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Publicado: 25/03/2009


 

JUDICATURA FRANQUISTA


Con eso de la Justicia no salimos de sobresaltos. Apenas nos recuperamos de uno y ya estamos inhalando sales para no privarnos de nuevo. Y el nuevo Consejo General del Poder Judicial “El Desado” nos deja estupefactos pero no al modo que Salomón. El Colchón del Poder Judicial es un marro que garantiza la impunidad de los señores magistrados. “¡Usted no sabe con quien está hablando!” ¿Les suena de algo?

Los jueces se han instalado no en la moral de la ejemplaridad sino en la excepcionalidad del privilegio. Desde una estricta exigencia ética, debería corresponderle más castigo al que vulnerase la norma desde el rango más elevado, de modo que a un rústico torpe e iletrado se le juzgase con más benignidad que a una “persona con estudios y posibles”. No digamos ya si se trata de un juez, que comparte con Dios su condición sobenatural. Pero no es así. Al pobre diablo se le amedrenta con aquel principio abrumador de que “La ignorancia de la Ley no exime de su complimiento” con lo que se le instala en la mas constreñida autocensura y sin saber nunca qué hacer, con lo que es explicable que haga lo que le de la gana.

Pero ya ven, el Consejo General (Franco) del Poder Judicial se conmueve invariablemente ante los pecados de los del clan, que no van a ser como los otros. “Usted no sabe con quién está hablando”.

No se si se acuerdan de la Ilustrísima Señora Doña María Silvia López Mejía, jueza de Instrucción de Barcelona, quien al parecer iba pimplada como se comprobó luego y se negó a someterse a un control de alcoholemia a la altura de Sant Cugat del Vallés, después de pedir los números de todos los agentes manifestando que era juez, que venía de trabajar, que estaba cansada y que la dejaran en paz. La señora solicitó en tono amenazador que le leyeran sus derechos. que estaba deseando que los de Tráfico de Sabadell pasasen por su juzgado y que a partir de ahora no creería sus atestados y pondría trabas a los asuntos que entraran en su despacho.

Mas el Consejo General no ha apreciado en su comportamiento ni exceso de autoridad, ni amenazas, ni intimidación, ni abuso de su condición de jueza, ni falta grave de consideración a los policías. Nada. Asi es que la comisión disciplinaria del Organo de los jueces ha rebajado a falta lo que podría haber sido un delito y ha remitido el papelorio a sus colegas de Barcelona. Igual que los casos de ineficacia, negligencia, descuido, pigricia o algo peor que se vienen aireando cada día en la más completa impunidad. “¿Pero sabe usted con quien esta hablando? ¡Pues acabáramos!”

Darío Vidal

25/03/2009

 

       Judicatura franquista (25/03/2009 20:38)


Publicado: 18/03/2009


 

LA BURLA DEL GUADALQUIVIR


Ayer, “El monstruo de Amstetten” en la Bja Sajonia; hoy, el criminal precoz de Andalucía. Aquel, con el peso de varias existencias truncadas por la maldición del incesto; este, con el asesinato de su novia adolescente porque, al parecer, no quería seguir adelante con la relación.

El austriaco fue detenido porque quiso, sin quererlo, al apiadarse de uno de sus hijos secuestrados que se puso enfermo y consintió en que fuese al médico. Tal vez se hallaba hastiado de sus 74 años de disimulos y cautelas, y un atisbo de conciencia le impulsó sin saberlo a purgar sus culpas.

Sin embargo el confeso malhechor sevillano Miguel Carcaño, ahora inconfeso porque dijo ayer que él no mató a Marta del Castillo sino “El Cuco” de solo 15 años, ha ampliado el enredo declarando que tampoco arrojó con sus compinches el cadáver de la niña al Guadalquivir como había dicho sino a un contenedor de basuras. Parece que al pollo está comenzando a divertirle el juego y, mientras se hace famoso, intenta ganar tiempo, rebajar las penas, embrollar a la policía, confundir a los jueces y burlar a Sevilla entera, confusa por la atrocidad del suceso.

No se si alguien ha calculado los millones invertidos en la prolongada búsqueda a lo largo y ancho del río con brigadas de hombres, perros de la policía holandesa adiestrados en la búsqueda en el agua, y equipos de buceo, lanchas y dragas, pero se me antoja intolerable esta tomadura de pelo. Una tomadura de pelo que le sale gratis en pena y en dinero porque pagamos nosotros y está reduciendo la condena en el caso de que no se encuentren los restos de la muchacha. Mala es la actuación de jueces y policías si, en lugar de investigar honestamente, fabulan sucesos para imputar a gentes como “El Lute” o tantos anónimos paganos como arrastran sus cadenas en el corredor de la muerte, pero va a ser hora de calibrar seriamente con quién nos las habemos cuando tratamos con asesinos. Si malo es el rigor infundado sin apostar por el garantismo hasta sus últimas consecuencias, es malo también el “buenismo” gratuito y adánico que hace vulnerable a la sociedad y premia las hazañas de los malandrines hasta reducir a la indefensión a la gente de bien.

De este modo ha ido prosperando el tal Carcaño, licenciado en licencias, en fechorías no tan nimias finalmente, y alguna otra andanza que hacía prever empeños de mayor fuste. El caso es que todo el dispositivo de búsqueda se ha desplazado hasta el vertedero de Montemarta –qué sarcasmo-- en Alcalá de Guadaira y vuelta a empezar. Y de pronto parece surgir la sombra de un adulto que pudiera estar en la raíz de todo el asunto.

Lo cierto es que el juez, la policía y el paisanaje estamos haciendo el ridículo con este joven director de orquesta.

Darío Vidal

18/03/2009

 

       La burla del Guadalquivir (18/03/2009 20:29)


Publicado: 17/03/2009


 

EL ÍNCUBO DE AMSTETTEN


No sé si recuerdan a aquel tipo que andaba alardeando, con otro, de los lugares que había conocido. “Yo he estado en Laos tres veces”. “Pues yo por lo menos cuatro o cinco”. “Y en Tailandia, dos”. “Yo también”. “Y en Dubai, una vez”. “Pues yo....una, o ninguna”.

Me sugiere este chiste tonto, un suceso nada risible: el juicio que se iniciaba ayer en la Baja Sajonia contra un electricista de 74 años, Josef Fritzl el llamado “Monstruo de Amstetten”, por el incesto, violación reiterada con amenazas desde los once años de una de sus hijas, Elisabeth, ahora de 42, con la que engendró siete vástagos, uno de los cuales murió por falta de asistencia médica, por lo que es acusado también de esclavitud y secuestro en un sótano de cuarenta metros, bajo el jardín de su vivienda, de su hija violada y tres de sus hijos nietos. Una pesadilla: un tenebroso relato entre Sade y Lovecraft ideado por un criminal rijoso, incontinente, desalmado y carente de piedad, porque hasta un torturador profesional se hubiese condolido, cuando menos, de sus seres más cercanos.

Lo risible es que digan ahora que podrían condenarlo a diez años o a cadena perpetua. Eso es lo que me ha traido al recuerdo el chiste del que no sabe si ha estado en un lugar una vez o ninguna. ¿Cómo que diez o cien años? ¿Cómo puede quedar impune la muerte y cremación en el horno de un bebé, aunque la primera fuera por negligencia, y el niño no hubiese sido propio?

Pero la muerte de un bebé enfermo no es comparable, pese a su carga emotiva, con el miedo cotidiano, con el terror nocturno, con el asco, la desesperación, la impotencia, el sentimiento de suciedad y de culpa de una criatura asediada desde los once años por su padre y encerrada en un “zulo” a los dieciocho, como una bestia en la cuadra, como una cerda en la zahurda, como una máquina de fornicar, como una cosa, para satisfacer el apetito y los caprichos carnales de un pederasta lascivo –de los que no conoceremos el detalle por fortuna--, de un obsceno adulto incestuoso y adúltero, de un íncubo libidinoso y un sátiro butiondo y salaz. ¿Y el precio por todo? Diez añitos. Acaso algo más: pongamos que cien.

No hablaré de la vida porque nadie, ni los hombres ni el Estado, están por encima de ella. Pero sí diré que no hay existencia con que pagar la alegría marchita de una niña de once años, el encierro de una jovencita de dieciocho, y el encarcelamiento –encarcelamiento sin patio, sin salidas de fin de semana, sin contacto con los otros y sin esperanza-- de una mujer de cuarenta y dos. Toda una vida sacrificada al capricho de un príapo arrecho y brutal. Como la existencia lúgubre y quebrantada de sus nietos-hijos y la ignorancia inaudita de su esposa legal y sus vecinos.... Qué sórdido silencio.

Darío Vidal

17/03/2009

 

       El juicio de Amstetten (17/03/2009 22:55)


Publicado: 16/03/2009


 

OBSTINACIÓN


No se si alguna vez han sentido el deseo de subirse a lo más alto de la casa y tirar con todas sus fuerzas el ordenador a la calle. Yo sí. Y muchas veces no me comunico con ustedes porque no me deja.

Los que llegamos al mundo antes que este ingenio magnífico, omnisciente, sabio, arrollador, invasivo e insufrible por su soberbia vocación de infalible (“ha cometido un error inenmendable”,”no se encuentra”,“reinicie”, “entrada fallida”, “datos incompletos”, “datos erróneos”) imagino que sufrimos el mismo sentimiento de frustración.

Un amigo mío, mas obstinado que yo, está empeñado hace tiempo en hallar la lógica informática que inspira la secuencia causal de las “máquinas de pensar” , y me sorprendo utilizando los mismos argumentos que a mi me han dado: unas razones que me repugnan como estudiante de filosofía. “Déjate de raciocinios y haz las cosas como te dicen”. “¿Pero no es absurdo y arbitrario que el tipo de letra esté en un directorio distinto al del cuerpo de la letra?” Hace unos meses coincidí en cierto evento con un catedrático de la Universidad de Toulouse y en el abandono de la sobremesa, le confié mi perpetua pugna, mi enconada pendencia, con el ordenador, porque no hallaba un texto, un manual o un folleto que me enseñasen a proceder con cierto orden y a prever las consecuencias de una acción equivocada. “No existe –me dijo--, la informática es un críptico saber secreto que se difunde por transmisión oral y gracias a las probaturas de los más osados. Yo me valgo de un hijo mío”.

Experimenté un profundo alivio con esa confesión y también infinita gratitud. Según descubría, no era rematadamente tonto como había llegado a pensar, sino solo moderadamente incompetente, como los que han dejado atrás la juventud. Mucho más, por supuesto, que los niños de siete años en vías de alfabetización, que parece que nacen aprendidos como dicen en Andalucía. El saber instrumental es enemigo de la edad según parece.

Otro resentido por el esquivo trato que le dispensa la tecnología, comentaba que si los divulgadores del sistema hubiesen sido los metódicos alemanes o los franceses cartesianos --en fin una gente que no circulase por la izquierda-- habrían hallado un sistema fiable que no desembocase en constantes peticiones de principio o, lo que es más desesperante, en círculos infernales y laberintos sin más salida que apagar la máquina.

El progreso es siempre un proceso de simplificación. Conducir un vehículo es cada vez más sencillo con la dirección asistida y las marchas sincronizadas. No hablemos de la telefonía, ni de la perfección de las cámaras fotográficas. Los únicos que lo hacen cada vez más difícil son los diseñadores de “soft-ware”. Cada día nos ponen zancadillas. Lo malo es que nos obstinamos en saltarlas.

Darío Vidal

16/03/2009

 

       Obstinacion (16/03/2009 21:34)


Publicado: 11/03/2009


 

LA MODA DE COCINAR


Dicen los militantes de los partidos, que, cuando ganan, las sedes se pueblan de caras desconocidas. Lo mismo que cuando pierden las hallan en falta: muchos compañeros han desaparecido de la vista. El primer síntoma de verdadero peligro que percibe la gente de mar antes de que zozobre el navío, es que las ratas, guiadas por un instinto que en este caso les resultará fatal, se arrojan al agua previendo la catástrofe. No haremos comparaciones sesgadas pero cuando algo se pone de moda, como de unos años aquí la gastronomía, todo el mundo se apunta a ser de lo último.

Ahora que las materias primas han perdido calidad porque la industria química interviene no solo en los procesos finales de la cadena alimentaria sino que altera los piensos y ellos la leche que da el ganado y todos sus derivados, y los frutos pierden las características organolépticas definitorias porque los abonos nitrogenados y los otros, les han privado de aroma, igual que a las flores, y el pan no sabe a pan porque cuando el trigo no es transgénico está degradado y la harina incorpora conservantes. Ahora que hemos perdido el paraíso, pretendemos preservar la cocina del maltrato y el largo desdén de tantos años y, lo que es peor, han desaparecido del panorama aquellas honestas, humildes y sabias cocineras de toda la vida que defendieron la herencia del paladar sin apropiarse de los hallazgos, y se han puesto delante los varones haciendo reverencias como siempre que se trata de recoger el aplauso por algo,. Unos hombres que muchas veces no saben lo que llevan entre manos y, lo que es peor, no se han puesto a la tarea de aprender. Y esto es lo irritante: los impostores, los falsificadores, los peones del fraude y la trapala que se postulan para el reconocimiento y la fama sin ningún mérito.

El otro día oí por la radio la receta de un Gazpacho de Fresones que daba uno de esos maestros de la cocina que demostraba ignorar el lenguaje más elemental de los sabores. Juzguen ustedes: Batía en la turmix un kilo de fresones, otro de tomates, un pimiento rojo, un diente de ajo, un pepino francés de los que no tienen simientes, un yogur, aceite de oliva, vinagre de jerez, miel de azahar, “ketchup”, pimienta negra, pimentón rojo, y trozos de jamón serrano crujiente, Y proponía servir ese batido adornado con trozos de arenque nórdico ahumado y unos berberechos.

Se hizo un silencio en el estudio. Estaba claro que jamás había preparado tal cosa y que su paladar carecía por completo de imaginación y memoria de los gustos para resentarse el resultado. Pero los contertulios entendieron enseguida que jamás mezclarían yogur con ketchup, y miel de azahar con ajo y jamón frito, un matrimonio que no aconsejan ni la ley de afinidad ni la de contraste

Darío Vidal

11/03/2009

 

       La moda de cocinar (11/03/2009 10:30)


Publicado: 05/03/2009


 

LA DESVERGÜENZA DEL PUDOR

Tal vez hayan visto los desfiles de las nuevas colecciones de moda, con vestidos que desvisten y bodys de malla como la de las bolsas de naranjas pero más finas, sutiles y pretendidamente insinuantes. Pero son un fracaso, amigos míos. Son un fracaso porque hemos perdido la idea de pecado. La idea y la conciencia de pecado. Y con ellas, el atractivo de la tentación. No sé si es por eso o porque a ciertos “modistos” no les han interesado nunca las mujeres.

Hábiamos dicho muchas veces que con la educación láica despojaríamos a la sociedad del encorsetamiento y la represión a que nos habían abocado siglos de escolarización religiosa. Pero como el sexo es una cosa que reside en la cabeza, no han menguado ni mucho menos el acoso, las violaciones, las obsesiones y comportamientos tan innobles como la paidofilia (no me resigno a afear aún más esta inclinación monstruosa llamándola encima pedofilia) Ha sucedido que sin aquel estricto concepto de culpa, puesto que no creemos en nada y el infierno no existe, la vida ha perdido mucho atractivo.

Se ha dicho que en tiempos del piadoso General, que en paz descanse, aquello que ustedes saben no era pecado sino milagro. Pero no cabe duda de que era más emocionante. ¿Ustedes imaginan lo que debía ser que una dama se fuera despojando de capas, aunque no fuese vestida como en el Siglo de Oro sino como en el 98? Me refiero a los señores porque no entiendo lo que pueda experimenar una mujer ante un fulano con calzoncillos pulgueros o destrabándose aquellas ligas de los calcetines altos que parecían el atalaje de las bestias de tiro. Imagino que no resultaban nada eróticos. Una amiga de mi abuela me confío la penosa impresión que le produjo su marido la primera noche, con calzoncillos, ligas y zapatos. “¿Y este es el rey de la Creación?”-- dice que pensó.

Pero desde el punto de vista de los varones no hay cosa más incitante que la ocultación, nada que provoque más que lo secreto, ni señuelo que más estimule la curiosidad que acabar descubriendo lo vedado. Decía Jardiel Poncela que los hombres se acercan a las mujeres porque les atrae su misterio. Y concluía cínicamente el desvergozado: porque no saben que las mujeres tienen el mismo misterio que los pozos: que no hay nada dentro”. Me apresuro a manifestar solemnemente, por si tengo alguna lectora, que no creo que el espíritu de los varones posea más hondos contenidos, pero reconozcan que la cita era tentadora.

El caso es que la secuencia misterio-tentación-pecado-culpa posee un atractivo poderoso. Y si a ella se suma el añadido de la expiación como sucedía con Quevedo, Lope de Vega y otros libertinos piadosos, la atracción fatal de las mujeres alojadas en sus cerebros se convertía en “un dulce infierno”.

Quiero decir que una falda que se abre aunque no descubra nunca el muslo, un pareo a lo Marilyn, una camisa entreabierta o una blusa ceñida, son mas turbadores e inquietantes que el escote más audaz, el short más breve, el body de malla y no digamos que el top-less. Lo provocativo es afectar pudor. Una chica en bolas es solo una chica en bolas.



 

       desverguenza pudor (05/03/2009 10:24)


Publicado: 03/03/2009


 

EL AGRESOR CONTRITO


El jaque del “metro” de Barcelona, el acémila que acosó, toqueteó el pecho y coceó en la cara a la aterrada muchacha ecuatoriana arrinconada en su asiento del vagón, dijo el otro día en el juicio que se sigue contra él que está arrepentido de lo que hizo, pero no recuerda nada porque había bebido dos o tres cervezas y varios cubatas con unas cuantas pastillas. Mal hecho. Pero es peor todavía que la embriaguez sirva de coartada.

De todos modos los efectos de ese cóctel explosivo debieron durarle mucho, porque cuando días después le entrevistaron sobre el incidente, contestaba con muy mal talante e impertinencia que qué le contaban a él si se “le había ido la olla”, con muy escasas muestras de contricción. Y a la puerta misma de la sala se zafaba de las preguntas gritando que no se acordaba de nada y que si a ellos “no se les había ido nunca la olla”. Lo que sugiere que la ingesta de tóxicos y alcohol debería considerarse una agravante como sucede ya en el código de circulación. Aunque no fuese más que para que no sirviese de coartada a estas alimañas y a las que quemaron a la mendiga en la cabina telefónica de Barcelona y a los que convierten en teas los cajeros del País Vasco y a los que hacen carreras automovilísticas nocturnas en Vigo, en Granada y en Madrid, o juegan al rol dondequiera.

La Democracia de que se nos llena la boca como si fuese invención nuestra, demanda, junto a la máxima liberad, el máximo rigor contra los energúmenos, para que la ciudad no se convierta en nido de sabandijas como va camino de suceder por culpa de la impunidad. Todos estos pollos, estos vainas, estos chiquilicuatres, estos matasietes, estos tipos que no tienen media bofetada ni una idea en la cabeza, reprimidos ante los más fuertes, celosos, resentidos, envidiosos, rencorosos y cobardes, pero que quieren imponerse y hacerse temer de las mujeres, los ancianos y los niños, dicen ante el juez que lo sienten mucho y pelillos a la mar. Cosas de los abogados.

Todos contemplamos a ese majadero perpetrar su hazaña. Algo a lo que no se hubiese atrevido con una chica más corpulenta, más decidida o menos apocada, de las que no han de recurrir a tratamiento psiquiátrico como esta. Y ninguno le vió trastabillar, ni vacilar, ni tropezar con lo fácil que es eso con el vaivén de los trenes. Extraña embriaguez la de este maromo chulesco, matón y desgraciado, de cuyo arrepentimiento hablan sus gestos más que sus palabras por más que haga que se humilla.

No diré que lo reeduquen porque no se hasta que punto lo habrán hecho sus padres, pero conviene que la sociedad archive a este animal en el recinto de lo inservible, que le eduquen acaso por primera vez y que le den tiempo para meditar.

Darío Vidal

03/03/2009

 

       El agresor contrito (03/03/2009 23:39)


Publicado: 18/02/2009


 

PARÁBOLA DE AUSENCIO


Y el profeta dijo a sus seguidores: “¿Quién es mejor? ¿el que guarda sus bienes como se los dieron, o el que se esfuerza en hacerlos crecer para beneficiar a sus semejantes?” Y como viera que los concurrentes se miraban entre sí confusos, añadió: “Os lo diré de otro modo ¿Es mejor a vuestro juicio el que va todas las mañanas a contar el dinero del patrón o vive de la usura, o el que asume riesgos, fracasos y la ruina tal vez, para remunerar el trabajo honesto de los padres de familia?”

Días atrás les contaba la historia de un empresario imaginativo y en plena expansión, al que ocluyeron las líneas de crédito y que en una semana dejaron en suspensión de pagos, o concurso de acreedores como dicen ahora. Para alguien avezado a despenar semejantes, no es tarea difícil: consiste en oprimir la tráquea con los pulgares durante unos minutos hasta cortarles el aliento. Es lo que hacen las fieras en los documentales que tanto hieren nuestra sensibilidad civilizada, porque nos acercan al drama lacrimoso de los cachorritos que se quedan sin papás y sin sustento. Igual que los niños del vecino del tercero izquierda, al que acaban de desahuciar porque le niegan los créditos en su banco amigo y el cielo se le ha caído encima.

Quienes mejor lo hacen son estas entidades beneméritas, que serán las que más van a dificultar que este país salga a flote. Puedo decirlo yo, porque me hallo a salvo de sus asechanzas desde que una Caja de Ahorros reconocida y honorable, acabara conmigo después de pensar para ella, seguir sus consejos y solicitar un crédito que no pude devolver en parte porque la entidad no me pagó lo que debía, incluyéndome en el RAI y forzándome a licenciar a un equipo valioso y entusiasta. Un día que no tenga qué hacer, escribiré un libro con fechas, nombres, cantidades y apellidos.

Supongo que la crisis ha dejado muy atrás estas historias y entiendo a Ausencio C.G., el empresario leridano dedicado a restaurar edificios, quien, acuciado por los impagos de los morosos y desesperado por la súbita interrupción de las líneas de crédito por parte de los bancos, se tiró al monte no para hacerse rico sino para poder pagar las nóminas, saldar sus cuentas con los proveedores y poder seguir trabajando. No tenía antecedentes penales ni reputación dudosa, pero sí una familia, esposa e hijos estudiando, que al parecer desconocían su situación. Y seguramente esto le perdió. Si se hubiese propuesto enriquecerse con un par de golpes, tal vez lo habría logrado. Pero se conformaba sencillamente con equilibrar su economía para seguir adelante. Le perdió la falta de ambición, propia de una persona decente que aspira a seguir como hasta aquí. Obtuvo en los cuatro atracos perpetrados en Albatàrrec, Artesa y Alpicat en Lérida y Peñalba en Huesca entre el 5 de septiembre y el 23 de enero 80.000 €, un botín tan modesto como las armas que utilizaba: una navaja y una pistola de balines de juguete. Lo fácil habría sido dotarse de armas de verdad si hubiera querido instalarse fuera de la ley. Pero en Ascó (Tarragona) fue detenido por los “Mossos” antes de actuar.

No temería verme frente a Ausencio en ninguna situación, más de lo que ante los directores de banco que lo condenaron a muerte. A mi no me importaría suscribir acciones para su negocio, pero no me verán los brockers ni los sonrientes bancarios vestidos de Armani.

Darío Vidal

18/02/2009

 

       Parbola de Ausencio (18/02/2009 02:54)


Publicado: 15/02/2009


 

BESOS EN JUMILLA


No se que influencia puede tener la confluencia del plenilunio en la fiesta de San Valentín pero, a buen seguro, debe dotar de elementos singulares esta fecha.

Sabíamos ya, y creo que se lo conté en cierta ocasión, que la preñez de la luna favorece lo que ahora llamamos violencia de género, las riñas y pendencias entre congéneres, la incidencia de los infartos de miocardio y otros episodios vasculares, el nacimiento apresurado de bebés que se hallaban al caer y, lo que nunca podrían imaginarse, aumenta la venta de paraguas. No se rían, que es un dato avalado por la estadística.

Según la tradición, tampoco es aconsejable salir por la noche ya que estos días es pernicioso el relente y resulta más fácil sufrir el ataque de los hombres lobo, aunque ahora no es preciso guardarse de ellos solo por la noche ni durante la luna llena. En nuestra época, los hombres lobo atacan a plana luz, al socaire de las empresas eléctricas y telefónicas, ayuntamientos, diputaciones y otras benéficas compañías de servicios. Nunca tuvo tanta razón Hobbes cuando advirtió de que el hombre es un lobo para el hombre. Aunque en su tiempo los hombres lobo merodeaban encapuchados por los caminos al margen de la legalidad, lejos de la Santa Hermandad y a resguardo del garrote de los pastores, en tanto que ahora llevan guardaespaldas, elevan impunemente las tarifas, dan conferencias de prensa, y son temidos incluso por los gobiernos, si no están infiltrados en ellos. Pero volvamos el rostro como si eso no importara.

Mientras la luna llena comienza a gestar el novilunio en lo alto del cielo, en Teruel celebran el Día de los Amantes, los grandes almacenes se frotan las manos, y en Jumilla (Murcia, España) sus veinte mil habitantes --o por mejor decir, la mitad-- se abandonan a la lírica actividad hispánica del piropo, con premios y todo, tal vez con el propósito de devolver el requiebro a la vida de la que fue expulsado por la prisa, los patosos abominables y las feministas feas que lo calificaron de ataque machista, cuando yo habría pagado porque una dulce muchacha me hubiese dicho algo parecido a lo que le oí a un castizo en Madrid mirando asombrado a una chica aturdida: “¡Dios mío, pero qué revolución ha debido haber en el cielo para que los ángeles bajen a la tierra!” Y el ángel, justo es reconocerlo, no se ofendió en absoluto sino que respondió ruborosa que muchas gracias. Otra cosa es lo de “tía buena” que si no es una grosería se parece mucho a un rebuzno y es una completa estupidez. Porque ese homenaje sutil a la belleza debe surgir espontáneamente, halagar y no ofender, ser ingenioso y no repetirse jamás. Porque si se repite ya no resulta convincente. No sé si fue Gómez de la Serna quien definió estas expresiones como pequeños poemas. “Son –dijo-- un madrigal de urgencia”.

Otra actividad a la que se dedicaron ayer los jumillanos es al dulce retozo del besuqueo, que es el preludio prometedor de avances más audaces, con unión de cuerpos, exhalación de alientos, fricción de pechos, fruición de sentidos, efusión de mucosas, sobresalto de hormonas, secreción de humores, intercambio de virus y comunión de bacterias. Lo que ignoro es si el Ayuntamiento aporta los besados y besadas --besables y “basablas” para la filóloga Bibiana Aido-- o si hay que traérselos ya puestos de casa. Porque, en ese caso, los premios son escasamente estimulantes.

Darío Vidal

15/02/2009

 

       Besos en Jumilla (15/02/2009 00:13)


Publicado: 14/02/2009


 

LA MONTERÍA DE GARZÓN


Hace unos años escribí varios artículos fervorosos en mi columna de “ABC” sobre Baltasar Garzón y tardé mucho a cuestionar mi juicio. Achacaba la supuesta endeblez de muchas de sus instrucciones a la malquerencia de los imputados, a la envidia de los colegas y al sesgado juicio de los partidos políticos. Ser el paladín de la lucha contra ETA, estar en primera línea contra la lacra de la corrupción e implicarse con tanto ahínco en la batalla contra el narcotráfico, eran demasiadas cuerdas para un violín. El juez Garzón constituía un hermoso ejemplo de heroísmo cívico, de intrepidez gratuita y de generosa abnegación asumida desde la soledad. Y lo defendí muchas veces de los más avisados que yo, cuando expresaban su creciente decepción.

Mis primeras vacilaciones surgieron cuando aceptó ensuciarse las manos en política a cambio de un cargo que Felipe González no le otorgó, y sobre todo a raíz de su reacción resentida. Desde entonces fue creciendo mi desconfianza, y hubiese preferido un accidente de los que tanto temíamos y de los que yo le alertaba, en vez de asistir a su descrédito y nuestro desencanto. Aunque tal vez él no esté de acuerdo

Es muy difícil a estas alturas admirar a alguien y aceptarlo como modelo. Ese sentimiento quedó varado en la adolescencia. Pero toda la España de bien, eso es todo el mundo, quería creer en un hombre que encarnase la Justicia sin temer a los partidos ni arredrarse ante el dinero o el poder. Una ingenua aspiración juvenil, un sueño idealista que se aviene mal con el comercio terrenal y el fango de la política.

El caso es que aquel magistrado al que admirábamos se ha dedicado a procesar ciudadanos –y desprocesarlos-- al compás de sus corazonadas y su capricho, utilizando la Ley muchas veces como arma intimidatoria, arbitrara e impredecible. “La loi ce't moi”. Y, al compás de sus súbitos vaivenes, la gente ha llegado a la conclusión de que no es un servidor de los ciudadanos sino un manipulador de sus conductas, y lo que le importa es ser noticia siempre, erigiéndose en protagonista del bautizo, la boda o el entierro, porque está aquejado de lo que los psicólogos denominan “furor de candilejas”. En eso ha quedado su ajado crédito, arrollado por sus propias ocurrencias bautizadas en los periódicos y en la calle como “garzonadas”.

Estos días, mientras asistíamos a una pesquisa suya absolutamente necesaria sobre tejemanejes pecuniarios de miembros del Partido Popular de Valencia y Madrid, se ha deslizado desde lo particular a lo universal acusando veladamente al partido del presunto delito de los afiliados, decantando así la balanza a favor de la formación política rival en plena campaña electoral.

Mal está a mi juicio que un juez, sobre todo si es magistrado de la Audiencia Nacional, esté afiliado a un partido, pero es intolerable que además alardee de ello, aunque nunca se hubiese presentado en las listas de Felipe González, y se mofe de la equidad y la independencia que deberían inspirar el ejercicio de esa profesión, como ha hecho el juez Garzón con el ministro Bermejo y un jefe de la policía judicial en la montería de Navaltorno.

Con los retorcidos artificios jurídicos que condenan a la indefensión al partido de los imputados, el juez estrella puede incurrir en responsabilidades tan graves como las de los procesados.

Darío Vidal

14/02/2009

 

       La montera de Garzn (14/02/2009 17:45)


 

CIENCIA Y SUPERSTICIÓN


La piedad de los creyentes llama Dios a todo lo que todavía desconoce, del mismo modo que la arrogancia de los racionalistas tilda de superstición a cuanto no sabe explicar. La verdad debe estar, como siempre, en el término medio. Pero cuando se cumplen dos siglos de la brillante intuición de Charles Robert Darwin, evolucionistas y creacionistas siguen tirándose los trastos a la cabeza. Unos nos dicen que la herencia genética del hombre no coincide mas que en un 86 por ciento con la del chimpancé --¡solo faltaría!-- mientras que los otros suponen que un ser tan sublime y singular como el hombre --¡menudo animal!-- tiene que ser descendiente directo de Dios.

Un profesor de Bioquímica de cierta universidad barcelonesa me refirió una historia que ilustra ambas actitudes. Su madre nació “ciega” en un pequeño pueblo de Andalucía y recuperó la vista gracias a los consejos de una comadre. (La cosa, como ven, ya huele a brujería) Sucedió que la anciana, después de pasar varias veces por la casa y lamentar que a una criatura tan bonita le aguardase un destino tan adverso, le dijo a la abuela que, si juraba guardarle el secreto, podía darle el remedio para que recuperase la vista. Aceptado el compromiso, pusieron ambas manos a la obra y durante “una novena” fueron a un cañaveral en la alta madrugada a cortar cañas jóvenes para estar de regreso antes de que amaneciese. Metían en un caldero los trozos de caña –no recuerdo la cantidad-- y los cocían mientras rezaban creo recordar que tres credos. Con el agua de la cocción, se aplicaban ambas a bañar repetidamente los ojos de la niña en el silencio del amanecer hasta que se enfriaba. Entonces tiraban el agua y las cañas, y al día siguiente repetían la expedición con idéntico sigilo. Así durante nueve días. Y, poco a poco, el bebé comenzó a seguir con la mirada la llamita del candil.

Ahora que aquella niña tiene nietos, sigue repitiendo que gracias a una comadre de su pueblo ha podido ver. Pero nunca reveló su nombre. Y los hijos, todos talludos, instruidos y universitarios, acallaban la historia hasta ahora, tal vez vencidos por el pudor de su origen rural. Pero poco antes de que el menor de ellos me confiase esta historia, fue testigo de un hecho que puso en cuestión la antinomia ciencia-superstición. Asistió a un congreso de médicos, químicos y biólogos en el que uno de sus ponentes expuso un hallazgo estupefaciente. Se trataba de un antibiótico con múltiples aplicaciones en Oftalmología y muy eficaz contra las infecciones oculares neonatales.

Se trataba de una sustancia localizada en la telilla blanca existente en el interior de los entrenudos de las cañas jóvenes, que se activa únicamente por la noche para evitar que la humedad las dañe, pero que se neutraliza en las horas de luz. Ahí radicaba lo de regresar a casa y hervirlo todo antes del amanecer porque lo de la novena y los credos eran puros controles de tiempo. En cuanto al juramento y el sigilo eran hijos del miedo: podemos imaginar lo que significaba en el medio rural, aún a comienzos del siglo XX, que una mujer -o dos- abandonasen el pueblo cuando ya todo el mundo dormía, para volver con un hato, ver salir humo de su chimenea y oír luego el llanto de un niño.

Unos hablarían de milagro y otros de brujería, pero nadie se hubiera parado a pensar en quien transmitió su conocimiento a la generosa anciana y quien dio con él hace mil años.

Darío Vidal

13/'02/2009

 

       Ciencia y supersticin (14/02/2009 01:38)


Publicado: 11/02/2009


 

EL DINERO DE LOS BANCOS


Resulta dramático el espectáculo de un indeciso que nunca ha tomado contacto con la realidad, haciendo ver que adopta decisiones ante un auditorio más curtido que él, más avezado y más audaz. Como dirían los arrendatarios de lenguaje neopaleológico, es patético.

Repasando las imágenes de los banqueros repantigados y tranquilos en los asientos y Zapatero sentado inseguro en el borde de la silla como un chico en un examen, no es preciso oír las razones chulescas y provocadoras de Botín para conocer dónde está quién y percibir el papel desairado y torpe del ingenuo cervatillo que, no solo no aprende con el tiempo, sino que se ha expuesto con inconsciente imprudencia al previsible amurco de un resabiado jefe de manada.

Ni un amago implicación con la sociedad, ni un atisbo de empatía con los que producen el dinero que ellos atesoran, ni una brizna de piedad con quienes tanto les daban a ganar --”los bancos no son oenegés”--, ni una sombra de esperanza. Habrá que engendrar un modelo de industria que no precise a la banca aunque desde nuestra perspectiva parezca hoy tan utópico como hace poco una sociedad sin petróleo.

