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Publicado: 14/07/2004


 

BREVEMENTE VIOLADOS



El señor Moratinos, cuyo nombramiento al frente del Ministerio de Exteriores suscitó alivio hace solo cuatro meses, nos ha devuelto a la realidad. Decía González, cuando nos lo creímos, que se puede ser digno con muy poco. Pero ni con él logramos encaramarnos al mínimo.

Con nuestra política internacional sucede como con la selección española de futbol: que no crée en la victoria ni la plantilla. Y así no hay quien gane. No hay ideas, no hay orientación, no hay propósitos, no hay estrategia, no hay decisión y no hay entusiasmo, de modo que llevamos más de cien años dando bandazos y con la afición desmotivada.

Cuando nos mira Iberoamérica o Sudamérica -nada de Latinoamérica- miramos para otro lado; cuando reclama nuestra atención el Sáhara Occidental abandonado a su suerte con tan poca gallardía, nos tapamos los oídos, y cuando un buque pirata, un barco de guerra o un vástago de los Windsor se pasean por Gibraltar recordándonos periódica e infatigablemente (“tireless”) que somos una colonia británica, damos voces desabridas y gesticulamos para desviar la atanción, pretendiendo que nadie descubra la desairada postura en que hemos quedado tras la penetración.

Como el que no se consuela es porque no quiere, el viejo General que era un desastre como profeta, vaticinó que el Peñon caería como un fruto maduro. Lo que no dijo es hacia qué lado, ni cuando. Pero, como siempre, nuestro Gobierno le ha dicho al señor Blair que está muy enfadado y que esos alardes de soberanía nos caen fatal, a lo que el Almirantazgo ha respondido muy preocupado que un poco de paciencia, que es cosa de cuatro o cinco días. Un verdadero éxito. Así es que el señor Moratinos se adorna diciendo que si el desvencijado y maltrecho “Tireless” estuvo meses cuando la ministra Ana Palacio, con él va a estar solo un ratito. O sea, lo que les ha dado la gana a ellos.

No reconoce que lo intolerable es el allanamiento, la vejación y la burla. Que lo que carece de explicación es el agravio gratuíto. Que lo que no conduce en modo alguno a la construcción de Europa es ese comportamiento arrogante y detestable que se repite con el amigo Aznar quien calló como un muerto y con el enemigo Zapatero que se ha limitado a rezongar sin convicción.

De todos modos, a nuestros efectos y al del lenguaje diplomático, el tiempo cuenta poco en este caso. La violación se ha consumado con la penetración.

Menos mal que tanto la princesa Ana -que vino a conmemorar la alevosa 'Conquista' del Peñón en 1704-, como el deteriorado nuclear “Infatigable”, nos han violado deprisa y durante muy poquito tiempo, casi nada. Y sin recrearse en la suerte. Lo que constituye una delicadeza que merece nuestra gratitud. Porque al tenernos con los pantalones en los tobillos tan poco rato es dificil que hayamos cogido frío con el relente de la noche.

En el fondo, nos quieren. Y a fuerza de probarlo, a nosotros comienza a gustarnos.


Darío Vidal


 

       Brevemente violados (14/07/2004 15:55)