Hemeroteca:


Julio 2009
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
     
 

Publicado: 25/03/2009


 

JUDICATURA FRANQUISTA


Con eso de la Justicia no salimos de sobresaltos. Apenas nos recuperamos de uno y ya estamos inhalando sales para no privarnos de nuevo. Y el nuevo Consejo General del Poder Judicial “El Desado” nos deja estupefactos pero no al modo que Salomón. El Colchón del Poder Judicial es un marro que garantiza la impunidad de los señores magistrados. “¡Usted no sabe con quien está hablando!” ¿Les suena de algo?

Los jueces se han instalado no en la moral de la ejemplaridad sino en la excepcionalidad del privilegio. Desde una estricta exigencia ética, debería corresponderle más castigo al que vulnerase la norma desde el rango más elevado, de modo que a un rústico torpe e iletrado se le juzgase con más benignidad que a una “persona con estudios y posibles”. No digamos ya si se trata de un juez, que comparte con Dios su condición sobenatural. Pero no es así. Al pobre diablo se le amedrenta con aquel principio abrumador de que “La ignorancia de la Ley no exime de su complimiento” con lo que se le instala en la mas constreñida autocensura y sin saber nunca qué hacer, con lo que es explicable que haga lo que le de la gana.

Pero ya ven, el Consejo General (Franco) del Poder Judicial se conmueve invariablemente ante los pecados de los del clan, que no van a ser como los otros. “Usted no sabe con quién está hablando”.

No se si se acuerdan de la Ilustrísima Señora Doña María Silvia López Mejía, jueza de Instrucción de Barcelona, quien al parecer iba pimplada como se comprobó luego y se negó a someterse a un control de alcoholemia a la altura de Sant Cugat del Vallés, después de pedir los números de todos los agentes manifestando que era juez, que venía de trabajar, que estaba cansada y que la dejaran en paz. La señora solicitó en tono amenazador que le leyeran sus derechos. que estaba deseando que los de Tráfico de Sabadell pasasen por su juzgado y que a partir de ahora no creería sus atestados y pondría trabas a los asuntos que entraran en su despacho.

Mas el Consejo General no ha apreciado en su comportamiento ni exceso de autoridad, ni amenazas, ni intimidación, ni abuso de su condición de jueza, ni falta grave de consideración a los policías. Nada. Asi es que la comisión disciplinaria del Organo de los jueces ha rebajado a falta lo que podría haber sido un delito y ha remitido el papelorio a sus colegas de Barcelona. Igual que los casos de ineficacia, negligencia, descuido, pigricia o algo peor que se vienen aireando cada día en la más completa impunidad. “¿Pero sabe usted con quien esta hablando? ¡Pues acabáramos!”

Darío Vidal

25/03/2009

 

       Judicatura franquista (25/03/2009 20:38)


Publicado: 18/03/2009


 

LA BURLA DEL GUADALQUIVIR


Ayer, “El monstruo de Amstetten” en la Bja Sajonia; hoy, el criminal precoz de Andalucía. Aquel, con el peso de varias existencias truncadas por la maldición del incesto; este, con el asesinato de su novia adolescente porque, al parecer, no quería seguir adelante con la relación.

El austriaco fue detenido porque quiso, sin quererlo, al apiadarse de uno de sus hijos secuestrados que se puso enfermo y consintió en que fuese al médico. Tal vez se hallaba hastiado de sus 74 años de disimulos y cautelas, y un atisbo de conciencia le impulsó sin saberlo a purgar sus culpas.

Sin embargo el confeso malhechor sevillano Miguel Carcaño, ahora inconfeso porque dijo ayer que él no mató a Marta del Castillo sino “El Cuco” de solo 15 años, ha ampliado el enredo declarando que tampoco arrojó con sus compinches el cadáver de la niña al Guadalquivir como había dicho sino a un contenedor de basuras. Parece que al pollo está comenzando a divertirle el juego y, mientras se hace famoso, intenta ganar tiempo, rebajar las penas, embrollar a la policía, confundir a los jueces y burlar a Sevilla entera, confusa por la atrocidad del suceso.

No se si alguien ha calculado los millones invertidos en la prolongada búsqueda a lo largo y ancho del río con brigadas de hombres, perros de la policía holandesa adiestrados en la búsqueda en el agua, y equipos de buceo, lanchas y dragas, pero se me antoja intolerable esta tomadura de pelo. Una tomadura de pelo que le sale gratis en pena y en dinero porque pagamos nosotros y está reduciendo la condena en el caso de que no se encuentren los restos de la muchacha. Mala es la actuación de jueces y policías si, en lugar de investigar honestamente, fabulan sucesos para imputar a gentes como “El Lute” o tantos anónimos paganos como arrastran sus cadenas en el corredor de la muerte, pero va a ser hora de calibrar seriamente con quién nos las habemos cuando tratamos con asesinos. Si malo es el rigor infundado sin apostar por el garantismo hasta sus últimas consecuencias, es malo también el “buenismo” gratuito y adánico que hace vulnerable a la sociedad y premia las hazañas de los malandrines hasta reducir a la indefensión a la gente de bien.

De este modo ha ido prosperando el tal Carcaño, licenciado en licencias, en fechorías no tan nimias finalmente, y alguna otra andanza que hacía prever empeños de mayor fuste. El caso es que todo el dispositivo de búsqueda se ha desplazado hasta el vertedero de Montemarta –qué sarcasmo-- en Alcalá de Guadaira y vuelta a empezar. Y de pronto parece surgir la sombra de un adulto que pudiera estar en la raíz de todo el asunto.

Lo cierto es que el juez, la policía y el paisanaje estamos haciendo el ridículo con este joven director de orquesta.

Darío Vidal

18/03/2009

 

       La burla del Guadalquivir (18/03/2009 20:29)


Publicado: 17/03/2009


 

EL ÍNCUBO DE AMSTETTEN


No sé si recuerdan a aquel tipo que andaba alardeando, con otro, de los lugares que había conocido. “Yo he estado en Laos tres veces”. “Pues yo por lo menos cuatro o cinco”. “Y en Tailandia, dos”. “Yo también”. “Y en Dubai, una vez”. “Pues yo....una, o ninguna”.

Me sugiere este chiste tonto, un suceso nada risible: el juicio que se iniciaba ayer en la Baja Sajonia contra un electricista de 74 años, Josef Fritzl el llamado “Monstruo de Amstetten”, por el incesto, violación reiterada con amenazas desde los once años de una de sus hijas, Elisabeth, ahora de 42, con la que engendró siete vástagos, uno de los cuales murió por falta de asistencia médica, por lo que es acusado también de esclavitud y secuestro en un sótano de cuarenta metros, bajo el jardín de su vivienda, de su hija violada y tres de sus hijos nietos. Una pesadilla: un tenebroso relato entre Sade y Lovecraft ideado por un criminal rijoso, incontinente, desalmado y carente de piedad, porque hasta un torturador profesional se hubiese condolido, cuando menos, de sus seres más cercanos.

Lo risible es que digan ahora que podrían condenarlo a diez años o a cadena perpetua. Eso es lo que me ha traido al recuerdo el chiste del que no sabe si ha estado en un lugar una vez o ninguna. ¿Cómo que diez o cien años? ¿Cómo puede quedar impune la muerte y cremación en el horno de un bebé, aunque la primera fuera por negligencia, y el niño no hubiese sido propio?

Pero la muerte de un bebé enfermo no es comparable, pese a su carga emotiva, con el miedo cotidiano, con el terror nocturno, con el asco, la desesperación, la impotencia, el sentimiento de suciedad y de culpa de una criatura asediada desde los once años por su padre y encerrada en un “zulo” a los dieciocho, como una bestia en la cuadra, como una cerda en la zahurda, como una máquina de fornicar, como una cosa, para satisfacer el apetito y los caprichos carnales de un pederasta lascivo –de los que no conoceremos el detalle por fortuna--, de un obsceno adulto incestuoso y adúltero, de un íncubo libidinoso y un sátiro butiondo y salaz. ¿Y el precio por todo? Diez añitos. Acaso algo más: pongamos que cien.

No hablaré de la vida porque nadie, ni los hombres ni el Estado, están por encima de ella. Pero sí diré que no hay existencia con que pagar la alegría marchita de una niña de once años, el encierro de una jovencita de dieciocho, y el encarcelamiento –encarcelamiento sin patio, sin salidas de fin de semana, sin contacto con los otros y sin esperanza-- de una mujer de cuarenta y dos. Toda una vida sacrificada al capricho de un príapo arrecho y brutal. Como la existencia lúgubre y quebrantada de sus nietos-hijos y la ignorancia inaudita de su esposa legal y sus vecinos.... Qué sórdido silencio.

Darío Vidal

17/03/2009

 

       El juicio de Amstetten (17/03/2009 22:55)


Publicado: 16/03/2009


 

OBSTINACIÓN


No se si alguna vez han sentido el deseo de subirse a lo más alto de la casa y tirar con todas sus fuerzas el ordenador a la calle. Yo sí. Y muchas veces no me comunico con ustedes porque no me deja.

Los que llegamos al mundo antes que este ingenio magnífico, omnisciente, sabio, arrollador, invasivo e insufrible por su soberbia vocación de infalible (“ha cometido un error inenmendable”,”no se encuentra”,“reinicie”, “entrada fallida”, “datos incompletos”, “datos erróneos”) imagino que sufrimos el mismo sentimiento de frustración.

Un amigo mío, mas obstinado que yo, está empeñado hace tiempo en hallar la lógica informática que inspira la secuencia causal de las “máquinas de pensar” , y me sorprendo utilizando los mismos argumentos que a mi me han dado: unas razones que me repugnan como estudiante de filosofía. “Déjate de raciocinios y haz las cosas como te dicen”. “¿Pero no es absurdo y arbitrario que el tipo de letra esté en un directorio distinto al del cuerpo de la letra?” Hace unos meses coincidí en cierto evento con un catedrático de la Universidad de Toulouse y en el abandono de la sobremesa, le confié mi perpetua pugna, mi enconada pendencia, con el ordenador, porque no hallaba un texto, un manual o un folleto que me enseñasen a proceder con cierto orden y a prever las consecuencias de una acción equivocada. “No existe –me dijo--, la informática es un críptico saber secreto que se difunde por transmisión oral y gracias a las probaturas de los más osados. Yo me valgo de un hijo mío”.

Experimenté un profundo alivio con esa confesión y también infinita gratitud. Según descubría, no era rematadamente tonto como había llegado a pensar, sino solo moderadamente incompetente, como los que han dejado atrás la juventud. Mucho más, por supuesto, que los niños de siete años en vías de alfabetización, que parece que nacen aprendidos como dicen en Andalucía. El saber instrumental es enemigo de la edad según parece.

Otro resentido por el esquivo trato que le dispensa la tecnología, comentaba que si los divulgadores del sistema hubiesen sido los metódicos alemanes o los franceses cartesianos --en fin una gente que no circulase por la izquierda-- habrían hallado un sistema fiable que no desembocase en constantes peticiones de principio o, lo que es más desesperante, en círculos infernales y laberintos sin más salida que apagar la máquina.

El progreso es siempre un proceso de simplificación. Conducir un vehículo es cada vez más sencillo con la dirección asistida y las marchas sincronizadas. No hablemos de la telefonía, ni de la perfección de las cámaras fotográficas. Los únicos que lo hacen cada vez más difícil son los diseñadores de “soft-ware”. Cada día nos ponen zancadillas. Lo malo es que nos obstinamos en saltarlas.

Darío Vidal

16/03/2009

 

       Obstinacion (16/03/2009 21:34)


Publicado: 11/03/2009


 

LA MODA DE COCINAR


Dicen los militantes de los partidos, que, cuando ganan, las sedes se pueblan de caras desconocidas. Lo mismo que cuando pierden las hallan en falta: muchos compañeros han desaparecido de la vista. El primer síntoma de verdadero peligro que percibe la gente de mar antes de que zozobre el navío, es que las ratas, guiadas por un instinto que en este caso les resultará fatal, se arrojan al agua previendo la catástrofe. No haremos comparaciones sesgadas pero cuando algo se pone de moda, como de unos años aquí la gastronomía, todo el mundo se apunta a ser de lo último.

Ahora que las materias primas han perdido calidad porque la industria química interviene no solo en los procesos finales de la cadena alimentaria sino que altera los piensos y ellos la leche que da el ganado y todos sus derivados, y los frutos pierden las características organolépticas definitorias porque los abonos nitrogenados y los otros, les han privado de aroma, igual que a las flores, y el pan no sabe a pan porque cuando el trigo no es transgénico está degradado y la harina incorpora conservantes. Ahora que hemos perdido el paraíso, pretendemos preservar la cocina del maltrato y el largo desdén de tantos años y, lo que es peor, han desaparecido del panorama aquellas honestas, humildes y sabias cocineras de toda la vida que defendieron la herencia del paladar sin apropiarse de los hallazgos, y se han puesto delante los varones haciendo reverencias como siempre que se trata de recoger el aplauso por algo,. Unos hombres que muchas veces no saben lo que llevan entre manos y, lo que es peor, no se han puesto a la tarea de aprender. Y esto es lo irritante: los impostores, los falsificadores, los peones del fraude y la trapala que se postulan para el reconocimiento y la fama sin ningún mérito.

El otro día oí por la radio la receta de un Gazpacho de Fresones que daba uno de esos maestros de la cocina que demostraba ignorar el lenguaje más elemental de los sabores. Juzguen ustedes: Batía en la turmix un kilo de fresones, otro de tomates, un pimiento rojo, un diente de ajo, un pepino francés de los que no tienen simientes, un yogur, aceite de oliva, vinagre de jerez, miel de azahar, “ketchup”, pimienta negra, pimentón rojo, y trozos de jamón serrano crujiente, Y proponía servir ese batido adornado con trozos de arenque nórdico ahumado y unos berberechos.

Se hizo un silencio en el estudio. Estaba claro que jamás había preparado tal cosa y que su paladar carecía por completo de imaginación y memoria de los gustos para resentarse el resultado. Pero los contertulios entendieron enseguida que jamás mezclarían yogur con ketchup, y miel de azahar con ajo y jamón frito, un matrimonio que no aconsejan ni la ley de afinidad ni la de contraste

Darío Vidal

11/03/2009

 

       La moda de cocinar (11/03/2009 10:30)


Publicado: 05/03/2009


 

LA DESVERGÜENZA DEL PUDOR

Tal vez hayan visto los desfiles de las nuevas colecciones de moda, con vestidos que desvisten y bodys de malla como la de las bolsas de naranjas pero más finas, sutiles y pretendidamente insinuantes. Pero son un fracaso, amigos míos. Son un fracaso porque hemos perdido la idea de pecado. La idea y la conciencia de pecado. Y con ellas, el atractivo de la tentación. No sé si es por eso o porque a ciertos “modistos” no les han interesado nunca las mujeres.

Hábiamos dicho muchas veces que con la educación láica despojaríamos a la sociedad del encorsetamiento y la represión a que nos habían abocado siglos de escolarización religiosa. Pero como el sexo es una cosa que reside en la cabeza, no han menguado ni mucho menos el acoso, las violaciones, las obsesiones y comportamientos tan innobles como la paidofilia (no me resigno a afear aún más esta inclinación monstruosa llamándola encima pedofilia) Ha sucedido que sin aquel estricto concepto de culpa, puesto que no creemos en nada y el infierno no existe, la vida ha perdido mucho atractivo.

Se ha dicho que en tiempos del piadoso General, que en paz descanse, aquello que ustedes saben no era pecado sino milagro. Pero no cabe duda de que era más emocionante. ¿Ustedes imaginan lo que debía ser que una dama se fuera despojando de capas, aunque no fuese vestida como en el Siglo de Oro sino como en el 98? Me refiero a los señores porque no entiendo lo que pueda experimenar una mujer ante un fulano con calzoncillos pulgueros o destrabándose aquellas ligas de los calcetines altos que parecían el atalaje de las bestias de tiro. Imagino que no resultaban nada eróticos. Una amiga de mi abuela me confío la penosa impresión que le produjo su marido la primera noche, con calzoncillos, ligas y zapatos. “¿Y este es el rey de la Creación?”-- dice que pensó.

Pero desde el punto de vista de los varones no hay cosa más incitante que la ocultación, nada que provoque más que lo secreto, ni señuelo que más estimule la curiosidad que acabar descubriendo lo vedado. Decía Jardiel Poncela que los hombres se acercan a las mujeres porque les atrae su misterio. Y concluía cínicamente el desvergozado: porque no saben que las mujeres tienen el mismo misterio que los pozos: que no hay nada dentro”. Me apresuro a manifestar solemnemente, por si tengo alguna lectora, que no creo que el espíritu de los varones posea más hondos contenidos, pero reconozcan que la cita era tentadora.

El caso es que la secuencia misterio-tentación-pecado-culpa posee un atractivo poderoso. Y si a ella se suma el añadido de la expiación como sucedía con Quevedo, Lope de Vega y otros libertinos piadosos, la atracción fatal de las mujeres alojadas en sus cerebros se convertía en “un dulce infierno”.

Quiero decir que una falda que se abre aunque no descubra nunca el muslo, un pareo a lo Marilyn, una camisa entreabierta o una blusa ceñida, son mas turbadores e inquietantes que el escote más audaz, el short más breve, el body de malla y no digamos que el top-less. Lo provocativo es afectar pudor. Una chica en bolas es solo una chica en bolas.



 

       desverguenza pudor (05/03/2009 10:24)


Publicado: 03/03/2009


 

EL AGRESOR CONTRITO


El jaque del “metro” de Barcelona, el acémila que acosó, toqueteó el pecho y coceó en la cara a la aterrada muchacha ecuatoriana arrinconada en su asiento del vagón, dijo el otro día en el juicio que se sigue contra él que está arrepentido de lo que hizo, pero no recuerda nada porque había bebido dos o tres cervezas y varios cubatas con unas cuantas pastillas. Mal hecho. Pero es peor todavía que la embriaguez sirva de coartada.

De todos modos los efectos de ese cóctel explosivo debieron durarle mucho, porque cuando días después le entrevistaron sobre el incidente, contestaba con muy mal talante e impertinencia que qué le contaban a él si se “le había ido la olla”, con muy escasas muestras de contricción. Y a la puerta misma de la sala se zafaba de las preguntas gritando que no se acordaba de nada y que si a ellos “no se les había ido nunca la olla”. Lo que sugiere que la ingesta de tóxicos y alcohol debería considerarse una agravante como sucede ya en el código de circulación. Aunque no fuese más que para que no sirviese de coartada a estas alimañas y a las que quemaron a la mendiga en la cabina telefónica de Barcelona y a los que convierten en teas los cajeros del País Vasco y a los que hacen carreras automovilísticas nocturnas en Vigo, en Granada y en Madrid, o juegan al rol dondequiera.

La Democracia de que se nos llena la boca como si fuese invención nuestra, demanda, junto a la máxima liberad, el máximo rigor contra los energúmenos, para que la ciudad no se convierta en nido de sabandijas como va camino de suceder por culpa de la impunidad. Todos estos pollos, estos vainas, estos chiquilicuatres, estos matasietes, estos tipos que no tienen media bofetada ni una idea en la cabeza, reprimidos ante los más fuertes, celosos, resentidos, envidiosos, rencorosos y cobardes, pero que quieren imponerse y hacerse temer de las mujeres, los ancianos y los niños, dicen ante el juez que lo sienten mucho y pelillos a la mar. Cosas de los abogados.

Todos contemplamos a ese majadero perpetrar su hazaña. Algo a lo que no se hubiese atrevido con una chica más corpulenta, más decidida o menos apocada, de las que no han de recurrir a tratamiento psiquiátrico como esta. Y ninguno le vió trastabillar, ni vacilar, ni tropezar con lo fácil que es eso con el vaivén de los trenes. Extraña embriaguez la de este maromo chulesco, matón y desgraciado, de cuyo arrepentimiento hablan sus gestos más que sus palabras por más que haga que se humilla.

No diré que lo reeduquen porque no se hasta que punto lo habrán hecho sus padres, pero conviene que la sociedad archive a este animal en el recinto de lo inservible, que le eduquen acaso por primera vez y que le den tiempo para meditar.

Darío Vidal

03/03/2009

 

       El agresor contrito (03/03/2009 23:39)


Publicado: 18/02/2009


 

PARÁBOLA DE AUSENCIO


Y el profeta dijo a sus seguidores: “¿Quién es mejor? ¿el que guarda sus bienes como se los dieron, o el que se esfuerza en hacerlos crecer para beneficiar a sus semejantes?” Y como viera que los concurrentes se miraban entre sí confusos, añadió: “Os lo diré de otro modo ¿Es mejor a vuestro juicio el que va todas las mañanas a contar el dinero del patrón o vive de la usura, o el que asume riesgos, fracasos y la ruina tal vez, para remunerar el trabajo honesto de los padres de familia?”

Días atrás les contaba la historia de un empresario imaginativo y en plena expansión, al que ocluyeron las líneas de crédito y que en una semana dejaron en suspensión de pagos, o concurso de acreedores como dicen ahora. Para alguien avezado a despenar semejantes, no es tarea difícil: consiste en oprimir la tráquea con los pulgares durante unos minutos hasta cortarles el aliento. Es lo que hacen las fieras en los documentales que tanto hieren nuestra sensibilidad civilizada, porque nos acercan al drama lacrimoso de los cachorritos que se quedan sin papás y sin sustento. Igual que los niños del vecino del tercero izquierda, al que acaban de desahuciar porque le niegan los créditos en su banco amigo y el cielo se le ha caído encima.

Quienes mejor lo hacen son estas entidades beneméritas, que serán las que más van a dificultar que este país salga a flote. Puedo decirlo yo, porque me hallo a salvo de sus asechanzas desde que una Caja de Ahorros reconocida y honorable, acabara conmigo después de pensar para ella, seguir sus consejos y solicitar un crédito que no pude devolver en parte porque la entidad no me pagó lo que debía, incluyéndome en el RAI y forzándome a licenciar a un equipo valioso y entusiasta. Un día que no tenga qué hacer, escribiré un libro con fechas, nombres, cantidades y apellidos.

Supongo que la crisis ha dejado muy atrás estas historias y entiendo a Ausencio C.G., el empresario leridano dedicado a restaurar edificios, quien, acuciado por los impagos de los morosos y desesperado por la súbita interrupción de las líneas de crédito por parte de los bancos, se tiró al monte no para hacerse rico sino para poder pagar las nóminas, saldar sus cuentas con los proveedores y poder seguir trabajando. No tenía antecedentes penales ni reputación dudosa, pero sí una familia, esposa e hijos estudiando, que al parecer desconocían su situación. Y seguramente esto le perdió. Si se hubiese propuesto enriquecerse con un par de golpes, tal vez lo habría logrado. Pero se conformaba sencillamente con equilibrar su economía para seguir adelante. Le perdió la falta de ambición, propia de una persona decente que aspira a seguir como hasta aquí. Obtuvo en los cuatro atracos perpetrados en Albatàrrec, Artesa y Alpicat en Lérida y Peñalba en Huesca entre el 5 de septiembre y el 23 de enero 80.000 €, un botín tan modesto como las armas que utilizaba: una navaja y una pistola de balines de juguete. Lo fácil habría sido dotarse de armas de verdad si hubiera querido instalarse fuera de la ley. Pero en Ascó (Tarragona) fue detenido por los “Mossos” antes de actuar.

No temería verme frente a Ausencio en ninguna situación, más de lo que ante los directores de banco que lo condenaron a muerte. A mi no me importaría suscribir acciones para su negocio, pero no me verán los brockers ni los sonrientes bancarios vestidos de Armani.

Darío Vidal

18/02/2009

 

       Parábola de Ausencio (18/02/2009 02:54)


Publicado: 15/02/2009


 

BESOS EN JUMILLA


No se que influencia puede tener la confluencia del plenilunio en la fiesta de San Valentín pero, a buen seguro, debe dotar de elementos singulares esta fecha.

Sabíamos ya, y creo que se lo conté en cierta ocasión, que la preñez de la luna favorece lo que ahora llamamos violencia de género, las riñas y pendencias entre congéneres, la incidencia de los infartos de miocardio y otros episodios vasculares, el nacimiento apresurado de bebés que se hallaban al caer y, lo que nunca podrían imaginarse, aumenta la venta de paraguas. No se rían, que es un dato avalado por la estadística.

Según la tradición, tampoco es aconsejable salir por la noche ya que estos días es pernicioso el relente y resulta más fácil sufrir el ataque de los hombres lobo, aunque ahora no es preciso guardarse de ellos solo por la noche ni durante la luna llena. En nuestra época, los hombres lobo atacan a plana luz, al socaire de las empresas eléctricas y telefónicas, ayuntamientos, diputaciones y otras benéficas compañías de servicios. Nunca tuvo tanta razón Hobbes cuando advirtió de que el hombre es un lobo para el hombre. Aunque en su tiempo los hombres lobo merodeaban encapuchados por los caminos al margen de la legalidad, lejos de la Santa Hermandad y a resguardo del garrote de los pastores, en tanto que ahora llevan guardaespaldas, elevan impunemente las tarifas, dan conferencias de prensa, y son temidos incluso por los gobiernos, si no están infiltrados en ellos. Pero volvamos el rostro como si eso no importara.

Mientras la luna llena comienza a gestar el novilunio en lo alto del cielo, en Teruel celebran el Día de los Amantes, los grandes almacenes se frotan las manos, y en Jumilla (Murcia, España) sus veinte mil habitantes --o por mejor decir, la mitad-- se abandonan a la lírica actividad hispánica del piropo, con premios y todo, tal vez con el propósito de devolver el requiebro a la vida de la que fue expulsado por la prisa, los patosos abominables y las feministas feas que lo calificaron de ataque machista, cuando yo habría pagado porque una dulce muchacha me hubiese dicho algo parecido a lo que le oí a un castizo en Madrid mirando asombrado a una chica aturdida: “¡Dios mío, pero qué revolución ha debido haber en el cielo para que los ángeles bajen a la tierra!” Y el ángel, justo es reconocerlo, no se ofendió en absoluto sino que respondió ruborosa que muchas gracias. Otra cosa es lo de “tía buena” que si no es una grosería se parece mucho a un rebuzno y es una completa estupidez. Porque ese homenaje sutil a la belleza debe surgir espontáneamente, halagar y no ofender, ser ingenioso y no repetirse jamás. Porque si se repite ya no resulta convincente. No sé si fue Gómez de la Serna quien definió estas expresiones como pequeños poemas. “Son –dijo-- un madrigal de urgencia”.

Otra actividad a la que se dedicaron ayer los jumillanos es al dulce retozo del besuqueo, que es el preludio prometedor de avances más audaces, con unión de cuerpos, exhalación de alientos, fricción de pechos, fruición de sentidos, efusión de mucosas, sobresalto de hormonas, secreción de humores, intercambio de virus y comunión de bacterias. Lo que ignoro es si el Ayuntamiento aporta los besados y besadas --besables y “basablas” para la filóloga Bibiana Aido-- o si hay que traérselos ya puestos de casa. Porque, en ese caso, los premios son escasamente estimulantes.

Darío Vidal

15/02/2009

 

       Besos en Jumilla (15/02/2009 00:13)


Publicado: 14/02/2009


 

LA MONTERÍA DE GARZÓN


Hace unos años escribí varios artículos fervorosos en mi columna de “ABC” sobre Baltasar Garzón y tardé mucho a cuestionar mi juicio. Achacaba la supuesta endeblez de muchas de sus instrucciones a la malquerencia de los imputados, a la envidia de los colegas y al sesgado juicio de los partidos políticos. Ser el paladín de la lucha contra ETA, estar en primera línea contra la lacra de la corrupción e implicarse con tanto ahínco en la batalla contra el narcotráfico, eran demasiadas cuerdas para un violín. El juez Garzón constituía un hermoso ejemplo de heroísmo cívico, de intrepidez gratuita y de generosa abnegación asumida desde la soledad. Y lo defendí muchas veces de los más avisados que yo, cuando expresaban su creciente decepción.

Mis primeras vacilaciones surgieron cuando aceptó ensuciarse las manos en política a cambio de un cargo que Felipe González no le otorgó, y sobre todo a raíz de su reacción resentida. Desde entonces fue creciendo mi desconfianza, y hubiese preferido un accidente de los que tanto temíamos y de los que yo le alertaba, en vez de asistir a su descrédito y nuestro desencanto. Aunque tal vez él no esté de acuerdo

Es muy difícil a estas alturas admirar a alguien y aceptarlo como modelo. Ese sentimiento quedó varado en la adolescencia. Pero toda la España de bien, eso es todo el mundo, quería creer en un hombre que encarnase la Justicia sin temer a los partidos ni arredrarse ante el dinero o el poder. Una ingenua aspiración juvenil, un sueño idealista que se aviene mal con el comercio terrenal y el fango de la política.

El caso es que aquel magistrado al que admirábamos se ha dedicado a procesar ciudadanos –y desprocesarlos-- al compás de sus corazonadas y su capricho, utilizando la Ley muchas veces como arma intimidatoria, arbitrara e impredecible. “La loi ce't moi”. Y, al compás de sus súbitos vaivenes, la gente ha llegado a la conclusión de que no es un servidor de los ciudadanos sino un manipulador de sus conductas, y lo que le importa es ser noticia siempre, erigiéndose en protagonista del bautizo, la boda o el entierro, porque está aquejado de lo que los psicólogos denominan “furor de candilejas”. En eso ha quedado su ajado crédito, arrollado por sus propias ocurrencias bautizadas en los periódicos y en la calle como “garzonadas”.

Estos días, mientras asistíamos a una pesquisa suya absolutamente necesaria sobre tejemanejes pecuniarios de miembros del Partido Popular de Valencia y Madrid, se ha deslizado desde lo particular a lo universal acusando veladamente al partido del presunto delito de los afiliados, decantando así la balanza a favor de la formación política rival en plena campaña electoral.

Mal está a mi juicio que un juez, sobre todo si es magistrado de la Audiencia Nacional, esté afiliado a un partido, pero es intolerable que además alardee de ello, aunque nunca se hubiese presentado en las listas de Felipe González, y se mofe de la equidad y la independencia que deberían inspirar el ejercicio de esa profesión, como ha hecho el juez Garzón con el ministro Bermejo y un jefe de la policía judicial en la montería de Navaltorno.

Con los retorcidos artificios jurídicos que condenan a la indefensión al partido de los imputados, el juez estrella puede incurrir en responsabilidades tan graves como las de los procesados.

Darío Vidal

14/02/2009

 

       La montería de Garzón (14/02/2009 17:45)


 

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN


La piedad de los creyentes llama Dios a todo lo que todavía desconoce, del mismo modo que la arrogancia de los racionalistas tilda de superstición a cuanto no sabe explicar. La verdad debe estar, como siempre, en el término medio. Pero cuando se cumplen dos siglos de la brillante intuición de Charles Robert Darwin, evolucionistas y creacionistas siguen tirándose los trastos a la cabeza. Unos nos dicen que la herencia genética del hombre no coincide mas que en un 86 por ciento con la del chimpancé --¡solo faltaría!-- mientras que los otros suponen que un ser tan sublime y singular como el hombre --¡menudo animal!-- tiene que ser descendiente directo de Dios.

Un profesor de Bioquímica de cierta universidad barcelonesa me refirió una historia que ilustra ambas actitudes. Su madre nació “ciega” en un pequeño pueblo de Andalucía y recuperó la vista gracias a los consejos de una comadre. (La cosa, como ven, ya huele a brujería) Sucedió que la anciana, después de pasar varias veces por la casa y lamentar que a una criatura tan bonita le aguardase un destino tan adverso, le dijo a la abuela que, si juraba guardarle el secreto, podía darle el remedio para que recuperase la vista. Aceptado el compromiso, pusieron ambas manos a la obra y durante “una novena” fueron a un cañaveral en la alta madrugada a cortar cañas jóvenes para estar de regreso antes de que amaneciese. Metían en un caldero los trozos de caña –no recuerdo la cantidad-- y los cocían mientras rezaban creo recordar que tres credos. Con el agua de la cocción, se aplicaban ambas a bañar repetidamente los ojos de la niña en el silencio del amanecer hasta que se enfriaba. Entonces tiraban el agua y las cañas, y al día siguiente repetían la expedición con idéntico sigilo. Así durante nueve días. Y, poco a poco, el bebé comenzó a seguir con la mirada la llamita del candil.

Ahora que aquella niña tiene nietos, sigue repitiendo que gracias a una comadre de su pueblo ha podido ver. Pero nunca reveló su nombre. Y los hijos, todos talludos, instruidos y universitarios, acallaban la historia hasta ahora, tal vez vencidos por el pudor de su origen rural. Pero poco antes de que el menor de ellos me confiase esta historia, fue testigo de un hecho que puso en cuestión la antinomia ciencia-superstición. Asistió a un congreso de médicos, químicos y biólogos en el que uno de sus ponentes expuso un hallazgo estupefaciente. Se trataba de un antibiótico con múltiples aplicaciones en Oftalmología y muy eficaz contra las infecciones oculares neonatales.

Se trataba de una sustancia localizada en la telilla blanca existente en el interior de los entrenudos de las cañas jóvenes, que se activa únicamente por la noche para evitar que la humedad las dañe, pero que se neutraliza en las horas de luz. Ahí radicaba lo de regresar a casa y hervirlo todo antes del amanecer porque lo de la novena y los credos eran puros controles de tiempo. En cuanto al juramento y el sigilo eran hijos del miedo: podemos imaginar lo que significaba en el medio rural, aún a comienzos del siglo XX, que una mujer -o dos- abandonasen el pueblo cuando ya todo el mundo dormía, para volver con un hato, ver salir humo de su chimenea y oír luego el llanto de un niño.

Unos hablarían de milagro y otros de brujería, pero nadie se hubiera parado a pensar en quien transmitió su conocimiento a la generosa anciana y quien dio con él hace mil años.

Darío Vidal

13/'02/2009

 

       Ciencia y superstición (14/02/2009 01:38)


Publicado: 11/02/2009


 

EL DINERO DE LOS BANCOS


Resulta dramático el espectáculo de un indeciso que nunca ha tomado contacto con la realidad, haciendo ver que adopta decisiones ante un auditorio más curtido que él, más avezado y más audaz. Como dirían los arrendatarios de lenguaje neopaleológico, es patético.

Repasando las imágenes de los banqueros repantigados y tranquilos en los asientos y Zapatero sentado inseguro en el borde de la silla como un chico en un examen, no es preciso oír las razones chulescas y provocadoras de Botín para conocer dónde está quién y percibir el papel desairado y torpe del ingenuo cervatillo que, no solo no aprende con el tiempo, sino que se ha expuesto con inconsciente imprudencia al previsible amurco de un resabiado jefe de manada.

