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Publicado: 12/07/2004


 

NO QUERER APRENDER


No hay ignorancia más sólida ni actitud tan roquiza como la de quienes no quieren aprender. El desconocimiento de las cosas en los que prefieren no abrir los ojos, es enciclopédico y abismal. Pero, si mandan, imponen su ignorancia como un dogma.

Algunos se preguntaron cuando estalló la crisis de Afganistán tras la hecatombe terrorista del 11 de septiembre, si Bush pediría opinión a un aliado desgraciadamente tan experto como Aznar. Pero Bush improvisa hasta lo que está previsto, que para eso manda y tiene dinero. Así es que en lugar de usar sulfamidas y antibióticos contra el 'Bacilo de Cock' y el 'Vibrium Coli', utilizó misiles de última generación, subfusiles infrarrojos, tanques antifotógrafos y aviones a oleadas. Y ha sido un fracaso.

¿Cómo pudo un político español avezado a enfrentarse al terrorismo plegarse a esa política disparatada? ¿Cómo pudo acatar una estrategia que no se utilizó nunca por ineficaz en el país que inventó la guerrilla? Si fué por no contrariar al jefe, es una deslealtad aunque resulte paradójico.

Metidos ya en el barrizal qué importa ya suscribir la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq y de fabulosas factorías ambulantes de gas sarín recorriendo el desierto, y de complejos laboratorios bioquímicos productores de ántrax, herpes y tuberculosis instalados en los hangares devastados de una vieja guarnición abandonada por Sadám.

¿Qué es verdad y qué mentira en los informes de la CIA, acusada ahora de mentir y asumidos por nuestro Gobierno a pies juntillas? ¿Quién obligó a no decir la verdad a la CIA y por qué razón? ¿De qué dolencia enfermaron y murieron los funcionarios del Congreso norteamericano supuestamente afectados por los polvos de antrax recibidos por correo? ¿A quien hay que creer ahora, cuando los servicios secretos norteamericanos anuncian ataques terroristas contra la Casa Blanca en víspera de las elecciones presidenciales? ¿Acaso hay que creer a esa CIA incompetente, o debemos creer a quienes pretenden disculpar las disparatadas decisiones de Bush desacreditando a la CIA? ¿Es tal vez más razonable depositar la confianza en los servicios secretos del Aire que han destruido esta semana por error el expediente de Bush cuando hizo la ''mili'' y terminó huyendo del servicio de vigilancia aérea, donde se había emboscado para no ir a la Guerra de Vietnam?

Dicen que los jóvenes olvidan las enseñanzas del pasado. Y en efecto, parece que Bush no ha querido aprender de los tropiezos de su papá, ni de la investigación del “Watergate”, ni del acoso a Clinton. Por no aprender, no ha querido extraer enseñanzas ni de sus recientes errores. Está dispuesto a seguir por el mismo camino pese a los resultados.

Ahora mismo está armando a Marruecos como sus mayores hicieron con Afganistán e Iraq. Y repetirá la historia mientras Sharon socava el prestigio de EE.UU. con la rapiña criminal en Palestina.

Nada ha cambiado, pués: en las maniobras inminentes de la OTAN en el Sahara -para que los polisarios sepan lo que vale un peine-, se repelerá una penetración de terroristas de Al-Qaida.

Y combatiremos nuevamente los bacilos con misiles. Vuelta a empezar. Estos chicos no tienen solución.


Darío Vidal

 

       No querer aprender (12/07/2004 01:52)