Lo que nos hace falta es imaginación, fantasía, iniciativa y audacia, que es como las empresas crean riqueza poniendo de manifiesto la actitud negativa y parasitaria de la banca. Y no estoy haciendo una apología de la imprudencia financiera sino una apelación a la creatividad reflexiva. Los banqueros deberían poner a concurso del desarrollo del país no el dinero sino su inteligencia, en vez de dormitar en la rutina y moverse sólo al husmo del beneficio gratuito, con espíritu mezquino de logreros chupatintas. Se de una empresa española que ha puesto en producción un componente de alta tecnología que en solo unos meses había logrado imponerse de media Europa. Los clientes respondían, los pedidos aumentaban, el mercado se ensanchaba, y en el primer año había facturado cerca de cuarenta millones de euros. Hace solo unos días el banco les ha cerrado la línea de crédito. Y esta semana ha presentado la suspensión de pagos. Nadie lo cree. Pero ZP en su disparatado optimismo solipsista diría, si lo supiese, que es un bulo urdido por el antipatriotismo de los tibios.

El Príncipe Felipe decía en Gerona, mientras esto sucedía, que debíamos preservar las familias y las “pymes” para estar en condiciones de emerger al llegar la pleamar, y el ministro Sebastián culpaba a los banqueros de la crisis inicialmente inventada, como Obama ayer. Y Zapatero, que lo había insinuado días atrás envalentonado por la firmeza del presidente de los Estados Unidos, se hallaba genuflexo en vista de que Wall Street ha castigado estos argumentos con una bajada general de la Bolsa de NY, preguntándose qué hacer con creciente desconcierto, porque un tiempo quiso ser Felipe y ahora preferiría encarnarse en Obama. Pero ya ha visto que, con estos juncos, hoy por hoy mandan los del dinero. Tal vez convendría facultar al Banco de España para que conceda créditos en lugar de subvencionar a los que se ríen del presidente y de nosotros, no haciéndolo, como Botín.

Carlos Herrera cuenta que un día se preguntaba Manuel Alcántara qué clase de concepto debe tener Dios de los ricos para que les confíe a ellos el dinero. Una turbadora pregunta paralizante.

Darío Vidal

11/02/2009

 

       El dinero de los bancos (11/02/2009 22:09)


Publicado: 10/02/2009


 

JUECES EN REBELDÍA


La portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Gabriela Bravo, ha desautorizado a las asociaciones de jueces que pretenden ir a la huelga “porque el ejercicio de ese posible derecho carece, en el momento actual, de soporte normativo (...) y la convocatoria de la huelga no tiene efectos jurídicos, lo que significa que el 18 de febrero los jueces de este país tienen que estar en sus puestos de trabajo”. La Asociación Francisco de Vitoria y el Foro Judicial Independiente se han manifestado en abierta rebeldía, pero esta iniciativa sería un contradiós aunque tuviesen razón. Y puede que la tengan.

El Estado no puede rebelarse contra el Estado. Eso sería tan monstruoso como que los congresistas se declarasen en huelga de brazos caídos o el Gobierno decidiese iniciar una huelga de celo. El poder judicial, como el legislativo y el ejecutivo constituyen la trinidad del Estado democrático de Derecho. El Ejército no tiene la misma relevancia y sabemos la opinión de nos merecen las asonadas, tan frecuentes en otro tiempo.

Pero además esa iniciativa desnortada acredita -o desacredita- a sus inspiradores al proletarizar la manera de protesta optando por los recursos de presión de los trabajadores del metal, es un decir. Los obreros anónimos de las acererías, de la construcción o de los transportes, no tienen otro modo de hacerse oír que amenazar con paralizar la actividad económica y ser visibles en las calles. Sin embargo, los jueces no son trabajadores sin recursos ni poder, sin identidad ni relieve. Los jueces, que meten en vereda a los gobernantes y a los gobernados y entienden de lo divino y de lo humano con una impunidad quasi-divina en este país, no pueden apelar a los métodos de los colectivos sin voz. Convocando la huelga, son ellos los que rebajan su condición. ¿Cómo pueden apelar a la coerción corporativa unos ciudadanos cuya veneranda ocupación consiste en ponderar, argumentar, aplicar e interpretar las Leyes y en utilizar la razón y la sutileza dialéctica para juzgar con equidad? ¿No tienen otro modo de comunicar su inquietud y sus carencias a la sociedad? Pocos recursos intelectuales parecen atesorar sus señorías.

Un estamento tan respetado como el de los médicos, depositarios del saber y los recursos mágicos de la curación, comenzaron a perder su prestigio secular con las huelgas reiteradas que los rebajaron a meros “trabajadores de la salud” como otras se denominaron “trabajadoras del sexo”. La respetabilidad tiene sus servidumbres. Antes, el médico pasaba varias veces por el domicilio del paciente para seguir su evolución y saltaba del lecho cuantas veces le llamaban, cargando sobre sí toda la responsabilidad del fracaso. Ahora los médicos no ejercen aquel, tal vez, trasnochado sacerdocio que les impelía, como a Don Miguel Leal o a Don José Arcas, a llamar a casa del doliente desde el cine o la tertulia para preguntar cómo seguía. Ahora los médicos a tiempo parcial nos advierten de llamar a urgencias si el enfermo empeora por la noche o de que avisemos al de guardia si es domingo. A cambio de esa inhibición que ha roto la confidencialidad, el secreto y el misterio, muchos sanitarios son perseguidos a gorrazos por el hospital y han tenido que ponerles guardas en las salas. Y ahora les protegen por decreto, con el rango de “Autoridad”, como a los pobres profesores que Dios ampare.

Temo que los jueces hayan iniciado el mismo camino.

Darío Vidal

10/02/2009

 

       Jueces en rebelda (10/02/2009 20:37)


Publicado: 26/01/2009


 

ARREGLOS COMO INFORTUNIOS


Alguien me dijo no sé cuando que una mudanza equivale a un pequeño incendio. La he sufrido varias veces y tiene razón. ¿Pero qué me dicen de pintar el piso? Pintar el piso supone varias veces el trasiego de una mudanza, habitación por habitación. Y entonces la huella de las cosas se borra de le memoria porque no recordamos el lugar en que las dejamos por última vez.

Cuando la pleamar de los pintores abandona nuestra playa, nadie sabe dónde está nada. Y entonces comienza una fase apasionante: la afanosa búsqueda de los objetos huidos, mientras aparecen otros extraviados antes para desvanecerse de nuevo. Faltan cosas en algunos sitios y se amontonan en otros, pero el caso es que no sabemos donde está lo que queremos. Tal vez un día, cuando estemos en otra parte, alguien encuentre aquel folleto minúsculo sobre la fabla bajomedieval en el Valle de Hecho, la delgada carpeta con apuntes para un libro y cierta foto evocadora del primer viaje a Praga que otra vez busqué sin éxito: efectos sin importancia alguna; cosas sin precio que no tenían valor más que para nosotros pero que ya no volvimos a encontrar en la vida; fragmentos del existir que quedaron sepultados en espesos estratos de papel lejos de su contexto, porque los pintores y las corrientes de aire, sumados a tantos dasplazamientos y tan febril ajetreo, barajaron las fotos, los papeles, la correspondencia, los artículos y los recuerdos.

La inundación y el fuego, sin embargo, tienen la componente fatal de lo irreversible que puede constituir, más allá del temor y la angustia del instante, un inapelable argumento para la resignación, en tanto que el extravío de un documento cuya desaparición física no puede certificarse es una fuente inagotable de desazón y angustia. No cabe alimentar ninguna esperanza hacia un cadáver o una tesis doctoral calcinada por el fuego, pero un papel perdido es como un desaparecido en combate, algo que puede aflorar inesperada y acaso inoportunamente al cabo del tiempo. Tenemos ejemplos en la Contienda y en “los niños de la guerra” que viajaron hacia Rusia desde la República Española, algunos de los cuales, fallecidos los suyos con los años, no han querido ya regresar.

La desaparición de nuestros pequeños bienes objetuales seguramente no es culpa de nadie: ni nos los han “distraído” los pintores ni los hemos arrojado a la basura nosotros. Se trata en ocasiones del misterioso metabolismo de Gea, que atomiza la materia convirtiendo en polvo los palacios, los grifos de las fuentes y los carros de combate. En este caso se trata de que los pequeños objetos, los libros, lo papeles y los “souvenirs” tienen su punto de orgullo, su voluntad, su dignidad y, sobre todo, alas. Tienen alas.

Los bienes de mayor entidad son cosa distinta y no conozco a nadie que haya perdido un edificio, una agencia de publicidad, un caballo de carreras o una capilla románica; pero las cosas pequeñas son tremendamente puntillosas y vengativas. Y son, sobre todo, las que más nos acompañan y deleitan. A mi me gustan sobremanera una pipa Ropp de brezo que ya no puedo fumar, un sombrero hongo que me regalaron mis hijos y no me conviene ponerme y una capa española que no oso mostrar para que no me digan loco. Y son estas cosas precisamente las que temo perder estos días. No el coche.

Darío Vidal

27/01/2009

 

       Arreglos como infortunios (26/01/2009 23:43)


Publicado: 25/01/2009


 

¿QUEDA ALGUIEN?


Al asomarse a la cubierta atemporalada de la ciudad barrida por el viento, se siente el impulso de gritar si queda alguien, movido por el humano impulso de hacer algo, de echar una mano, de ayudar a quien pueda estar necesitándolo, viendo los árboles desgreñados echando un pulso denodado con el duro temporal de Poniente, catalogado por los meteorólogos como una “ciclogénesis explosiva” como la que mandó a pique a la Armada Invencible.

Y ante la desolación del paisaje agitado y desierto, encendemos la radio para averiguar si sobrevive alguien, con la convicción de que lo que realmente importa es el fuego, la centella, el turbión y el huracán. Y que el resto son trampantojos de la realidad inventados por los hombres para transitar por la vida angustiados en cada momento, distrayéndose del instante final.

He oído toda la noche legiones de diablos contendiendo en la terraza mientras intentaban penetrar en el dormitorio arañando las persianas que bajé a los primeros embates, lanzándose unos a otros las macetas y las sillas de jardín que intenté rescatar sin éxito cuando un zarpazo me arrojó contra la barandilla y puso en desorden toda la estancia, lo que hizo que me aplicase un saber aprendido en Ecuador y me acogiese al refugio del hogar. Dicen allí: “Mejor es que digan aquí huyó que aquí murió' ”.

Pero al comienzo no había manera de conciliar nuevamente el sueño temiendo los destrozos y recordando a los pescadores gallegos y cántabros por fortuna en puerto, a los conductores de camiones y a los agentes de la policía y la Guardia Civil de servicio y acaso en peligro, hasta que, notando preocupada a mi perrita que miraba fijamente sin separarse de mí por temor a perderme desde que quise actuar de bombero, me apliqué otro saber de las sensatas muchachas del Pacífico: “Si teme ser violada, intente huir pero no oponga resistencia que puede ser peor; si juzga inevitable el trance, sencillamente relájese y disfrute”. No llegué a tanto, porque me dormí.

En otro tiempo hubiese estado temiendo por la suerte de un velero que ya vendí, y a estas horas habría llamado a amigos y conocidos para que me diesen cuenta de los desperfectos si no me podía escapar. Años atrás sufriría la misma aprensión por los tejados de mi casa rural. Hoy no me incumbe más que el techo que me cobija y poco más. Con el paso de los días, se descubre que la prédica de los sabios sobre la austeridad es cierta, aunque no nos decidamos nunca a despojarnos del equipaje.

¿Queda alguien? Avísenme si me necesitan. Pero en caso contrario déjenme gozar del ulular del viento o el silbo de la brisa, y consientan que escuche con sosiego el crepitar del fuego en el hogar, “ni envidioso ni envidiado” como deseaba fray Luis de León. Ya vendrán días en que hayamos de saltar del sueño a la vigilia con la conciencia del peligro.


Cuando escribía esta broma para ustedes creyendo que la alerta era un poco desmedida y gratuita, ha saltado la noticia de esos niños muertos y heridos por el viento bajo el techo de un polideportivo de Sant Boi. Elevo por ellos mi plegaria contrita, pues, como decíamos más arriba, los argumentos de la Naturaleza son los únicos verdaderos, justificables e inapelables, incluso para dispersar en el océano la flota de la Ocean Race.

Darío Vidal

24/01/2009

 

       Queda alguien (25/01/2009 23:32)


Publicado: 23/01/2009


 

COMO DIOS


“De Dios abajo, ninguno”, decían nuestros clásicos para ponderar una preeminencia, un privilegio o un honor. Y en ese abajo incluían la entonces sacrosanta figura del Rey, representante de la divinidad ante su país e investido de cetro y corona por la gracia de Dios. Hasta nuestros mismos días, cuando se pretende encarecer una interdicción, se apela a la irreverencia para advertir sacrílegamente que algo no puede o debe hacerlo ni Dios.

Algo está cambiando sin embargo, porque Dios no se atreve como algunos jueces a reinterpretar el Derecho Natural.

No me refiero al matrimonio hetero u homosexual porque esa no es cosa de Dios sino de los hombres, pero si antes los magistrados no respondían de sus actos mas que ante el Todopoderoso, el agnosticismo emergente los ha liberado de la sumisión al Altísimo. De todos modos me compadezco sinceramente del rango que se han otorgado, porque les ha abocado a una responsabilidad cenital y a la desoladora soledad de los elegidos. Me pregunto a quién pedirán consejo en sus tribulaciones hallándose tan por encima del común de los mortales; los justiciables se interrogan sobre cómo sacan iempo para realizar su trabajo en solo media jornada; los contribuyentes se pasman de una labor tan pulcra, minuciosa y diligente, y todos inquieren confundidos cuál pueda ser el alguacilador que los alguacila porque “el mejor escribano echa un borrón”.

En una sociedad jerarquizada de esas en las que “cada miembro tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia” como sentenció Laurence J. Peter, todas las instancias remiten a otra superior salvo la Magistratura. De los poderes que sustentan el Estado, el Ejecutivo depende del Legislativo y el Legislativo de los electores, de modo que ambos saben a quién deben rendir cuentas; pero el poder Judicial es el eslabón perdido, el cabo suelto, autónomo –y autista en según que casos--, que flota en un limbo de “irresponsabilidad” impune, capaz de hacer sucumbir a la Democracia. A los jueces y su trabajo no los controla ni el Rey ni Roque.

Los magistrados son los únicos mortales tan pagados de su redonda plenitud y tan conscientes de que nadie les supera en calidad, que se ven impelidos a recurrir al criterio de la cantidad. Y así solo es mejor y más certero que un juez, dos jueces, o tres, o cuatro. Y si estos declaran que el juez ha cometido una falta e incluso un delito punible, es posible desbaratar sus argumentos solo si un grupo mas numeroso de jueces así lo decide. Porque tienen un concepto sacramental de su cometido y una idea eclesial y vaticana del corporativismo gremial.

Una vez se cruzaron en mi camino estos funcionarios infalibles y me trataron como a un delincuente; dictaron una orden de busca y captura como si fuera Billy El Niño porque algún inútil subalterno no me encontró en mi domicilio de siempre –tan habitual que me hallaron cuando les plugo-- y encima tuve que perder horas preciosas de mi vida para demostrar que no era culpable y tampoco había huido de la Justicia. Ahora va para dos años, aguardo la resolución de un Abintestato limpio, sin terceros ni opositores. Si se lo hubiera confiado a Dios me quedaría el recurso de la oración. Pero los magistrados no atienden las preces: son sólo como Dios.

Darío Vidal

23/01/2009

 

       Como Dios (23/01/2009 01:20)


Publicado: 21/01/2009


 

EL DELIRIO OBAMA


El discurso de jura de su cargo pronunciado por Barak Obama resultó un fenómeno sociológico propio de un concertista de rock, pero aún más entusiasta y en un ámbito más vasto y extenso que cientos de estadios juntos. El pueblo de los Estados Unidos –el Pueblo-- se desbordó con la ilusión de haber encontrado un guía, un verdadero dirigente, casi un apóstol en quien depositar su esperanza. Porque la gente de todas las latitudes necesita un ejemplo, un modelo y un referente en quien mirarse y confiar. La existencia colectiva no es sino trasunto de la vida que un día estrenamos en el seno de un hogar sin temor a que nada pudiera dañarnos. El presidente electo consiguió que los ciudadanos recuperasen la conciencia de equipo, de empresa y de familia, con apelaciones al deber y no a los derechos, en la gráfica línea de John F. Kennedy cuando dijo que no hay que pensar en lo que la patria puede hacer por nosotros, sino en lo que nosotros podemos hacer por ella.

Esa es la clave. Pese a que, aquí y ahora, hayamos sustituido la generosa idea de compromiso sustentada en la ética del deber, por el impulso egoísta de procurarnos el bienestar sin esfuerzo. En ese sentido, el certero, reflexivo y patriótico discurso de Obama constituyó una apelación a la regeneración moral. Una urgencia que también nos afecta a los europeos. Pero como hace tiempo que abjuramos del patriotismo avergonzados por los años de patriotera asfixia nacionalista, nos avergüenza proclamar la españolidad de nuestros sentimientos por fascistas, lo que constituye una mutilación porque la masa de la población dormida está deseosa de que un “príncipe” como Obama le despierte para convocarla a un proyecto sugestivo de vida en común, que es como definía Ortega y Gasset a la Patria.

Aunque parezca mentira, recorriendo el dial de la radio estas noches, se apreciaba la horfandad de los españoles que se identificaban con el mensaje de Obama cuando reclamaba la regeneración moral, la incomodidad de los logros obtenidos con esfuerzo, la reimplantación de los valores y la exaltación del sacrificio. Cuando los mejores reivindican el sudor para el estudio, el progreso y el liderazgo, no lo hacen para entorpecer el camino de los demás sino porque es la única vía de progreso conocida para los hombres y para los pueblos. Había oyentes de aquí a los que les temblaba la voz de pura emoción, al hablar del nuevo presidente de los EEUU, al que hacían suyo como tantos miles de estadounidenses que vimos con los ojos arrasados en el Capitolio.

Es muy probable que el ser humano no sea tan bueno como idealizamos ni tan ruin como ahora creemos. Tal vez no sea más que un ser reactivo y mimético obligado a defenderse, “ni bueno ni malo, sino todo lo contrario”, como lo calificaba cierta irónica definición, lo que da la razón al cronista del Cantar del Cid cuando dijo aquello de “¡Dios, qué buen vassallo si oviera buen Señor”. Y qué puede esperarse del vasallo en éste páramo de dirigentes.

Nada debe sorprendernos el entusiasmo que suscitaron los primeros gestos de Obama, la asistencia a sus diez simultáneas cenas de homenaje y el delirio que desencadenaron los diecisiete minutos de discurso, porque la gente tiene necesidad allá y aquí, de ponerse en manos de un hombre que parece veraz, honesto, reflexivo y creible.

Darío Vidal

21/01/2009


 

       El delirio Obama (21/01/2009 20:22)


Publicado: 19/01/2009


 

NIÑA CON MUÑECA MUERTA


Una niña de seis, de siete años, me mira con desolación desde la realidad lejana de una foto, desde un mundo despiadado que parece fingido, allá donde se acaba el Mediterráneo. Lleva en los brazos a su muñeca muerta, cubierta de “sangre” y amortajada con el blanco sudario de hilo con que los palestinos envuelven a sus muertos descubriéndoles apenas el rostro. Y la niña la vela con los ojos agrandados por el miedo.

Los niños que no se han entontecido ante las adormecedoras pantallas todavía, juegan ensayando la vida que ven a los mayores. Y este cachorrito humano, este tierno proyecto de muchacha, ve seguramente todos los días varias veces, el triste cortejo fúnebre de algunos de los vecinos de su barrio entre gritos, chillidos, lamentos, oraciones y denuestos. Eso si ella misma no ha asistido al duelo de una persona a la que quería, rota por la metralla israelita. Lo que no se sabe es qué preferir puesto que el destino la ha puesto en tan atroz escenario, si inclinarse por desear que no se entere la pobrecita, o celebrar que el terror de la guerra le rompa las costuras del alma y su propia naturaleza haya hallado recursos para liberar su angustia con el “psicodrama” espontáneo del entierro de su juguete.

La niña –Miriam Fatma, Aisha, Namiya-- exhibe la mirada triste del duelo repetido, la pena de la muerte que acaso le ha negado ya la prometida juventud cercana. Una pubertad nada prometedora porque los hombres no desean sino venganza. Y alguien puede venderle incluso la idea de su inmolación como una ofrenda a Dios capaz de dar sentido a su existencia, para vestirla de muerte y explosivos. Y de metralla que acuchillará su carne y tronzará su cintura como la muñeca tiznada de barro y “sangre” que ahora lleva no se sabe adónde, exponiéndola como una ofrenda tiránica a Moloch, a Saturno o a Satán.

Quién sabe si la impiedad con los indefensos no armará contra los judíos la implacable mano de Yahvé

Darío Vidal

19/01/2009

 

       Nia con mueca muerta (19/01/2009 18:59)


Publicado: 16/01/2009


 

LA BURLA DE LAS PALABRAS


Hubo un día en que las palabras tuvieron sentido y significaron lo que pretendían; luego el sentido de muchas se corrompió porque la gente iletrada las utilizaba con otro sentido. Así es por ejemplo cómo una voz determinada ha pasado a significar otra cosa o incluso la contraria, con el tiempo. Ahora el significado de las palabras se deteriora no por el uso inapropiado y el desaliño de los iletrados, sino por la utilización dolosa, mendaz y bastarda que de ellas hacen políticos y personas del mayor rango y credibilidad, con objeto de confundir.

Ayer mismo, después de un bochornoso escándalo en ciertos comicios del Real Madrid, en que varios desconocidos emitieron sus votos a título de compromisarios, su presidente Ramón Calderón se negó a reconocer ninguna responsabilidad y después de cesar a sus dos hombres más fieles –lo cual es todo un indicio-- justificó que no abandonaba su cargo porque sólo dimitían los cobardes o quienes tenían algo que ocultar.

Apenas han pasado veinticuatro horas y las ondas nos traen la noticia de que Ramón Calderón ha dimitido. Y cabe interrogarse por las causas de ese súbito cambio de actitud, y preguntarle a él si en tan pocas horas ha mudado su bravura en cobardía o ha descubierto que tenía mucho que ocultar. Que puede que sí, porque su elección desencadenó una enconada polémica parecida a la que provocó George Busch jr., al que Dios conserve en su bodega sin permitir que salga por los siglos de los siglos.

Otros momentos de encono ha motivado entre los socios el sonriente, ojizarco y angélico ex-presidente del Real Madrid, pero hay cosas que la gente perdona raramente a las personas en que se mira. Y una de ellas es la mentira. Porque ademas la mentira, que es el primer fruto de la cobardía que repudia el señor Calderón, arrastra una cohorte de otras mentiras, embustes y falsedades que hacen difícil desbrozar la verdad y aboca a la deslealtad y la vileza. Cuando el mentiroso no se deja coger por el cojo, termina trastabillando antes o después hasta dar con sus huesos en el suelo, así es que, para este viaje, habría sido más noble, digno y elegante, irse sin vender a los que hasta ahora le habían servido con lealtad secundando sus órdenes. Tal vez ahora, sin una cosa ni otra, descubrirá que no hay empeño que justifique haber traicionado a los amigos y a los fieles.

Lo malo es que esos ejemplos calan en la gente.

Darío Vidal

16/01/2009

 

       La burla de las palabras (16/01/2009 21:42)


Publicado: 13/01/2009


 

PUNTOS NEGROS


Una noche de enero viajaba yo con dos de mis hijos para atender una de esas urgencias que tienen los chicos a los quince años y al llegar a una curva en la que la aguja no se molestaba ni en marcar la velocidad, el coche comenzó a desplazarse muy lentamente apuntando a un pequeño precipicio. Me dio incluso tiempo de decir que nos íbamos a caer y que verificasen la tensión de los cinturones. A aquella velocidad no actuaba el volante y nos deslizamos torpemente hacia la cuneta donde comenzamos a dar perezosos tumbos por el terraplén.

Cuando llegamos al puesto de la Guardia Civil, nos acogieron con la comprensión de quien conoce la historia. “Qué ¿ha sido otra vez en la curva del 322? Yo no sé por qué cojones no la suprimen de una puta vez, hombre, que ya vale”. Supe entonces que el dicho punto negro se cobraba un muerto casi cada mes aparte de los heridos y los vehículos accidentados. “Si no se han hecho nada, alabado sea Dios”. Pero el coche... “Al coche que le den po'l saco. Coches hay muchos pero usted no tiene repuesto para sus hijos”,-- me tranquilizaban.

Mis hijos no llegaron a su cita del día siguiente, yo perdí un coche caro y bonito que no había cumplido aún los seis meses, y al cabo de un tiempo tuvimos un juicio pese a que no hubo “terceros” y no nos habíamos roto el esqueleto.

Como oí en la sentencia que el atestado atribuía la salida de la calzada a exceso de velocidad, en las alegaciones dije que no compartía el dictámen de la benemérita y que yo atribuía el accidente a que la curva tenía un radio de giro mas corto a la salida que a la entrada y a que, además, estaba peraltada al revés, causas que explicaban la frecuencia de accidentes en aquel punto.

De nada sirvió mi testimonio, como todos supondrán, pero he aquí que la Dirección General de Tráfico --que debía ser de Tránsito-- ha descubierto que una forma de mitigar el paro galopante pudiera ser reconocer sus culpas. Y así acaba de declarar que en España hay 760 puntos negros --que son sin duda muchos mas-- y que Fomento se va a poner a la tarea de enderezar curvas y rellenar baches. No se sabe si con la cooperación de la “gafe” triste y malcarada de la Malena Álvarez, capaz de hacer brotar montículos de los baches, que no se que es peor, o contando con un nuevo gestor, que no será, porque el Visorrey de Al Aldalus quiere pagarle en Madrid su probada amistad

Ni Obras Públicas/Fomento, ni Interiór/Gobernación/Guardia Civil rectificarán sus sanciones, ni reconocerán que las infraestructuras han de ser impecables antes de ponerse a multar, ni por supuesto resucitara a los muertos o indemnizará a los familiares de los fallecidos, que eso no es cuestión de taumaturgia sino de buena voluntad de la Administración.

Está bien que se actúe contra los irresponsables, los borrachos y sobre todo los drogadictos colgados. Pero antes el Gobierno debería haber actuado en la red de carreteras de modo que ningún accidente fuera imputable a negligencia por su parte.

Darío Vidal

133/01/2009

 

       Puntos negros (13/01/2009 23:52)


Publicado: 10/01/2009


 

DOS MIL AÑOS ESTÉRILES


El conflicto judeo-israelí es una mecha que encendieron los ingleses en 1917 y estalló en mayo de 1948 cuando proclamaron el Estado de Israel para encubrir la desastrosa descolonización de Palestina.

La Declaración Balfour por la que la Gran Bretaña reconocía en las postrimerías de la Gran Guerra el derecho de los sionistas a establecer un Estado judío en Palestina para congraciarse con las comunidades judías de Europa, iba a empezar a pagarse muy cara después de tres décadas de esfuerzos para echar a los británicos de Tierra Santa y empujar luego hacia el mar a los musulmanes que vivían en el territorio desde tiempo inmemorial.

Entre yihads e intifadas los dos pueblos semitas han trenzado una red de agravios, rencores, venganzas, odio y deudas de sangre, que cada vez los aleja más del comportamiento humano. Sobrecoge acercarse al abismo de crueldad en que se han precipitado, y desazona e inquieta que esa lucha de hermanos se desencadene en torno del mismo Dios --el Único, el Misericordioso--, ante la mirada indiferente de los cristianos, también hermanos y tributarios de la Biblia.

Claro que Dios es solo una coartada. Tal vez la más repugnante de la pugna entre los hombres.

Esas tierras humanamente absurdas, entreveradas de desiertos estériles, tristes pedregales abismales, y culpas irredentas como sus amargas aguas interiores, constituyen la irónica Tierra Prometida para dos pueblos que han perdido la razón a fuerza de perder razones. Uno y otro han utilizado las minorías fanáticas para sus propósitos más inconfesables. Pero mientras los judíos han aportado al mundo la vanguardia del saber y la ciencia, junto a sus pintorescos ultraortodoxos negadores de la maleabilidad de la vida que renueva nuestras células cada mil días, contradiciendo al perspicaz Heráclito, con el propósito de momificar el fluir gozoso del río para hacer eterno lo mudable, parece que el lastre del Islam ha sido siempre la tensión hacia el inmovilismo, la cerrazón mental y la persecución del pensamiento hasta su aniquilación, si se exceptúan algunos periodos como el de los Omeyas, sabios libadores de culturas preislámicas.

Tal vez sea eso lo que ha impedido a estos ponerse al paso de los tiempos. La Hégira que acaba de completar hace solo unos días sus 1424 años (como la era mosáica los 5768 y la cristiana 2008) parece revelar la distancia que media entre unos y otros tiempos.

En el 1424 de la Era Cristiana, que es la edad que acaba de cumplir la Hégira, año arriba año abajo, una campesina francesa llamada Juana de Arco levantó con una pequeña tropa el asedio inglés del campamento de Carlos VII en Orleans y lo hizo ungir rey de Francia en Reims; Aragón y Navarra luchaban contra Álvaro de Luna; Alfonso V sometía a los rebeldes sardos y era proclamado Virrey de Nápoles; el emperador bizantino Manuel II Paleólogo abdicaba en su hijo Juan despechado por las vacilaciones de los europeos para ayudarle contra la presión de los “osmánidas”, y los “hussitas” contra los que el Papa Martín V había predicado una Cruzada porque propugnaban la pobreza evangélica de los eclesiásticos, derrotaban a los ejércitos imperiales alemanes mandados por Juan Ziska.

Si observamos desapasionadamente, podemos identificar en el siglo XV europeo idénticas banderías, la misma “clerigocracia”, parecidas intromisiones de la religión en el ámbito de la política, e igual inclinación al anatema aunque las “fatwas” pontificias recibieran otros nombres como el piadoso de Cruzada, sin redimirse de un precio oneroso de sufrimiento y de sangre. Vean y juzguen lo que todavía le queda por andar al Islam a estas alturas. Si bien no quede mucho margen para la esperanza porque tiene siempre vuelta la faz hacia el pasado. Basta con repasar la propia Historia.

Tarik pasó el estrecho en 711 con poco más de un millar de hombres; un año después Musa ibn Nusayr cruzó con cosa de diez mil sin hallar resistencia en la declinante sociedad gótica. Los musulmanes gobernaron sin arrogancia y con prudencia de modo que la sociedad receptora y la advenida aprendieron a convivir como vecinos. Pero esa mutua tolerancia y el enriquecimiento de sus correligionarios al otro lado del mar parecieron sospechosos a los integristas fanatizados del Sahara, que apodándose significativamente”Los consagrados a Alláh” (“Almorávides”) lanzaron una nueva oleada a las órdenes del faquí Abdalláh ben Yassim bajo la autoridad del sultán Yusuf ben Taxfin.

Apenas setenta años después, ya en el siglo XII, las tribus más fanáticas, incultas y salvajes del Atlas ventearon algún tufo de tolerancia, molicie e impiedad en los pioneros y “Los unitarios” (“Almohades”) acudieron para restituirles al redil con Mohamed ben Tumart, hasta que el 16 de julio de 1212 fueron derrotados por los cristianos en las Navas de Tolosa.

Pero años después, la dulzura de Al Ándalus, el refinamiento y la cultura arábigo-cristiana andalusí había abierto camino al entendimiento, lo que movió a los “Benimerines” a invadir nuevamente la Península entrado el siglo XIII para castigar el “revisionismo desviacionista” de los moros de España y poner las cosas en su sitio, esto es de espaldas al futuro. Tuvo que acudir en su auxilio el rey cristiano Jaime I de Aragón, quien los venció en las campañas de Levante de 1224 y 1238 para preservar al propio islamismo ilustrado de los integristas “yihadistas” montaraces.

El miedo a la intemperie de los hijos del desierto, revestido de vocación de inmanencia, frustró muy probablemente un asentamiento mas fructífero en España.

Con todo, lo peor es que la mayoría de los mahometanos siguen alimentando sus temores y negándose a la inteligencia. Tampoco hacen alarde de la sutileza que les caracteriza, cuando menos en las fabulaciones y los libros. Pero lo grave para ellos es que siguen combatiendo con piedras a los tanques despiadados del ejército más moderno de la Tierra. Y lo malo para todos es que ni judíos ni musulmanes han aprendido nada en tantos años.

Darío Vidal

10/01/2009

 

       Dos mil aos estriles (10/01/2009 16:59)


Publicado: 05/01/2009


 

LA SENDA DE LA GUERRA


Nostradamus aparte; aparte vaticinios y augurios nefastos, todo parece indicar que nos deslizamos otra vez al despeñadero y que Israel va a salirse con su propósito de desencadenar una guerra generalizada como ha pretendido en varias ocasiones, para distraer de una operación bélica que le permita reunir en un estado todas las naciones del Libro. Cuando una comunidad tiene la soberbia de postularse como el Pueblo Elegido por la divinidad, siempre sus grandes e históricos fines justifican plenamente los medios que se elijan para alcanzarlos.

Los hebreos, que pocas veces se han distinguido por la solidaridad ni las acciones valerosas, como ha demostrado la mansedumbre con que han aceptado todos los “pogrom”, desean edificar el imperio que nunca tuvieron cuando era necesario empeñar la voluntad colectiva para acometer hazañas desmedidas de suerte dudosa.

Fiando en la actual “globalización” en que siempre han sido pioneros, y tomando impulso en el poderoso “lobby” judío que actúa como una quinta columna que está erosionando los Estados Unidos, los sionistas han creído llegado el momento estelar para favorecer el advenimiento del mesías y liderar el mundo. Y aunque no es seguro que estos proyectos se avengan con los designios de Dios, es probable que la inhumana crueldad de la agresión al Islam –mientras siguen produciendo películas en que se plañen de la vesania antisemita de los “nazis”--, la inducida crisis del petróleo, las veleidades pueblerinas y alicortas de los países musulmanes, y la codicia desalmada de una sociedad que se cisca en todas las normas éticas, arrastren al Planeta a una catástrofe bélica con epicentro en el Mediterráneo, en que contenderán armas atómicas de judíos, moros y cristianos. Una guerra que tal vez dure pocos días, los justos para que entiendan unos y otros que ya nadie puede obtener la victoria porque comienzan a percibir los primeros efectos de la fisión nuclear en su organismo.

Pero si eso sucede, deseo, en nombre de los que sucumbamos en el primer momento o estemos iniciando en cualquier lugar cubierto o a la intemperie una larga agonía, que los instigadores de esa carnicería como Ehud Olmert y el infartado Ariel Sharon, con los siete millones y pico de israelíes que están imponiendo sus intereses, sus complejos, sus caprichos y sus odios a cientos de millones de personas, se mueran en el fondo de sus refugios nucleares sin atreverse a salir a la luz para que no se les sublime la armazón.

