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Publicado: 31/07/2004


 

FURIA ESPAÑOLA



Los ingleses se han quedado de piedra. La enérgica protesta de la diplomacia española por la significativa y lacerante visita del secretario de Estado británico -esto es, el ministro del Interior- a Gibraltar para celebrar el tercer centenario de su invasión y la inmediata llamada a consultas del embajador de nuestro país, les ha dejado consternados.

Para ser justos, no es la primera vez que les damos un sofoco en pocos meses, primero con la visita de la princesa Ana al Peñón y luego con la escala del submarino nuclear ''Tireless'' de ingrata memoria en La Línea, que en vida del presidente Aznar estuvo un año atracado reparándose de una pequeña avería en el reactor. Eso sí, en ésta segunda arribada, que por fortuna no tenía otro propósito que conmemorar durante solo cinco días la toma de la Colonia, se han encontrado con la horma de su zapato ya que el Gobierno español no ha cejado en su pretensión de que zarpara inmediatamente. No puede negarse que fueron unas jornadas de intercambio de notas y enérgicas presiones pero, por fín, al quinto día no tuvo más remedio que levar anclas y marcharse por donde había venido.

Y es que en este país, si no nos hacen nada somos de pasta flora; no hay quien nos supere en amistad y en cortesía. Pero ay de quien nos menosprecia y humilla olvidando que es la patria natural del honor, de Lope y Calderón. Ese está perdido. Y eso es lo que acaba de suceder. Por eso al Reino Unido no le llega la camisa al cuerpo. Sabe que tras la sonrisa amical y benéfica del señor Rodriguez Zapatero se esconde la firmeza inquebrantable del señor Moratinos y la contundencia disuasoria de nuestra Armada. Pocas bromas. Por eso los euskaldunes, de suyo tan noblotes, y los catalanistas tan inclinados al diálogo y el pacto, no se encuentran a gusto entre gentes que lo supeditan todo a su buen nombre.

Por eso los británicos, ''acollonidos'' por la agresiva determinación de la diplomacia española -disculpen el vocablo, que para no ofender ha sido ya enmascarado entre catalán y galáico-, digo pués que ''acollonidos'' ante la exigencia del Ministerio de Asuntos Exteriores de ''que ésta sea la última vez'' difundida por todos los medios informativos, han prometido formalmente que salvo imponderables como viajes de novios principescos, necesidad imperiosa de recuperarse del ''spleen'' londinense de algun miembro del ejecutivo o de la familia real, avería de los buques de la Flota de Su Majestad, maniobras navales o alguna otra visita imprescindible, no volverán a celebrar ningún centenario hasta el próximo, que eso será ya para el 2104. Y entonces, todos calvos.

Así da gusto. El único riesgo es que de este modo crece el peligroso e imperialista nacionalismo español, prudentemente denunciado por los otros nacionalismos.

Darío Vidal

 

       Furia española (31/07/2004 11:38)


Publicado: 30/07/2004


 

LAS CERTEZAS DEL MINISTRO



El señor ministro tiene prisa por tomar las vacaciones. Estos cien días de gobierno le han saturado por lo visto. El señor ministro del Interior quiere cerrar la investigación del 11-M o aplazarla, si se ponen pesados, hasta el mes de septiembre. El señor Alonso lo tiene todo claro y no alberga dudas sobre los siniestros sucesos de Atocha, el Pozo y Santa Eugenia. Sabe incluso quién fué el cerebro de los atentados de marzo que, también es lástima, fué uno de los que se mataron en el piso franco. Así es que toda la información ampliatoria se la llevó a la tumba. Mala suerte. Habrá que esperar a la próxima matanza. Qué vamos a hacerle.

Parece mentira que el señor Alonso sea juez. Sorprende mucho que no haya leído novelas de misterio y también desconcierta un poco que no le interesen 'las pelis' de buenos y malos de que nos proveen con matemática cadencia y metódica insistencia las televisiones. Si el señor Alonso no fuera una excepción, sabría que el jefe de los malos no muere nunca -ni se mata porque la dimisión no entra en el cálculo de los mandamases- y termina escapándose con la pasta a una isla del Pacífico. Los que mueren o se matan son ''los pringaos'', los devotos, los que creen en la causa; nunca los jefes. Si los jefes creyeran en esas tonterías jamás harían nada a derechas ni servirían para jefes.

Loado sea Dios y Él le conserve muchos años esa capacidad de discernir lo cierto y lo falso, lo probable y lo imposible, lo bueno y lo malo. Y también la firmeza de sus criterios que le lleva a renunciar a ciertas pesquisas sobre la posible cooperación logística de la ETA, nada descabellada, porque sabe de antemano que no llevarían a ninguna parte. O sea que la percepción de este personaje singular se adentra incluso en el parcela de la profecía. No cabe duda de que un juez así, un ministro así, tienen mucho camino andado.

''¿Sabremos algún día la verdad?'' -se preguntaba a primeros de Julio la ex-ministra Cristina Alberdi. Y pese a admitir que el 11 de marzo se produjo ''un vuelco electoral planificado con éxito por el terrorismo'', -cirunstancia que comienza por negar su correligionario-, se responde que, desde luego, ''la Comisión de Investigación no nos va a despejar la verdad''. ¿Quién podrá hacerlo, pues? Únicamente la opinión pública si fuerza a escrutar cada rincón y apea al señor Ministro de su entusiasta optimismo.


Darío Vidal

 

       Las certezas del Ministro (30/07/2004 21:00)


Publicado: 29/07/2004


 

OTRA VEZ EL FUEGO


Este año le toca a Portugal. Antes fueron Galicia largamente, Cataluña, Aragón, Baleares y toda la geografía de España. El año que viene, quién sabe.

No hace mucho, comentando con un viejo amigo la epidemia del fuego en nuestros bosques, se negaba a reconocer su carcater fortuíto conviniendo con una antigua sospecha que albergo desde que ando en este negocio, o sea desde siempre, que me ha hecho denunciar los silencios en torno a los pirómanos, sus móviles, las dudosas pesquisas para identificarlos y su castigo, si existe.

''¿Recuerdas a qué temperatura solemos estar cuando se declaran esos incendios?''- me preguntó. ''Pues no lo sé: entre treinta y cuarenta grados''- le respondí. ''¡Y ambiente muy seco!''- precisó. ''Sí, eso, y muy poca humedad''- confirmé. ''Bueno, pues mete un fajo de leña en un horno, no a cuarenta sino a cincuenta grados y espera a ver que pasa''. ''¡Nada!''. ''Exacto, nada. Entonces ¿quién prende fuego a nuestros árboles?''

Esa es precisamente la pregunta que se formula todo el mundo, sobre todo después de que la Administración reconozca, tras muchos años de culpar a las tormentas y el azar mostrando una sospechosa perplejidad, que más del noventa por ciento de los fuegos son provocados.

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, acaba de manifestar

que no es partidaria de aumentar las penas por este delito sino de concienciar a la población. Nadie sabe a dónde alcanza el rigor de esas penas, pero nadie sustentaría la tesis angélica de que los pirómanos delincan por ignorancia. Un incendio es un crimen contra la vida y contra la sociedad, que aniquila seres de muy lenta reposición. Hay que aumentar el rigor de las penas, ahondar en las causas, detener a los instigadores más remotos, y legislar de tal modo que nadie, absolutamente nadie, pueda beneficiarse de estos crímenes: ni los que negocian con la madera ni los que trafican con los terrenos. Nunca.

Un espacio quemado debe convertirse en un terreno sagrado, apto solo para ser repoblado en cuanto las condiciones lo permitan.

Respecto a los autores, tanto los pirómanos de despacho como los de infantería deben reparar el mal causado plantando árboles físicamente en el bosque calcinado, además de cumplir las penas que se les impongan. Porque plantar no es una pena sino solo la restitución del bien que han arrebatado a la comunidad. Y sus vecinos deben exigir el conocimiento de los nombres como conocen el de los terroristas.

Verán cómo se acaba con esa lacra miserable.

Darío Vidal



 

       Otra vez el fuego (29/07/2004 23:12)


Publicado: 28/07/2004


 

LA ADVERTENCIA DEL REY



Hay situaciones en que la pugna política se sale de madre; momentos en los que la pasión sustentada por la ideología o las tentaciones de índole menos noble exigen el arbitraje de una instancia superior. Una autoridad moral que juzgue desapasionadamente los hechos para sugerir soluciones, más que para imponerlas.

Momentos hay en que es precisa la guía de un patriotismo incontaminado que no haya de dar cuenta más que a Dios y al pueblo en su expresión más pura y elemental, allende los partidos, los intereses, los grupos e instituciones. Un ''homo bonus'' de crédito bastante y fiabilidad suficiente como para mover confiadamente a la concordia a los sectores enfrentados.

Hace una fechas sugería yo que ''llamen al Rey'' (21/07/04,Artículos <www.dariovidal.com>) al observar el encono creciente que está suscitando la averiguación de las tramas del 11-M. Y he aquí que sin ser convocado, sin que nadie llegara a llamarle, el Rey ha acudido en socorro de este país una vez más, en el acto de entrega de las medallas de oro al Merito en el Trabajo concedidas a las víctimas de los atentados de Madrid.

Dirimiendo sus desencuentros a estacazos como en la sobrecogedora imagen goyesca de los dos contendientes en el páramo, los dos partidos de mayor implantación se han arrojado errores, equívocos, mentiras e injurias como dardos, y algunos hay que han arremetido con incomprensible vesanía contra la imagen del anterior presidente del Gobierno, antipático y soberbio sin disculpa pero en modo alguno culpable de todas las desgracias. Que no es honrado hacer leña del arbol caído ni oscurecer los merecimientos de los que ya no están para defenderse, convirtiéndolos en chivos expiatorios incluso de las propias culpas.

Sin valer por uno u otro como de costumbre, don Juan Carlos ha propinado un comedido capirotazo a cada cual y les ha recordado que el afán de este momento es esclarecer los sucesos que debaten, sin esconder cartas en la manga ni recurrir a acciones bajas para justificar sus posturas. Y que si no quieren convertirse en estatuas de sal, deben desechar la tentación de mirar hacia atrás para dedicarse el uno a gobernar de una vez y el otro a ayudar a la gobernación con sus iniciativas y su crítica.

Nadie sino el Rey es capaz de fijar así el rumbo.


DARÍO VIDAL


 

       La advertencia del Rey (28/07/2004 21:05)


Publicado: 27/07/2004


 

¡QUÉ CACHONDEO!



El secretario de Defensa, Donald Runsfeld, se ha dirigido a los soldados estadounidenses estacionados en Iraq para decirles que su sacrificio no va a ser estéril porque gracias a ellos ha aumentado la seguridad en su país. Una ''excusatio non petita'' que pone de relieve la creciente impopularidad y el descrédito del político petrolero y de la Administración de George Bush.

Es cierto que la manipulación no es privativa del llamado coloso de América, ni cosa de nuestro tiempo. Sabemos de la turbia conjuración de Catilina puesta al descubierto por Cicerón en el senado de Roma pero ignoramos casi todas las maniobras oscuras auspiciadas por el Poder.

Lo que resulta de veras llamativo es que a estas alturas de los tiempos se pueda manipular tan impunemente a un pueblo dotado de prensa libre y libertad de circulación y de comercio, que debiera hallarse bien informado.

Seguramente la quiebra del sistema resida en que ha abolido todos los valores y no queda otra referencia que el dinero. Gracias a él, o por su culpa, todos los ámbitos han sido contaminados por su influencia tentacular hasta extremos que sorprenden incluso en la materialista Europa finisecular. Gracias a él, o por su culpa, la corrupción se ha instalado en la sociedad como una práctica respetable que no recurre al abrigo de la clandestinidad. Y un pueblo limpio, ingenuo y bienpensante; un país reciennacido y esperanzado, está siendo deformado, para que tenga por derecho lo torcido en beneficio de una casta de familias dirigentes que esgrimen la bandera de la Libertad pero que utilizan el cine y la televisión para evitar que aprenda a elegir, y que cada uno piense estar en el mejor de los mundos: el Mundo Feliz de Aldous Huxley, en el que se sienten cómodos desde el alfa-más al gamma-menos y donde hasta el negro sumido en la miseria que habita las cavernas del ''metro'' de Nueva York sin atreverse a emerger, se considera un privilegiado respecto al resto de los habitantes del planeta.

