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Publicado: 29/06/2004


 

RETIRADA DE IRAQ



Pues, nada, ya está todo en orden. Después de que el señor Bush -que quiere decir ''mata''- se entrara con sus divisiones de elefantes por la cacharrería iraquí devastada por sus guerras con Irán y la vesanía de un tirano psicópata, ahora dice que se retira del país. Se retira con las manos manchadas de sangre y de petróleo, pero vaya lo uno por lo otro: no es posible andar entre motores sin ensuciarse las manos de grasa. Las divisiones del Imperio se van, como otras veces en lo que alcanza la memoria, sin haber cosechado otra cosa que la muerte. Pero sus dirigentes han dado salida a los stocks de armamento envejecido y han experimentado nuevas máquinas de matar. Pero esta vez han perdido más que otras veces, porque han perdido incluso la credibilidad entre los que aún se la otorgaban. Y han mostrado la abyección de unos militares convertidos en delincuentes. Un hito que seguramente marca el principio del fín.

En ocasiones los comentaristas querrían equivocarse. Y nada les abruma tanto como haberse convertido en profetas. Cuando hace unos meses se inició el horror, con las elecciones estadounidenses aún lejanas y el fracaso sangriento contra Al Qaida, alguien escribió algo que quisiera no haber pensado.


Si algo denuncia la carencia de motivos, es la sustitucion de los pretextos. De modo que cuando la razón rechaza uno, el engaño pretende convencer con otro. Y el último que esgrime Bush para arrasar Iraq es emparentar a los integristas de Al Qaida con el láico militante Husein.

Nadie medianamente honesto experimentará simpatía por un tipo como él, pero es muy difícil desentenderse de esos miles de iraquíes inocentes que han sido ya condenados a morir por el capricho depredador de unas empresas que quieren apoderarse de su petróleo.

Existen medios para alejar del poder al presidente iraquí sin hacerlo desaparecer ni someter a su pueblo atemorizado a una carnicería brutal. ¿Por qué eligen entonces la opción de la destrucción y la sangre e invadido ya silenciosamente parte del Kurdistán iraquí, contra el clamor de la mayoría de sus intelectuales, el manifiesto de más de cuarenta Premios Nobel y las reiteradas protestas de la gente de a pié? Tal vez porque unen a la avaricia, la miopía de aquellos 'a quienes los dioses quieren perder'. Es probable que, como ha señalado estos días un político estadounidense, esta gloriosa campaña marque el punto de inflexión en el liderzgo de los Estados Unidos de América, tan absortos siempre en la contemplación de su ombligo.

Otra cosa son las razones de España para elegir partido. El presidente del Gobierno ha de hallarse ante un serio dilema. Aznar, al margen de previsibles ambiciones personales, desea conciliar intereses contrapuestos, como preservar la confianza de EEUU que nos apoya en la lucha antiterrorista y puede desbloquear las conversaciones de Gibraltar, lograr la liberación del pueblo saharaui sin arruinar los vínculos con Marruecos y conseguir un espacio para nuestro país. No es fácil lograrlo todo. Ni saber si jugar esa opción representa fracturar la naciente Europa, que es otro de los propósitos de nuestros aliados transatlánticos.


Darío Vidal

 

       Retirada de Iraq (29/06/2004 20:58)


Publicado: 28/06/2004


 

MONARQUÍA Y REPÚBLICA


No soy monárquico ni en consecuencia me repugna la república. Pero no acierto a entender la ola de republicanismo de ocasión que invade determinados sectores de la vida pública española. La gente de la generación tardofranquista tenemos que agradecer al monarca actual la extinción de una pesadilla y el hecho de que optase sin ninguna vacilación por la democracia, el progreso, la libertad y la dignificación de la vida. Esa fué la elección de un soberano con el que nos identificamos, acaso porque fué víctima también de la opresión y las vejaciones de aquél régimen. Aquel rey, este rey, prefirió escoger la soledad renunciando a la Corte, para no sucumbir a las presiones de los amigos. Don Juan Carlos quiso ser ciudadano a tal punto que le llaman el rey republicano.

Alguien se preguntará de buena fé qué puede esperarse de la república, hoy por hoy, que no nos ofrezca esta monarquía.

Al parecer, la más grave objeción moral que puede hacérsele es que el rey no es electivo. Pero no parece que ese sea un serio reparo en una monarquía constitucional. El rey es un símbolo, una bandera, un moderador y un último recurso cuando se descompone la maquinaria del Estado, como nos ha demostrado en alguna ocasión. Es muy probable que sin la intervención del rey el 23 - F nos hubiera abocado a una catástrofe.

Me dirán que eso puede hacerlo también un presidente de la república. Lo admito. Pero existen circunstancias objetivas que convierten en sobrehumano el ejercicio de la imparcialidad en su caso. Veamos. El presidente está sometido a la presión directa de los muñidores, al acoso continuo y a veces desvergonzado de los lobbyes de intereses -véase el edificante panorama de los EE.UU- y además tiene que pagar el favor electoral, puesto que ''de bien nacido es ser agradecido''. En resumidas cuentas, el presidente de la república tiene que ser necesariamente miembro de un partido. Y resulta ingenuo de nuestra parte demandar que sea imparcial el arbitraje de quien está sometido a la parcialidad de un partido. La democracia también tiene su lado imperfecto, como todo lo humano.