Y pediré también al cielo que Daniel Baremboim y sus músicos israelíes y palestinos para la Paz, --como los grupos nacidos para la fraternidad en aquella tierra de Caín--, conserven la vida en la remota esquina de la Tierra en que ese día estén dando su concierto para que sean testigos de la maldad de los lisiados del alma y constituyan el fermento de una sociedad nueva, capaz de entender sin prejuicios que Jahvé, Alláh y Dios son tres maneras de nombrar al mismo Ente supremo del que habla el Libro, utilizado por unos y otros para sembrar la muerte estos días de Navidad en la franja de Gaza. Un Ser que es Absoluto pero tan huidizo e irónico como los puntos cardinales, y del que nadie puede predicar la existencia, ni siquiera San Anselmo que llevado de una fe candorosa alimentada por un arrollador optimismo metafísico, se hacía trampa cimentando la necesidad en el deseo.

Darío Vidal

05/01/2009

 

       La senda de la Guerra (05/01/2009 04:30)


Publicado: 30/12/2008


 

LA AMBULANCIA DE MISLATA


Para ejercer una tarea, por humilde que sea, hay que estar dotado de un elemental repertorio de inclinaciones y cualidades. Un albañil habrá de tener una mínima idea de la proporción pero sobre todo no ha de padecer de vértigo; un bombero habrá de ser prudente, pero antes aún ha de ser fornido y arrojado; y un marino no debe tener miedo al mar pero sobre todo no debe ceder al mareo aunque ya sabemos que hay bomberos un punto enclenques y marinos que padecen mal de mar. Sin embargo, todas esas y otras limitaciones se subsanan con una pizca de esa inclinación indefinible que llamamos afición, o, si nos ponemos solemnes, vocación. Lo intolerable es añadir al no poder el no querer.

Pero la actividades en las que es intolerable la negligencia, la inhibición y la desgana, son las relacionadas con la sanidad. Si los que ejercen esas tareas no tienen inclinación al sacrificio, no se conmueven por el sufrimiento ajeno ni se movilizan para mitigar el dolor de los demás, deben dejar su actividad en manos más dignas y caritativas. Porque la conmiseración, la lástima y el humano compadecimiento van más allá de la actividad sanitaria y no son exigibles sólo a los profesionales sino a cualquier humano por el hecho de serlo, a tal punto que excusarse de asistir a un semejante, constituye un delito de denegación de auxilio.

Mas para los miserables nunca es Navidad. Hoy 30 de diciembre de 2008 nos hacen saber que en la localidad levantina de Mislata (40.000 habitantes, seguramente en su mayoría excelentes) los servidores de una ambulancia han devuelto a su domicilio después de varios días de internamiento dejándolo en el rellano , a un anciano descalzo, desnudo y tapado con un pañal suelto y un jersey. Dicen que, como no había nadie en casa, han tocado a los timbres de los vecinos y sin esperar a que saliesen, se han marchado dejando en el suelo su “mercancía”. Por fortuna han abierto una puerta y han arrastrado al enfermo casi desconocido hacia adentro.

Me ha recordado la noche en que los de una ambulancia se negaron a bajar en el ascensor de un octavo piso –porque no tenían obligación ni se lo pagaban-- a una persona muy querida, en estado de shock, semiinconsciente y tan grave que al poco murió, a la que tuve que arrastrar en una silla hasta la calle helada, porfiando para que no se desplomara, mientras que los fulanos que tenían que auxiliarme hablaban animadamente, ajenos a un problema que no les incumbía. Se trataba de mi madre y no he olvidado nunca sus rostros simiescos. Pero en esos casos nadie está para protestar, reclamar y porfiar, porque empeña todo su esfuerzo en salvar esa vida preciosa.

Tal vez las consecuencias del abandono de Mislata no fueron tan graves y las culpas se diluyan entre el personal del hospital que no vistió y acondicionó con decoro y dignidad al pobre náufrago que facturaron desnudo a su casa sin saber como y con quien vivía, y los “ambulancieros” que debían ser un chofer de reparto y su compadre. Pero ello no exime a nadie de tratar con el mayor respeto a una persona que el destino ha puesto en sus manos, sobre todo si no puede valerse por si misma y es anciana.

Pero el tiempo se cobra las deudas. Así es que próspera crisis, feliz año nuevo y buen expediente de regulación de empleo, colegas.

Darío Vidal

30/12/2008






 

       La ambulancia de Mislata (30/12/2008 19:16)


Publicado: 14/12/2008


 

PEGAR A UN NIÑO


Creo que era San Agustín quien dijo: “Ama y haz lo que quieras”. No lo voy a aplicar para justificar nuestro comportamiento con los pequeños. Pues no todo lo que dicen los santos va a misa aunque sean obispos, así es que también tuvo muchos contradictores. Y yo mismo dudo, muy modesta y humildemente pero con toda firmeza, de otra cosa que aseguró como que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. Esta máxima está muy bien para los discursos del candidato vencedor el día de las elecciones, pero todos sabemos que el Eterno es un poco duro de oído para las cosas del bajo mundo. Y si no que les pregunten a los alemanes que dieron la victoria a Hitler, a los venezolanos que alzaron a Hugo Chávez y a los sufridos estadounidenses que elevaron a George Busch a la presidencia de su país por dos veces, consolidándolo en una injusta guerra de aniquilación. No puedo recordar ahora un verso desalentador, concebido para socavar el temple de los devotos, que terminaba afirmando que Dios está de parte de los justos sólo si son mayoría. Ya sé: pertenecía a una crónica bufa de la Reconquista y decía: “...cargamos contra los otros / y nos molieron a palos / que Dios está con los buenos ...... / cuando son más que los malos”.

No crean que me tomo a broma la violencia infantil, que eso sí que es desamparo. Pero hay que ser lo suficientemente sensato para no confundir lo que es una circunstancial regañina adobada con un soplamocos, y la acción cruel de un adulto contra un menor. No pretendo justificar las bofetadas porque no las he dado nunca salvo una excepción en que no tuve razón y aún me escuecen. Por supuesto más que a mis hijos, que aún se ríen de mi.

En este caso vale lo del amor agustiniano. El niño, que tiene un sentido estricto de la justicia, sabe si al mayor le duele el castigo, sea el que sea, y si lo aplica con pesar o con ira, esto es si lo administra para corregirle o para vengarse. Y el chico no se equivoca nunca. En esto he de darle la razón al Padre de la Iglesia aunque me contradiga.

Lo que no se puede meter en el mismo saco es el bofetón de la jienense María Saliente, madre del chico de diez años “hipercinético”, difícil, rebelde, díscolo y desobediente, que no da un palo al agua, trae malas notas y ella teme perderlo para la sociedad y un oficio decoroso, y las palizas continuas, el terror y las vejaciones padecidas por Alba, la niñita de cinco años de Montcada i Reixac a la que sacaban su madre Ana María y su amigo Francisco Javier desnuda a la intemperie del balcón y le hacían comer los propios vómitos. Alba, que había sido atendida en el mismo hospital varias veces, ingresó en marzo de 2006 en estado de coma, cubierta de hematomas, con el cabello arrancado a mechones y fracturas que exigieron una prótesis craneal. Ahora continua aún sin movimiento en el brazo izquierdo, impedida e incapaz de comunicarse verbalmente, con secuelas de tipo motor y cognitivo de imposible evaluación hasta dentro de un año. El último episodio. Pero de los anteriores no alertaron sorprendentemente ni sanitarios ni jueces.

Una cosa es el cachete ocasional a un muchacho conflictivo como José David que se sabe querido, y otra la vida de pesadilla, torturas y terror de Alba, sumida en la mas absoluta soledad porque se siente indefensa entre enemigos que debieran quererla. Ahí quiero los jueces.

Darío Vidal

13/12/2008

 

       Pegar a un nio (14/12/2008 01:25)


Publicado: 11/12/2008


 

LOS CEREBROS DE “ERC”


Imagino que un amante –y una “amanta” como dice la eximia Bibí Aído y Olé-- puede ser excitante, divertida, provocadora, infiel, caprichosa, cruel, dejada, insensible y hasta aburrida. Lo que no puede jamas es ser grotesca porque la pasión más ardiente no resiste el ridículo. La admiración erótica en que se sustenta la atracción sexual se disuelve irremediablemente en contacto con la cursilería.

Lo mismo podría decirse de los políticos. Tal vez arrolladores, amados, admirados, idealizados y venerados hasta ser exaltados a mitos, o negados, rechazados, temidos y odiados hasta desearles la malaventura y sumirlos en la abyección. Pero un político suele ser querido o denostado desde la adjetivación más solemne.

Al que nadie tolera como líder, conductor o delegado, aunque suela asirse hasta a las borlas de los cortinajes, es a un mindango o un mindundi, como Hugo Chávez, por un decir. O a un lote de mequetrefes como los de Esquerra Republicana de Catalunya, dicho con todas las letras. Me refiero, para que nadie se llame a engaño, a Josep Lluís Carod Rovira de tan limpia trayectoria parlamentaria y republicano tan freudiano que le gustan las coronas aunque sean de abrojos como la de Cristo; al pigre de Joan Puig, bucanero barrigón, asaltante de piscinas y allanador de moradas a bragas mojadas, portando precavidamente el carnet del Congreso entre los dientes para protegerse como hacían con la “gumia” los berberiscos; y a Joan Tardá que acaba de alentar a su tripulación para que dé muerte al Borbón, y, sumido en la tribulación por el general rechazo, se retracta escudándose en que muerte no quería decir muerte, ni Borbón, Borbón. Cabe imaginar lo leve que sería su pisada y lo lacia que llevaría la melena cuando la soldada no le daba para hacerse la permanente, en vida del glorioso General.

Cuando se adopta una postura de modo reflexivo y maduro, aunque no sea desde un cargo público, hay que aceptar con dignidad sus consecuencias y asumir con gallardía la reacción que puedan provocar. Y si se carece de entereza para mantener lo sustentado por temor, hay que aprender que quien no es rey de sus silencios termina siendo esclavo de sus indiscreciones. Pero no se les puede demandar temple, sindéresis, coherencia y recato, a un botarate, a un chiquilicuatre y a un chisgarabís. Qué tres patas para un banco.

Tienen tan poco asumido el rango que la Constitución les ha conferido y tan interiorizada su marginalidad social, su chabacanería hortera, su zafiedad intelectual y su indignante ordinariez –nada que ver con la dignidad de su ideología--, que todo lo que se les ocurre para cambiar el régimen es matar al rey. Igual que los visigodos.

Si esta es la “intelligenzia” con que cuenta Cataluña para edificar sobre sus desiertos cerebros la república independiente, sugiero a los catalanes que escapen antes de que les impidan la huida cerrando la frontera.

Darío Vidal

11/12/2008

 

       Los cerebros de "ERC" (11/12/2008 23:20)


Publicado: 05/12/2008


 

Y EL VIVO, AL BOLLO


La partida de tute con que los de la cuadrilla de Ignacio Uría celebrarón su muerte es algo que hiela la sangre, no solo por la aparente frialdad de su amistad sino por lo que esa expresada indiferencia denota. Tengo la absoluta certeza de que si el industrial hubiese muerto en el hospital con un cáncer, o súbitamente aplastado en la carretera con su VW “Touareg”, lo habrían arropado, se habrían turnado en su cabecera y no lo habrían dejado solo ni a sol ni a sombra.

Los primeros que se han mostrado perplejos ante la foto de los amigos de Uría dando las cartas impertérritos, mientras un mirón le sustituía en el tapete para iniciar el juego cuando permanecía todavía en el suelo desangrándose, han sido unos amigos donostiarras residentes aquí, que no aciertan a explicarse nada. Yo tampoco y he pasado algunas horas obsesionado por ese comportamiento. Porque no es preciso ser muy solidario ni demasiado impresionable para no dejarse conmover por la muerte de un conocido, un compañero de sobremesa, un contertulio o un amigo. Estoy dando en pensar que los compañeros de partida han reprimido cobardemente sus sentimientos porque esta muerte está teñida por el estigma de la culpa: “algo habrá hecho cuando la Eta lo ha condenado”. Una justificación que produce escalofríos pero que aún funciona en el Norte y se sobrepone al conocimiento íntimo que los amigos tengan de una persona: si la organización lo mata es porque sabrá algo mas que nosotros.

Un vizcaíno conocido mío me decía hace años que las mujeres son tan raras que él no opina de política ni con la suya. “Ni con la gente de la peña de toda la vida”,-- añadió un tercero que, por supuesto, no descubrió tampoco su juego. Después hemos conocido la historia –lamento no recordar los nombres-- de aquel que mató a la persona que cuando niño le había sacado de entre las ruedas de un camión, y hemos sabido de hijos que han actuado como espías en casa pasando información de sus padres a la banda. Aunque esto, como es lógico, suele silenciarse. Tampoco descubre nadie qué sería de Euskadi independizada. Nadie se atreve aunque no es preciso ser experto en prospectiva para avanzar un pronóstico. Eta acabaría con sus vástagos, terminaría luego con el PNV a cuyos miembros califican como “corderos”, y la lucha por el poder en sus filas diezmaría de militantes las distintas sensibilidades e instauraría el imperio de la arbitrariedad. Pero esta es otra cosa; es sólo la parábola de un imposible. Otros ya han aprendido que no es posible hacer un hogar para todos, una sociedad justa y una comunidad fraterna tomando como base el acecho, la delación, el odio, la persecución y el terror.

Los contertulios de “Inasio” tal vez lloren su muerte y deploren su suerte y su ausencia, en la intimidad más recóndita, para sus adentros, y sin dar parte a sus mujeres y menos a sus hijos, pero probablemente no se atrevieron a mostrar su dolor ni a expresar su repulsa hacia los asesinos del hombre que se desangraba en la calle, sin que ninguno de ellos le prestase la mano para que se asiese mientras agonizaba, por puro miedo.

La peor herencia del terrorismo es que desalma.

Darío Vidal

04/12/2008

 

       Y el vivo, al bollo (05/12/2008 19:55)


Publicado: 02/12/2008


 

ELS ALTRES I NOSALTRES”


La cosa no es de ahora. En la última época del reinado de Jordi Pujol se propuso ya que los que residiesen en Cataluña habrían de cambiarse el apellido para no mancillar la pureza del idioma catalán. Pero alguien paró la iniciativa en medio de la rechufla general. Un funcionario con higiénico sentido del ridículo debió abortar el despropósito. Pero el tripartito actual es otra cosa y se inspira en la política de “maricón el último” si se trata de reivindicar la catalanidad de una iniciativa.

Hace unos años, cuando leíamos a Karl Popper que el nacionalismo es una manera de totalitarismo pensábamos que era una expansión comprensible en un hombre que había perdido dieciseis familiares, entre ellos sus padres, en los hornos crematorios de los nazis. Hoy vemos con nitidez deslumbrante que estaba en lo cierto y nos duelen tantos catalanes, que con serlo no son radicales, y que están sometidos al miedo “catalonazi” inspirado desde el poder. Cataluña esta viviendo el proceso de los alemanes bienpensantes y los ciudadanos de orden que “dejaron hacer” a los hitlerianos hasta que no fueron ya capaces de defender sus derechos. Es lo de los versos atribuidos a Brecht (“la policía ha venido a buscar a un joyero... pero yo no soy joyero; los guardias se han llevado a unos judíos... pero yo no soy judío, y ¡hoy han venido a detenerme a mi...!”)

Al principio tuvieron que apartarse o exilarse los docentes no entusiastas y algunos periodistas que no obedecían las consignas y así, poco a poco, fue limpiándose el horizonte hacía la libertad catalanista. Eso sí, no hubo casi muertes ni noche de los cuchillos largos: los perseguidos pueden contarlo en su mayoría como el tiroteado Federico Jiménez Losantos, aunque alguno como el industrial Bultó murió con una bomba anudada al pecho por la banda “Terra Lliure” que actuaba como “ejército revolucionario” de uno de los partidos que ahora mandan y se reivindican como demócratas.

Todos son iguales ante “el fet diferencial nacional”: religiosos, ateos y agnósticos. Aunque son una minoría no desdeñable, son menos pero activos y les estimula saber “qui la fa mes grosa”. Así es que ahora han sobrepasado las cautelas de CiU, y el PSE, ERC y EU-V han alcanzado el ápice de la ignominia, forzando a que los funcionarios de la “Generalitat” renuncien a su identidad y hagan oblación de su dignidad personal renunciando a sus apellidos como quien apostata de su religión, de sus mayores, su historia, su pasado y su memoria. El honorable Pujol celebrará como una victoria el deshonor de los sometidos.

La llamada Iglesia Catalana no ha permitido la celebración de fiestas religiosas de otras regiones “para que no se resintiese la unidad eclesial” y no ha sido tolerado el flamenco hasta que la rumba gitana no se ha bautizado como rumba catalana. El etiquetado comercial sanciona el idioma castellano. Es cosa de pocos, que muchos repudian pero que todos consienten con su punto de acomodaticia cobardía. (“No t' emboliquis, noi”)

Y ahora, puestos a deglutir y digerirlo todo sin opción a la variedad, con vocación decididamente totalitaria, una inocente maquinita traductora ha dado la versión catalana de nombres y apellidos de los funcionarios que han ganado plaza al norte del Ebro. Busquen y se morirán de risa.

Darío Vidal

02/12/2008

 

       "Els altres y nosaltres" (02/12/2008 17:04)


Publicado: 14/11/2008


 

EDAD DE MORIR


Lamamos “invidente” a quien antes era un ciego; “trabajadoras del amor” o del sexo a las que se conocía habitualmente como putas, y usamos la expresión “tercera edad” para nombrar a los que en otro tiempo nombrábamos ancianos y anteriormente, viejos. Las nuevas expresiones quieren suavizar la dureza, la contundencia y rotundidad de ciertas palabras, como estas últimas, que nos remiten cruda e impúdicamente a la edad de morir. Por eso ahora comienzan a hablar de “cuarta edad” los que acaban de entrar en la tercera, con objeto de alargar los plazos. Aunque el numeral no hace más que enfatizar la meta.

Pero cuál es la edad de morir. De adolescentes pensábamos en una muerte temprana y azañosa, al tiempo de descubrir un continente, un nuevo río en la Amazonía, o probando una vacuna recién descubierta por nosotros. Con el tiempo hemos comenzado a pensar que no es preciso madrugar para ese viaje. Por eso a estas alturas de la función me desasosiegan los niños que quieren morir. Cuando tenía 16 años, una niña italiana dijo a todo el mundo que si le sucedía algo no quería vivir en coma. Y le sucedió. Un accidente. Y los allegados no hicieron ni caso. Pero de aquel suceso han pasado diecisiete años de coma irreversible y ahora tiene 33, así es que incluso los padres han pedido a los jueces que permitan que obre la Naturaleza evitándole ese atroz encarnizamiento terapéutico sin esperanza. Y la Justicia ha decidido que le dejen morir como hubiese querido.

Pero he aquí que una parte de la sociedad que no vive la angustia de su deterioro diario reclaman un sufrimiento “pagado” por sus deudos día a día, que están mas comprometidos con su vida y su bienestar que las cofradías pías, las gentes devotas y las damas piadosas, incluidos los estrictos custodios de la ortodoxia del Vaticano.

Otra cosa es la niña inglesa de 13 años enferma de leucemia hace varios, que tiene que operarse de corazón. Al margen de consideraciones de carácter religioso, que respeto, no sé si puede decidir sobre su vida aunque todo el dolor lo tenga que sufrir ella --por lo menos el físico que ya conoce por desgracia-- porque desde el horizonte de su edad y su mala experiencia, no tiene elementos para valorar qué es lo que podría depararle la vida. Aunque no sabemos hasta qué punto tiene nadie autoridad moral para forzarle a un sufrimiento cierto, después de tantos años de dolor, para someterse a una operación de corazón “con escasas posibilidades de éxito”.

Ninguna de ellas tiene edad para morir, pero la Naturaleza desconoce el sentimentalismo. Hay muchachos de veinte e individuos de treinta años que han malversado su existencia o sencillamente jamás han vivido. En tanto que estas dos muchachas jamás se debieran ir, igual que José Luis Sampedro, José Luis Borau que esta semana ingresa en la Real Academia, o ese portentoso buscador de mundos llamado Stephen Howking, que sigue vivo e investigando gracias a su voluntad de hacerlo, comunicándose con el exterior mediante el ordenador con solo el movimiento de los ojos, sin dejarse vencer por una enfermedad nerviosa degenerativa que ya le ha paralizado y dejado sin voz y sin palabra.

Darío Vidal

14/11/2008

 

       Edad de morir (14/11/2008 23:50)


Publicado: 13/11/2008


 

LO EFÍMERO


Un amigo me ha llevado esta mañana a su estudio para mostrarme un documento que ha encontrado. Y remontando los siglos en los archivos de su familia hemos ido a parar al siglo XVII, creo que a 1648, pero había aún más fondo porque podían verse legajos de más allá. No le he preguntado de cuándo data el primer documento pues con lo visto me bastaba. Había allí cartas de hijos estudiantes y correspondencia de familiares dedicados a la política, militares que intervinieron en el sitio de Orán, y píos clérigos que fueron del seminario a las misiones en América y se asombraban de la naturaleza y las costumbres ultramarinas como los primeros colonizadores.

Mi amigo tiene ordenadores en la oficina pero no en su estudio: escribe con pulcra caligrafía, como sus antepasados, y husmea en sus vidas rastreando su sangre hasta alcanzar el venero de su clan. Sin embargo su refugio se halla en un edificio acristalado muy distinto de su casa matriz y de aquella en que escribieron sus mayores.

Tal vez pueda preservar sus escritos, tan minuciosos y puntuales como los de sus antepasados. Pero el habitáculo en que estudia no prevalecerá aunque preserve sus papeles, que no es poco. Triste sino el nuestro y aciago el futuro de los arqueólogos que rastreen nuestra época, de la que no quedarán ya nuestras tumbas, ni los cimientos de las casas en que moramos, ni el papel en el que no escribimos. Porque las cartas, los documentos y hasta las polémicas –ahora demasiado concisas, simples y abreviadas-- se están desvaneciendo como escritas en el aire. Ya que, por más que los prudentes guarden memoria de su andadura en soporte digital, una descarga eléctrica, la cercanía de un generador o un apagón en la red puede convertir nuestra memoria en olvido. Nadie sueñe ya con “La Guerra de las Galias”. Lo efímero sustituirá a lo permanente.

La morada no es un refugio para siempre donde hacer un nido, ni La Casa en que ha de nacer nuestra estirpe. Ese arraigo en lo pasado para proyectar el futuro es algo que da vértigo a muchos de los que nacieron con nosotros. Tal vez no deseen encariñarse, contra lo que cabría esperar, porque sus padres o sus abuelos les han hablado a veces de lo mucho que perdieron en las guerras, las devastadoras contiendas del siglo XX en España y en el mundo, en las que la aviación utilizada como arma borró el paisaje familiar, que es tanto como privarnos de pasado.

En esta belicosa Europa cuya historia se ha confundido con la Historia de la Guerra, no ha habido generación que se haya librado de esa plaga temible --la única incubada por el hombre, la sola previsible y la que hubiera podido evitar la Humanidad deslumbrada por la cólera de Marte--, pero antes todo se recomponía, salvo la vida, con unas vigas nuevas, cuatro piedras y un poco de cal en las paredes. Ahora no solo el futuro sino también el pasado es efímero: es como si nunca hubiera existido. Los fabricantes de casas a piezas les otorgan una vida de veinte años: menos que el tiempo que tardarán a pagarlas. Y cuando se hayan desmoronado, los arquitectos harán otras más pequeñas para que los damnificados puedan renovar la hipoteca. Al fin, las parejas duran menos que la garantía de sus electrodomésticos y los niños nacen abocados a la guardería que es el parvulario del horfanato. ¿Puede decirme alguien si de verdad existieron alguna vez Hiroshima y Nagasaki?

Darío Vidal

13/11/2008

 

       Lo fmero (13/11/2008 01:06)


 

EL ENTUSIASMO DE OBAMA

No sabemos hasta dónde llegará el nuevo mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, porque hasta los mas poderosos están aherrojados con cadenas. Pero hemos saludado el advenimiento del primer mandatario negro como el comienzo de una nueva era. Aunque sería insensato abandonarse a la imprudencia y exponerse a perder la esperanza, pues a pesar del poder casi omnímodo de los presidentes de Norteamérica no pueden ya decidir sin contar con los demás como los Reyes de la Baraja. El Estado es un bajel de miles de toneladas dotado de unas inercias capaces de quebrar cualquier timón si el piloto no maniobra con habilidad y se toma su tiempo. No importa que la tripulación esté impaciente por notar que la nave cambia de rumbo. Lo mismo que los espectadores.

La mayor parte de los europeos no somos anti-norteamericanos, como han dicho los propagandistas de la derecha y el señor “Asnor”. Únicamente hemos detestado la arrogancia, el desdén vejatorio de muchacho malcriado, la fanfarronería de nuevo rico y la audacia ignorante de muchos, que ha llegado al esperpento con George Busch, mientras despreciaba a sus aliados más fieles y al mundo, y se mofaba del Derecho Internacional.

Obama ha dicho que se educó en la constancia, el esfuerzo y la humildad que le inculcó su abuela Madelyn Dunham: su abuela blanca de Hawaii que terminó dejándole unas horas antes de su jornada de triunfo. Dios hizo con ella como con Moisés: que no le permitió ver la Tierra Prometida. Pero es bueno aprender que solo con humildad es posible perdonar el Poder.

Me temo mucho que Barak Obama no pueda con todo, no porque dude de su capacidad sino por la enorme dificultad y la amplitud de los retos, todos urgentes, todos inaplazables y todos aplazados, cuando no han sido alentados por ese “Forrest Gump” imprevisible y peligroso como un niño con pistolas, que es el presidente saliente. Y le deseo que el común de los administrados no pierda la paciencia y crea, como ahora lo hace, en su buena fe y en su deseo de trabajar por un ideal de sociedad abierta y justa.

Sentiría mucho caer en la ingenuidad del entusiasmo súbito, que suele privar de capacidad crítica a los deslumbrados por la fascinación de un líder o la contundencia del milagro. Pero hay indicios para creer y motivos para la esperanza. Da la impresión de que la presidencia no es para él la meta, como para la mayoría, sino el punto de arranque de una tarea de mucha más enjundia y entidad. No hay en sus palabras ni sus gestos la mínima brizna de frivolidad. Y con su llegada se vislumbra la hondura de un proyecto largamente madurado y, al mismo tiempo, la fragancia de la brisa del pueblo, la frescura de la savia renovada. No ha ocultado las dificultades ni se ha postulado como una panacea; más aún, ha reconocido que algunas de las medidas que habrá de tomar puedan no gustar a algunos, aunque sean necesarias.

El aura de Obama --se habla ya de “carisma”-- puede que se deba a la impresión de compromiso, sinceridad y entrega que comunica. Nos remite a Rosa Parks, Elizabeth Eckford, Cassius Clay y M.L.King cuya muerte querríamos conjurar y aún tememos, aunque Colin Powell y Condoleezza Rice supongan un precedente que parece distanciarnos de la amenaza. Dios lo quiera y que el presidente electo logre alumbrar la nueva era.

Darío Vidal

07/11/2008

 

       El entusiasmo de Obama (13/11/2008 00:59)


Publicado: 09/10/2008


 

LOS COCHECITOS DE LA RADIO


Los dos automóviles que Radio Nacional regala cada día, son como el sobre con el cromo para los niños en la bolsa de patatas fritas. Es el reconocimiento de la inferioridad de la mercancía y de la ineficacia de sus gestores. En todos los periódicos que he visto zozobrar por la incompetencia de un “staff” mediocre y sin ideas, ha sucedido lo mismo. Los advenedizos desean borrar la huella de sus predecesores y demostrar a la empresa que pueden subir la tirada o ampliar fulgurantemente la audiencia conquistada durante años con tesón, entusiasmo e inteligencia.

Lo malo es que no saben qué hacer. Y su desconocimiento del medio les lleva a confundir continente y contenido, ignorando que los empeños culturales se reducen casi siempre a lo segundo. Sobre todo cuando se trata de la radio. De modo que esos espontáneos llegados a más, tratan a ese delicado producto de la inteligencia y la sensibilidad como una mercancía.

Lo primero que se les ocurre es abaratar los costes, prescindiendo del personal que es su único activo, en lugar de enriquecer la gama de la oferta. Y cuando la audiencia defraudada se venga de la estafa con la huida, se preguntan estúpidamente cuál puede ser la causa. No saben o no quieren hacer balance de sus errores ni reconocer que han empobrecido su oferta en ocasiones irremediablemente, así es que recurren al pequeño soborno de regalar coches a cambio de horas de audiencia. Qué disparate. En la radio, como en la relación personal, no basta con “oír como quien oye llover”. Se trata de escuchar y ser escuchado, que es la única manera de que el lenguaje sea fecundante y de transmitir pensamientos y emociones. ¿Es tan difícil llegar a esa certeza?

Aún a riesgo de sentirse un poco paranoico, es fácil caer en la sospecha de que, como resulta difícil hacer las cosas tan rematadamente mal, la dirección de RNE esta subvencionada por la competencia. El “enemigo” se ha infiltrado en el Alto Mando. No hay otra explicación plausible. Hace solo un año, Radio Nacional tenía espacios diarios como “Clásicos Populares” de Fernando Argenta y Araceli Fernández Campa, que descubrieron durante muchos años la belleza de la música clásica a miles de personas, mediante la amenidad y la implicación de los oyentes, logrando “instruir deleitando”. En unos meses se ha operado la voladura controlada del programa con el pretexto de la jubilación de ambos, sin que ellos la desearan.

Después del mejor Carlos Herrera salpimentando, nutriendo y alegrando las mañanas, Julio César Iglesias consiguió mantener el programa conservando el mismo equipo, integrado entre otros por Luis Figuerola Ferreti, Javier Capitán y su pléyade de personajes auxiliados por un sobresaliente equipo de producción, pero “Buenos Días” fue barrido y licenciada su tropa, con la advertencia de que no pudiera reagruparse, lo que parece sugerir que sería una dura competencia desde otra emisora con lo que cabe preguntarse por qué lo “desguazó”. Y para terminar, la dirección se ha cargado esta temporada, sin previo aviso, “La noche menos pensada”, el programa nocturno de Manuel Hernández Hurtado (Manolo H.H.) con la participación de Javier Bergia.

De ese modo han aniquilado, devastado y puesto a los pies de las otras cadenas a Radio Nacional. Y su dirección regala coches pagados con nuestro dinero para ganar la audiencia recién perdida.

Aceptando que no hay que dormirse en el éxito, es bueno experimentar nuevos programas, pero sin suprimir los que siguen teniendo éxito y audiencia. Mas cuando todo lo que el actual equipo pensante de RTVE es capaz de idear o vehicular son esos amorfos “Afectos matinales”, vespertinos o nocturnos, hay que sugerir su urgente relevo. Ayer por la noche me metí en La Uno después de no se cuanto tiempo y oí a los oyentes en defensa de la anterior programación. Por eso escribo otra vez de su desprotección y de la indigencia intelectual de los responsables del medio, sin olvidar a la conductora de ese bodrio indigno incluso de una radio local, la inefable Silvia Tarragona, que constituye una impúdica exhibición de arrogancia, frivolidad, provincianismo, incultura e ignorancia.

Darío Vidal

09/10/2008



 

       Baratijas en Radio Nacional (09/10/2008 23:43)


Publicado: 06/10/2008


 

LA VACUNA


Ya se ha iniciado la campaña. La televisión, la Seguridad Social y el médico de cabecera nos instan a la vacunación. Nuestra salud se halla en peligro y este invierno “la gripe va a venir sobremanera virulenta”. Como siempre, como todos los años.

Hace unos otoños estaba especialmente aprensivo tal vez porque me había afectado cierta desgracia familiar y decidí vacunarme. Maldita la hora: me inocularon el virus con toda la dedicación y contundencia de los creyentes y desfilaron por mi lecho todos los síntomas y molestias de la gripe sin faltar ninguna, desde el dolor de cabeza, el entumecimiento de huesos y la fiebre, hasta la rinitis, el escozor de ojos y la fotofobia, para desembocar en la bronquitis y el destalabarte general. Y en el ínterin tomé verdaderas tortillas de pastillas, océanos de oleosos jarabes, y, desde luego, no se cuantas clases de antibióticos que, como todo el mundo sabe, no son efectivos contra los virus. Pero no importa: había que ponerse antes la venda que la herida por si se producía una infección. No se produjo, al parecer, pero terminé acaso más maltrecho que si me hubiese invadido una división acorazada de bacterias.

Cuando lamenté compungido mi mal estado al médico, me consoló: “Pues imagínese como estaría si no le hubiésemos vacunado”. Me callé porque estaba en sus manos. Pero me entraron muchas ganas de gritar que sin aquella suerte de suicidio controlado que es la vacuna habría pasado el invierno como todos los otros, fresco como una lechuga y sin gastar un duro en botica.

Pasaron unos años y otra virulenta campaña sanitaria, mas intensa que que la morbilidad de los virus que nos amenazaban, esta vez apoyada por algunos familiares que temían por mi salud, me llevaron a la lanceta del sanitario y al lecho días después. Es verdad que esta vez solo por darles gusto y con la secreta esperanza de que no ocurriese nada. Pero ocurrió y me di a los demonios con contundencia, por hacer buena la máxima aquella de ser el hombre el único bruto que tropieza dos veces en la misma piedra.

Pero tampoco soy un apóstol. No hago proselitismo. Cada ser vivo es, o ha de ser libre, para equivocarse por su cuenta y riesgo. Únicamente he decidido por mi cuenta, como si se tratase de mi, con dos personas mayores que les salvé la vida varios inviernos, hasta que el Cielo se las llevó sin fiebre, sin bronquitis y sin aspavientos.

Las vacunas son un misterio como el de la Trinidad, aunque no es preciso excederse en ciencia ni en sabiduría para penetrarlo. No tienen la culpa los médicos ni los boticarios en este caso, sino la poderosa, maloliente y humeante industria farmacéutica que no pone en producción algunas de sus fórmulas para que se produzca mas demanda, y no accede a poner al alcance de los enfermos del Tercer Mundo los “retrovirales” que les curarían del SIDA. Y así mantienen el precio del producto, caiga quien caiga.

Ellos aconsejan la vacunación. Pero advierten cínicamente de que cada invierno mutan las cepas, de modo que los agentes patógenos son distintos cada año. ¿De qué sirve entonces inocularse al virus?

Darío Vidal

07/10/2008

 

       La vacuna (06/10/2008 19:17)


Publicado: 03/10/2008


 

LA TARASCA EN CELO


Resulta que la venenosa hidra asesina, la tarasca sanguinaria, la gomia que tantas veces ha inducido a cercenar la vida de inocentes y contribuido a que otros mataran fría, ciega e indiscriminadamente, quiere ahora parir. Esa zarrapastrosa estantigua preñada de odio y de rencor, que tantas vidas ha truncado, quiere dar la vida a un ser tan inocente como los que ella condenó. A no ser que su perversidad le inocule el odio en el huevo, desde el útero estéril de machorra que tiene que recurrir a la preñez prestada y asistida en la hora en que el organismo se niega ya a concebir.