Algunos me llamarán rojazo antinorteamericano, pero no me inquietan: son los mismos que califican así a Woody Allen y Michael Moore, y los que aprueban la intromisión impúdica de Compañías, fundaciones, corporaciones y ''lobbys'' en las campañas presidenciales aportando dinero, como Billy Gates y ''Microsoft'', para que el triunfador les resarza de su desinteresado apoyo. Son los que no se sorprenden en absoluto de las condecoraciones negociadas, ni se escandalizan de las medallas no merecidas y adquiridas, que privan de significación y de valor honorifico a un distintivo que debiera ser el reconocimiento institucional a los méritos de un individuo. Son los que entienden que George Bush padre presionara a la Yale University para que George Bush hijo ingresase en sus aulas falseando su expediente académico, y toleran convertir los títulos y grados en un mercado infame.

Yo recibí hace unos meses una avalancha de ofertas por Internet, como imagino que otros miles de usuarios, en que se ofrecían ''títulos universitarios avalados por prestigiosas universidades NO-ACREDITADAS''. Y continuaba: ''¿Posée usted amplios conocimientos y experiencia, pero carece de titulación? Recupere el tiempo y dese la oportunidad de ejercer la profesión de sus sueños que se le había negado por no poder añadir unas letras despues de su nombre.

Obtenga el reconocimiento que merece, ahora mismo. Dé un impulso a su carrera hoy. Tenemos titulaciones de bachillerato, licenciatura y doctorado en su especialidad. ¡Sin exámenes, sin clases, sin libros de texto! ¡Llame por teléfono y reciba sus titulaciones dentro de unos días! ¡Las veinticuatro horas del día durante siete días a la semana!''. Y sugería el 203-286-2187-USA para quien firmaba Lila Bean <jtrsn4wj@yahoo.com> aunque en cada correo aparecían distintos nombre y dirección.

Resulta demoledor este alarde de fraude y de cinismo precisamente en el país en que más se pondera la sinceridad y se denosta la mentira; en la patria de la Libertad; en la mayor Democracia del mundo, donde si creemos estas ofertas debe ser cierto que atan los perros con longanizas. Esa luz cegadora de la antorcha encendida frente al mar, que atrae a idealistas y miserables como mariposas, no tiene derecho a defraudarlos de manera tan burda haciendo quebrar su anhelo de redención.

Lo malo es que los paises de Europa imitan servilmente a EE.UU. con el propósito de parecérsele. Y hay cosas que no se deben copiar.


Darío Vidal




 

       ¡Qué cachondeo! (27/07/2004 19:45)


Publicado: 26/07/2004


 

DURE LO QUE DURE


No sé si la existencia habrá sido tan disparatada en todas las épocas, pero en la nuestra no se puede pedir más. Imagínense que alguien lleva su coche al taller y le dicen ''no sabemos aún lo que tiene, pero pase a recogerlo mañana''. ''¿Pero van a tener mañana diagnosticada y reparada ya la avería?'' ''Pues eso no lo sé, pero es imposible tenerlo más tiempo''. ''¡Pensaba que ustedes se hacían cargo del coche hasta que estaba arreglado!'' ''En teoría sí, pero es que tenemos prisa en que esté listo y habrá de recogerlo mañana sin falta''.

Si alguien es incapaz de imaginar conversación tan insensata, basta con que vuelva la vista hacia el Congreso. Allí no se han propuesto averiguar los sucesos que rodearon la horripilante carnicería de mil setecientas víctimas ensangrentadas, de ellas ciento noventa muertas por el terrorismo islámico el 11 de marzo en Madrid. Se limitan a inquirir sobre ciertas cuestiones a veces poco relevantes y un día determinado redactar unas conclusiones. Si no está todo aclarado para la fecha fijada, mala suerte. Las normas son las normas.

Lo malo es que algunos se oponen a que vayan a declarar ciertos testigos, policías y confidentes que tendrían mucho que explicar, bastante que aclarar y no poco que revelar. Y cabe preguntarse qué sentido tiene crear una comisión para investigar un suceso, y disolverla con plazo fijo esté o no esté suficientemente aclarado. Una pesquisa así debe mantenerse hasta que no quedan puntos oscuros, dure lo que dure.

En estas cuestiones es tan importante la diligencia como peligroso el atolondramiento. No es prudente supeditar lo fundamental a lo accesorio ni sucumbir a la tentación de la prisa, porque archivar un problema sin resolver es como cerrar una herida en falso. Son errores que pueden envenenarse con el paso del tiempo y es preferible ponerse colorado una vez que siempre amarillo.

Por higiene democrática conviene que todas las ''drámatis personae'', que cada uno de los personajes del drama, nos descubran su proceder durante aquellos días de marzo para que nos olvidemos de todo en el futuro. Todos cometemos errores pero es intolerable el ambuste. Y callar una circunstancia puede equivaler a una mentira. Mucho más, ahora que al lado de la pista islamista, se especula nuevamente con la posible cooperación de otro o varios grupos terroristas.

Las cosas pueden ocultarse durante un tiempo pero no para siempre.


Darío Vidal














 

       Dure lo que dure (26/07/2004 21:03)


Publicado: 25/07/2004


 

EL DESLÍZ DE Mr. AZNAR



Hay que procurar ser desapasionado tanto al tratar de negocios como al ponderar una actuación política. En el primer caso porque el exceso de entusiasmo puede ocultarnos riesgos nefastos, y en el segundo porque no hay que dejarse arrastrar por la propaganda de los partidos, que suele no coincidir con los intereses de la nación. De este modo resulta más dificil equivocarse y si se yerra es por propio mérito y sin ayuda de nadie.

Dicen maliciosamente que el PP contrató los servicios de una agencia de imagen. Pero nadie dice que también lo hizo el PSOE. Como lo hacen todos los que pretenden tener audiencia en los medios y un puesto en la sociedad estadounidense. Hasta los particulares. Resulta penoso pero aquel país se mueve así. Casi todo desprende tufo de negocio turbio. Ser presentado a tal o cual senador, acceder al presidente de aquella empresa, poder acercarse a un director de cine y no digamos ya comer con tal magnate, tiene un precio. Y aquí va teniéndolo ya porque lo copiamos todo. Sobre todo, lo malo.

Quienes antes se llegaban a Madrid a hacer negocios, tomaban contacto con políticos, empresarios y banqueros gracias a la mediación desinteresada de algunos amigos generosos. Ahora hay que recurrir a los ''lobbys'', aunque aquí no se llamen así. Pruebe a dar a conocer un nuevo modelo de limpiaparabrisas que limpie de verdad los parabrisas; haga saber que en cierto polígono rural regalan terrenos para implantar industrias, o acérquese a dar unas conferencias sobre el feminismo en el Egipto faraónico. Y los medios de comunicación serán opacos si no ha pasado antes por la ventanilla.

De modo que es una ruindad denunciar que el anterior gobierno, el que sea, suscribió los servicios de una compañía de imagen. Como el precedente, y como habrá hecho o habrá de hacer el actual si no sigue con la misma. ¿Con quién va suscribir esos servicios ahora el actual ministro de Exteriores?

Cosa distinta sería que Míster Ásnor hubiese roto la hucha de los españoles, no para servirles sino para servirse o alimentar su vanidad con una medalla. Lo que, a primera vista, parece un contrasentido. Porque si Míster Bush y su partido se proponían recompensar el decidido apoyo del presidente del Gobierno español con una condecoración, resulta innecesario gastarse dos millones de dólares en sobornar funcionarios y comprar la voluntad de los parlamentarios estadounidenses. Pero como todo es posible en América, hay que despejar cualquier duda sobre el recto proceder de nuestros políticos y abrir si es preciso una investigación. Pero no ahora. Ahora estamos en lo que estamos. Y resulta muy sospechoso que el señor Rubalcaba suelte esa liebre para hacer volver el rostro a todo el mundo y distraerlo de su tarea.

Vamos a conocer primero las extrañas circunstancias -confirmadas- que concurrieron en los sangrientos atentados del 11 de marzo, y ya nos ocuparemos después de las irregularidades -sospechadas- que pudieron urdirse en Exteriores. Intentar embarullar y confundir es la estrategia de los truhanes.


Darío Vidal










 

       El desliz de Mr Aznar (25/07/2004 02:30)


Publicado: 24/07/2004


 

OTROS RIESGOS DEL CALOR



La presencia invasiva del calor agobiante nos ha distraído de asuntos de mayor trascendencia como los debates de la Comisión de Investigación de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Aunque si han prestado alguna atención a su desarrollo habrán percibido que las altas temperaturas se ha dejado notar también en los debates. No es casualidad: las guerras, las revoluciones, los enfrentamientos, los cuartelazos, las pendencias y los crímenes se revigorizan y se declaran en verano igual que los incendios forestales.

Hemos aludido a algunos efectos del calor como la fatiga y el estrés pero nada hemos dicho de su efecto perturbador para la rectitud de juicio. Lo que llamaban ''le caffard'' en la Legión Extranjera francesa del Sahara se ha instalado, al parecer, en las testas de Sus Señorías.

Hasta aquí, los dieciseis 'hombres buenos' del Congreso han abordado las sesiones con cierta contención verbal y no se han manchado ni arrugado el traje. Pero en las últimas horas estan aflorando las más feas maneras y el juego sucio. Unos y otros han comenzado a descalificarse, a insultar y vetar testigos. Parecen no darse cuenta de que negarse a que un testigo declare es reconocer tácitamete la solidez de sus argumentos. Y que los ciudadanos han madurado mucho y más rapidamente que los políticos, de manera que captan con toda nitidez lo que esa labor tiene de atentado a la verdad, de obstrucción, de cerrojo o ''catenaccio''. Y eso, aunque parezcan ignorarlo, está siendo muy negativo para los partidos y consecuentemente para la maltratada Democracia a la que apelan con sospechosa insistencia.

Va a sucederles como hace unos años cuando acercaron el estiércol al ventilador. Que en el paroxismo del fracaso y temiendo el descrédito, los que se intuyen perdedores no aspiran ya a salvarse sino a hundir a los otros, tirando de sus pies hacia el fondo para que no se salve nadie. Ciega política de Guerra Civil que parece inspirada en la tragedia griega y nos conduce a la cíclica destrucción, con la inmolación de la mitad en aras de la otra, condenándonos a compartir la maldición de Sísifo, que torna cada día a ascender con la peña a la cumbre del risco, únicamente para que vuelva a rodar hasta el valle sin ningún provecho. Esa ha sido nuestra Historia y no parecemos haber aprendido. Sobre todo los políticos, que parecen desconocer la grandeza y carecen del saber de la paciencia.

Que hable todo el mundo, que pruebe y que razone. Que asuma cada cual sus propias culpas y que las víctimas de marzo no sirvan para enconar aún más la convivencia. Y si ellos no saben o no quieren, habrá de ser el pueblo quien proclame en la calle, como en aquel plebiscito estremecedor tras el asesinato de Miguel Angel Blanco, que nosotros, los que les votamos, no somos enemigos. Y que no toleraremos que nos torne el juicio la canícula para caer otra vez en el odio de julio.