Ni un amago implicación con la sociedad, ni un atisbo de empatía con los que producen el dinero que ellos atesoran, ni una brizna de piedad con quienes tanto les daban a ganar --”los bancos no son oenegés”--, ni una sombra de esperanza. Habrá que engendrar un modelo de industria que no precise a la banca aunque desde nuestra perspectiva parezca hoy tan utópico como hace poco una sociedad sin petróleo.

Lo que nos hace falta es imaginación, fantasía, iniciativa y audacia, que es como las empresas crean riqueza poniendo de manifiesto la actitud negativa y parasitaria de la banca. Y no estoy haciendo una apología de la imprudencia financiera sino una apelación a la creatividad reflexiva. Los banqueros deberían poner a concurso del desarrollo del país no el dinero sino su inteligencia, en vez de dormitar en la rutina y moverse sólo al husmo del beneficio gratuito, con espíritu mezquino de logreros chupatintas. Se de una empresa española que ha puesto en producción un componente de alta tecnología que en solo unos meses había logrado imponerse de media Europa. Los clientes respondían, los pedidos aumentaban, el mercado se ensanchaba, y en el primer año había facturado cerca de cuarenta millones de euros. Hace solo unos días el banco les ha cerrado la línea de crédito. Y esta semana ha presentado la suspensión de pagos. Nadie lo cree. Pero ZP en su disparatado optimismo solipsista diría, si lo supiese, que es un bulo urdido por el antipatriotismo de los tibios.

El Príncipe Felipe decía en Gerona, mientras esto sucedía, que debíamos preservar las familias y las “pymes” para estar en condiciones de emerger al llegar la pleamar, y el ministro Sebastián culpaba a los banqueros de la crisis inicialmente inventada, como Obama ayer. Y Zapatero, que lo había insinuado días atrás envalentonado por la firmeza del presidente de los Estados Unidos, se hallaba genuflexo en vista de que Wall Street ha castigado estos argumentos con una bajada general de la Bolsa de NY, preguntándose qué hacer con creciente desconcierto, porque un tiempo quiso ser Felipe y ahora preferiría encarnarse en Obama. Pero ya ha visto que, con estos juncos, hoy por hoy mandan los del dinero. Tal vez convendría facultar al Banco de España para que conceda créditos en lugar de subvencionar a los que se ríen del presidente y de nosotros, no haciéndolo, como Botín.

Carlos Herrera cuenta que un día se preguntaba Manuel Alcántara qué clase de concepto debe tener Dios de los ricos para que les confíe a ellos el dinero. Una turbadora pregunta paralizante.

Darío Vidal

11/02/2009

 

       El dinero de los bancos (11/02/2009 22:09)


Publicado: 10/02/2009


 

JUECES EN REBELDÍA


La portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Gabriela Bravo, ha desautorizado a las asociaciones de jueces que pretenden ir a la huelga “porque el ejercicio de ese posible derecho carece, en el momento actual, de soporte normativo (...) y la convocatoria de la huelga no tiene efectos jurídicos, lo que significa que el 18 de febrero los jueces de este país tienen que estar en sus puestos de trabajo”. La Asociación Francisco de Vitoria y el Foro Judicial Independiente se han manifestado en abierta rebeldía, pero esta iniciativa sería un contradiós aunque tuviesen razón. Y puede que la tengan.

El Estado no puede rebelarse contra el Estado. Eso sería tan monstruoso como que los congresistas se declarasen en huelga de brazos caídos o el Gobierno decidiese iniciar una huelga de celo. El poder judicial, como el legislativo y el ejecutivo constituyen la trinidad del Estado democrático de Derecho. El Ejército no tiene la misma relevancia y sabemos la opinión de nos merecen las asonadas, tan frecuentes en otro tiempo.

Pero además esa iniciativa desnortada acredita -o desacredita- a sus inspiradores al proletarizar la manera de protesta optando por los recursos de presión de los trabajadores del metal, es un decir. Los obreros anónimos de las acererías, de la construcción o de los transportes, no tienen otro modo de hacerse oír que amenazar con paralizar la actividad económica y ser visibles en las calles. Sin embargo, los jueces no son trabajadores sin recursos ni poder, sin identidad ni relieve. Los jueces, que meten en vereda a los gobernantes y a los gobernados y entienden de lo divino y de lo humano con una impunidad quasi-divina en este país, no pueden apelar a los métodos de los colectivos sin voz. Convocando la huelga, son ellos los que rebajan su condición. ¿Cómo pueden apelar a la coerción corporativa unos ciudadanos cuya veneranda ocupación consiste en ponderar, argumentar, aplicar e interpretar las Leyes y en utilizar la razón y la sutileza dialéctica para juzgar con equidad? ¿No tienen otro modo de comunicar su inquietud y sus carencias a la sociedad? Pocos recursos intelectuales parecen atesorar sus señorías.

Un estamento tan respetado como el de los médicos, depositarios del saber y los recursos mágicos de la curación, comenzaron a perder su prestigio secular con las huelgas reiteradas que los rebajaron a meros “trabajadores de la salud” como otras se denominaron “trabajadoras del sexo”. La respetabilidad tiene sus servidumbres. Antes, el médico pasaba varias veces por el domicilio del paciente para seguir su evolución y saltaba del lecho cuantas veces le llamaban, cargando sobre sí toda la responsabilidad del fracaso. Ahora los médicos no ejercen aquel, tal vez, trasnochado sacerdocio que les impelía, como a Don Miguel Leal o a Don José Arcas, a llamar a casa del doliente desde el cine o la tertulia para preguntar cómo seguía. Ahora los médicos a tiempo parcial nos advierten de llamar a urgencias si el enfermo empeora por la noche o de que avisemos al de guardia si es domingo. A cambio de esa inhibición que ha roto la confidencialidad, el secreto y el misterio, muchos sanitarios son perseguidos a gorrazos por el hospital y han tenido que ponerles guardas en las salas. Y ahora les protegen por decreto, con el rango de “Autoridad”, como a los pobres profesores que Dios ampare.

Temo que los jueces hayan iniciado el mismo camino.

Darío Vidal

10/02/2009

 

       Jueces en rebeldía (10/02/2009 20:37)


Publicado: 26/01/2009


 

ARREGLOS COMO INFORTUNIOS


Alguien me dijo no sé cuando que una mudanza equivale a un pequeño incendio. La he sufrido varias veces y tiene razón. ¿Pero qué me dicen de pintar el piso? Pintar el piso supone varias veces el trasiego de una mudanza, habitación por habitación. Y entonces la huella de las cosas se borra de le memoria porque no recordamos el lugar en que las dejamos por última vez.

Cuando la pleamar de los pintores abandona nuestra playa, nadie sabe dónde está nada. Y entonces comienza una fase apasionante: la afanosa búsqueda de los objetos huidos, mientras aparecen otros extraviados antes para desvanecerse de nuevo. Faltan cosas en algunos sitios y se amontonan en otros, pero el caso es que no sabemos donde está lo que queremos. Tal vez un día, cuando estemos en otra parte, alguien encuentre aquel folleto minúsculo sobre la fabla bajomedieval en el Valle de Hecho, la delgada carpeta con apuntes para un libro y cierta foto evocadora del primer viaje a Praga que otra vez busqué sin éxito: efectos sin importancia alguna; cosas sin precio que no tenían valor más que para nosotros pero que ya no volvimos a encontrar en la vida; fragmentos del existir que quedaron sepultados en espesos estratos de papel lejos de su contexto, porque los pintores y las corrientes de aire, sumados a tantos dasplazamientos y tan febril ajetreo, barajaron las fotos, los papeles, la correspondencia, los artículos y los recuerdos.

La inundación y el fuego, sin embargo, tienen la componente fatal de lo irreversible que puede constituir, más allá del temor y la angustia del instante, un inapelable argumento para la resignación, en tanto que el extravío de un documento cuya desaparición física no puede certificarse es una fuente inagotable de desazón y angustia. No cabe alimentar ninguna esperanza hacia un cadáver o una tesis doctoral calcinada por el fuego, pero un papel perdido es como un desaparecido en combate, algo que puede aflorar inesperada y acaso inoportunamente al cabo del tiempo. Tenemos ejemplos en la Contienda y en “los niños de la guerra” que viajaron hacia Rusia desde la República Española, algunos de los cuales, fallecidos los suyos con los años, no han querido ya regresar.

La desaparición de nuestros pequeños bienes objetuales seguramente no es culpa de nadie: ni nos los han “distraído” los pintores ni los hemos arrojado a la basura nosotros. Se trata en ocasiones del misterioso metabolismo de Gea, que atomiza la materia convirtiendo en polvo los palacios, los grifos de las fuentes y los carros de combate. En este caso se trata de que los pequeños objetos, los libros, lo papeles y los “souvenirs” tienen su punto de orgullo, su voluntad, su dignidad y, sobre todo, alas. Tienen alas.

Los bienes de mayor entidad son cosa distinta y no conozco a nadie que haya perdido un edificio, una agencia de publicidad, un caballo de carreras o una capilla románica; pero las cosas pequeñas son tremendamente puntillosas y vengativas. Y son, sobre todo, las que más nos acompañan y deleitan. A mi me gustan sobremanera una pipa Ropp de brezo que ya no puedo fumar, un sombrero hongo que me regalaron mis hijos y no me conviene ponerme y una capa española que no oso mostrar para que no me digan loco. Y son estas cosas precisamente las que temo perder estos días. No el coche.

Darío Vidal

27/01/2009

 

       Arreglos como infortunios (26/01/2009 23:43)


Publicado: 25/01/2009


 

¿QUEDA ALGUIEN?


Al asomarse a la cubierta atemporalada de la ciudad barrida por el viento, se siente el impulso de gritar si queda alguien, movido por el humano impulso de hacer algo, de echar una mano, de ayudar a quien pueda estar necesitándolo, viendo los árboles desgreñados echando un pulso denodado con el duro temporal de Poniente, catalogado por los meteorólogos como una “ciclogénesis explosiva” como la que mandó a pique a la Armada Invencible.

Y ante la desolación del paisaje agitado y desierto, encendemos la radio para averiguar si sobrevive alguien, con la convicción de que lo que realmente importa es el fuego, la centella, el turbión y el huracán. Y que el resto son trampantojos de la realidad inventados por los hombres para transitar por la vida angustiados en cada momento, distrayéndose del instante final.

He oído toda la noche legiones de diablos contendiendo en la terraza mientras intentaban penetrar en el dormitorio arañando las persianas que bajé a los primeros embates, lanzándose unos a otros las macetas y las sillas de jardín que intenté rescatar sin éxito cuando un zarpazo me arrojó contra la barandilla y puso en desorden toda la estancia, lo que hizo que me aplicase un saber aprendido en Ecuador y me acogiese al refugio del hogar. Dicen allí: “Mejor es que digan aquí huyó que aquí murió' ”.

Pero al comienzo no había manera de conciliar nuevamente el sueño temiendo los destrozos y recordando a los pescadores gallegos y cántabros por fortuna en puerto, a los conductores de camiones y a los agentes de la policía y la Guardia Civil de servicio y acaso en peligro, hasta que, notando preocupada a mi perrita que miraba fijamente sin separarse de mí por temor a perderme desde que quise actuar de bombero, me apliqué otro saber de las sensatas muchachas del Pacífico: “Si teme ser violada, intente huir pero no oponga resistencia que puede ser peor; si juzga inevitable el trance, sencillamente relájese y disfrute”. No llegué a tanto, porque me dormí.

En otro tiempo hubiese estado temiendo por la suerte de un velero que ya vendí, y a estas horas habría llamado a amigos y conocidos para que me diesen cuenta de los desperfectos si no me podía escapar. Años atrás sufriría la misma aprensión por los tejados de mi casa rural. Hoy no me incumbe más que el techo que me cobija y poco más. Con el paso de los días, se descubre que la prédica de los sabios sobre la austeridad es cierta, aunque no nos decidamos nunca a despojarnos del equipaje.

¿Queda alguien? Avísenme si me necesitan. Pero en caso contrario déjenme gozar del ulular del viento o el silbo de la brisa, y consientan que escuche con sosiego el crepitar del fuego en el hogar, “ni envidioso ni envidiado” como deseaba fray Luis de León. Ya vendrán días en que hayamos de saltar del sueño a la vigilia con la conciencia del peligro.


Cuando escribía esta broma para ustedes creyendo que la alerta era un poco desmedida y gratuita, ha saltado la noticia de esos niños muertos y heridos por el viento bajo el techo de un polideportivo de Sant Boi. Elevo por ellos mi plegaria contrita, pues, como decíamos más arriba, los argumentos de la Naturaleza son los únicos verdaderos, justificables e inapelables, incluso para dispersar en el océano la flota de la Ocean Race.

Darío Vidal

24/01/2009

 

       Queda alguien (25/01/2009 23:32)


Publicado: 23/01/2009


 

COMO DIOS


“De Dios abajo, ninguno”, decían nuestros clásicos para ponderar una preeminencia, un privilegio o un honor. Y en ese abajo incluían la entonces sacrosanta figura del Rey, representante de la divinidad ante su país e investido de cetro y corona por la gracia de Dios. Hasta nuestros mismos días, cuando se pretende encarecer una interdicción, se apela a la irreverencia para advertir sacrílegamente que algo no puede o debe hacerlo ni Dios.

Algo está cambiando sin embargo, porque Dios no se atreve como algunos jueces a reinterpretar el Derecho Natural.

No me refiero al matrimonio hetero u homosexual porque esa no es cosa de Dios sino de los hombres, pero si antes los magistrados no respondían de sus actos mas que ante el Todopoderoso, el agnosticismo emergente los ha liberado de la sumisión al Altísimo. De todos modos me compadezco sinceramente del rango que se han otorgado, porque les ha abocado a una responsabilidad cenital y a la desoladora soledad de los elegidos. Me pregunto a quién pedirán consejo en sus tribulaciones hallándose tan por encima del común de los mortales; los justiciables se interrogan sobre cómo sacan iempo para realizar su trabajo en solo media jornada; los contribuyentes se pasman de una labor tan pulcra, minuciosa y diligente, y todos inquieren confundidos cuál pueda ser el alguacilador que los alguacila porque “el mejor escribano echa un borrón”.

En una sociedad jerarquizada de esas en las que “cada miembro tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia” como sentenció Laurence J. Peter, todas las instancias remiten a otra superior salvo la Magistratura. De los poderes que sustentan el Estado, el Ejecutivo depende del Legislativo y el Legislativo de los electores, de modo que ambos saben a quién deben rendir cuentas; pero el poder Judicial es el eslabón perdido, el cabo suelto, autónomo –y autista en según que casos--, que flota en un limbo de “irresponsabilidad” impune, capaz de hacer sucumbir a la Democracia. A los jueces y su trabajo no los controla ni el Rey ni Roque.

Los magistrados son los únicos mortales tan pagados de su redonda plenitud y tan conscientes de que nadie les supera en calidad, que se ven impelidos a recurrir al criterio de la cantidad. Y así solo es mejor y más certero que un juez, dos jueces, o tres, o cuatro. Y si estos declaran que el juez ha cometido una falta e incluso un delito punible, es posible desbaratar sus argumentos solo si un grupo mas numeroso de jueces así lo decide. Porque tienen un concepto sacramental de su cometido y una idea eclesial y vaticana del corporativismo gremial.

Una vez se cruzaron en mi camino estos funcionarios infalibles y me trataron como a un delincuente; dictaron una orden de busca y captura como si fuera Billy El Niño porque algún inútil subalterno no me encontró en mi domicilio de siempre –tan habitual que me hallaron cuando les plugo-- y encima tuve que perder horas preciosas de mi vida para demostrar que no era culpable y tampoco había huido de la Justicia. Ahora va para dos años, aguardo la resolución de un Abintestato limpio, sin terceros ni opositores. Si se lo hubiera confiado a Dios me quedaría el recurso de la oración. Pero los magistrados no atienden las preces: son sólo como Dios.

Darío Vidal

23/01/2009

 

       Como Dios (23/01/2009 01:20)


Publicado: 21/01/2009


 

EL DELIRIO OBAMA


El discurso de jura de su cargo pronunciado por Barak Obama resultó un fenómeno sociológico propio de un concertista de rock, pero aún más entusiasta y en un ámbito más vasto y extenso que cientos de estadios juntos. El pueblo de los Estados Unidos –el Pueblo-- se desbordó con la ilusión de haber encontrado un guía, un verdadero dirigente, casi un apóstol en quien depositar su esperanza. Porque la gente de todas las latitudes necesita un ejemplo, un modelo y un referente en quien mirarse y confiar. La existencia colectiva no es sino trasunto de la vida que un día estrenamos en el seno de un hogar sin temor a que nada pudiera dañarnos. El presidente electo consiguió que los ciudadanos recuperasen la conciencia de equipo, de empresa y de familia, con apelaciones al deber y no a los derechos, en la gráfica línea de John F. Kennedy cuando dijo que no hay que pensar en lo que la patria puede hacer por nosotros, sino en lo que nosotros podemos hacer por ella.

Esa es la clave. Pese a que, aquí y ahora, hayamos sustituido la generosa idea de compromiso sustentada en la ética del deber, por el impulso egoísta de procurarnos el bienestar sin esfuerzo. En ese sentido, el certero, reflexivo y patriótico discurso de Obama constituyó una apelación a la regeneración moral. Una urgencia que también nos afecta a los europeos. Pero como hace tiempo que abjuramos del patriotismo avergonzados por los años de patriotera asfixia nacionalista, nos avergüenza proclamar la españolidad de nuestros sentimientos por fascistas, lo que constituye una mutilación porque la masa de la población dormida está deseosa de que un “príncipe” como Obama le despierte para convocarla a un proyecto sugestivo de vida en común, que es como definía Ortega y Gasset a la Patria.

Aunque parezca mentira, recorriendo el dial de la radio estas noches, se apreciaba la horfandad de los españoles que se identificaban con el mensaje de Obama cuando reclamaba la regeneración moral, la incomodidad de los logros obtenidos con esfuerzo, la reimplantación de los valores y la exaltación del sacrificio. Cuando los mejores reivindican el sudor para el estudio, el progreso y el liderazgo, no lo hacen para entorpecer el camino de los demás sino porque es la única vía de progreso conocida para los hombres y para los pueblos. Había oyentes de aquí a los que les temblaba la voz de pura emoción, al hablar del nuevo presidente de los EEUU, al que hacían suyo como tantos miles de estadounidenses que vimos con los ojos arrasados en el Capitolio.

Es muy probable que el ser humano no sea tan bueno como idealizamos ni tan ruin como ahora creemos. Tal vez no sea más que un ser reactivo y mimético obligado a defenderse, “ni bueno ni malo, sino todo lo contrario”, como lo calificaba cierta irónica definición, lo que da la razón al cronista del Cantar del Cid cuando dijo aquello de “¡Dios, qué buen vassallo si oviera buen Señor”. Y qué puede esperarse del vasallo en éste páramo de dirigentes.

Nada debe sorprendernos el entusiasmo que suscitaron los primeros gestos de Obama, la asistencia a sus diez simultáneas cenas de homenaje y el delirio que desencadenaron los diecisiete minutos de discurso, porque la gente tiene necesidad allá y aquí, de ponerse en manos de un hombre que parece veraz, honesto, reflexivo y creible.

Darío Vidal

21/01/2009


 

       El delirio Obama (21/01/2009 20:22)


Publicado: 19/01/2009


 

NIÑA CON MUÑECA MUERTA


Una niña de seis, de siete años, me mira con desolación desde la realidad lejana de una foto, desde un mundo despiadado que parece fingido, allá donde se acaba el Mediterráneo. Lleva en los brazos a su muñeca muerta, cubierta de “sangre” y amortajada con el blanco sudario de hilo con que los palestinos envuelven a sus muertos descubriéndoles apenas el rostro. Y la niña la vela con los ojos agrandados por el miedo.

Los niños que no se han entontecido ante las adormecedoras pantallas todavía, juegan ensayando la vida que ven a los mayores. Y este cachorrito humano, este tierno proyecto de muchacha, ve seguramente todos los días varias veces, el triste cortejo fúnebre de algunos de los vecinos de su barrio entre gritos, chillidos, lamentos, oraciones y denuestos. Eso si ella misma no ha asistido al duelo de una persona a la que quería, rota por la metralla israelita. Lo que no se sabe es qué preferir puesto que el destino la ha puesto en tan atroz escenario, si inclinarse por desear que no se entere la pobrecita, o celebrar que el terror de la guerra le rompa las costuras del alma y su propia naturaleza haya hallado recursos para liberar su angustia con el “psicodrama” espontáneo del entierro de su juguete.

La niña –Miriam Fatma, Aisha, Namiya-- exhibe la mirada triste del duelo repetido, la pena de la muerte que acaso le ha negado ya la prometida juventud cercana. Una pubertad nada prometedora porque los hombres no desean sino venganza. Y alguien puede venderle incluso la idea de su inmolación como una ofrenda a Dios capaz de dar sentido a su existencia, para vestirla de muerte y explosivos. Y de metralla que acuchillará su carne y tronzará su cintura como la muñeca tiznada de barro y “sangre” que ahora lleva no se sabe adónde, exponiéndola como una ofrenda tiránica a Moloch, a Saturno o a Satán.

Quién sabe si la impiedad con los indefensos no armará contra los judíos la implacable mano de Yahvé

Darío Vidal

19/01/2009

 

       Niña con muñeca muerta (19/01/2009 18:59)


Publicado: 16/01/2009


 

LA BURLA DE LAS PALABRAS


Hubo un día en que las palabras tuvieron sentido y significaron lo que pretendían; luego el sentido de muchas se corrompió porque la gente iletrada las utilizaba con otro sentido. Así es por ejemplo cómo una voz determinada ha pasado a significar otra cosa o incluso la contraria, con el tiempo. Ahora el significado de las palabras se deteriora no por el uso inapropiado y el desaliño de los iletrados, sino por la utilización dolosa, mendaz y bastarda que de ellas hacen políticos y personas del mayor rango y credibilidad, con objeto de confundir.

Ayer mismo, después de un bochornoso escándalo en ciertos comicios del Real Madrid, en que varios desconocidos emitieron sus votos a título de compromisarios, su presidente Ramón Calderón se negó a reconocer ninguna responsabilidad y después de cesar a sus dos hombres más fieles –lo cual es todo un indicio-- justificó que no abandonaba su cargo porque sólo dimitían los cobardes o quienes tenían algo que ocultar.

Apenas han pasado veinticuatro horas y las ondas nos traen la noticia de que Ramón Calderón ha dimitido. Y cabe interrogarse por las causas de ese súbito cambio de actitud, y preguntarle a él si en tan pocas horas ha mudado su bravura en cobardía o ha descubierto que tenía mucho que ocultar. Que puede que sí, porque su elección desencadenó una enconada polémica parecida a la que provocó George Busch jr., al que Dios conserve en su bodega sin permitir que salga por los siglos de los siglos.

Otros momentos de encono ha motivado entre los socios el sonriente, ojizarco y angélico ex-presidente del Real Madrid, pero hay cosas que la gente perdona raramente a las personas en que se mira. Y una de ellas es la mentira. Porque ademas la mentira, que es el primer fruto de la cobardía que repudia el señor Calderón, arrastra una cohorte de otras mentiras, embustes y falsedades que hacen difícil desbrozar la verdad y aboca a la deslealtad y la vileza. Cuando el mentiroso no se deja coger por el cojo, termina trastabillando antes o después hasta dar con sus huesos en el suelo, así es que, para este viaje, habría sido más noble, digno y elegante, irse sin vender a los que hasta ahora le habían servido con lealtad secundando sus órdenes. Tal vez ahora, sin una cosa ni otra, descubrirá que no hay empeño que justifique haber traicionado a los amigos y a los fieles.

Lo malo es que esos ejemplos calan en la gente.

Darío Vidal

16/01/2009

 

       La burla de las palabras (16/01/2009 21:42)


Publicado: 13/01/2009


 

PUNTOS NEGROS


Una noche de enero viajaba yo con dos de mis hijos para atender una de esas urgencias que tienen los chicos a los quince años y al llegar a una curva en la que la aguja no se molestaba ni en marcar la velocidad, el coche comenzó a desplazarse muy lentamente apuntando a un pequeño precipicio. Me dio incluso tiempo de decir que nos íbamos a caer y que verificasen la tensión de los cinturones. A aquella velocidad no actuaba el volante y nos deslizamos torpemente hacia la cuneta donde comenzamos a dar perezosos tumbos por el terraplén.

Cuando llegamos al puesto de la Guardia Civil, nos acogieron con la comprensión de quien conoce la historia. “Qué ¿ha sido otra vez en la curva del 322? Yo no sé por qué cojones no la suprimen de una puta vez, hombre, que ya vale”. Supe entonces que el dicho punto negro se cobraba un muerto casi cada mes aparte de los heridos y los vehículos accidentados. “Si no se han hecho nada, alabado sea Dios”. Pero el coche... “Al coche que le den po'l saco. Coches hay muchos pero usted no tiene repuesto para sus hijos”,-- me tranquilizaban.

Mis hijos no llegaron a su cita del día siguiente, yo perdí un coche caro y bonito que no había cumplido aún los seis meses, y al cabo de un tiempo tuvimos un juicio pese a que no hubo “terceros” y no nos habíamos roto el esqueleto.

Como oí en la sentencia que el atestado atribuía la salida de la calzada a exceso de velocidad, en las alegaciones dije que no compartía el dictámen de la benemérita y que yo atribuía el accidente a que la curva tenía un radio de giro mas corto a la salida que a la entrada y a que, además, estaba peraltada al revés, causas que explicaban la frecuencia de accidentes en aquel punto.

De nada sirvió mi testimonio, como todos supondrán, pero he aquí que la Dirección General de Tráfico --que debía ser de Tránsito-- ha descubierto que una forma de mitigar el paro galopante pudiera ser reconocer sus culpas. Y así acaba de declarar que en España hay 760 puntos negros --que son sin duda muchos mas-- y que Fomento se va a poner a la tarea de enderezar curvas y rellenar baches. No se sabe si con la cooperación de la “gafe” triste y malcarada de la Malena Álvarez, capaz de hacer brotar montículos de los baches, que no se que es peor, o contando con un nuevo gestor, que no será, porque el Visorrey de Al Aldalus quiere pagarle en Madrid su probada amistad

Ni Obras Públicas/Fomento, ni Interiór/Gobernación/Guardia Civil rectificarán sus sanciones, ni reconocerán que las infraestructuras han de ser impecables antes de ponerse a multar, ni por supuesto resucitara a los muertos o indemnizará a los familiares de los fallecidos, que eso no es cuestión de taumaturgia sino de buena voluntad de la Administración.

Está bien que se actúe contra los irresponsables, los borrachos y sobre todo los drogadictos colgados. Pero antes el Gobierno debería haber actuado en la red de carreteras de modo que ningún accidente fuera imputable a negligencia por su parte.

Darío Vidal

133/01/2009

 

       Puntos negros (13/01/2009 23:52)


Publicado: 10/01/2009


 

DOS MIL AÑOS ESTÉRILES


El conflicto judeo-israelí es una mecha que encendieron los ingleses en 1917 y estalló en mayo de 1948 cuando proclamaron el Estado de Israel para encubrir la desastrosa descolonización de Palestina.

La Declaración Balfour por la que la Gran Bretaña reconocía en las postrimerías de la Gran Guerra el derecho de los sionistas a establecer un Estado judío en Palestina para congraciarse con las comunidades judías de Europa, iba a empezar a pagarse muy cara después de tres décadas de esfuerzos para echar a los británicos de Tierra Santa y empujar luego hacia el mar a los musulmanes que vivían en el territorio desde tiempo inmemorial.

Entre yihads e intifadas los dos pueblos semitas han trenzado una red de agravios, rencores, venganzas, odio y deudas de sangre, que cada vez los aleja más del comportamiento humano. Sobrecoge acercarse al abismo de crueldad en que se han precipitado, y desazona e inquieta que esa lucha de hermanos se desencadene en torno del mismo Dios --el Único, el Misericordioso--, ante la mirada indiferente de los cristianos, también hermanos y tributarios de la Biblia.

Claro que Dios es solo una coartada. Tal vez la más repugnante de la pugna entre los hombres.

Esas tierras humanamente absurdas, entreveradas de desiertos estériles, tristes pedregales abismales, y culpas irredentas como sus amargas aguas interiores, constituyen la irónica Tierra Prometida para dos pueblos que han perdido la razón a fuerza de perder razones. Uno y otro han utilizado las minorías fanáticas para sus propósitos más inconfesables. Pero mientras los judíos han aportado al mundo la vanguardia del saber y la ciencia, junto a sus pintorescos ultraortodoxos negadores de la maleabilidad de la vida que renueva nuestras células cada mil días, contradiciendo al perspicaz Heráclito, con el propósito de momificar el fluir gozoso del río para hacer eterno lo mudable, parece que el lastre del Islam ha sido siempre la tensión hacia el inmovilismo, la cerrazón mental y la persecución del pensamiento hasta su aniquilación, si se exceptúan algunos periodos como el de los Omeyas, sabios libadores de culturas preislámicas.

Tal vez sea eso lo que ha impedido a estos ponerse al paso de los tiempos. La Hégira que acaba de completar hace solo unos días sus 1424 años (como la era mosáica los 5768 y la cristiana 2008) parece revelar la distancia que media entre unos y otros tiempos.

En el 1424 de la Era Cristiana, que es la edad que acaba de cumplir la Hégira, año arriba año abajo, una campesina francesa llamada Juana de Arco levantó con una pequeña tropa el asedio inglés del campamento de Carlos VII en Orleans y lo hizo ungir rey de Francia en Reims; Aragón y Navarra luchaban contra Álvaro de Luna; Alfonso V sometía a los rebeldes sardos y era proclamado Virrey de Nápoles; el emperador bizantino Manuel II Paleólogo abdicaba en su hijo Juan despechado por las vacilaciones de los europeos para ayudarle contra la presión de los “osmánidas”, y los “hussitas” contra los que el Papa Martín V había predicado una Cruzada porque propugnaban la pobreza evangélica de los eclesiásticos, derrotaban a los ejércitos imperiales alemanes mandados por Juan Ziska.

Si observamos desapasionadamente, podemos identificar en el siglo XV europeo idénticas banderías, la misma “clerigocracia”, parecidas intromisiones de la religión en el ámbito de la política, e igual inclinación al anatema aunque las “fatwas” pontificias recibieran otros nombres como el piadoso de Cruzada, sin redimirse de un precio oneroso de sufrimiento y de sangre. Vean y juzguen lo que todavía le queda por andar al Islam a estas alturas. Si bien no quede mucho margen para la esperanza porque tiene siempre vuelta la faz hacia el pasado. Basta con repasar la propia Historia.

Tarik pasó el estrecho en 711 con poco más de un millar de hombres; un año después Musa ibn Nusayr cruzó con cosa de diez mil sin hallar resistencia en la declinante sociedad gótica. Los musulmanes gobernaron sin arrogancia y con prudencia de modo que la sociedad receptora y la advenida aprendieron a convivir como vecinos. Pero esa mutua tolerancia y el enriquecimiento de sus correligionarios al otro lado del mar parecieron sospechosos a los integristas fanatizados del Sahara, que apodándose significativamente”Los consagrados a Alláh” (“Almorávides”) lanzaron una nueva oleada a las órdenes del faquí Abdalláh ben Yassim bajo la autoridad del sultán Yusuf ben Taxfin.

Apenas setenta años después, ya en el siglo XII, las tribus más fanáticas, incultas y salvajes del Atlas ventearon algún tufo de tolerancia, molicie e impiedad en los pioneros y “Los unitarios” (“Almohades”) acudieron para restituirles al redil con Mohamed ben Tumart, hasta que el 16 de julio de 1212 fueron derrotados por los cristianos en las Navas de Tolosa.

Pero años después, la dulzura de Al Ándalus, el refinamiento y la cultura arábigo-cristiana andalusí había abierto camino al entendimiento, lo que movió a los “Benimerines” a invadir nuevamente la Península entrado el siglo XIII para castigar el “revisionismo desviacionista” de los moros de España y poner las cosas en su sitio, esto es de espaldas al futuro. Tuvo que acudir en su auxilio el rey cristiano Jaime I de Aragón, quien los venció en las campañas de Levante de 1224 y 1238 para preservar al propio islamismo ilustrado de los integristas “yihadistas” montaraces.

El miedo a la intemperie de los hijos del desierto, revestido de vocación de inmanencia, frustró muy probablemente un asentamiento mas fructífero en España.

Con todo, lo peor es que la mayoría de los mahometanos siguen alimentando sus temores y negándose a la inteligencia. Tampoco hacen alarde de la sutileza que les caracteriza, cuando menos en las fabulaciones y los libros. Pero lo grave para ellos es que siguen combatiendo con piedras a los tanques despiadados del ejército más moderno de la Tierra. Y lo malo para todos es que ni judíos ni musulmanes han aprendido nada en tantos años.

Darío Vidal

10/01/2009

 

       Dos mil años estériles (10/01/2009 16:59)


Publicado: 05/01/2009


 

LA SENDA DE LA GUERRA


Nostradamus aparte; aparte vaticinios y augurios nefastos, todo parece indicar que nos deslizamos otra vez al despeñadero y que Israel va a salirse con su propósito de desencadenar una guerra generalizada como ha pretendido en varias ocasiones, para distraer de una operación bélica que le permita reunir en un estado todas las naciones del Libro. Cuando una comunidad tiene la soberbia de postularse como el Pueblo Elegido por la divinidad, siempre sus grandes e históricos fines justifican plenamente los medios que se elijan para alcanzarlos.

Los hebreos, que pocas veces se han distinguido por la solidaridad ni las acciones valerosas, como ha demostrado la mansedumbre con que han aceptado todos los “pogrom”, desean edificar el imperio que nunca tuvieron cuando era necesario empeñar la voluntad colectiva para acometer hazañas desmedidas de suerte dudosa.

Fiando en la actual “globalización” en que siempre han sido pioneros, y tomando impulso en el poderoso “lobby” judío que actúa como una quinta columna que está erosionando los Estados Unidos, los sionistas han creído llegado el momento estelar para favorecer el advenimiento del mesías y liderar el mundo. Y aunque no es seguro que estos proyectos se avengan con los designios de Dios, es probable que la inhumana crueldad de la agresión al Islam –mientras siguen produciendo películas en que se plañen de la vesania antisemita de los “nazis”--, la inducida crisis del petróleo, las veleidades pueblerinas y alicortas de los países musulmanes, y la codicia desalmada de una sociedad que se cisca en todas las normas éticas, arrastren al Planeta a una catástrofe bélica con epicentro en el Mediterráneo, en que contenderán armas atómicas de judíos, moros y cristianos. Una guerra que tal vez dure pocos días, los justos para que entiendan unos y otros que ya nadie puede obtener la victoria porque comienzan a percibir los primeros efectos de la fisión nuclear en su organismo.