Elena Beloki, dirigente de “Batasuna” y de “Xaki”, y por consiguiente responsable política de sus fechorías tal como su compañero Juan María Olano, que ha sido dirigente de las Gestoras Pro Amnistía y está también en prisión, no han tenido ocasión de engendrar una criatura. Así han estado de ocupados y de tal modo tienen las entrañas estériles y secas. Pero nunca es tarde. Cuando va a cumplir 47 años y tiene que permanecer 13 en prisión, la etarra acaba de tener una ocurrencia que le exima de la pena. Unos políticos inseguros e incapaces y algunos jueces pusilánimes y medrosos permiten que burle el encierro para que “la inseminen”. Y dado ese paso, ya algunos de ellos sugieren que no ingrese en la cárcel para que en ese estado no se deprima ni entristezca.

Tal vez esas cautelas humanitarias podrían tener algún sentido en una criminal, aunque dirigiese una banda que mata, si la hubiesen arrestado en estado de gravidez, pero facilitar a posteriori el embarazo de una delincuente para dar ocasión a que sus cómplices exploten los sentimientos de humanidad, comprensión y compasión, con que blindarla ante la sociedad biempensante y políticamente correcta, es del género idiota. Y es, sobre todo, una cara cobardía de hipócrita de los que quieren no hacerse visibles a los matones de la banda.

Por eso no se le deniega el tratamiento con cargo a las Seguridad Social de las posibles víctimas aunque es prácticamente ineficaz a su edad, pese a que la propia “Osakidetza” (Servicio de Salud) cifra en menos de 40 años el límite de las mujeres a tratar, y por eso su libertad no se limita a los días en que pueda determinarse si el embarazo se ha consumado, con los controles periódicos necesarios, sino que se propone prácticamente la libertad de la paciente sine díe, tal vez hasta el improbable parto mientras se repiten las inseminaciones.

Si una pobre “mechera”, si una mujercilla que hubiese pasado “maría”, si una desgraciada sin nombre hubiese tenido la audacia de expresar ese súbito deseo de maternidad, le habrían aplicado enérgicamente el empeine a las posaderas y la habrían restituido a su celda. Pero este es un caso distinto. Hay que permitir que la fiera procree para que, convenientemente adiestrada, su cría también se reproduzca, odie y mate.

Hay que garantizar la libertad y hasta el capricho de los parásitos. ¿Pero quién garantiza la libertad y la seguridad de los ciudadanos? ¿Los jueces tal vez?

Darío Vidal

03/10/2008

 

       La tarasca en celo (03/10/2008 22:32)


Publicado: 01/10/2008


 

CAZA A LA ESPERA


Los delincuentes cibernéticos dirigen cada día mayor atención a los ancianos, espiando las cuentas y sus claves para birlarles los ahorros, de modo que aunque estén arrumbados en la vía muerta no pueden relajar la atención ni al final de sus días. Hay buitres que los sobrevuelan para despojarles de la pensión cuando no de los escasos recursos de toda la vida.

Otros malandrines emplean sistemas que afectan a un espectro mas amplio de víctimas, jugando con la avaricia, la ruindad y la miseria moral de los afectados. Aunque eso no suscita tanta ira como el pillaje contra los pensionistas indefensos. En todo caso hay que recomendar cautela y no arriesgarse en operaciones que no se entienden: hay que tener la sensatez y la humildad de reconocer que los jóvenes poseen por lo menos la misma imaginación y parecida capacidad de reflejos que ellos cuando tenían sus años. Solo que, en este momento, la edad avanzada no tiene el prestigio que en su juventud y nadie va a compadecerse de ellos. Ni de nadie.

Hay organizaciones que venden plazas en las pateras –es un decir-- a cambio de todos los bienes de un desheredado del Congo o Gambia, y otros parásitos desaprensivos y criminales, les sajan lo que les queda “buscándoles” trabajo o “capacitándoles” para un oficio. Algunos “empleadores” aseguran ingresos suficientes a los presuntos clientes “empleados” aunque no tengan ninguna habilidad y carezcan de experiencia laboral. Recuerda aquellos anuncios de otros tiempos: “Señoritas de buena presencia, trato amable y ganas de triunfar, que hayan cumplido 18 años y no sobrepasen los 28, se precisan para trabajo fácil y bien remunerado. No es necesaria experiencia ni se piden referencias”. Verde y con asas. Pero, claro, las “señoritas” de aquel tiempo, aún las más audaces, solían ser ingenuas, bastante iletradas, un poco demasiado ambiciosas y notablemente incautas. Y cuando habían caído en la tela de araña les resultaba más que difícil desembarazarse de ella, atrapadas en una red de amenazas, promesas, embustes, embarazos, violencia, ignorancia, compromisos y miedo que en ocasiones no se desanudaban sino con la muerte. En mi época de estudiante de Periodismo pretendí introducirme en una red de trata, exhibiendo fotografías ful de posibles pupilas, y como los tipos aquellos conocían más su oficio que yo el mío y el suyo, tuve que desaparecer durante unos meses porque no advirtieron, acaso para bien, que yo no era mas que un pardillo justiciero con la cabeza a pájaros y afán de aventura. Debieron suponer que era una cuña de otro clan o un infiltrado de la policía, cuando me hallaba tan desarmado como los ancianitos jubilatas ante los expertos cibernautas criminales de hogaño.

Vean lo que está apareciendo en Internet y juzguen por si mismos:

Estamos buscando hombres y mujeres honestos interesados en un buen trabajo bien pagado (1.500 €) y que ocupa solo 3 o 4 horas diarias. No requerimos ninguna experiencia ni habilidad especial. No desprecie este trabajo que usted estaba buscando y puede realizar desde su propia casa. Esta compañía familiar dedicada a las antigüedades no le exige ningún dinero; solo se lo hará ganar y le pagará la primera semana como empleado. Por favor, responda este e-mail a ...”

¡Conmueve tanto esta altruista oferta de trabajo...!

Darío Vidal

01/10/2008

 

       Caza a la espera (01/10/2008 11:44)


Publicado: 26/09/2008


 

ESTRESAR ALGAS


Rodaba con la radio puesta, en esa especie de duermevela semiatenta, en esa suerte de indolente vigilia en que se sumerge uno cuando oye una emisora porque no se pueden escuchar las otras de pura lata que son, cuando, de pronto –y eso es lo bueno de la radio--, oí que algunos estaban investigando en algún lugar la posibilidad de crear alguna suerte de petróleo degradando ciertas algas. Un nuevo motivo para la estupefacción, en un momento no sé si de fe o incredulidad en que no pasa semana sin que se anuncian nuevos modos de energía, la detección de nuevas galaxias, otros enfrentamientos por la oposición Oriente-Occidente, amenazas de atentados de Al-Queda, novedosos remedios para el cáncer, fórmulas para controlar la galopante crisis financiera que nos aqueja, y un inevitable desastre planetario para el próximo siglo por causa del cambio climático producido por el hombre, que acaba de anunciar en Santiago de Compostela el físico británico Stephen Hawking a principios de esta semana.

A mi me parece que, por pura higiene mental, conviene blindarse el ánimo y ser un poco escéptico, porque de otro modo estamos condenados al pánico y la melancolía, que es como decían antes a lo que ahora llamamos depresión. Puesto que el científico inglés dice que, con lo que se está hallando, queda poco espacio para Dios, habremos de consolarnos diciendo que vamos a dudar de todo, incluidas las modernas teorías que nos quitan la esperanza en un ser mágico o real que hasta ahora llamábamos Dios y que constituía muchas veces la última instancia para continuar en este “convento”. Las religiones no nos han dado la dicha. Pero la nueva ciencia tampoco nos la va a dar y a la vez nos arrebatará la esperanza, igual que a los réprobos de Dante cuando accedían al Infierno, en cuya puerta se leía “Lasciate ogni speranza” .

En fin, que se me han quitado las ganas de bromear con las algas para sintetizar el petróleo. Aunque el sistema es como para encargarle una glosa a González-Ruano, a Jaime Capmany o a Paco Umbral. ¿Saben cómo es el proceso? Pues muy parecido al de aquel “chef” al que pidieron pato salvaje y, como no sabía qué bicho pudiera ser, se puso a cabrear a las gallinas. En efecto, según dijeron o yo pude entender, se trata de privar de luz a las algas durante ciertos momentos para que sufran anoxia y de privarles de alimento en otros para que se desnutran. Esa especie de tortura fitológica les crea, según parece, una suerte de “inseguridad”, “ansiedad” y estrés –así le llaman--, del mismo modo que si fueran empleados sometidos a acoso laboral, o amenazados por un expediente de regulación del empleo. Así es que las pobres se envejecen como el plancton carbonizado por la acción de los siglos y las bacterias anaerobias, en muy poco tiempo.

En fin, un prodigio del “mobing” botánico que nos acerca a la máxima optimista de que “no hay mal que por bien no venga”. De manera que si Hawking nos priva de Dios, algún otro asidero encontraremos si Dios quiere, para no desesperar y consolarnos.

Darío Vidal

26/09/2008



 

       Estresar algas (26/09/2008 00:50)


Publicado: 25/09/2008


 

JUECES SIN PARTIDO


La sociedad española esta conmocionada ante el caso del juez Carlos Dívar porque es un señor al que no se le conocen vicios, ni amigos, ni enemigos, ni ruindades, ni afinidades políticas. Se rumorea, eso sí, que es católico practicante y que va con frecuencia a comulgar. Una cosa hasta ahora mismo frecuente en España pero que es ahora un motivo de alarma entre algún sector del respetable. Señor ¿pues no se ha dicho que ni el pensamiento ni el sexo ni la religión supondrán traba alguna para el ejercicio profesional de los ciudadanos? Si fuera maoísta, espiritista, masón o hare-krishna no habría despertado tantos recelos. Y eso a pesar de que se le reconoce como persona culta, de cortesía exquisita y trato amable, que es lo que en realidad debe alarmar entre la garrulez ambiente. (“Joder, tío, que viene un juez que da los buenos días, cede el paso, y no blasfema ni eructa”. “Hostia, ¿y de donde han sacado ese ejemplar...?”) En algunos círculos comentan con asombro que no pertenece a ningún partido. “¡Ya será 'facha'!” --malicia un avisado. Y es que, claro, alguien tiene que tener detrás para que le aúpen a uno así.

Es “el extraño caso del juez que no pertenecía a ningún partido”. El juez que no debía favores, el juez sin compromisos, el juez independiente. Un título de novela para Miguel Mihura. Y ya ven, esa condición debería ser indispensable para impartir Justicia con justicia, con rigor y con equidad. Pero entre nosotros constituye un contrasentido, una rareza.

Sorprende hasta qué punto se ha subvertido el valor de las cosas de un tiempo a esta parte. En otro tiempo hubiese resultado escandaloso que un funcionario público se declarase partidario de un partido, valga la redundancia, y ahora no solo no nos sorprende sino que admitimos que se nombran por cuotas como los miembros de algo tan serio como el Consejo General del Poder Judicial, que, por ser tan serio, fija en sus estatutos que sus componentes han de ser apolíticos.

Por supuesto que nadie es quién para impedir a una persona que tenga sus propias ideas y su criterio formado sobre las cosas; ni siquiera el Estado. Pero sí puede demandar que cada cual reserve sus ideas para la hora del voto. No es una ingenuidad. Es una delicadeza, cuando se trata de personas que tratan con otros --excepción hecha de los políticos profesionales que es lógico y natural que exhiban su militancia-- y más si pueden influir o incidir en los demás. Nadie contrataría a un camarero que dijese: “Yo no saco el café a un tío del partido Tal porque los de ese partido son unos ladrones”. Ni al que dijera: “Que vayan preparándose los del partido Cual si ganamos las próximas elecciones”. Un elemental instinto mercantil desaconsejaría tales alegrías de “librepensamiento”.

Es muy probable, casi seguro, que el juez Carlos Dívar tenga su opinión y sus preferencias. Naturalmente. Pero será muy inteligente que, a la hora de aplicar la Ley, se atenga exclusivamente a la norma, como ha venido haciendo hasta hoy. Y esto es lo que habría que pedir a los funcionarios y sobre todo a los de la Justicia: Piensen ustedes lo que quieran, pero que no se les note. Sería su mejor servicio a la Democracia.

Darío Vidal

25/09/2008


 

       Jueces sin partido (25/09/2008 21:34)


Publicado: 23/09/2008


 

MORATINOS EN EL CIRCO


Un presidente con dignidad, un ministro de Exteriores con vergüenza, y un país que se preciase –o sea uno que no fuese España--, no habría tolerado que la repatriación de unos inmigrantes ilegales se hubiese convertido en un bochorno planetario. No es de recibo escudarse en que no se puede negociar con países sin formalidad y sin cultura, en los que todos quieren poner la mano. Una nación seria tiene que prevenir cualquier eventualidad y tener planes B, C y D para afrontar hasta la más impensada contingencia.

Qué sentido tiene que vinieran a España representantes del país de origen para conocer e identificar a sus connacionales retenidos aquí, y qué haber negociado, pactado y acordado las contrapartidas –que las habría-- para volver a hacerse cargo de ellos. Inaceptable. ¿Qué hubiera hecho Francia, qué Inglaterra es un caso así?

Lo de menos, con ser mucho, es tragarse a los inmigrantes ilegales. Lo grave es hacer el ridículo en todas las cancillerías del mundo poniendo de relieve la miseria de nuestros recursos, la incapacidad de nuestra política --por llamarla de algún modo--, y la mediocridad de los cerebros –si es que hay alguno--, que idean, inspiran, conducen y orientan nuestras relaciones exteriores. Cómo han de tenernos en cuenta quienes presencian estos tristes espectáculos. Al mínimo e inefable Moratinos, conocido asimismo por Mantequilla, ínfimo paladín de las estrategias zapateras en el Tercer Mundo, le vendría grande la adjuntía al agregado de canciller en la embajada de Palikir, en lo más perdido y profundo de la Micronesia. Porque no es posible hacerse creíble ni respetable, con una mirada suplicante de perpetua sumisión y perplejidad, y el gesto de un anélido carente autoestima.

Uno de sus méritos consistía, según parece, en que hablaba swahili. Mas también lo hablan en Bujumbura y Dodoma, por no referirnos a las tribus y aldeas de las riberas del Tanganyka, y eso no les capacita para ser ministros de Exteriores. Aquí tampoco como se echa de ver. Y como la probada cerrazón, terquedad y contumacia castellana --”mantenella y no enmendalla”-- de su jefe Zapatero el del Talante, no nos autoriza a pensar que vaya a cesarlo, habrá que pedir a su partido que transfiera la presidencia a otro militante como por ejemplo, a María Teresa Fernández de la Vaga, y que ella elija a un jefe de la diplomacia con un cierto decoro patriótico y una pizca más de olfato, oficio, experiencia y mano izquierda. Su gestión hasta ahora podría haberla mejorado el conserje de casa, que no pasa de Graduado Escolar. Dicho sea con todo respeto a nuestro conserje, que no se ha graduado en la Escuela Diplomática ni habla idiomas exóticos.

Que no nos distraiga ZP moviendo los hilos de la señorita Aido con sus leyes de Igualdad, normativas sobre abortos, o campañas de exhumaciones cadavéricas, que es una macabra actividad contraria a las obras de caridad. Y que se preocupe y ocupe de la recesión económica para idear soluciones; que se dedique a solucionar los cientos de problemas que nos acucian y no a inventar otros que no nos desvelan. Y finalmente que reemplace a Moratinos por un diplomático normal –de los que han recluido en oscuras oficinas-- para que oriente nuestra política exterior con criterio, con habilidad, con mano de dama pero con firmeza. Y sobre todo con eficacia.

Darío Vidal

23/09/2008

 

       Moratinos en el circo (23/09/2008 23:57)


 

EL AYUNO DE 'PIRATA'


Alguna vez les he contado que tengo una perra albinegra y mimosa, una suerte de cojín de dócil plumón, una especie de osito de peluche que pocas veces se encrespa y porfía como si fuera una perra de verdad. Las más se adormece apoyada en mi pie como una gata. Le llamo Pirata porque tiene uno de sus ojillos apenas visible entre una fronda de pelo azabache como los parches de los bucaneros tuertos, pero igual le podía haber llamado Torera porque tiene la frente y las colgantes orejas negras como una montera. O haberla llamado eso, Montera, que habría sido mas certero.

Con los nombres de los animales nos sucede como con los de los hijos, sin pretensión de comparar: que les ponemos nombre antes de saber si van a concertar en género y número con su temperamento. El caso es que mi tierna, mi dulce, mi afable, mi cariñosa Pirata, que solo se desmanda y muerde cuando jugamos y pierde el sentido de la medida y el tiempo como los niños, me da una lección cada día.

Estas jornadas, a medias por el calor y las tareas que se habían quedado rezagadas y preteridas, apenas he comido. Y veía que Pirata parecía desmejorada y macilenta. Languidecía. Hasta que hoy me he dado cuenta de que tampoco ella había comido. Como yo no probaba bocado, ella ayunaba. Parece que quisiera expresar su solidaridad conmigo, su apoyo a no sabía qué, pero que debía de ser una causa justa puesto que era la que yo elegía. “¿Pero se puede saber por qué no has comido? ¿No te das cuenta de que si no comes vas a morirte, insensata? Y ella me miraba atentamente torciendo la cabeza o un lado y otro como esforzándose por entender, aunque estaba entendiendo la infinita dulzura que ponía en mi voz, que es más importante que las palabras, mientras agitaba frenéticamente la cola rizada como un surtidor de jardín. No se puede explicar la profunda ternura que este bicho me inspira, ni la idea de leal amistad que me comunica. Sé que puede parecer que desvarío y estoy dispuesto a cambiar las palabras para no atribuir a un animal “sacrílegamente” los más nobles sentimientos de las personas. Pero defenderé que un ser que toma partido por alguien, sin conocer obviamente las razones de la elección que él secunda, contraviniendo incluso la llamada del instinto y la proverbial sensación de hambre “canina” que le acomete, merece antes la consideración de amigo que el noventa por ciento de los humanos a los que damos ese nombre.

Cuando ha visto que me servía algo de comer y ponía la música, “Pirata” ha roto el ayuno y se ha dedicado a comer con fruición, alzando de vez en cuando la mirada mientras se relamía el hocico.(“¿Verdad que está rico?”).

Ahora está a mis pies sesteando, y de vez en cuando lanza un largo, un profundo suspiro de satisfacción, entreabriendo un ojo. Entiende que el mundo está en orden. Ha permanecido unos días malcomiendo o sin comer como yo hacía, porque era tiempo de no comer. Ahora que se puede, lo hace conmigo, con su amigo y ha comido deleitosamente. En este momento dormita a la sombra difusa de un estor, apoyando la leve cabecita despeinada en mi zapato con el rumor de voces y los olores familiares.

Me dirán que los perros no piensan estas cosas. Nosotros tampoco, pero las sentimos. Como ellos.

Darío Vidal

18/09/2008

 

       El ayuno de Pirata (23/09/2008 23:38)


Publicado: 15/09/2008


 

LOS JUECES SE HAN VUELTO LOCOS


El Consejo General del Poder Judicial, que está agotando su gestión en espera de que tome posesión el recientemente nombrado, ha querido dejar al que le suceda el terreno expedito y libre de la fea sospecha de partidismo, corporativismo, sectarismo y parcialidad. Tal vez para hacerlo bueno. Pero no era precisa tal abnegación.

El caso es que “en horas veinticuatro”, lo que queda del antiguo CGPJ ha despachado la chapuza del juez Tirado con 1.500 eurillos de multa, 250.000 pesetas para que me entiendan. Eso es lo que cuesta a los jueces –a criterio de los jueces-- una falta grave por la negligencia de no haber hecho ingresar en prisión al despreciable Santiago Del Valle, condenado por violar a su propia hija, lo que posibilitó que mientras tanto violase y asesinase a Mari Luz Cortés.

Y, en el mismo acto, el CGPJ saliente sancionó por una falta calificada de “grave” como la anterior, a un juez desaliñado que seguía dictando sentencias mientras utilizaba los lavabos con la bonita multa de 7000 euros. O sea que hay gravedades graduales, calificadas con tanta subjetividad que van desde los 1.500 euros por no encarcelar al culpable de un crimen repugnante, que quedó libre para delinquir nuevamente y asesinar esta vez a su víctima, a otras gravedades al parecer más graves --de 1.500 a 7.000 euros-- por hurgarse la nariz, tener mal aliento, dictar mientras se hace pipí y ser desatento con los funcionarios. Que yo no digo que no merezca un apercibimiento privado pero que no puede compararse al caso de Mari Luz. Ni tampoco parece creíble que el mismo CGPJ dejase impune la imprudencia y el comportamiento negligente del juez que, contra el criterio de la Fiscalía, concedió un permiso carcelario al abogado Emilio Rodríguez Menéndez, recluso peligroso y fuguista reincidente.

Si los delincuentes que la policía detiene no caben en los cuartelillos y salen por la otra puerta después de declarar –y haber proferido muchas veces amenazas contra sus denunciantes--; si la Legislación es tan comprensiva y benevolente con los que la contravienen; si el Gobierno es tan demagógico y garantista que los verdaderos amenazados son los ciudadanos decentes que son por el momento los más, y nadie se ocupa de que ingresen en prisión los criminales convictos, juzgados y condenados, o se les da vacaciones aunque tengan antecedentes por reincidencias, fugas y sobornos, y finalmente el órgano rector y la instancia disciplinaria de la Judicatura es tan comprensiva, tan cómplice, tan corporativista y “coleguilla” de los jueces por encima de todo pudor, de tal manera que a los dispensadores de Justicia no los juzgue más que el Cielo, entonces va a ser cuestión de promover aquellos tribunales populares de aficionados del Lejano Oeste, con la esperanza de que, por lo menos, se imponga el sentido común que es lo que parece que les falta a los actuales responsables del tinglado.

Descontados el revanchismo y la venganza, que por supuesto tienen poco de jurídico, de equitativo y de justo, no es posible que la técnica jurídica diste tanto del sentido común de la Justicia y los veredictos descontenten tantas veces a tantos.

Darío Vidal

15/09/2008

 

       Los jueces se han vuelto locos (15/09/2008 23:46)


Publicado: 09/09/2008


 

VAYA MIERDA


Vaya mierda. Vaya mierda, con perdón. Todo lo que son capaces de consensuar los mediocres politicastros de este desdichado país, deja tamañito al Parto de los Montes. ¿Recuerdan ustedes la fábula?

Pues nada: que un día los bosques y los campos, las dehesas y los huertos se despertaron con el sobresalto de un intermitente estremecimiento de la tierra, un temblor persistente acompañado de estremecedores gritos, voces penetrantes, insistentes gemidos capaces de poner espanto en el ánimo y quebrar la determinación del más valiente. “Qué sucede”, se preguntaron hombres y animales. Y una voz medrosa advirtió: “Recogeos todos, que los Montes están de parto y se teme que alumbren un monstruo gigante, voraz y carnicero”.

Todos se pusieron a resguardo hasta que cesó el estrépito, el temblor y los gritos. Y cuando el más audaz se asomó a la falda de los montes venciendo el miedo, vio a un atemorizado ratoncito tembloroso y muerto de frío.

Pues bien, eso es lo que han parido socialistas y populares al consensuar la lista del Consejo General del Poder Judicial después de dos años de quejidos lastimeros, gritos lacerantes y rugidos sobrehumanos. Una mierda. Una mierda inservible para el Estado, concebida al margen de sus intereses e insensible a la traición que está minando sus fundamentos. Un obsequio de tómbola al PNV y a CIU por parte del acomodaticio PSOE y el cobarde PP encaramados en la desconfianza mutua. Con la actual configuración del CGPJ se consolida el poder decisorio de seis millones de separatistas catalanes y vascos contra cuarenta y cinco millones de españoles --incluidos catalanes y vascos--, que son, se sienten y quieren seguir siendo decididamente españoles.

Zapatero auxiliado por Rajoy como un acólito servil, ha consentido que los miembros del Consejo pertenezcan a sus respectivos partidos o a asociaciones partidistas –a pesar de que fue creado para evitar interferencias de la política en el terreno de la Judicatura-- Así que serán nueve miembros del PSOE y otros tantos del PP. Y dos miembros de los partidos nacionalistas PNV y CIU. Con lo que esos dos miembros serán los que inclinen las decisiones de los 9 + 9 restantes, y habrá que portarse bien con los nacionalistas.

A los que no somos expertos en Leyes nos parece, entre otras cosas, un fraude de ley o una decisión inválida de pleno derecho, porque repartir cuotas de poder según ideologías en una institución en que están excluidos los partidos es una burla o si se prefiere un sarcasmo.

Así es que si unimos al pasteleo la impudicia de mostrarlo, mejor será que en lo sucesivo nos ahorremos la molestia de votar y el sonrojo de sentirnos estafados, engañados y burlados. Ahora ya sabemos sin ampararnos en la duda, que el Consejo General del Poder Judicial no está al servicio de los ciudadanos sino de los partidos dominantes, para repartirse la razón con el arbitraje imparcial de los separatistas. Para eso dos años de pugnas, insultos, denuestos y bravatas. Confío en que los militantes honestos de una y otra formación sientan vergüenza y los jueces independientes e imparciales, desprecio como nosotros.

Para un anémico ratón raquítico, inválido y medroso, tanto aspaviento. Que mierda, amigos míos.

Darío Vidal

09/09/2008

 

       Vaya mierda (09/09/2008 14:27)


Publicado: 03/09/2008


 

ESPAÑA HUELE A CEBOLLA


Cuando el verano moroso se empereza y el calor nos permite ya percibir otras sensaciones, puede detectarse el aroma del aire. Y el observador menos atento puede descubrir que las calles de nuestros pueblos y los zaguanes de las honestas casas de comidas no huelen a la contundente “fritanga” con acento de mil cosas que detestaban los “guiris” ignorantes –torreznos, pisto, costillitas, empanadillas, fritadas, firigolla, roscones de sartén o sartenada de mondongo-- sino que atufan a cebolla insípida, dulzona, saciante y poderosa, a la cebolla hervida de hospicios, internados y cuartelas de los años del hambre; a aquel condimento para no comer que nos hacía temer ir al internado con que nos amenazaban por no estudiar o hacer novillos.

Era la triste cebolla de Miguel Hernández que aparecía cuando la incuria administrativa y culinaria de los hospitales o el Auxilio Social no hacía por enmascarar la pobreza de recursos de los hogares, como aquellas abnegadas amas de casa que porfiaban, peleaban y discurrían para obsequiar a los suyos con aromas y sabores que hicieran parecer distintos los reiterados alimentos del Racionamiento de cada día.

El aire de España huele a mugre, a miseria y a pobreza, que es el hedor detestable de los “fast-food” en otro tiempo patrimonio de internados, hospicios y cuarteles, establecimientos en que no se cocinaba para el deleite de los comensales sino para remediar la hambruna del personal. Y por lo visto, la manera más eficaz, económica y satisfactoria de saciar el apetito es administrar a los comensales cebolla cocida a pasto, ese honesto bulbo jugoso, salutífero, desinfectante renal y diurético, pero insufrible si no se administra con tino. Este es el presente ultramarino con que nos obsequian los “cow-boys”, junto al inefable “ketchup” y las palomitas de maíz que por fortuna casi no huelen. El aire de España huele, desde hace unos años, al cuarto del cerdo, la zahurda o “la corte” --como decía en Aragón algún republicano recalcitrante-- en que mi abuela y sus asistentas colocaba todos los días el “gazpacho” --con perdón del delicioso y sabio gazpacho del Sur-- que cocinaban con patatas cocidas, panizo, frutas pasadas de sazón, mondas, peladuras o “pelarzas” de todo lo mondable y cebollas, muchas cebollas, cuyo aroma plebeyo y ramplón se imponía a todos los demás

Así como el aire de las calles del norte de África sabe y huele a espacias aperitivas y fragantes, el del sur de Francia a hierba segada y vino del año, y España a paja, fruta y trigo, ahora lo impregna todo la fetidez indisimulada y obscena de la cebolla hervida, humeante y fecal, que es la que le cuadra a la comida basura. Ni los figones menos exigentes de antaño se hubiesen atrevido a tan provocadora y disuasora invitación a la huida. Pero en el arrabal de la prosperidad insultante, cuando la recesión amenaza con poner fin al sueño utópico del progreso sostenible, nos orientamos para hallar lugar donde comer, por el olor infame, ordinario y detestable de la triste cebolla hervida, si acaso con un ligero aroma de rojo “achiote” maya oxidado del que usan los “indios coloraos” para teñirse, y que ahora invade con su agrio eructo, para gozo de todos, hogares, calles, restaurantes y avenidas.

Darío Vidal

03/09/2008



 

       Espaa huele a cebolla (03/09/2008 19:44)


Publicado: 17/07/2008


 

AUTORIDADES CON GORRA


La Autoridad es siempre una trampa. Una trampa y una tentación para la que hay que estar preparado, porque exige responsabilidad, contención, buen juicio, ecuanimidad y ejemplaridad. No es fácil ejercerla porque es infrecuente que se entienda como un servicio, y un servicio casi siempre abnegado. Por el contrario, quienes no merecen ostentar esa alta representación la ejercen como capataces, “boss”, jefes y amos del cotarro, y están imbuidos de la impresión de que “mandan”. Y al que manda hay que obedecerle aunque cometa las más pueriles arbitrariedades. Suelen ser tipos a los que no ha tenido nadie en cuenta. Esos son los peores. Sobre todo cuando se cubren el cráneo desértico con una gorra o un casco que complementa su feroz apariencia de valiente profesional con botas lustradas, raros emblemas, insignias plateadas y arreos de metal y pasamanería, que encubren una mentalidad de doce años.

Hace solo unos días, cierto viejo amigo turolense con carnet de conducir de primera especial desde que le salieron los dientes, prudente por experiencia, experto en coches, y propietario de una concesion de automóviles con varias sucursales, circulaba con la calma de un padre de familia en vacaciones, a setenta por hora, con un coche de gran potencia detrás de un camión por la general, en el tramo de La Ampolla a Amposta (Tarragona). Al cabo de unos kilómetros, como se formaba cola detrás, intentó adelantar pero como vio que venía un camión de frente, dio intermitente a la derecha y abortó la maniobra. Así en tres ocasiones. Entones un coche patrulla de los “Mossos d'Esquadra” que circulaba detrás de él, se colocó a la par como en las “pelis” y le mandó parar. Se apeó el agente y con la camisa totalmente desabrochada, el cinturón flojo y sin la gorra. “A ver, documentación” --le dijo. “Buenas tardes” --respondió el conductor. “¡La documentación, le he dicho!”. “Le he dicho que buenas tardes”. Y después de un diálogo de sordos, mi amigo le entregó la documentación. “Mire usted –añadió por último--: aunque hubiese cometido una infracción, nada le exime de la cortesía y el saludo. Ni del aliño en el vestir, porque va usted con la camisa abierta, sin gorra y con el nudo de la corbata en estómago”.

El policía de la Generalitat se contuvo pero le miró con ganas de matarlo. Llamó por la emisora y oyó como le decían que tenía en orden los seguros y no arrastraba multas. Se le acercó nuevamente: “Le voy a sancionar por Conducción Temeraria”. “¿Le llama usted conducción temeraria a conducir a sesenta o setenta por hora detrás de un camión?” --le increpó el conductor, encrespado. El agente le miró entre irritado y divertido: “Hombre y voy a denunciarle también por Adelantamiento Indebido y peligroso”. “No será usted capaz de decir que he adelantado y firmar además esa denuncia”. .

Por toda respuesta añadió con ironía impertinente: “¿Prefiere que le extienda las multas en catalán o en castellano?” Y mi amigo Jerónimo, que tiene su retranca, contestó al hombre de prosodia impecable y acento neutro: “Como no soy catalán ni castellano, póngamelas en español que es lo que hablamos de Teruel”. “Ah, vaya, yo soy de Zaragoza”,– dijo el policía sin mirar, mientras escribía distraídamente. ¡Un gañán de Zaragoza!

“La madre que lo parió. Y luego se llevan la mala fama los catalanes. Me sopló 180 euros y tres puntos ¿Hay derecho?”

Darío Vidal

17/07/2008

 

       Autoridades con gorra (17/07/2008 23:43)


Publicado: 15/07/2008


 

LA PERFIDIA DE DE JUANA


La actitud provocadora, arrogante y chulesca de la Eta pintando en el firme del Hautacam cerca de Lourdes su anagrama repetido en los últimos cien metros que preceden a la meta de etapa del Tour, es poco importante aunque más fácil de evitar que hechos tan vergonzosos como que el criminal confeso José Antonio Urritikoetxea Bengoetxea, alias “Josu Ternera”, haya sido vocal de Derechos Humanos en el Parlamento de Vitoria durante años con el apoyo de Ibarretxe y el PNV. Aunque no menos relevante.

Esperen al 2 de agosto y tendrán ocasión de confirmar la burla lacerante y el ludibrio de ver instalarse a José Ignacio De Juana Chaos en la calle donostiarra en que viven allegados y descendientes de sus víctimas, a veces en los mismos pisos que habitaron. Domicilios en que moran algunas de aquellas admirables familias ejemplares, cívicas y con suficiente temple como para ocuparse de la madre del etarra durante su última enfermedad y soportar, además del desgarro feroz del asesinato, la cruel negación de consuelo por parte de la Iglesia del señor Setién y la prohibición de celebrar las exequias en las parroquias regidas por el clero abertzale, que son las más, y soportar las insistentes llamadas telefónicas durante meses, preguntando por el muerto, pisoteando su nombre, mancillando su memoria, e insultando a quienes no habían tenido tiempo de enjugarse las lágrimas, incapaces de entender aquella tenaz persistencia del odio. Pero esas cosas solemos olvidarlas.

O sea que, en unos días, todo volverá a la “normalidad” gracias a los jueces –a los que Dios ilumine-- y a la laxitud del Gobierno: Ignacio de Juana Chaos vivirá en la calle en que lo hacen, entre otras víctimas escarnecidas, la madre y la viuda de Joseba Pagazaurtundua, pero sin apearse de la actitud arrogante, altiva y provocadora que observó en los juicios por sus 25 asesinatos y que ha mantenido a lo largo de su encierro, porque asegura ante los jueces y el mundo no solo no avergonzarse ni arrepentirse de los veinticinco hombres que ha matado, sino estar orgulloso de ello. De modo que no solo la enormidad de su culpa --no purgada con el cumplimiento de sólo 18 años de los 3.129 años a que ascendía su condena--, desaconseja su libertad que sería injusta, sino que la reiterada falta de arrepentimiento, manifestada verbalmente y celebrando los asesinatos de su banda con cava y langostinos durante su reclusión, demuestran que no merece la libertad porque no se ha rehabilitado. Y por ello, su excarcelación y la convivencia con las víctimas de los asesinatos, supondría un sufrimiento adicional para los humillados.