Si el régimen político es la horma en la que se acomodan las normas básicas del Estado para lograr la gobernación justa y la prosperidad de una comunidad, y nuestra sociedad progresa adecuadamente por el momento, habríamos de dejar a un lado la ''adánica'' tentación revisionista -que es la escapatoria de los ambiciosos sin futuro- para centrarnos en las tareas que exigen nuestra atención. Yo he sentido en América la demanda casi anhelante de nuestros productos, nuestras exportaciones, nuestra proximidad política y nuestra mediación en sus conflictos, mientras los niños aprenden con juguetes estadounidenses, las señoras se visten con lencería y vestidos italianos, en las fiestas beben vino californiano, portugués y chileno, y celebran los eventos con mal champán francés hablando en ''spanglish''.

Nos urge América para rearmarnos; nos acucia Europa para recuperar una situación que nos permita opinar con autoridad; nos contempla el Mediterráneo y nos aguarda el futuro. A ver si dejamos de porfiar por una vez sobre si son galgos o podencos mientras otros nos levantan la caza. Decía el sabio Gracián que cuando se está bien -aunque nada sea perfecto, añado yo- es insensato pretender mejorar.

Darío Vidal.

280604

 

       Monarquía y república (28/06/2004 16:38)


Publicado: 23/06/2004


 

EL AGUA Y EL LADRILLO



El presidente valenciano se ha adelantado al de la Cumunidad murciana anunciando que va a emprender acciones judiciales contra la retirada del Plan Hidrológico. No puede sorprendernos: los ladrillos se amasan con agua y hay mucha arcilla aguardando su conversión en rascacielos. El rascacielos, ya se sabe, es la vanidad del barro. Pero en este caso no es más que un capricho suntuario que en ningún caso puede imponerse a la necesidad de beber. Y no apelamos al cuento de la lástima como él debería saber, sobre todo porque a 'los churros' -¿nos llaman así?- nos ofende y nos humilla recurrir al victimismo: apelamos a una realidad triste que obliga a proveer de agua a ciertas poblaciones de Aragón con camiones cisterna.

Pues claro que el agua no es nuestra. El agua es, en primera instancia, de los territorios por los que pasa, en proporción a la superficie que ocupa. De modo que el Ebro, cuyo curso discurre en su mayor parte por tierras de Aragón, es también de Cantabria, Navarra y Cataluña proporcionalmente. Pero sería interesante saber en qué derechos apoya su reivindicación del Ebro don Paco Camps, situado al otro lado de las sierras de Gúdar, Javalambre, la Garrucha, Moratilla, el Rayo, Palomita, y Peña Golosa, esto es al otro lado de la Cordillera Ibérica, que es otro mundo orográfico e hidrográfico, para saber si a nosotros nos asiste algun derecho a reivindicar la playa de la Malvarrosa. Claro que el agua es flúida y la arena, solida, y además no sirve para nada si no está junto a una playa.

Lo único que puede argumentar don Paco Camps es que lo prometido por un gobierno que se identificaba con sus intereses, le ha sido denegado por otro que pensaba más en todos nosotros -al menos por el momento, luego veremos- y que nada le autoriza a considerar lícito y ajustado a derecho el primer acuerdo, y desprovisto de toda legitimidad el segundo.

¿No es más sensato llevar la actividad donde se hallan los recursos, en lugar de despojar a terceros para regar nuestro jardín? ¿Y no es una injusticia y una afrenta arrebatar el agua, sobre todo si es ajena, para, con la que a otros se les quita de la boca, regar los indignantes, los sacrílegos, los blasfemos, los provocadores campos de golf hurtados a la huerta ubérrima abandonada? ¡Claro que las plantas desalinizadoras son eficaces y mucho más baratas que un trasvase que no pagaría él! Pero para su faraónica operación especulativa habrían de 'embellecer' con plantas todo el litoral, arruinando sus paisajes más hermosos.

Todos sabemos, o cuando menos lo sabemos algunos, que a todo lo largo del trazado hay rótulos señalando futuras urbanizaciones suntuosas, algunas de ellas con capacidad para hasta doce mil habitantes incluido el dichoso campo de golf, que están comenzando a habitarse ya. Están creando futuras necesidades innecesarias con desprecio de seculares necesidadas verdaderas.

No, no es el agua; no es el bien de una Comunidad que ya vive bien y con holgura lo que pretenden. Pretenden el ladrillo y la plusvalia que genera un recurso que no es suyo, en beneficio del conocido don Johan Cruyff y otros íntimos amigos con sus negocios y sus grupos de presión.


Darío VIDAL

 

       El agua y el dadrillo (23/06/2004 14:00)