Pero si eso sucede, deseo, en nombre de los que sucumbamos en el primer momento o estemos iniciando en cualquier lugar cubierto o a la intemperie una larga agonía, que los instigadores de esa carnicería como Ehud Olmert y el infartado Ariel Sharon, con los siete millones y pico de israelíes que están imponiendo sus intereses, sus complejos, sus caprichos y sus odios a cientos de millones de personas, se mueran en el fondo de sus refugios nucleares sin atreverse a salir a la luz para que no se les sublime la armazón.

Y pediré también al cielo que Daniel Baremboim y sus músicos israelíes y palestinos para la Paz, --como los grupos nacidos para la fraternidad en aquella tierra de Caín--, conserven la vida en la remota esquina de la Tierra en que ese día estén dando su concierto para que sean testigos de la maldad de los lisiados del alma y constituyan el fermento de una sociedad nueva, capaz de entender sin prejuicios que Jahvé, Alláh y Dios son tres maneras de nombrar al mismo Ente supremo del que habla el Libro, utilizado por unos y otros para sembrar la muerte estos días de Navidad en la franja de Gaza. Un Ser que es Absoluto pero tan huidizo e irónico como los puntos cardinales, y del que nadie puede predicar la existencia, ni siquiera San Anselmo que llevado de una fe candorosa alimentada por un arrollador optimismo metafísico, se hacía trampa cimentando la necesidad en el deseo.

Darío Vidal

05/01/2009

 

       La senda de la Guerra (05/01/2009 04:30)


Publicado: 30/12/2008


 

LA AMBULANCIA DE MISLATA


Para ejercer una tarea, por humilde que sea, hay que estar dotado de un elemental repertorio de inclinaciones y cualidades. Un albañil habrá de tener una mínima idea de la proporción pero sobre todo no ha de padecer de vértigo; un bombero habrá de ser prudente, pero antes aún ha de ser fornido y arrojado; y un marino no debe tener miedo al mar pero sobre todo no debe ceder al mareo aunque ya sabemos que hay bomberos un punto enclenques y marinos que padecen mal de mar. Sin embargo, todas esas y otras limitaciones se subsanan con una pizca de esa inclinación indefinible que llamamos afición, o, si nos ponemos solemnes, vocación. Lo intolerable es añadir al no poder el no querer.

Pero la actividades en las que es intolerable la negligencia, la inhibición y la desgana, son las relacionadas con la sanidad. Si los que ejercen esas tareas no tienen inclinación al sacrificio, no se conmueven por el sufrimiento ajeno ni se movilizan para mitigar el dolor de los demás, deben dejar su actividad en manos más dignas y caritativas. Porque la conmiseración, la lástima y el humano compadecimiento van más allá de la actividad sanitaria y no son exigibles sólo a los profesionales sino a cualquier humano por el hecho de serlo, a tal punto que excusarse de asistir a un semejante, constituye un delito de denegación de auxilio.

Mas para los miserables nunca es Navidad. Hoy 30 de diciembre de 2008 nos hacen saber que en la localidad levantina de Mislata (40.000 habitantes, seguramente en su mayoría excelentes) los servidores de una ambulancia han devuelto a su domicilio después de varios días de internamiento dejándolo en el rellano , a un anciano descalzo, desnudo y tapado con un pañal suelto y un jersey. Dicen que, como no había nadie en casa, han tocado a los timbres de los vecinos y sin esperar a que saliesen, se han marchado dejando en el suelo su “mercancía”. Por fortuna han abierto una puerta y han arrastrado al enfermo casi desconocido hacia adentro.

Me ha recordado la noche en que los de una ambulancia se negaron a bajar en el ascensor de un octavo piso –porque no tenían obligación ni se lo pagaban-- a una persona muy querida, en estado de shock, semiinconsciente y tan grave que al poco murió, a la que tuve que arrastrar en una silla hasta la calle helada, porfiando para que no se desplomara, mientras que los fulanos que tenían que auxiliarme hablaban animadamente, ajenos a un problema que no les incumbía. Se trataba de mi madre y no he olvidado nunca sus rostros simiescos. Pero en esos casos nadie está para protestar, reclamar y porfiar, porque empeña todo su esfuerzo en salvar esa vida preciosa.

Tal vez las consecuencias del abandono de Mislata no fueron tan graves y las culpas se diluyan entre el personal del hospital que no vistió y acondicionó con decoro y dignidad al pobre náufrago que facturaron desnudo a su casa sin saber como y con quien vivía, y los “ambulancieros” que debían ser un chofer de reparto y su compadre. Pero ello no exime a nadie de tratar con el mayor respeto a una persona que el destino ha puesto en sus manos, sobre todo si no puede valerse por si misma y es anciana.

Pero el tiempo se cobra las deudas. Así es que próspera crisis, feliz año nuevo y buen expediente de regulación de empleo, colegas.

Darío Vidal

30/12/2008






 

       La ambulancia de Mislata (30/12/2008 19:16)


Publicado: 14/12/2008


 

PEGAR A UN NIÑO


Creo que era San Agustín quien dijo: “Ama y haz lo que quieras”. No lo voy a aplicar para justificar nuestro comportamiento con los pequeños. Pues no todo lo que dicen los santos va a misa aunque sean obispos, así es que también tuvo muchos contradictores. Y yo mismo dudo, muy modesta y humildemente pero con toda firmeza, de otra cosa que aseguró como que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. Esta máxima está muy bien para los discursos del candidato vencedor el día de las elecciones, pero todos sabemos que el Eterno es un poco duro de oído para las cosas del bajo mundo. Y si no que les pregunten a los alemanes que dieron la victoria a Hitler, a los venezolanos que alzaron a Hugo Chávez y a los sufridos estadounidenses que elevaron a George Busch a la presidencia de su país por dos veces, consolidándolo en una injusta guerra de aniquilación. No puedo recordar ahora un verso desalentador, concebido para socavar el temple de los devotos, que terminaba afirmando que Dios está de parte de los justos sólo si son mayoría. Ya sé: pertenecía a una crónica bufa de la Reconquista y decía: “...cargamos contra los otros / y nos molieron a palos / que Dios está con los buenos ...... / cuando son más que los malos”.

No crean que me tomo a broma la violencia infantil, que eso sí que es desamparo. Pero hay que ser lo suficientemente sensato para no confundir lo que es una circunstancial regañina adobada con un soplamocos, y la acción cruel de un adulto contra un menor. No pretendo justificar las bofetadas porque no las he dado nunca salvo una excepción en que no tuve razón y aún me escuecen. Por supuesto más que a mis hijos, que aún se ríen de mi.

En este caso vale lo del amor agustiniano. El niño, que tiene un sentido estricto de la justicia, sabe si al mayor le duele el castigo, sea el que sea, y si lo aplica con pesar o con ira, esto es si lo administra para corregirle o para vengarse. Y el chico no se equivoca nunca. En esto he de darle la razón al Padre de la Iglesia aunque me contradiga.

Lo que no se puede meter en el mismo saco es el bofetón de la jienense María Saliente, madre del chico de diez años “hipercinético”, difícil, rebelde, díscolo y desobediente, que no da un palo al agua, trae malas notas y ella teme perderlo para la sociedad y un oficio decoroso, y las palizas continuas, el terror y las vejaciones padecidas por Alba, la niñita de cinco años de Montcada i Reixac a la que sacaban su madre Ana María y su amigo Francisco Javier desnuda a la intemperie del balcón y le hacían comer los propios vómitos. Alba, que había sido atendida en el mismo hospital varias veces, ingresó en marzo de 2006 en estado de coma, cubierta de hematomas, con el cabello arrancado a mechones y fracturas que exigieron una prótesis craneal. Ahora continua aún sin movimiento en el brazo izquierdo, impedida e incapaz de comunicarse verbalmente, con secuelas de tipo motor y cognitivo de imposible evaluación hasta dentro de un año. El último episodio. Pero de los anteriores no alertaron sorprendentemente ni sanitarios ni jueces.

Una cosa es el cachete ocasional a un muchacho conflictivo como José David que se sabe querido, y otra la vida de pesadilla, torturas y terror de Alba, sumida en la mas absoluta soledad porque se siente indefensa entre enemigos que debieran quererla. Ahí quiero los jueces.

Darío Vidal

13/12/2008

 

       Pegar a un niño (14/12/2008 01:25)


Publicado: 11/12/2008


 

LOS CEREBROS DE “ERC”


Imagino que un amante –y una “amanta” como dice la eximia Bibí Aído y Olé-- puede ser excitante, divertida, provocadora, infiel, caprichosa, cruel, dejada, insensible y hasta aburrida. Lo que no puede jamas es ser grotesca porque la pasión más ardiente no resiste el ridículo. La admiración erótica en que se sustenta la atracción sexual se disuelve irremediablemente en contacto con la cursilería.

Lo mismo podría decirse de los políticos. Tal vez arrolladores, amados, admirados, idealizados y venerados hasta ser exaltados a mitos, o negados, rechazados, temidos y odiados hasta desearles la malaventura y sumirlos en la abyección. Pero un político suele ser querido o denostado desde la adjetivación más solemne.

Al que nadie tolera como líder, conductor o delegado, aunque suela asirse hasta a las borlas de los cortinajes, es a un mindango o un mindundi, como Hugo Chávez, por un decir. O a un lote de mequetrefes como los de Esquerra Republicana de Catalunya, dicho con todas las letras. Me refiero, para que nadie se llame a engaño, a Josep Lluís Carod Rovira de tan limpia trayectoria parlamentaria y republicano tan freudiano que le gustan las coronas aunque sean de abrojos como la de Cristo; al pigre de Joan Puig, bucanero barrigón, asaltante de piscinas y allanador de moradas a bragas mojadas, portando precavidamente el carnet del Congreso entre los dientes para protegerse como hacían con la “gumia” los berberiscos; y a Joan Tardá que acaba de alentar a su tripulación para que dé muerte al Borbón, y, sumido en la tribulación por el general rechazo, se retracta escudándose en que muerte no quería decir muerte, ni Borbón, Borbón. Cabe imaginar lo leve que sería su pisada y lo lacia que llevaría la melena cuando la soldada no le daba para hacerse la permanente, en vida del glorioso General.

Cuando se adopta una postura de modo reflexivo y maduro, aunque no sea desde un cargo público, hay que aceptar con dignidad sus consecuencias y asumir con gallardía la reacción que puedan provocar. Y si se carece de entereza para mantener lo sustentado por temor, hay que aprender que quien no es rey de sus silencios termina siendo esclavo de sus indiscreciones. Pero no se les puede demandar temple, sindéresis, coherencia y recato, a un botarate, a un chiquilicuatre y a un chisgarabís. Qué tres patas para un banco.

Tienen tan poco asumido el rango que la Constitución les ha conferido y tan interiorizada su marginalidad social, su chabacanería hortera, su zafiedad intelectual y su indignante ordinariez –nada que ver con la dignidad de su ideología--, que todo lo que se les ocurre para cambiar el régimen es matar al rey. Igual que los visigodos.

Si esta es la “intelligenzia” con que cuenta Cataluña para edificar sobre sus desiertos cerebros la república independiente, sugiero a los catalanes que escapen antes de que les impidan la huida cerrando la frontera.

Darío Vidal

11/12/2008

 

       Los cerebros de "ERC" (11/12/2008 23:20)


Publicado: 05/12/2008


 

Y EL VIVO, AL BOLLO


La partida de tute con que los de la cuadrilla de Ignacio Uría celebrarón su muerte es algo que hiela la sangre, no solo por la aparente frialdad de su amistad sino por lo que esa expresada indiferencia denota. Tengo la absoluta certeza de que si el industrial hubiese muerto en el hospital con un cáncer, o súbitamente aplastado en la carretera con su VW “Touareg”, lo habrían arropado, se habrían turnado en su cabecera y no lo habrían dejado solo ni a sol ni a sombra.

Los primeros que se han mostrado perplejos ante la foto de los amigos de Uría dando las cartas impertérritos, mientras un mirón le sustituía en el tapete para iniciar el juego cuando permanecía todavía en el suelo desangrándose, han sido unos amigos donostiarras residentes aquí, que no aciertan a explicarse nada. Yo tampoco y he pasado algunas horas obsesionado por ese comportamiento. Porque no es preciso ser muy solidario ni demasiado impresionable para no dejarse conmover por la muerte de un conocido, un compañero de sobremesa, un contertulio o un amigo. Estoy dando en pensar que los compañeros de partida han reprimido cobardemente sus sentimientos porque esta muerte está teñida por el estigma de la culpa: “algo habrá hecho cuando la Eta lo ha condenado”. Una justificación que produce escalofríos pero que aún funciona en el Norte y se sobrepone al conocimiento íntimo que los amigos tengan de una persona: si la organización lo mata es porque sabrá algo mas que nosotros.

Un vizcaíno conocido mío me decía hace años que las mujeres son tan raras que él no opina de política ni con la suya. “Ni con la gente de la peña de toda la vida”,-- añadió un tercero que, por supuesto, no descubrió tampoco su juego. Después hemos conocido la historia –lamento no recordar los nombres-- de aquel que mató a la persona que cuando niño le había sacado de entre las ruedas de un camión, y hemos sabido de hijos que han actuado como espías en casa pasando información de sus padres a la banda. Aunque esto, como es lógico, suele silenciarse. Tampoco descubre nadie qué sería de Euskadi independizada. Nadie se atreve aunque no es preciso ser experto en prospectiva para avanzar un pronóstico. Eta acabaría con sus vástagos, terminaría luego con el PNV a cuyos miembros califican como “corderos”, y la lucha por el poder en sus filas diezmaría de militantes las distintas sensibilidades e instauraría el imperio de la arbitrariedad. Pero esta es otra cosa; es sólo la parábola de un imposible. Otros ya han aprendido que no es posible hacer un hogar para todos, una sociedad justa y una comunidad fraterna tomando como base el acecho, la delación, el odio, la persecución y el terror.

Los contertulios de “Inasio” tal vez lloren su muerte y deploren su suerte y su ausencia, en la intimidad más recóndita, para sus adentros, y sin dar parte a sus mujeres y menos a sus hijos, pero probablemente no se atrevieron a mostrar su dolor ni a expresar su repulsa hacia los asesinos del hombre que se desangraba en la calle, sin que ninguno de ellos le prestase la mano para que se asiese mientras agonizaba, por puro miedo.

La peor herencia del terrorismo es que desalma.

Darío Vidal

04/12/2008

 

       Y el vivo, al bollo (05/12/2008 19:55)


Publicado: 02/12/2008


 

ELS ALTRES I NOSALTRES”


La cosa no es de ahora. En la última época del reinado de Jordi Pujol se propuso ya que los que residiesen en Cataluña habrían de cambiarse el apellido para no mancillar la pureza del idioma catalán. Pero alguien paró la iniciativa en medio de la rechufla general. Un funcionario con higiénico sentido del ridículo debió abortar el despropósito. Pero el tripartito actual es otra cosa y se inspira en la política de “maricón el último” si se trata de reivindicar la catalanidad de una iniciativa.

Hace unos años, cuando leíamos a Karl Popper que el nacionalismo es una manera de totalitarismo pensábamos que era una expansión comprensible en un hombre que había perdido dieciseis familiares, entre ellos sus padres, en los hornos crematorios de los nazis. Hoy vemos con nitidez deslumbrante que estaba en lo cierto y nos duelen tantos catalanes, que con serlo no son radicales, y que están sometidos al miedo “catalonazi” inspirado desde el poder. Cataluña esta viviendo el proceso de los alemanes bienpensantes y los ciudadanos de orden que “dejaron hacer” a los hitlerianos hasta que no fueron ya capaces de defender sus derechos. Es lo de los versos atribuidos a Brecht (“la policía ha venido a buscar a un joyero... pero yo no soy joyero; los guardias se han llevado a unos judíos... pero yo no soy judío, y ¡hoy han venido a detenerme a mi...!”)

Al principio tuvieron que apartarse o exilarse los docentes no entusiastas y algunos periodistas que no obedecían las consignas y así, poco a poco, fue limpiándose el horizonte hacía la libertad catalanista. Eso sí, no hubo casi muertes ni noche de los cuchillos largos: los perseguidos pueden contarlo en su mayoría como el tiroteado Federico Jiménez Losantos, aunque alguno como el industrial Bultó murió con una bomba anudada al pecho por la banda “Terra Lliure” que actuaba como “ejército revolucionario” de uno de los partidos que ahora mandan y se reivindican como demócratas.

Todos son iguales ante “el fet diferencial nacional”: religiosos, ateos y agnósticos. Aunque son una minoría no desdeñable, son menos pero activos y les estimula saber “qui la fa mes grosa”. Así es que ahora han sobrepasado las cautelas de CiU, y el PSE, ERC y EU-V han alcanzado el ápice de la ignominia, forzando a que los funcionarios de la “Generalitat” renuncien a su identidad y hagan oblación de su dignidad personal renunciando a sus apellidos como quien apostata de su religión, de sus mayores, su historia, su pasado y su memoria. El honorable Pujol celebrará como una victoria el deshonor de los sometidos.

La llamada Iglesia Catalana no ha permitido la celebración de fiestas religiosas de otras regiones “para que no se resintiese la unidad eclesial” y no ha sido tolerado el flamenco hasta que la rumba gitana no se ha bautizado como rumba catalana. El etiquetado comercial sanciona el idioma castellano. Es cosa de pocos, que muchos repudian pero que todos consienten con su punto de acomodaticia cobardía. (“No t' emboliquis, noi”)

Y ahora, puestos a deglutir y digerirlo todo sin opción a la variedad, con vocación decididamente totalitaria, una inocente maquinita traductora ha dado la versión catalana de nombres y apellidos de los funcionarios que han ganado plaza al norte del Ebro. Busquen y se morirán de risa.

Darío Vidal

02/12/2008

 

       "Els altres y nosaltres" (02/12/2008 17:04)


Publicado: 14/11/2008


 

EDAD DE MORIR


Lamamos “invidente” a quien antes era un ciego; “trabajadoras del amor” o del sexo a las que se conocía habitualmente como putas, y usamos la expresión “tercera edad” para nombrar a los que en otro tiempo nombrábamos ancianos y anteriormente, viejos. Las nuevas expresiones quieren suavizar la dureza, la contundencia y rotundidad de ciertas palabras, como estas últimas, que nos remiten cruda e impúdicamente a la edad de morir. Por eso ahora comienzan a hablar de “cuarta edad” los que acaban de entrar en la tercera, con objeto de alargar los plazos. Aunque el numeral no hace más que enfatizar la meta.

Pero cuál es la edad de morir. De adolescentes pensábamos en una muerte temprana y azañosa, al tiempo de descubrir un continente, un nuevo río en la Amazonía, o probando una vacuna recién descubierta por nosotros. Con el tiempo hemos comenzado a pensar que no es preciso madrugar para ese viaje. Por eso a estas alturas de la función me desasosiegan los niños que quieren morir. Cuando tenía 16 años, una niña italiana dijo a todo el mundo que si le sucedía algo no quería vivir en coma. Y le sucedió. Un accidente. Y los allegados no hicieron ni caso. Pero de aquel suceso han pasado diecisiete años de coma irreversible y ahora tiene 33, así es que incluso los padres han pedido a los jueces que permitan que obre la Naturaleza evitándole ese atroz encarnizamiento terapéutico sin esperanza. Y la Justicia ha decidido que le dejen morir como hubiese querido.

Pero he aquí que una parte de la sociedad que no vive la angustia de su deterioro diario reclaman un sufrimiento “pagado” por sus deudos día a día, que están mas comprometidos con su vida y su bienestar que las cofradías pías, las gentes devotas y las damas piadosas, incluidos los estrictos custodios de la ortodoxia del Vaticano.

Otra cosa es la niña inglesa de 13 años enferma de leucemia hace varios, que tiene que operarse de corazón. Al margen de consideraciones de carácter religioso, que respeto, no sé si puede decidir sobre su vida aunque todo el dolor lo tenga que sufrir ella --por lo menos el físico que ya conoce por desgracia-- porque desde el horizonte de su edad y su mala experiencia, no tiene elementos para valorar qué es lo que podría depararle la vida. Aunque no sabemos hasta qué punto tiene nadie autoridad moral para forzarle a un sufrimiento cierto, después de tantos años de dolor, para someterse a una operación de corazón “con escasas posibilidades de éxito”.

Ninguna de ellas tiene edad para morir, pero la Naturaleza desconoce el sentimentalismo. Hay muchachos de veinte e individuos de treinta años que han malversado su existencia o sencillamente jamás han vivido. En tanto que estas dos muchachas jamás se debieran ir, igual que José Luis Sampedro, José Luis Borau que esta semana ingresa en la Real Academia, o ese portentoso buscador de mundos llamado Stephen Howking, que sigue vivo e investigando gracias a su voluntad de hacerlo, comunicándose con el exterior mediante el ordenador con solo el movimiento de los ojos, sin dejarse vencer por una enfermedad nerviosa degenerativa que ya le ha paralizado y dejado sin voz y sin palabra.

Darío Vidal

14/11/2008

 

       Edad de morir (14/11/2008 23:50)


Publicado: 13/11/2008


 

LO EFÍMERO


Un amigo me ha llevado esta mañana a su estudio para mostrarme un documento que ha encontrado. Y remontando los siglos en los archivos de su familia hemos ido a parar al siglo XVII, creo que a 1648, pero había aún más fondo porque podían verse legajos de más allá. No le he preguntado de cuándo data el primer documento pues con lo visto me bastaba. Había allí cartas de hijos estudiantes y correspondencia de familiares dedicados a la política, militares que intervinieron en el sitio de Orán, y píos clérigos que fueron del seminario a las misiones en América y se asombraban de la naturaleza y las costumbres ultramarinas como los primeros colonizadores.

Mi amigo tiene ordenadores en la oficina pero no en su estudio: escribe con pulcra caligrafía, como sus antepasados, y husmea en sus vidas rastreando su sangre hasta alcanzar el venero de su clan. Sin embargo su refugio se halla en un edificio acristalado muy distinto de su casa matriz y de aquella en que escribieron sus mayores.

Tal vez pueda preservar sus escritos, tan minuciosos y puntuales como los de sus antepasados. Pero el habitáculo en que estudia no prevalecerá aunque preserve sus papeles, que no es poco. Triste sino el nuestro y aciago el futuro de los arqueólogos que rastreen nuestra época, de la que no quedarán ya nuestras tumbas, ni los cimientos de las casas en que moramos, ni el papel en el que no escribimos. Porque las cartas, los documentos y hasta las polémicas –ahora demasiado concisas, simples y abreviadas-- se están desvaneciendo como escritas en el aire. Ya que, por más que los prudentes guarden memoria de su andadura en soporte digital, una descarga eléctrica, la cercanía de un generador o un apagón en la red puede convertir nuestra memoria en olvido. Nadie sueñe ya con “La Guerra de las Galias”. Lo efímero sustituirá a lo permanente.

La morada no es un refugio para siempre donde hacer un nido, ni La Casa en que ha de nacer nuestra estirpe. Ese arraigo en lo pasado para proyectar el futuro es algo que da vértigo a muchos de los que nacieron con nosotros. Tal vez no deseen encariñarse, contra lo que cabría esperar, porque sus padres o sus abuelos les han hablado a veces de lo mucho que perdieron en las guerras, las devastadoras contiendas del siglo XX en España y en el mundo, en las que la aviación utilizada como arma borró el paisaje familiar, que es tanto como privarnos de pasado.

En esta belicosa Europa cuya historia se ha confundido con la Historia de la Guerra, no ha habido generación que se haya librado de esa plaga temible --la única incubada por el hombre, la sola previsible y la que hubiera podido evitar la Humanidad deslumbrada por la cólera de Marte--, pero antes todo se recomponía, salvo la vida, con unas vigas nuevas, cuatro piedras y un poco de cal en las paredes. Ahora no solo el futuro sino también el pasado es efímero: es como si nunca hubiera existido. Los fabricantes de casas a piezas les otorgan una vida de veinte años: menos que el tiempo que tardarán a pagarlas. Y cuando se hayan desmoronado, los arquitectos harán otras más pequeñas para que los damnificados puedan renovar la hipoteca. Al fin, las parejas duran menos que la garantía de sus electrodomésticos y los niños nacen abocados a la guardería que es el parvulario del horfanato. ¿Puede decirme alguien si de verdad existieron alguna vez Hiroshima y Nagasaki?

Darío Vidal

13/11/2008

 

       Lo éfímero (13/11/2008 01:06)


 

EL ENTUSIASMO DE OBAMA

No sabemos hasta dónde llegará el nuevo mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, porque hasta los mas poderosos están aherrojados con cadenas. Pero hemos saludado el advenimiento del primer mandatario negro como el comienzo de una nueva era. Aunque sería insensato abandonarse a la imprudencia y exponerse a perder la esperanza, pues a pesar del poder casi omnímodo de los presidentes de Norteamérica no pueden ya decidir sin contar con los demás como los Reyes de la Baraja. El Estado es un bajel de miles de toneladas dotado de unas inercias capaces de quebrar cualquier timón si el piloto no maniobra con habilidad y se toma su tiempo. No importa que la tripulación esté impaciente por notar que la nave cambia de rumbo. Lo mismo que los espectadores.

La mayor parte de los europeos no somos anti-norteamericanos, como han dicho los propagandistas de la derecha y el señor “Asnor”. Únicamente hemos detestado la arrogancia, el desdén vejatorio de muchacho malcriado, la fanfarronería de nuevo rico y la audacia ignorante de muchos, que ha llegado al esperpento con George Busch, mientras despreciaba a sus aliados más fieles y al mundo, y se mofaba del Derecho Internacional.

Obama ha dicho que se educó en la constancia, el esfuerzo y la humildad que le inculcó su abuela Madelyn Dunham: su abuela blanca de Hawaii que terminó dejándole unas horas antes de su jornada de triunfo. Dios hizo con ella como con Moisés: que no le permitió ver la Tierra Prometida. Pero es bueno aprender que solo con humildad es posible perdonar el Poder.

Me temo mucho que Barak Obama no pueda con todo, no porque dude de su capacidad sino por la enorme dificultad y la amplitud de los retos, todos urgentes, todos inaplazables y todos aplazados, cuando no han sido alentados por ese “Forrest Gump” imprevisible y peligroso como un niño con pistolas, que es el presidente saliente. Y le deseo que el común de los administrados no pierda la paciencia y crea, como ahora lo hace, en su buena fe y en su deseo de trabajar por un ideal de sociedad abierta y justa.

Sentiría mucho caer en la ingenuidad del entusiasmo súbito, que suele privar de capacidad crítica a los deslumbrados por la fascinación de un líder o la contundencia del milagro. Pero hay indicios para creer y motivos para la esperanza. Da la impresión de que la presidencia no es para él la meta, como para la mayoría, sino el punto de arranque de una tarea de mucha más enjundia y entidad. No hay en sus palabras ni sus gestos la mínima brizna de frivolidad. Y con su llegada se vislumbra la hondura de un proyecto largamente madurado y, al mismo tiempo, la fragancia de la brisa del pueblo, la frescura de la savia renovada. No ha ocultado las dificultades ni se ha postulado como una panacea; más aún, ha reconocido que algunas de las medidas que habrá de tomar puedan no gustar a algunos, aunque sean necesarias.

El aura de Obama --se habla ya de “carisma”-- puede que se deba a la impresión de compromiso, sinceridad y entrega que comunica. Nos remite a Rosa Parks, Elizabeth Eckford, Cassius Clay y M.L.King cuya muerte querríamos conjurar y aún tememos, aunque Colin Powell y Condoleezza Rice supongan un precedente que parece distanciarnos de la amenaza. Dios lo quiera y que el presidente electo logre alumbrar la nueva era.

Darío Vidal

07/11/2008

 

       El entusiasmo de Obama (13/11/2008 00:59)


Publicado: 09/10/2008


 

LOS COCHECITOS DE LA RADIO


Los dos automóviles que Radio Nacional regala cada día, son como el sobre con el cromo para los niños en la bolsa de patatas fritas. Es el reconocimiento de la inferioridad de la mercancía y de la ineficacia de sus gestores. En todos los periódicos que he visto zozobrar por la incompetencia de un “staff” mediocre y sin ideas, ha sucedido lo mismo. Los advenedizos desean borrar la huella de sus predecesores y demostrar a la empresa que pueden subir la tirada o ampliar fulgurantemente la audiencia conquistada durante años con tesón, entusiasmo e inteligencia.

Lo malo es que no saben qué hacer. Y su desconocimiento del medio les lleva a confundir continente y contenido, ignorando que los empeños culturales se reducen casi siempre a lo segundo. Sobre todo cuando se trata de la radio. De modo que esos espontáneos llegados a más, tratan a ese delicado producto de la inteligencia y la sensibilidad como una mercancía.

Lo primero que se les ocurre es abaratar los costes, prescindiendo del personal que es su único activo, en lugar de enriquecer la gama de la oferta. Y cuando la audiencia defraudada se venga de la estafa con la huida, se preguntan estúpidamente cuál puede ser la causa. No saben o no quieren hacer balance de sus errores ni reconocer que han empobrecido su oferta en ocasiones irremediablemente, así es que recurren al pequeño soborno de regalar coches a cambio de horas de audiencia. Qué disparate. En la radio, como en la relación personal, no basta con “oír como quien oye llover”. Se trata de escuchar y ser escuchado, que es la única manera de que el lenguaje sea fecundante y de transmitir pensamientos y emociones. ¿Es tan difícil llegar a esa certeza?

Aún a riesgo de sentirse un poco paranoico, es fácil caer en la sospecha de que, como resulta difícil hacer las cosas tan rematadamente mal, la dirección de RNE esta subvencionada por la competencia. El “enemigo” se ha infiltrado en el Alto Mando. No hay otra explicación plausible. Hace solo un año, Radio Nacional tenía espacios diarios como “Clásicos Populares” de Fernando Argenta y Araceli Fernández Campa, que descubrieron durante muchos años la belleza de la música clásica a miles de personas, mediante la amenidad y la implicación de los oyentes, logrando “instruir deleitando”. En unos meses se ha operado la voladura controlada del programa con el pretexto de la jubilación de ambos, sin que ellos la desearan.

Después del mejor Carlos Herrera salpimentando, nutriendo y alegrando las mañanas, Julio César Iglesias consiguió mantener el programa conservando el mismo equipo, integrado entre otros por Luis Figuerola Ferreti, Javier Capitán y su pléyade de personajes auxiliados por un sobresaliente equipo de producción, pero “Buenos Días” fue barrido y licenciada su tropa, con la advertencia de que no pudiera reagruparse, lo que parece sugerir que sería una dura competencia desde otra emisora con lo que cabe preguntarse por qué lo “desguazó”. Y para terminar, la dirección se ha cargado esta temporada, sin previo aviso, “La noche menos pensada”, el programa nocturno de Manuel Hernández Hurtado (Manolo H.H.) con la participación de Javier Bergia.

De ese modo han aniquilado, devastado y puesto a los pies de las otras cadenas a Radio Nacional. Y su dirección regala coches pagados con nuestro dinero para ganar la audiencia recién perdida.

Aceptando que no hay que dormirse en el éxito, es bueno experimentar nuevos programas, pero sin suprimir los que siguen teniendo éxito y audiencia. Mas cuando todo lo que el actual equipo pensante de RTVE es capaz de idear o vehicular son esos amorfos “Afectos matinales”, vespertinos o nocturnos, hay que sugerir su urgente relevo. Ayer por la noche me metí en La Uno después de no se cuanto tiempo y oí a los oyentes en defensa de la anterior programación. Por eso escribo otra vez de su desprotección y de la indigencia intelectual de los responsables del medio, sin olvidar a la conductora de ese bodrio indigno incluso de una radio local, la inefable Silvia Tarragona, que constituye una impúdica exhibición de arrogancia, frivolidad, provincianismo, incultura e ignorancia.

Darío Vidal

09/10/2008



 

       Baratijas en Radio Nacional (09/10/2008 23:43)


Publicado: 06/10/2008


 

LA VACUNA


Ya se ha iniciado la campaña. La televisión, la Seguridad Social y el médico de cabecera nos instan a la vacunación. Nuestra salud se halla en peligro y este invierno “la gripe va a venir sobremanera virulenta”. Como siempre, como todos los años.

Hace unos otoños estaba especialmente aprensivo tal vez porque me había afectado cierta desgracia familiar y decidí vacunarme. Maldita la hora: me inocularon el virus con toda la dedicación y contundencia de los creyentes y desfilaron por mi lecho todos los síntomas y molestias de la gripe sin faltar ninguna, desde el dolor de cabeza, el entumecimiento de huesos y la fiebre, hasta la rinitis, el escozor de ojos y la fotofobia, para desembocar en la bronquitis y el destalabarte general. Y en el ínterin tomé verdaderas tortillas de pastillas, océanos de oleosos jarabes, y, desde luego, no se cuantas clases de antibióticos que, como todo el mundo sabe, no son efectivos contra los virus. Pero no importa: había que ponerse antes la venda que la herida por si se producía una infección. No se produjo, al parecer, pero terminé acaso más maltrecho que si me hubiese invadido una división acorazada de bacterias.

Cuando lamenté compungido mi mal estado al médico, me consoló: “Pues imagínese como estaría si no le hubiésemos vacunado”. Me callé porque estaba en sus manos. Pero me entraron muchas ganas de gritar que sin aquella suerte de suicidio controlado que es la vacuna habría pasado el invierno como todos los otros, fresco como una lechuga y sin gastar un duro en botica.

Pasaron unos años y otra virulenta campaña sanitaria, mas intensa que que la morbilidad de los virus que nos amenazaban, esta vez apoyada por algunos familiares que temían por mi salud, me llevaron a la lanceta del sanitario y al lecho días después. Es verdad que esta vez solo por darles gusto y con la secreta esperanza de que no ocurriese nada. Pero ocurrió y me di a los demonios con contundencia, por hacer buena la máxima aquella de ser el hombre el único bruto que tropieza dos veces en la misma piedra.

Pero tampoco soy un apóstol. No hago proselitismo. Cada ser vivo es, o ha de ser libre, para equivocarse por su cuenta y riesgo. Únicamente he decidido por mi cuenta, como si se tratase de mi, con dos personas mayores que les salvé la vida varios inviernos, hasta que el Cielo se las llevó sin fiebre, sin bronquitis y sin aspavientos.