Es lamentable que el incontinente José Bono, cuyo papel en el Congreso tiene poco que ver con la aplicación de las leyes, diga a propósito del despropósito que sería dejar que el terrorista se instalase entre los familiares de sus víctimas, que “la Ley es la Ley y garantiza la libertad de domicilio”. Mas la Ley esta hecha para el ciudadano y no al revés. Y entre las víctimas hay tantos conservadores como socialistas. Cuando se repasa la lista de cadáveres que hoy vivirían entre nosotros y que “condenó” y “ejecutó” este ex-falangista burgalés “frío y narcisista”, hijo de médico que no pasó de enfermero, que se hizo “ertzaina” y se alistó en la Eta para escalar hasta el Poder y colmar su “ego”, es imposible no sentir repugnancia hacia él y desprecio por los Gobiernos que han claudicado a sus chantajes.

Darío Vidal

15/07/2008

 

       La perfidia de De Juana (15/07/2008 17:44)


Publicado: 12/07/2008


 

MAS PATERAS


Mientras los bañistas invaden las playas, este año sin desbordar alegría, las olas nos dejan los restos del naufragio del Sur. Los despojos de un Continente empobrecido por la despiadada avaricia y el egoísmo inhumano de sus vecinos del norte, que han esquilmado durante siglos sus recursos y sus hombres, deportados como esclavos para colonizar el Nuevo Mundo.

No sé hasta que punto los europeos somos responsables del hambre de África, pero somos cuando menos culpables de que no haya sabido remontar las condiciones adversas de la Naturaleza y el clima mediante su propio impulso. La hipócrita experiencia colonial sobre todo con los negros se limitó a darles peces, pero no a enseñarles a pescar. Otra cosa fue la actitud de los costeños del Mediterráneo, en perpetuo contacto con Europa y más inclinados a guerrear y piratear que a acometer una actividad productiva. Pues hay que distinguir entre los islamistas norteños que no han querido, y los animistas del sur que no han podido, y para los que la colonización supuso una catástrofe histórica y un fraude económico.

Pero los europeos ya hemos comenzado a pagar la deuda de humanidad contraída desde hace tres centurias por lo menos con los hombres negros, a los que después de calificarlos de “morenos” y “personas de color” llaman ahora “subsaharianos” para negar tardíamente la connotación de racismo y la culpa como si “la negritud” fuese una lacra, remitiéndonos a la inocente condición geográfica para no tropezar con los no superados prejuicios étnicos.

Mas la contrición de las palabras no nos exime de la responsabilidad histórica, el pecado contra el hombre, ni el desdén por el color de su piel. Ahora ya es tarde. Pero todos los días se quedan desairados, ante la puerta que les cerramos, una legión de estas personas a las que un día hicimos esclavos de plantación y mano de obra gratuita.

Los que entonces no convertimos en ganado se han multiplicado y vienen a demandar la parte que les corresponde por el sacrificio de sus abuelos: las deudas de la vida como las del juego se pagan irremisiblemente. Y están aquí sin que les podamos dar la espalda, aunque nuestro empedernido corazón no se conmueva con la deforestación de sus selvas y el hambre que les dejamos en herencia, ni se conduela por los que llegan tan azarosamente o se quedan bajo el mar para alimento de los peces. Como los nueve niños menores de cinco años que fueron tirados por la borda de una patera a la deriva sin combustible, comida ni agua, esta semana porque habían muerto, o los dos bebés de pocos meses que perecieron cuando una ola gigante se los llevo con su madre al mar, y ella no se resigna a reconocer que los ha perdido a la vista de la costa después de haber cruzado Africa durante meses caminando de norte a sur y haber cedido a la humillación, a las violaciones sucesivas, al hambre y la sed. Todo para nada.

Alguien dijo hace tiempo lo que el Presidente manifestó públicamente hace unos días con toda cordura: que Occidente debía contraer el compromiso de apoyar el desarrollo de Africa como no hizo el Colonialismo, y ello si no por razones de justicia, por puro egoísmo. Ojalá. Pero la vieja Europa, bruja y ajada alcahueta puta pintarrajeada, lleva tiempo sin entender nada, tanto de esto como del cambio climático.

Darío Vidal

11/07/2008

 

       Mas pateras (12/07/2008 00:20)


Publicado: 10/07/2008


 

CRITERIOS JUDICIALES


La cuestión estriba en saber si hay que hacer Arte, Política, Medicina e impartir Justicia sólo para expertos, o para enriquecer a la gente mejorándola, hacerla feliz, reparar su salud y administrar sus derechos y deberes aunque sea inexperta pero frecuentemente sabia y capaz de se guiarse por el sentido común y el principio de equidad. He aquí la disyuntiva.

Carezco de formación jurídica y, en tal sentido, no paso de ser un opinante mas voluntarioso que eficaz. Así es que doctores tiene la Iglesia. Pero del mismo modo que la mujer del César no debe solo ser honesta sino además parecerlo, el común de los ciudadanos debería coincidir con los criterios que aplican los que están dedicados a ejercer tales funciones. O al revés. Pero desde luego no es positivo el actual divorcio entre las opiniones de los técnicos y la percepción que de ellas tiene la gente sencilla. En este sentido es revelador que los españoles, testigos pasivos de las arbitrariedades de estos funcionarios y de la pugna encarnizada entre el otrora prestigioso Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, sitúen a la judicatura nada menos que en el último escalón del “ranking” de las instituciones.

No me atrevo a aventurar si la divergencia entre lo que piensa la gente y las conclusiones a que llegan los jueces obedece a una inadecuada praxis jurídica o a la invasión del ámbito de los juzgadores por parte del poder ejecutivo. Pero este es un asunto que requiere soluciones urgentes, porque el hombre de la calle ha interiorizado un sentimiento de indefensión ante los magistrados peor que el de la dictadura precedente, que se fundaba en la arbitrariedad y en decisiones aleatorias y “orgánicas” supeditadas al humor del juez al levantarse por la mañana. Y así registramos veredictos contrapuestos en la revisión de los procedimientos, tornándolos de lo blanco a lo negro.

Hemos perdido la cuenta de estos fallos desconcertantes, con partidos de uno u otro signo en el Gobierno, pero acaso lo más escandaloso haya sido la instrucción de la causa por el acto terrorista del 11-M en la estación madrileña de Atocha, que un político calificó reiteradamente de “lamentable accidente” para apaciguar a los honrados criminales que lo perpetraron, al tiempo que cambiaba la actitud de los jueces.

Sería prolijo y enojoso enumerar las rectificaciones, manipulaciones e intoxicaciones, como las argumentaciones sesgadas y falaces en ocasiones insultantemente burdas, que nos arrojaron unos y otros. Pero mas bochornosa fue la obstrucción de quienes debían de haber recogido las piezas y recomponer los hechos, al manifestar que algunos no tenía relevancia investigarlos.

El último escalón de la cadena ha sido la reciente absolución de los cuatro funcionarios policiales incriminados por alterar los resultados de unas pruebas analíticas --y por ello fiables y objetivas-- que delataban presencia de ácido bórico en unas piezas del 11-M. Pero lo más delirante es que no constituya un delito de enaltecimiento del terrorismo que nueve calles y plazas del País Vasco lleven nombres de criminales entrenados para matar por la patria indiscriminadamente a los mismos transeúntes que pasan ahora bajo la placa que los inmortaliza. Dicen que cuando les dieron nombre la apología no estaba tipificada como delito. ¿Es preciso legislar lo obvio?

Darío Vidal

10/07/2008

 

       Criterios judiciales (10/07/2008 23:21)


Publicado: 04/07/2008


 

LA CORBATA DEL MINISTRO


Miguel Sebastián Gascón, de profesión Amigo de Zapatero, ha dado sobradas muestras de su talento, digo talante, durante su fugaz carrera a la alcaldía de Madrid. En aquella ocasión engañó, mintió y se desbordó, y como no sacó apenas representación se negó a recoger su acta de concejal y a ocupar su puesto en el Ayuntamiento (“¿Don Miguel Sebastián?”. “Sipi, que estoy aquí”. “Su acta de Concejal”. “¿Mi acta dice, con esa basura de votos...?¡Le doy así...!¡Amos, anda!”)

Y es que el “señor Sebas” se cae de puro chulo, que es más chulo que un ocho. ¿Qué digo se cae? Él no se cae: él se tira. Es un personaje de Arniches, un majo de zarzuela, un “sujeto de postín y circuntancias, con vergüenza, redaños y quinqué ¡olé que sí!”. Un figurín de 1957, que es cuando comenzó a emitir oficialmente TVE en el chalet de la Avenida de la Habana, con dos únicas cámaras dos, una de las cuales tenía el orticon jodido y dejaba memoria de la imagen.

Pero eso no viene a cuento. Lo que cuenta es que el tal es un sobrao capaz de sentarse en el escaño del banco azul del Gobierno por primera vez, sin ponerse la corbata. Y es lo que dice: “Yo he dado libertad a mis subordinados incluso para que se quiten la chaqueta, a no ser que se hallen en un acto público”. (No voy a ser tan primavera de excluirme yo, se habrá dicho) Pues, señor –tendría que haberle dicho alguien-- ¿en que clase de acto creía que se encontraba usted en pleno hemiciclo del Congreso, con luz, taquígrafos, cámaras de televisión y flashes? Y aunque no fuera por eso, una mínima cortesía demanda corresponder del mismo modo al decoro con que visten el resto de los diputados y sobre todo los otros miembros del Gobierno, su presidente y el presidente de la Cámara. Si hace calor, ellos también lo tienen. Y en las ocasiones en que preside la sesión el Rey, lo mismo.

Mire usted, “señor Sebas”, si no tiene la delicadeza, la sensibilidad y el tacto de entender ciertas cosas, usted no sirve para ellas. Menos aún para ser político. Nosotros hemos visto al Rey pasar revista a las tropas, cayendo chuzos de punta, y allí ha estado impávido calándose hasta la camisa como los soldados. Y su bisabuelo don Alfonso XII que Dios haya, se escapo de Palacio unos meses antes de morir, para ver y confortar a los enfermos del cólera en el Regimiento de La Granja con los que estuvo hasta llegar la noche. “Pues vaya gilipollez”-- dirá usted. Ya sé que no lo entiende.

Nadie tendría que obligarle a eso. Se siente íntimamente o no se siente. Y si no, se pone a vender neveras o se dedica a elaborar informes desde su casa a tanto el folio y santas pascuas. Pero tener además la arrogancia y la majeza de rechazar también la prenda que le ofrece discretamente el presidente del Congreso, que lleva corbata y encima está en su casa, es de una falta de educación y una zafiedad que lo inhabilitan a usted para desempeñar su cargo –el que sea--, para salir al extranjero en su ejercicio, y para representar a España en cualquier parte.

Y vaya con Dios, que no conmigo, ”señor Sebas”.

Darío Vidal

04/07/2008

 

       La corbata del Ministro (04/07/2008 10:19)


Publicado: 03/07/2008


 

ACOSO


Es verdad que el presidente, el responsable, el jefe no debe dar la impresión de estar vencido. Aquel en quien todos se miran no puede desfallecer aunque todo parezca en contra, y tiene que infundir la convicción de que los hechos están controlados y los problemas planteados y medio resueltos. Pero lo que no debe hacer es negarlos. Hemos convertido en paradigmática la gallardía con que Winston Churchill, al tiempo que reconocía su decidida fe en la victoria cuando embarcó a los británicos en la Guerra Mundial, anunció un camino de “sangre, sudor y lágrimas”. El pueblo es crédulo y confiado con aquel al que elige. Pero no es tonto. Y hubiese sido un funesto error pintar el presente inmediato como un episodio de Alicia en el País de las Maravillas.

Hasta ahora la vida no era fácil para los españoles “mileuristas” en su mayoría, ni para sus conciudadanos europeos con el sueldo justo. Pero los recortes de la crisis van a sumirlos en la indigencia, no en la reconocida y explícita sino en la vergonzante y encubierta, que es la que más deprime, deteriora y humilla. Las condiciones de vida han comenzado a poner cerco a las familias mientras la hipoteca, los plazos, las tarifas desmedidas de los servicios y el combustible, la creciente presión de Hacienda cada vez más exigente con quienes menos tienen, y los cierres de empresas con los consiguientes despidos, pintan un panorama desolador. Tornan en pleno siglo XXI de nuevo las Siete Plagas.

Y mientras tanto se estrecha el cerco, cada familia sufre un asedio y la vida se convierte en un acoso, al tiempo que el Presidente de la nación se aplica impertérrito y sonriente a la Ingeniería Semántica, cambiando el nombre de las cosas como hacen los terroristas y el diablo, que llaman “comando” lo que es una partida, “lucha armada” no al enfrentamiento en combate entre iguales sino a la emboscada con explosivos, “impuesto revolucionario” a la extorsión coactiva de los que se estima que pueden financiar a la banda (“organización armada”) y “acción bélica” (“ekintza”) a darle a un cristiano desarmado un tiro por la espalda. De modo que lo que la gente percibe como recesión, es solo una “aceleración negativa” que es como un avance hacia atrás o un correr reculando. ¡A ver quién me ata esa mosca por el rabo!

Es un discurso este no ya oscuro sino tenebroso, como las verdades cargadas de mentira, porque vacía las palabras de su significado con el propósito más descarnadamente demoníaco que pueda concebirse, y que la líder de “Unión Progreso y Democracia”, Rosa Díez, calificó de “perverso”. En realidad el empeño de Satanás según los teólogos es confundir, embrollar, ofuscar, trabucar, enredar, enturbiar y enmarañar, cuanto más si se utiliza esa divina destilación de la inteligencia que es la palabra.

En ese punto fue unánime el rechazo de los congresistas, que dejaron a Zapatero completamente aislado, acusándole de negar la crisis y haber mentido para ganar las elecciones. Una acusación que si toma cuerpo puede tener graves consecuencias políticas. Porque un país entero no puede sentirse engañado ni defraudado por quien estima que ha de velar por su destino colectivo. Y el señor Presidente abusa de lo que él considera su buena estrella. Más un sistema planetario colapsa como cualquier estructura. Y el acoso al que están sometidos los ciudadanos por la realidad puede incidir sobre él.

Darío Vidal

03/07/2008

 

       Acoso (03/07/2008 21:23)


Publicado: 02/07/2008


 

CONJURA DE LA MEMORIA


Me da la impresión de que la ciencia está tomando postura frente a Zapatero: a mi me preocuparía que la Memoria Historica, pudiera ser barrida por los móviles.

Todos sabíamos que las microondas que emite el móvil pueden producir tumores cerebrales, cáncer y discapacidad genésica que tampoco es moco de pavo. Pero lo que ignorábamos es que pueden dejarnos la mente como un papel en blanco. Acaban de decirlo unos científicos belgas de la Universidad Católica de Lovaina: el doctorando Kirk Adang y el director de su tesis sobre los efectos de las ondas pulsadas, el profesor André Van Der Vorst, quienes han probado en primera instancia, sobre una muestra de ciento veinticuatro ratas de laboratorio sometidas durante año y medio a radiación intermitente, que las ondas que emiten los teléfonos móviles, las redes Wifi y su antenas, reducen notablemente la memoria de estos animalitos, y en algunas ocasiones acortan su vida. Lo de matar tiene muy poca gracia, hay que reconocerlo. Uno ha estado siempre contra la pena de muerte y ha firmado solicitudes, alegatos y manifiestos cuando expresarse a favor de la vida era “subversivo”.

Pero eso de que un “tipper” burlón nos apee de la biografía y de la Historia puede que fuese beneficioso porque “nos haría dormir en el suelo como cualquier animal”, despojándonos de la arrogancia vana de los títulos académicos, de la huera fatuidad de las honras y los honores, y de la hinchazón de la autoestima hipertrofiada (“¿Qué opina usted de la situación, señor Secretario de Estado?” “La verdad es que no tengo ni puñetera idea ¿pero por qué me nombra usted de ese modo tan raro?”) Y también de la tentación de la petulancia (“Usted no sabe con quién esta hablando”. “¿Ah, pero es que usted es alguien?”)

Pues ya ven, ahí nos puede llevar una sobredosis de radiación que, no afectando a la inteligencia y solo a los recuerdos, puede hacernos tan humanos como las ratas –dicho sea con todo el respeto hacia ellas--, tan tratables como cualquier animal y, desde luego, despejarnos el camino hacia una sociedad más humilde y mucho más sencilla: la senda de la verdadera Democracia.

A mi me parece que la memoria es la patología de la Cultura. Los cristianos españoles hemos estado casi un milenio de uñas con los españoles musulmanes hasta reducirlos a “moriscos”; a Polonia han estado a punto de aniquilarla entre Rusia y Alemania; Alemania ha deseado a la dulce Francia con pasión carnal, y Turquía ha cifrado su proyecto vital en colonizar el oeste del Mediterráneo, aunque ahora acepte que la Unión Europea la posea. El caso es consumar esas nupcias entre Oriente y Occidente como novio o como novia. El proyecto auroral de la Comunidad pretendió en buena medida desactivar esa memoria perniciosa de los litigios pendientes, con un integrador Nosotros capaz de dirimir las diferencias en la mesa de negociaciones. Lo mismo que quisimos hacer en casa con nuestro sangriento desastre civil, hasta que el señor Zapatero, que además de necrófilo es el Gafe Mayor del Reino, se aplicó a desenterrar muertos con el propósito de rehabilitar a su abuelo, fusilado como otros miles en uno y otro lado, por pertenecer a una Logia. Así es que a ver si el móvil lo desmemoria y nos deja tranquilos.

Darío Vidal

02/07/2008

 

       Conjura de la memoria (02/07/2008 11:18)


Publicado: 30/06/2008


 

LA EUROCOPA DE ESPAÑA *


Idead, cavilad, luchad y sufrid si es preciso, pero no os rindaís; no os pediremos más, resulte lo que resulte,-- solicitaba la afición a sus futbolistas en Europa. Pero Luis Aragonés consiguió lo más importante: crear un equipo en que todos se sintieran a gusto; insuflar generosidad, espíritu solidario y afán de lucha en sus hombres; imbuir seguridad en los jugadores y fe en los seguidores, e inaugurar un estilo de juego sin imitar a nadie. Y esos son valores que trascienden los resultados. Ese es un trabajo de base que se debe a Luis Aragonés, a pesar del despiadado acoso del que fue objeto por parte de algún miserable y de periodistas que se hicieron eco, acusándole de “racista” y de “antifeminista”, dos descalificaciones que al parecer no necesitan ser probadas.

Cierta marca de cerveza difundía en un “spot” televisivo esa misma idea: Oh selección, mi selección, roja como la sangre: no más ilusiones defraudadas. No es necesario que seas la primera ni la segunda pero lucha hasta dejarte la piel. Y eso es lo que hicieron los hombres de la camiseta bermeja sin faltar un punto. Luchar, combatir, atacar, defender, pelear hasta el último momento de la competición, para seducir a los más reticentes y enamorar no solo a los españoles sino también a muchos que no lo son. Si jugando de ese modo la selección no hubiera conquistado la Copa de Europa, la hinchada no habría sido feliz como ahora, pero se habría sentido orgullosa también, asistiendo a la porfía del Niño Torres, Villa, Iniesta,, Silva, Xavi, Senna, Puyol, Sergio Ramos, Marchena, Cesc, Güiza, Iker el Santo y todos los demás, a cual mejor en su lugar y su momento. Hombres jóvenes y animosos que parecen haberse aplicado el entusiasmo de Rudyard Kipling en aquel poema sobre el vigor de la voluntad reflexiva y el propósito de no desfallecer ante las adversidades, que tituló “If” y constituye una suerte de oración láica que el seleccionador ha debido enseñarles en el campo.

Anuncian los vídeos de los partidos y este año se van a agotar. Como las fotos capaces de congelar una porción de tiempo indivisible para permitir que contemplemos con detenimiento la belleza fugaz de una acción huidiza, tal que el limpio salto de Fernando Torres en la final de la Eurocopa sobre el portero alemán, Jens Lehmann, impulsando el balón al fondo de la red.

Ayer como otras veces, el juego del alado equipo de España –al que en esta ocasión han comenzado a llamar “los de la roja” pese a que han utilizado la camiseta amarilla y la blanca tanto como la roja--, ha contrastado con la gravidez y la falta de fondo de otras formaciones que un dibujante de prensa representó como los elefantes ataviados con “tutú” que danzaban el Vals de las Flores en “Fantasía” de Walt Disney. Alemania tuvo que echar mano de los recursos de la impotencia, como los agarrones, las zancadillas y las patadas, para suplir la carencia de ideas, la falta de un proyecto ofensivo y la pesadez de movimientos, en contraposición a nuestro conjunto que sin menoscabo de la disciplina ni del concepto de unidad, jugó improvisando acciones, inventando jugadas, ideando escapadas y construyendo peligrosos ataques desde la defensa, que pudieron haber significado un par de goles más. Si la selección sigue jugando así habrá motivo para, sin renunciar a la prudencia, alentar en el futuro la confianza en la victoria.

Darío Vidal *

30/06/2008

 

       La Eurocopa de Espaa (30/06/2008 23:01)


Publicado: 28/06/2008


 

DEMOCRACIA A LA AMERICANA


“Dime de qué alardeas y te diré de qué careces”, dice el saber popular. Y esto que nos parecía cuando niños una perversidad de los mayores, cobra toda su desoladora evidencia cuando se mira al hemisferio norte americano. No ya por la sangrante atrocidad del siniestro “goulag” sin Ley de Guantánamo y las detenciones, desapariciones y torturas perpetradas en todos los confines del Planeta en nombre de la Democracia americana, sino por la descarada segregación racial que se ha ejercido sobre todo contra los negros, pero también contra todos los que, sin serlo, no responden al patrón canónico del “Wasp”, blanco, americano y protestante. Ni el asesinato de un pacifista como Martin Luther King en la década de los 60 ha logrado deslegitimar al Ku-Klux-Klan.

La hipócrita transigencia intransigente hacia cuantos son diferentes que ha marcado la condición insular y remota de los británicos, trasplantada al Nuevo Mundo sin crítica ni posterior elaboración ideológica, ha abonado una arbitraria y pueblerina conciencia de superioridad respecto a los demás, que ha conducido a exculpar de responsabilidad penal, como a los de Abu Ghraib, a cuantos funcionarios y soldados norteamericanos cometiesen fechorías en el exterior, haciendo tabla rasa del Derecho Internacional, de la Convención de Basilea, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Justicia, la Ley, y la triunfal Democracia vitoreada.

No puede, por ello, extrañar que el trato que impone el Imperio a los diferentes sea no solo discriminatorio sino también humillante. Va para dos años que una mujer a la que le asiste la legislación española permanece en la cárcel, tras un procedimiento amañado, por no querer entregar una hija a su ex-cónyuge norteamericano. Hay por lo menos cuatro españoles condenados a muerte por imputaciones falsas con testigos comprados, que serán ejecutados si el juez no accede a una revisión del procedimiento y la sentencia, naturalmente movilizando a fuerza de dinero a los gabinetes de abogados capaces de distribuir ese maná con mano habilidosa. Porque en el país paradigmático de la Democracia y los Derechos, únicamente se accede a la Libertad con mucho dinero. Sin él no hay Justicia, ni Educación, ni Sanidad, ni Retiro laboral. El liberalismo salvaje condena a terminar la vida pobre según la democrática ley de la selva, la “American way of life”

Al bailarín Antonio Canales lo esposaron arrodillado y desnudo y le tuvieron horas antes de que pudiera pedir ayuda; el parlamentario señor Guardans que se negó a obedecer el capricho de un “gorila” de aeropuerto bajándose los pantalones y lo devolvieron a España como un fardo. Y todos conocemos casos de gente menos popular. Anteayer mismo fue detenido en Kansas un periodista de RNE que fue a EE.UU para ver a su hijo estudiante, al descubrir que llevaba en el equipaje una estrella de “sherif” adquirida en una tienda de souvenirs para turistas, acusado de usurpación de autoridad.

Es sorprendente que la Administración exhiba tal fiereza en la recepción de los forasteros que visitan el país –por no hablar de las grotescas precauciones aeroportuarias-- y que la policía sea tan puntillosa con indigentes, negros e hispanos, sin correr riesgos, y tan precavida con los “gangs” y el crímen organizado. ¡Que venga Barak Obama!

Darío Vidal

28/06/2008

 

       Democracia a la americana (28/06/2008 13:46)


Publicado: 27/06/2008


 

PODER FEO Y DINERO SUCIO


Dice un refrán castizo y feminista que “tiran más dos tetas que dos carretas”, lo que trascendiendo su significación inmediata y explícita, viene a decir que tienen más poder las razones subjetivas soterradas que las que la obviedad hace patentes.

Nuestro gran Quevedo escribía que “dineros son calidad” y, como dijo a los cuatro vientos hace unos años Paco Ibáñez al mundo mundial poniéndole música de su cosecha, “poderoso caballero es Don Dinero”, un saber corrosivo y disolvente que proclamó aquel franciscano mallorquín del XIV llamado Anselmo Turmeda quien aseguraba en sus versos rimados en jugoso mallorquín, que “els diners” hacen doctores a los analfabetos, jueces a los delincuentes, sabios a los que carecen de juicio y, en fin, “per diners canten fins els frares carmelitans”. Así es que, consecuente con su descubrimiento, colgó los hábitos como Martín Lutero tiempo después, viajó a Túnez y en 1387 abjuró del cristianismo que profesaba y abrazó la religión islámica tomando el nombre de Abdalá.

En fin, disculpen mi excurso porque tal vez me he ido muy lejos para decir algo que no justifica tanto circunloquio: para decir que la gente mezquina no vacila en vender a sus padres y su tierra a cambio de unas monedas –la traición no se paga más que con calderilla-- para comprarse el nicho más llamativo del cementerio y pagarse una esquela muy cara. Digo esto porque esta gente y los especuladores del cemento (con que se construyen los nichos) se han concertado para construir en un yermo soriano varias urbanizaciones –eso sí, urbanizaciones ecológicas--, lo que en principio no debería ser noticia porque la “cabeza de extremadura” tiene vastas extensiones en que caben las iniciativas más imaginativas. Pero he aquí que donde los sorianos que mandan --o sea ediles y diputados-- quieren construir, es sobre el poblado de la valerosa e inmortal Numancia celtibérica y encima del campo de Garray en que había establecido su campamento durante año y medio del sitiador Escipión. Los promotores de la iniciativa argüirán que no se va a construir sobre las ruinas propiamente dichas. No. Van a levantar las Torres Gemelas en la acera de enfrente de la catedral de Burgos, y no sólo alterarán por completo el paisaje sino que también deteriorarán el paraje para siempre.

De nada sirven las objeciones de universidades, autoridades científicas, historiadores y arqueólogos de todo el mundo que sugieren otras alternativas y apuntan emplazamientos distintos para las urbanizaciones en los cuatro puntos cardinales. Los depredadores del cemento ignoran que la Historia es patrimonio de la Humanidad y el suelo --alguno más que otro-- propiedad irrenunciable del vecindario aunque algún ayuntamiento pretenda apropiárselo, y pese a que algunas familias, como los Marichalar, se desprendieron de algunas fincas del término en favor de los sorianos, para que no fueran objeto de especulación.

A veces la envidia de la miseria se lamenta del patrimonio que poseen vascos y catalanes como si alguien se lo hubiese regalado. No entienden que la cultura es una fuente de riqueza irrecuperable. Y el pueblo soberano debería averiguar los movimientos recientes del Catastro de Rústica, la identidad de los propietarios y los accionistas del cemento, y las relaciones de cada uno de ellos con los políticos. ¡Poder feo y dinero sucio!

Darío Vidal

27/06/2008

 

       Poder feo y dinero sucio (27/06/2008 12:20)


Publicado: 24/06/2008


 

ESPAÑA SUPERA EL COMPLEJO


El triunfo de España ante Italia el pasado domingo me parece un logro expresivo. No soy “futbolero” y a mi juicio lo de menos es el partido. Lo más relevante es que la selección no batía a Italia desde hacía 88 años. Casi un siglo. No tengo el menor ánimo de “vendetta” contra la vieja Roma. En ella me parece estar en casa y sus moradores son de la madera de nuestros pícaros: unos sinvergüenzas, pero nuestros al fin. En realidad, aunque ese género nacido del hambre se haya nacionalizado español, las novelas de los tristes criados malcomidos nació en la baja latinidad con “El Asno de Oro” de Lucio Apuleyo y su progenie.

No se trata de alistarse contra nadie, sino de luchar por nuestra propia estimación. No desearía parecer pedante, pero después de unos siglos de vanidosa hinchazón y aparente poderío con una larga decadencia que no nos daba para comer (” 'Don' sin 'din' / mis cojones en latín” dicen en mi tierra), este país ha vivido dos centurias purgando su arrogancia, su soberbia y sus errores, primero con la frustración de El Deseado y los dislates del Rey Felón, que sembró el Carlismo con sus enfrentamientos civiles, los nacionalismos, la nueva Inquisición y la desavenencia en un país al que la guerra napoleónica había unido en torno al enemigo/amigo que nos ayudo a perder la escuadra en Trafalgar, con la cooperación del inepto Villeneuve. Una Restauración y dos repúblicas no supieron suturar ese roto y desembocaron en otra Guerra Civil y el “caudillazgo” de Franco. Dos siglos perdiendo contra todos, huyendo los unos de los otros y cultivando la planta de la delación y la miseria, vueltas las miradas sobre nosotros, mientras el resto de Europa progresaba, se equivocaba, rectificaba, se industrializaba y aprendía.

Dicho esto aquí, de sopetón y de esta manera, parece que no venga a cuento. Pero no se vencía a Italia en un encuentro oficial desde hace 88 años, de modo que muchos españoles han nacido y muerto sin vivir lo que nosotros el domingo 22. Aunque no se trata de la anécdota, como queda dicho, sino de nuestra predisposición a la derrota, fundada en una trayectoria adversa que algunos confundían con el “fatum”. Y no se trata de mal fario, sino de la suma negativa de los fracasos que desalientan y hacen concebir la idea de que no hemos nacido para vencer. Naturalmente cualquier contendiente normal admite que unas veces se gana y otras se pierde, pero cuando se instala en un individuo o un grupo la idea de que no va a triunfar, no tarda a instalarse en su cerebro la aprensión de que es inferior. Y cuando alguien cree que es inferior termina comportándose como si lo fuera.

Es cierto que desde la Transición menudean las gestas deportivas, si nos olvidamos del gol de Marcelino y el “tour” de Bahamontes. No voy a citar, para no ser prolijo, a los ciclistas como Contador, los motoristas de todas las categoría como Pedrosa, ni a Carlos Sáenz y sobre todo a Fernando Alonso cuando pensábamos que nunca un español estaría en la Fórmula Uno. No hablemos de Pau Gassol que triunfa en la NBA, el golfista Ballesteros o Carlos Nadal ganador de todo lo imaginable en las pistas de tenis. Ni podemos olvidar a los atletas que se inscriben ya en el medallero olímpico. Pero la gente ama el fútbol y es infeliz si le derrotan. La victoria contra Italia puede devolver a este país la confianza en si mismo. Dios bendiga a Aragonés.

Darío Vidal

24/06/2008

 

       Espaa supera el complejo (24/06/2008 23:16)


Publicado: 22/06/2008


 

INOCENTES FORZANDO LA PUERTA


Mas de medio centenar de subsaharianos a la carrera han penetrado en tromba por la frontera melillense con Marruecos blandiendo piedras y palos con la determinación de los desesperados, a las cuatro de la madrugada de hoy primer domingo de verano de 2008. Antes, en las veinte horas precedentes han arribado a las costas andaluzas una patera con otros setenta negros o otra con treinta más. El continente africano tan vorazmente esquilmado y maltratado por los europeos, es desde hace años una botella de cerveza a punto de derramarse: una olla a presión en trance de estallar.

Mientras en la tierra prometida que se abre al norte del Mediterráneo hacia el brumoso y frío Septentrión nos entretenemos con empeños artificiales y objetivos inventados tales como ganar la Copa de Europa de fútbol o situar en los mejores puestos a sus pilotos de Fórmula Uno, los inocentes que huyen del Sur no tienen ocasión de distenderse con actividades lúdicas, porque su propósito es simplemente sobrevivir, comer una vez al día y hurtarse al hambre endémica que se está agravando con los despiadados juegos bursátiles de los frívolos “blancos” de siempre, y unos advenedizos musulmanes del desierto de cuyos pies ha brotado un líquido más preciado que el oro sin mérito ninguno de su parte, que les permite alcanzar los caprichosos arbitrarios de los fastuosos visires de sus cuentos.

Los tristes invasores de piel oscura probablemente no albergan malos sentimientos hacia los blancos invadidos, ni saben que estos han diagnosticado su mal y conocen ya los medios de remediarlo. Pero cuando sepan que también estamos en condiciones de rescatarlos de la hambruna y la miseria, dedicando parte de nuestro dinero mal ganado a dotarles de explotaciones agropecuarias, agua tratada, centros sanitarios y escuelas, ese día se romperá el mundo. Por eso tal vez algunos prefieren que se mueran y alimentan conflictos como el de Darfur. De ese modo amplían el mercado de productos de primera necesidad con la golosina de manufacturas ideadas para el Poder como son las armas de guerra. Mas algunos nos acusan ya de ser los emponzoñadores del “ezbolá” y los causantes del VIH, ideado por los EE.UU para aniquilarlos. Así explican por qué la industria farmacéutica no quiere proveerles de medicinas y vacunas si no pagan, sabiendo que ellos no tienen con qué.

Unos setenta hombres desesperados acaban de penetrar por la frontera de Melilla después de meses –tal vez años--, de caminar sin descanso por selvas y encharcados pantanales infectados de paludismo, poblados de insectos y alimañas en ocasiones mortales, de atravesar desiertos en los que el peor enemigo no son las bestias, las fieras y la fiebre. Este grupo es lo que queda de centenares de seres que partieron hacia la salvación y se quedaron en el camino; jóvenes cuyos restos son devorados por los gusanos y las moscas mientras se funden en comunión con la tierra. Y unos negros –poca cosa-- que cuando creían haber llegado a la meta, los han arrestado o están siendo buscados por todos los rincones del territorio --mientras España se enfrenta a Italia en Austria entre los cánticos de alegría de fanáticos y “tiffosi”--, para deportarlos de vuelta a su país. Tal vez no puedan quedarse pero es injusto expulsarlos. Habrá que desperezar a los políticos.

Darío Vidal

22/06/2008

 

       Inocentes forzando la puerta (22/06/2008 17:49)


Publicado: 21/06/2008


 

DE LA VIDA Y EL ARTE


Un lector airado me llama analfabeto por mi artículo “Perversión de los impotentes”. Y puede que lo sea, que no hay nadie sin lagunas que enmendar, pero no por las causas que él aduce. Me rechaza como interlocutor iletrado porque, según él, no entiendo el que llama Arte Moderno.

El arte actual explora los caminos trabajosa, fatigosamente, en muchas direcciones desde el hiperrealismo a la abstracción. Pero mi comunicante ha ido a elegir para denostarme precisamente lo que no es Arte. Esa actividad a que se refieren confusos los espectadores diciendo modestamente que ellos no saben de arte porque no lo entienden. ¿Cómo una persona normal que no ha sido desorientada por la Crítica puede no gozar con Mozart, con Brahms, con el minucioso Fortuny, el ampuloso Dalí o Pablo Serrano?