Darío VIDAL

 

       Otros riesgos del calor (24/07/2004 02:34)


Publicado: 23/07/2004


 

PELIGRO, RAYOS SOLARES



Los humanos somos seres antinaturales. Tal ver lo más representativo de nuestro talante sea el teatro y su expresión más alambicada, la ópera. Desde los nativos de Nueva Guinea a los naturales de las Islas Fidji, sin excluirnos nosotros, los humanos tendemos al oropel, la suntuosidad y la pompa: somos artificiosos y artificiales. Los pueblos naturales se pintan el rostro y el cuerpo para determinados festejos casi siempre completamente ritualizados, o se adornan con plumas coloristas, semillas y huesos. Incluso en muchas de esas ocasiones no se representan a sí mismos, no 'hacen de' hombres sino que se disfrazan -se 'revisten'- de animal, con frecuencia del tótem de la tribu o el poblado. Y no son menos teatrales nuestros uniformes militares, nuestros atuendos académicos o judiciales, con vistosos distintivos, emblemas, grandes collares, condecoraciones, bandas y fajines, por no hablar de las liturgias iniciáticas y procedimentales, o del pomposo lenguaje retórico de quienes a fuerza de representar y representarse inventaron 'la grandeur'.

Pero a medida que nos alejamos del mundo natural mediante un proceso al parecer ya irreversible de domesticación, vamos perdiendo conocimientos y saberes sumamente preciosos. A mi me decía con la más sincera humildad un pastor de los Monegros: ''Mire usted, en el campo sabemos muy poco, pero lo que sabemos nos es de mucha utilidad''. Bendito él. A los que saben 'tan poco' no es preciso instruirles sobre cómo protegerse del sol, la insolación y el golpe de calor. Ahora, a fuerza de ser civilizados y urbanitas, hemos perdido esos saberes primordiales que son cosa de pueblerinos, de paletos e iletrados, y han de acudir en nuestra ayuda los funcionarios de Sanidad para recordarnos los dictados de la Naturaleza que ya no sabemos escuchar: que cuando hace calor hay que reponer líquidos, evitar los esfuerzos físicos y el ejercicio violento, que hay que refugiarse en el frescor de la sombra, que conviene protegerse del sol y no asarse desnudo en un desierto de arena como hacen nuestras chicas, que es conveniente interponer una tela fina entre sus rayos y nuestra piel, que es aconsejable cubrirse la cabeza con algo incluso con un sombrero, que debemos huir de la intemperie durante las horas de más calor y, si es posible, hacer una siesta. Y en casos extremos, mojarse la cabeza, meter las muñecas o los tobillos en agua fría, o darse un baño de agua fresca aunque sea en la bañera. En fin, cosas que sabían los abuelos y no necesitan aprender nuestros sabios perros domésticos ni los civilizados gatos caseros. Cuando no habíamos perdido por completo el instinto, una persona muy querida me decía siempre en estos trances: tú ponte siempre donde esté el gato.

Hace apenas unos días, vi a un niño definitivamente domesticado acercarse sigilosamente a su mamá en un frondoso bosque del Pirineo aragones para preguntarle discretamente dónde podía hacer pipí. A los de su generación los funcionarios de Sanidad habrán de enseñarles muchas más cosas.

DARÍO VIDAL


 

       Peligro, rayos solares (23/07/2004 10:31)


Publicado: 22/07/2004


 

LAS BARBAS A REMOJAR



Los rábanos tienen una parte aérea y otra subterránea; una verde que respira y se nutre del aire, y otra tentadoramente roja y de pulpa blanquísima que se alimenta de la tierra. Probablemente lo primero que probó el homínido hambriento fueron las hojas, hasta que descubrió la excelencia refrescante de su tubérculo apetitoso y crujiente. Pero todavía hay quienes no distinguen la diferencia entre unas y otro. En unos casos por carencia de luces y en otros por pereza mental.

Nuestros amigos los franceses van a penalizar las visitas al médico con una aportación pecuniaria del paciente, modesta pero significativa, porque lo grave no es la cantidad sino el precedente. Y puestos a escoger el camino equivocado, se proponen castigar el exceso de velocidad con penas de cárcel. Y multa, claro. La multa que no falte. Que alguien tiene que pagar los despilfarros presupuestarios y los dispendios económicos supuestamente humanitarios y filantrópicos, ideados por el aparato del partido para que el señor presidente se fotografíe mucho y aparezca en todos los boletines informativos diciendo ''una frase célebre''. Lo que constituye una variedad sutil de prevaricación porque el político sabe que no va a mejorar nada con tal gesto salvo su imagen. Y eso es una forma desvergonzada de parasitismo (''¡Sirva lo que quieran los señores, que paga aquí, el amigo!'')

Lo deploro por los franceses pero lo siento por nosotros porque como somos como somos, estoy poniendo mis barbas a remojar.

¿Pero ustedes piensan que alguien cree que así van a arreglarse las cosas? No tal. Ni los accidentes ni las multas. Pero lo primero importa poco. Allí, como aquí, lo que interesa es que ruede la bola. ¿Han visto lo de los chalecos reflectantes? Resulta que casi ninguno cumple las normas dictadas -'a posteriori'- por la Dirección General de Tráfico. ¿Y quien pagará ese descosido? Pues precisamente los automovilistas más responsables, que se apresuraron a comprarlos. Sucede igual que con los triángulos de avería. Los primeros resulta que no estaban homologados. ¿Qué hay que hacer, comprar otro juego? Al automovilista le da igual llevar una marca u otra pero que no le multen además por llevar un chisme que sin él saberlo han declarado ''ilegal''.

Lo que importa es que todo el mundo esté en falta y que pague. Y que los que excedan la velocidad permitida vayan a la carcel, además de pagar la multa y las tasas para volver a examinarse. De modo que todos nos veremos alguna vez en la cárcel. Pero como eso es disparatado e imposible, verán como se puede arreglar. Pagando. Primero a un abogado y luego a quien sea. Pero pagando. Estamos en una sociedad de consumo y hay que procurar que no decaiga.

Si quienes pueden, deseasen reducir esa tremenda sangría, cambiarían la actitud de los conductores como está haciéndose con los fumadores e incorporarían a las clases para la obtención del carnet, visitas a las unidades de traumatología, charlas de médicos y psicólogos distintamente orientadas según la edad del alumno y pondrían especial esmero en los más jóvenes que son los que de verdad se nos están matando. Pero, claro, eso no da dinero.


Darío Vidal

 

       Las barbas a remojar (22/07/2004 15:01)


Publicado: 21/07/2004


 

LLAMEN AL REY



El tinte que adquieren las pesquisas de la Comisión de Investigación de los atentados de Madrid es inquietante. A medida que progresan se consolida la sospecha inimaginable de que estamos en manos de una red perfectamente organizada de funcionarios inmorales, cuando no abiertamente corruptos, como los de esa comisaría de Avilés en la que se ha inculpado del asesinato de un barbero ocurrido hace no se cuantos años, al único agente que no secundaba sus proyectos.

Las declaraciones de Hernando, Gómez Arruche y otros; las reiteradas denuncias de chantaje por parte de Rafá Zouhier; las actitudes y silencios del fiscal general Fungairiño, el director de los servicios secretos Dezcallar y otros convocados; las provocadoras manifestaciones de José María Aznar reconociendo poseer los documentos secretos que prueban la conspiracón de Carod Rovira para implicar a Arnaldo Otegui el día de reflexión, y la sospecha de que alguien no quiso evitar aquella espantosa carnicería, pueden tener consecuencias imprevisibles en la sociedad española. La gente de la calle tiende a idealizar a los que mandan y ha de tener la certeza de que son personas de intachable conducta, aunque no vaya a caer en la ingenuidad de suponer que no exista algún elemento indeseable.

Pero alcanzar la evidencia de que la máquina de la seguridad del Estado se sustenta en un infame entramado de conductas criminales -consulten el diccionario si el calificativo les parece excesivo- es de efectos tan disolventes que no puede extrañar que quisiera rentabilizarlos Carod.

Éste sí que está siendo un golpe de Estado, tan inadvertido por otra parte como el del 23-F y tan mortal como el atentado perpetrado el 11-M con precisión milimétrica.

Un interrogante angustioso ha dado origen a una cadena de incógnitas que no pueden orillarse. No debe haber plazos para aclarar tanta infamia ni es posible supeditar una averiguación de tanto calado al plazo perentorio de una fecha prefijada: la investigación debe continuar hasta que la sociedad española conozca toda la verdad y se depuren todas las responsabilidades sin ninguna contemplación y sin que sirvan de coartada siglas, afinidades, filiaciones ni amistades.

Es posible que las raíces sean muy profundas e impliquen a sectores altamente sensibles, pero de la decisión a la hora de extirpar estos males depende la regeneración del Estado y la viabilidad de la Democracia.

Si las más altas instancias han perdido la credibilidad y el respeto de los ciudadanos, tal vez nos hallemos ante una de las escasísimas ocasiones en que son necesarios la intervención y el arbitraje de la más alta magistratura del Estado. Como la madrugada del 23-F.


Darío Vidal

 

       Llamen al Rey (21/07/2004 17:33)


Publicado: 20/07/2004


 

EL POBRE LLAMAZARES



El pobre Llamazares está en Belén con los pastores. Suena a novela costumbrista o a relato de humor, como ''El Pobre Valbuena” o ''El malvado Carabel''.

El pobre Llamazares pudiera ser la historia de un personaje ocioso y desocupado que se perdió de sí mismo y, como no sabía cómo encontrarse, acometía empeños dislocados, iniciativas estupefacientes y actividades locas con objeto de no desaparecer de las páginas de los periódicos y persistir en la memoria de sus convecinos, porque si le olvidasen dejaría de existir.

Don José María Pemán, ya anciano, decía que lo primero que hacía al levantarse era mirar las esquelas del ''ABC'' y únicamente después de no hallar su nombre, confirmaba que seguía vivo y procedía a afeitarse. Peman vivía por el periódico; Llamazares vive para el periódico.

Gaspar Llamazares y su acólito Javier Madrazo Lavín harían las delicias en la Plaza del pueblo con sus propuestas hilarantes capaces de devolver a los melancólicos el optimismo y las ganas de reir.

Al señor Llamazares no parece haberle afectado el resultado electoral que ha borrado las siglas de su partido del panorama político español gracias a sus graciosas ocurrencias que parecen bromas y a alguna decisión disparatada inspirada por su mentor euskaldún como la de apoyar ciertos nacionalismos autodeterminadores y separatismos asesinos con un culpable desconocimiento de la Historia y de los postulados del verdadero socialismo.

De momento no ha presentado la dimisión como coordinador general para dar oportunidad a que otro equipo rediseñe la Coalición. Nadie sabe si el fracaso de marzo le ha tornado el juicio y le ha desquiciado tanto como para hacerle suponer que ha prescrito el compromiso ético de la izquierda; si es que se considera relevado de la higiénica exigencia de la autocritica, o acaso crée que Izquierda Unida ha cumplido su misión sobre la tierra, acabado con las desigualdades injustas, resuelto todos los conflictos de intereses, y los más desfavorecidos cenan ya caviar y champán francés.

El caso es que se ha puesto a trabajar en una proposición no de ley para que la televisión pública solo emita las corridas de toros en diferido, a la madrugada y en el horario de la programación ''porno''. Que es precisamente lo que venía demandando la clase trabajadora y lo que estaba esperando el peonaje de Andalucía.

Darío Vidal





 

       El pobre Llamazares (20/07/2004 01:41)


Publicado: 19/07/2004


 

AZNAR, COMO UN DRAMA DE HONOR



Se dice que Mio Cid ganó batallas después de muerto y que hubo monarcas que reinaron después de morir. E incluso que el glorioso caballero San Jorge reconquistó todo el norte de Aragón sin haber existido nunca, lo que supone un nobilísimo acto de fe y un hermoso gesto de humildad por parte de los aragoneses.

Quien poséa una idea épica de la vida no puede desear colofón más bizarro para su existencia: una biografía tejida no necesariamente de campañas bélicas pero sí de sucesos esforzados, cuya excelencia rebasa el ámbito de la ética para alcanzar una dimensión estética que lo eleva a la esfera de la leyenda.

Aunque lo más frecuente es que una vez desaparecidos física o políticamente de la escena pública, cada cual conserve la reputación y el crédito que se haya labrado con los hechos. Mas fracasar, desacreditarse y perder tras haberse retirado entre la admiración y el apoyo de más de la mitad del pueblo, debe ser una experiencia abrumadora sobre todo para quien se postuló como un salvador que, para mayor desconcierto, logró muchas de las metas que se propuso.