Las vacunas son un misterio como el de la Trinidad, aunque no es preciso excederse en ciencia ni en sabiduría para penetrarlo. No tienen la culpa los médicos ni los boticarios en este caso, sino la poderosa, maloliente y humeante industria farmacéutica que no pone en producción algunas de sus fórmulas para que se produzca mas demanda, y no accede a poner al alcance de los enfermos del Tercer Mundo los “retrovirales” que les curarían del SIDA. Y así mantienen el precio del producto, caiga quien caiga.

Ellos aconsejan la vacunación. Pero advierten cínicamente de que cada invierno mutan las cepas, de modo que los agentes patógenos son distintos cada año. ¿De qué sirve entonces inocularse al virus?

Darío Vidal

07/10/2008

 

       La vacuna (06/10/2008 19:17)


Publicado: 03/10/2008


 

LA TARASCA EN CELO


Resulta que la venenosa hidra asesina, la tarasca sanguinaria, la gomia que tantas veces ha inducido a cercenar la vida de inocentes y contribuido a que otros mataran fría, ciega e indiscriminadamente, quiere ahora parir. Esa zarrapastrosa estantigua preñada de odio y de rencor, que tantas vidas ha truncado, quiere dar la vida a un ser tan inocente como los que ella condenó. A no ser que su perversidad le inocule el odio en el huevo, desde el útero estéril de machorra que tiene que recurrir a la preñez prestada y asistida en la hora en que el organismo se niega ya a concebir.

Elena Beloki, dirigente de “Batasuna” y de “Xaki”, y por consiguiente responsable política de sus fechorías tal como su compañero Juan María Olano, que ha sido dirigente de las Gestoras Pro Amnistía y está también en prisión, no han tenido ocasión de engendrar una criatura. Así han estado de ocupados y de tal modo tienen las entrañas estériles y secas. Pero nunca es tarde. Cuando va a cumplir 47 años y tiene que permanecer 13 en prisión, la etarra acaba de tener una ocurrencia que le exima de la pena. Unos políticos inseguros e incapaces y algunos jueces pusilánimes y medrosos permiten que burle el encierro para que “la inseminen”. Y dado ese paso, ya algunos de ellos sugieren que no ingrese en la cárcel para que en ese estado no se deprima ni entristezca.

Tal vez esas cautelas humanitarias podrían tener algún sentido en una criminal, aunque dirigiese una banda que mata, si la hubiesen arrestado en estado de gravidez, pero facilitar a posteriori el embarazo de una delincuente para dar ocasión a que sus cómplices exploten los sentimientos de humanidad, comprensión y compasión, con que blindarla ante la sociedad biempensante y políticamente correcta, es del género idiota. Y es, sobre todo, una cara cobardía de hipócrita de los que quieren no hacerse visibles a los matones de la banda.

Por eso no se le deniega el tratamiento con cargo a las Seguridad Social de las posibles víctimas aunque es prácticamente ineficaz a su edad, pese a que la propia “Osakidetza” (Servicio de Salud) cifra en menos de 40 años el límite de las mujeres a tratar, y por eso su libertad no se limita a los días en que pueda determinarse si el embarazo se ha consumado, con los controles periódicos necesarios, sino que se propone prácticamente la libertad de la paciente sine díe, tal vez hasta el improbable parto mientras se repiten las inseminaciones.

Si una pobre “mechera”, si una mujercilla que hubiese pasado “maría”, si una desgraciada sin nombre hubiese tenido la audacia de expresar ese súbito deseo de maternidad, le habrían aplicado enérgicamente el empeine a las posaderas y la habrían restituido a su celda. Pero este es un caso distinto. Hay que permitir que la fiera procree para que, convenientemente adiestrada, su cría también se reproduzca, odie y mate.

Hay que garantizar la libertad y hasta el capricho de los parásitos. ¿Pero quién garantiza la libertad y la seguridad de los ciudadanos? ¿Los jueces tal vez?

Darío Vidal

03/10/2008

 

       La tarasca en celo (03/10/2008 22:32)


Publicado: 01/10/2008


 

CAZA A LA ESPERA


Los delincuentes cibernéticos dirigen cada día mayor atención a los ancianos, espiando las cuentas y sus claves para birlarles los ahorros, de modo que aunque estén arrumbados en la vía muerta no pueden relajar la atención ni al final de sus días. Hay buitres que los sobrevuelan para despojarles de la pensión cuando no de los escasos recursos de toda la vida.

Otros malandrines emplean sistemas que afectan a un espectro mas amplio de víctimas, jugando con la avaricia, la ruindad y la miseria moral de los afectados. Aunque eso no suscita tanta ira como el pillaje contra los pensionistas indefensos. En todo caso hay que recomendar cautela y no arriesgarse en operaciones que no se entienden: hay que tener la sensatez y la humildad de reconocer que los jóvenes poseen por lo menos la misma imaginación y parecida capacidad de reflejos que ellos cuando tenían sus años. Solo que, en este momento, la edad avanzada no tiene el prestigio que en su juventud y nadie va a compadecerse de ellos. Ni de nadie.

Hay organizaciones que venden plazas en las pateras –es un decir-- a cambio de todos los bienes de un desheredado del Congo o Gambia, y otros parásitos desaprensivos y criminales, les sajan lo que les queda “buscándoles” trabajo o “capacitándoles” para un oficio. Algunos “empleadores” aseguran ingresos suficientes a los presuntos clientes “empleados” aunque no tengan ninguna habilidad y carezcan de experiencia laboral. Recuerda aquellos anuncios de otros tiempos: “Señoritas de buena presencia, trato amable y ganas de triunfar, que hayan cumplido 18 años y no sobrepasen los 28, se precisan para trabajo fácil y bien remunerado. No es necesaria experiencia ni se piden referencias”. Verde y con asas. Pero, claro, las “señoritas” de aquel tiempo, aún las más audaces, solían ser ingenuas, bastante iletradas, un poco demasiado ambiciosas y notablemente incautas. Y cuando habían caído en la tela de araña les resultaba más que difícil desembarazarse de ella, atrapadas en una red de amenazas, promesas, embustes, embarazos, violencia, ignorancia, compromisos y miedo que en ocasiones no se desanudaban sino con la muerte. En mi época de estudiante de Periodismo pretendí introducirme en una red de trata, exhibiendo fotografías ful de posibles pupilas, y como los tipos aquellos conocían más su oficio que yo el mío y el suyo, tuve que desaparecer durante unos meses porque no advirtieron, acaso para bien, que yo no era mas que un pardillo justiciero con la cabeza a pájaros y afán de aventura. Debieron suponer que era una cuña de otro clan o un infiltrado de la policía, cuando me hallaba tan desarmado como los ancianitos jubilatas ante los expertos cibernautas criminales de hogaño.

Vean lo que está apareciendo en Internet y juzguen por si mismos:

Estamos buscando hombres y mujeres honestos interesados en un buen trabajo bien pagado (1.500 €) y que ocupa solo 3 o 4 horas diarias. No requerimos ninguna experiencia ni habilidad especial. No desprecie este trabajo que usted estaba buscando y puede realizar desde su propia casa. Esta compañía familiar dedicada a las antigüedades no le exige ningún dinero; solo se lo hará ganar y le pagará la primera semana como empleado. Por favor, responda este e-mail a ...”

¡Conmueve tanto esta altruista oferta de trabajo...!

Darío Vidal

01/10/2008

 

       Caza a la espera (01/10/2008 11:44)


Publicado: 26/09/2008


 

ESTRESAR ALGAS


Rodaba con la radio puesta, en esa especie de duermevela semiatenta, en esa suerte de indolente vigilia en que se sumerge uno cuando oye una emisora porque no se pueden escuchar las otras de pura lata que son, cuando, de pronto –y eso es lo bueno de la radio--, oí que algunos estaban investigando en algún lugar la posibilidad de crear alguna suerte de petróleo degradando ciertas algas. Un nuevo motivo para la estupefacción, en un momento no sé si de fe o incredulidad en que no pasa semana sin que se anuncian nuevos modos de energía, la detección de nuevas galaxias, otros enfrentamientos por la oposición Oriente-Occidente, amenazas de atentados de Al-Queda, novedosos remedios para el cáncer, fórmulas para controlar la galopante crisis financiera que nos aqueja, y un inevitable desastre planetario para el próximo siglo por causa del cambio climático producido por el hombre, que acaba de anunciar en Santiago de Compostela el físico británico Stephen Hawking a principios de esta semana.

A mi me parece que, por pura higiene mental, conviene blindarse el ánimo y ser un poco escéptico, porque de otro modo estamos condenados al pánico y la melancolía, que es como decían antes a lo que ahora llamamos depresión. Puesto que el científico inglés dice que, con lo que se está hallando, queda poco espacio para Dios, habremos de consolarnos diciendo que vamos a dudar de todo, incluidas las modernas teorías que nos quitan la esperanza en un ser mágico o real que hasta ahora llamábamos Dios y que constituía muchas veces la última instancia para continuar en este “convento”. Las religiones no nos han dado la dicha. Pero la nueva ciencia tampoco nos la va a dar y a la vez nos arrebatará la esperanza, igual que a los réprobos de Dante cuando accedían al Infierno, en cuya puerta se leía “Lasciate ogni speranza” .

En fin, que se me han quitado las ganas de bromear con las algas para sintetizar el petróleo. Aunque el sistema es como para encargarle una glosa a González-Ruano, a Jaime Capmany o a Paco Umbral. ¿Saben cómo es el proceso? Pues muy parecido al de aquel “chef” al que pidieron pato salvaje y, como no sabía qué bicho pudiera ser, se puso a cabrear a las gallinas. En efecto, según dijeron o yo pude entender, se trata de privar de luz a las algas durante ciertos momentos para que sufran anoxia y de privarles de alimento en otros para que se desnutran. Esa especie de tortura fitológica les crea, según parece, una suerte de “inseguridad”, “ansiedad” y estrés –así le llaman--, del mismo modo que si fueran empleados sometidos a acoso laboral, o amenazados por un expediente de regulación del empleo. Así es que las pobres se envejecen como el plancton carbonizado por la acción de los siglos y las bacterias anaerobias, en muy poco tiempo.

En fin, un prodigio del “mobing” botánico que nos acerca a la máxima optimista de que “no hay mal que por bien no venga”. De manera que si Hawking nos priva de Dios, algún otro asidero encontraremos si Dios quiere, para no desesperar y consolarnos.

Darío Vidal

26/09/2008



 

       Estresar algas (26/09/2008 00:50)


Publicado: 25/09/2008


 

JUECES SIN PARTIDO


La sociedad española esta conmocionada ante el caso del juez Carlos Dívar porque es un señor al que no se le conocen vicios, ni amigos, ni enemigos, ni ruindades, ni afinidades políticas. Se rumorea, eso sí, que es católico practicante y que va con frecuencia a comulgar. Una cosa hasta ahora mismo frecuente en España pero que es ahora un motivo de alarma entre algún sector del respetable. Señor ¿pues no se ha dicho que ni el pensamiento ni el sexo ni la religión supondrán traba alguna para el ejercicio profesional de los ciudadanos? Si fuera maoísta, espiritista, masón o hare-krishna no habría despertado tantos recelos. Y eso a pesar de que se le reconoce como persona culta, de cortesía exquisita y trato amable, que es lo que en realidad debe alarmar entre la garrulez ambiente. (“Joder, tío, que viene un juez que da los buenos días, cede el paso, y no blasfema ni eructa”. “Hostia, ¿y de donde han sacado ese ejemplar...?”) En algunos círculos comentan con asombro que no pertenece a ningún partido. “¡Ya será 'facha'!” --malicia un avisado. Y es que, claro, alguien tiene que tener detrás para que le aúpen a uno así.

Es “el extraño caso del juez que no pertenecía a ningún partido”. El juez que no debía favores, el juez sin compromisos, el juez independiente. Un título de novela para Miguel Mihura. Y ya ven, esa condición debería ser indispensable para impartir Justicia con justicia, con rigor y con equidad. Pero entre nosotros constituye un contrasentido, una rareza.

Sorprende hasta qué punto se ha subvertido el valor de las cosas de un tiempo a esta parte. En otro tiempo hubiese resultado escandaloso que un funcionario público se declarase partidario de un partido, valga la redundancia, y ahora no solo no nos sorprende sino que admitimos que se nombran por cuotas como los miembros de algo tan serio como el Consejo General del Poder Judicial, que, por ser tan serio, fija en sus estatutos que sus componentes han de ser apolíticos.

Por supuesto que nadie es quién para impedir a una persona que tenga sus propias ideas y su criterio formado sobre las cosas; ni siquiera el Estado. Pero sí puede demandar que cada cual reserve sus ideas para la hora del voto. No es una ingenuidad. Es una delicadeza, cuando se trata de personas que tratan con otros --excepción hecha de los políticos profesionales que es lógico y natural que exhiban su militancia-- y más si pueden influir o incidir en los demás. Nadie contrataría a un camarero que dijese: “Yo no saco el café a un tío del partido Tal porque los de ese partido son unos ladrones”. Ni al que dijera: “Que vayan preparándose los del partido Cual si ganamos las próximas elecciones”. Un elemental instinto mercantil desaconsejaría tales alegrías de “librepensamiento”.

Es muy probable, casi seguro, que el juez Carlos Dívar tenga su opinión y sus preferencias. Naturalmente. Pero será muy inteligente que, a la hora de aplicar la Ley, se atenga exclusivamente a la norma, como ha venido haciendo hasta hoy. Y esto es lo que habría que pedir a los funcionarios y sobre todo a los de la Justicia: Piensen ustedes lo que quieran, pero que no se les note. Sería su mejor servicio a la Democracia.

Darío Vidal

25/09/2008


 

       Jueces sin partido (25/09/2008 21:34)


Publicado: 23/09/2008


 

MORATINOS EN EL CIRCO


Un presidente con dignidad, un ministro de Exteriores con vergüenza, y un país que se preciase –o sea uno que no fuese España--, no habría tolerado que la repatriación de unos inmigrantes ilegales se hubiese convertido en un bochorno planetario. No es de recibo escudarse en que no se puede negociar con países sin formalidad y sin cultura, en los que todos quieren poner la mano. Una nación seria tiene que prevenir cualquier eventualidad y tener planes B, C y D para afrontar hasta la más impensada contingencia.

Qué sentido tiene que vinieran a España representantes del país de origen para conocer e identificar a sus connacionales retenidos aquí, y qué haber negociado, pactado y acordado las contrapartidas –que las habría-- para volver a hacerse cargo de ellos. Inaceptable. ¿Qué hubiera hecho Francia, qué Inglaterra es un caso así?

Lo de menos, con ser mucho, es tragarse a los inmigrantes ilegales. Lo grave es hacer el ridículo en todas las cancillerías del mundo poniendo de relieve la miseria de nuestros recursos, la incapacidad de nuestra política --por llamarla de algún modo--, y la mediocridad de los cerebros –si es que hay alguno--, que idean, inspiran, conducen y orientan nuestras relaciones exteriores. Cómo han de tenernos en cuenta quienes presencian estos tristes espectáculos. Al mínimo e inefable Moratinos, conocido asimismo por Mantequilla, ínfimo paladín de las estrategias zapateras en el Tercer Mundo, le vendría grande la adjuntía al agregado de canciller en la embajada de Palikir, en lo más perdido y profundo de la Micronesia. Porque no es posible hacerse creíble ni respetable, con una mirada suplicante de perpetua sumisión y perplejidad, y el gesto de un anélido carente autoestima.

Uno de sus méritos consistía, según parece, en que hablaba swahili. Mas también lo hablan en Bujumbura y Dodoma, por no referirnos a las tribus y aldeas de las riberas del Tanganyka, y eso no les capacita para ser ministros de Exteriores. Aquí tampoco como se echa de ver. Y como la probada cerrazón, terquedad y contumacia castellana --”mantenella y no enmendalla”-- de su jefe Zapatero el del Talante, no nos autoriza a pensar que vaya a cesarlo, habrá que pedir a su partido que transfiera la presidencia a otro militante como por ejemplo, a María Teresa Fernández de la Vaga, y que ella elija a un jefe de la diplomacia con un cierto decoro patriótico y una pizca más de olfato, oficio, experiencia y mano izquierda. Su gestión hasta ahora podría haberla mejorado el conserje de casa, que no pasa de Graduado Escolar. Dicho sea con todo respeto a nuestro conserje, que no se ha graduado en la Escuela Diplomática ni habla idiomas exóticos.

Que no nos distraiga ZP moviendo los hilos de la señorita Aido con sus leyes de Igualdad, normativas sobre abortos, o campañas de exhumaciones cadavéricas, que es una macabra actividad contraria a las obras de caridad. Y que se preocupe y ocupe de la recesión económica para idear soluciones; que se dedique a solucionar los cientos de problemas que nos acucian y no a inventar otros que no nos desvelan. Y finalmente que reemplace a Moratinos por un diplomático normal –de los que han recluido en oscuras oficinas-- para que oriente nuestra política exterior con criterio, con habilidad, con mano de dama pero con firmeza. Y sobre todo con eficacia.

Darío Vidal

23/09/2008

 

       Moratinos en el circo (23/09/2008 23:57)


 

EL AYUNO DE 'PIRATA'


Alguna vez les he contado que tengo una perra albinegra y mimosa, una suerte de cojín de dócil plumón, una especie de osito de peluche que pocas veces se encrespa y porfía como si fuera una perra de verdad. Las más se adormece apoyada en mi pie como una gata. Le llamo Pirata porque tiene uno de sus ojillos apenas visible entre una fronda de pelo azabache como los parches de los bucaneros tuertos, pero igual le podía haber llamado Torera porque tiene la frente y las colgantes orejas negras como una montera. O haberla llamado eso, Montera, que habría sido mas certero.

Con los nombres de los animales nos sucede como con los de los hijos, sin pretensión de comparar: que les ponemos nombre antes de saber si van a concertar en género y número con su temperamento. El caso es que mi tierna, mi dulce, mi afable, mi cariñosa Pirata, que solo se desmanda y muerde cuando jugamos y pierde el sentido de la medida y el tiempo como los niños, me da una lección cada día.

Estas jornadas, a medias por el calor y las tareas que se habían quedado rezagadas y preteridas, apenas he comido. Y veía que Pirata parecía desmejorada y macilenta. Languidecía. Hasta que hoy me he dado cuenta de que tampoco ella había comido. Como yo no probaba bocado, ella ayunaba. Parece que quisiera expresar su solidaridad conmigo, su apoyo a no sabía qué, pero que debía de ser una causa justa puesto que era la que yo elegía. “¿Pero se puede saber por qué no has comido? ¿No te das cuenta de que si no comes vas a morirte, insensata? Y ella me miraba atentamente torciendo la cabeza o un lado y otro como esforzándose por entender, aunque estaba entendiendo la infinita dulzura que ponía en mi voz, que es más importante que las palabras, mientras agitaba frenéticamente la cola rizada como un surtidor de jardín. No se puede explicar la profunda ternura que este bicho me inspira, ni la idea de leal amistad que me comunica. Sé que puede parecer que desvarío y estoy dispuesto a cambiar las palabras para no atribuir a un animal “sacrílegamente” los más nobles sentimientos de las personas. Pero defenderé que un ser que toma partido por alguien, sin conocer obviamente las razones de la elección que él secunda, contraviniendo incluso la llamada del instinto y la proverbial sensación de hambre “canina” que le acomete, merece antes la consideración de amigo que el noventa por ciento de los humanos a los que damos ese nombre.

Cuando ha visto que me servía algo de comer y ponía la música, “Pirata” ha roto el ayuno y se ha dedicado a comer con fruición, alzando de vez en cuando la mirada mientras se relamía el hocico.(“¿Verdad que está rico?”).

Ahora está a mis pies sesteando, y de vez en cuando lanza un largo, un profundo suspiro de satisfacción, entreabriendo un ojo. Entiende que el mundo está en orden. Ha permanecido unos días malcomiendo o sin comer como yo hacía, porque era tiempo de no comer. Ahora que se puede, lo hace conmigo, con su amigo y ha comido deleitosamente. En este momento dormita a la sombra difusa de un estor, apoyando la leve cabecita despeinada en mi zapato con el rumor de voces y los olores familiares.

Me dirán que los perros no piensan estas cosas. Nosotros tampoco, pero las sentimos. Como ellos.

Darío Vidal

18/09/2008

 

       El ayuno de Pirata (23/09/2008 23:38)


Publicado: 15/09/2008


 

LOS JUECES SE HAN VUELTO LOCOS


El Consejo General del Poder Judicial, que está agotando su gestión en espera de que tome posesión el recientemente nombrado, ha querido dejar al que le suceda el terreno expedito y libre de la fea sospecha de partidismo, corporativismo, sectarismo y parcialidad. Tal vez para hacerlo bueno. Pero no era precisa tal abnegación.

El caso es que “en horas veinticuatro”, lo que queda del antiguo CGPJ ha despachado la chapuza del juez Tirado con 1.500 eurillos de multa, 250.000 pesetas para que me entiendan. Eso es lo que cuesta a los jueces –a criterio de los jueces-- una falta grave por la negligencia de no haber hecho ingresar en prisión al despreciable Santiago Del Valle, condenado por violar a su propia hija, lo que posibilitó que mientras tanto violase y asesinase a Mari Luz Cortés.

Y, en el mismo acto, el CGPJ saliente sancionó por una falta calificada de “grave” como la anterior, a un juez desaliñado que seguía dictando sentencias mientras utilizaba los lavabos con la bonita multa de 7000 euros. O sea que hay gravedades graduales, calificadas con tanta subjetividad que van desde los 1.500 euros por no encarcelar al culpable de un crimen repugnante, que quedó libre para delinquir nuevamente y asesinar esta vez a su víctima, a otras gravedades al parecer más graves --de 1.500 a 7.000 euros-- por hurgarse la nariz, tener mal aliento, dictar mientras se hace pipí y ser desatento con los funcionarios. Que yo no digo que no merezca un apercibimiento privado pero que no puede compararse al caso de Mari Luz. Ni tampoco parece creíble que el mismo CGPJ dejase impune la imprudencia y el comportamiento negligente del juez que, contra el criterio de la Fiscalía, concedió un permiso carcelario al abogado Emilio Rodríguez Menéndez, recluso peligroso y fuguista reincidente.

Si los delincuentes que la policía detiene no caben en los cuartelillos y salen por la otra puerta después de declarar –y haber proferido muchas veces amenazas contra sus denunciantes--; si la Legislación es tan comprensiva y benevolente con los que la contravienen; si el Gobierno es tan demagógico y garantista que los verdaderos amenazados son los ciudadanos decentes que son por el momento los más, y nadie se ocupa de que ingresen en prisión los criminales convictos, juzgados y condenados, o se les da vacaciones aunque tengan antecedentes por reincidencias, fugas y sobornos, y finalmente el órgano rector y la instancia disciplinaria de la Judicatura es tan comprensiva, tan cómplice, tan corporativista y “coleguilla” de los jueces por encima de todo pudor, de tal manera que a los dispensadores de Justicia no los juzgue más que el Cielo, entonces va a ser cuestión de promover aquellos tribunales populares de aficionados del Lejano Oeste, con la esperanza de que, por lo menos, se imponga el sentido común que es lo que parece que les falta a los actuales responsables del tinglado.

Descontados el revanchismo y la venganza, que por supuesto tienen poco de jurídico, de equitativo y de justo, no es posible que la técnica jurídica diste tanto del sentido común de la Justicia y los veredictos descontenten tantas veces a tantos.

Darío Vidal

15/09/2008

 

       Los jueces se han vuelto locos (15/09/2008 23:46)


Publicado: 09/09/2008


 

VAYA MIERDA


Vaya mierda. Vaya mierda, con perdón. Todo lo que son capaces de consensuar los mediocres politicastros de este desdichado país, deja tamañito al Parto de los Montes. ¿Recuerdan ustedes la fábula?

Pues nada: que un día los bosques y los campos, las dehesas y los huertos se despertaron con el sobresalto de un intermitente estremecimiento de la tierra, un temblor persistente acompañado de estremecedores gritos, voces penetrantes, insistentes gemidos capaces de poner espanto en el ánimo y quebrar la determinación del más valiente. “Qué sucede”, se preguntaron hombres y animales. Y una voz medrosa advirtió: “Recogeos todos, que los Montes están de parto y se teme que alumbren un monstruo gigante, voraz y carnicero”.

Todos se pusieron a resguardo hasta que cesó el estrépito, el temblor y los gritos. Y cuando el más audaz se asomó a la falda de los montes venciendo el miedo, vio a un atemorizado ratoncito tembloroso y muerto de frío.

Pues bien, eso es lo que han parido socialistas y populares al consensuar la lista del Consejo General del Poder Judicial después de dos años de quejidos lastimeros, gritos lacerantes y rugidos sobrehumanos. Una mierda. Una mierda inservible para el Estado, concebida al margen de sus intereses e insensible a la traición que está minando sus fundamentos. Un obsequio de tómbola al PNV y a CIU por parte del acomodaticio PSOE y el cobarde PP encaramados en la desconfianza mutua. Con la actual configuración del CGPJ se consolida el poder decisorio de seis millones de separatistas catalanes y vascos contra cuarenta y cinco millones de españoles --incluidos catalanes y vascos--, que son, se sienten y quieren seguir siendo decididamente españoles.

Zapatero auxiliado por Rajoy como un acólito servil, ha consentido que los miembros del Consejo pertenezcan a sus respectivos partidos o a asociaciones partidistas –a pesar de que fue creado para evitar interferencias de la política en el terreno de la Judicatura-- Así que serán nueve miembros del PSOE y otros tantos del PP. Y dos miembros de los partidos nacionalistas PNV y CIU. Con lo que esos dos miembros serán los que inclinen las decisiones de los 9 + 9 restantes, y habrá que portarse bien con los nacionalistas.

A los que no somos expertos en Leyes nos parece, entre otras cosas, un fraude de ley o una decisión inválida de pleno derecho, porque repartir cuotas de poder según ideologías en una institución en que están excluidos los partidos es una burla o si se prefiere un sarcasmo.

Así es que si unimos al pasteleo la impudicia de mostrarlo, mejor será que en lo sucesivo nos ahorremos la molestia de votar y el sonrojo de sentirnos estafados, engañados y burlados. Ahora ya sabemos sin ampararnos en la duda, que el Consejo General del Poder Judicial no está al servicio de los ciudadanos sino de los partidos dominantes, para repartirse la razón con el arbitraje imparcial de los separatistas. Para eso dos años de pugnas, insultos, denuestos y bravatas. Confío en que los militantes honestos de una y otra formación sientan vergüenza y los jueces independientes e imparciales, desprecio como nosotros.

Para un anémico ratón raquítico, inválido y medroso, tanto aspaviento. Que mierda, amigos míos.

Darío Vidal

09/09/2008

 

       Vaya mierda (09/09/2008 14:27)


Publicado: 03/09/2008


 

ESPAÑA HUELE A CEBOLLA


Cuando el verano moroso se empereza y el calor nos permite ya percibir otras sensaciones, puede detectarse el aroma del aire. Y el observador menos atento puede descubrir que las calles de nuestros pueblos y los zaguanes de las honestas casas de comidas no huelen a la contundente “fritanga” con acento de mil cosas que detestaban los “guiris” ignorantes –torreznos, pisto, costillitas, empanadillas, fritadas, firigolla, roscones de sartén o sartenada de mondongo-- sino que atufan a cebolla insípida, dulzona, saciante y poderosa, a la cebolla hervida de hospicios, internados y cuartelas de los años del hambre; a aquel condimento para no comer que nos hacía temer ir al internado con que nos amenazaban por no estudiar o hacer novillos.

Era la triste cebolla de Miguel Hernández que aparecía cuando la incuria administrativa y culinaria de los hospitales o el Auxilio Social no hacía por enmascarar la pobreza de recursos de los hogares, como aquellas abnegadas amas de casa que porfiaban, peleaban y discurrían para obsequiar a los suyos con aromas y sabores que hicieran parecer distintos los reiterados alimentos del Racionamiento de cada día.

El aire de España huele a mugre, a miseria y a pobreza, que es el hedor detestable de los “fast-food” en otro tiempo patrimonio de internados, hospicios y cuarteles, establecimientos en que no se cocinaba para el deleite de los comensales sino para remediar la hambruna del personal. Y por lo visto, la manera más eficaz, económica y satisfactoria de saciar el apetito es administrar a los comensales cebolla cocida a pasto, ese honesto bulbo jugoso, salutífero, desinfectante renal y diurético, pero insufrible si no se administra con tino. Este es el presente ultramarino con que nos obsequian los “cow-boys”, junto al inefable “ketchup” y las palomitas de maíz que por fortuna casi no huelen. El aire de España huele, desde hace unos años, al cuarto del cerdo, la zahurda o “la corte” --como decía en Aragón algún republicano recalcitrante-- en que mi abuela y sus asistentas colocaba todos los días el “gazpacho” --con perdón del delicioso y sabio gazpacho del Sur-- que cocinaban con patatas cocidas, panizo, frutas pasadas de sazón, mondas, peladuras o “pelarzas” de todo lo mondable y cebollas, muchas cebollas, cuyo aroma plebeyo y ramplón se imponía a todos los demás

Así como el aire de las calles del norte de África sabe y huele a espacias aperitivas y fragantes, el del sur de Francia a hierba segada y vino del año, y España a paja, fruta y trigo, ahora lo impregna todo la fetidez indisimulada y obscena de la cebolla hervida, humeante y fecal, que es la que le cuadra a la comida basura. Ni los figones menos exigentes de antaño se hubiesen atrevido a tan provocadora y disuasora invitación a la huida. Pero en el arrabal de la prosperidad insultante, cuando la recesión amenaza con poner fin al sueño utópico del progreso sostenible, nos orientamos para hallar lugar donde comer, por el olor infame, ordinario y detestable de la triste cebolla hervida, si acaso con un ligero aroma de rojo “achiote” maya oxidado del que usan los “indios coloraos” para teñirse, y que ahora invade con su agrio eructo, para gozo de todos, hogares, calles, restaurantes y avenidas.

Darío Vidal

03/09/2008



 

       España huele a cebolla (03/09/2008 19:44)


Publicado: 17/07/2008


 

AUTORIDADES CON GORRA


La Autoridad es siempre una trampa. Una trampa y una tentación para la que hay que estar preparado, porque exige responsabilidad, contención, buen juicio, ecuanimidad y ejemplaridad. No es fácil ejercerla porque es infrecuente que se entienda como un servicio, y un servicio casi siempre abnegado. Por el contrario, quienes no merecen ostentar esa alta representación la ejercen como capataces, “boss”, jefes y amos del cotarro, y están imbuidos de la impresión de que “mandan”. Y al que manda hay que obedecerle aunque cometa las más pueriles arbitrariedades. Suelen ser tipos a los que no ha tenido nadie en cuenta. Esos son los peores. Sobre todo cuando se cubren el cráneo desértico con una gorra o un casco que complementa su feroz apariencia de valiente profesional con botas lustradas, raros emblemas, insignias plateadas y arreos de metal y pasamanería, que encubren una mentalidad de doce años.

Hace solo unos días, cierto viejo amigo turolense con carnet de conducir de primera especial desde que le salieron los dientes, prudente por experiencia, experto en coches, y propietario de una concesion de automóviles con varias sucursales, circulaba con la calma de un padre de familia en vacaciones, a setenta por hora, con un coche de gran potencia detrás de un camión por la general, en el tramo de La Ampolla a Amposta (Tarragona). Al cabo de unos kilómetros, como se formaba cola detrás, intentó adelantar pero como vio que venía un camión de frente, dio intermitente a la derecha y abortó la maniobra. Así en tres ocasiones. Entones un coche patrulla de los “Mossos d'Esquadra” que circulaba detrás de él, se colocó a la par como en las “pelis” y le mandó parar. Se apeó el agente y con la camisa totalmente desabrochada, el cinturón flojo y sin la gorra. “A ver, documentación” --le dijo. “Buenas tardes” --respondió el conductor. “¡La documentación, le he dicho!”. “Le he dicho que buenas tardes”. Y después de un diálogo de sordos, mi amigo le entregó la documentación. “Mire usted –añadió por último--: aunque hubiese cometido una infracción, nada le exime de la cortesía y el saludo. Ni del aliño en el vestir, porque va usted con la camisa abierta, sin gorra y con el nudo de la corbata en estómago”.

El policía de la Generalitat se contuvo pero le miró con ganas de matarlo. Llamó por la emisora y oyó como le decían que tenía en orden los seguros y no arrastraba multas. Se le acercó nuevamente: “Le voy a sancionar por Conducción Temeraria”. “¿Le llama usted conducción temeraria a conducir a sesenta o setenta por hora detrás de un camión?” --le increpó el conductor, encrespado. El agente le miró entre irritado y divertido: “Hombre y voy a denunciarle también por Adelantamiento Indebido y peligroso”. “No será usted capaz de decir que he adelantado y firmar además esa denuncia”. .

Por toda respuesta añadió con ironía impertinente: “¿Prefiere que le extienda las multas en catalán o en castellano?” Y mi amigo Jerónimo, que tiene su retranca, contestó al hombre de prosodia impecable y acento neutro: “Como no soy catalán ni castellano, póngamelas en español que es lo que hablamos de Teruel”. “Ah, vaya, yo soy de Zaragoza”,– dijo el policía sin mirar, mientras escribía distraídamente. ¡Un gañán de Zaragoza!

“La madre que lo parió. Y luego se llevan la mala fama los catalanes. Me sopló 180 euros y tres puntos ¿Hay derecho?”

Darío Vidal

17/07/2008

 

       Autoridades con gorra (17/07/2008 23:43)


Publicado: 15/07/2008


 

LA PERFIDIA DE DE JUANA


La actitud provocadora, arrogante y chulesca de la Eta pintando en el firme del Hautacam cerca de Lourdes su anagrama repetido en los últimos cien metros que preceden a la meta de etapa del Tour, es poco importante aunque más fácil de evitar que hechos tan vergonzosos como que el criminal confeso José Antonio Urritikoetxea Bengoetxea, alias “Josu Ternera”, haya sido vocal de Derechos Humanos en el Parlamento de Vitoria durante años con el apoyo de Ibarretxe y el PNV. Aunque no menos relevante.