Las gentes del siglo XII se extasiaban con los motivos florales y las figuras humanas esculpidas en los capiteles de los claustros y gozaban ente los coloridos retablos de los templos en que oraban a pesar de que eran analfabetas en su mayoría, como los propios artistas. No es preciso saber leer y escribir para experimentar la armonía y el equilibrio inefable de lo bello, y también el desorden de la fealdad rescatada por la belleza –descartando por supuesto el “feísmo” que nos persigue-- aunque probablemente un observador cultivado lo vivirá con más hondura. Pero que nadie se engañe alegando que cierta obra no gusta porque es demasiado exquisita y los demás “no saben de Arte”. La obra que no convence, que no atrae, que no fascina, que no inquieta, que no sosiega, que no hace sentir y que en alguna medida no emociona, no es arte. Pero que no se desalienten: tal vez sepan hacer bien otra cosa.

No se si mi corresponsal es artista performa-deconstructo-instalativo, si es un crítico avanzado, si un “snob” académico, o un cristiano desorientado incapaz de discernir, que ha pretendido ponerse “à la page” a fuerza de leer monografías “para entender el Arte actual” como quien recurre a los manuales de auto-ayuda. Pero sorprenden su violenta pugnacidad y su desprecio insultante: algo le debe de ir en el negocio.

Para defender o denostar algo no hay que tener los huevos en el mismo cesto; no se puede ser juez y parte a la vez, ni “marchand” y crítico al mismo

tiempo.

Y en cuanto a la tácita defensa de las barbaridades en nombre del Arte, como lo de martirizar a un animal “mientras hablen de uno”, no voy a entrar en liza porque tal actitud no merece sino desprecio. No pertenezco a ninguna secta que espere la transmigración, ni a una sociedad protectora de animales. No soy un moralista ni un devoto, pero no hay empeño que valga lo que una vida, así sea de un animal. Porque la vida es una expresión sublime de belleza. La vida tiene algo sagrado y atentar contra ella constituye una profanación. Hay escarabajos que tienen mas dignidad que muchos humanos, aunque sean “investigadores” estéticos.

Darío Vidal

21/06/2008

 

       De la vida y el Arte (21/06/2008 19:58)


Publicado: 20/06/2008


 

PERVERSIÓN DE LOS IMPOTENTES


Hay impotentes que han oído hablar de que los artistas son famosos sin dar golpe y deciden que “para listos, ellos”. Parten, claro está, de algunas premisas falsas como la de que los artistas no trabajan, y de la presunción de que poseen imaginación y fantasía, aunque tienen la caradura suficiente para intentar dar el pego.

Lo de tener algo que comunicar ni se lo plantean, porque no se les pasa por la cabeza pretensión tan ambiciosa. Se aliñan con el mayor desaliño, se ponen los atuendos más zarrapastrosos, y helos ahí convertidos en artistas. Son como aquel chiste de Cesc en que un tipo se encuentra a un conocido junto a un desvencijado utilitario rodeado de botes y pintura, pinceles y cinta adhesiva. “¿Pero es que te has hecho pintor de automóviles?”. “No –responde el pringado de las brochas--; es que aprovecho los ratos perdidos para hacérmelo deportivo”.

A mi estos “bricoleurs” de domingo me tienen sin cuidado aunque en ocasiones destilen el resentimiento indigerible de no ser nada, eso cuando no aseguran que Tiépolo, Piero della Francesca, Reembrandt, Ticiano, El Bosco, Brueghel, Velázquez, Goya, Rodin, Van Gogh y otros perezosos diletantes “están ya superados”. (“¡No será por ti!”, apetece decir). A mi, se lo prometo a ustedes, los “amateurs” ociosos del palique, la tertulia y las investigaciones desordenadas --¡que quieren, estamos en la era de la ciencia y todo el mundo se lo pasa investigando, desde las galaxias a la tortilla de patata!--, que enmascaran con parloteo la falta de esfuerzo, trabajo, criterio y reflexión, me tienen sin cuidado. Por mi, como si se operan. Viven en sus “cerráculos” inhalando el aire viciado de la madriguera y, de vez en cuando, muestran a los amigos sus ocurrencias en forma de sanitarios-escultura, telas en blanco con los bastidores montados del revés, atrevidas “instalaciones”, desconcertantes “performances” como la del “paño maravelloso” y audaces “deconstrucciones”

Que contradicción: en la época de aquellos superados maestros, todos se juzgaban modestamente “artesamos”, y ahora los meros artesanos con el oficio mal aprendido, se reputan artistas. Aunque han rebasado el margen de la decencia como el innombrable médico-artista-anatomista austriaco que expone retazos de intestino, vísceras y fetos tratados con silicona o en formol, para deleite de los desquiciados “voyeurs”. Mas si esa exhibición de vísceras “en adobo” es estéticamente objetable, lo de exhibir la tortura de un animal hasta la muerte, es éticamente repugnante y abyecto, por mucho que se disfrace de arte conceptual.

Es más que discutible que el costarricense Guillermo Vargas, alias “Habacuc”, sea un artista. Al margen de que atar a un perro hasta que muera de hambre y sed no exige esfuerzo, fantasía ni creatividad alguna, sí denota una maldad y una falta de sensibilidad, de piedad, buen gusto y empatía que descalifican a ese fulano no solo como artista sino como persona de bien. No importa que la Juanita Bermúdez de la Galería “Códice” de Managua --otra que tal--, intente justificarse. Lo absolutamente inconcebible es que la Bienal Centroamericana de Arte haya invitado a este individuo para que repita la “performance” durante la exposición de este año. Y que nadie haya destituido fulminantemente a sus gestores.

Darío Vidal

20/06/2008

 

       Perversin de los impotentes (20/06/2008 22:11)


Publicado: 18/06/2008


 

LA OPCIÓN DE JOSÉ TOMÁS


Los agoreros detractores de José Tomás; los castizos del “díganme de que se habla, que me opongo”; los incipientes, precoces y culpables opositores apriorísticos sin motivos, causas ni datos, sospechaban de los triunfos que cosechaba en lo que en El Foro llaman “provincias”, porque no tenía agallas de presentarse en Madrid. Le reprochaban que no torease en Las Ventas porque no se atrevía a aparecer en la que califican ellos -- de manera pueblerina, infantil y por desgracia muy española--, de primera plaza de toros del mundo, cuando en realidad la mas grande y colosal es la de El Toreo de Méjico y probablemente la de afición más entendida, la de Sevilla.

Pues bien, José Tomás ha acallado los graznidos de los envidiosos y la arbitrariedad de los isidros recelosos con solo dos festejos. El primero con un buen encierro en el que demostró su condición de artista, y el segundo, el pasado domingo, donde exhibió su excepcional valor, porque con aquellos morlacos gazapones, mansos y peligrosos, no había otra cosa que demostrar. Ahora que ha toreado paralos gatos”, no tiene nada que demostrar por lo menos nada que pueda costarle la vida. Ya saben todos --como si las astas de los toros fueran de distinto diseño en la Corte y en Provincias-- que no tiene miedo físico y carece de miedo escénico, porque para hacer lo que hace se basta a sí mismo. Y el que quiera ver, que vea, como dice el Evangelista.

Antonio Gala cuenta hoy en su “Tronera” que cuando tenía siete años le dijo Manolete que “por encima de la incomprensión, los peligros y los riesgos, el torero tenía que estar siempre bonito”. Ese es el lema de los creadores y los artistas por encima del valor. El Toreo no ha de ser una lucha a brazo partido aunque a veces se eche a cara o cruz la vida, ni el torero un matarife o un mártir con la taleguilla tiznada de sangre, sino el oficiante de una inquietante y críptica ceremonia estética, acaso un tiempo religiosa, que nació en la cuenca mediterránea de Poniente y pervive en este país de contradicciones, como les mostró a los rusos mi amigo José Ignacio Martínez Manrique en una bellísima conferencia, inteligente, penetrante, magistral y llena de sabiduría, impartida en la boreal Moscú con propósito casi doctrinal y apologético.

Desde este momento sería juicioso que cesara el acoso al artista, no vayamos a matarlo como valiente, tal que otros con Manolete (“Manolete, Manolete / si no sabes torear pa' que te metes”). No es preciso aguijonearle porque le sobra “vergüenza torera” y ganas de agradar. Convendría hacer lo imposible por evitarle más riesgos de los que comporta naturalmente vérselas con “cuatreños” astifinos con varias toneladas al galope en un círculo de tablas. Para que se rían, yo me vi en una ocasión con un becerro que se me arrancó hasta ponerse a escarbar bufando en mis pies y senté plaza de valiente porque no me moví. No podía moverme. Ni hablar.

Así es que vamos a facilitarle las cosas aunque sea en beneficio propio. Y que él decida quitarse de encima, con decoro pero sin riesgos excesivos, a los morlacos enseñados y traidores que pueden aportar muy poco, apenas nada, al arte de la lidia, que es lo hermoso, lo grande y lo sublime. Porque toreros como José Tomás, se dan, con suerte, sólo uno por siglo. Vamos a procurar conservarlo. Y que Dios reparta suerte.

Darío Vidal

18/06/2008

 

       La opcin de Jos Toms (18/06/2008 20:18)


Publicado: 17/06/2008


 

LA VOLUNTAD DE MORIR


Con frecuencia los más medrosos, los que tienen mayor miedo a morir, terminan atrayendo la muerte. Es como si su temblor y su huida destilasen un perfume que la sedujese como a los perros el sudor de la presa amedrentada. Decía Ortega y Gasset en aquel inolvidable prólogo al libro sobre la caza mayor del conde de Yebes, que no hay nada que motive tanto a un depredador, que aquel que escapa porque se siente perseguido.

José Tomás es el paradigma del que busca la muerte para no perder la vida. La última tarde sufrió una cogida de tal gravedad que salió de la plaza por la enfermería cuando tenía preparada la puerta grande. Se aplica el lema de los guerreros espartanos a los que sus madres pedían que volvieran de la lid con el escudo o sobre el escudo, esto es victoriosos o muertos.

El torero de Galapagar ha apostado por una existencia de héroe con la determinación de alcanzar la luz, aunque la gloria acabe abrasándolo. Ha escogido vivir en el riesgo y la belleza, para morir de la manera sublime que esa vida merece. Ha dicho alguna vez que espera acabar en la plaza porque es la forma de morir de los toreros. Esa es la razón de su impavidez en los peores trances y de esa lidia serena, templada, lenta, medida y escalofriante, que sólo puede ejecutar un artista que se impone al miedo, un creador de belleza, un danzarín estático como un escultor del movimiento, que compone la figura desde todos los ángulos para comunicar la emoción que experimenta.

No es un suicida inconsciente ni un ignorante que desconozca los terrenos del toro y se coloque atolondradamente en su trayectoria. Ha depurado su arte después de muchas horas de reflexión y haber visto muchos toros antes y durante su periodo de retiro, apurando sus talentos hasta la linde de lo imposible, ponderando la exactitud y la plasticidad de cada lance si consigue que la fiera pase por su cintura o por su pecho sin desviarse de su camino ni cometer él ningún error. Cuando se produce esa conjunción, surge el pase templado, medido y pasmoso que descubre el escalofrío y la emoción inefable de la belleza: el complejo sentimiento de entusiasmo estético que se desvela con el hallazgo de la verdad. Mas si el cálculo o el pulso le traicionan, tiene la gallardía de no enmendarse, para abandonarse por completo a las astas del toro asumiendo su error.

Quienes ven como el toro y el torero van al encuentro de la muerte y saben que si aquel no cae de la estocada será Tomás quien muera porque no se ha dejado espacio para salir de la “suerte”, perciben que están presenciando un suceso irrepetible, inefable, estremecedor y sublime. Y aunque hasta ahora ha acertado, de esa manera han dejado la vida en el ruedo algunos de los mas grandes, como “Manolete” y “Paquirri” y estuvo a punto de sucederle a él pasado 15 de junio de 2008, cuando al entrar a matar, fue prendido por un asta en el muslo derecho que desgarró veinte centímetros, aunque por fortuna el animal no acertó con la femoral.

La clave de ese vivir no es el hambre como antes decían, sino el deseo de trascenderse que es otra cosa mas honda, en quienes tienen algo que decir, para poder “echarlo de sí” como decía el bardo aunque nadie más lo entienda. Y en cada corrida, en cada faena, en cada lance, piensa el artista que ahora sí, que esta vez va a ser la decisiva, aunque sólo lo sepa él.

Darío Vidal

17/06/2008

 

       La voluntad de morir (17/06/2008 23:56)


Publicado: 14/06/2008


 

MENTES DESÉRTICAS


Excelente el fichaje zapateríl con la ministra de Igualdad. Cuando haya problemas –y ahora los hay-- bastará con sacar a pasear a Bibi Aído, a ver qué parida se le ocurre para distraer al personal. Aunque no creo que tenga mucho recorrido vista la pobreza de su repertorio, dale que te pega con el sexo en la Gramática. Alfonso Guerra era otra cosa. Era un provocador con recursos. Era un tipo leído, ingenioso y mordaz, en tanto que esta chica es un producto transgénico de la sociedad opulenta de la postransición, víctima del actual plan de estudios, con una Primaria sin incentivos, una Secundaria sin metas, y una Universidad a la carta, sin ambición y para estar por casa. Pertenece a la primera oleada de universitarios “a la violeta” --aunque ella no sabe lo que quiere decir eso--, confeccionados a la medida de ciertos candidatos para “clonar” electores. (“A ver ¿que quieres estudiar tu?” “¿Yo? Nada”. “Muy bien: a ver, usted, extiéndale al chico un título de Nada”. “¿Y tú?” “Yo querría Económicas que dicen mis papás que tiene mucho futuro, pero es que el Análisis Matemático no me entra”. “¿Será por eso? ¡Como si no hubiese asignaturas! A ver, en el programa de esta niña que sustituyan el Análisis Matematico por Historia del Arte. ¿Te gusta más así?”)

Y esto no es más que el principio. Hay que prepararse a soportar a unos españolitos analfabetos en varias materias, satisfechos de sí y con las mentes en barbecho por culpa de una Universidad “placebo” y complaciente, capaces de decir como Bibiana Aído –quien no alcanza la talla de becaria-- que la voz sudamericana “guay” y la palabra chiquitocalzadeña “fistro” son anglicismos, y afirmar con la altanería, la audacia y el desparpajo de los ignorantes, que están admitidas por la Academia. ¡La vida es una tom, tom, tómbola! Y no se lo tomen a broma, pues a partir de ahora tendrán razón porque van a ser mayoría.

Como los hijos hablan de sus padres y los perros de sus amos, así los elegidos hablan de sus electores y los equipos de colaboradores de sus jefes. A Zapatero se le juzgará por la frivolidad con que ha gobernado y la previsible actuación de algunos miembros de su entorno electivo como el reincidente Fernández Bermejo, la ineficaz, desabrida y arrogante Magdalena Álvarez, el pasmado Moratinos, el adulador Bernat Soria, y este pimpollo de la Igualdad.

Y discúlpenme por decir que no iba a hablar más de esta chica, pero no sé si voy a poder cumplirlo.

Darío Vidal

14/06/2008

 

       Mentes desrticas (14/06/2008 23:43)


Publicado: 13/06/2008


 

IGUALDAD DISCRIMINADA


Mi querida doña Bibiana: es usted una mina. He leído con alguna calma las declaraciones que hizo en el “Congreso de los Diputados y las Diputadas” y promete depararnos hilarantes jornadas de esparcimiento y holgorio en competencia con su coterránea doña Magdalena Álvarez, que en relación con los problemas es como la miel para las moscas: que se quedan “presos de patas en ella” sin poder desembarazarse de ninguno. Solo que ella está aquerenciada y ha desarrollado sentido, tiene más trapío y posee una imagen más bronca y voz de caporal, en tanto que usted es como una gacela Thomson inquieta y juguetona, que pasaba por ahí al azar, y a la que Chaves ha querido gratificar incorporándola al grupo de “el cupo”. El caso es que entre una y otra van a hacer las delicias, por lo menos, de los periodistas parlamentarios.

No desearía dedicarme a sus ocurrencias de manera monográfica como llevo camino de hacer, ni escribirle una suerte de contra-blog, peri-blog o para-blog, porque usted ya lo hace muy bien. Pero es que Su Señoría (o Su Señorío) resulta irresistible y no va a ser fácil sustraerse a la provocación.

La primera cuestión que habría de plantearse –y no es un desaguisado que deba atribuírsele a usted aunque se lo encuentre ahí-- es si es justo, ecuánime, igualitario, democrático y lo que es más grave, constitucional, que la pena que grava una culpa sea distinta para un moro o un cristiano, un negro o un blanco, un homosexual o un heterosexual, un español o un comunitario, un europeo o un asiático. ¿Qué me responde? Porque lo mismo puede decirse si el criterio punitivo se funda en el sexo. El que delinque, sea quien sea, ha de ser reprimido según su culpa. Así de sencillo.

Sus santas compañeras mártires responden que los machos son más proclives a las actitudes violentas. Pues muy bien: en el pecado llevarán la penitencia. Y si reinciden, con recargo. No es de recibo la tesis de algunos que confunden la Democracia con el tocino, según la cual una vez purgado el delito, pelillos a la mar. No. El penado debe quedar limpio por completo si se rehabilita; pero si reincide deben pesar sobre él los antecedentes como una losa. Así es que si los delincuentes de género repiten, leña al mono, con el agravante de reincidencia. Pero que un mismo hecho sea tipificado como “falta” si lo comete una mujer y como “delito” si lo comete un varón, en virtud de una llamada “discriminación positiva” es algo que daría risa si no fuese asunto tan serio. Eso, Señoría (o Señorío) es algo que no lo suscribirían ni en Zululandia. Por eso ha sido el hazmerreír en los ámbitos jurídicos del Continente, y abunda en el prejuicio machista de que las mujeres carecen de sentido de la Justicia, de la equidad y la sindéresis. Y ha sumido en el ridículo y el descrédito a la Sección Femenina zapatera. Flaco servicio a la acusa.

Pero vayamos a lo que usted ha dicho. Se propone desarrollar hasta las últimas consecuencias la Ley contra la Violencia de Género, impulsar la Ley de Igualdad, e iniciar la redacción de la Ley Integral de Igualdad de Trato, para erradicar la discriminación por causa de las discapacidades, de la edad, la raza, la religión o el sexo. ¡Ahí te quiero, escopeta! La señora Aído está abocada a la esquizofrenia si no suprime la idea de “discriminación positiva” --para otros, negativa-- de la primera de ellas, para hacerla compatible con la lógica, la equidad y la Constitución. Mal rollo, piba.

Darío Vidal

13/06/2008

 

       Igualdad discriminada (13/06/2008 00:49)


Publicado: 12/06/2008


 

MISS IGUALDAD”


No me parece imposible que Bibiana Aído pueda volver loco a un caballero si se lo propone, ni mucho menos, pero me parecería un torpeza por su parte que “le cambiase la masculinidad”, que es lo que se propone hacer con los españoles desde el Ministerio de Igualdad. Mal rollo, tía. Ahora recuerdo la historia de un jalisqueño, remacho él, que decía en un tasquita de Andalucía, pongamos por caso: “¡Pos en Jalisco somos todos puros machos!” A lo que respondía el cofrade de la barra: “Ya ve, pues aquí somos la mitad machos y la otra mitad hembras, y no tenemos queja”.

Lo que ya me parece más difícil, pese a su indiscutible buena disposición, su buena figura, su buena sonrisa, su buena... de todo y su “glamour” (sustantivo de los años 40 recuperado por los inválidos del idioma) es que consiga cambiar la masculinidad de los hombres como Pedro Cerolo pretende. Tal vez algunos querrían lograr lo mismo con la feminidad femenina, aunque de otra manera, para dejar de lado los llantos, las presiones afectivas, los chantajes sexuales, los morritos en ocasiones deliciosos pero morritos al fin, y otras estrategias desconcertantes. Pero nada. Que no se puede, doña Bibiana. Que somos como somos, y lo somos para bien. Que se lo digo yo. Y si el modelo masculino no le “mola”, bastante hará con domesticar al ejemplar o ejemplares que la fortuna le reserve, que no será poco.

De todos modos, me parece que tiene una fijación sexual; que cuando a usted la etiquetaron le pusieron el cerito con la cruz debajo, del mismo modo que algunos pichabravas llevan el cero con la flecha enhiesta a un lado. Que le vamos a hacer. Pero me parece que eso no predispone precisamente a la igualdad porque tiñe nuestro comportamiento del color de las hormonas. Sobre todo mirando desde los rozagantes 31 años como Su Excelencia, bendita sea, que contempla el mundo en un decorado marino y luminoso orlado de playas de arena fina, clara y plateada, como las que a los ingleses les fascinaban, tanto como a los griegos los talles cimbreantes de aquellas bailarinas que les hacían perder el sentido. Por ello algunos eruditos sitúan Cádiz en la ruta de Ulises, retenido varios años por unas sirenas que bien pudieran ser aquellas mismas danzarinas de cabello largo, coral en los zarcillos y conchas en el pecho, que movían el mundo cuando agitaban las caderas.

Dios la bendiga Bibiana –aunque sea agnóstica, que Él no repara en tan nimias cosas-- por gaditana, por permanecer en la veintena como quien dice, por ser Acuario –¡qué otra cosa se puede ser siendo de Cádiz!-- y por guapa (y no sea hipócrita llamándome machista, que por algo se aderezó con aquel entallado vestido rojo para hablar ante los miembros y “las miembras” del recién bautizado “Congreso de los Diputados y las Diputadas”). Pero algo le sucedió, mi querida Bibiana de mi vida, cuando anunció la erección de un monumento a las víctimas de la violencia de género y prometió la ley integral contra el tráfico de personas con fines de explotación sexual. ¿Y las personas explotadas a secas que son mayoría, no la merecen?

Que no, doña Bibi, que su currículum es el de un/una licenciado/a recién titulado/a, pero su cerebro no destila una sola idea. No me convence usted. Es una frívola adorable para invitarla a gambas y martini. Pero no puede ser usted ministra. Aquí sí, en femenino.

Darío Vidal

12/06/2008

 

       Miss Igualdad (12/06/2008 17:27)


Publicado: 11/06/2008


 

MIEMBROS Y MIEMBRAS


Una muestra de lo que una persona tiene en la cabeza y de la madurez de sus ideas es lo que hace al acceder a un puesto de responsabilidad. Hugo Chávez se propuso la nacionalización de la producción minera en beneficio de sus compatriotas, hembras y hembros; la femenina presidenta Kirschner de Argentina, reasentar el “Justicialismo” neoperonista al servicio del pueblo (y de la “la puebla” por supuesto), del mismo modo que, en otro tiempo, los generales de infausta memoria quisieron recuperar la soberanía de las Islas Malvinas. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha apostado por el servicio a la nación, aunque alguna vez se haya ido de modistos y peluqueros, tal vez para quedar bien, con otras compañeras hipermétropes, présbitas o, por decirlo más claro, cortas de vista. Aunque eso han sido veleidades pasajeras, porque una política también tiene su corazoncito.

Sin embargo la ministra de Igualdad –Jesús, María y José, qué cartera-- a la que no se le ocurre qué hacer con su amplio e inabarcable cometido, ha decidido que los hombres maltratados tengan también un teléfono de contacto para quejarse cuando sus mujeres les llamen cornudos, cabrones, calzonazos y consentidos --algunas veces con música de sartenazo--, y para confiarle a la telefonista que les están entrando ganas de darles un mamporro. “No haga eso; no sea débil: resista”. “Pero, señorita, es que llevo toda la vida y estoy perdiendo la paciencia”. “Usted no haga caso; usted como sí no”. “Es que, ahora que estoy en el paro, me dice que vivo de ella y soy un chulo y un parásito”--, se queja sollozando. “Lo que tiene es que ir a un psiquiatra”.

Por supuesto que no justifico el mamporro ni de unos ni de otros –uno ha de andar justificándose siempre, qué lata-- pero puesto que la titular del Ministerio de Igualdad, Bibiana Aido, parece querer reconocer que también algunos hombres sufren acoso, no sería malo que recibiesen asistencia también no solo “las miembras” del neologismo que ha inventado, sino también los miembros de esta sociedad. Y que se la pase el complejo de no llamarse Aída.

Mas por lo común, las paladines (¿o ”paladinas”?) están en asuntos de más enjundia. Por ejemplo, el ala más feminista y radical del feminismo hispano, ha conseguido que Ángela Bustillo –que no debe pasarse en la modestia ya que posee un Busto razonablemente apetecible-- pueda presentarse al concurso de “miss” saltándose el reglamento a la torera, aunque sea una mamá con niños y una“mistress” con toda la barba –es un decir--, igualando de este modo el insondable misterio de la Inmaculada Concepción. Otra facción de activistas, en vez estar por que las mujeres cobren igual salario a igual cometido, que sería una reivindicación merecedora de una huelga general, están en el fútil empeño de desvirtuar la Gramática, siguiendo a la esclarecida diputada Carmen Romero cuando se dirigía a los “jóvenes y jóvenas”, y secundado de modo entusiasta por el “lehendakari” que haría moneda falsa por ciscarse en todo lo español, incluida la gramática.

Y no comprendo aún por qué no postulan la denominación de mujeras y mujeros, ya que la voz Hombre está proscrita por las analfabetas funcionales, ignorantes de que la palabra hombre no es sexista sino la versión castellana del genérico latino “Homo” --con hache, no de lavadora-- un orden de la familia de los primates (y “primatas”). Que Dios nos ampare.

Darío Vidal

11/06/2008

 

       Miembros y miembras (11/06/2008 19:06)


Publicado: 09/06/2008


 

EMBUDO NACIONALISTA

En un principio, los “pobres” catalanistas políticos del catalanismo insolidario, pusilánime, plañidero y llorón que denunciaban persecuciones anticatalanas y complots centralistas –confundiendo la nativa catalanidad con el catalanismo impuesto, sectario, pedigüeño y arrogante-- inspiró el eslógan “entre tots ho farem tot” (lo haremos todo nosotros solos) y, poco mas tarde, en una memorable campaña de la Cruz Roja, el de “Sang catalana pels catalans”, que obtuvo los peores resultados de la historia, se puso de manifiesto que el común de los catalanes sin “ismos” se sienten cómodos con su identidad, y con frecuencia avergonzados de las actitudes despectivas de sus otros paisanos que cuando organizan congresos profesionales eligen como lenguas oficiales el catalán, el ínglés y el francés por ejemplo, y resulta imposible presentar una sola ponencia ni leer una comunicación en español, como si el español, que es también su lengua, fuera “suahili”. Hace solo unos días estuve con unos amigos en el templo de Santa María del Mar, erigido con sus manos por marineros y estibadores cuando Cataluña carecía de complejos, y quise obsequiarles con un librito bellamente ilustrado que se los recordase. Bien, pues no había. “Se habrá acabado”,- dijo el meapilas del tenderete sin molestarse en mirar. Pero estaba en todos los restantes. Incluído el japonés.

Estamos viviendo una campaña de inmersión en catalán desde que los alumnos de secundaria no secundaron la asistencia a clase y ahora el idioma se ha impuesto por Ley. Y en los patios de recreo se amonesta a los que se dirigen a los demás en otro idioma. Esto es lo que podría llamarse el embudo nacionalista. Una práctica clerical abiertamente soviética.

Se ha conseguido ya que todas las radios emitan todas las horas en catalán y como no acababan de conseguir que los comerciantes lo utilicen en todos los casos, han decidido chantajear para que se rotule, se responda, se hable y se escriba en catalán. He podido comprobar que en lugares que respondían en español, responden invariablemente en catalán –lo que me parece muy bien-- y no cambian de idioma ni por saber morir. Al parecer, tal como instituyeron una “gestapo” ambulatoria para delatar a los comerciantes tibios, han creado un servicio de espionaje telefónico para que no sepan si hablan con un agente provocador.

Es lo que han hecho los responsables de política lingüística de las Islas en un gesto de noble emulación, con la línea “Berlin Air” a la que exigen que se publicite y hable a sus clientes en balear. Una campaña idéntica a la de Cataluña contra sus “invasores” extranjeros, solo que los perspicaces baleáricos que viven de ellos, van a matar la gallina de los huevos de oro.

En Barcelona iniciaron la pugna negándose a acoger inmigrantes, lo que sentó fatal al común de la sociedad que los tachó de egoístas pueblerinos e insolidarios y les hizo frenar el ataque; ahora pretenden que no lleguen extranjeros, vetándoles el español ya en el aeropuerto, lo que ha irritado y tiene desconcertados a los alumnos de español, cuando se percatan de que han elegido el destino equivocado. No es eso lo que quería el honorable cordobés, pero así son las cosas.

Darío Vidal

09/06/2008







 

       Embudo nacionalista (09/06/2008 23:19)


Publicado: 06/06/2008


 

RAJOY PIERDE EL TREN


Parafraseando la célebre aporía sobre la genialidad del genio, cabría preguntarse si el tirano nace o se hace, lo mismo que si la cercanía del poder cambia a los dirigentes aún antes de alcanzarlo. Parece mentira pero desde la noche del triunfo de Zapatero en que vimos a un Rajoy vencido pero entero y digno, a la fecha de hoy, la imagen del lider del PP se ha deteriorado hasta casi la consunción.

Después de su primer arranque de dignidad, lo primero fue lo de agarrarse a su cargo argumentando repetidamente que lo hacía por la insistencia de los militantes; después aquello de manifestar que si los otros presentaban sus candidaturas por qué no lo iba a hacer él también; mas tarde sugiriendo que la interposición de otros liderazgos supondría la desmembración del partido; después pidiendo a sus próximos que no hablaran ni respondiesen a los políticos y los medios cuando les preguntaran por María San Gil y Ortega Lara, al tiempo que dejaba desgastarse a Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón-- que parece dispuesto a premiar después de genuflexo sentándolo a su diestra --como si él únicamente pasase al azar por allí, mientras sacaba a pasear el cuerpo incorrupto de Manuel Fraga del baúl en que estaba arrumbado.

El caso es que, en poco más de dos meses, ha recorrido a los ojos de sus votantes el camino que media entre ser un ídolo o un villano. Y la gente que creía en su recto discernimiento y suponía que no perdería nunca el aplomo y el decoro al husmo de un plato de lentejas, como les ha ocurrido a otros, han descubierto, para su frustración, que no trataba de “aggiornarse” para la nueva y durísima travesía del desierto que puede conducir, o no, a la Moncloa, adoptando una nueva estrategia, sino que estaba dispuesto incluso a mudarse de ideología.

Está visto que le preocupa tanto no perder el tren --que tal vez ya no existe--, que ha soltado las manos del timón para que lo empuñen quienes quieran, y gobiernen el partido los segundones y los advenedizos, para poder dedicarse enteramente a cosechar avales y garantizarse el voto en el próximo congreso, sin preocuparse de la sangría de militantes que devuelven el carnet ni el abandono de algunos de los individuos más singulares, luchadores y carismáticos, tal que algunos miembros de la directiva que han puesto su vida al servicio del PP --como otros vascos ejemplares la pusieron en su día al del PSOE--, sufriendo vejaciones, amenazas, y riesgo cierto de la vida, hasta tener que prescindir de la intimidad compartiendo la existencia con los escoltas.

Pero Madrid, que gira en una órbita olímpica muy por encima del suelo que pisan los humanos, se ocupa de otras cuestiones de mayor fuste y enjundia, como la maniobra, la intriga, y la emboscada, de modo que carece de tiempo para alimentar esos temores de provincianos consistentes en mirar debajo del coche antes de abordarlo, negarse a abrir la correspondencia y evitar salir de casa si un escolta tiene la gripe.

Mientras media España se siente postergada, el que se postula para jefe de un partido y tal vez para presidente de la nación, ha abandonado la política para refugiarse en la intriga interior. Rajoy ha perdido el tren.

Darío Vidal

05/06/2008

 

       Y Rajoy perdi el tren (06/06/2008 01:07)


 

RAJOY PIERDE EL TREN


Parafraseando la célebre aporía sobre la genialidad del genio, cabría preguntarse si el tirano nace o se hace, lo mismo que si la cercanía del poder cambia a los dirigentes aún antes de alcanzarlo. Parece mentira pero desde la noche del triunfo de Zapatero en que vimos a un Rajoy vencido pero entero y digno, a la fecha de hoy, la imagen del lider del PP se ha deteriorado hasta casi la consunción.

Después de su primer arranque de dignidad, lo primero fue lo de agarrarse a su cargo argumentando repetidamente que lo hacía por la insistencia de los militantes; después aquello de manifestar que si los otros presentaban sus candidaturas por qué no lo iba a hacer él también; mas tarde sugiriendo que la interposición de otros liderazgos supondría la desmembración del partido; después pidiendo a sus próximos que no hablaran ni respondiesen a los políticos y los medios cuando les preguntaran por María San Gil y Ortega Lara, al tiempo que dejaba desgastarse a Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón ?al que parece dispuesto a premiar después de genuflexo sentándolo a su diestra --como si él únicamente pasase al azar por allí, mientras sacaba a pasear el cuerpo incorrupto de Manuel Fraga del baúl en que estaba arrumbado.

El caso es que, en poco más de dos meses, ha recorrido a los ojos de sus votantes el camino que media entre ser ídolo o villano. Y la gente que creía en su recto discernimiento y suponía que no perdería nunca el aplomo y el decoro al olor de un plato de lentejas, como les ha ocurrido a otros, han descubierto, para su frustración, que no trataba de ?aggiornarse? para la nueva y durísima travesía del desierto que puede conducir, o no, a la Moncloa, adoptando una nueva estrategia, sino que estaba dispuesto incluso a mudarse de ideología.

Está visto que le preocupa tanto no perder el tren --que tal vez ya no existe--, que ha soltado las manos del timón para que lo empuñen quienes quieran, y gobiernen el partido los segundones y los advenedizos, para poder dedicarse enteramente a cosechar avales y garantizarse el voto en el próximo congreso, sin preocuparse de la sangría de militantes que devuelven el carnet ni el abandono de algunos de los individuos más singulares, luchadores y carismáticos, tal que algunos miembros de la directiva que han puesto su vida al servicio del PP --como otros vascos ejemplares la pusieron en su día al del PSOE--, sufriendo vejaciones, amenazas, y riesgo cierto de la vida, hasta tener que prescindir de la intimidad compartiendo la existencia con los escoltas.

Pero Madrid, que gira en una órbita olímpica muy por encima del suelo que pisan los humanos, se ocupa de otras cuestiones de mayor fuste y enjundia, como la maniobra, la intriga, y la emboscada, de modo que carece de tiempo para alimentar esos temores de provincianos consistentes en mirar debajo del coche antes de abordarlo, negarse a abrir la correspondencia y evitar salir de casa si un escolta tiene la gripe.

Mientras media España se siente postergada, el que se postula para jefe de un partido y tal vez para presidente de la nación, ha abandonado la política para refugiarse en la intriga interior. Rajoy ha perdido el tren.

Darío Vidal

05/06/2008

 

       Rajoy pierde el tren (06/06/2008 00:43)


Publicado: 04/06/2008


 

¿ Y CÓMO ENTRÓ ?