José María Aznar asumió el poder de un país hundido en la bancarrota, cuyos policías no podían patrullar por falta de combustible, cuyos funcionarios cobraban gracias a los créditos de las grandes Compañías y cuyos ciudadanos habían perdido incluso la esperanza de poder jubilarse. Él puso orden en las cosas, impuso la honestidad en la gestión pública, frenó la inflacción, posibilitó la adecuación real con Europa, hizo fiable el nombre y la palabra de España, rearmó la Seguridad Social, devolvió la credibilidad al Estado, privó del aire a los terroristas de la ETA y dejó la economía del país con superavit. Entonces decidió irse. Pero el éxito le nubló la inteligencia y pensó estar más allá del bien y del mal. Y sobre todo, en lugar de fiar de si mismo para orientar la política exterior de nuestro país, se puso en manos del presidente de los Estados Unidos, un dipsómano confeso lastrado por todas las inseguridades que abocan a tales prácticas y los complejos de culpabilidad y obsesiones de redención en que desembocan. Toda una garantía de buen criterio y solidez personal.

El presidente español asumió bajo esas condiciones una insólita alianza contra un infantil ''Eje del Mal'' para imponer un orden internacional arbitrario y ventajista, que puso de relieve su dudosa capacidad política. Debió haber tomado las reservas que aconsejan aquellas palabras del presidente Roosvelt cuando dijo que solo ser amigo de los EE.UU. es más peligroso que ser su enemigo. Sobre todo, cabe añadir, cuando forma bloque con su aliado anglosajón.

Es bien cierto que la opción del presidente Aznar, mientras Chirac y Schröeder se reunían a solas para excluírnos del gobierno de Europa después de que el francés hubiera estado vendiendo armas a Marruecos durante la crisis de Perejil, no era descabellada si hubiera preservado cierta independencia para nuestro país y no hubiese comprometido su amistad personal con Bush. Así lo entendieron los ciudadanos y muchos de los que no estaban condicionados por la militancia en la oposición, admitieron una intervención exclusivamente humanitaria en Afganistán e Iraq, que comenzó a quebrar cuando entendieron que la Administración Bush mentía descaradamente; que era imposible que Sadam Huseín no utilizara sus temibles armas de destrucción masiva mientras los aliados devastaban su país si las poseía realmente; que en España nunca hemos combatido nuestro terrorismo interno con misiles, y que alguien estaba aniquilando criminalmente a una población inocente sin preocuparse de los tiranos por razones incalificables. Y los españoles se echaron a la calle, pero un Aznar encastillado y soberbio que había perdido por completo el contacto con los ciudadanos, despreció la advertencia y se fotografió en las Azores.

Perdió las elecciones. Tal vez no sea ajeno a la derrota el empujón de Pérez Rubalcaba y de los suyos en la preparada confusión de unos atentados escandalosamente sospechosos. Pero de todos modos el crédito de Aznar había remitido por una decisión acaso bien tomada pero inhabilmente gestionada. Y ahí es donde José María Aznar, que se retiró siendo una reserva para el futuro, comenzo a perder. Le han hecho perder las declaraciones, las palabras, la desautorización ante Bush del Gobierno socialista de su país, su servil visita de despedida a Camp David, el imprudente distanciamiento de su partido, las desautorizaciones a Rajoy y la actitud respecto de la Comisión de Investigación del 11-M. Aznar se arrepiente de haberse despedido.

Una persona sin sentido del humor, un hombre que no puede dejar de tomarse en serio, un político que no ha aprendido la sonrisa, un dirigente que supone que reír consiste en arrugar el rostro; un lider que suple con firmeza su inseguridad y que ha dicho que sus peores enemigos son su colaboradores, está condenandose a 'perder después de morir' como un atormentado ''Condenado por desconfiado''.


Darío Vidal

 

       Aznar, como un drama de honor (19/07/2004 17:40)


Publicado: 17/07/2004


 

LUZ Y TAQUÍGRAFOS DESDE CATALUÑA



Luz y taquígrafos ¿Dijo alguien esto? Aseguran que sí. Da la impresión de que el Poder es remiso a dar cuentas al ignaro gentío y menos a encender las candilejas.

De aquello hace ya un siglo. Quién lo diría. ¡Cómo pasa el tiempo y parece que fué ayer! Naturalmente que la política, en su origen una noble tarea de caballeros, se resuelve con frecuencia en un enfrentamiento de rufianes que pugnan por el botin. Ahora mismo, mientras nos observan agazapadas en todas las rendijas las aborrecibles larvas de la muerte cultivadas por el odio del terrorismo musulmán, las facciones políticas discuten disputándose la presa igual que sucedió hace un tiempo en el senado de Roma. Y lo mismo que ha estallado una subestación eléctrica en Atocha esta semana, pudo haber estallado otra cosa. Si embargo la comisión dedicada a esclarecer la atroz mortandad del 11 de marzo no hace mas que sumar incertidumbres.

Si algo está deseando saber el elector a estas alturas, es qué sucedió entre el diez y el quince de marzo del año que mediamos. Pués bien, la televisión del Estado permanece muda. Don Pedro Piqueras, siguiendo las consignas de la señora Cafarel que suprimió las tertulias políticas de la Radio Nacional, ha hurtado a los teleespectadores el derecho a informarse sobre la gestión de unos sucesos que costaron la vida a doscientos conciudadanos y en los que les va la tranquilidad, la seguridad y el futuro a la población.

No diré que la televisión del señor Aznar apacentase con los ángeles, pero lo que está sucediendo con la del señor Rodríguez Zapatero, el lider del ''progresismo'', es preocupante. Alguien parece interesado en terminar de desacreditarla para venderla en almoneda y a buen precio. Porque ese silencio es una forma de censura sobre algo que la gente quiere saber.

¿Quieren que les de un consejo? No sean dóciles a ese propósito de conducirnos como a un rebaño dócil, ni acepten que un grupo de 'ilustrados' bendecidos interpreten la verdad para nosotros en las columna de algún periódico. Ya que es imposible saber nada a través de la televisión estatal, sintonicen en su receptor el ''Canal 3-24'' de Cataluña (''Corporacio Catalana de Radio i Televisio'') que transmite íntegras las sesiones.

Mal que pese a los usufructuarios del Poder, cada vez es más difícil mantener el ''secretismo''. No importa que se resistan a aprender o a aceptar una realidad que acabará arrollándolos. En este siglo ya no son precisos los taquígrafos. Un teléfono encendido, un micrófono abierto, un solo ordenador conectado a la red, pueden ponernos sobreaviso de una sádica orgía de torturas sexuales en una carcel de Iraq, de la ocupación de una embajada en Tzanzania, o de la conjura para derrocar un gobierno desde la alcantarilla de su Ministerio del Interior.


DARÍO VIDAL






 

       Luz y taquígrafos desde Cataluña (17/07/2004 22:28)


Publicado: 16/07/2004


 

DÍA SIN ACCIDENTES


Hoy va a ser el Día sin Accidentes en Carretera. Dios lo quisiera. No deseo pensar en los que estarán abriendo los ojos como todos los días, a estas horas en que el sol aún duerme, y cuando llegue la noche los habran cerrado para siempre. Pero si pretendo acusar la hipocresía de la Administración que homologa vehículos que alcanzan los doscientos y pico y después multa a los que rebasan los ciento diez. Por no hablar de la señalación -o ''señalización'' si lo prefieren- inexistente o incorrecta, los baches centerarios en las pendientes y las curvas en que los camiones reducen y los tramos felizmente reparados pero no pintados, que nos hacen flotar en un abismo negro sin límites, mil veces más peligoso con lluvia o con la niebla.

Es fácil achacar toda la culpa a la velocidad. Es lo primero que se les ocurre a quienes tienen pereza de pensar. Y tienen razón. Si se inmovilizase el parque automovilístico se acabaría con los accidentes. Y también con los miles de funcionarios de Tránsito -no es lo mismo transitar que traficar-, al tiempo que con el turismo y buena parte de la contaminación ambiental. Pero no se trata de derivar culpas sino de idear soluciones.

Si lo que quieren los responsables del Tránsito no fuera, como lo es, sancionar con propósitos recaudatorios y sí velar por los ciudadanos, no envíarían a la Guardia Civil a hacer colectas por la carretera y comenzarían por ponderar los elementos que confluyen en esa actividad compleja que es circular, comenzando por analizar críticamente sus campañas y sus sanciones, pese a las cuales el número de muertos crece cada año. (Vistos los resultados, si estuvieran en una empresa privada los habrían echado a todos).

Pero vayamos por orden. A estas alturas, habrían descubierto que en esa actividad numerosa y crecientemente arriesgada confluyen unos elementos inmuebles que son las infraestructuras, otros muebles o móviles que son los vehículos y un tercer factor difícilmente ponderable que es el conductor.


LA CARRETERA

En consecuencia, cada uno de esos componentes deberían gestionarse de manera coordinada pero independiente y escalonar su optimización. Hay que comenzar por revisar los trazados decimonónicos con inesperadas curvas sorprendentes, los firmes inseguros, los baches que a tramos obligan a circular en contradirección como en algún paraje de los Monegros que ahora recuerde, la pintura de los carriles casi siempre desvahída y borrosa, la ''señalización'' informativa, tantas veces oculta por los matorrales de la cuneta, y otras graves deficiencias.


LA MÁQUINA

Solo después de que la Administración cumpla estrictamente, tiene autoridad para exigir al ciudadano que cumpla. Pero antes hay que contemplar el vehículo. Y los funcionarios de Tránsito se representan un vehículo ideal e inexistente que se ajusta a un patrón de seguridad, velocidad y potencia. Está todo pensado para el ''Seat 600''. Por eso no se deben rebasar los ciento veinte kilómetros por hora. Naturalmente. Ni se debía ni se podía. Porque en el ''Seat 600'', a solo cien por hora la dirección comenzaba a hacer el ''jimmy'', los frenos echaban humo si se les tocaba, la suspensión se bandeaba, el volante vibraba, temblaba la carrocería y se le estremecía a uno hasta el esqueleto. El primer vehículo que tuve fué una ''Isetta'' de segunda mano. Sí, hombre, ''el huevo'', el que se abría por delante. Pues bien: llegar a cincuenta era una temeridad que no me consentí más que una vez para saber hasta dónde no podía llegar. Hoy a un coche normal no se le puede meter la tercera si no se han alcanzado los sesenta o setenta por hora, y en muchos la segunda. Pero es verdad también que no se mueven en las curvas, que tienen el centro de gravedad muy bajo, que la dirección es asistida, que frenan en un palmo, que tienen la suspensión más rígida y los neumáticos de un agarre incomparable. No hablemos ya de los automóviles de gama media o gama alta porque esos se pierden de vista y no precisamente por la velocidad.

Naturalmente, entre la infraestructura y la superestructura, entre el ''hardwere'' y el ''softwere'', entre el firme, las señales y la máquina, hay una pieza que debe saber interpretar los signos, las señales y las sensaciones al que se le supone cierto grado de inteligencia. Es el conductor.


EL CONDUCTOR

Al conductor habría que comenzar por hacerle un completo sondeo psicológico para saber si está loco o cuerdo, si se consuela con alcohol o con pastillas, y algunas cosas más, y otro 'test' psicotécnico para averiguar si tiene una mínima aptitud para manejar una máquina, además de enseñarle a circular con niebla, sobre hielo o con suelo mojado como he visto hacer yo a los camioneros en Gran Bretaña, así como a respetar las prelaciones, o someterse durante unos meses a la supervisión de un monitor que puede ser un familiar, como en algunos países.