Esperen al 2 de agosto y tendrán ocasión de confirmar la burla lacerante y el ludibrio de ver instalarse a José Ignacio De Juana Chaos en la calle donostiarra en que viven allegados y descendientes de sus víctimas, a veces en los mismos pisos que habitaron. Domicilios en que moran algunas de aquellas admirables familias ejemplares, cívicas y con suficiente temple como para ocuparse de la madre del etarra durante su última enfermedad y soportar, además del desgarro feroz del asesinato, la cruel negación de consuelo por parte de la Iglesia del señor Setién y la prohibición de celebrar las exequias en las parroquias regidas por el clero abertzale, que son las más, y soportar las insistentes llamadas telefónicas durante meses, preguntando por el muerto, pisoteando su nombre, mancillando su memoria, e insultando a quienes no habían tenido tiempo de enjugarse las lágrimas, incapaces de entender aquella tenaz persistencia del odio. Pero esas cosas solemos olvidarlas.

O sea que, en unos días, todo volverá a la “normalidad” gracias a los jueces –a los que Dios ilumine-- y a la laxitud del Gobierno: Ignacio de Juana Chaos vivirá en la calle en que lo hacen, entre otras víctimas escarnecidas, la madre y la viuda de Joseba Pagazaurtundua, pero sin apearse de la actitud arrogante, altiva y provocadora que observó en los juicios por sus 25 asesinatos y que ha mantenido a lo largo de su encierro, porque asegura ante los jueces y el mundo no solo no avergonzarse ni arrepentirse de los veinticinco hombres que ha matado, sino estar orgulloso de ello. De modo que no solo la enormidad de su culpa --no purgada con el cumplimiento de sólo 18 años de los 3.129 años a que ascendía su condena--, desaconseja su libertad que sería injusta, sino que la reiterada falta de arrepentimiento, manifestada verbalmente y celebrando los asesinatos de su banda con cava y langostinos durante su reclusión, demuestran que no merece la libertad porque no se ha rehabilitado. Y por ello, su excarcelación y la convivencia con las víctimas de los asesinatos, supondría un sufrimiento adicional para los humillados.

Es lamentable que el incontinente José Bono, cuyo papel en el Congreso tiene poco que ver con la aplicación de las leyes, diga a propósito del despropósito que sería dejar que el terrorista se instalase entre los familiares de sus víctimas, que “la Ley es la Ley y garantiza la libertad de domicilio”. Mas la Ley esta hecha para el ciudadano y no al revés. Y entre las víctimas hay tantos conservadores como socialistas. Cuando se repasa la lista de cadáveres que hoy vivirían entre nosotros y que “condenó” y “ejecutó” este ex-falangista burgalés “frío y narcisista”, hijo de médico que no pasó de enfermero, que se hizo “ertzaina” y se alistó en la Eta para escalar hasta el Poder y colmar su “ego”, es imposible no sentir repugnancia hacia él y desprecio por los Gobiernos que han claudicado a sus chantajes.

Darío Vidal

15/07/2008

 

       La perfidia de De Juana (15/07/2008 17:44)


Publicado: 12/07/2008


 

MAS PATERAS


Mientras los bañistas invaden las playas, este año sin desbordar alegría, las olas nos dejan los restos del naufragio del Sur. Los despojos de un Continente empobrecido por la despiadada avaricia y el egoísmo inhumano de sus vecinos del norte, que han esquilmado durante siglos sus recursos y sus hombres, deportados como esclavos para colonizar el Nuevo Mundo.

No sé hasta que punto los europeos somos responsables del hambre de África, pero somos cuando menos culpables de que no haya sabido remontar las condiciones adversas de la Naturaleza y el clima mediante su propio impulso. La hipócrita experiencia colonial sobre todo con los negros se limitó a darles peces, pero no a enseñarles a pescar. Otra cosa fue la actitud de los costeños del Mediterráneo, en perpetuo contacto con Europa y más inclinados a guerrear y piratear que a acometer una actividad productiva. Pues hay que distinguir entre los islamistas norteños que no han querido, y los animistas del sur que no han podido, y para los que la colonización supuso una catástrofe histórica y un fraude económico.

Pero los europeos ya hemos comenzado a pagar la deuda de humanidad contraída desde hace tres centurias por lo menos con los hombres negros, a los que después de calificarlos de “morenos” y “personas de color” llaman ahora “subsaharianos” para negar tardíamente la connotación de racismo y la culpa como si “la negritud” fuese una lacra, remitiéndonos a la inocente condición geográfica para no tropezar con los no superados prejuicios étnicos.

Mas la contrición de las palabras no nos exime de la responsabilidad histórica, el pecado contra el hombre, ni el desdén por el color de su piel. Ahora ya es tarde. Pero todos los días se quedan desairados, ante la puerta que les cerramos, una legión de estas personas a las que un día hicimos esclavos de plantación y mano de obra gratuita.

Los que entonces no convertimos en ganado se han multiplicado y vienen a demandar la parte que les corresponde por el sacrificio de sus abuelos: las deudas de la vida como las del juego se pagan irremisiblemente. Y están aquí sin que les podamos dar la espalda, aunque nuestro empedernido corazón no se conmueva con la deforestación de sus selvas y el hambre que les dejamos en herencia, ni se conduela por los que llegan tan azarosamente o se quedan bajo el mar para alimento de los peces. Como los nueve niños menores de cinco años que fueron tirados por la borda de una patera a la deriva sin combustible, comida ni agua, esta semana porque habían muerto, o los dos bebés de pocos meses que perecieron cuando una ola gigante se los llevo con su madre al mar, y ella no se resigna a reconocer que los ha perdido a la vista de la costa después de haber cruzado Africa durante meses caminando de norte a sur y haber cedido a la humillación, a las violaciones sucesivas, al hambre y la sed. Todo para nada.

Alguien dijo hace tiempo lo que el Presidente manifestó públicamente hace unos días con toda cordura: que Occidente debía contraer el compromiso de apoyar el desarrollo de Africa como no hizo el Colonialismo, y ello si no por razones de justicia, por puro egoísmo. Ojalá. Pero la vieja Europa, bruja y ajada alcahueta puta pintarrajeada, lleva tiempo sin entender nada, tanto de esto como del cambio climático.

Darío Vidal

11/07/2008

 

       Mas pateras (12/07/2008 00:20)


Publicado: 10/07/2008


 

CRITERIOS JUDICIALES


La cuestión estriba en saber si hay que hacer Arte, Política, Medicina e impartir Justicia sólo para expertos, o para enriquecer a la gente mejorándola, hacerla feliz, reparar su salud y administrar sus derechos y deberes aunque sea inexperta pero frecuentemente sabia y capaz de se guiarse por el sentido común y el principio de equidad. He aquí la disyuntiva.

Carezco de formación jurídica y, en tal sentido, no paso de ser un opinante mas voluntarioso que eficaz. Así es que doctores tiene la Iglesia. Pero del mismo modo que la mujer del César no debe solo ser honesta sino además parecerlo, el común de los ciudadanos debería coincidir con los criterios que aplican los que están dedicados a ejercer tales funciones. O al revés. Pero desde luego no es positivo el actual divorcio entre las opiniones de los técnicos y la percepción que de ellas tiene la gente sencilla. En este sentido es revelador que los españoles, testigos pasivos de las arbitrariedades de estos funcionarios y de la pugna encarnizada entre el otrora prestigioso Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, sitúen a la judicatura nada menos que en el último escalón del “ranking” de las instituciones.

No me atrevo a aventurar si la divergencia entre lo que piensa la gente y las conclusiones a que llegan los jueces obedece a una inadecuada praxis jurídica o a la invasión del ámbito de los juzgadores por parte del poder ejecutivo. Pero este es un asunto que requiere soluciones urgentes, porque el hombre de la calle ha interiorizado un sentimiento de indefensión ante los magistrados peor que el de la dictadura precedente, que se fundaba en la arbitrariedad y en decisiones aleatorias y “orgánicas” supeditadas al humor del juez al levantarse por la mañana. Y así registramos veredictos contrapuestos en la revisión de los procedimientos, tornándolos de lo blanco a lo negro.

Hemos perdido la cuenta de estos fallos desconcertantes, con partidos de uno u otro signo en el Gobierno, pero acaso lo más escandaloso haya sido la instrucción de la causa por el acto terrorista del 11-M en la estación madrileña de Atocha, que un político calificó reiteradamente de “lamentable accidente” para apaciguar a los honrados criminales que lo perpetraron, al tiempo que cambiaba la actitud de los jueces.

Sería prolijo y enojoso enumerar las rectificaciones, manipulaciones e intoxicaciones, como las argumentaciones sesgadas y falaces en ocasiones insultantemente burdas, que nos arrojaron unos y otros. Pero mas bochornosa fue la obstrucción de quienes debían de haber recogido las piezas y recomponer los hechos, al manifestar que algunos no tenía relevancia investigarlos.

El último escalón de la cadena ha sido la reciente absolución de los cuatro funcionarios policiales incriminados por alterar los resultados de unas pruebas analíticas --y por ello fiables y objetivas-- que delataban presencia de ácido bórico en unas piezas del 11-M. Pero lo más delirante es que no constituya un delito de enaltecimiento del terrorismo que nueve calles y plazas del País Vasco lleven nombres de criminales entrenados para matar por la patria indiscriminadamente a los mismos transeúntes que pasan ahora bajo la placa que los inmortaliza. Dicen que cuando les dieron nombre la apología no estaba tipificada como delito. ¿Es preciso legislar lo obvio?

Darío Vidal

10/07/2008

 

       Criterios judiciales (10/07/2008 23:21)


Publicado: 04/07/2008


 

LA CORBATA DEL MINISTRO


Miguel Sebastián Gascón, de profesión Amigo de Zapatero, ha dado sobradas muestras de su talento, digo talante, durante su fugaz carrera a la alcaldía de Madrid. En aquella ocasión engañó, mintió y se desbordó, y como no sacó apenas representación se negó a recoger su acta de concejal y a ocupar su puesto en el Ayuntamiento (“¿Don Miguel Sebastián?”. “Sipi, que estoy aquí”. “Su acta de Concejal”. “¿Mi acta dice, con esa basura de votos...?¡Le doy así...!¡Amos, anda!”)

Y es que el “señor Sebas” se cae de puro chulo, que es más chulo que un ocho. ¿Qué digo se cae? Él no se cae: él se tira. Es un personaje de Arniches, un majo de zarzuela, un “sujeto de postín y circuntancias, con vergüenza, redaños y quinqué ¡olé que sí!”. Un figurín de 1957, que es cuando comenzó a emitir oficialmente TVE en el chalet de la Avenida de la Habana, con dos únicas cámaras dos, una de las cuales tenía el orticon jodido y dejaba memoria de la imagen.

Pero eso no viene a cuento. Lo que cuenta es que el tal es un sobrao capaz de sentarse en el escaño del banco azul del Gobierno por primera vez, sin ponerse la corbata. Y es lo que dice: “Yo he dado libertad a mis subordinados incluso para que se quiten la chaqueta, a no ser que se hallen en un acto público”. (No voy a ser tan primavera de excluirme yo, se habrá dicho) Pues, señor –tendría que haberle dicho alguien-- ¿en que clase de acto creía que se encontraba usted en pleno hemiciclo del Congreso, con luz, taquígrafos, cámaras de televisión y flashes? Y aunque no fuera por eso, una mínima cortesía demanda corresponder del mismo modo al decoro con que visten el resto de los diputados y sobre todo los otros miembros del Gobierno, su presidente y el presidente de la Cámara. Si hace calor, ellos también lo tienen. Y en las ocasiones en que preside la sesión el Rey, lo mismo.

Mire usted, “señor Sebas”, si no tiene la delicadeza, la sensibilidad y el tacto de entender ciertas cosas, usted no sirve para ellas. Menos aún para ser político. Nosotros hemos visto al Rey pasar revista a las tropas, cayendo chuzos de punta, y allí ha estado impávido calándose hasta la camisa como los soldados. Y su bisabuelo don Alfonso XII que Dios haya, se escapo de Palacio unos meses antes de morir, para ver y confortar a los enfermos del cólera en el Regimiento de La Granja con los que estuvo hasta llegar la noche. “Pues vaya gilipollez”-- dirá usted. Ya sé que no lo entiende.

Nadie tendría que obligarle a eso. Se siente íntimamente o no se siente. Y si no, se pone a vender neveras o se dedica a elaborar informes desde su casa a tanto el folio y santas pascuas. Pero tener además la arrogancia y la majeza de rechazar también la prenda que le ofrece discretamente el presidente del Congreso, que lleva corbata y encima está en su casa, es de una falta de educación y una zafiedad que lo inhabilitan a usted para desempeñar su cargo –el que sea--, para salir al extranjero en su ejercicio, y para representar a España en cualquier parte.

Y vaya con Dios, que no conmigo, ”señor Sebas”.

Darío Vidal

04/07/2008

 

       La corbata del Ministro (04/07/2008 10:19)


Publicado: 03/07/2008


 

ACOSO


Es verdad que el presidente, el responsable, el jefe no debe dar la impresión de estar vencido. Aquel en quien todos se miran no puede desfallecer aunque todo parezca en contra, y tiene que infundir la convicción de que los hechos están controlados y los problemas planteados y medio resueltos. Pero lo que no debe hacer es negarlos. Hemos convertido en paradigmática la gallardía con que Winston Churchill, al tiempo que reconocía su decidida fe en la victoria cuando embarcó a los británicos en la Guerra Mundial, anunció un camino de “sangre, sudor y lágrimas”. El pueblo es crédulo y confiado con aquel al que elige. Pero no es tonto. Y hubiese sido un funesto error pintar el presente inmediato como un episodio de Alicia en el País de las Maravillas.

Hasta ahora la vida no era fácil para los españoles “mileuristas” en su mayoría, ni para sus conciudadanos europeos con el sueldo justo. Pero los recortes de la crisis van a sumirlos en la indigencia, no en la reconocida y explícita sino en la vergonzante y encubierta, que es la que más deprime, deteriora y humilla. Las condiciones de vida han comenzado a poner cerco a las familias mientras la hipoteca, los plazos, las tarifas desmedidas de los servicios y el combustible, la creciente presión de Hacienda cada vez más exigente con quienes menos tienen, y los cierres de empresas con los consiguientes despidos, pintan un panorama desolador. Tornan en pleno siglo XXI de nuevo las Siete Plagas.

Y mientras tanto se estrecha el cerco, cada familia sufre un asedio y la vida se convierte en un acoso, al tiempo que el Presidente de la nación se aplica impertérrito y sonriente a la Ingeniería Semántica, cambiando el nombre de las cosas como hacen los terroristas y el diablo, que llaman “comando” lo que es una partida, “lucha armada” no al enfrentamiento en combate entre iguales sino a la emboscada con explosivos, “impuesto revolucionario” a la extorsión coactiva de los que se estima que pueden financiar a la banda (“organización armada”) y “acción bélica” (“ekintza”) a darle a un cristiano desarmado un tiro por la espalda. De modo que lo que la gente percibe como recesión, es solo una “aceleración negativa” que es como un avance hacia atrás o un correr reculando. ¡A ver quién me ata esa mosca por el rabo!

Es un discurso este no ya oscuro sino tenebroso, como las verdades cargadas de mentira, porque vacía las palabras de su significado con el propósito más descarnadamente demoníaco que pueda concebirse, y que la líder de “Unión Progreso y Democracia”, Rosa Díez, calificó de “perverso”. En realidad el empeño de Satanás según los teólogos es confundir, embrollar, ofuscar, trabucar, enredar, enturbiar y enmarañar, cuanto más si se utiliza esa divina destilación de la inteligencia que es la palabra.

En ese punto fue unánime el rechazo de los congresistas, que dejaron a Zapatero completamente aislado, acusándole de negar la crisis y haber mentido para ganar las elecciones. Una acusación que si toma cuerpo puede tener graves consecuencias políticas. Porque un país entero no puede sentirse engañado ni defraudado por quien estima que ha de velar por su destino colectivo. Y el señor Presidente abusa de lo que él considera su buena estrella. Más un sistema planetario colapsa como cualquier estructura. Y el acoso al que están sometidos los ciudadanos por la realidad puede incidir sobre él.

Darío Vidal

03/07/2008

 

       Acoso (03/07/2008 21:23)


Publicado: 02/07/2008


 

CONJURA DE LA MEMORIA


Me da la impresión de que la ciencia está tomando postura frente a Zapatero: a mi me preocuparía que la Memoria Historica, pudiera ser barrida por los móviles.

Todos sabíamos que las microondas que emite el móvil pueden producir tumores cerebrales, cáncer y discapacidad genésica que tampoco es moco de pavo. Pero lo que ignorábamos es que pueden dejarnos la mente como un papel en blanco. Acaban de decirlo unos científicos belgas de la Universidad Católica de Lovaina: el doctorando Kirk Adang y el director de su tesis sobre los efectos de las ondas pulsadas, el profesor André Van Der Vorst, quienes han probado en primera instancia, sobre una muestra de ciento veinticuatro ratas de laboratorio sometidas durante año y medio a radiación intermitente, que las ondas que emiten los teléfonos móviles, las redes Wifi y su antenas, reducen notablemente la memoria de estos animalitos, y en algunas ocasiones acortan su vida. Lo de matar tiene muy poca gracia, hay que reconocerlo. Uno ha estado siempre contra la pena de muerte y ha firmado solicitudes, alegatos y manifiestos cuando expresarse a favor de la vida era “subversivo”.

Pero eso de que un “tipper” burlón nos apee de la biografía y de la Historia puede que fuese beneficioso porque “nos haría dormir en el suelo como cualquier animal”, despojándonos de la arrogancia vana de los títulos académicos, de la huera fatuidad de las honras y los honores, y de la hinchazón de la autoestima hipertrofiada (“¿Qué opina usted de la situación, señor Secretario de Estado?” “La verdad es que no tengo ni puñetera idea ¿pero por qué me nombra usted de ese modo tan raro?”) Y también de la tentación de la petulancia (“Usted no sabe con quién esta hablando”. “¿Ah, pero es que usted es alguien?”)

Pues ya ven, ahí nos puede llevar una sobredosis de radiación que, no afectando a la inteligencia y solo a los recuerdos, puede hacernos tan humanos como las ratas –dicho sea con todo el respeto hacia ellas--, tan tratables como cualquier animal y, desde luego, despejarnos el camino hacia una sociedad más humilde y mucho más sencilla: la senda de la verdadera Democracia.

A mi me parece que la memoria es la patología de la Cultura. Los cristianos españoles hemos estado casi un milenio de uñas con los españoles musulmanes hasta reducirlos a “moriscos”; a Polonia han estado a punto de aniquilarla entre Rusia y Alemania; Alemania ha deseado a la dulce Francia con pasión carnal, y Turquía ha cifrado su proyecto vital en colonizar el oeste del Mediterráneo, aunque ahora acepte que la Unión Europea la posea. El caso es consumar esas nupcias entre Oriente y Occidente como novio o como novia. El proyecto auroral de la Comunidad pretendió en buena medida desactivar esa memoria perniciosa de los litigios pendientes, con un integrador Nosotros capaz de dirimir las diferencias en la mesa de negociaciones. Lo mismo que quisimos hacer en casa con nuestro sangriento desastre civil, hasta que el señor Zapatero, que además de necrófilo es el Gafe Mayor del Reino, se aplicó a desenterrar muertos con el propósito de rehabilitar a su abuelo, fusilado como otros miles en uno y otro lado, por pertenecer a una Logia. Así es que a ver si el móvil lo desmemoria y nos deja tranquilos.

Darío Vidal

02/07/2008

 

       Conjura de la memoria (02/07/2008 11:18)


Publicado: 30/06/2008


 

LA EUROCOPA DE ESPAÑA *


Idead, cavilad, luchad y sufrid si es preciso, pero no os rindaís; no os pediremos más, resulte lo que resulte,-- solicitaba la afición a sus futbolistas en Europa. Pero Luis Aragonés consiguió lo más importante: crear un equipo en que todos se sintieran a gusto; insuflar generosidad, espíritu solidario y afán de lucha en sus hombres; imbuir seguridad en los jugadores y fe en los seguidores, e inaugurar un estilo de juego sin imitar a nadie. Y esos son valores que trascienden los resultados. Ese es un trabajo de base que se debe a Luis Aragonés, a pesar del despiadado acoso del que fue objeto por parte de algún miserable y de periodistas que se hicieron eco, acusándole de “racista” y de “antifeminista”, dos descalificaciones que al parecer no necesitan ser probadas.

Cierta marca de cerveza difundía en un “spot” televisivo esa misma idea: Oh selección, mi selección, roja como la sangre: no más ilusiones defraudadas. No es necesario que seas la primera ni la segunda pero lucha hasta dejarte la piel. Y eso es lo que hicieron los hombres de la camiseta bermeja sin faltar un punto. Luchar, combatir, atacar, defender, pelear hasta el último momento de la competición, para seducir a los más reticentes y enamorar no solo a los españoles sino también a muchos que no lo son. Si jugando de ese modo la selección no hubiera conquistado la Copa de Europa, la hinchada no habría sido feliz como ahora, pero se habría sentido orgullosa también, asistiendo a la porfía del Niño Torres, Villa, Iniesta,, Silva, Xavi, Senna, Puyol, Sergio Ramos, Marchena, Cesc, Güiza, Iker el Santo y todos los demás, a cual mejor en su lugar y su momento. Hombres jóvenes y animosos que parecen haberse aplicado el entusiasmo de Rudyard Kipling en aquel poema sobre el vigor de la voluntad reflexiva y el propósito de no desfallecer ante las adversidades, que tituló “If” y constituye una suerte de oración láica que el seleccionador ha debido enseñarles en el campo.

Anuncian los vídeos de los partidos y este año se van a agotar. Como las fotos capaces de congelar una porción de tiempo indivisible para permitir que contemplemos con detenimiento la belleza fugaz de una acción huidiza, tal que el limpio salto de Fernando Torres en la final de la Eurocopa sobre el portero alemán, Jens Lehmann, impulsando el balón al fondo de la red.

Ayer como otras veces, el juego del alado equipo de España –al que en esta ocasión han comenzado a llamar “los de la roja” pese a que han utilizado la camiseta amarilla y la blanca tanto como la roja--, ha contrastado con la gravidez y la falta de fondo de otras formaciones que un dibujante de prensa representó como los elefantes ataviados con “tutú” que danzaban el Vals de las Flores en “Fantasía” de Walt Disney. Alemania tuvo que echar mano de los recursos de la impotencia, como los agarrones, las zancadillas y las patadas, para suplir la carencia de ideas, la falta de un proyecto ofensivo y la pesadez de movimientos, en contraposición a nuestro conjunto que sin menoscabo de la disciplina ni del concepto de unidad, jugó improvisando acciones, inventando jugadas, ideando escapadas y construyendo peligrosos ataques desde la defensa, que pudieron haber significado un par de goles más. Si la selección sigue jugando así habrá motivo para, sin renunciar a la prudencia, alentar en el futuro la confianza en la victoria.

Darío Vidal *

30/06/2008

 

       La Eurocopa de España (30/06/2008 23:01)


Publicado: 28/06/2008


 

DEMOCRACIA A LA AMERICANA


“Dime de qué alardeas y te diré de qué careces”, dice el saber popular. Y esto que nos parecía cuando niños una perversidad de los mayores, cobra toda su desoladora evidencia cuando se mira al hemisferio norte americano. No ya por la sangrante atrocidad del siniestro “goulag” sin Ley de Guantánamo y las detenciones, desapariciones y torturas perpetradas en todos los confines del Planeta en nombre de la Democracia americana, sino por la descarada segregación racial que se ha ejercido sobre todo contra los negros, pero también contra todos los que, sin serlo, no responden al patrón canónico del “Wasp”, blanco, americano y protestante. Ni el asesinato de un pacifista como Martin Luther King en la década de los 60 ha logrado deslegitimar al Ku-Klux-Klan.

La hipócrita transigencia intransigente hacia cuantos son diferentes que ha marcado la condición insular y remota de los británicos, trasplantada al Nuevo Mundo sin crítica ni posterior elaboración ideológica, ha abonado una arbitraria y pueblerina conciencia de superioridad respecto a los demás, que ha conducido a exculpar de responsabilidad penal, como a los de Abu Ghraib, a cuantos funcionarios y soldados norteamericanos cometiesen fechorías en el exterior, haciendo tabla rasa del Derecho Internacional, de la Convención de Basilea, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Justicia, la Ley, y la triunfal Democracia vitoreada.

No puede, por ello, extrañar que el trato que impone el Imperio a los diferentes sea no solo discriminatorio sino también humillante. Va para dos años que una mujer a la que le asiste la legislación española permanece en la cárcel, tras un procedimiento amañado, por no querer entregar una hija a su ex-cónyuge norteamericano. Hay por lo menos cuatro españoles condenados a muerte por imputaciones falsas con testigos comprados, que serán ejecutados si el juez no accede a una revisión del procedimiento y la sentencia, naturalmente movilizando a fuerza de dinero a los gabinetes de abogados capaces de distribuir ese maná con mano habilidosa. Porque en el país paradigmático de la Democracia y los Derechos, únicamente se accede a la Libertad con mucho dinero. Sin él no hay Justicia, ni Educación, ni Sanidad, ni Retiro laboral. El liberalismo salvaje condena a terminar la vida pobre según la democrática ley de la selva, la “American way of life”

Al bailarín Antonio Canales lo esposaron arrodillado y desnudo y le tuvieron horas antes de que pudiera pedir ayuda; el parlamentario señor Guardans que se negó a obedecer el capricho de un “gorila” de aeropuerto bajándose los pantalones y lo devolvieron a España como un fardo. Y todos conocemos casos de gente menos popular. Anteayer mismo fue detenido en Kansas un periodista de RNE que fue a EE.UU para ver a su hijo estudiante, al descubrir que llevaba en el equipaje una estrella de “sherif” adquirida en una tienda de souvenirs para turistas, acusado de usurpación de autoridad.

Es sorprendente que la Administración exhiba tal fiereza en la recepción de los forasteros que visitan el país –por no hablar de las grotescas precauciones aeroportuarias-- y que la policía sea tan puntillosa con indigentes, negros e hispanos, sin correr riesgos, y tan precavida con los “gangs” y el crímen organizado. ¡Que venga Barak Obama!

Darío Vidal

28/06/2008

 

       Democracia a la americana (28/06/2008 13:46)


Publicado: 27/06/2008


 

PODER FEO Y DINERO SUCIO


Dice un refrán castizo y feminista que “tiran más dos tetas que dos carretas”, lo que trascendiendo su significación inmediata y explícita, viene a decir que tienen más poder las razones subjetivas soterradas que las que la obviedad hace patentes.

Nuestro gran Quevedo escribía que “dineros son calidad” y, como dijo a los cuatro vientos hace unos años Paco Ibáñez al mundo mundial poniéndole música de su cosecha, “poderoso caballero es Don Dinero”, un saber corrosivo y disolvente que proclamó aquel franciscano mallorquín del XIV llamado Anselmo Turmeda quien aseguraba en sus versos rimados en jugoso mallorquín, que “els diners” hacen doctores a los analfabetos, jueces a los delincuentes, sabios a los que carecen de juicio y, en fin, “per diners canten fins els frares carmelitans”. Así es que, consecuente con su descubrimiento, colgó los hábitos como Martín Lutero tiempo después, viajó a Túnez y en 1387 abjuró del cristianismo que profesaba y abrazó la religión islámica tomando el nombre de Abdalá.

En fin, disculpen mi excurso porque tal vez me he ido muy lejos para decir algo que no justifica tanto circunloquio: para decir que la gente mezquina no vacila en vender a sus padres y su tierra a cambio de unas monedas –la traición no se paga más que con calderilla-- para comprarse el nicho más llamativo del cementerio y pagarse una esquela muy cara. Digo esto porque esta gente y los especuladores del cemento (con que se construyen los nichos) se han concertado para construir en un yermo soriano varias urbanizaciones –eso sí, urbanizaciones ecológicas--, lo que en principio no debería ser noticia porque la “cabeza de extremadura” tiene vastas extensiones en que caben las iniciativas más imaginativas. Pero he aquí que donde los sorianos que mandan --o sea ediles y diputados-- quieren construir, es sobre el poblado de la valerosa e inmortal Numancia celtibérica y encima del campo de Garray en que había establecido su campamento durante año y medio del sitiador Escipión. Los promotores de la iniciativa argüirán que no se va a construir sobre las ruinas propiamente dichas. No. Van a levantar las Torres Gemelas en la acera de enfrente de la catedral de Burgos, y no sólo alterarán por completo el paisaje sino que también deteriorarán el paraje para siempre.

De nada sirven las objeciones de universidades, autoridades científicas, historiadores y arqueólogos de todo el mundo que sugieren otras alternativas y apuntan emplazamientos distintos para las urbanizaciones en los cuatro puntos cardinales. Los depredadores del cemento ignoran que la Historia es patrimonio de la Humanidad y el suelo --alguno más que otro-- propiedad irrenunciable del vecindario aunque algún ayuntamiento pretenda apropiárselo, y pese a que algunas familias, como los Marichalar, se desprendieron de algunas fincas del término en favor de los sorianos, para que no fueran objeto de especulación.

A veces la envidia de la miseria se lamenta del patrimonio que poseen vascos y catalanes como si alguien se lo hubiese regalado. No entienden que la cultura es una fuente de riqueza irrecuperable. Y el pueblo soberano debería averiguar los movimientos recientes del Catastro de Rústica, la identidad de los propietarios y los accionistas del cemento, y las relaciones de cada uno de ellos con los políticos. ¡Poder feo y dinero sucio!

Darío Vidal

27/06/2008

 

       Poder feo y dinero sucio (27/06/2008 12:20)


Publicado: 24/06/2008


 

ESPAÑA SUPERA EL COMPLEJO


El triunfo de España ante Italia el pasado domingo me parece un logro expresivo. No soy “futbolero” y a mi juicio lo de menos es el partido. Lo más relevante es que la selección no batía a Italia desde hacía 88 años. Casi un siglo. No tengo el menor ánimo de “vendetta” contra la vieja Roma. En ella me parece estar en casa y sus moradores son de la madera de nuestros pícaros: unos sinvergüenzas, pero nuestros al fin. En realidad, aunque ese género nacido del hambre se haya nacionalizado español, las novelas de los tristes criados malcomidos nació en la baja latinidad con “El Asno de Oro” de Lucio Apuleyo y su progenie.

No se trata de alistarse contra nadie, sino de luchar por nuestra propia estimación. No desearía parecer pedante, pero después de unos siglos de vanidosa hinchazón y aparente poderío con una larga decadencia que no nos daba para comer (” 'Don' sin 'din' / mis cojones en latín” dicen en mi tierra), este país ha vivido dos centurias purgando su arrogancia, su soberbia y sus errores, primero con la frustración de El Deseado y los dislates del Rey Felón, que sembró el Carlismo con sus enfrentamientos civiles, los nacionalismos, la nueva Inquisición y la desavenencia en un país al que la guerra napoleónica había unido en torno al enemigo/amigo que nos ayudo a perder la escuadra en Trafalgar, con la cooperación del inepto Villeneuve. Una Restauración y dos repúblicas no supieron suturar ese roto y desembocaron en otra Guerra Civil y el “caudillazgo” de Franco. Dos siglos perdiendo contra todos, huyendo los unos de los otros y cultivando la planta de la delación y la miseria, vueltas las miradas sobre nosotros, mientras el resto de Europa progresaba, se equivocaba, rectificaba, se industrializaba y aprendía.

Dicho esto aquí, de sopetón y de esta manera, parece que no venga a cuento. Pero no se vencía a Italia en un encuentro oficial desde hace 88 años, de modo que muchos españoles han nacido y muerto sin vivir lo que nosotros el domingo 22. Aunque no se trata de la anécdota, como queda dicho, sino de nuestra predisposición a la derrota, fundada en una trayectoria adversa que algunos confundían con el “fatum”. Y no se trata de mal fario, sino de la suma negativa de los fracasos que desalientan y hacen concebir la idea de que no hemos nacido para vencer. Naturalmente cualquier contendiente normal admite que unas veces se gana y otras se pierde, pero cuando se instala en un individuo o un grupo la idea de que no va a triunfar, no tarda a instalarse en su cerebro la aprensión de que es inferior. Y cuando alguien cree que es inferior termina comportándose como si lo fuera.

Es cierto que desde la Transición menudean las gestas deportivas, si nos olvidamos del gol de Marcelino y el “tour” de Bahamontes. No voy a citar, para no ser prolijo, a los ciclistas como Contador, los motoristas de todas las categoría como Pedrosa, ni a Carlos Sáenz y sobre todo a Fernando Alonso cuando pensábamos que nunca un español estaría en la Fórmula Uno. No hablemos de Pau Gassol que triunfa en la NBA, el golfista Ballesteros o Carlos Nadal ganador de todo lo imaginable en las pistas de tenis. Ni podemos olvidar a los atletas que se inscriben ya en el medallero olímpico. Pero la gente ama el fútbol y es infeliz si le derrotan. La victoria contra Italia puede devolver a este país la confianza en si mismo. Dios bendiga a Aragonés.

Darío Vidal

24/06/2008

 

       España supera el complejo (24/06/2008 23:16)


Publicado: 22/06/2008


 

INOCENTES FORZANDO LA PUERTA


Mas de medio centenar de subsaharianos a la carrera han penetrado en tromba por la frontera melillense con Marruecos blandiendo piedras y palos con la determinación de los desesperados, a las cuatro de la madrugada de hoy primer domingo de verano de 2008. Antes, en las veinte horas precedentes han arribado a las costas andaluzas una patera con otros setenta negros o otra con treinta más. El continente africano tan vorazmente esquilmado y maltratado por los europeos, es desde hace años una botella de cerveza a punto de derramarse: una olla a presión en trance de estallar.

Mientras en la tierra prometida que se abre al norte del Mediterráneo hacia el brumoso y frío Septentrión nos entretenemos con empeños artificiales y objetivos inventados tales como ganar la Copa de Europa de fútbol o situar en los mejores puestos a sus pilotos de Fórmula Uno, los inocentes que huyen del Sur no tienen ocasión de distenderse con actividades lúdicas, porque su propósito es simplemente sobrevivir, comer una vez al día y hurtarse al hambre endémica que se está agravando con los despiadados juegos bursátiles de los frívolos “blancos” de siempre, y unos advenedizos musulmanes del desierto de cuyos pies ha brotado un líquido más preciado que el oro sin mérito ninguno de su parte, que les permite alcanzar los caprichosos arbitrarios de los fastuosos visires de sus cuentos.

