Hemeroteca:


Junio 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
 
       

Publicado: 10/07/2004


 

LA COMISIÓN



''Un dromedario es un caballo diseñado por una comisión'', definió alguien. Y adjuntó a sus palabras la expresiva imagen de un pobre jamelgo maltrecho, envuelto en trapos, esparadrapos y tafetanes. Después de tan certera definición, han atribuído a Napoleón y a dos o tres más de esos a los que siempre se adjudican las ocurrencias ingeniosas sin que se sepa nunca si provienen de ellos, aquel cínico pensamiento casuístico según el cual ''si quieres que no se resuelva un asunto y tener entretenida a la gente, nombra una comisión”.

No sé por qué, da un tufo de que eso es precisamente lo que va a suceder con la Comisión del 11 de Marzo. Uno y otro partido dan la impresión de que se entretienen discutiendo si son galgos o podencos, “Titadyne” o “Goma-2”, sin ocuparse de lo principal. Y aunque el PP debiera ser el más interesado en demostrar que no mintió, o no quiso hacerlo en las horas posteriores a aquella espantosa catástrofe de los atentados de Atocha, lo cierto es que se deja distraer por ''los quites'' de la cuadrilla de Pérez Rubalcaba, ese zorro astuto y largo con semblante de mozo de estoques, de trilero o de tahur capaz de ver crecer la hierba. Argucias que recuerdan la historia de aquella casquivana a la que encuentra su marido en la cama con otro y se anticipa a requerir muy ofendida: ''¿Tú crées que éstas son horas de volver a casa?” Y cuando el burlado reacciona ante la desairada situación y pregunta qué hace aquel tipo en su cama, le interrumpe con renovado enojo: ''¡No me cambies de conversación! ¿A tí te parece que éstas son horas de llegar?''

Para empezar, tanto uno como otro partido -más el otro que el uno- se niegan a pedir testimonio a alguno de los testigos más significativos, como por ejemplo a dos generales, a los imputados en el crimen, los confidentes de la policía y los primeros investigadores, mientras el otro bando veta a los políticos. ¿Tal peligroso puede resultar desnudar la verdad? ¿Es que alguien, o los dos, tienen algo que ocultar? En cualquier caso, ninguno parece manejar con inteligencia las bazas que la investigación les brinda. Serán los nervios. Serán las intromisiones oficiosas de los que apuntan ideas sin aportar datos.

Un partido bregado en la política como el PP, teme ingenuamente que le digan que ha mentido, cuando lo primero que los políticos se echan a la cara como gatos, los unos a los otros, es el apelativo de embusteros. Mientras que en la otra banda, el vicepresidente de la Comisión, Ángel Martínez Sanjuan que fué uno de los agitadores telefónicos del día de reflexión (“¡Pásalo! ¡Pásalo!”) llamó hace unas fechas al portero del inmueble de Alcalá de Henares -el que alertó del abandono de la camioneta por los terroristas-, solo “por pura cortesía” según dice, cuando decidieron citarlo a declarar. Y yo deseo manifestar que me parece un desaire que no me llamase a mí también. ¿Es que solo va a ser cortés con los porteros? ¿Qué tiene él que yo no tenga? Claro que los malpensados pueden pensar que debió darle alguna indicación, como debió recibirla el comisario general de Información, Telesforo Rubio, que el pobre no entendía las preguntas del PP. (“¿Ha participado en la elaboración del programa del PSOE?”. “No lo sé”. “¿Ha estado usted alguna vez en la sede socialista de Gobelas?”. “No sé a qué se refiere”.) ¿Cómo un policía puerde ser tan corto? Con jefes así no me explico cómo pudo sacarse algo en claro tras el 11-M.

Pero en cualquier caso, el estío promete ser jugoso y está garantizado el regocijo del respetable. No será preciso que en las redacciones se expriman las meninges para llenar, ni que el monstruo del Lago Ness emerja de nuevo. Este verano vamos a exportar noticias. Ya lo verán.

Darío Vidal

 

       La Comisión (10/07/2004 04:51)