Que olviden la obsesión de la abuelita. La velocidad permitida ha de venir dada por el estado del firme, las características de la máquina, la capacidad, la biografía viaria y el sentido común del conductor para evaluar los datos que va registrando. Que los funcionarios no encubran su falta de ideas ni disculpen su incompetencia amparándose en los excesos de velocidad. Pero no hay que admitir ni un gramo de alcohol y sobre todo no debe tolerarse ni una rayita, ni un pico, ni un cóctel de pastillitas, una cosa de la que no se habla por un raro pudor aunque mata tanto o más que aquel. Si la gente es capaz y está sobria, que circule a la velocidad -siempre razonable- en que pueda controlar la máquina. Y al que no provoque accidentes, que lo dejen en paz y no lo mareen con normas arbitrarias. Napoleón, que era un zorro, decía que la manera de justificar la represión era dictar leyes que no se pudieran cumplir. Como tener que ir de Madrid a Barcelona a ciento quince.

Por supuesto, al que infrinja el Código -que por cierto no se reduce a los excesos de velocidad, como la religión al sexto mandamiento- que se le condene a pasar un fin de semana en un puesto de la Cruz Roja, consolando a la familia de un colega que no ha vuelto, o que visite un centro de parapléjicos.

Y si reincide, ya hablaremos del carnet. Y del dinero.

Pero ayer oí hablar a unos expertos y me confirmaron en algo que llevo pensando hace algún tiempo. Que muchos accidentes son el final previsible de un estilo de vida fundado en la violencia -basta escuchar la música que ponen-, que desdeña a los desconocidos percibidos como enemigos,

Y eso no se enmienda con multas.

DARÍO VIDAL

 

       Día sin Accidentes (16/07/2004 10:04)


Publicado: 15/07/2004


 

DE SUSTO EN SUSTO



No ganamos para sustos. A primeras horas de la tarde de hoy ardía la subestación eléctrica de Atocha, cerca del Museo del Prado, el Congreso de los Diputados y el Ministerio de Sanidad, después de una serie de explosiones. Los diputados se han quedado sin luz en plena comisión de investigación de los atentados islamistas del 11 de marzo, con unos ocho mil madrileños más. Un edificio que estaba siendo rehabilitado junto al foco del incendio está siendo devastado por las llamas y va a derrumbarse en cualquien momento. La psicosis de atentado se ha adueñado de la capital.

Pero es que no tenemos tiempo de recuperarnos de un sobresalto y estamos metidos en otro susto. Cada día nos trae una novedad sorprendente la investigación de los congresistas y las declaraciones de los testigos. Hace un par de días, Rafá Zuhair el traficante de dinamita, aseguraba que avisó a la Guardia Civil de la posibilidad de un atentado, pero que no le hicieron caso. Ayer afloró un documento según el cual José Luis Carod Rovira, el lider de Esquerra Republicana de Catalunya, se propuso desestabilizar el país durante la jornada de reflexión difundiendo la especie de que si ganaba el PP iba a revocar los estatutos de autonomía. Y Arnaldo Otegui parecía estar dispuesto a alzar en armas a Batasuna con su habitual diligencia, a no ser porque el PNV fué iluminado por un destello de cordura. Es verdad que parece una iniciativa demasiado rocambolesca y arriesgada, pero tampoco resulta creíble que el partido que perdió las elecciones se atreva a aportar un escrito falso que le pondría en evidencia ante un análisis pericial.

Tal vez lo más sensato sería dejar en suspenso la investigación mientras

se aclara la maraña actual, para reanudarla cuando esté despejado el ovillo de incógnitas acumuladas, con objeto de seguir hasta el final sin que unos y otros apelen a puntos oscuros dejados atrás.

Por fortuna, parece que el fuego remite y que no hay víctimas en la subcentral. A ver si con ella retorna todo a la calma.


Darío Vidal

 

       De susto en susto (15/07/2004 15:59)


 

LOS CESANTES


Durante el siglo XIX, con el ensayo de la política de partidos apareció en España una suerte de clase social que comprendía desde ciudadanos de muy humilde condición a profesionales de clase media alta cuya suerte dependía del partido que estuviera en el poder. Cuando subían “los nuestros”, la gozosa clientela comenzaba a hacer planes, y los empleos fluían en cascada desde el despacho del nuevo señor ministro o desde el café en que tenía la tertulia, hasta cubrir las ocupaciones ínfimas. De allí salian los subsecretarios, los directores generales, los jefes de negociado y la cadena infinita de los enchufados, que comprendían hasta el personal dedicado a la limpieza. La aspiración máxima de los estudiantes provincianos era tener un allegado en la Corte para que le consiguiera un enchufe en un Ministerio.

A partir de esa remoción general que no tenía más riesgo que la escasa competencia de los nuevos gestores de los Departamentos -lo que no es poco-, surgían intereses encadenados y dádivas y sinecuras aún menos limpias a cambio de turbias contraprestaciones. Eso, los que subían. Los otros, los que hicieron lo mismo en su momento, entraban en un limbo doloroso, en una vía muerta que les convertía en apestados, cuyo saludo eludían los que aspiraban a ser beneficiarios de los recién llegados. Cuando ganaban 'los otros', 'los nuestros' se convertían en 'cesantes'. Y su primer cometido consistía en intrigar, hacer olvidar a qué familia política pertenecían y cambiarse de camisa. Ese fué uno de los lastres del Estado decimonónico, que conllevó la venalidad de la vida publica, la ineficacia política y fué una de las causas del atraso de nuestro país.

A nadie extraña hoy que un individuo llamado a ejercer un cargo de alta responsabilidad escoja a sus inmediatos colaboradores en aras de la eficacia y de cierta comodidad funcional, pero la maquinaria administrativa, la compleja cadena infinita de piezas bien engrasadas para la acción rutinaria, con su tarea bien aprendida y sabida, estaban a salvo del capricho de los jefes. Mas cuando dábamos por desterradas esas prácticas tribales de país del tercer mundo, las revive precisamente el grupo político que promete innovar y se autoproclama moderno y 'progresista'.

La derecha, que tal vez no sea mejor, tiene sin embargo en nuestro país el higiénico temor al caciquismo del que procede y se esfuerza en acomodarse a un comportamiento decoroso y limpio, en ocasiones con éxito. Pero la inexistente izquierda, que no cree tener pecados que purgar, no se ha apeado de las peores prácticas del pasado. Y los funcionarios próximos a ella, que respetó en sus puestos la administración de signo opuesto vencida en los últimos comicios -amor con amor se paga-, no han tenido la lealtad de mantenerse al margen aunque experimentasen el secreto regocijo de que triunfasen sus afines, sino que se han valido deslealmente del poder conservado, para dinamitar como topos desde dentro, en ocasiones utilizando la mentira, los cimientos de la anterior administración como está demostrándose en el esclarecimiento de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, donde tan ejemplarmente se comportó, en contraste, la buena gente de la calle.

Una grave responsabilidad del tandem Zapatero-Rubalcaba que puede llevarnos a la etapa 'progresista' de siglo y medio atrás, para repetir el pasado.


DARÍO VIDAL.

 

       Los cesantes (15/07/2004 00:56)


Publicado: 14/07/2004


 

BREVEMENTE VIOLADOS



El señor Moratinos, cuyo nombramiento al frente del Ministerio de Exteriores suscitó alivio hace solo cuatro meses, nos ha devuelto a la realidad. Decía González, cuando nos lo creímos, que se puede ser digno con muy poco. Pero ni con él logramos encaramarnos al mínimo.

Con nuestra política internacional sucede como con la selección española de futbol: que no crée en la victoria ni la plantilla. Y así no hay quien gane. No hay ideas, no hay orientación, no hay propósitos, no hay estrategia, no hay decisión y no hay entusiasmo, de modo que llevamos más de cien años dando bandazos y con la afición desmotivada.

Cuando nos mira Iberoamérica o Sudamérica -nada de Latinoamérica- miramos para otro lado; cuando reclama nuestra atención el Sáhara Occidental abandonado a su suerte con tan poca gallardía, nos tapamos los oídos, y cuando un buque pirata, un barco de guerra o un vástago de los Windsor se pasean por Gibraltar recordándonos periódica e infatigablemente (“tireless”) que somos una colonia británica, damos voces desabridas y gesticulamos para desviar la atanción, pretendiendo que nadie descubra la desairada postura en que hemos quedado tras la penetración.

Como el que no se consuela es porque no quiere, el viejo General que era un desastre como profeta, vaticinó que el Peñon caería como un fruto maduro. Lo que no dijo es hacia qué lado, ni cuando. Pero, como siempre, nuestro Gobierno le ha dicho al señor Blair que está muy enfadado y que esos alardes de soberanía nos caen fatal, a lo que el Almirantazgo ha respondido muy preocupado que un poco de paciencia, que es cosa de cuatro o cinco días. Un verdadero éxito. Así es que el señor Moratinos se adorna diciendo que si el desvencijado y maltrecho “Tireless” estuvo meses cuando la ministra Ana Palacio, con él va a estar solo un ratito. O sea, lo que les ha dado la gana a ellos.

No reconoce que lo intolerable es el allanamiento, la vejación y la burla. Que lo que carece de explicación es el agravio gratuíto. Que lo que no conduce en modo alguno a la construcción de Europa es ese comportamiento arrogante y detestable que se repite con el amigo Aznar quien calló como un muerto y con el enemigo Zapatero que se ha limitado a rezongar sin convicción.

De todos modos, a nuestros efectos y al del lenguaje diplomático, el tiempo cuenta poco en este caso. La violación se ha consumado con la penetración.

Menos mal que tanto la princesa Ana -que vino a conmemorar la alevosa 'Conquista' del Peñón en 1704-, como el deteriorado nuclear “Infatigable”, nos han violado deprisa y durante muy poquito tiempo, casi nada. Y sin recrearse en la suerte. Lo que constituye una delicadeza que merece nuestra gratitud. Porque al tenernos con los pantalones en los tobillos tan poco rato es dificil que hayamos cogido frío con el relente de la noche.

En el fondo, nos quieren. Y a fuerza de probarlo, a nosotros comienza a gustarnos.


Darío Vidal


 

       Brevemente violados (14/07/2004 15:55)


Publicado: 13/07/2004


 

NO HAY MARCHA ATRÁS



Lo que va aflorando en las declaraciones y los silencios de los testigos convocados por la Comisión para investigar los atentados del 11-M, no permite el paso atrás. No ha hecho más que comenzar y hemos llegado ya demasiado lejos.

Ante la mirada atónita de la sociedad expectante se están configurando dos bandos: los policías cercanos al Gobierno de entonces que lo ignoraban todo y los cercanos a la oposición que tenían noticias de primera mano y las ocultaban al Ministerio del Interior. Una deslealtad gravísima, no ya al partido entonces en el poder sino al Estado, que ha puesto en riesgo a la población y nos ha costado doscientas vidas, más de mil heridos e infinito sufrimiento que podían haberse evitado. Nos hallamos ante el interrogante más grave desde la desaparición del General.

Si es cierto que en Democracia todo ciudadano es libre de tener su propia ideología y de defenderla dialécticamente, no lo es menos que un funcionario del Estado y menos un policía o un militar no deben tenerlas si no son capaces de hacer abstracción de ellas. Y aquí están apareciendo dos facciones, una de las cales ha utilizado las herramientas que el Estado les ha confiado, en beneficio de intereses partidistas. Lo que puede exceder el ámbito de la prevaricación para elevarse a un delito de traición. Enfrentado a su deber, un servidor del Estado debe atenerse a la gestión eficaz de los recursos de que dispone sin reparar en quién manda: su misión es la alta, noble, desinteresada e imparcial de servir a la comunidad.

La horrible carnicería que ensangrentó Madrid el 11 de marzo de 2004 nos pone ante hechos espeluznantes que se están queriendo ocultar. Un grupo de policías de Avilés tuvo noticia por sus confidentes de un sospechoso trasiego de explosivos y no actuó. ¿Por qué? En el trayecto de Alcalá a Madrid se alteró la ruta que había de seguir la camioneta que descubrió el portero, una vez olfateada por los perros y precintada, y alguien introdujo entonces explosivos para hacer creer que ya los llevaba antes. ¿Por qué?