A mi, las reflexiones de ayer sobre la japonesa Tsatsuko Horikawa que se alojaba por las noches en el armario de un desconocido en la localidad nipona de Fukuoda, no me han liberado como suelen sino que han multiplicado mi inquietud. Nada más terminar me asaltaron en tromba las preguntas.

Por ejemplo ¿Por qué eligió aquel y no otro domicilio, si no conocía al propietario? ¿Sabía que era solterón y probablemente sarasa? ¿Cómo pudo pasar inadvertida durante más de un año en el altillo del armario de un apartamento que, con toda probabilidad, no llega a cuarenta metros? ¿De qué modo entraba y salía, de no estar enquistada allí noche y día como las garrapatas? Ese es un interrogante que aún no ha logrado aclarar ni la policía, que le supone haber frecuentado también otras casas (¡pues peor me lo ponen!) Porque, vamos a ver, alguna expectativa se habría forjado respecto a la prolongación de la estancia, la regularización de su permanencia y la relación con el desconocido cuyo aire parasitaba cuando dormía y con el que roncaba cada noche, digo yo. Y me pregunto por qué no se hizo la encontradiza en la escalera para seducir al propietario. Claro que, sin haber sido previamente presentados, ese sistema tenía escasas posibilidades de éxito en Japón.

No sé: meterse en la cabeza de otro es siempre complicado; si pertenece al sexo opuesto, más, y cuando se trata de un oriental por añadidura, puede resultar laberíntico.

Aunque hay algo común, sin exclusión de razas, que aquí se revela con sordidez patética: la humana necesidad de compartir, el cómplice deseo de estar con otro, la exigencia perentoria de reunirse con la manada a la hora de descansar y el afan de respirar el mismo aire. No sabemos el nombre del solterón desarraigado y vacío que la denunció. No importa: en el pecado llevará la penitencia. A mi me importa recordar el de Tsatsuko Horikawa, la mujer que no ha querido perder su cálida condición de animal de manada u homínido de horda, de compañera a toda costa, de amante y de madre sin objeto ni meta, de desnudo ser humano aquejado como tal del vacío de la soledad, sin negarse a ser humanamente consciente de esa necesidad de comunión, ni siquiera en una sociedad tan fría, tal indiferente, tan distante, tan estéril como la suya. Como la nuestra. El apetito que la llevaba hasta la nevera y delató su presencia, no era más que la expresión de otra hambre más honda, imperiosa e insaciable. No importa cómo entrase.

Darío Vidal

04/06/2008

 

       Y cmo entr (04/06/2008 20:09)


Publicado: 03/06/2008


 

UN POLIZÓN EN EL ARMARIO


¡Cielos, que asco: una mujer! --dijo estremeciéndose el dueño de la casa al abrir un armario. Y es comprensible. Porque que salga una cucaracha, mal; que salga un ratón, peor; que salga un cadáver como en el chiste de la abuelita, horroroso; pero que aparezca una contribuyente con rulos y todo, varios bidones de agua y un colchón enrollado, es para morirse del susto.

El caso es que, como la inquilina del armario era japonesa y el que pagaba el alquiler también, no se entendían y el que jugaba en campo propio llamó a la policía. “Pero, señora ¿a usted le parece correcto vivir en el armario de un caballero, y más si es desconocido?” “Pues, mire usted, la verdad es que no me lo había planteado, pero, tal como está la vivienda, una se agarra a lo que puede, que no crea que yo estaba cómoda: en cuanto oía la llave de la puerta apagaba el televisor y desaparecía en el armario”.

Pero comencemos por el principio. Japón es uno de los lugares con mayor densidad de población, alquileres más caros y apartamentos mas pequeños del mundo, con estancias separadas únicamente por biombos. Mas de 127 millones de almas se aglomeran en los 377 mil kilómetros cuadrados que no ocupa el agua y los honestos matrimonios con hijos tienen que alquilar un dormitorio en algún honorable meuble ad hoc regularmente para abandonarse con alguna intimidad al retozo carnal. No es de extrañar que los japoneses se caigan por los acantilados al menor descuido. Y así, muy muy apretados, y viviendo algunos en el armario de otros, cada kilómetro cuadrado sustenta a 336 habitantes. En tanto que en la superpoblada Alemania viven en ese espacio 230 moradores, 198 en Italia, en Francia lo hacen 96, y en España vivimos 89 por kilómetro cuadrado y aún así nos estorbamos.

Navegan en una flota de tres mil islas en torno a cuatro portaaviones, el Honshu, el Hokkaido, el Shikoku y el Kyushu, costeando Rusia, Corea, y China, rumbo a ninguna parte porque le cierran el paso hacia Poniente y Septentrión, así es que yendo siempre al encuentro del sol y a fuerza navegar hacia el Oriente se encuentra a Poniente con el Continente Americano, que así es de relativa, movediza y misteriosa la magia de las cosas.

Mas vayamos al inicio para acercarnos, porque mirando a esta distancia lo lograremos ver a los protagonistas de esta historia que ha sucedido en la ciudad de Fukuoda situada en la más meridional de las cuatro islas mayores.

Hacía meses que el propietario del piso, un desempleado de 57 años ... no notaba nada. Ni siquiera la presencia intuida de otra persona --así era de limpia, hacendosa, ordenada y primorosa la asaltante, una joya de mujer de 58 años--, pero con la relajación y la confianza, el varón, que no tenía los ojos cerrados aunque lo pareciera a primera vista, fue percatándose de que la nevera se vaciaba más deprisa que antes. Pensó que era aprensión: achaque de la soledad y la inflación. Pero un día debió hacer una señal en la botella de sake y contar los granitos de arroz, y, sin decir nada a nadie, emboscó varias cámaras de vídeo en el mínimo recinto –ardua tarea sabida la sobriedad y la escueta y diáfana decoración que tanto gusta en el país-- y hete aquí la gran sorpresa. Lo peor es que todo acabó mal. Llamó a la policía y se restableció el orden: o sea, él condenado definitivamente a la soledad, y ella malversando mimo, delicadeza y primor en la cárcel. Qué calamidad.

Darío Vidal

03/06/2008

 

       Un polizn en el armario (03/06/2008 10:16)


Publicado: 02/06/2008


 

SAHARAUIS ESPAÑOLES


“Yo nací español y fui a la escuela de mi pueblo mientras había una bandera de España; haré todo lo que pueda para no morirme marroquí”,- decía por la radio uno de los saharauis que acababan de obtener el D.N.I en la policía de Córdoba.

No sé hasta qué punto ésta manifestación será sincera, aunque aquí no ocultamos nuestros sentimientos hacia los hijos del desierto cuyos niños son acogidos como propios, verano tras verano, en los hogares de la Península. Otra cosa es el comportamiento de los políticos tan de espaldas a nuestros sentimientos. Pero son muchos los testimonios de reconocimiento hacia la antigua metrópoli o por lo menos hacia su gente. No sabremos en mucho tiempo si les traicionó el franquismo declinante delegando en el ministro José Solís Ruiz, representante de los intereses privados de la dinastía alauí, quien se dirigía “de cordobés a cordobés” al rey Hassán II de Marruecos; si les abandonó la torpe y medrosa diplomacia española que no supo defender su territorio; o si fue la delicada coyuntura de la transición lo que no permitió dar cauce a una descolonización que nos infama. Pero España está obligada a defender los legítimos intereses de los saharauis uno a uno, y del Sáhara en su integridad, favoreciendo el referendum aplazado “sine díe” por las maniobras dilatorias del vecino del sur que infiltra familias marroquíes en el desierto para desvirtuar la consulta, si finalmente se produce, por lo que tenemos la responsabilidad de denunciar la pasividad, la lenidad y la ineficacia probada de la ONU que se muestra como una institución enmohecida, costosa, sin autoridad e inútil, cuando no fraudulenta.

Ignoro cuándo Exteriores ha adoptado esa medida de protección con los antiguos españoles, pero me parece una cautela imprescindible para ponerlos a salvo de los servicios secretos marroquíes, que en ocasiones los hacían desaparecer como los conejos de la chistera. Y no puedo olvidar a Abdelkéder, mi amigo Abdelkáder que un día faltó a la cita en una población del Rif y del que todos me juraban no saber nada, mientras los que el día anterior porfiaban por venderme sus baratijas me rehuían en el zoco. Me fui sin saber de él, sin poder hacer nada y sin conocer cual había sido su suerte, mientras notaba que era seguido por unos individuos que iban relevándose, hasta que logré colarme en un autobús vestido con una chilaba parda y la capucha calada como un “hombre santo”, no sé si porque los burlé o porque se dieron por satisfechos con que me fuera.

En las últimas fechas ya no basta con el testimonio de quienes pretenden acogerse a la doble nacionalidad, porque comenzaba a haber “polizones” que podían desvirtuar el perfil de la población llamada a votar en un eventual referendum. Pero tengo entendido que nadie se opone a concederles nuestro pasaporte si demuestran fehacientemente que son hijos del Sáhara como aquel noble, piadoso, hospitalario, generoso y fraterno Abdelkáder, que encomiendo tantas veces a Alláh para que no le acarreara consecuencias nefastas su limpia amistad y su hospitalidad con un infiel.

Darío Vidal

02/06/2008


 

       Saharauis espaoles (02/06/2008 20:07)


Publicado: 31/05/2008


 

VUELTA AL PASADO


Nos parecía estar a mil años luz del tiempo de nuestros abuelos, o de los bisabuelos en el caso de los más jóvenes de la generación, y las circunstancias nos han devuelto, como quien dice, a la época de las candilejas y las velas de cera o de sebo. A las de navegar tornamos poco a poco, experimentando con energía solar para mover eléctricamente las drizas, las escotas, los chigres y los molinetes de los barcos mercantes de gran porte, aunque se opongan a ello las compañías petroleras dispuestas a asfixiarnos. Cosa que no lograrán aunque la crisis nos haga sacar la lengua, porque los europeos nos crecemos con cada envite como los niños después de tres días con fiebre.

En nuestro caso lo tenemos peor porque las compañías eléctricas que nos parasitan, nos asfixian, nos irradian o nos envenenan, están dando nuevas muestras de solidaridad aprovechando la coyuntura para elevar las tarifas proceda de donde proceda la energía. Aunque esas prácticas imperialistas del monopolio no ha sido capaz de sacudírselas el Viejo Continente en la vida.

Un amigo mío decía en plena Guerra Fría que él no temía “la dictadura del proletariado” sino “el imperio del funcionariado” . Y tenía buena razón para sus temores porque lidiaba constantemente con los empleados del Estado, su prepotencia atávica y su pereza congénita, que salvo excepciones, --que las hay y los acercan a la santidad-- es el caldo de cultivo en que crecen, prosperan y se multiplican.

Pero dense cuenta si no estamos regresando al pasado. Ellos para pasar con sus carruajes sin ser molestados habían de pagar “portazgo· para franquear las murallas de las ciudades y “pontazgo” para cruzar los puentes. Y eso que, hasta hace poco, nos parecía un vestigio arqueológico se ha reimplantado con las “zonas azules”, la prohibición de circular por el centro urbano sin pagar una tasa especial, y, antes de todo ello, los “peajes”. Nos llenamos la boca enunciando los Derechos Humanos y hacemos que nuestros niños los aprendan en el colegio, pero convivimos con esclavos que trabajan por menos que nosotros, con o sin papeles, captados de grado en el continente del que antes los tomábamos por fuerza, pero en vez de traerlos en bergantines negreros llegan ahora gratuitamente en cayucos. Después de muchos siglos de ahorrar el agua que nos traía en las acémilas el aguador, conseguimos que nos llegara a casa a través de tuberías –un suceso que contemplan aún como un milagro nuestros niños saharauis, de los que habremos de hablar un día--, pero entonces comenzamos a gastarla a manos llenas y a ensuciarla hasta que hemos tenido que hacer de aguadores nosotros transportándola en botellas y garrafas.

Debemos reconocer que a la población urbana de nuestro tiempo le ha tenido sin cuidado el precio de los forrajes. Pero la reciente investigación con biocombustibles para sustituir el petróleo –cosa que puede conseguirse por muy poco precio con la energía que libera el hidrógeno libre-- esta elevando por la nubes sus precios y el de los cereales, encareciendo también la leche y el pan. Hemos retrocedido menos en la mar, porque el cine nos ha traído la memoria de la piratería en el XVIII y el XIX. Pero no podemos confiar en un crucero de recreo por según que mares, si no somos de ánimo fuerte, porque los piratas pueden vendernos como esclavos. Si no se es dueño de la Razón, las razones no pueden imponerse por la fuerza.

Darío Vidal

31/05/2008

 

       Vuelta al pasado (31/05/2008 18:51)


Publicado: 30/05/2008


 

LOS MONEGROS CONTRA NEVADA


Que un grupo de especuladores, ventajistas y logreros; que una banda de traficantes, de rufianes y proxenetas; que una organización delictiva, mafiosa y turbia dedicada a la paidofilia y la prostitución pretendiese “colonizar” Los Monegros con el complejo “Gran Escala”, como otros hicieron en Nevada con Las Vegas, habría sido un empeño hasta cierto punto entendible. Una operación especulativa de lucro inmediato, cuya secuela sería una concentración de bandas organizadas en torno al tráfico de drogas, el sexo, la prostitución y el juego, que a su vez generaría un ingobernable semillero de crimen, un polo de atracción de lo más abyecto y lo mas corrompido, que crecería parasitando a la naciente Zaragoza. Desde ese punto de vista puede ser una excelente inversión a corto plazo. Pero lo que sorprende es que esa propuesta surja de los dirigentes políticos de una comunidad humana como Aragón. Algo que resulta, como mínimo, preocupante. ¿Hay alguien entre los promotores de la idea que, al margen de evaluar el problemático beneficio económico, haya estudiado la repercusión sociológica de Las Vegas en el desierto de Nevada? ¿Que conclusiones han sacado los que hayan paseado la mirada por lo que hay más allá de los lujosos decorados para deslumbrar provincianos?

Cuando, tal como nos sucede a nosotros, no se es pionero en nada, y ha dado tiempo a estudiar las consecuencias de las iniciativas imitadas, es injustificable equivocarse, al revés de lo que sucede con los que no tuvieron experiencia previa. Tropezar donde antes han caído otros no tiene perdón.

Habrá algún diletante, algún esnob, algún modernillo, algún disparatado que tal vez me acuse de alinearme en ese frente inmovilista que impidió el aprovechamiento del Ebro ya en el s. XVIII o el progreso del ferrocarril en el XIX. No me cuento entre ellos. No me opongo a esa iniciativa por negarme al avance de Aragón, sino porque su asunción significa malversar el escaso caudal humano que aún nos queda y convertir nuestra tierra en un foso de inmundicia. Eso es peor que convertirse en la “reserva de caza” que nos anunciaron cuando el ministro Ullastres diseñó su Plan de Desarrollo. Vean en qué ha parado la sociedad civil en los lugares escogidos por el turismo. Pues bien, imaginen lo que puede ser de un lugar sin playa, sin mar, sin nieve ni bosques, cuando no quedan sino unos tugurios con putas y alcohol.

Conozco Los Monegros, los he vivido y he escrito sobre ellos. Y se que posee una tierra agradecida, un lecho de mucho fondo del que brotan las planta con solo el perfume del agua. Esas tierras que nos han acostumbrado a llamar “desierto” los turistas, sin saber lo que dicen, y que algunos juzgan que están bien aprovechadas promoviendo “happenings” o descarnándolas con el caucho de las motos de trial y los coches preparados para aventureros de disfraz, esas tierras digo, pueden rendir en algunas zonas varias cosechas al año sin agotarse mientras las desdeñamos sin conocer que estamos pisando un verdadero tesoro, como nuevos ricos desnortados y papanatas.

Hay una solución más modesta que nos descubrirá un día cualquier multinacional anglosajona sin luminosos de neón, pero capaz de favorecer el despegue económico a gran escala y de sustentar el crecimiento sostenible de una industria sólida de agricultura y transformación de productos hortícolas que están siendo más demandados de día en día.

Darío Vidal

30/05/2008

 

       Los Monegros contra Nevada (30/05/2008 21:03)


Publicado: 29/05/2008


 

UNA DE “GESTAPO”


A veces el tumulto general y el eco de las voces no permite reparar en sucesos que aparecen, cuando aparecen, en las páginas impares de salida de los periódicos, al lado de la publicidad abigarrada y barata. Son noticias por las que ha luchado algún redactor de cierre alertado por el husmo del suceso, o ha colocado subrepticiamente haciéndose el ingenuo en el último momento.

Tal es el caso del espionaje al magistrado Roberto García-Calvo por parte de los servicios secretos españoles. Era juez del Tribunal Constitucional, una de las instituciones no renovadas en la última legislatura y fuente de polémica entre los políticos por aquello de las cuotas y pertenecía al “cupo” propuesto por el PP como todos recordamos. El señor García-Calvo murió hace unas semanas repentinamente y entonces supimos que estaba siendo vigilado y siendo objeto de seguimiento por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), una organización cuya función específica consiste en velar por la seguridad del Estado frente al exterior y la acción del terrorismo.

No es preciso decir que la utilización de los funcionarios del espionaje para averiguar datos de la vida privada o profesional de terceros mediante escuchas o yéndoles a la zaga con intereses partidistas, no solo entraña un comportamiento miserable sino también delictivo. Así es que, aunque no parece razonable que el juez recién fallecido conspirase contra el Estado, sería aconsejable que el presidente del Gobierno justificase públicamente las razones de ese acoso de los agentes secretos a un magistrado del Constitucional. ¿Qué buscaban y que pretendían emporcar?

La mayoritaria Asociacion Profesional de la Magistratura se ha mostrado “estupefacta, alarmada y preocupada” en boca de Antonio García, quien ha pedido explicaciones al Gobierno. Por su parte Jaime Tapia, portavoz de Jueces para la Democracia exhortó al Ejecutivo a que negase la información de “Epoca” si no era cierta, y Lorenzo del Río manifestó que “una imputación así era lo suficientemente grave como para despejar cualquier duda sobre ella”. Pero pasan los días y nadie respira. El miércoles terció en RNE el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, “e hizo mal tercio” como habría dicho Muñoz Seca en “La venganza de Don Mendo”. Sostuvo que tal imputación contra el CNI era “un disparate” y que “no todo lo que publican los medios es verdad”.

Muy bien, aceptemos que las dos afirmaciones sean verdad. ¿Pero de donde han salido, quién las ha filtrado y con qué fines, y finalmente es una filtración o un rumor? Justicia no puede despacharse con esa desautorización que es como no decir nada. Hay que ir al fondo.

Darío Vidal

29/05/2008

 

       Una de Gestapo (29/05/2008 20:57)


Publicado: 28/05/2008


 

TENER UN PERRO


Acaba de aparecer un libro para uso de los poseedores de mascotas. El autor, que posee una pitón a la que ha acostumbrado a comer carne muerta, fría de la nevera y deshuesada – una práctica contra natura para un animal de su condición-- considera un maltrato pasear a los perros sujetos con la traílla enfrentándose a la nueva ley de peligrosidad, porque sustenta que no hay razas caninas de riesgo como sugiere el legislador –lego en la materia como en casi todos los casos-- sino únicamente individuos que presentan comportamientos conflictivos a causa de los malos hábitos, una educación inadecuada, la falta de corrección adecuada e instantánea y la negligencia del dueño.

En ese sentido el comportamiento de los perros habla de la condición de los amos. Por eso opina que el perro no debe ser un juguete de los niños, por pequeño que sea, y a pasar de lo que pueda jugar con ellos y la complicidad que establezcan. El perro contribuye a la educación de los pequeños a condición de que él mismo esté educado. Y, sobre todo, no se le debe someter a órdenes caprichosas, arbitrarias y contradictorias porque eso los desorienta y des-educa.

A la luz de estos argumentos escuchados en el duermevela del amanecer, que es el horario que reservan los prebostes de la radio a los programas de interés, y de mi limitada experiencia con los perros, saco la conclusión de que los padres noveles deberían tener un perro antes de serlo. Y, naturalmente, las madres. No malpiensen que no voy a equiparar un gozquecillo a un cachorro humano; se trata mas bien de un ejercicio de aprendizaje para quienes deben asumir una responsabilidad que a veces les rebasa, como es la lectura de una voluntad que no sabe expresarse, y poder comunicarse con una inteligencia naciente mediante un lenguaje aún por convenir.

Tal vez el comportamiento de nuestros adolescentes sería distinto si hubiesen notado nuestro amor en la atención y el compromiso, más que en los “konguitos”, los “fosquitos”, los huevos “Kinder”, las “Piruletas” y los “Chupa-chups” que ellos, que no son tontos, interpretan como las baratijas, las cuentas de colores, los abalorios, los espejitos y la bisutería de los indiecitos con que queremos hacerles perdonar nuestras reiteradas ausencias. Háganle eso a un perro y se irá con el primero que encuentre por la calle –como nuestros chicos-- porque la relación se funda en el amor, como el liderazgo en el ejemplo. A principio de esta semana, Gabriel Elorriaga opinó refiriéndose a Rajoy algo que se aviene con lo aquí dicho: “El presidencialismo es lo contrario del liderazgo, como la imposición es lo contrario de la seducción”.

Mientras escribo, me siento observado por mi pequeño, desgreñado y travieso Shih-Tzú tibetano, de ojos grandes, penetrantes y escrutadores tras su crecido flequillo. Me mira, se sacude para atusar la pelambre y se pone a mi lado presto a alertarme de cualquier peligro. Porque la misión de un custodio del emperador consiste en prevenir a la Guardia, hacerse oír con todas sus fuerzas, y tirarse a los calcañares de los intrusos hasta roerles el hueso. Estoy enseñándole, para su frustración, que no debe ladrar ni atacar a nadie porque no tenemos enemigos, y parece que va entendiendo. Pero voy a comprarme el libro a ver si acierto con mis hijos.

Darío Vidal

28/05/2008

 

       Tener un perro (28/05/2008 20:19)


Publicado: 19/05/2008


 

LA BASURA QUE AMENAZA


Las autoridades chinas aseguran que los terremotos sucesivos no han generado escapes radiactivos. Dios lo quiera. Pero los legos no habíamos visto jamás esas enorme rocas de la altura de un edificio y de miles de toneladas que aparecían sobre los coches y las máquinas, esparcidas por las calles como si hubiesen irrumpido del seno de la tierra como proyectiles de un volcán gigante.

Sin embargo las autoridades comunistas chinas, que deben creer en Dios o cuando menos en sus milagros, dicen que los seísmos no han dañado los contenedores subterráneos de residuos nucleares. Qué suerte han tenido los chinos y cómo nos ha sonreído la fortuna a los moradores del Planeta. Los cementerios radioactivos alojados en el subsuelo de China han resistido el empuje de los millones de billones de toneladas de la placa tectónica asiática en su estrepitoso cataclismo. La energía equivalente a varias bombas de miles de kilotones no ha sido capaz de romper, fracturar, fisurar ni alterar las fosas subterráneas con residuos radiactivos. Es la teoría que sustentan entre nosotros los apóstoles de las nucleares contra la moratoria, las compañías eléctricas que pretenden que los usuarios radiactivos les financiemos los reactores y los miembros de la Junta de Energía Nuclear que predican el progreso a toda costa manejando el sofisma del avance científico, ocultando arteramente que no hay progreso si no es para el hombre. El incremento de las cuentas de resultados no es muchas veces progreso sino atropello, engaño, robo, estafa y fraude. Astutas socaliñas de las poderosas compañías monopolistas “sin responsables ni culpables” para enriquecerse con la necesidad de los más menesterosos.

Cuando los contadores Geigger detecten –si lo detectan y nos lo dicen algún día-- que la radiación en la provincia de Sichuan ha alcanzado niveles alarmantes en Chernóbil, pero que la energía liberada sigue difundiéndose, el mal seguirá creciendo pero nadie podrá repararlo ni tendrá la culpa.

Ahí tenemos el prolongado conflicto de la recogida de la basura en la ciudad de Nápoles, como metáfora de un problema no ya de abastecimiento sino de eliminación de residuos. Una situación desconocida surgida de la sociedad opulenta, para la que no solo significa un reto proveerse de alimentos sino también deshacerse de ellos. Antes no había plásticos ni apenas envases, se guardaba el cristal y se aprovechaban los recipientes. Apenas utilizábamos pilas como no fuese para las linternas; ahora no hay juguete infantil, artilugio domestico, teléfono, telemando u ordenador que no las lleve, y además con componentes radiactivos. Hasta en la intimidad del lecho las manos reusan las caricias porque se confían los juegos eróticos a chismes eléctricos que se estiran y encogen, general calor o vibran. Y todo eso se estropea mas pronto que tarde, y si no nos ha producido rampa, calambrazo o electrocución --en cayo caso pasa a manos del Juez--, termina tirándose a la basura, eso sí bien clasificado: por una parte el papel, por otra el cartón, por otra el plástico, por otra el vidrio y por otra los residuos orgánicos que apenas generamos ya.

Lo malo es que no sabemos ya dónde tirar todo eso. No lo sabe ni la Mafia napolitana, que es la que se encargaba de ganar dinero con este y otros negocios poco limpios.

Darío Vidal

19/05/2005

 

       La basura que amenaza (19/05/2008 23:57)


Publicado: 17/05/2008


 

LA OPOSICIÓN, EN EL DIVÁN


Cuando todos circulan en dirección contraria es muy probable que nos hayamos metido en el carril equivocado. Y si todo el mundo nos contradice es razonable suponer que somos nosotros quienes sufrimos el error. Pero lo más frecuente es tranquilizarse, cuando eso sucede, pensando que todo el mundo está confundido.

Es un planteamiento que está a un paso de la manía persecutoria, y la tentación de suponer que nuestros próximos nos traicionan y que el mundo conspira contra nosotros. Un espejismo frecuente cuando el poder aísla en la soledad y se ha perdido confianza en el propio discernimiento. En esos casos el afectado se distancia de la realidad, reduce el trato con los demás y pierde relación con el mundo. Es una dolencia llamada paranoia, que incapacita para dirigir y que suelen experimentar los líderes al fin de su recorrido, por fatiga y ausencia de crítica. El triste final de los dictadores.

Hoy nos encontramos con que la cúpula del partido de la oposición parece que ha llegado a ese trance y se halla a un paso del diván del psiquiatra. ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que Aznar hizo un paquete con Rajoy, Zaplana y Aceves para dirigir el partido y que el responsable ha debido estar incómodo hasta el punto de manifestar que, a partir de ahora, va a trabajar con su propio equipo. Tarde y muy mal, porque después de haber comprometido a los colaboradores en su proyecto los ha apartado con el peor estilo. Y mal y tarde porque esa decisión debería haberla tomado hace cuatro años si hubiera tenido equipo. Que no lo tiene. Hasta tal punto es así, que los recién llegados han pretendido cambiar la orientación de la formación, travistiéndola de la que alcanzó el poder. Un torpe criterio porque quien imita a otro no pasa de ser un mal remedo del imitado. Y siempre es mejor elegir el original.º

Rajoy ha comenzado a verse con los próceres del PP tales como Ruiz Gallardón y Gustavo de Arístegui, para rebajar la tensión hasta dónde sea posible después de los recientes desencuentros, y tras la fallida reunión con Mayor Oreja –al que tampoco tiene que explicarle nadie como se vive en el Norte--, prepara el acercamiento a María San Gil a la que han querido descalificar desde el núcleo pretoriano puesto que su defección podría tener consecuencias nefastas para la formación. Por eso José Manuel Soria, redactor de la ponencia con Alicia Sánchez Camacho y María San Gil --amenazada desde hace años en Euskadi por los secuaces de ETA y privada de libertad por los escoltas--, se ha permitido la oficiosidad para congraciarse con Rajoy y con Lasalle, que tampoco viven en sus circunstancias, de criticarla con frivolidad culpable desde la seguridad confortable de las Islas Afortunadas.

La pretensión de reducir la actitud de la presidenta del partido en el País Vasco a una suerte de pataleta infantil está cediendo a la tesis de que José María Lasalle, nuevo consejero áulico de Rajoy, está queriendo federalizar el partido para halagar a los nacionalistas y acercarse a los planteamientos de los socialistas, lo que justificaría el eventual desacuerdo de San Gil.

Pero es difícil que quien pierde la confianza en el que fija las directrices del grupo, vuelva a estar disponible sin reticencias tras sufrir una decepción vivida como una deslealtad y sufrida como una traición.

Darío Vidal

17/05/2008

 

       La oposicin en el divan (17/05/2008 02:09)


Publicado: 16/05/2008


 

EL BAILE DE LOS TRASVASES


El gobierno de Cataluña ha autorizado ya a llenar las piscinas, regar los jardines y aspersar los campos de golf tras las recientes lluvias. Quienes no podrán regar sus campos de golf ni de cultivo, ni sus jardines porque no los tienen, van a ser los pueblos aragoneses de la margen izquierda del Ebro, que han de seguir recibiendo cada día la limosna del agua para beber, mediante camiones cisterna. Una situación injusta, vejatoria, humillante y colonial a la que no responde ningún político, ni siquiera en ese estado de merecer que es el de “candidato”. ¿Por qué y para qué siguen votando los aragoneses?

Decenas de pueblos de los secanos monegrinos de Huesca y algunos de Zaragoza, además de otros dieciséis de Teruel, seguirán padeciendo el suplicio de Tántalo viendo pasar el agua a sus pies, sin poder aplacar la sed de siglos y generando mano de obra barata para Cataluña, porque, no se si lo saben, pero el agua que se va abre cauce a los hombres que huyen, y Aragón sigue despoblándose. Solo queda un millón doscientas mil personas en un territorio de 47.669 km2, lo que supone una densidad demográfica sahariana que no ha descendido todavía más gracias al aporte de la inmigración.

Pese a ello, Aragón, que ha gustado contemplar las cuestiones con histórica ecuanimidad y “desde la óptica del otro”, ideó hace siglos un plan para dotar de agua a todos los territorios ribereños sin excluir a nadie, e incluso aquel gran hombre de Estado que fue don Ramón de Pignatelli se propuso no sólo eso sino también hacer navegable el Ebro desde el Mediterráneo al Cantábrico para permeabilizar toda la Península. Imagínese lo que habría sido la Historia económica de España, y no sólo de Aragón, si hubiese prosperado su sueño. Pero la cortedad del Conde de Villahermosa abortó el proyecto, y la cerrilidad analfabeta de la Casa de Ganaderos estuvo a punto de impedir hasta la ejecución del Canal Imperial de Aragón. Ya se sabe: “en Aragón, a buen servicio mal galardón”. Basta con una estatua coronada de gallinaza de paloma en cualquier parque y con el homenajeado bajo tierra para no darle ninguna alegría. Ya entrado el XIX, un ingeniero aragonés propuso un plan de regadíos para las comunidades de la cuenca asignando caudales de acuerdo con su superficie. Ahora ya, claro, con el desequilibrio demográfico que se ha generado, no tendría sentido ese justo criterio.

Menos mal que, tal vez porque los de Tarragona han reaccionado ante el abuso barcelonés diciendo que no quieren regar sus jardines a costa de la sed de la “Terra Alta”, el Gobierno aragonés que se escudó en un peritaje de expertos para ganar tiempo y dijo luego que estimaba conforme a Derecho el trasvase –perdón, la “conducción”--, acaba de declarar bizarramente que no está de acuerdo con el Real Decreto y que, en vistas de las copiosas lluvias recientes, va a impugnar el trasvase de agua. Pero, claro, dado el primer paso, el honorable Montilla --que además es andaluz y tiene nombre de vino-- dice que quién sabe si dentro de seis meses o un año Barcelona no va a volver a tener carencia de agua para su industria, sus urbanizaciones, sus parques, sus fuentes, sus chalets y sus campos de golf. Y tiene toda la razón del mundo. Que coño importan los desharrapados de los Monegros si son cuatro y el cabo: que les den sifón.

Darío Vidal

16/05/2008

 

       El baile de los trasvases (16/05/2008 00:39)


Publicado: 15/05/2008


 

DESANGRARSE ASESINANDO


Otro hombre acaba de morir a manos de la ETA. Un guardia civil ha sido asesinado por los criminales ahogados en sangre, que ya no se arriesgan a empuñar las pistolas y delegan valientemente el horror de la muerte en los explosivos a distancia. Bravos “gudaris”, supuestos liberadores del pueblo vasco al que oprimen.

Han atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano y cosechando un muerto y cuatro heridos, uno de ellos con lesiones en la columna. Un herido de esos que no se nombran, como el otro que está en la UCI. Son las víctimas anónimas, los muertos que se mueren solo un poco, porque siguen conscientes de su limitación y sus mutilaciones: gente sana en la plenitud de sus fuerzas con un muñón en vez de mano, una espalda tronzada por la metralla, un hablar torpe como el de cierto periodista al que la bala rompió la mandíbula y destrozó la lengua para hacerle callar, hace unos años, aunque sigue denunciando valientemente con su trabajo sin rencor la miseria de sus verdugos.

En la casa cuartel de Legutiano descansaban sus casi treinta moradores, entre ellos cuatro niños, confiados a la custodia de Juan Manuel Piñuel que estaba de puertas cuando se apercibió de que acababan de dejar un coche a cincuenta metros de la entrada. Llamó a los artificieros para que reconocieran el vehículo según el protocolo, pero su voz se interrumpió sin acabar, y el teléfono quedó balanceándose sobre el suelo en que yacía su cuerpo destrozado, como negándole la razón al Partido Comunista de las Tierras Vascas --¡ pobres, bellas, nobles y honestas Tierras Vascas !-- que asume, asiente, jalea y apoya la unilateral y cobarde “lucha armada”, como todas las otras franquicias de la banda terrorista. Fue un minuto. El temporizador no esperó más.

Los ciento cincuenta kilos de explosivos han destrozado por completo el vetusto cuartel que ha de ser demolido por completo, y tres metros por debajo del cadáver de Juan Manuel ha aparecido entre los escombros un herido que solicitaba ayuda, además de otros tres que han tenido que ser ingresados. Este es el balance de una gloriosa “ekintza” perpetrada por unos fracasados que saben que lo son, pero que huyen alocadamente hacia adelante para no pensar en la derrota final. Cada día que pasa después de cada muerte se conceden un respiro para seguir esperando y alimentar entre la parroquia la ficción de que van a alguna parte. Y no van a ningún sitio. La estrategia del terror que pudo parecerles eficaz hace cuarenta años, se ha revelado contraproducente ante la firmeza de los españoles y la resistencia heroica de tantos vascos que conviven con las amenazas gracias a una dignidad fuera de toda ponderación y a tantas personas admirables que, de no serlo antes, se habrían hecho merecedoras del título de hidalguía que les concedieron los Reyes hace quinientos años.

La banda criminal ya no aspira a nada; no pretende más que seguir matando mientras le queden treinta kilos de cloratita, que le van faltando con el apoyo de los suyos. Y no tendrán un final wagneriano y grandioso como los islamistas de Leganés: se extinguirán hacinados en un “zulo” y chapoteando en la mierda. Como las ratas de cloaca.

