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Publicado: 17/02/2004


 

CHAPUZAS JUDICIALES



Alégrense. Ya podemos respirar tranquilos. La maquinaria del Estado se está informatizando. Ya es posible declarar la renta por Internet y confirmar los datos que nos envíe la Agencia Tributaria pulsando una clave en el móvil. Viajamos desalados y sin frenos hacia el Mundo Feliz que nos anunciaron hace un siglo.

A partir de ahora, tal vez algo puede ir bien. Pero que vaya bien dependerá de que en nuestro expediente digitalizado con inacabables códigos de veinte cifras capaces de aburrir al funcionario más activo, no se interfiera una 'ele' sustituyendo a un 'uno', una 'o' usurpando su lugar a un 'cero', o una 'de' disfrazada de 'be', porque pueden despeñarnos por los acantilados del infierno.

A un familiar mío le llegó hace cosa de un mes una sanción por circular a doscientos por hora, lo que le suponía una fortuna y la retirada del carnet. No le valió de nada argumentar que su automóvil dificilmente podía alcanzar los ciento sesenta. Menos mal que pudo acreditar que se hallaba de viaje donde se acaba la Geografía.

Pero fué peor lo que le sucedió a cierto amigo hará cosa de un año, cuando le acusaron desde el Juzgado nada menos que de haber atropellado a un viandante y haberse dado a la fuga, porque eso es ya una causa criminal.

Gracias a Dios, la concesionaria de su marca testificó que por esas fechas tenía el automóvil en revisión. Pero las coartadas milagrosas son excepcionales y nada valen las ingenuas protestas de inocencia frente a la contundencia de un dígito alterado. ¿Quién podrá relevarnos de la culpa si el día en que atropellaron al caminante estuvimos rodando por la ciudad? Tengan la certeza de que esos casos son la mayoría.

Hoy mismo (17.2.04) aparece en los periódicos la noticia de que el Supremo ha anulado la condena a dos años de cárcel por lesiones, dictada por el Tribunal de lo Penal número 2 de Málaga contra un individuo que 'según los hechos probados', en el curso de un atraco 'pinchó con la navaja en el costado' a un panadero, porque los hechos estaban tan bien probados que en aquellas fechas el acusado se hallaba en la cárcel cumpliendo otra condena. Es probable que este benemérito ciudadano no se caracterice por una conducta ejemplar, pero resulta inaceptable en cualquier caso que los fiscales no estudien los casos, los jueces no se lean los autos y los abogados de oficio no defiendan a quienes tienen la obligación de defender aunque no paguen. Un comportamiento irresponsable para investigar muy seriamente. Va a ser cuestión de exigir garantías a la Justicia e indemnizaciones a la Administración y a los Colegios de Abogados.

Que el Cielo nos defienda de la informática y de la infamia de los que prueban lo improbable.


Darío Vidal.

 

       Chapuzas judiciales (17/02/2004 22:30)