Nada menos que el vicepresidente de la Comisión, Martínez Sanjuan, que debiera velar escrupulosamente por la independencia y la pulcritud de la investicación, hizo “una llamada de cortesía” al portero que halló la furgoneta, antes de que declarara. ¿Por qué? Y en estos momentos, varios uniformados están presionado a uno de los sospechos que se halla en prisión incomunicada para que se niegue a deponer ante los jueces, la Comisión y los periodistas, con autorización de Mercedes Gallizo directora de Instituciones Penitenciarias, mientras está siendo chantajeado con la seguridad de su familia y recibe amenazas de muerte. ¿Por qué?

Afortunadamente para el esclarecimiento de los hechos, la torpeza de las presiones está alarmando al detenido y ha solicitado declarar cuanto sabe. “Las víctimas tienen derecho a saber si colaboré con banda armada o con banda de la Guardia Civil”, ha declarado Rafá Zouhier a un periódico.

Si antes resultaba insoslayable aclarar estos hechos, hoy resulta ya imposible dar marcha atrás.


Darío Vidal


 

       No hay marcha atrás (13/07/2004 11:36)


Publicado: 12/07/2004


 

NO QUERER APRENDER


No hay ignorancia más sólida ni actitud tan roquiza como la de quienes no quieren aprender. El desconocimiento de las cosas en los que prefieren no abrir los ojos, es enciclopédico y abismal. Pero, si mandan, imponen su ignorancia como un dogma.

Algunos se preguntaron cuando estalló la crisis de Afganistán tras la hecatombe terrorista del 11 de septiembre, si Bush pediría opinión a un aliado desgraciadamente tan experto como Aznar. Pero Bush improvisa hasta lo que está previsto, que para eso manda y tiene dinero. Así es que en lugar de usar sulfamidas y antibióticos contra el 'Bacilo de Cock' y el 'Vibrium Coli', utilizó misiles de última generación, subfusiles infrarrojos, tanques antifotógrafos y aviones a oleadas. Y ha sido un fracaso.

¿Cómo pudo un político español avezado a enfrentarse al terrorismo plegarse a esa política disparatada? ¿Cómo pudo acatar una estrategia que no se utilizó nunca por ineficaz en el país que inventó la guerrilla? Si fué por no contrariar al jefe, es una deslealtad aunque resulte paradójico.

Metidos ya en el barrizal qué importa ya suscribir la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq y de fabulosas factorías ambulantes de gas sarín recorriendo el desierto, y de complejos laboratorios bioquímicos productores de ántrax, herpes y tuberculosis instalados en los hangares devastados de una vieja guarnición abandonada por Sadám.

¿Qué es verdad y qué mentira en los informes de la CIA, acusada ahora de mentir y asumidos por nuestro Gobierno a pies juntillas? ¿Quién obligó a no decir la verdad a la CIA y por qué razón? ¿De qué dolencia enfermaron y murieron los funcionarios del Congreso norteamericano supuestamente afectados por los polvos de antrax recibidos por correo? ¿A quien hay que creer ahora, cuando los servicios secretos norteamericanos anuncian ataques terroristas contra la Casa Blanca en víspera de las elecciones presidenciales? ¿Acaso hay que creer a esa CIA incompetente, o debemos creer a quienes pretenden disculpar las disparatadas decisiones de Bush desacreditando a la CIA? ¿Es tal vez más razonable depositar la confianza en los servicios secretos del Aire que han destruido esta semana por error el expediente de Bush cuando hizo la ''mili'' y terminó huyendo del servicio de vigilancia aérea, donde se había emboscado para no ir a la Guerra de Vietnam?

Dicen que los jóvenes olvidan las enseñanzas del pasado. Y en efecto, parece que Bush no ha querido aprender de los tropiezos de su papá, ni de la investigación del “Watergate”, ni del acoso a Clinton. Por no aprender, no ha querido extraer enseñanzas ni de sus recientes errores. Está dispuesto a seguir por el mismo camino pese a los resultados.

Ahora mismo está armando a Marruecos como sus mayores hicieron con Afganistán e Iraq. Y repetirá la historia mientras Sharon socava el prestigio de EE.UU. con la rapiña criminal en Palestina.

Nada ha cambiado, pués: en las maniobras inminentes de la OTAN en el Sahara -para que los polisarios sepan lo que vale un peine-, se repelerá una penetración de terroristas de Al-Qaida.

Y combatiremos nuevamente los bacilos con misiles. Vuelta a empezar. Estos chicos no tienen solución.


Darío Vidal

 

       No querer aprender (12/07/2004 01:52)


Publicado: 11/07/2004


 

SULFOPELO



Pasqual Maragall, que no sabe en qué ocuparse porque el tripartito le ha mermado muchas competencias pero le gusta dejarse notar, ha hecho que le anoten en la agenda, como si se tratase de la fecha de un cumpleaños, cuándo le toca decir una “boutade”. Y como sus prontos no tienen mayores consecuencias si no las visan sus socios, que por cierto no le llaman nunca al despacho, puede permitirse decir lo uno y lo contrario sin adquirir el enojoso compromiso de poner por obra lo anunciado.

De un tiempo a ésta parte ha venido pidiendo que España se constituya en un Estado Federal; después manifestó que su catalanismo no excluye la españolidad; más tarde reclamó para Cataluña un concierto económico como el vasco; antes, en plena luna de miel con Esquerra Republicana, reconoció que en el actual marco constitucional no se hallaba a gusto y que su país demandaba cauces más amplios de expresión política. Pero como no sabía en qué consistían, ideó una fórmula de veras ingeniosa: alumbró el Federalismo Asimetrico que consiste en que seamos todos iguales, pero unos más iguales que otros. No sé si se entiende. Es algo tan sutíl como la 'discriminación positiva' de la sección femenina de su partido y tan contradictorio como la Democracia Proletaria o la Democracia Orgánica. Pues la Democracia es un fruto tan delicado que se marchita al contacto de los adjetivos. Por lo menos hasta que se instaure la Democracia Discriminatoria Positiva, que será un primor. O un sulfopelo.

Bueno, el caso es que como esas cosas van para largo y llevaba algún tiempo 'sin salir', dió en crear selecciones deportivas internacionales propias, mas, como según parece, no es el asunto que más inquiete a los “ciutadans de Catalunya”, está intentando reconducir sus energías dispersas. De modo que ha caído en el agua. Entiéndanme, ha caido en sentido metafórico pero como siempre sin mojarse, y ha dicho que “Cataluña tiene más derecho que nadie a decidir el futuro del agua porque la está pagando más cara que Murcia, Valencia y Aragón”, y, claro, ya se sabe que 'qui paga, mana'.

Pero Maragall se ha encontrado esta vez con la horma de su zapato. No pueden imaginar con quién. No lo adivinarían nunca. Le ha salido al paso un pastor. Pero un pastor de almas, no un pastor de cabras. Y eso es lo realmente desconcertante, porque uno da en pensar que para qué querrán el agua las almas. Las cabras, sí. Y los especuladores, y los promotores inmobiliarios, y los campesinos de campos de golf, y los casinos de juego, y las pacaminosas discotecas en que se peca contra el sexto, y los proxenetas que pecan contra el resto, y los importadores de carne fresca centroeuropea y sudamericana, y los discretos e impecables negociantes de caballo, coca, éxtasis y mierda. Esos son los que necesitan el agua, no las almas. Lo otro es un sulfopelo.

El señor arzobispo de Valencia ''ex abundantia cordis'' solicita agua con que remediar los pecados de sus diocesanos, mientras que el zaragozano, que carece por completo de celo pastoral, permanece mudo mientras se despuebla su territorio por falta de riegos y muchas poblaciones siguen recibiendo el agua de boca en cisternas incluso durante el invierno. Lo que no deja de ser una ordinariez para los que juegan al golf.

Cuando se enmascaran los intereses, se vician los argumentos, se tergiversa cínicamente la verdad y los pecadores toman el hábito de los justos con toda impudicia, la existencia se torna un sulfopelo.

Entiendo que a estas alturas exijan una definición de este neologismo de fonética extraña. Sería grosero por mi parte reducirlo al ámbito abarcable de la arbitrariedad superlativa, la rapacidad irritante, la ridiculez hilarante, la tergiversación insultante y la manipulación sorprendente. No sé de nadie que haya caracterizado el sulfopelo con cierto rigor. Ni Julián Planas, ni Antonio Mérida, ni Paco Urmeneta, ni Carlos Pujol, ni Mauro Muñiz, ni Luís María Anson, ni nadie de aquella promoción Tarragona de la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, sería capaz por si solo de culminar una aproximación. No resulta tarea fácil. Habría que ser maestro Zen para conseguir cercar la realidad y darla a intuir de modo concéntrico a los iniciados. Mas por vía de metáfora podríase decir que un sulfopelo es, por ejemplo, llegar a las siete de la mañana al dormitorio de la pensión con dos amigas y encontrar sentado en la cama, jugando a la baraja con Lutero y Jorge Bush, al obispo de la diócesis revestido de pontifical, con una escopeta terciada y completamente borracho, solicitando amablemente que le pagásemos la factura del teléfono.

Pues bien. Estamos viviendo en el perpetuo sulfopelo.


Darío Vidal
















 

       Sulfopelo (11/07/2004 13:08)


Publicado: 10/07/2004


 

LA COMISIÓN



''Un dromedario es un caballo diseñado por una comisión'', definió alguien. Y adjuntó a sus palabras la expresiva imagen de un pobre jamelgo maltrecho, envuelto en trapos, esparadrapos y tafetanes. Después de tan certera definición, han atribuído a Napoleón y a dos o tres más de esos a los que siempre se adjudican las ocurrencias ingeniosas sin que se sepa nunca si provienen de ellos, aquel cínico pensamiento casuístico según el cual ''si quieres que no se resuelva un asunto y tener entretenida a la gente, nombra una comisión”.

No sé por qué, da un tufo de que eso es precisamente lo que va a suceder con la Comisión del 11 de Marzo. Uno y otro partido dan la impresión de que se entretienen discutiendo si son galgos o podencos, “Titadyne” o “Goma-2”, sin ocuparse de lo principal. Y aunque el PP debiera ser el más interesado en demostrar que no mintió, o no quiso hacerlo en las horas posteriores a aquella espantosa catástrofe de los atentados de Atocha, lo cierto es que se deja distraer por ''los quites'' de la cuadrilla de Pérez Rubalcaba, ese zorro astuto y largo con semblante de mozo de estoques, de trilero o de tahur capaz de ver crecer la hierba. Argucias que recuerdan la historia de aquella casquivana a la que encuentra su marido en la cama con otro y se anticipa a requerir muy ofendida: ''¿Tú crées que éstas son horas de volver a casa?” Y cuando el burlado reacciona ante la desairada situación y pregunta qué hace aquel tipo en su cama, le interrumpe con renovado enojo: ''¡No me cambies de conversación! ¿A tí te parece que éstas son horas de llegar?''

Para empezar, tanto uno como otro partido -más el otro que el uno- se niegan a pedir testimonio a alguno de los testigos más significativos, como por ejemplo a dos generales, a los imputados en el crimen, los confidentes de la policía y los primeros investigadores, mientras el otro bando veta a los políticos. ¿Tal peligroso puede resultar desnudar la verdad? ¿Es que alguien, o los dos, tienen algo que ocultar? En cualquier caso, ninguno parece manejar con inteligencia las bazas que la investigación les brinda. Serán los nervios. Serán las intromisiones oficiosas de los que apuntan ideas sin aportar datos.