Los tristes invasores de piel oscura probablemente no albergan malos sentimientos hacia los blancos invadidos, ni saben que estos han diagnosticado su mal y conocen ya los medios de remediarlo. Pero cuando sepan que también estamos en condiciones de rescatarlos de la hambruna y la miseria, dedicando parte de nuestro dinero mal ganado a dotarles de explotaciones agropecuarias, agua tratada, centros sanitarios y escuelas, ese día se romperá el mundo. Por eso tal vez algunos prefieren que se mueran y alimentan conflictos como el de Darfur. De ese modo amplían el mercado de productos de primera necesidad con la golosina de manufacturas ideadas para el Poder como son las armas de guerra. Mas algunos nos acusan ya de ser los emponzoñadores del “ezbolá” y los causantes del VIH, ideado por los EE.UU para aniquilarlos. Así explican por qué la industria farmacéutica no quiere proveerles de medicinas y vacunas si no pagan, sabiendo que ellos no tienen con qué.

Unos setenta hombres desesperados acaban de penetrar por la frontera de Melilla después de meses –tal vez años--, de caminar sin descanso por selvas y encharcados pantanales infectados de paludismo, poblados de insectos y alimañas en ocasiones mortales, de atravesar desiertos en los que el peor enemigo no son las bestias, las fieras y la fiebre. Este grupo es lo que queda de centenares de seres que partieron hacia la salvación y se quedaron en el camino; jóvenes cuyos restos son devorados por los gusanos y las moscas mientras se funden en comunión con la tierra. Y unos negros –poca cosa-- que cuando creían haber llegado a la meta, los han arrestado o están siendo buscados por todos los rincones del territorio --mientras España se enfrenta a Italia en Austria entre los cánticos de alegría de fanáticos y “tiffosi”--, para deportarlos de vuelta a su país. Tal vez no puedan quedarse pero es injusto expulsarlos. Habrá que desperezar a los políticos.

Darío Vidal

22/06/2008

 

       Inocentes forzando la puerta (22/06/2008 17:49)


Publicado: 21/06/2008


 

DE LA VIDA Y EL ARTE


Un lector airado me llama analfabeto por mi artículo “Perversión de los impotentes”. Y puede que lo sea, que no hay nadie sin lagunas que enmendar, pero no por las causas que él aduce. Me rechaza como interlocutor iletrado porque, según él, no entiendo el que llama Arte Moderno.

El arte actual explora los caminos trabajosa, fatigosamente, en muchas direcciones desde el hiperrealismo a la abstracción. Pero mi comunicante ha ido a elegir para denostarme precisamente lo que no es Arte. Esa actividad a que se refieren confusos los espectadores diciendo modestamente que ellos no saben de arte porque no lo entienden. ¿Cómo una persona normal que no ha sido desorientada por la Crítica puede no gozar con Mozart, con Brahms, con el minucioso Fortuny, el ampuloso Dalí o Pablo Serrano?

Las gentes del siglo XII se extasiaban con los motivos florales y las figuras humanas esculpidas en los capiteles de los claustros y gozaban ente los coloridos retablos de los templos en que oraban a pesar de que eran analfabetas en su mayoría, como los propios artistas. No es preciso saber leer y escribir para experimentar la armonía y el equilibrio inefable de lo bello, y también el desorden de la fealdad rescatada por la belleza –descartando por supuesto el “feísmo” que nos persigue-- aunque probablemente un observador cultivado lo vivirá con más hondura. Pero que nadie se engañe alegando que cierta obra no gusta porque es demasiado exquisita y los demás “no saben de Arte”. La obra que no convence, que no atrae, que no fascina, que no inquieta, que no sosiega, que no hace sentir y que en alguna medida no emociona, no es arte. Pero que no se desalienten: tal vez sepan hacer bien otra cosa.

No se si mi corresponsal es artista performa-deconstructo-instalativo, si es un crítico avanzado, si un “snob” académico, o un cristiano desorientado incapaz de discernir, que ha pretendido ponerse “à la page” a fuerza de leer monografías “para entender el Arte actual” como quien recurre a los manuales de auto-ayuda. Pero sorprenden su violenta pugnacidad y su desprecio insultante: algo le debe de ir en el negocio.

Para defender o denostar algo no hay que tener los huevos en el mismo cesto; no se puede ser juez y parte a la vez, ni “marchand” y crítico al mismo

tiempo.

Y en cuanto a la tácita defensa de las barbaridades en nombre del Arte, como lo de martirizar a un animal “mientras hablen de uno”, no voy a entrar en liza porque tal actitud no merece sino desprecio. No pertenezco a ninguna secta que espere la transmigración, ni a una sociedad protectora de animales. No soy un moralista ni un devoto, pero no hay empeño que valga lo que una vida, así sea de un animal. Porque la vida es una expresión sublime de belleza. La vida tiene algo sagrado y atentar contra ella constituye una profanación. Hay escarabajos que tienen mas dignidad que muchos humanos, aunque sean “investigadores” estéticos.

Darío Vidal

21/06/2008

 

       De la vida y el Arte (21/06/2008 19:58)


Publicado: 20/06/2008


 

PERVERSIÓN DE LOS IMPOTENTES


Hay impotentes que han oído hablar de que los artistas son famosos sin dar golpe y deciden que “para listos, ellos”. Parten, claro está, de algunas premisas falsas como la de que los artistas no trabajan, y de la presunción de que poseen imaginación y fantasía, aunque tienen la caradura suficiente para intentar dar el pego.

Lo de tener algo que comunicar ni se lo plantean, porque no se les pasa por la cabeza pretensión tan ambiciosa. Se aliñan con el mayor desaliño, se ponen los atuendos más zarrapastrosos, y helos ahí convertidos en artistas. Son como aquel chiste de Cesc en que un tipo se encuentra a un conocido junto a un desvencijado utilitario rodeado de botes y pintura, pinceles y cinta adhesiva. “¿Pero es que te has hecho pintor de automóviles?”. “No –responde el pringado de las brochas--; es que aprovecho los ratos perdidos para hacérmelo deportivo”.

A mi estos “bricoleurs” de domingo me tienen sin cuidado aunque en ocasiones destilen el resentimiento indigerible de no ser nada, eso cuando no aseguran que Tiépolo, Piero della Francesca, Reembrandt, Ticiano, El Bosco, Brueghel, Velázquez, Goya, Rodin, Van Gogh y otros perezosos diletantes “están ya superados”. (“¡No será por ti!”, apetece decir). A mi, se lo prometo a ustedes, los “amateurs” ociosos del palique, la tertulia y las investigaciones desordenadas --¡que quieren, estamos en la era de la ciencia y todo el mundo se lo pasa investigando, desde las galaxias a la tortilla de patata!--, que enmascaran con parloteo la falta de esfuerzo, trabajo, criterio y reflexión, me tienen sin cuidado. Por mi, como si se operan. Viven en sus “cerráculos” inhalando el aire viciado de la madriguera y, de vez en cuando, muestran a los amigos sus ocurrencias en forma de sanitarios-escultura, telas en blanco con los bastidores montados del revés, atrevidas “instalaciones”, desconcertantes “performances” como la del “paño maravelloso” y audaces “deconstrucciones”

Que contradicción: en la época de aquellos superados maestros, todos se juzgaban modestamente “artesamos”, y ahora los meros artesanos con el oficio mal aprendido, se reputan artistas. Aunque han rebasado el margen de la decencia como el innombrable médico-artista-anatomista austriaco que expone retazos de intestino, vísceras y fetos tratados con silicona o en formol, para deleite de los desquiciados “voyeurs”. Mas si esa exhibición de vísceras “en adobo” es estéticamente objetable, lo de exhibir la tortura de un animal hasta la muerte, es éticamente repugnante y abyecto, por mucho que se disfrace de arte conceptual.

Es más que discutible que el costarricense Guillermo Vargas, alias “Habacuc”, sea un artista. Al margen de que atar a un perro hasta que muera de hambre y sed no exige esfuerzo, fantasía ni creatividad alguna, sí denota una maldad y una falta de sensibilidad, de piedad, buen gusto y empatía que descalifican a ese fulano no solo como artista sino como persona de bien. No importa que la Juanita Bermúdez de la Galería “Códice” de Managua --otra que tal--, intente justificarse. Lo absolutamente inconcebible es que la Bienal Centroamericana de Arte haya invitado a este individuo para que repita la “performance” durante la exposición de este año. Y que nadie haya destituido fulminantemente a sus gestores.

Darío Vidal

20/06/2008

 

       Perversión de los impotentes (20/06/2008 22:11)


Publicado: 18/06/2008


 

LA OPCIÓN DE JOSÉ TOMÁS


Los agoreros detractores de José Tomás; los castizos del “díganme de que se habla, que me opongo”; los incipientes, precoces y culpables opositores apriorísticos sin motivos, causas ni datos, sospechaban de los triunfos que cosechaba en lo que en El Foro llaman “provincias”, porque no tenía agallas de presentarse en Madrid. Le reprochaban que no torease en Las Ventas porque no se atrevía a aparecer en la que califican ellos -- de manera pueblerina, infantil y por desgracia muy española--, de primera plaza de toros del mundo, cuando en realidad la mas grande y colosal es la de El Toreo de Méjico y probablemente la de afición más entendida, la de Sevilla.

Pues bien, José Tomás ha acallado los graznidos de los envidiosos y la arbitrariedad de los isidros recelosos con solo dos festejos. El primero con un buen encierro en el que demostró su condición de artista, y el segundo, el pasado domingo, donde exhibió su excepcional valor, porque con aquellos morlacos gazapones, mansos y peligrosos, no había otra cosa que demostrar. Ahora que ha toreado paralos gatos”, no tiene nada que demostrar por lo menos nada que pueda costarle la vida. Ya saben todos --como si las astas de los toros fueran de distinto diseño en la Corte y en Provincias-- que no tiene miedo físico y carece de miedo escénico, porque para hacer lo que hace se basta a sí mismo. Y el que quiera ver, que vea, como dice el Evangelista.

Antonio Gala cuenta hoy en su “Tronera” que cuando tenía siete años le dijo Manolete que “por encima de la incomprensión, los peligros y los riesgos, el torero tenía que estar siempre bonito”. Ese es el lema de los creadores y los artistas por encima del valor. El Toreo no ha de ser una lucha a brazo partido aunque a veces se eche a cara o cruz la vida, ni el torero un matarife o un mártir con la taleguilla tiznada de sangre, sino el oficiante de una inquietante y críptica ceremonia estética, acaso un tiempo religiosa, que nació en la cuenca mediterránea de Poniente y pervive en este país de contradicciones, como les mostró a los rusos mi amigo José Ignacio Martínez Manrique en una bellísima conferencia, inteligente, penetrante, magistral y llena de sabiduría, impartida en la boreal Moscú con propósito casi doctrinal y apologético.

Desde este momento sería juicioso que cesara el acoso al artista, no vayamos a matarlo como valiente, tal que otros con Manolete (“Manolete, Manolete / si no sabes torear pa' que te metes”). No es preciso aguijonearle porque le sobra “vergüenza torera” y ganas de agradar. Convendría hacer lo imposible por evitarle más riesgos de los que comporta naturalmente vérselas con “cuatreños” astifinos con varias toneladas al galope en un círculo de tablas. Para que se rían, yo me vi en una ocasión con un becerro que se me arrancó hasta ponerse a escarbar bufando en mis pies y senté plaza de valiente porque no me moví. No podía moverme. Ni hablar.

Así es que vamos a facilitarle las cosas aunque sea en beneficio propio. Y que él decida quitarse de encima, con decoro pero sin riesgos excesivos, a los morlacos enseñados y traidores que pueden aportar muy poco, apenas nada, al arte de la lidia, que es lo hermoso, lo grande y lo sublime. Porque toreros como José Tomás, se dan, con suerte, sólo uno por siglo. Vamos a procurar conservarlo. Y que Dios reparta suerte.

Darío Vidal

18/06/2008

 

       La opción de José Tomás (18/06/2008 20:18)


Publicado: 17/06/2008


 

LA VOLUNTAD DE MORIR


Con frecuencia los más medrosos, los que tienen mayor miedo a morir, terminan atrayendo la muerte. Es como si su temblor y su huida destilasen un perfume que la sedujese como a los perros el sudor de la presa amedrentada. Decía Ortega y Gasset en aquel inolvidable prólogo al libro sobre la caza mayor del conde de Yebes, que no hay nada que motive tanto a un depredador, que aquel que escapa porque se siente perseguido.

José Tomás es el paradigma del que busca la muerte para no perder la vida. La última tarde sufrió una cogida de tal gravedad que salió de la plaza por la enfermería cuando tenía preparada la puerta grande. Se aplica el lema de los guerreros espartanos a los que sus madres pedían que volvieran de la lid con el escudo o sobre el escudo, esto es victoriosos o muertos.

El torero de Galapagar ha apostado por una existencia de héroe con la determinación de alcanzar la luz, aunque la gloria acabe abrasándolo. Ha escogido vivir en el riesgo y la belleza, para morir de la manera sublime que esa vida merece. Ha dicho alguna vez que espera acabar en la plaza porque es la forma de morir de los toreros. Esa es la razón de su impavidez en los peores trances y de esa lidia serena, templada, lenta, medida y escalofriante, que sólo puede ejecutar un artista que se impone al miedo, un creador de belleza, un danzarín estático como un escultor del movimiento, que compone la figura desde todos los ángulos para comunicar la emoción que experimenta.

No es un suicida inconsciente ni un ignorante que desconozca los terrenos del toro y se coloque atolondradamente en su trayectoria. Ha depurado su arte después de muchas horas de reflexión y haber visto muchos toros antes y durante su periodo de retiro, apurando sus talentos hasta la linde de lo imposible, ponderando la exactitud y la plasticidad de cada lance si consigue que la fiera pase por su cintura o por su pecho sin desviarse de su camino ni cometer él ningún error. Cuando se produce esa conjunción, surge el pase templado, medido y pasmoso que descubre el escalofrío y la emoción inefable de la belleza: el complejo sentimiento de entusiasmo estético que se desvela con el hallazgo de la verdad. Mas si el cálculo o el pulso le traicionan, tiene la gallardía de no enmendarse, para abandonarse por completo a las astas del toro asumiendo su error.

Quienes ven como el toro y el torero van al encuentro de la muerte y saben que si aquel no cae de la estocada será Tomás quien muera porque no se ha dejado espacio para salir de la “suerte”, perciben que están presenciando un suceso irrepetible, inefable, estremecedor y sublime. Y aunque hasta ahora ha acertado, de esa manera han dejado la vida en el ruedo algunos de los mas grandes, como “Manolete” y “Paquirri” y estuvo a punto de sucederle a él pasado 15 de junio de 2008, cuando al entrar a matar, fue prendido por un asta en el muslo derecho que desgarró veinte centímetros, aunque por fortuna el animal no acertó con la femoral.

La clave de ese vivir no es el hambre como antes decían, sino el deseo de trascenderse que es otra cosa mas honda, en quienes tienen algo que decir, para poder “echarlo de sí” como decía el bardo aunque nadie más lo entienda. Y en cada corrida, en cada faena, en cada lance, piensa el artista que ahora sí, que esta vez va a ser la decisiva, aunque sólo lo sepa él.

Darío Vidal

17/06/2008

 

       La voluntad de morir (17/06/2008 23:56)


Publicado: 14/06/2008


 

MENTES DESÉRTICAS


Excelente el fichaje zapateríl con la ministra de Igualdad. Cuando haya problemas –y ahora los hay-- bastará con sacar a pasear a Bibi Aído, a ver qué parida se le ocurre para distraer al personal. Aunque no creo que tenga mucho recorrido vista la pobreza de su repertorio, dale que te pega con el sexo en la Gramática. Alfonso Guerra era otra cosa. Era un provocador con recursos. Era un tipo leído, ingenioso y mordaz, en tanto que esta chica es un producto transgénico de la sociedad opulenta de la postransición, víctima del actual plan de estudios, con una Primaria sin incentivos, una Secundaria sin metas, y una Universidad a la carta, sin ambición y para estar por casa. Pertenece a la primera oleada de universitarios “a la violeta” --aunque ella no sabe lo que quiere decir eso--, confeccionados a la medida de ciertos candidatos para “clonar” electores. (“A ver ¿que quieres estudiar tu?” “¿Yo? Nada”. “Muy bien: a ver, usted, extiéndale al chico un título de Nada”. “¿Y tú?” “Yo querría Económicas que dicen mis papás que tiene mucho futuro, pero es que el Análisis Matemático no me entra”. “¿Será por eso? ¡Como si no hubiese asignaturas! A ver, en el programa de esta niña que sustituyan el Análisis Matematico por Historia del Arte. ¿Te gusta más así?”)

Y esto no es más que el principio. Hay que prepararse a soportar a unos españolitos analfabetos en varias materias, satisfechos de sí y con las mentes en barbecho por culpa de una Universidad “placebo” y complaciente, capaces de decir como Bibiana Aído –quien no alcanza la talla de becaria-- que la voz sudamericana “guay” y la palabra chiquitocalzadeña “fistro” son anglicismos, y afirmar con la altanería, la audacia y el desparpajo de los ignorantes, que están admitidas por la Academia. ¡La vida es una tom, tom, tómbola! Y no se lo tomen a broma, pues a partir de ahora tendrán razón porque van a ser mayoría.

Como los hijos hablan de sus padres y los perros de sus amos, así los elegidos hablan de sus electores y los equipos de colaboradores de sus jefes. A Zapatero se le juzgará por la frivolidad con que ha gobernado y la previsible actuación de algunos miembros de su entorno electivo como el reincidente Fernández Bermejo, la ineficaz, desabrida y arrogante Magdalena Álvarez, el pasmado Moratinos, el adulador Bernat Soria, y este pimpollo de la Igualdad.

Y discúlpenme por decir que no iba a hablar más de esta chica, pero no sé si voy a poder cumplirlo.

Darío Vidal

14/06/2008

 

       Mentes desérticas (14/06/2008 23:43)


Publicado: 13/06/2008


 

IGUALDAD DISCRIMINADA


Mi querida doña Bibiana: es usted una mina. He leído con alguna calma las declaraciones que hizo en el “Congreso de los Diputados y las Diputadas” y promete depararnos hilarantes jornadas de esparcimiento y holgorio en competencia con su coterránea doña Magdalena Álvarez, que en relación con los problemas es como la miel para las moscas: que se quedan “presos de patas en ella” sin poder desembarazarse de ninguno. Solo que ella está aquerenciada y ha desarrollado sentido, tiene más trapío y posee una imagen más bronca y voz de caporal, en tanto que usted es como una gacela Thomson inquieta y juguetona, que pasaba por ahí al azar, y a la que Chaves ha querido gratificar incorporándola al grupo de “el cupo”. El caso es que entre una y otra van a hacer las delicias, por lo menos, de los periodistas parlamentarios.

No desearía dedicarme a sus ocurrencias de manera monográfica como llevo camino de hacer, ni escribirle una suerte de contra-blog, peri-blog o para-blog, porque usted ya lo hace muy bien. Pero es que Su Señoría (o Su Señorío) resulta irresistible y no va a ser fácil sustraerse a la provocación.

La primera cuestión que habría de plantearse –y no es un desaguisado que deba atribuírsele a usted aunque se lo encuentre ahí-- es si es justo, ecuánime, igualitario, democrático y lo que es más grave, constitucional, que la pena que grava una culpa sea distinta para un moro o un cristiano, un negro o un blanco, un homosexual o un heterosexual, un español o un comunitario, un europeo o un asiático. ¿Qué me responde? Porque lo mismo puede decirse si el criterio punitivo se funda en el sexo. El que delinque, sea quien sea, ha de ser reprimido según su culpa. Así de sencillo.

Sus santas compañeras mártires responden que los machos son más proclives a las actitudes violentas. Pues muy bien: en el pecado llevarán la penitencia. Y si reinciden, con recargo. No es de recibo la tesis de algunos que confunden la Democracia con el tocino, según la cual una vez purgado el delito, pelillos a la mar. No. El penado debe quedar limpio por completo si se rehabilita; pero si reincide deben pesar sobre él los antecedentes como una losa. Así es que si los delincuentes de género repiten, leña al mono, con el agravante de reincidencia. Pero que un mismo hecho sea tipificado como “falta” si lo comete una mujer y como “delito” si lo comete un varón, en virtud de una llamada “discriminación positiva” es algo que daría risa si no fuese asunto tan serio. Eso, Señoría (o Señorío) es algo que no lo suscribirían ni en Zululandia. Por eso ha sido el hazmerreír en los ámbitos jurídicos del Continente, y abunda en el prejuicio machista de que las mujeres carecen de sentido de la Justicia, de la equidad y la sindéresis. Y ha sumido en el ridículo y el descrédito a la Sección Femenina zapatera. Flaco servicio a la acusa.

Pero vayamos a lo que usted ha dicho. Se propone desarrollar hasta las últimas consecuencias la Ley contra la Violencia de Género, impulsar la Ley de Igualdad, e iniciar la redacción de la Ley Integral de Igualdad de Trato, para erradicar la discriminación por causa de las discapacidades, de la edad, la raza, la religión o el sexo. ¡Ahí te quiero, escopeta! La señora Aído está abocada a la esquizofrenia si no suprime la idea de “discriminación positiva” --para otros, negativa-- de la primera de ellas, para hacerla compatible con la lógica, la equidad y la Constitución. Mal rollo, piba.

Darío Vidal

13/06/2008

 

       Igualdad discriminada (13/06/2008 00:49)


Publicado: 12/06/2008


 

MISS IGUALDAD”


No me parece imposible que Bibiana Aído pueda volver loco a un caballero si se lo propone, ni mucho menos, pero me parecería un torpeza por su parte que “le cambiase la masculinidad”, que es lo que se propone hacer con los españoles desde el Ministerio de Igualdad. Mal rollo, tía. Ahora recuerdo la historia de un jalisqueño, remacho él, que decía en un tasquita de Andalucía, pongamos por caso: “¡Pos en Jalisco somos todos puros machos!” A lo que respondía el cofrade de la barra: “Ya ve, pues aquí somos la mitad machos y la otra mitad hembras, y no tenemos queja”.

Lo que ya me parece más difícil, pese a su indiscutible buena disposición, su buena figura, su buena sonrisa, su buena... de todo y su “glamour” (sustantivo de los años 40 recuperado por los inválidos del idioma) es que consiga cambiar la masculinidad de los hombres como Pedro Cerolo pretende. Tal vez algunos querrían lograr lo mismo con la feminidad femenina, aunque de otra manera, para dejar de lado los llantos, las presiones afectivas, los chantajes sexuales, los morritos en ocasiones deliciosos pero morritos al fin, y otras estrategias desconcertantes. Pero nada. Que no se puede, doña Bibiana. Que somos como somos, y lo somos para bien. Que se lo digo yo. Y si el modelo masculino no le “mola”, bastante hará con domesticar al ejemplar o ejemplares que la fortuna le reserve, que no será poco.

De todos modos, me parece que tiene una fijación sexual; que cuando a usted la etiquetaron le pusieron el cerito con la cruz debajo, del mismo modo que algunos pichabravas llevan el cero con la flecha enhiesta a un lado. Que le vamos a hacer. Pero me parece que eso no predispone precisamente a la igualdad porque tiñe nuestro comportamiento del color de las hormonas. Sobre todo mirando desde los rozagantes 31 años como Su Excelencia, bendita sea, que contempla el mundo en un decorado marino y luminoso orlado de playas de arena fina, clara y plateada, como las que a los ingleses les fascinaban, tanto como a los griegos los talles cimbreantes de aquellas bailarinas que les hacían perder el sentido. Por ello algunos eruditos sitúan Cádiz en la ruta de Ulises, retenido varios años por unas sirenas que bien pudieran ser aquellas mismas danzarinas de cabello largo, coral en los zarcillos y conchas en el pecho, que movían el mundo cuando agitaban las caderas.

Dios la bendiga Bibiana –aunque sea agnóstica, que Él no repara en tan nimias cosas-- por gaditana, por permanecer en la veintena como quien dice, por ser Acuario –¡qué otra cosa se puede ser siendo de Cádiz!-- y por guapa (y no sea hipócrita llamándome machista, que por algo se aderezó con aquel entallado vestido rojo para hablar ante los miembros y “las miembras” del recién bautizado “Congreso de los Diputados y las Diputadas”). Pero algo le sucedió, mi querida Bibiana de mi vida, cuando anunció la erección de un monumento a las víctimas de la violencia de género y prometió la ley integral contra el tráfico de personas con fines de explotación sexual. ¿Y las personas explotadas a secas que son mayoría, no la merecen?

Que no, doña Bibi, que su currículum es el de un/una licenciado/a recién titulado/a, pero su cerebro no destila una sola idea. No me convence usted. Es una frívola adorable para invitarla a gambas y martini. Pero no puede ser usted ministra. Aquí sí, en femenino.

Darío Vidal

12/06/2008

 

       Miss Igualdad (12/06/2008 17:27)


Publicado: 11/06/2008


 

MIEMBROS Y MIEMBRAS


Una muestra de lo que una persona tiene en la cabeza y de la madurez de sus ideas es lo que hace al acceder a un puesto de responsabilidad. Hugo Chávez se propuso la nacionalización de la producción minera en beneficio de sus compatriotas, hembras y hembros; la femenina presidenta Kirschner de Argentina, reasentar el “Justicialismo” neoperonista al servicio del pueblo (y de la “la puebla” por supuesto), del mismo modo que, en otro tiempo, los generales de infausta memoria quisieron recuperar la soberanía de las Islas Malvinas. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha apostado por el servicio a la nación, aunque alguna vez se haya ido de modistos y peluqueros, tal vez para quedar bien, con otras compañeras hipermétropes, présbitas o, por decirlo más claro, cortas de vista. Aunque eso han sido veleidades pasajeras, porque una política también tiene su corazoncito.

Sin embargo la ministra de Igualdad –Jesús, María y José, qué cartera-- a la que no se le ocurre qué hacer con su amplio e inabarcable cometido, ha decidido que los hombres maltratados tengan también un teléfono de contacto para quejarse cuando sus mujeres les llamen cornudos, cabrones, calzonazos y consentidos --algunas veces con música de sartenazo--, y para confiarle a la telefonista que les están entrando ganas de darles un mamporro. “No haga eso; no sea débil: resista”. “Pero, señorita, es que llevo toda la vida y estoy perdiendo la paciencia”. “Usted no haga caso; usted como sí no”. “Es que, ahora que estoy en el paro, me dice que vivo de ella y soy un chulo y un parásito”--, se queja sollozando. “Lo que tiene es que ir a un psiquiatra”.

Por supuesto que no justifico el mamporro ni de unos ni de otros –uno ha de andar justificándose siempre, qué lata-- pero puesto que la titular del Ministerio de Igualdad, Bibiana Aido, parece querer reconocer que también algunos hombres sufren acoso, no sería malo que recibiesen asistencia también no solo “las miembras” del neologismo que ha inventado, sino también los miembros de esta sociedad. Y que se la pase el complejo de no llamarse Aída.

Mas por lo común, las paladines (¿o ”paladinas”?) están en asuntos de más enjundia. Por ejemplo, el ala más feminista y radical del feminismo hispano, ha conseguido que Ángela Bustillo –que no debe pasarse en la modestia ya que posee un Busto razonablemente apetecible-- pueda presentarse al concurso de “miss” saltándose el reglamento a la torera, aunque sea una mamá con niños y una“mistress” con toda la barba –es un decir--, igualando de este modo el insondable misterio de la Inmaculada Concepción. Otra facción de activistas, en vez estar por que las mujeres cobren igual salario a igual cometido, que sería una reivindicación merecedora de una huelga general, están en el fútil empeño de desvirtuar la Gramática, siguiendo a la esclarecida diputada Carmen Romero cuando se dirigía a los “jóvenes y jóvenas”, y secundado de modo entusiasta por el “lehendakari” que haría moneda falsa por ciscarse en todo lo español, incluida la gramática.

Y no comprendo aún por qué no postulan la denominación de mujeras y mujeros, ya que la voz Hombre está proscrita por las analfabetas funcionales, ignorantes de que la palabra hombre no es sexista sino la versión castellana del genérico latino “Homo” --con hache, no de lavadora-- un orden de la familia de los primates (y “primatas”). Que Dios nos ampare.

Darío Vidal

11/06/2008

 

       Miembros y miembras (11/06/2008 19:06)


Publicado: 09/06/2008


 

EMBUDO NACIONALISTA

En un principio, los “pobres” catalanistas políticos del catalanismo insolidario, pusilánime, plañidero y llorón que denunciaban persecuciones anticatalanas y complots centralistas –confundiendo la nativa catalanidad con el catalanismo impuesto, sectario, pedigüeño y arrogante-- inspiró el eslógan “entre tots ho farem tot” (lo haremos todo nosotros solos) y, poco mas tarde, en una memorable campaña de la Cruz Roja, el de “Sang catalana pels catalans”, que obtuvo los peores resultados de la historia, se puso de manifiesto que el común de los catalanes sin “ismos” se sienten cómodos con su identidad, y con frecuencia avergonzados de las actitudes despectivas de sus otros paisanos que cuando organizan congresos profesionales eligen como lenguas oficiales el catalán, el ínglés y el francés por ejemplo, y resulta imposible presentar una sola ponencia ni leer una comunicación en español, como si el español, que es también su lengua, fuera “suahili”. Hace solo unos días estuve con unos amigos en el templo de Santa María del Mar, erigido con sus manos por marineros y estibadores cuando Cataluña carecía de complejos, y quise obsequiarles con un librito bellamente ilustrado que se los recordase. Bien, pues no había. “Se habrá acabado”,- dijo el meapilas del tenderete sin molestarse en mirar. Pero estaba en todos los restantes. Incluído el japonés.

Estamos viviendo una campaña de inmersión en catalán desde que los alumnos de secundaria no secundaron la asistencia a clase y ahora el idioma se ha impuesto por Ley. Y en los patios de recreo se amonesta a los que se dirigen a los demás en otro idioma. Esto es lo que podría llamarse el embudo nacionalista. Una práctica clerical abiertamente soviética.

Se ha conseguido ya que todas las radios emitan todas las horas en catalán y como no acababan de conseguir que los comerciantes lo utilicen en todos los casos, han decidido chantajear para que se rotule, se responda, se hable y se escriba en catalán. He podido comprobar que en lugares que respondían en español, responden invariablemente en catalán –lo que me parece muy bien-- y no cambian de idioma ni por saber morir. Al parecer, tal como instituyeron una “gestapo” ambulatoria para delatar a los comerciantes tibios, han creado un servicio de espionaje telefónico para que no sepan si hablan con un agente provocador.

Es lo que han hecho los responsables de política lingüística de las Islas en un gesto de noble emulación, con la línea “Berlin Air” a la que exigen que se publicite y hable a sus clientes en balear. Una campaña idéntica a la de Cataluña contra sus “invasores” extranjeros, solo que los perspicaces baleáricos que viven de ellos, van a matar la gallina de los huevos de oro.

En Barcelona iniciaron la pugna negándose a acoger inmigrantes, lo que sentó fatal al común de la sociedad que los tachó de egoístas pueblerinos e insolidarios y les hizo frenar el ataque; ahora pretenden que no lleguen extranjeros, vetándoles el español ya en el aeropuerto, lo que ha irritado y tiene desconcertados a los alumnos de español, cuando se percatan de que han elegido el destino equivocado. No es eso lo que quería el honorable cordobés, pero así son las cosas.

Darío Vidal

09/06/2008







 

       Embudo nacionalista (09/06/2008 23:19)


Publicado: 06/06/2008


 

RAJOY PIERDE EL TREN


Parafraseando la célebre aporía sobre la genialidad del genio, cabría preguntarse si el tirano nace o se hace, lo mismo que si la cercanía del poder cambia a los dirigentes aún antes de alcanzarlo. Parece mentira pero desde la noche del triunfo de Zapatero en que vimos a un Rajoy vencido pero entero y digno, a la fecha de hoy, la imagen del lider del PP se ha deteriorado hasta casi la consunción.

Después de su primer arranque de dignidad, lo primero fue lo de agarrarse a su cargo argumentando repetidamente que lo hacía por la insistencia de los militantes; después aquello de manifestar que si los otros presentaban sus candidaturas por qué no lo iba a hacer él también; mas tarde sugiriendo que la interposición de otros liderazgos supondría la desmembración del partido; después pidiendo a sus próximos que no hablaran ni respondiesen a los políticos y los medios cuando les preguntaran por María San Gil y Ortega Lara, al tiempo que dejaba desgastarse a Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón-- que parece dispuesto a premiar después de genuflexo sentándolo a su diestra --como si él únicamente pasase al azar por allí, mientras sacaba a pasear el cuerpo incorrupto de Manuel Fraga del baúl en que estaba arrumbado.

El caso es que, en poco más de dos meses, ha recorrido a los ojos de sus votantes el camino que media entre ser un ídolo o un villano. Y la gente que creía en su recto discernimiento y suponía que no perdería nunca el aplomo y el decoro al husmo de un plato de lentejas, como les ha ocurrido a otros, han descubierto, para su frustración, que no trataba de “aggiornarse” para la nueva y durísima travesía del desierto que puede conducir, o no, a la Moncloa, adoptando una nueva estrategia, sino que estaba dispuesto incluso a mudarse de ideología.

Está visto que le preocupa tanto no perder el tren --que tal vez ya no existe--, que ha soltado las manos del timón para que lo empuñen quienes quieran, y gobiernen el partido los segundones y los advenedizos, para poder dedicarse enteramente a cosechar avales y garantizarse el voto en el próximo congreso, sin preocuparse de la sangría de militantes que devuelven el carnet ni el abandono de algunos de los individuos más singulares, luchadores y carismáticos, tal que algunos miembros de la directiva que han puesto su vida al servicio del PP --como otros vascos ejemplares la pusieron en su día al del PSOE--, sufriendo vejaciones, amenazas, y riesgo cierto de la vida, hasta tener que prescindir de la intimidad compartiendo la existencia con los escoltas.

Pero Madrid, que gira en una órbita olímpica muy por encima del suelo que pisan los humanos, se ocupa de otras cuestiones de mayor fuste y enjundia, como la maniobra, la intriga, y la emboscada, de modo que carece de tiempo para alimentar esos temores de provincianos consistentes en mirar debajo del coche antes de abordarlo, negarse a abrir la correspondencia y evitar salir de casa si un escolta tiene la gripe.

Mientras media España se siente postergada, el que se postula para jefe de un partido y tal vez para presidente de la nación, ha abandonado la política para refugiarse en la intriga interior. Rajoy ha perdido el tren.

