Hemeroteca:


Septiembre 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
   
     

Publicado: 10/03/2004


  El desencuentro de la palabra

EL DESENCUENTRO DE LA PALABRA



La política nos tiene acostumbrados, desgraciadamente, al ejercicio descarado del cinismo; al alarde de la habilidad sofística con el decidido propósito de confundir. Esa vertiente despreciable y sucia de una de las actividades más nobles de los hombres, no es cosa nueva. Tenemos testimonios muy directos en el debate del senado de Roma tras el desenmascaramiento de la conjuración de Catilina. Puede decirse por ello, que la discusión no alumbra necesariamente la luz, y que la palabra puede ser una herramienta eficaz para des-entenderse y para la confusión: la sofística es el ejercicio de corrupción de la verdad, es la perversión suprema de la inteligencia puesta conscientemente al servicio de la mentira.

Pués bien, la actitud del nacionalismo "democrático" vasco en el poder -cuyo pacto con los terroristas ha obligado a anticipar las elecciones a causa de la expansión del miedo-, asegurando que su presencia en el Gobierno es necesaria para acabar con la situación que él mismo ha creado, constituye la falacia más repugnante y el chantaje más flagrante y vergonzoso que puede esgrimirse para solicitar el voto. Tanto como pretender ponderar los beneficios que ha reportado a la sociedad vasca durante su mandato, cuando cualquiera puede constatar que antes se podía caminar por la calle, opinar abiertamente, relacionarse con los otros y disponer de la propia existencia como en cualquier lugar del mundo, mientras que, en la actualidad, muchos ciudadanos han de pernoctar cada noche en un lugar distinto, deben desplazarse flanqueados por escoltas, no pueden reunirse con sus amigos ni acudir a su peña gastronómica, ni tienen libertad para asistir a un encuentro de su equipo, ni seguridad para revelar su agenda para el día siguiente.

Pero resulta que, para quienes escuchan su mensaje electoral, los que desestabilizan, los que agreden, los que amenazan, los verdaderos enemigos de la paz, de la normalidad, del progreso y del desarrollo de Euzkadi, son los que no pueden opinar ni salir de casa, los que han de escoger entre vivir en las catacumbas o huir de su tierra.

Parece mentira tanta mentira, tanto cinismo, tanta crueldad y tanta ignominia.

Lo desalentador es que hay todavía una minoría que les crée.


Dario Vidal



 

       El desencuentro de la palabra (10/03/2004 17:14)