Un partido bregado en la política como el PP, teme ingenuamente que le digan que ha mentido, cuando lo primero que los políticos se echan a la cara como gatos, los unos a los otros, es el apelativo de embusteros. Mientras que en la otra banda, el vicepresidente de la Comisión, Ángel Martínez Sanjuan que fué uno de los agitadores telefónicos del día de reflexión (“¡Pásalo! ¡Pásalo!”) llamó hace unas fechas al portero del inmueble de Alcalá de Henares -el que alertó del abandono de la camioneta por los terroristas-, solo “por pura cortesía” según dice, cuando decidieron citarlo a declarar. Y yo deseo manifestar que me parece un desaire que no me llamase a mí también. ¿Es que solo va a ser cortés con los porteros? ¿Qué tiene él que yo no tenga? Claro que los malpensados pueden pensar que debió darle alguna indicación, como debió recibirla el comisario general de Información, Telesforo Rubio, que el pobre no entendía las preguntas del PP. (“¿Ha participado en la elaboración del programa del PSOE?”. “No lo sé”. “¿Ha estado usted alguna vez en la sede socialista de Gobelas?”. “No sé a qué se refiere”.) ¿Cómo un policía puerde ser tan corto? Con jefes así no me explico cómo pudo sacarse algo en claro tras el 11-M.

Pero en cualquier caso, el estío promete ser jugoso y está garantizado el regocijo del respetable. No será preciso que en las redacciones se expriman las meninges para llenar, ni que el monstruo del Lago Ness emerja de nuevo. Este verano vamos a exportar noticias. Ya lo verán.

Darío Vidal

 

       La Comisión (10/07/2004 04:51)


Publicado: 09/07/2004


 

DINERO QUE NO VALE


Todos los extremos son malos. Pero algunos más que otros. En Japón se establece un vínculo casi religioso entre la empresa y los empleados, hasta el extremo de que los trabajadores rezan todas las mañanas antes de iniciar la jornada por la prosperidad de la Compañía. El vínculo que se establece es de tal naturaleza que a ninguna se le ocurriría echar a un empleado, ni empleado al que se le pasara por la cabeza dejar su taller o su despacho de toda la vida. Sería una infamia, una traición. Como cuando la gente llamaba aquí ''mi casa'' a la empresa en que trabajaba.

Al otro lado del Pacífico, frente por frente, se juzga que un empleado que no cambia de puesto de trabajo cada tres o cuatro años es porque no merece la atención de nadie. En los Estados Unidos valoran a los que aquí llamamos gráficamente ''culos de mal asiento''. Claro que los inspiradores de esa actitud son los contratadores, desde los pequeños a las grandes compañías, que toman como siempre la parte por el todo.

Nadie negará que en una relación mercantil lo que cuenta es el beneficio, pero también es innegable que el trato con un ser animado de sentimientos, afectos y pasiones no se reduce al dinero sino que es algo más sutíl y delicado. Tampoco el campo de batalla es terreno abonado para delicadezas porque lo que cuenta son las bajas enemigas y los territorios ganados, de modo que, a primera vista, parece absurdo poner en juego la valiosa vida de unos soldados por recuperar el cuerpo inútil de un cadáver. Pero rescatar, honrar y despedir a un camarada o un amigo refuerza la cohesión de la tropa.

Cuando un loco tuerto y manco llamado Millán Astray dijo que pondría en riesgo al último de sus hombres y aún a sí mismo para que ninguno de sus muertos quedara en manos del enemigo, los estrategas que contaban las bajas con los dedos aseguraron que no era una acción rentable. Pero ahora lo hacen todos los ejércitos del mundo.

Hace unas fechas trabé conversación, durante un viaje, con un muchacho joven que iba a una entrevista de trabajo. Había estado hasta hacía cosa de una semana en la filial española de una multinacional norteamericana y celebraban que cada año subía su facturación. Un lunes, al incorporarse a su puesto le dijeron que pasase a ver al director. Allí le hicieron revelar el password de su ordenador y entregar las llaves del coche. Y lo mandaron a casa sin dejarle entrar a recoger sus efectos personales del despacho. En el fin de semana había perdido la confianza de sus jefes y tuvo que volver andando desde un polígono de la periferia bajo el peso de una vejación cuyos motivos no alcanzaba a entender. Como un delincuente. No daba crédito a lo que estaba viviendo. Luego comprobó que toda la delegación, salvo la cúpula, había corrido la misma suerte.

No, no tenían nada contra ellos y la Compañía valoraba positivamente su trabajo. Era simplemente un reajuste técnico. ''Yo le aseguro que he revisado por completo mi concepto de lealtad -me dijo camino del que podía ser su nuevo puesto-. Se acabó de trabajar tantos domingos, de aplazar o acortar las vacaciones y de perder sueño. Desde ahora haré las cosas solo para ganar el sueldo y, en cuanto tenga una oferta, me iré sin mirar la cara de nadie”.

¿No es ese modo de proceder una expresión de indiferencia, ingratitud, egoísmo, injusticia y desprecio que mueve a la venganza y el odio? Una sociedad no puede aspirar a inculcar la solidaridad, la adhesión y la proximidad hacia los otros desde esa actitud despiadada y cruel. Con tal concepción de la vida no puede sorprendernos la violencia que anega el planeta.

Cómo va a extrañarnos que ganen los japoneses.


Darío Vidal




















 

       Dinero que no vale (09/07/2004 15:15)


Publicado: 08/07/2004


 

LA ''TARDENOCHE''



Estamos obsesionados por la precisión. La exactitud en la medición de las magnitudes y la concisión en la transmisión automática de órdenes y noticias son el fundamento de la civilización tecnológica. El mundo de la técnica se sustenta en la puntual obediencia de la norma, tras la milimétrica interpretación de los datos mediante códigos fiables.

Pues bien, esa madre de todos los códigos que es la palabra, está siendo preterida y depreciada, no sé si por influencia de los técnicos, tal vez recelosos porque sirve de vehículo a las emociones y el sentimiento, o por el influjo perverso de una moda suicida en la más estricta acepción de la palabra.

Ocurre en todos los ámbitos. Y parece regocijar a cierto segmento de esa Ignorancia Arrogante, esa 'Ottusitá' ataviada de 'Intelligenza', que menosprecia incluso la ortografía porque todo lo aprendió en los comics, aduciendo que hay que estar abiertos a la modernidad. ¿Qué modernidad? ¿Qué títulos otorga la 'Ignoranza' para opinar?

Está bien crear neologismos y aún aceptar barbarismos para dar nombre a conceptos que no lo tienen en el idioma propio, pero arruinar un patrimonio caudaloso por puro desconocimiento, es, en el mejor de los casos irresponsable.

Por referirnos a lo más pintoresco, una profesora de Instituto se quejaba no hace mucho de las protestas de sus alumnos por no haber dado por presentados unos exámenes escritos en jerga telefónica e ilegible de esos en que a Estados Unidos 's l llama esta2 uni2'.

Lo malo es que sus padres acaso dicen ya que estamos 'treinta minutos sobre las dos' para notificar que son las dos y media, como cierto monstruo de la comunicación, y/o utilizan las conjunciones copulativas como sinónimo de las disyuntivas cuando remiten un informe a su jefe, dejándolo confuso, desinformado y turulato, que es de lo que se trata.

No puede haber mayor desprecio del rigor ni mayor ignorancia, porque los sinónimos no existen en realidad: cada voz expresa un matiz que enriquece el significado de nuestro mensaje. No es lo mismo aversión que disensión, desavenencia que conflicto, pesadumbre que pena, y lo mismo puede decirse de enojo, dificultad, brete, aprieto, compromiso, impedimento, problema, atolladero, escollo, obstáculo y mil voces más. Pero a ellos les basta con decir 'marrón'. Aunque también se puede salir del paso, en aras de la economía del lenguaje, con un 'mal rollo' que les sirve para un cosido y para un zurcido a estos gamberros de la parla, cuando para ponderar la excelencia, exaltar el valor, encarecer el fracaso, enfatizar la sorpresa, o elogiar una música, advierten 'que te cagas'.

¿Pues y qué me dicen de ese comodín, de ese esperpento léxico del 'tardenoche' utilizado en la más audaz comunicación oral en aras de la modernidad para desinformar, imprecisando el momento pretérito o por venir de un suceso?

Lo más delirante sin embargo ha sido escuchar 'a última hora de la tardenoche de ayer'. Porque a última hora de la 'tardenoche' de ayer hay que suponer que era ya hoy. Este idioma nuestro posée tantos recursos para la precisión como para la estudiada imprecisión eludiendo el compromiso, que después del mediodía se inicia el atardecer, y llega la tarde que se desliza dulcemente hasta el anochecer para recalar en la noche. Decir la 'tardenoche' es una grosería, una zafiedad, un tirar a bulto que nos empobrece y atenta contra la inteligencia. Y, sobre todo, es no decir nada. Que es justamente a lo que vamos, en un creciente clima de estupidez y de altanera ignorancia rampante.


Darío VIDAL


281202

 

       La ''Tardenoche'' (08/07/2004 20:22)


Publicado: 06/07/2004


 

EL MEDROSO MADRAZO Y ZP

Cuando algunos de los correligionarios de Javier Madrazo pugnaban, luchaban y perdían con frecuencia algún año de su vida en las cárceles franquistas, él permanecía escondido como una cucarachita en las grietas de las iglesias del País Vasco donde los elementos 'progresistas' mostraban su valentía, unos atentando por la espalda y rindiéndose sin resistencia cuando eran detenidos, y otros cabildeando en las sacristías y agazapados debajo de las camas. Él era de los segundos, menos mal.

Pues bien. Este esclarecido caballero que debe producir sonrojo a tantos ex-militantes de su partido, ha pretendido amancebar, para su lucro, el responsable internacionalismo solidario de los proletarios del mundo, con la ocurrencia pueblerina de Sabino Arana, profeta de la superioridad étnica de los 'euskaldunes'. Confundir la más levantada y generosa utopía con la pedestre aspiración a refugiarse en casa para ver pasar los tiempos con la despensa abastecida - “¡y el que venga atrás, que arrée!”- es como mínimo un fraude.

Así es que el señor Madrazo consiguió la limosna de una Consejería, con su nómina, su rango, sus honores, su coche oficial y su chófer, pero ha logrado acabar con su partido y con la fe de sus últimos “creyentes”, gracias a la complicidad y la inconcebible aquiescencia de su jefe de filas el señor Llamazares -¡otro que tal baila!- mientras la traicionada militancia de Izquierda Unida se hace de “Green Peace”, de “Manos Unidas”, de “Médicos sin Fronteras”, o del “Ejército de Salvación”.

Lo malo es que el Partido Socialista de Euskadi, el de la regeneración zapaterista del 36º Congreso recien clausurado, se ha puesto a su lado, en la línea del Partido Nacionalista Vasco, para que los presos etarras vuelvan a la Universidad del País Vasco, campen a sus anchas y aprueben sin excepción. En los buzones de los profesores han vuelto a aparecen pasquines demandando 'un trato de favor para los patriotas', mientras se torna a amenazar a todos los profesores no nacionalistas como denunciaba ayer Iñaki Ezquerra en “Las aulas de ETA”(“La Razón”) recordando la situación de la profesora Gotzone Mora que tiene que impartir sus clases protegida por dos escoltas, igual que otros docentes, mientras se incorporan al Claustro nuevos 'profesores' convictos de uno o más asesinatos, ayunos de conocimientos y sobrados de arrogancia, que han aprobado las oposiciones amañadas con las calificaciones más altas.

El suspenso equivale a un disparo en la sién. Una actitud criminal sustentada en la postura inmadura, infantil, analfabeta e irresponsable, que descubre la escasa confianza que la ETA tiene en la capacidad intelectual de sus matarifes, incapaces de superar los exámenes que aprueban todos los chicos normales.

¿Qué clase de sociedad quiere construir el PNV con estos licenciados ventajistas e ignaros? La que le consiente el medroso Madrazo -que se ha escudado muchas veces en el miedo a la muerte propia sin importarle la ajena-, gracias al que el PNV ha podido formar gobierno y alentar iniciativas como éstas para oprobio de los marxistas burlados. El colmo de la perversidad, la corrupción y la ignominia.


Darío Vidal.