Darío Vidal

05/06/2008

 

       Y Rajoy perdió el tren (06/06/2008 01:07)


 

RAJOY PIERDE EL TREN


Parafraseando la célebre aporía sobre la genialidad del genio, cabría preguntarse si el tirano nace o se hace, lo mismo que si la cercanía del poder cambia a los dirigentes aún antes de alcanzarlo. Parece mentira pero desde la noche del triunfo de Zapatero en que vimos a un Rajoy vencido pero entero y digno, a la fecha de hoy, la imagen del lider del PP se ha deteriorado hasta casi la consunción.

Después de su primer arranque de dignidad, lo primero fue lo de agarrarse a su cargo argumentando repetidamente que lo hacía por la insistencia de los militantes; después aquello de manifestar que si los otros presentaban sus candidaturas por qué no lo iba a hacer él también; mas tarde sugiriendo que la interposición de otros liderazgos supondría la desmembración del partido; después pidiendo a sus próximos que no hablaran ni respondiesen a los políticos y los medios cuando les preguntaran por María San Gil y Ortega Lara, al tiempo que dejaba desgastarse a Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón ?al que parece dispuesto a premiar después de genuflexo sentándolo a su diestra --como si él únicamente pasase al azar por allí, mientras sacaba a pasear el cuerpo incorrupto de Manuel Fraga del baúl en que estaba arrumbado.

El caso es que, en poco más de dos meses, ha recorrido a los ojos de sus votantes el camino que media entre ser ídolo o villano. Y la gente que creía en su recto discernimiento y suponía que no perdería nunca el aplomo y el decoro al olor de un plato de lentejas, como les ha ocurrido a otros, han descubierto, para su frustración, que no trataba de ?aggiornarse? para la nueva y durísima travesía del desierto que puede conducir, o no, a la Moncloa, adoptando una nueva estrategia, sino que estaba dispuesto incluso a mudarse de ideología.

Está visto que le preocupa tanto no perder el tren --que tal vez ya no existe--, que ha soltado las manos del timón para que lo empuñen quienes quieran, y gobiernen el partido los segundones y los advenedizos, para poder dedicarse enteramente a cosechar avales y garantizarse el voto en el próximo congreso, sin preocuparse de la sangría de militantes que devuelven el carnet ni el abandono de algunos de los individuos más singulares, luchadores y carismáticos, tal que algunos miembros de la directiva que han puesto su vida al servicio del PP --como otros vascos ejemplares la pusieron en su día al del PSOE--, sufriendo vejaciones, amenazas, y riesgo cierto de la vida, hasta tener que prescindir de la intimidad compartiendo la existencia con los escoltas.

Pero Madrid, que gira en una órbita olímpica muy por encima del suelo que pisan los humanos, se ocupa de otras cuestiones de mayor fuste y enjundia, como la maniobra, la intriga, y la emboscada, de modo que carece de tiempo para alimentar esos temores de provincianos consistentes en mirar debajo del coche antes de abordarlo, negarse a abrir la correspondencia y evitar salir de casa si un escolta tiene la gripe.

Mientras media España se siente postergada, el que se postula para jefe de un partido y tal vez para presidente de la nación, ha abandonado la política para refugiarse en la intriga interior. Rajoy ha perdido el tren.

Darío Vidal

05/06/2008

 

       Rajoy pierde el tren (06/06/2008 00:43)


Publicado: 04/06/2008


 

¿ Y CÓMO ENTRÓ ?


A mi, las reflexiones de ayer sobre la japonesa Tsatsuko Horikawa que se alojaba por las noches en el armario de un desconocido en la localidad nipona de Fukuoda, no me han liberado como suelen sino que han multiplicado mi inquietud. Nada más terminar me asaltaron en tromba las preguntas.

Por ejemplo ¿Por qué eligió aquel y no otro domicilio, si no conocía al propietario? ¿Sabía que era solterón y probablemente sarasa? ¿Cómo pudo pasar inadvertida durante más de un año en el altillo del armario de un apartamento que, con toda probabilidad, no llega a cuarenta metros? ¿De qué modo entraba y salía, de no estar enquistada allí noche y día como las garrapatas? Ese es un interrogante que aún no ha logrado aclarar ni la policía, que le supone haber frecuentado también otras casas (¡pues peor me lo ponen!) Porque, vamos a ver, alguna expectativa se habría forjado respecto a la prolongación de la estancia, la regularización de su permanencia y la relación con el desconocido cuyo aire parasitaba cuando dormía y con el que roncaba cada noche, digo yo. Y me pregunto por qué no se hizo la encontradiza en la escalera para seducir al propietario. Claro que, sin haber sido previamente presentados, ese sistema tenía escasas posibilidades de éxito en Japón.

No sé: meterse en la cabeza de otro es siempre complicado; si pertenece al sexo opuesto, más, y cuando se trata de un oriental por añadidura, puede resultar laberíntico.

Aunque hay algo común, sin exclusión de razas, que aquí se revela con sordidez patética: la humana necesidad de compartir, el cómplice deseo de estar con otro, la exigencia perentoria de reunirse con la manada a la hora de descansar y el afan de respirar el mismo aire. No sabemos el nombre del solterón desarraigado y vacío que la denunció. No importa: en el pecado llevará la penitencia. A mi me importa recordar el de Tsatsuko Horikawa, la mujer que no ha querido perder su cálida condición de animal de manada u homínido de horda, de compañera a toda costa, de amante y de madre sin objeto ni meta, de desnudo ser humano aquejado como tal del vacío de la soledad, sin negarse a ser humanamente consciente de esa necesidad de comunión, ni siquiera en una sociedad tan fría, tal indiferente, tan distante, tan estéril como la suya. Como la nuestra. El apetito que la llevaba hasta la nevera y delató su presencia, no era más que la expresión de otra hambre más honda, imperiosa e insaciable. No importa cómo entrase.

Darío Vidal

04/06/2008

 

       Y cómo entró (04/06/2008 20:09)


Publicado: 03/06/2008


 

UN POLIZÓN EN EL ARMARIO


¡Cielos, que asco: una mujer! --dijo estremeciéndose el dueño de la casa al abrir un armario. Y es comprensible. Porque que salga una cucaracha, mal; que salga un ratón, peor; que salga un cadáver como en el chiste de la abuelita, horroroso; pero que aparezca una contribuyente con rulos y todo, varios bidones de agua y un colchón enrollado, es para morirse del susto.

El caso es que, como la inquilina del armario era japonesa y el que pagaba el alquiler también, no se entendían y el que jugaba en campo propio llamó a la policía. “Pero, señora ¿a usted le parece correcto vivir en el armario de un caballero, y más si es desconocido?” “Pues, mire usted, la verdad es que no me lo había planteado, pero, tal como está la vivienda, una se agarra a lo que puede, que no crea que yo estaba cómoda: en cuanto oía la llave de la puerta apagaba el televisor y desaparecía en el armario”.

Pero comencemos por el principio. Japón es uno de los lugares con mayor densidad de población, alquileres más caros y apartamentos mas pequeños del mundo, con estancias separadas únicamente por biombos. Mas de 127 millones de almas se aglomeran en los 377 mil kilómetros cuadrados que no ocupa el agua y los honestos matrimonios con hijos tienen que alquilar un dormitorio en algún honorable meuble ad hoc regularmente para abandonarse con alguna intimidad al retozo carnal. No es de extrañar que los japoneses se caigan por los acantilados al menor descuido. Y así, muy muy apretados, y viviendo algunos en el armario de otros, cada kilómetro cuadrado sustenta a 336 habitantes. En tanto que en la superpoblada Alemania viven en ese espacio 230 moradores, 198 en Italia, en Francia lo hacen 96, y en España vivimos 89 por kilómetro cuadrado y aún así nos estorbamos.

Navegan en una flota de tres mil islas en torno a cuatro portaaviones, el Honshu, el Hokkaido, el Shikoku y el Kyushu, costeando Rusia, Corea, y China, rumbo a ninguna parte porque le cierran el paso hacia Poniente y Septentrión, así es que yendo siempre al encuentro del sol y a fuerza navegar hacia el Oriente se encuentra a Poniente con el Continente Americano, que así es de relativa, movediza y misteriosa la magia de las cosas.

Mas vayamos al inicio para acercarnos, porque mirando a esta distancia lo lograremos ver a los protagonistas de esta historia que ha sucedido en la ciudad de Fukuoda situada en la más meridional de las cuatro islas mayores.

Hacía meses que el propietario del piso, un desempleado de 57 años ... no notaba nada. Ni siquiera la presencia intuida de otra persona --así era de limpia, hacendosa, ordenada y primorosa la asaltante, una joya de mujer de 58 años--, pero con la relajación y la confianza, el varón, que no tenía los ojos cerrados aunque lo pareciera a primera vista, fue percatándose de que la nevera se vaciaba más deprisa que antes. Pensó que era aprensión: achaque de la soledad y la inflación. Pero un día debió hacer una señal en la botella de sake y contar los granitos de arroz, y, sin decir nada a nadie, emboscó varias cámaras de vídeo en el mínimo recinto –ardua tarea sabida la sobriedad y la escueta y diáfana decoración que tanto gusta en el país-- y hete aquí la gran sorpresa. Lo peor es que todo acabó mal. Llamó a la policía y se restableció el orden: o sea, él condenado definitivamente a la soledad, y ella malversando mimo, delicadeza y primor en la cárcel. Qué calamidad.

Darío Vidal

03/06/2008

 

       Un polizón en el armario (03/06/2008 10:16)


Publicado: 02/06/2008


 

SAHARAUIS ESPAÑOLES


“Yo nací español y fui a la escuela de mi pueblo mientras había una bandera de España; haré todo lo que pueda para no morirme marroquí”,- decía por la radio uno de los saharauis que acababan de obtener el D.N.I en la policía de Córdoba.

No sé hasta qué punto ésta manifestación será sincera, aunque aquí no ocultamos nuestros sentimientos hacia los hijos del desierto cuyos niños son acogidos como propios, verano tras verano, en los hogares de la Península. Otra cosa es el comportamiento de los políticos tan de espaldas a nuestros sentimientos. Pero son muchos los testimonios de reconocimiento hacia la antigua metrópoli o por lo menos hacia su gente. No sabremos en mucho tiempo si les traicionó el franquismo declinante delegando en el ministro José Solís Ruiz, representante de los intereses privados de la dinastía alauí, quien se dirigía “de cordobés a cordobés” al rey Hassán II de Marruecos; si les abandonó la torpe y medrosa diplomacia española que no supo defender su territorio; o si fue la delicada coyuntura de la transición lo que no permitió dar cauce a una descolonización que nos infama. Pero España está obligada a defender los legítimos intereses de los saharauis uno a uno, y del Sáhara en su integridad, favoreciendo el referendum aplazado “sine díe” por las maniobras dilatorias del vecino del sur que infiltra familias marroquíes en el desierto para desvirtuar la consulta, si finalmente se produce, por lo que tenemos la responsabilidad de denunciar la pasividad, la lenidad y la ineficacia probada de la ONU que se muestra como una institución enmohecida, costosa, sin autoridad e inútil, cuando no fraudulenta.

Ignoro cuándo Exteriores ha adoptado esa medida de protección con los antiguos españoles, pero me parece una cautela imprescindible para ponerlos a salvo de los servicios secretos marroquíes, que en ocasiones los hacían desaparecer como los conejos de la chistera. Y no puedo olvidar a Abdelkéder, mi amigo Abdelkáder que un día faltó a la cita en una población del Rif y del que todos me juraban no saber nada, mientras los que el día anterior porfiaban por venderme sus baratijas me rehuían en el zoco. Me fui sin saber de él, sin poder hacer nada y sin conocer cual había sido su suerte, mientras notaba que era seguido por unos individuos que iban relevándose, hasta que logré colarme en un autobús vestido con una chilaba parda y la capucha calada como un “hombre santo”, no sé si porque los burlé o porque se dieron por satisfechos con que me fuera.

En las últimas fechas ya no basta con el testimonio de quienes pretenden acogerse a la doble nacionalidad, porque comenzaba a haber “polizones” que podían desvirtuar el perfil de la población llamada a votar en un eventual referendum. Pero tengo entendido que nadie se opone a concederles nuestro pasaporte si demuestran fehacientemente que son hijos del Sáhara como aquel noble, piadoso, hospitalario, generoso y fraterno Abdelkáder, que encomiendo tantas veces a Alláh para que no le acarreara consecuencias nefastas su limpia amistad y su hospitalidad con un infiel.

Darío Vidal

02/06/2008


 

       Saharauis españoles (02/06/2008 20:07)


Publicado: 31/05/2008


 

VUELTA AL PASADO


Nos parecía estar a mil años luz del tiempo de nuestros abuelos, o de los bisabuelos en el caso de los más jóvenes de la generación, y las circunstancias nos han devuelto, como quien dice, a la época de las candilejas y las velas de cera o de sebo. A las de navegar tornamos poco a poco, experimentando con energía solar para mover eléctricamente las drizas, las escotas, los chigres y los molinetes de los barcos mercantes de gran porte, aunque se opongan a ello las compañías petroleras dispuestas a asfixiarnos. Cosa que no lograrán aunque la crisis nos haga sacar la lengua, porque los europeos nos crecemos con cada envite como los niños después de tres días con fiebre.

En nuestro caso lo tenemos peor porque las compañías eléctricas que nos parasitan, nos asfixian, nos irradian o nos envenenan, están dando nuevas muestras de solidaridad aprovechando la coyuntura para elevar las tarifas proceda de donde proceda la energía. Aunque esas prácticas imperialistas del monopolio no ha sido capaz de sacudírselas el Viejo Continente en la vida.

Un amigo mío decía en plena Guerra Fría que él no temía “la dictadura del proletariado” sino “el imperio del funcionariado” . Y tenía buena razón para sus temores porque lidiaba constantemente con los empleados del Estado, su prepotencia atávica y su pereza congénita, que salvo excepciones, --que las hay y los acercan a la santidad-- es el caldo de cultivo en que crecen, prosperan y se multiplican.

Pero dense cuenta si no estamos regresando al pasado. Ellos para pasar con sus carruajes sin ser molestados habían de pagar “portazgo· para franquear las murallas de las ciudades y “pontazgo” para cruzar los puentes. Y eso que, hasta hace poco, nos parecía un vestigio arqueológico se ha reimplantado con las “zonas azules”, la prohibición de circular por el centro urbano sin pagar una tasa especial, y, antes de todo ello, los “peajes”. Nos llenamos la boca enunciando los Derechos Humanos y hacemos que nuestros niños los aprendan en el colegio, pero convivimos con esclavos que trabajan por menos que nosotros, con o sin papeles, captados de grado en el continente del que antes los tomábamos por fuerza, pero en vez de traerlos en bergantines negreros llegan ahora gratuitamente en cayucos. Después de muchos siglos de ahorrar el agua que nos traía en las acémilas el aguador, conseguimos que nos llegara a casa a través de tuberías –un suceso que contemplan aún como un milagro nuestros niños saharauis, de los que habremos de hablar un día--, pero entonces comenzamos a gastarla a manos llenas y a ensuciarla hasta que hemos tenido que hacer de aguadores nosotros transportándola en botellas y garrafas.

Debemos reconocer que a la población urbana de nuestro tiempo le ha tenido sin cuidado el precio de los forrajes. Pero la reciente investigación con biocombustibles para sustituir el petróleo –cosa que puede conseguirse por muy poco precio con la energía que libera el hidrógeno libre-- esta elevando por la nubes sus precios y el de los cereales, encareciendo también la leche y el pan. Hemos retrocedido menos en la mar, porque el cine nos ha traído la memoria de la piratería en el XVIII y el XIX. Pero no podemos confiar en un crucero de recreo por según que mares, si no somos de ánimo fuerte, porque los piratas pueden vendernos como esclavos. Si no se es dueño de la Razón, las razones no pueden imponerse por la fuerza.

Darío Vidal

31/05/2008

 

       Vuelta al pasado (31/05/2008 18:51)


Publicado: 30/05/2008


 

LOS MONEGROS CONTRA NEVADA


Que un grupo de especuladores, ventajistas y logreros; que una banda de traficantes, de rufianes y proxenetas; que una organización delictiva, mafiosa y turbia dedicada a la paidofilia y la prostitución pretendiese “colonizar” Los Monegros con el complejo “Gran Escala”, como otros hicieron en Nevada con Las Vegas, habría sido un empeño hasta cierto punto entendible. Una operación especulativa de lucro inmediato, cuya secuela sería una concentración de bandas organizadas en torno al tráfico de drogas, el sexo, la prostitución y el juego, que a su vez generaría un ingobernable semillero de crimen, un polo de atracción de lo más abyecto y lo mas corrompido, que crecería parasitando a la naciente Zaragoza. Desde ese punto de vista puede ser una excelente inversión a corto plazo. Pero lo que sorprende es que esa propuesta surja de los dirigentes políticos de una comunidad humana como Aragón. Algo que resulta, como mínimo, preocupante. ¿Hay alguien entre los promotores de la idea que, al margen de evaluar el problemático beneficio económico, haya estudiado la repercusión sociológica de Las Vegas en el desierto de Nevada? ¿Que conclusiones han sacado los que hayan paseado la mirada por lo que hay más allá de los lujosos decorados para deslumbrar provincianos?

Cuando, tal como nos sucede a nosotros, no se es pionero en nada, y ha dado tiempo a estudiar las consecuencias de las iniciativas imitadas, es injustificable equivocarse, al revés de lo que sucede con los que no tuvieron experiencia previa. Tropezar donde antes han caído otros no tiene perdón.

Habrá algún diletante, algún esnob, algún modernillo, algún disparatado que tal vez me acuse de alinearme en ese frente inmovilista que impidió el aprovechamiento del Ebro ya en el s. XVIII o el progreso del ferrocarril en el XIX. No me cuento entre ellos. No me opongo a esa iniciativa por negarme al avance de Aragón, sino porque su asunción significa malversar el escaso caudal humano que aún nos queda y convertir nuestra tierra en un foso de inmundicia. Eso es peor que convertirse en la “reserva de caza” que nos anunciaron cuando el ministro Ullastres diseñó su Plan de Desarrollo. Vean en qué ha parado la sociedad civil en los lugares escogidos por el turismo. Pues bien, imaginen lo que puede ser de un lugar sin playa, sin mar, sin nieve ni bosques, cuando no quedan sino unos tugurios con putas y alcohol.

Conozco Los Monegros, los he vivido y he escrito sobre ellos. Y se que posee una tierra agradecida, un lecho de mucho fondo del que brotan las planta con solo el perfume del agua. Esas tierras que nos han acostumbrado a llamar “desierto” los turistas, sin saber lo que dicen, y que algunos juzgan que están bien aprovechadas promoviendo “happenings” o descarnándolas con el caucho de las motos de trial y los coches preparados para aventureros de disfraz, esas tierras digo, pueden rendir en algunas zonas varias cosechas al año sin agotarse mientras las desdeñamos sin conocer que estamos pisando un verdadero tesoro, como nuevos ricos desnortados y papanatas.

Hay una solución más modesta que nos descubrirá un día cualquier multinacional anglosajona sin luminosos de neón, pero capaz de favorecer el despegue económico a gran escala y de sustentar el crecimiento sostenible de una industria sólida de agricultura y transformación de productos hortícolas que están siendo más demandados de día en día.

Darío Vidal

30/05/2008

 

       Los Monegros contra Nevada (30/05/2008 21:03)


Publicado: 29/05/2008


 

UNA DE “GESTAPO”


A veces el tumulto general y el eco de las voces no permite reparar en sucesos que aparecen, cuando aparecen, en las páginas impares de salida de los periódicos, al lado de la publicidad abigarrada y barata. Son noticias por las que ha luchado algún redactor de cierre alertado por el husmo del suceso, o ha colocado subrepticiamente haciéndose el ingenuo en el último momento.

Tal es el caso del espionaje al magistrado Roberto García-Calvo por parte de los servicios secretos españoles. Era juez del Tribunal Constitucional, una de las instituciones no renovadas en la última legislatura y fuente de polémica entre los políticos por aquello de las cuotas y pertenecía al “cupo” propuesto por el PP como todos recordamos. El señor García-Calvo murió hace unas semanas repentinamente y entonces supimos que estaba siendo vigilado y siendo objeto de seguimiento por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), una organización cuya función específica consiste en velar por la seguridad del Estado frente al exterior y la acción del terrorismo.

No es preciso decir que la utilización de los funcionarios del espionaje para averiguar datos de la vida privada o profesional de terceros mediante escuchas o yéndoles a la zaga con intereses partidistas, no solo entraña un comportamiento miserable sino también delictivo. Así es que, aunque no parece razonable que el juez recién fallecido conspirase contra el Estado, sería aconsejable que el presidente del Gobierno justificase públicamente las razones de ese acoso de los agentes secretos a un magistrado del Constitucional. ¿Qué buscaban y que pretendían emporcar?

La mayoritaria Asociacion Profesional de la Magistratura se ha mostrado “estupefacta, alarmada y preocupada” en boca de Antonio García, quien ha pedido explicaciones al Gobierno. Por su parte Jaime Tapia, portavoz de Jueces para la Democracia exhortó al Ejecutivo a que negase la información de “Epoca” si no era cierta, y Lorenzo del Río manifestó que “una imputación así era lo suficientemente grave como para despejar cualquier duda sobre ella”. Pero pasan los días y nadie respira. El miércoles terció en RNE el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, “e hizo mal tercio” como habría dicho Muñoz Seca en “La venganza de Don Mendo”. Sostuvo que tal imputación contra el CNI era “un disparate” y que “no todo lo que publican los medios es verdad”.

Muy bien, aceptemos que las dos afirmaciones sean verdad. ¿Pero de donde han salido, quién las ha filtrado y con qué fines, y finalmente es una filtración o un rumor? Justicia no puede despacharse con esa desautorización que es como no decir nada. Hay que ir al fondo.

Darío Vidal

29/05/2008

 

       Una de Gestapo (29/05/2008 20:57)


Publicado: 28/05/2008


 

TENER UN PERRO


Acaba de aparecer un libro para uso de los poseedores de mascotas. El autor, que posee una pitón a la que ha acostumbrado a comer carne muerta, fría de la nevera y deshuesada – una práctica contra natura para un animal de su condición-- considera un maltrato pasear a los perros sujetos con la traílla enfrentándose a la nueva ley de peligrosidad, porque sustenta que no hay razas caninas de riesgo como sugiere el legislador –lego en la materia como en casi todos los casos-- sino únicamente individuos que presentan comportamientos conflictivos a causa de los malos hábitos, una educación inadecuada, la falta de corrección adecuada e instantánea y la negligencia del dueño.

En ese sentido el comportamiento de los perros habla de la condición de los amos. Por eso opina que el perro no debe ser un juguete de los niños, por pequeño que sea, y a pasar de lo que pueda jugar con ellos y la complicidad que establezcan. El perro contribuye a la educación de los pequeños a condición de que él mismo esté educado. Y, sobre todo, no se le debe someter a órdenes caprichosas, arbitrarias y contradictorias porque eso los desorienta y des-educa.

A la luz de estos argumentos escuchados en el duermevela del amanecer, que es el horario que reservan los prebostes de la radio a los programas de interés, y de mi limitada experiencia con los perros, saco la conclusión de que los padres noveles deberían tener un perro antes de serlo. Y, naturalmente, las madres. No malpiensen que no voy a equiparar un gozquecillo a un cachorro humano; se trata mas bien de un ejercicio de aprendizaje para quienes deben asumir una responsabilidad que a veces les rebasa, como es la lectura de una voluntad que no sabe expresarse, y poder comunicarse con una inteligencia naciente mediante un lenguaje aún por convenir.

Tal vez el comportamiento de nuestros adolescentes sería distinto si hubiesen notado nuestro amor en la atención y el compromiso, más que en los “konguitos”, los “fosquitos”, los huevos “Kinder”, las “Piruletas” y los “Chupa-chups” que ellos, que no son tontos, interpretan como las baratijas, las cuentas de colores, los abalorios, los espejitos y la bisutería de los indiecitos con que queremos hacerles perdonar nuestras reiteradas ausencias. Háganle eso a un perro y se irá con el primero que encuentre por la calle –como nuestros chicos-- porque la relación se funda en el amor, como el liderazgo en el ejemplo. A principio de esta semana, Gabriel Elorriaga opinó refiriéndose a Rajoy algo que se aviene con lo aquí dicho: “El presidencialismo es lo contrario del liderazgo, como la imposición es lo contrario de la seducción”.

Mientras escribo, me siento observado por mi pequeño, desgreñado y travieso Shih-Tzú tibetano, de ojos grandes, penetrantes y escrutadores tras su crecido flequillo. Me mira, se sacude para atusar la pelambre y se pone a mi lado presto a alertarme de cualquier peligro. Porque la misión de un custodio del emperador consiste en prevenir a la Guardia, hacerse oír con todas sus fuerzas, y tirarse a los calcañares de los intrusos hasta roerles el hueso. Estoy enseñándole, para su frustración, que no debe ladrar ni atacar a nadie porque no tenemos enemigos, y parece que va entendiendo. Pero voy a comprarme el libro a ver si acierto con mis hijos.

Darío Vidal

28/05/2008

 

       Tener un perro (28/05/2008 20:19)


Publicado: 19/05/2008


 

LA BASURA QUE AMENAZA


Las autoridades chinas aseguran que los terremotos sucesivos no han generado escapes radiactivos. Dios lo quiera. Pero los legos no habíamos visto jamás esas enorme rocas de la altura de un edificio y de miles de toneladas que aparecían sobre los coches y las máquinas, esparcidas por las calles como si hubiesen irrumpido del seno de la tierra como proyectiles de un volcán gigante.

Sin embargo las autoridades comunistas chinas, que deben creer en Dios o cuando menos en sus milagros, dicen que los seísmos no han dañado los contenedores subterráneos de residuos nucleares. Qué suerte han tenido los chinos y cómo nos ha sonreído la fortuna a los moradores del Planeta. Los cementerios radioactivos alojados en el subsuelo de China han resistido el empuje de los millones de billones de toneladas de la placa tectónica asiática en su estrepitoso cataclismo. La energía equivalente a varias bombas de miles de kilotones no ha sido capaz de romper, fracturar, fisurar ni alterar las fosas subterráneas con residuos radiactivos. Es la teoría que sustentan entre nosotros los apóstoles de las nucleares contra la moratoria, las compañías eléctricas que pretenden que los usuarios radiactivos les financiemos los reactores y los miembros de la Junta de Energía Nuclear que predican el progreso a toda costa manejando el sofisma del avance científico, ocultando arteramente que no hay progreso si no es para el hombre. El incremento de las cuentas de resultados no es muchas veces progreso sino atropello, engaño, robo, estafa y fraude. Astutas socaliñas de las poderosas compañías monopolistas “sin responsables ni culpables” para enriquecerse con la necesidad de los más menesterosos.

Cuando los contadores Geigger detecten –si lo detectan y nos lo dicen algún día-- que la radiación en la provincia de Sichuan ha alcanzado niveles alarmantes en Chernóbil, pero que la energía liberada sigue difundiéndose, el mal seguirá creciendo pero nadie podrá repararlo ni tendrá la culpa.

Ahí tenemos el prolongado conflicto de la recogida de la basura en la ciudad de Nápoles, como metáfora de un problema no ya de abastecimiento sino de eliminación de residuos. Una situación desconocida surgida de la sociedad opulenta, para la que no solo significa un reto proveerse de alimentos sino también deshacerse de ellos. Antes no había plásticos ni apenas envases, se guardaba el cristal y se aprovechaban los recipientes. Apenas utilizábamos pilas como no fuese para las linternas; ahora no hay juguete infantil, artilugio domestico, teléfono, telemando u ordenador que no las lleve, y además con componentes radiactivos. Hasta en la intimidad del lecho las manos reusan las caricias porque se confían los juegos eróticos a chismes eléctricos que se estiran y encogen, general calor o vibran. Y todo eso se estropea mas pronto que tarde, y si no nos ha producido rampa, calambrazo o electrocución --en cayo caso pasa a manos del Juez--, termina tirándose a la basura, eso sí bien clasificado: por una parte el papel, por otra el cartón, por otra el plástico, por otra el vidrio y por otra los residuos orgánicos que apenas generamos ya.

Lo malo es que no sabemos ya dónde tirar todo eso. No lo sabe ni la Mafia napolitana, que es la que se encargaba de ganar dinero con este y otros negocios poco limpios.

Darío Vidal

19/05/2005

 

       La basura que amenaza (19/05/2008 23:57)


Publicado: 17/05/2008


 

LA OPOSICIÓN, EN EL DIVÁN


Cuando todos circulan en dirección contraria es muy probable que nos hayamos metido en el carril equivocado. Y si todo el mundo nos contradice es razonable suponer que somos nosotros quienes sufrimos el error. Pero lo más frecuente es tranquilizarse, cuando eso sucede, pensando que todo el mundo está confundido.

Es un planteamiento que está a un paso de la manía persecutoria, y la tentación de suponer que nuestros próximos nos traicionan y que el mundo conspira contra nosotros. Un espejismo frecuente cuando el poder aísla en la soledad y se ha perdido confianza en el propio discernimiento. En esos casos el afectado se distancia de la realidad, reduce el trato con los demás y pierde relación con el mundo. Es una dolencia llamada paranoia, que incapacita para dirigir y que suelen experimentar los líderes al fin de su recorrido, por fatiga y ausencia de crítica. El triste final de los dictadores.

Hoy nos encontramos con que la cúpula del partido de la oposición parece que ha llegado a ese trance y se halla a un paso del diván del psiquiatra. ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que Aznar hizo un paquete con Rajoy, Zaplana y Aceves para dirigir el partido y que el responsable ha debido estar incómodo hasta el punto de manifestar que, a partir de ahora, va a trabajar con su propio equipo. Tarde y muy mal, porque después de haber comprometido a los colaboradores en su proyecto los ha apartado con el peor estilo. Y mal y tarde porque esa decisión debería haberla tomado hace cuatro años si hubiera tenido equipo. Que no lo tiene. Hasta tal punto es así, que los recién llegados han pretendido cambiar la orientación de la formación, travistiéndola de la que alcanzó el poder. Un torpe criterio porque quien imita a otro no pasa de ser un mal remedo del imitado. Y siempre es mejor elegir el original.º

Rajoy ha comenzado a verse con los próceres del PP tales como Ruiz Gallardón y Gustavo de Arístegui, para rebajar la tensión hasta dónde sea posible después de los recientes desencuentros, y tras la fallida reunión con Mayor Oreja –al que tampoco tiene que explicarle nadie como se vive en el Norte--, prepara el acercamiento a María San Gil a la que han querido descalificar desde el núcleo pretoriano puesto que su defección podría tener consecuencias nefastas para la formación. Por eso José Manuel Soria, redactor de la ponencia con Alicia Sánchez Camacho y María San Gil --amenazada desde hace años en Euskadi por los secuaces de ETA y privada de libertad por los escoltas--, se ha permitido la oficiosidad para congraciarse con Rajoy y con Lasalle, que tampoco viven en sus circunstancias, de criticarla con frivolidad culpable desde la seguridad confortable de las Islas Afortunadas.

La pretensión de reducir la actitud de la presidenta del partido en el País Vasco a una suerte de pataleta infantil está cediendo a la tesis de que José María Lasalle, nuevo consejero áulico de Rajoy, está queriendo federalizar el partido para halagar a los nacionalistas y acercarse a los planteamientos de los socialistas, lo que justificaría el eventual desacuerdo de San Gil.

Pero es difícil que quien pierde la confianza en el que fija las directrices del grupo, vuelva a estar disponible sin reticencias tras sufrir una decepción vivida como una deslealtad y sufrida como una traición.

Darío Vidal

17/05/2008

 

       La oposición en el divan (17/05/2008 02:09)


Publicado: 16/05/2008


 

EL BAILE DE LOS TRASVASES


El gobierno de Cataluña ha autorizado ya a llenar las piscinas, regar los jardines y aspersar los campos de golf tras las recientes lluvias. Quienes no podrán regar sus campos de golf ni de cultivo, ni sus jardines porque no los tienen, van a ser los pueblos aragoneses de la margen izquierda del Ebro, que han de seguir recibiendo cada día la limosna del agua para beber, mediante camiones cisterna. Una situación injusta, vejatoria, humillante y colonial a la que no responde ningún político, ni siquiera en ese estado de merecer que es el de “candidato”. ¿Por qué y para qué siguen votando los aragoneses?

Decenas de pueblos de los secanos monegrinos de Huesca y algunos de Zaragoza, además de otros dieciséis de Teruel, seguirán padeciendo el suplicio de Tántalo viendo pasar el agua a sus pies, sin poder aplacar la sed de siglos y generando mano de obra barata para Cataluña, porque, no se si lo saben, pero el agua que se va abre cauce a los hombres que huyen, y Aragón sigue despoblándose. Solo queda un millón doscientas mil personas en un territorio de 47.669 km2, lo que supone una densidad demográfica sahariana que no ha descendido todavía más gracias al aporte de la inmigración.

Pese a ello, Aragón, que ha gustado contemplar las cuestiones con histórica ecuanimidad y “desde la óptica del otro”, ideó hace siglos un plan para dotar de agua a todos los territorios ribereños sin excluir a nadie, e incluso aquel gran hombre de Estado que fue don Ramón de Pignatelli se propuso no sólo eso sino también hacer navegable el Ebro desde el Mediterráneo al Cantábrico para permeabilizar toda la Península. Imagínese lo que habría sido la Historia económica de España, y no sólo de Aragón, si hubiese prosperado su sueño. Pero la cortedad del Conde de Villahermosa abortó el proyecto, y la cerrilidad analfabeta de la Casa de Ganaderos estuvo a punto de impedir hasta la ejecución del Canal Imperial de Aragón. Ya se sabe: “en Aragón, a buen servicio mal galardón”. Basta con una estatua coronada de gallinaza de paloma en cualquier parque y con el homenajeado bajo tierra para no darle ninguna alegría. Ya entrado el XIX, un ingeniero aragonés propuso un plan de regadíos para las comunidades de la cuenca asignando caudales de acuerdo con su superficie. Ahora ya, claro, con el desequilibrio demográfico que se ha generado, no tendría sentido ese justo criterio.

Menos mal que, tal vez porque los de Tarragona han reaccionado ante el abuso barcelonés diciendo que no quieren regar sus jardines a costa de la sed de la “Terra Alta”, el Gobierno aragonés que se escudó en un peritaje de expertos para ganar tiempo y dijo luego que estimaba conforme a Derecho el trasvase –perdón, la “conducción”--, acaba de declarar bizarramente que no está de acuerdo con el Real Decreto y que, en vistas de las copiosas lluvias recientes, va a impugnar el trasvase de agua. Pero, claro, dado el primer paso, el honorable Montilla --que además es andaluz y tiene nombre de vino-- dice que quién sabe si dentro de seis meses o un año Barcelona no va a volver a tener carencia de agua para su industria, sus urbanizaciones, sus parques, sus fuentes, sus chalets y sus campos de golf. Y tiene toda la razón del mundo. Que coño importan los desharrapados de los Monegros si son cuatro y el cabo: que les den sifón.

