya leído novelas de misterio y también desconcierta un poco que no le interesen 'las pelis' de buenos y malos de que nos proveen con matemática cadencia y metódica insistencia las televisiones. Si el señor Alonso no fuera una excepción, sabría que el jefe de los malos no muere nunca -ni se mata porque la dimisión no entra en el cálculo de los mandamases- y termina escapándose con la pasta a una isla del Pacífico. Los que mueren o se matan son ''los pringaos'', los devotos, los que creen en la causa; nunca los jefes. Si los jefes creyeran en esas tonterías jamás harían nada a derechas ni servirían para jefes.

Loado sea Dios y Él le conserve muchos años esa capacidad de discernir lo cierto y lo falso, lo probable y lo imposible, lo bueno y lo malo. Y también la firmeza de sus criterios que le lleva a renunciar a ciertas pesquisas sobre la posible cooperación logística de la ETA, nada descabellada, porque sabe de antemano que no llevarían a ninguna parte. O sea que la percepción de este personaje singular se adentra incluso en el parcela de la profecía. No cabe duda de que un juez así, un ministro así, tienen mucho camino andado.

''¿Sabremos algún día la verdad?'' -se preguntaba a primeros de Julio la ex-ministra Cristina Alberdi. Y pese a admitir que el 11 de marzo se produjo ''un vuelco electoral planificado con éxito por el terrorismo'', -cirunstancia que comienza por negar su correligionario-, se responde que, desde luego, ''la Comisión de Investigación no nos va a despejar la verdad''. ¿Quién podrá hacerlo, pues? Únicamente la opinión pública si fuerza a escrutar cada rincón y apea al señor Ministro de su entusiasta optimismo.


Darío Vidal

 

       Las certezas del Ministro (30/07/2004 21:00)