 

       El medroso Madrazo y ZP (06/07/2004 11:12)


Publicado: 05/07/2004


 

EL DIRIGENTE DIRIGIDO



Quienes sin ser apolíticos -Dios nos libre de ellos- no militan en ningún partido pero aspiran a que nuestro país ocupe su lugar en el mundo, recibieron con alborozo a Felipe González, que había acertado a decir durante su primera campaña que había que trabajar para mejorar nuestro rendimiento, hacernos oir y sacudirnos la tutela de terceros para recuperar nuestro orgullo porque “se puede ser digno con muy poco”. Y pareció que habíamos emprendido ese camino hasta que Alfonso Guerra vaticino que después de unos años de gobierno socialista “a España no iba a reconocerla ni la madre que la parió”. Eso desconcertó ya a algunos bienintencionados que no deseaban que perdiésemos nuestra identidad, sabedores de que cuando se deja de ser uno mismo, no se es ya nada.

Pero en medio de aquel entusiasmo, nadie quería ser demasiado crítico y daba por no oído lo que no quería escuchar. Queríamos entender que existía un proyecto para llevar España arriba. Hasta que comenzamos a comprender que nuestros dirigentes no apuntaban a una meta colectiva sino a objetivos particulares, muy concretos y en ocasiones malolientes.

Algunos celebraron con júbilo la inesperada ascensión de José Luis Rodríguez Zapatero, un paleoparlamentario desconocido del que nunca había hablado nadie. “Estos hombres solo aparentemente oscuros suelen ser providenciales y más de una vez resuelven los problemas de los pueblos”, pensaron los optimistas. Pero el señor Zapatero comenzó a andar para atrás como el cangrejo, a pastelear, a ceder, a otorgar, a perder y a contradecirse, como todo el que no tiene otra meta que sobrevivir.

Criticaba con razón la injerencia en cuestiones internas de otros países, por lo que se opuso al envío de tropas a Iraq, pero apoya el envío de tropas a Afganistán que por lo visto no es un país. Y criticó que secundásemos los intereses de EE.UU. para meternos en el primero de estos territorios, pero secunda los intereses de EE.UU. para adentrarse en el segundo.

Y finalmente en el XXXVIº Congreso del PSOE pretendía disminuir el número de ministerios y no ha podido, no le han dejado reducir el número de miembros de la Ejecutiva como pretendía, le han impedido que reduzca los miembros del Comité Federal y, contra su criterio, han aumentado los secretarios regionales y crecido la influencia de los secesionistas. Pero sigue sonriendo mientras Chaves manifiesta a la prensa que “el PSOE va a promover una transformación profunda de España como en el 82”. Dios no lo quiera.

Entre tanto,“la ciudadanía” como a él le gusta decir, comienza a preguntarse si gobierna o le gobiernan, si es un dirigente o un dirigido, y si tiene alguna idea o se pone a horcajadas sobre la oportunidad que pasa.

Y lo que es peor, tras la exitosa, la gloriosa, la democrática y abierta convención de este fin de semana, los observadores desapasionados se preguntan si es capaz de dirigir un país, este país, quien no es capaz de gobernar su partido ni poner orden en su casa.


Darío Vidal.










 

       El dirigente dirigido (05/07/2004 16:55)


Publicado: 03/07/2004


 

LA PERVERSIÓN DE LA DEMOCRACIA



Dicen que la Democracia es el sistema político que se inpira en el predominio del pueblo en la gobernación del Estado y también que es el imperio de la mayoría con escrupuloso respeto a la minoría. Una cuestión nada fácil de dilucidar que se resolvió con el voto universal y secreto. Eso es la Democracia y su procedimiento operativo. ¿Pero qué sería y de qué modo podría llamarse el gobierno de una minoría que fundase su licitud en premisas falsas a partir de fábulas que adulterasen la Historia escrita, documentada y verificable, que es lo que hacen los nacionalismos quejumbrosos? ¿Una tiranía, tal vez?

El caso es que Zapatero, que es el que ha obtenido más votos en las últimas elecciones generales, depende de Maragall que ha obtenido, en solo una parte del territorio -una comunidad de las dieciseis que integran el Estado-, una mayoría minoritaria que no le permite gobernar sin apoyos en su demarcación, así es que se ha hecho vasallo y feudatario de un tal Carod Rovira, dirigente de un grupo testimonial con un voto minúsculo. Habrá que inventar un nombre pero, en cualquier caso, no cabe duda de que se trata de una perversión de la Democracia.

Pues bien, eso es lo que está sucediendo entre nosotros. Merced a un sutil chantaje y el cobro a plazos de los intereses electorales, el presidente de gobierno de una nación de casi cuarenta millones de habitantes que bien pudiera llamarse Rodríguez Zapatero depende del apoyo del representante de una comunidad de unos seis millones de habitantes la mitad de los cuales no le han votado, que es rehén a su vez de una asociación política o poco más, de solo unos miles de personas. Un encadenamiento de ambición y debilidades imbricadas como en un castillo de naipes, que ha permitido al representante del club minoritario pasar a ser de hecho el jefe del gobierno sin haber sido elegido, mientras los intermediarios exigen en el Congreso del PSOE más cotas de poder.

Pero lo más sorprendente no se reduce a este fraudulento secuestro de la voluntad popular. Lo verdaderamente inaudito es que el dueño de la situación es quien se propone explícita y públicamente destruir el Estado.



Darío Vidal

 

       La perversión de la Democracia (03/07/2004 18:08)


Publicado: 02/07/2004


 

EMIGRANTES E INVASORES




La falta de discernimiento, la desorientación y la carencia de criterio están haciendo estragos en lo que hemos llamado España así como en los territorios adyacentes denominados Europa. Seguramente comienza a notarse el destierro de las Humanidades de los planes de estudio y la anemia filosófica de los nuevos dirigentes. Cuando se llega al poder hay que hacerlo con las ideas claras fruto de una serena reflexión; es preciso haber elegido las metas, jerarquizado las prioridades, y haber hecho 'voto de cordura' para desposarse con la Lógica por lo menos hasta terminar el mandato.

Los estrategas del marketing político -perdonen el vocablo- parecen no haber percibido, sin embargo, que la coherencia es uno de los valores que más vende entre los electores. La reacción previsible de los que nos representan, ante determinados acontecimientos, refuerza su credibilidad y cimenta nuestro sosiego. Pero no hay nada de eso. Unas veces por ese argumento acomodaticio que son las 'razones estratégicas', otras porque la humilde gente de la base no comprende los argumentos profundos que han llevado a tal otra decisión, en ocasiones para soslayar lo 'políticamente incorrecto' y casi siempre por causa de ese cómodo 'despotismo ilustrado' que se gastan los jefes. El caso es que la desconcertada militancia tiene que estar ejercitándose continuamente en la realineación, la disciplina del renuncio, las argumentaciones sofísticas y el “donde dijo Diego..” Y así les va y nos va.

Pero volvamos al raciocinio. La emigración es una decisión personal que adoptan los individuos como tales, casi siempre para mejorar de condición. Gracias a esa iniciativa en ocasiones heróica miles de españoles enmendaron el rumbo de su vida en las fábricas de los paises industriales de Europa en los años de penuria y algunos regresaron con un patrimonio bien ganado. Pero todos acometieron el empeño con humildad, con esfuerzo, haciendo por acomodarse a las maneras, horarios y costumbres de los paises receptores, y no desde luego como un colectivo nacional. No se instalaron en calidad de españoles sino en su condición de trabajadores y no aspiraban a ningún privilegio. Lo mismo sucede con los miles de inmigrantes del otro lado del Océano con los ecuatorianos a la cabeza, ni con los subsaharianos -¿es incorrecto decir negros?- o los servios, polacos, rumanos y otros ciudadanos del centro del Continente.

Sin embargo los magrebíes no parecen hacerlo como individuos y en calidad de trabajadores sino como colectivo y con el declarado propósito de erigirse en un 'grupo de presión' capaz de imponer sus maneras y dictar condiciones a la sociedad receptora. Todos sabemos que algunos niños se negaron a entrar en una clase hará cosa de un año porque había un crucifijo -una actitud incomprensible porque Mahoma consideraba a Jesucristo como uno de los grandes profetas- y hace meses unos mocosetes de pocos años se negaron a comer en una escuela de Aragón si no les servían las profesoras y las alumnas.

Los magrebíes merecen las mismas oportunidades, idéntico trato y pareja deferencia que cualquier persona que venga a convivir con nosotros en cuanto individuos, pero no tienen ningún derecho a reivindicar nada como marroquíes, tunecinos ni argelinos. Son solo individuos, que no es poco, y ciudadanos de este país si quieren serlo. No otra cosa, aunque algunos se confundan.

El pasado fin de semana discutían dos hombres en una obra y uno de ellos debía ser norteafricano porque dijo: “La otra vez nos echasteis, pero esta vez vamos a venir para quedarnos”. Lo que concuerda con el propósito salafista de Bin Laden, que ha llamado a reconquistar Córdoba y Granada hace ya cosa de dos años. Quienes imbuyen de tales doctrinas a los que desembarcan por el sur en las pateras deben saber que a los amigos se les acoge de buen grado, pero que a los invasores se les rechaza siempre. Es un

dictado de la Lógica que deben entender incluso los políticos que no estudiaron Filosofía en el bachillerato, aunque manifestarlo les parezca 'políticamente incorrecto'.


Darío Vidal


 

       Emigrantes e invasores (02/07/2004 21:16)


Publicado: 01/07/2004


 

HABLAR CON NADIE



Nada hay tan desolador como hablar con nadie. Ni nada tan descortés como delegar en una máquina para que hable por nosotros.

Llamamos por teléfono y oímos una voz impersonal que nos advierte: “Está hablando con el contestador...”. Nos acercamos a comprar unos cigarrillos, metemos unas monedas y una voz imperiosa, destemplada y metálica nos sobresalta: “¡Su tabaco! ¡Gracias!”.

Cuando vamos a repostar a una estación de servicio, ya no acude el gentil gasolinero que nos daba cuenta de las minucias cotidianas, del tiempo y de que había obras a dieciseis kilómetros mientras nos ofrecía un nuevo aditivo y quitaba la huella de los mosquitos en el parabrisas.

Al empuñar la manguera chorreante e indómita del combustible que parece porfiar siempre por tomar otro camino, un gruñido estentóreo nos advierte de que hemos escogido gasolina sin plomo de noventa y cinco octanos, lo que suele cogernos por sorpresa y más de una vez descubrimos azorados que le hemos dado las gracias.

Pero eso no es todo. En muchas instituciones públicas han sustituído a las diligentes, las añoradas telefonistas -en general tan serviciales, amables y sabias-, por una suerte de juego que nos obliga a asumir su trabajo mientras una voz dice: “Pulse uno, después almoadilla y diga con voz clara el nombre del departamento. Luego pulse asterisco”. Total, una suerte de acertijo que desconcentra, desorienta y distrae.

El otro día escribía Pérez Reverte que estuvo intentando entenderse infructuosamente con una empresa de autobuses cuya máquina sabia estuvo a punto de mandarlo a Andalucía cuando lo que él pretendía era ir a Compostela.

Pero donde esa desatención alcanza el culmen -como tal falta de atención, descortesía y torpeza comercial- es en Telefónica. Llamar a la Compañía supone introducirse en un laberinto del que es imposible salir si no es colgando, y en el que si se alcanza a hablar alguna vez con un humano, es solo para que nos precipite a un nuevo abismo, entre prolijas ofertas, apelaciones a la excelente calidad del servicio y ofertas de nuevos productos.

Hace una fechas, me di cuenta de que en todo el día no había cruzado más que alguna furtiva mirada con un semejante. Ni una palabra. En muchos casos no es posible ya hallar el vestigio de un prójimo ni descubrir una presencia humana. Hasta las voces son sintéticas.

No debe extrañar que seamos cada vez más groseros y descorteses: cuando alguien nos dice una palabra amable creemos que procede de una máquina.

Y esto no hace más que empezar. Que disparate.



Darío Vidal





 

       Hablar con nadie (01/07/2004 23:55)