Darío Vidal

16/05/2008

 

       El baile de los trasvases (16/05/2008 00:39)


Publicado: 15/05/2008


 

DESANGRARSE ASESINANDO


Otro hombre acaba de morir a manos de la ETA. Un guardia civil ha sido asesinado por los criminales ahogados en sangre, que ya no se arriesgan a empuñar las pistolas y delegan valientemente el horror de la muerte en los explosivos a distancia. Bravos “gudaris”, supuestos liberadores del pueblo vasco al que oprimen.

Han atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano y cosechando un muerto y cuatro heridos, uno de ellos con lesiones en la columna. Un herido de esos que no se nombran, como el otro que está en la UCI. Son las víctimas anónimas, los muertos que se mueren solo un poco, porque siguen conscientes de su limitación y sus mutilaciones: gente sana en la plenitud de sus fuerzas con un muñón en vez de mano, una espalda tronzada por la metralla, un hablar torpe como el de cierto periodista al que la bala rompió la mandíbula y destrozó la lengua para hacerle callar, hace unos años, aunque sigue denunciando valientemente con su trabajo sin rencor la miseria de sus verdugos.

En la casa cuartel de Legutiano descansaban sus casi treinta moradores, entre ellos cuatro niños, confiados a la custodia de Juan Manuel Piñuel que estaba de puertas cuando se apercibió de que acababan de dejar un coche a cincuenta metros de la entrada. Llamó a los artificieros para que reconocieran el vehículo según el protocolo, pero su voz se interrumpió sin acabar, y el teléfono quedó balanceándose sobre el suelo en que yacía su cuerpo destrozado, como negándole la razón al Partido Comunista de las Tierras Vascas --¡ pobres, bellas, nobles y honestas Tierras Vascas !-- que asume, asiente, jalea y apoya la unilateral y cobarde “lucha armada”, como todas las otras franquicias de la banda terrorista. Fue un minuto. El temporizador no esperó más.

Los ciento cincuenta kilos de explosivos han destrozado por completo el vetusto cuartel que ha de ser demolido por completo, y tres metros por debajo del cadáver de Juan Manuel ha aparecido entre los escombros un herido que solicitaba ayuda, además de otros tres que han tenido que ser ingresados. Este es el balance de una gloriosa “ekintza” perpetrada por unos fracasados que saben que lo son, pero que huyen alocadamente hacia adelante para no pensar en la derrota final. Cada día que pasa después de cada muerte se conceden un respiro para seguir esperando y alimentar entre la parroquia la ficción de que van a alguna parte. Y no van a ningún sitio. La estrategia del terror que pudo parecerles eficaz hace cuarenta años, se ha revelado contraproducente ante la firmeza de los españoles y la resistencia heroica de tantos vascos que conviven con las amenazas gracias a una dignidad fuera de toda ponderación y a tantas personas admirables que, de no serlo antes, se habrían hecho merecedoras del título de hidalguía que les concedieron los Reyes hace quinientos años.

La banda criminal ya no aspira a nada; no pretende más que seguir matando mientras le queden treinta kilos de cloratita, que le van faltando con el apoyo de los suyos. Y no tendrán un final wagneriano y grandioso como los islamistas de Leganés: se extinguirán hacinados en un “zulo” y chapoteando en la mierda. Como las ratas de cloaca.

Darío Vidal

15/05/2008

 

       Desangrarse asesinando (15/05/2008 01:09)


Publicado: 13/05/2008


 

LACTANCIA MATERNA


Los hallazgos científicos están yendo más deprisa que la fantasía de los profanos. Ahora nos acaban de decir que la leche materna, de cuyas excelencias nunca dudamos aunque algunos fabricantes pícaros, embusteros y embrollones dicen que su leche “maternizada” la mejora, digo que la leche de la madre es el mejor alimento de los bebés, no solo por sus propiedades nutritivas e inmunológicas sino porque favorece la inteligencia del niño.

Lo único que sabíamos hasta ahora es que el íntimo contacto corporal de madre e hijo, las caricias, los besos y las palabras susurradas, robustecían la personalidad del infante, alentaban su autoestima, despertaban su curiosidad y le hacían más receptivo a los estímulos exteriores como sucede con todos los seres seguros de sí.

Y aunque es verdad que la leche materna debe estar desvirtuada por los alimentos adulterados, los transgénicos, los conservantes, los colorantes, los antioxidantes y otros aditivos, además de por la inseguridad laboral, el estrés y la apelación constante de las instancias exteriores que nos nos permiten vivir ya al ritmo de la vida y ver crecer a los niños, observar el cambio sutil de las estaciones y percibir el deslizarse del tiempo, pienso que la propia madre tiene instintivamente los recursos para minimizar el impacto de esas agresiones y “traducirlas” al talante de su hijo.

Lo difícil de creer es que esa leche de vaca, ya “entera” o descremada, desnatada, en polvo, convertida en mantequilla, requesón, quesos, yugures y otros lacticinios, dé para producir leche humana “maternizada” superior a la original. No digo que ese producto industrial sea peor que su carencia, aunque se sabe que algunos lactantes vomitan la que no es humana. Y no negaré que sea meritoria la producción de ese sucedáneo, si sirve para preservar vidas, pero los países escandinavos hace años que no admiten los productos de una marca determinada que exportaba gratuitamente leche para los neonatos de países tercermundistas, para comenzar a vendérsela cuando a las madres se les había retirado. El negocio redondo de los altruístas.

No sean aprensivos por favor, pero si tienen ocasión de beber la cremosa leche recién ordeñada con que fabrican ese producto, ya no beben tampoco un producto puro. La hierba que han pacido las vacas está plagada de herbicidas y pesticidas. Si los animales están estabulados y se alimentan de forrajes almacenados, a los piensos compuestos les han añadido –y ahora está tolerado-- harina de pescado, una dieta que nunca se le pasaría por la cabeza a un herbívoro sensato. Y no hablemos ya de los residuos del matadero capaces de desorientar a un vegetariano cuyo aparato digestivo no esta adecuado para que los rumiantes se comporten como carnívoros. No es de extrañar que contraigan la encefalopatía espongiforme bovina; lo raro es que no tengan que acudir también al psiquiatra.

Hasta ahora los chicos tenían buena o mala leche, pero al menos era leche humana. Ahora acaban de decirnos que los niños chupan la inteligencia de los senos maternos y que la lactancia prolongada afecta al almacén de las ideas. Quién sabe qué podemos esperar de chicos criados con leche vacuna como desde los años cuarenta hasta aquí. No puede extrañar que las vacas se vuelvan locas y los niños se vuelvan vacas.

Darío Vidal

13/05/2008

 

       Lactancia materna (13/05/2008 23:17)


Publicado: 11/05/2008


 

LA BANCA Y EL LADRILLO


Al revés que en la socialista Gran Bretaña, donde el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, acaba de anunciar un plan para reactivar el mercado hipotecario con cláusulas específicas para que los ciudadanos no paguen los excesos o la mala gestión de los bancos, como sucedió con el “Northern Rock Bank”, en la socialista España la banca pide al gobierno que financie la crisis inmobiliaria con los fondos de reserva de la Seguridad Social, o sea con el dinero destinado a pagar las pensiones de los trabajadores. De modo que los culpables de la escandalosa burbuja inmobiliaria y las entidades financieras que la han alentado, pretenden tapar ahora los agujeros no con los beneficios de sus ingresos desmedidos, vergonzosos y usurarios, sino con el dinero que han ingresado los contribuyentes --la mayor parte de los cuales no ha podido pagar un piso aún empeñándose hasta el cuello-- con objeto de mitigar su paro, financiar sus pensiones y cubrir su jubilación.

Malos socios tiene el presidente Zapatero. No puede fiarse de ellos ni para hacer recados. Malos por ineficaces, necios, mentecatos, torpes, cortos e inútiles, ademas de insolidarios. La miopía egoísta es una vileza de ida y vuelta. Elegir el pan de hoy a costa del hambre para mañana descubre una lamentable falta de discernimiento y una carencia de imaginación para dar respuesta a los retos del futuro. Del patriotismo ni hablamos--¡bastante les importa a ellos!--, pero cuando escupimos al cielo, termina cayéndonos en la cara.

La banca asociada a las inmobiliarias pretende que sus damnificados les entreguen sus ahorros, sin duda en compensación por su inquietud social y su apoyo a las familias. Los dos sectores más mediocres, más inmovilistas, especuladores y avarientos se han concertado para dar un golpe de mano contra nosotros. ¿Comprenden ahora por qué la Banca española está impidiendo el establecimiento de la Banca exterior? Porque los bancos internacionales, en libre y franca competencia se la merendarían en dos años pese a las bravatas del señor Botín –del fruto le viene el nombre-- cuando dijo que en nuestro país no había crisis bancaria porque eran mejores administradores.

Pretenden también los bancos y cajas de ahorros –esas instituciones benéficas sin ánimo de lucro-- tener acceso con ello, a la financiación que está restringiendo el mercado internacional del dinero, muy desconfiado con los países que tienen una fuerte dependencia del sector inmobiliario. Como por su parte los sindicatos y el PP se han opuesto siempre a arriesgar la seguridad de los asalariados desautorizando a la SS inversiones en Bolsa, la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), están sondeando al ministro Miguel Sebastián para que presione al ICO con el fin de que avale más generosamente las emisiones de títulos, pero está claro que la Unión Europea puede interpretar los movimientos del Instituto de Crédito Oficial como una ayuda del Estado a la Banca española, lo que vulneraría el principio de libre competencia en el mercado continental.

Mientras tanto la Construcción chantajea al Gobierno con la catástrofe que supondrían los nuevos despidos. Así es que háganme el favor de estar al loro, no vaya a ser que les birlen la pensión.

Darío Vidal

11/05/2008

 

       La Banca y el ladrillo (11/05/2008 13:29)


Publicado: 10/05/2008


 

GINÉS DE PASAMONTE”


Menudo truhán el tal Ginesillo de Coslada; menudo payaso el alegre chico de Colsada metido a hombre de Harrelson; menudo sinvergüenza el “Ginés de Pasamonte”, sobrepasando los límites de la honesta picaresca, como el galeote que quitó sus ropas a Don Quijote y Sancho, para adentrarse en el terreno del crimen organizado, en el nauseabundo barrizal de la delincuencia desde el poder, que es la forma más abyecta y cobarde de delinquir.

Lo han cazado con la banda de entre 25 y 30 barandas uniformados con los hábitos de la policía municipal, eso es de servidores de la Ley, con los que se dedicaba a extorsionar, cobrar “rackket”, chantajear y a dar monumentales palizas a aquellos a quienes debían proteger y servir, cuando les venía en gana y sin que los agredidos –jóvenes, matrimonios, abuelos con niños y chicos que acudían en defensa de sus padres-- supieran en muchas ocasiones cual era la causa de la borrasca de porrazos y puntapiés que se les venía encima, dando una idea de impunidad y fomentando un clima de terror que les preservaba de las denuncias y dejaba sin castigo sus desmanes. Pero lo sorprendente es que en los nueve primeros años de ejercicio, y llevan más de veinte, la banda acumuló veintiocho denuncias en los juzgados por robo, tráfico de drogas, prevaricación, denuncias falseadas, corrupción, malos tratos, arbitrariedad e incluso brutalidad policial como consta en la Asociación Contra la Tortura.

La mayor “mafia” policial detectada jamás en España poseía sumas importantes de dinero en efectivo, armas ilegales no registradas, y sus bienes y posesiones están siendo investigadas. Entre los imputados de la banda, denominada significativamente “el Bloque”, se halla el guardaespaldas y chofer del alcalde. Pero en el Ayuntamiento no se sabe nada, y el alcalde ha manifestado en una reciente conferencia de prensa que solo ha habido “rumores” pero no denuncias, y descarta por supuesto que haya políticos implicados en la trama. Igual que el concejal de Seguridad, Antonio Murillo, quien aseguró que a su departamento no habían llegado más que “quejas”. Un clamor de rumores y quejas, con lugares concretos, situaciones, nombres y apellidos, que no se han tomado la molestia de verificar.

Pero este asunto que pretende darse ya por zanjado, no acaba más que de empezar. Hay alguien detrás, sólidamente afianzado, que protegía a la banda de denuncias criminales y actuaciones administrativas. Un alcalde del PSOE expedientó y destituyó en 2001 al tal Ginés Jiménez Buendía de Alcantarilla, y el juez de lo Contencioso Administrativo nº 22 de Madrid, José Manuel Ruíz, lo repuso en su cargo condenando al Ayuntamiento a costas, retribuciones y atrasos. Desde entonces las denuncias no se cursaban o desaparecían, ante la indignación de los vecinos que ayer se agrupaban en la calle para increparles al ver que estaban siendo detenidos. Fue necesario que las denuncias soslayasen el cerco municipal y se presentasen en Madrid por un grupo de prostitutas rumanas de las que abusaban, para que la policía gubernativa iniciase un operativo y las pertinentes escuchas.

No es una broma de chulos, putas y chorizos, sino la cumbre emergente de un iceberg cuyo calado hay que descubrir.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       "Ginés de Pasamonte" (10/05/2008 00:24)


Publicado: 09/05/2008


 

EL ORNITORRINCO


Recuerdo que un día, en los años insípidos de los guiños y la risa tonta, de las consultas al diccionario para medio enterarnos de lo que medio sabíamos, descubrimos en el clase de Ciencias Naturales a un ser grotesco, entre pato y castor que durante un tiempo no se nos caía de la boca tal vez por la rareza morfológica, por su singularidad biológica y puede que, sobre todo, por la reiterada resonancia impertinente de sus erres. Dimos con el ornitorrinco, para que me entiendan. Y los más pequeños que nos oían pronunciar aquel vocablo como un taco, lo repetían a cada momento como insulto y sin saber lo que decían, que es algo que con frecuencia sucede también a los adultos cuando hablan de según qué.

A nosotros siempre nos pareció un bicho raro, un animal desconcertante y de poco fiar, constituido con retazos y sobras de otros animales, como picos de ánade, piel cubierta de pelo tupido, patas de palmípeda con una uña venenosa en las posteriores los machos, y bolsa marsupial como los canguros las hembras, que ponen huevos como los pájaros y amamantan a las crías con su leche como los mamíferos. Dicen ahora que es el eslabón perdido en la escala zoológica y que comparte el ADN con aves, mamíferos y reptiles, que se diferenciaron netamente de él hace 166 millones de años para escoger distintas líneas de evolución, y se acantonó en Australia donde fue descubierto en el siglo XIX. Y en cuanto a eso del Acido Desoxirribonucléico compartido con tantas especies, no nos sorprendía en aquel tiempo de tantas risas, porque todavía no se había descubierto.

Por lo que hace a nosotros, nos distanciamos por falta de trato. Pero cuando lo vi en las noticias de ayer emergiendo de su discreto anonimato me pareció de pronto como si alguien acabase de encumbrar a un viejo amigo, a un conocido con el que hemos esperado todos los días el autobús y que hemos terminado por reputar como algo nuestro.

El salto a la popularidad se lo debe a un artículo aparecido en la revista “Nature” que lleva la firma de un grupo de científicos australianos, británicos, españoles, estadounidenses, neozelandeses, israelíes, alemanes y japoneses, que han trabajado pacientemente para secuenciar su genoma. Estiman que este estudio es un paso incalculable para averiguar el proceso evolutivo de nuestra especie, con la que comparte el 80% del genoma y que puede significar un espectacular avance en el terreno de la inmunología.

Temo únicamente que este catálogo de todas las especies, este inefable archivo de todas las rarezas más contradictorias, que ha resistido en Tasmania y la franja costera oriental de Australia el paso de los tiempos y la tentación de evolucionar, vaya a perecer ahora en las manos sacrílegas del hombre europeo.

Me culparía por mi desmemoria si ahora, cuando al cabo del tiempo lo recupero del olvido, hubiéramos de inscribir en la lista de animales en peligro de extinción a nuestro silente amigo el ornitorrinco.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       El ornitorrinco (09/05/2008 00:39)


Publicado: 03/05/2008


 

LOS LOBOS DE CAPERUCITA


Ese no implicarse de la población austriaca de Amstetten, donde un ser diabólico ha robado la vida, y tal vez el alma para siempre, a los hijos que engendraba, arroja alguna luz sobre el temperamento de un pedazo de la aria Europa que quiso erigirse un tiempo en conductor y paladín del Continente.

Hay muchas cosas sobre las que la sociedad de esta pequeña población debería de interrogarse en relación con la tortura de los hijos-nietos de Josef Fritzl en el sótano bajo el garaje. Pero son muchos más los interrogantes a los que habría de responder la policía por no averiguar la desaparición de Elizabeth hace veinticinco años; no realizar ninguna pesquisa tras las numerosas cartas que ésta envió desde su “paradero desconocido” situado en un zulo del jardín, ni averiguar el rastro de los tres niños que sucesivamente depositó alguien en la puerta de su casa. Ni llamarles la atención que los inquilinos de su casa tuvieran que comprometerse a no tener perro, y qué éstos aullasen y escarbaran cuando se acercaban al zulo insonorizado; por que aparecían botellas de leche y desaparecían bolsas de basura, y por que el panadero, que reconoce ahora que consumían mucho pan, no se preguntó que hacían con él; y por qué la policía niega ahora que Fritzl tuviese antecedentes por paidofilia –que los tuvo-- y cuando los periodistas insisten, argumenta que durante este tiempo, de todos modos, hubieran prescrito según la legislación del país. Y sobre todo es imposible que en 25 años --9.125 días de cautiverio, una cadena perpetua-- una distracción, algún descuido, no hayan aportado indicio alguno de lo que estaba ocurriendo. ¿Se trata de pura desidia, de incompetencia, o de un pacto de “omertá” entre viejos camaradas?

La maldad no es patrimonio de nadie, pero Einstein, nacido en el sureste de Alemania cerca de la frontera austriaca, encontró muy pronto irrespirable el ambiente que irradiaba el cercano país ya en los albores del nazismo, y fue alejándose a medida que se extendía la ideología, ya preexistente pero asumida por Adolf Hitler, también austriaco por cierto. Un compromiso ideológico que explica por qué el 40% del personal de los campos de exterminio y el 75% de sus oficiales eran austriacos, un hecho que se esfuerzan en disimular. Y que el 80% del personal que trabajaba en la deportación de gitanos, lisiados y judíos para el cerebro logístico de la “Solución Final”, Adolf Heichman, también eran austriacos. Puede que sea casual pero el célebre Heinrich Gross, que en nombre de la ciencia experimento durante el III Reich con miles de niños y supervisó sus campañas de eutanasia, ostentaba la misma nacionalidad, como la madre de María K. La niña confinada por 1996 en un ataúd de madera no se cuantos meses, o la que en 1998 tuvo a sus tres hijas encerradas durante siete años. Si tuviésemos memoria no nos sorprendería tanto, aunque nos siguiera aterrando, que un megalómano mediocre como Wolfang Priklopil mantuviese secuestrada como esclava sexual, durante años, a la niña Natascha Kampusch, que apareció el año pasado hecha ya mujer. Comienzo a entender la obsesión por el sexo infantil del vienés Sigmund Freud.

El caso es que, a propósito de estas cosas, John Müller escribía que la Europa de Caperucita Roja, Pulgarcito, y Hansel y Gretel, que nos aterraban de niños, debería someterse al diván del psicoanalista, no vaya a ocurrir que esos argumentos, en vez de fábulas, sean historias del pasado.

Darío Vidal

03/05/2008

 

       Los lobos de Caperucita (03/05/2008 23:36)


Publicado: 02/05/2008


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       El monstruo de Amstetten (02/05/2008 20:47)


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       Los enigmas de Amstetten (02/05/2008 20:33)


Publicado: 29/04/2008


 

UN CONTRADIÓS


Mi abogado es una mujer; mi médico, también. Yo he escrito, he dicho, he perorado, he opinado y he defendido la igualdad de la mujer –o sea que, por mi parte, “está escrito” como dirían los profetas-- y consiguientemente he manifestado que separar a la mujer del mundo es mutilar al mundo. Más aún: he optado decididamente por la aportación femenina a la gestión, el pensamiento y la economía, pero sin hacer dejación de su valiosa identidad, su instinto y su intuición que tanto aportan a la certera intelección de las cosas. Porque para hacer las cosas como los hombres, se bastan ya los hombres. Solo las mujeres pueden abrir nuevos cauces al discurso, la sociedad y la vida. Creo que en eso estábamos de acuerdo con Dulce María Loynaz y María Zambrano.

Si algo me produce rechazo –y tal vez me adentro aquí en el terreno de lo políticamente incorrecto-- es ver a una mujer de la brigada municipal con una espuerta de grava o vistiendo un uniforme militar. No me hablen de Agustina de Aragón, que se dedicó a picar carne humana al ver muertos o malheridos a los artilleros de la batería a los que traía de comer.

Pero lo cierto es que no me provoca nada una ministra del Ejército. Aunque tal opinión me desahucie como contertulio radiofónico, y me arruine como persona razonable, moderna y progresista. Qué vamos a hacerle. Al fin, decir lo que uno piensa tiene el valor de la liberación. Mi amigo Quevedo decía: “¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice; nunca se ha de decir lo que se siente?” Él mantuvo libre y gloriosamente lo que pensaba, incluso del poderoso Conde-Duque de Olivares. Y no le importó ir por ello a la cárcel. Así es que cuando le llevaron a la mazmorra “cargado de grillos”, debió decir con alivio lo que Cyrano --el ensueño de Rostand-- al hacer callar a una compañía de cómicos mediocres: “Sí, pero ¡y el momento!”.

Tal vez ustedes no lo compartan. Mas para mi es un contradiós ver a una mujer que es la expresión viviente de la Vida, sobre todo cuando otra nueva comienza a latir en su seno, pasar revista a las fuerzas adiestradas para matar y combatir, una actividad acaso necesaria pero funesta. Un contradiós como el que perciben los creyentes sinceros, los devotos practicantes y los pacifistas convencidos cuando ven a un obispo revestido de pontifical, con báculo y mitra bendecir los cañones preparados para segar la vida de otros semejantes, de otros prójimos desconocidos, que carecen de rencor y de odio hacia nosotros, aunque han sido reclutados muy a su pesar para defender contra nosotros, tantas veces, los más bajos y sucios intereses envueltos en las suntuosas hopalandas de las palabras más altisonantes, más prestigiosas, más nobles, más sagradas y tal vez más engañosas de cuantas manejan los hombres “Ad majore Dei gloriam”, o sea para mayor gloria de Dios.

Naturalmente que una mujer puede hacer lo mismo que un hombre. Ahí tenemos el dudoso ejemplo de Golda Meir, Indira Gandhi y Margaret Thatcher. Pero no debería hacerlo si queremos alumbrar un futuro diferente inspirado en otros valores. Conocemos ya cómo equivocarnos. Vamos a probar cómo no hacerlo.

Darío Vidal

29 abr. 2008



 

       Un contradiós (29/04/2008 12:19)


Publicado: 24/04/2008


 

EL ENANO TRANSFORMISTA


Hace tiempo que no me comunico con mis lectores de Internet. Decidí callar porque, a un paso de los comicios, la extensión del fraude, la mentira y el engaño, y la magnitud de la tergiversación, el impudor y el cinismo de quienes no son capaces de mantener la palabra ni sostener su opinión, hacen imposibles y supérfluas la ironía y la crítica.

No es la primera vez que me hago el “harakiri” al descubrir que el paisaje no nos devuelve ni el eco. Y el impúdico espectáculo de los políticos, negando lo que afirmaron y afirmando lo que habían negado para acomodarse a lo conveniente, y la miserable danza de afiliaciones, adhesiones y apostasías de funcionarios, pretendientes y paniaguados en el vals de las colas, mueven al desprecio y el desdén. No es cosa reciente. Movía estos días unas fichas de periódicos del XIX y lo que aquí afirmo se queda en pura broma. Claro que entonces los sinvergüenzas tenían un barrunto de honor, los diaristas “cargaban revólver”, y en las afueras de las poblaciones se oían disparos cada amanecer.

Ya no me aventuro a asegurar que no me iré otra vez, para no sufrir el sonrojo de reaparecer como hacen algunos matadores de toros en cuanto despunta la primavera. Es la verdad que, hoy por hoy, parece que me aguantan por los sobacos como a los diestros malheridos y, si me pongo nuevamente en pie, es porque no quiero sufrir mi silencio como una afrenta.

Todas las invenciones de los hombres ruedan cuesta abajo. Hasta los negocios familiares --y aún puede que esos en mayor medida-- se desvirtúan y desfondan con el paso de tiempo. ¿Lo han advertido alguna vez? Todas la iniciativas humanas no solo nacen con fecha de caducidad sino con plazo de de deterioro y decadencia. Siempre que un empeño surge con determinación de pervivir y un poco menos cargado de defectos que la media, cosa harto difícil y costosa, “la Muerte pone huevos en su herida” como refería García Lorca a propósito de la cornada que sufrió su amigo el torero Rafael Sánchez Mejías “a las cinco en punto de la tarde” para acabar con él.

Unas veces la decadencia surge por incuria y abandono, otras por incompetencia; otras por no pararse a contar las piezas que faltan si es que falta alguna, por no reparar cómo está constituido el artificio, o por el deseo de borrar la huella de los primeros, si no es por soberbia y desconocimiento de los límites de las propias fuerzas. El que no puede cazar, se contenta con los despojos, aunque la ingestión de carroña impregne de su hedor cuanto se toca.

Siempre, en esos casos, hay un enano transformista que se aúpa sobre las puntas de los pies para alcanzar a tirar la mermelada que otros guardaron sobre el anaquel de la alacena. Y siempre suele alcanzarla. “Imposible la dejasteis para vos y para mi”, suena entonces la voz de don Luis Mejía refiriéndose a doña Inés de Pantoja. El segundón alimenta su encarnizamiento contra el creador --del mismo modo que Salieri con Mozart--, con la envidia que destila su admiración impotente y rendida. Mientras que el partero de la ocurrencia no entiende por qué chapotean en el barro de lo que fue una idea hermosa, desvirtuándola acaso para siempre. Pero se limita a despreciar con el corazón todo, al enano transformista.

Darío Vidal

24. abr. 2008

 

       El enano transformista (24/04/2008 12:27)


Publicado: 09/03/2008


 

VOTAR A FAVOR DE ESPAÑA


Desprecio, vergüenza ajena y repugnancia. Un asesinato más de los pistoleros de la banda criminal de las cloacas vascas como el del viernes en la localidad de Mondragón no da ya miedo. No sirve ya de nada a los matarifes ni a sus muñidores. Son tan torpes y tan ineficaces, incluso para alcanzar sus objetivos este atajo de miserables, que han vaciado de contenido y de efecto sus asesinatos. Aun no han entendido que hemos rebasado todos el umbral de percepción del dolor y que cuando los sentidos embotan los sentimientos, ningún estímulo surte efecto. No lo saben, pero matan, y matan y matan. Son como las sanguijuelas, que se alimentan de sangre. Pero la sangre termina por matarlas.

Cómo podía pedir ZP que se excluyese el terrorismo del debate electoral si es precisamente el excremento terrorista lo que empuerca la vida de este país magnífico, magnífico desde los extremos civilizados y desde el centro. Pues claro que hay que hablar de los terroristas y ponerles nombre y ponerles rostro como ha comenzado a hacerse y sobre todo ponerles penas para que las cumplan íntegramente y “recomendados” como se dice en lenguaje carcelario. Y nada de comer a la carta de los restaurantes de la ciudad, sino lo que el resto de los penados, que son más dignos de consideración, perdón y compasión que estas sabandijas de albañal capaces de matar sin provocación, sin pasión, sin causa y sin objeto. Hay que volver todo el desamparo y la soledad con que hay vivido su tragedia las víctimas de las muertes, los chantajes, los insultos y la mofa, a los causantes de esa existencia torturada. Hay que arrinconar hasta que pidan perdón a sus perseguidos, también a los que jalean, alientan y apoyan a esos cobardes y a cuantos aceptan los hechos, como esa miserable alcaldesa de Acción Nacionalista Vasca que preside el consistorio de Mondragón y que se ha negado a condenar el infame asesinato del ex-concejal Isaías Carrasco, además de burlar la Ley y burlarse del luto por su conciudadano, delegando sus funciones durante dos días. Se llama Galparsoro y de nombre -¡qué sarcasmo!- Inocencia. Le nombran Inocencia Galparsoro.

Ahora, una oración mal rezada, porque no es posible sustraerse al odio que suscitan los criminales. Ese es uno de efectos infecciosos del terrorismo. Y mañana a votar. A votar lo que se quiera y a quien se quiera, pero a votar.

Se decía que antes del domingo día 9, la ETA haría un gesto para inclinar la balanza a favor de Zapatero, que niega con la boca pequeña el retorno a las negociaciones, y la banda concluye que es la única oportunidad que van a darle de chalanear después de poner cinco muertos sobre la mesa. No hay que pensar que Zapatero vuelva a caer en la trampa si gana. Al terrorismo, ni agua ni piedad. Lo mismo que a Inocencia Galparsoro, alcaldesa indigna de la villa de Mondragón.

Y el lunes, el lunes día 10 de marzo de 2008, un acuerdo histórico entre socialistas y populares, gane quien gane. Al día siguiente de las urnas, un pacto contra el terrorismo como el que un día sugirió, impulsó y suscribió el propio José Luis Rodríguez Zapatero, aunque luego se haya olvidado de él.

Tenemos tanto que hacer juntos en materia de Terrorismo, Pensiones, Sanidad y Educación, que si los partidos pensasen en España la antepondrían a sus siglas.

Darío Vidal

08 / 03 / 2008

 

       Votar a favor de España (09/03/2008 00:05)


Publicado: 04/03/2008


 

PUNTUADORES DE DEBATES


No sé si ustedes recuerdan el chiste aquel del incauto al que un grupo de truhanes enseñaban un juego de cartas desconocido, y descubrió que las veces que apenas había dinero en la mesa ganaba él la partida, y que cuando los envites eran cuantiosos las perdía siempre. “Pero, coño, explíquenme mejor las reglas, porque con tanta excepción no me aclaro nunca”.

Pues bien, algo parecido sucede a los ponderadores de debates y a los recolectores de opiniones para encuestas de urgencia. No voy a entrar en el debate sobre el Debate de ayer, que a mi juicio nadie ganó, porque ZP se refugió medroso en las tablas para que no le sacasen de allí –bonita actitud para un dirigente-- y un incauto Rajoy que entró al trapo, o al engaño, para continuar con el lenguaje taurino, con una ingenuidad de neófito que le impidió desarrollar su argumentación; eso si no consintió que su contrincante negara continuamente con la cabeza, tapando los argumentos con su propia voz, mientras repetía la misma frase en el mismo tono, para impedir que se le oyera. Una comportamiento que hubiera debido atajar el moderador si lo hubiese habido pero que que rebasó por completo a Olga Viza.

El caso es que aunque ninguno ganó, el aspirante a cuerpo descubierto por bisoñez, y el presidente aculado en el burladero, haciendo que pasase el tiempo con marrullería para no mostrar que no tenía una solo idea, dieron un espectáculo que decepcionó a todos, según pudo confirmarse en las radios, muy a pesar del partidismo apologético e impúdico de Margarita Sáenz Díez, Calleja y el Elkázer en el programa “59 segundos”.

Y yo me pregunto quién es capaz de puntuar un debate como un árbitro de boxeo, al margen de las simpatías o antipatía previas. Que nos lo cuenten los sabios como demandaba el tristo incauto al que desplumaban los truhanes. “Que me lo expliquen que no se inglés”.

Vamos a ver. Una ocurrencia brillante, medio punto; un argumento, un punto; un razonamiento que desmonte la argumentación del adversario, dos puntos; denunciar una contradicción culpable o un renuncio, tres puntos arriba y en sentido inverso, podría sancionarse al que dijese una tontería con un cuarto de punto negativo; penarse las inexactitudes con medio punto negativo; una mentira, un punto menos; una mentira utilizando documentos, dos puntos abajo con amonestación; impedir que el contrincante hable, amonestación; evitar que se le entienda, un punto abajo y amonestación.. Y así sucesivamente.

Asimismo habría que valorar los gestos que denotan inseguridad, los “tics” que delatan la mentira, la disposición de las manos, la forma de sentarse, de gesticular y de conducirse, como la postura corporal, los gestos, las actitudes despectivas, las muletillas para ganar tiempo, las reiteraciones, etc. De ese modo podría hacerse un cómputo de aciertos y de errores, de razones y sinrazones. Treinta y siete puntos y tres tercios menos cuarenta y seis negativos, al hoyo. Treinta y seis puntos positivos menos menos veinticinco negativos, pasa por delante del rival, “ma non troppo”.

Así sería todo un poco más creíble. Pero ahora nadie garantiza nada. Y sería interesante anotar las razonas y los gestos en un papel. De otro modo ¿quiénes son los árbitros y quienes los arbitran a ellos?

Darío Vidal

04 / 03 / 2008


 

       Puntuadores de Debates (04/03/2008 21:53)


Publicado: 29/02/2008


 

BISIESTO


Hoy es el día de más. El de sobra. El día de propina que nos regala la vida acumulando las horas ahorradas durante cuatro años. Un día que aparece de pronto, sin esperarlo, como si emergiese de algún oculto pliegue del tiempo. Es 29 de febrero. Y la contumacia de la Naturaleza, la Astronomía, la Matemática y la realidad, que no se dejan abarcar ni encorsetar por ese minucioso burócrata que es el hombre, se rebelan contra la uniformidad arbitraria de los que deseamos tranquilizarnos con mediciones inmensurables para poner orden en el cerebro ya que somos capaces de ponerlo en el corazón, con el número Pi y los años bisiestos que dejan veinticinco días de sombra cada siglo. Veinticinco espacios sin referencia histórica, sin que haya ocurrido nada ni pueda predicarse de ellos ningún suceso. No me extraña por ello que hayan creado la Asociación de los Bisiestos para agrupar en ella a los más desvalidos e indigentes de los hombres: a los más solos y desamparados de los seres, a los huérfanos de nacimiento, a los que fueron alumbrados a su hora pero sin día, a los huérfanos de nacimiento como los niños que no llegaron a tiempo de conocer a su padre.

Este es el primer año bisiesto del siglo y del milenio. Habrá que anotar con minucia de pendolista lo que sucede: las palabras usadas en dos ca