Darío Vidal

15/05/2008

 

       Desangrarse asesinando (15/05/2008 01:09)


Publicado: 13/05/2008


 

LACTANCIA MATERNA


Los hallazgos científicos están yendo más deprisa que la fantasía de los profanos. Ahora nos acaban de decir que la leche materna, de cuyas excelencias nunca dudamos aunque algunos fabricantes pícaros, embusteros y embrollones dicen que su leche “maternizada” la mejora, digo que la leche de la madre es el mejor alimento de los bebés, no solo por sus propiedades nutritivas e inmunológicas sino porque favorece la inteligencia del niño.

Lo único que sabíamos hasta ahora es que el íntimo contacto corporal de madre e hijo, las caricias, los besos y las palabras susurradas, robustecían la personalidad del infante, alentaban su autoestima, despertaban su curiosidad y le hacían más receptivo a los estímulos exteriores como sucede con todos los seres seguros de sí.

Y aunque es verdad que la leche materna debe estar desvirtuada por los alimentos adulterados, los transgénicos, los conservantes, los colorantes, los antioxidantes y otros aditivos, además de por la inseguridad laboral, el estrés y la apelación constante de las instancias exteriores que nos nos permiten vivir ya al ritmo de la vida y ver crecer a los niños, observar el cambio sutil de las estaciones y percibir el deslizarse del tiempo, pienso que la propia madre tiene instintivamente los recursos para minimizar el impacto de esas agresiones y “traducirlas” al talante de su hijo.

Lo difícil de creer es que esa leche de vaca, ya “entera” o descremada, desnatada, en polvo, convertida en mantequilla, requesón, quesos, yugures y otros lacticinios, dé para producir leche humana “maternizada” superior a la original. No digo que ese producto industrial sea peor que su carencia, aunque se sabe que algunos lactantes vomitan la que no es humana. Y no negaré que sea meritoria la producción de ese sucedáneo, si sirve para preservar vidas, pero los países escandinavos hace años que no admiten los productos de una marca determinada que exportaba gratuitamente leche para los neonatos de países tercermundistas, para comenzar a vendérsela cuando a las madres se les había retirado. El negocio redondo de los altruístas.

No sean aprensivos por favor, pero si tienen ocasión de beber la cremosa leche recién ordeñada con que fabrican ese producto, ya no beben tampoco un producto puro. La hierba que han pacido las vacas está plagada de herbicidas y pesticidas. Si los animales están estabulados y se alimentan de forrajes almacenados, a los piensos compuestos les han añadido –y ahora está tolerado-- harina de pescado, una dieta que nunca se le pasaría por la cabeza a un herbívoro sensato. Y no hablemos ya de los residuos del matadero capaces de desorientar a un vegetariano cuyo aparato digestivo no esta adecuado para que los rumiantes se comporten como carnívoros. No es de extrañar que contraigan la encefalopatía espongiforme bovina; lo raro es que no tengan que acudir también al psiquiatra.

Hasta ahora los chicos tenían buena o mala leche, pero al menos era leche humana. Ahora acaban de decirnos que los niños chupan la inteligencia de los senos maternos y que la lactancia prolongada afecta al almacén de las ideas. Quién sabe qué podemos esperar de chicos criados con leche vacuna como desde los años cuarenta hasta aquí. No puede extrañar que las vacas se vuelvan locas y los niños se vuelvan vacas.

Darío Vidal

13/05/2008

 

       Lactancia materna (13/05/2008 23:17)


Publicado: 11/05/2008


 

LA BANCA Y EL LADRILLO


Al revés que en la socialista Gran Bretaña, donde el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, acaba de anunciar un plan para reactivar el mercado hipotecario con cláusulas específicas para que los ciudadanos no paguen los excesos o la mala gestión de los bancos, como sucedió con el “Northern Rock Bank”, en la socialista España la banca pide al gobierno que financie la crisis inmobiliaria con los fondos de reserva de la Seguridad Social, o sea con el dinero destinado a pagar las pensiones de los trabajadores. De modo que los culpables de la escandalosa burbuja inmobiliaria y las entidades financieras que la han alentado, pretenden tapar ahora los agujeros no con los beneficios de sus ingresos desmedidos, vergonzosos y usurarios, sino con el dinero que han ingresado los contribuyentes --la mayor parte de los cuales no ha podido pagar un piso aún empeñándose hasta el cuello-- con objeto de mitigar su paro, financiar sus pensiones y cubrir su jubilación.

Malos socios tiene el presidente Zapatero. No puede fiarse de ellos ni para hacer recados. Malos por ineficaces, necios, mentecatos, torpes, cortos e inútiles, ademas de insolidarios. La miopía egoísta es una vileza de ida y vuelta. Elegir el pan de hoy a costa del hambre para mañana descubre una lamentable falta de discernimiento y una carencia de imaginación para dar respuesta a los retos del futuro. Del patriotismo ni hablamos--¡bastante les importa a ellos!--, pero cuando escupimos al cielo, termina cayéndonos en la cara.

La banca asociada a las inmobiliarias pretende que sus damnificados les entreguen sus ahorros, sin duda en compensación por su inquietud social y su apoyo a las familias. Los dos sectores más mediocres, más inmovilistas, especuladores y avarientos se han concertado para dar un golpe de mano contra nosotros. ¿Comprenden ahora por qué la Banca española está impidiendo el establecimiento de la Banca exterior? Porque los bancos internacionales, en libre y franca competencia se la merendarían en dos años pese a las bravatas del señor Botín –del fruto le viene el nombre-- cuando dijo que en nuestro país no había crisis bancaria porque eran mejores administradores.

Pretenden también los bancos y cajas de ahorros –esas instituciones benéficas sin ánimo de lucro-- tener acceso con ello, a la financiación que está restringiendo el mercado internacional del dinero, muy desconfiado con los países que tienen una fuerte dependencia del sector inmobiliario. Como por su parte los sindicatos y el PP se han opuesto siempre a arriesgar la seguridad de los asalariados desautorizando a la SS inversiones en Bolsa, la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), están sondeando al ministro Miguel Sebastián para que presione al ICO con el fin de que avale más generosamente las emisiones de títulos, pero está claro que la Unión Europea puede interpretar los movimientos del Instituto de Crédito Oficial como una ayuda del Estado a la Banca española, lo que vulneraría el principio de libre competencia en el mercado continental.

Mientras tanto la Construcción chantajea al Gobierno con la catástrofe que supondrían los nuevos despidos. Así es que háganme el favor de estar al loro, no vaya a ser que les birlen la pensión.

Darío Vidal

11/05/2008

 

       La Banca y el ladrillo (11/05/2008 13:29)


Publicado: 10/05/2008


 

GINÉS DE PASAMONTE”


Menudo truhán el tal Ginesillo de Coslada; menudo payaso el alegre chico de Colsada metido a hombre de Harrelson; menudo sinvergüenza el “Ginés de Pasamonte”, sobrepasando los límites de la honesta picaresca, como el galeote que quitó sus ropas a Don Quijote y Sancho, para adentrarse en el terreno del crimen organizado, en el nauseabundo barrizal de la delincuencia desde el poder, que es la forma más abyecta y cobarde de delinquir.

Lo han cazado con la banda de entre 25 y 30 barandas uniformados con los hábitos de la policía municipal, eso es de servidores de la Ley, con los que se dedicaba a extorsionar, cobrar “rackket”, chantajear y a dar monumentales palizas a aquellos a quienes debían proteger y servir, cuando les venía en gana y sin que los agredidos –jóvenes, matrimonios, abuelos con niños y chicos que acudían en defensa de sus padres-- supieran en muchas ocasiones cual era la causa de la borrasca de porrazos y puntapiés que se les venía encima, dando una idea de impunidad y fomentando un clima de terror que les preservaba de las denuncias y dejaba sin castigo sus desmanes. Pero lo sorprendente es que en los nueve primeros años de ejercicio, y llevan más de veinte, la banda acumuló veintiocho denuncias en los juzgados por robo, tráfico de drogas, prevaricación, denuncias falseadas, corrupción, malos tratos, arbitrariedad e incluso brutalidad policial como consta en la Asociación Contra la Tortura.

La mayor “mafia” policial detectada jamás en España poseía sumas importantes de dinero en efectivo, armas ilegales no registradas, y sus bienes y posesiones están siendo investigadas. Entre los imputados de la banda, denominada significativamente “el Bloque”, se halla el guardaespaldas y chofer del alcalde. Pero en el Ayuntamiento no se sabe nada, y el alcalde ha manifestado en una reciente conferencia de prensa que solo ha habido “rumores” pero no denuncias, y descarta por supuesto que haya políticos implicados en la trama. Igual que el concejal de Seguridad, Antonio Murillo, quien aseguró que a su departamento no habían llegado más que “quejas”. Un clamor de rumores y quejas, con lugares concretos, situaciones, nombres y apellidos, que no se han tomado la molestia de verificar.

Pero este asunto que pretende darse ya por zanjado, no acaba más que de empezar. Hay alguien detrás, sólidamente afianzado, que protegía a la banda de denuncias criminales y actuaciones administrativas. Un alcalde del PSOE expedientó y destituyó en 2001 al tal Ginés Jiménez Buendía de Alcantarilla, y el juez de lo Contencioso Administrativo nº 22 de Madrid, José Manuel Ruíz, lo repuso en su cargo condenando al Ayuntamiento a costas, retribuciones y atrasos. Desde entonces las denuncias no se cursaban o desaparecían, ante la indignación de los vecinos que ayer se agrupaban en la calle para increparles al ver que estaban siendo detenidos. Fue necesario que las denuncias soslayasen el cerco municipal y se presentasen en Madrid por un grupo de prostitutas rumanas de las que abusaban, para que la policía gubernativa iniciase un operativo y las pertinentes escuchas.

No es una broma de chulos, putas y chorizos, sino la cumbre emergente de un iceberg cuyo calado hay que descubrir.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       "Gins de Pasamonte" (10/05/2008 00:24)


Publicado: 09/05/2008


 

EL ORNITORRINCO


Recuerdo que un día, en los años insípidos de los guiños y la risa tonta, de las consultas al diccionario para medio enterarnos de lo que medio sabíamos, descubrimos en el clase de Ciencias Naturales a un ser grotesco, entre pato y castor que durante un tiempo no se nos caía de la boca tal vez por la rareza morfológica, por su singularidad biológica y puede que, sobre todo, por la reiterada resonancia impertinente de sus erres. Dimos con el ornitorrinco, para que me entiendan. Y los más pequeños que nos oían pronunciar aquel vocablo como un taco, lo repetían a cada momento como insulto y sin saber lo que decían, que es algo que con frecuencia sucede también a los adultos cuando hablan de según qué.

A nosotros siempre nos pareció un bicho raro, un animal desconcertante y de poco fiar, constituido con retazos y sobras de otros animales, como picos de ánade, piel cubierta de pelo tupido, patas de palmípeda con una uña venenosa en las posteriores los machos, y bolsa marsupial como los canguros las hembras, que ponen huevos como los pájaros y amamantan a las crías con su leche como los mamíferos. Dicen ahora que es el eslabón perdido en la escala zoológica y que comparte el ADN con aves, mamíferos y reptiles, que se diferenciaron netamente de él hace 166 millones de años para escoger distintas líneas de evolución, y se acantonó en Australia donde fue descubierto en el siglo XIX. Y en cuanto a eso del Acido Desoxirribonucléico compartido con tantas especies, no nos sorprendía en aquel tiempo de tantas risas, porque todavía no se había descubierto.

Por lo que hace a nosotros, nos distanciamos por falta de trato. Pero cuando lo vi en las noticias de ayer emergiendo de su discreto anonimato me pareció de pronto como si alguien acabase de encumbrar a un viejo amigo, a un conocido con el que hemos esperado todos los días el autobús y que hemos terminado por reputar como algo nuestro.

El salto a la popularidad se lo debe a un artículo aparecido en la revista “Nature” que lleva la firma de un grupo de científicos australianos, británicos, españoles, estadounidenses, neozelandeses, israelíes, alemanes y japoneses, que han trabajado pacientemente para secuenciar su genoma. Estiman que este estudio es un paso incalculable para averiguar el proceso evolutivo de nuestra especie, con la que comparte el 80% del genoma y que puede significar un espectacular avance en el terreno de la inmunología.

Temo únicamente que este catálogo de todas las especies, este inefable archivo de todas las rarezas más contradictorias, que ha resistido en Tasmania y la franja costera oriental de Australia el paso de los tiempos y la tentación de evolucionar, vaya a perecer ahora en las manos sacrílegas del hombre europeo.

Me culparía por mi desmemoria si ahora, cuando al cabo del tiempo lo recupero del olvido, hubiéramos de inscribir en la lista de animales en peligro de extinción a nuestro silente amigo el ornitorrinco.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       El ornitorrinco (09/05/2008 00:39)


Publicado: 03/05/2008


 

LOS LOBOS DE CAPERUCITA


Ese no implicarse de la población austriaca de Amstetten, donde un ser diabólico ha robado la vida, y tal vez el alma para siempre, a los hijos que engendraba, arroja alguna luz sobre el temperamento de un pedazo de la aria Europa que quiso erigirse un tiempo en conductor y paladín del Continente.

Hay muchas cosas sobre las que la sociedad de esta pequeña población debería de interrogarse en relación con la tortura de los hijos-nietos de Josef Fritzl en el sótano bajo el garaje. Pero son muchos más los interrogantes a los que habría de responder la policía por no averiguar la desaparición de Elizabeth hace veinticinco años; no realizar ninguna pesquisa tras las numerosas cartas que ésta envió desde su “paradero desconocido” situado en un zulo del jardín, ni averiguar el rastro de los tres niños que sucesivamente depositó alguien en la puerta de su casa. Ni llamarles la atención que los inquilinos de su casa tuvieran que comprometerse a no tener perro, y qué éstos aullasen y escarbaran cuando se acercaban al zulo insonorizado; por que aparecían botellas de leche y desaparecían bolsas de basura, y por que el panadero, que reconoce ahora que consumían mucho pan, no se preguntó que hacían con él; y por qué la policía niega ahora que Fritzl tuviese antecedentes por paidofilia –que los tuvo-- y cuando los periodistas insisten, argumenta que durante este tiempo, de todos modos, hubieran prescrito según la legislación del país. Y sobre todo es imposible que en 25 años --9.125 días de cautiverio, una cadena perpetua-- una distracción, algún descuido, no hayan aportado indicio alguno de lo que estaba ocurriendo. ¿Se trata de pura desidia, de incompetencia, o de un pacto de “omertá” entre viejos camaradas?

La maldad no es patrimonio de nadie, pero Einstein, nacido en el sureste de Alemania cerca de la frontera austriaca, encontró muy pronto irrespirable el ambiente que irradiaba el cercano país ya en los albores del nazismo, y fue alejándose a medida que se extendía la ideología, ya preexistente pero asumida por Adolf Hitler, también austriaco por cierto. Un compromiso ideológico que explica por qué el 40% del personal de los campos de exterminio y el 75% de sus oficiales eran austriacos, un hecho que se esfuerzan en disimular. Y que el 80% del personal que trabajaba en la deportación de gitanos, lisiados y judíos para el cerebro logístico de la “Solución Final”, Adolf Heichman, también eran austriacos. Puede que sea casual pero el célebre Heinrich Gross, que en nombre de la ciencia experimento durante el III Reich con miles de niños y supervisó sus campañas de eutanasia, ostentaba la misma nacionalidad, como la madre de María K. La niña confinada por 1996 en un ataúd de madera no se cuantos meses, o la que en 1998 tuvo a sus tres hijas encerradas durante siete años. Si tuviésemos memoria no nos sorprendería tanto, aunque nos siguiera aterrando, que un megalómano mediocre como Wolfang Priklopil mantuviese secuestrada como esclava sexual, durante años, a la niña Natascha Kampusch, que apareció el año pasado hecha ya mujer. Comienzo a entender la obsesión por el sexo infantil del vienés Sigmund Freud.

El caso es que, a propósito de estas cosas, John Müller escribía que la Europa de Caperucita Roja, Pulgarcito, y Hansel y Gretel, que nos aterraban de niños, debería someterse al diván del psicoanalista, no vaya a ocurrir que esos argumentos, en vez de fábulas, sean historias del pasado.

Darío Vidal

03/05/2008

 

       Los lobos de Caperucita (03/05/2008 23:36)


Publicado: 02/05/2008


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       El monstruo de Amstetten (02/05/2008 20:47)


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       Los enigmas de Amstetten (02/05/2008 20:33)


Publicado: 29/04/2008


 

UN CONTRADIÓS


Mi abogado es una mujer; mi médico, también. Yo he escrito, he dicho, he perorado, he opinado y he defendido la igualdad de la mujer –o sea que, por mi parte, “está escrito” como dirían los profetas-- y consiguientemente he manifestado que separar a la mujer del mundo es mutilar al mundo. Más aún: he optado decididamente por la aportación femenina a la gestión, el pensamiento y la economía, pero sin hacer dejación de su valiosa identidad, su instinto y su intuición que tanto aportan a la certera intelección de las cosas. Porque para hacer las cosas como los hombres, se bastan ya los hombres. Solo las mujeres pueden abrir nuevos cauces al discurso, la sociedad y la vida. Creo que en eso estábamos de acuerdo con Dulce María Loynaz y María Zambrano.

Si algo me produce rechazo –y tal vez me adentro aquí en el terreno de lo políticamente incorrecto-- es ver a una mujer de la brigada municipal con una espuerta de grava o vistiendo un uniforme militar. No me hablen de Agustina de Aragón, que se dedicó a picar carne humana al ver muertos o malheridos a los artilleros de la batería a los que traía de comer.

Pero lo cierto es que no me provoca nada una ministra del Ejército. Aunque tal opinión me desahucie como contertulio radiofónico, y me arruine como persona razonable, moderna y progresista. Qué vamos a hacerle. Al fin, decir lo que uno piensa tiene el valor de la liberación. Mi amigo Quevedo decía: “¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice; nunca se ha de decir lo que se siente?” Él mantuvo libre y gloriosamente lo que pensaba, incluso del poderoso Conde-Duque de Olivares. Y no le importó ir por ello a la cárcel. Así es que cuando le llevaron a la mazmorra “cargado de grillos”, debió decir con alivio lo que Cyrano --el ensueño de Rostand-- al hacer callar a una compañía de cómicos mediocres: “Sí, pero ¡y el momento!”.

Tal vez ustedes no lo compartan. Mas para mi es un contradiós ver a una mujer que es la expresión viviente de la Vida, sobre todo cuando otra nueva comienza a latir en su seno, pasar revista a las fuerzas adiestradas para matar y combatir, una actividad acaso necesaria pero funesta. Un contradiós como el que perciben los creyentes sinceros, los devotos practicantes y los pacifistas convencidos cuando ven a un obispo revestido de pontifical, con báculo y mitra bendecir los cañones preparados para segar la vida de otros semejantes, de otros prójimos desconocidos, que carecen de rencor y de odio hacia nosotros, aunque han sido reclutados muy a su pesar para defender contra nosotros, tantas veces, los más bajos y sucios intereses envueltos en las suntuosas hopalandas de las palabras más altisonantes, más prestigiosas, más nobles, más sagradas y tal vez más engañosas de cuantas manejan los hombres “Ad majore Dei gloriam”, o sea para mayor gloria de Dios.

Naturalmente que una mujer puede hacer lo mismo que un hombre. Ahí tenemos el dudoso ejemplo de Golda Meir, Indira Gandhi y Margaret Thatcher. Pero no debería hacerlo si queremos alumbrar un futuro diferente inspirado en otros valores. Conocemos ya cómo equivocarnos. Vamos a probar cómo no hacerlo.

Darío Vidal

29 abr. 2008



 

       Un contradis (29/04/2008 12:19)


Publicado: 24/04/2008


 

EL ENANO TRANSFORMISTA


Hace tiempo que no me comunico con mis lectores de Internet. Decidí callar porque, a un paso de los comicios, la extensión del fraude, la mentira y el engaño, y la magnitud de la tergiversación, el impudor y el cinismo de quienes no son capaces de mantener la palabra ni sostener su opinión, hacen imposibles y supérfluas la ironía y la crítica.

No es la primera vez que me hago el “harakiri” al descubrir que el paisaje no nos devuelve ni el eco. Y el impúdico espectáculo de los políticos, negando lo que afirmaron y afirmando lo que habían negado para acomodarse a lo conveniente, y la miserable danza de afiliaciones, adhesiones y apostasías de funcionarios, pretendientes y paniaguados en el vals de las colas, mueven al desprecio y el desdén. No es cosa reciente. Movía estos días unas fichas de periódicos del XIX y lo que aquí afirmo se queda en pura broma. Claro que entonces los sinvergüenzas tenían un barrunto de honor, los diaristas “cargaban revólver”, y en las afueras de las poblaciones se oían disparos cada amanecer.

Ya no me aventuro a asegurar que no me iré otra vez, para no sufrir el sonrojo de reaparecer como hacen algunos matadores de toros en cuanto despunta la primavera. Es la verdad que, hoy por hoy, parece que me aguantan por los sobacos como a los diestros malheridos y, si me pongo nuevamente en pie, es porque no quiero sufrir mi silencio como una afrenta.

Todas las invenciones de los hombres ruedan cuesta abajo. Hasta los negocios familiares --y aún puede que esos en mayor medida-- se desvirtúan y desfondan con el paso de tiempo. ¿Lo han advertido alguna vez? Todas la iniciativas humanas no solo nacen con fecha de caducidad sino con plazo de de deterioro y decadencia. Siempre que un empeño surge con determinación de pervivir y un poco menos cargado de defectos que la media, cosa harto difícil y costosa, “la Muerte pone huevos en su herida” como refería García Lorca a propósito de la cornada que sufrió su amigo el torero Rafael Sánchez Mejías “a las cinco en punto de la tarde” para acabar con él.

Unas veces la decadencia surge por incuria y abandono, otras por incompetencia; otras por no pararse a contar las piezas que faltan si es que falta alguna, por no reparar cómo está constituido el artificio, o por el deseo de borrar la huella de los primeros, si no es por soberbia y desconocimiento de los límites de las propias fuerzas. El que no puede cazar, se contenta con los despojos, aunque la ingestión de carroña impregne de su hedor cuanto se toca.

Siempre, en esos casos, hay un enano transformista que se aúpa sobre las puntas de los pies para alcanzar a tirar la mermelada que otros guardaron sobre el anaquel de la alacena. Y siempre suele alcanzarla. “Imposible la dejasteis para vos y para mi”, suena entonces la voz de don Luis Mejía refiriéndose a doña Inés de Pantoja. El segundón alimenta su encarnizamiento contra el creador --del mismo modo que Salieri con Mozart--, con la envidia que destila su admiración impotente y rendida. Mientras que el partero de la ocurrencia no entiende por qué chapotean en el barro de lo que fue una idea hermosa, desvirtuándola acaso para siempre. Pero se limita a despreciar con el corazón todo, al enano transformista.

Darío Vidal

24. abr. 2008

 

       El enano transformista (24/04/2008 12:27)


Publicado: 09/03/2008


 

VOTAR A FAVOR DE ESPAÑA


Desprecio, vergüenza ajena y repugnancia. Un asesinato más de los pistoleros de la banda criminal de las cloacas vascas como el del viernes en la localidad de Mondragón no da ya miedo. No sirve ya de nada a los matarifes ni a sus muñidores. Son tan torpes y tan ineficaces, incluso para alcanzar sus objetivos este atajo de miserables, que han vaciado de contenido y de efecto sus asesinatos. Aun no han entendido que hemos rebasado todos el umbral de percepción del dolor y que cuando los sentidos embotan los sentimientos, ningún estímulo surte efecto. No lo saben, pero matan, y matan y matan. Son como las sanguijuelas, que se alimentan de sangre. Pero la sangre termina por matarlas.

Cómo podía pedir ZP que se excluyese el terrorismo del debate electoral si es precisamente el excremento terrorista lo que empuerca la vida de este país magnífico, magnífico desde los extremos civilizados y desde el centro. Pues claro que hay que hablar de los terroristas y ponerles nombre y ponerles rostro como ha comenzado a hacerse y sobre todo ponerles penas para que las cumplan íntegramente y “recomendados” como se dice en lenguaje carcelario. Y nada de comer a la carta de los restaurantes de la ciudad, sino lo que el resto de los penados, que son más dignos de consideración, perdón y compasión que estas sabandijas de albañal capaces de matar sin provocación, sin pasión, sin causa y sin objeto. Hay que volver todo el desamparo y la soledad con que hay vivido su tragedia las víctimas de las muertes, los chantajes, los insultos y la mofa, a los causantes de esa existencia torturada. Hay que arrinconar hasta que pidan perdón a sus perseguidos, también a los que jalean, alientan y apoyan a esos cobardes y a cuantos aceptan los hechos, como esa miserable alcaldesa de Acción Nacionalista Vasca que preside el consistorio de Mondragón y que se ha negado a condenar el infame asesinato del ex-concejal Isaías Carrasco, además de burlar la Ley y burlarse del luto por su conciudadano, delegando sus funciones durante dos días. Se llama Galparsoro y de nombre -¡qué sarcasmo!- Inocencia. Le nombran Inocencia Galparsoro.

Ahora, una oración mal rezada, porque no es posible sustraerse al odio que suscitan los criminales. Ese es uno de efectos infecciosos del terrorismo. Y mañana a votar. A votar lo que se quiera y a quien se quiera, pero a votar.

Se decía que antes del domingo día 9, la ETA haría un gesto para inclinar la balanza a favor de Zapatero, que niega con la boca pequeña el retorno a las negociaciones, y la banda concluye que es la única oportunidad que van a darle de chalanear después de poner cinco muertos sobre la mesa. No hay que pensar que Zapatero vuelva a caer en la trampa si gana. Al terrorismo, ni agua ni piedad. Lo mismo que a Inocencia Galparsoro, alcaldesa indigna de la villa de Mondragón.

Y el lunes, el lunes día 10 de marzo de 2008, un acuerdo histórico entre socialistas y populares, gane quien gane. Al día siguiente de las urnas, un pacto contra el terrorismo como el que un día sugirió, impulsó y suscribió el propio José Luis Rodríguez Zapatero, aunque luego se haya olvidado de él.

Tenemos tanto que hacer juntos en materia de Terrorismo, Pensiones, Sanidad y Educación, que si los partidos pensasen en España la antepondrían a sus siglas.

Darío Vidal

08 / 03 / 2008

 

       Votar a favor de Espaa (09/03/2008 00:05)


Publicado: 04/03/2008


 

PUNTUADORES DE DEBATES


No sé si ustedes recuerdan el chiste aquel del incauto al que un grupo de truhanes enseñaban un juego de cartas desconocido, y descubrió que las veces que apenas había dinero en la mesa ganaba él la partida, y que cuando los envites eran cuantiosos las perdía siempre. “Pero, coño, explíquenme mejor las reglas, porque con tanta excepción no me aclaro nunca”.

Pues bien, algo parecido sucede a los ponderadores de debates y a los recolectores de opiniones para encuestas de urgencia. No voy a entrar en el debate sobre el Debate de ayer, que a mi juicio nadie ganó, porque ZP se refugió medroso en las tablas para que no le sacasen de allí –bonita actitud para un dirigente-- y un incauto Rajoy que entró al trapo, o al engaño, para continuar con el lenguaje taurino, con una ingenuidad de neófito que le impidió desarrollar su argumentación; eso si no consintió que su contrincante negara continuamente con la cabeza, tapando los argumentos con su propia voz, mientras repetía la misma frase en el mismo tono, para impedir que se le oyera. Una comportamiento que hubiera debido atajar el moderador si lo hubiese habido pero que que rebasó por completo a Olga Viza.

El caso es que aunque ninguno ganó, el aspirante a cuerpo descubierto por bisoñez, y el presidente aculado en el burladero, haciendo que pasase el tiempo con marrullería para no mostrar que no tenía una solo idea, dieron un espectáculo que decepcionó a todos, según pudo confirmarse en las radios, muy a pesar del partidismo apologético e impúdico de Margarita Sáenz Díez, Calleja y el Elkázer en el programa “59 segundos”.

Y yo me pregunto quién es capaz de puntuar un debate como un árbitro de boxeo, al margen de las simpatías o antipatía previas. Que nos lo cuenten los sabios como demandaba el tristo incauto al que desplumaban los truhanes. “Que me lo expliquen que no se inglés”.

Vamos a ver. Una ocurrencia brillante, medio punto; un argumento, un punto; un razonamiento que desmonte la argumentación del adversario, dos puntos; denunciar una contradicción culpable o un renuncio, tres puntos arriba y en sentido inverso, podría sancionarse al que dijese una tontería con un cuarto de punto negativo; penarse las inexactitudes con medio punto negativo; una mentira, un punto menos; una mentira utilizando documentos, dos puntos abajo con amonestación; impedir que el contrincante hable, amonestación; evitar que se le entienda, un punto abajo y amonestación.. Y así sucesivamente.

Asimismo habría que valorar los gestos que denotan inseguridad, los “tics” que delatan la mentira, la disposición de las manos, la forma de sentarse, de gesticular y de conducirse, como la postura corporal, los gestos, las actitudes despectivas, las muletillas para ganar tiempo, las reiteraciones, etc. De ese modo podría hacerse un cómputo de aciertos y de errores, de razones y sinrazones. Treinta y siete puntos y tres tercios menos cuarenta y seis negativos, al hoyo. Treinta y seis puntos positivos menos menos veinticinco negativos, pasa por delante del rival, “ma non troppo”.

Así sería todo un poco más creíble. Pero ahora nadie garantiza nada. Y sería interesante anotar las razonas y los gestos en un papel. De otro modo ¿quiénes son los árbitros y quienes los arbitran a ellos?

Darío Vidal

04 / 03 / 2008


 

       Puntuadores de Debates (04/03/2008 21:53)


Publicado: 29/02/2008


 

BISIESTO


Hoy es el día de más. El de sobra. El día de propina que nos regala la vida acumulando las horas ahorradas durante cuatro años. Un día que aparece de pronto, sin esperarlo, como si emergiese de algún oculto pliegue del tiempo. Es 29 de febrero. Y la contumacia de la Naturaleza, la Astronomía, la Matemática y la realidad, que no se dejan abarcar ni encorsetar por ese minucioso burócrata que es el hombre, se rebelan contra la uniformidad arbitraria de los que deseamos tranquilizarnos con mediciones inmensurables para poner orden en el cerebro ya que somos capaces de ponerlo en el corazón, con el número Pi y los años bisiestos que dejan veinticinco días de sombra cada siglo. Veinticinco espacios sin referencia histórica, sin que haya ocurrido nada ni pueda predicarse de ellos ningún suceso. No me extraña por ello que hayan creado la Asociación de los Bisiestos para agrupar en ella a los más desvalidos e indigentes de los hombres: a los más solos y desamparados de los seres, a los huérfanos de nacimiento, a los que fueron alumbrados a su hora pero sin día, a los huérfanos de nacimiento como los niños que no llegaron a tiempo de conocer a su padre.

Este es el primer año bisiesto del siglo y del milenio. Habrá que anotar con minucia de pendolista lo que sucede: las palabras usadas en dos campañas electorales, una en cada cara del mundo, muchas veces con burla de la verdad; la relación solemne de nuevas muertes en Iraq y Pakistán; la lista de víctimas femeninas inmoladas brutalmente en el ara sangrienta de Moloch; el desfile de ángeles inocentes condenados, algunos antes aún de nacer, por intereses ajenos que no tendrán ocasión ya de conocer. ¡Si fuera verdad que les espera no ya la Gloria --que nadie sabe para cuanto tiempo tiene ya-- sino un mundo limpio e incontaminado por los hombres cuando menos...!

El primer febrero de 29 días del primer siglo de un nuevo milenio sería un buen paréntesis para esperar algo mejor, pero el hombre sigue siendo un lobo para el hombre y no hace mucho apareció una relación de atrocidades cometidas por otros animales de la especie --nuestros antepasados desde la decimocuarta generación hacia atrás, chispa más o menos--, disuadiéndonos de toda esperanza. “Nihil novum sub sole”. La esperanza del día de hoy –magro consuelo-- es que lo malo que hoy suceda no habrá ocurrido nunca. No podremos dolernos de los muertos que nunca habrán muerto.

¿Y los nacidos? Recurrirán en su día al club de los Bisiestos. ¿Y los que se den hoy su primer beso? ¿Y los que se quiten la vida el día que nunca existió? ¿Y los que estrenen amor o deshagan lechos? Tal vez el de hoy será su amor eterno.

¿Como dejar 25 días sin historia cada siglo? Alguien habrá de enmendarlo. Es preciso crear cronistas para que den fe de lo que nunca ocurrió. Aunque hay cosas de las que es mejor no guardar memoria.

Darío Vidal

29/02/2008

 

       Bisiesto (29/02/2008 16:19)


Publicado: 28/02/2008


 

LICOR DE FUEGO


Conocía yo a un maestro de primaria. Un persona ecuánime, justa, cabal y amable, al que adoraban sus niños que le llamaban reverencialmente Don Antonio. Caminaba entre una nube bullente y alborozada de chiquillos que brincaban a su alrededor sin dejar nunca de “dar clase” porque explicaba lo que ignoraban, les preguntaba lo que no habían entendido, se interesaba por las aficiones de cada cual y las fomentaba, orientaba profesionalmente a los muchachos y a sus padres, mediaba incluso en los conflictos familiares. Los padres lo reputaban como un verdadero apóstol y posibilitó que muchos de sus alumnos, que hubiesen abandonado la escuela en algún momento, hayan cursado carreras universitarias o se hayan iniciado en profesiones lucrativas. Don Antonio los apartó del ocio y la litrona y dotó de sentido a sus vidas.

Pues bien, aquel hombre apacible, ponderado, sosegado y amabilísimo, felizmente casado y padre de cinco hijos, se transformaba en las campañas electorales. No se trata de una parabola. Y el nombre que le doy no encubre el suyo propio. Quienes lo conocen lo saben. Don Antonio, que era fervoroso militante de un partido, se volvía entonces receloso, intemperante y agresivo, y no dudaba en reventar mítines ni en arrancar carteles de los competidores, ante la perplejidad sobre todo de sus convecinos rivales.

Un día, cuando el mayor de sus niños terminó la enseñanza media se mudó a una ciudad universitaria y le he perdido el rastro, pero siento hacia él una profunda admiración como docente y como persona, exceptuando esos inexplicables paréntesis cuatrienales. Don Antonio se hallaba aquejado de una suerte de adicción ideológica. La Política es su droga y sus ideas una creencia casi religiosa que le impide asumir las razones del adversario. Comparando la Política con una droga, un día me decía de él un correligionario suyo: “Ya sabes que el licor de fuego enloquece al indio”.

Por eso, en estas fechas, no juzgo con demasiada dureza a los militantes, por mucho que sus comportamientos me sorprendan alguna vez, y disculpo su desvarío y aún su enloquecimiento, si solo es pasajero y coyuntural como el de mi admirado profesor.

En estas fechas, una persona tan sosegada y responsable con Pedro Solbes ha solicitado a los funcionarios de su Departamento que difundiesen argumentarios para contradecir las tesis económicas de sus rivales políticos, poniendo a los funcionarios del Estado al servicio de su partido. Entre tanto un jefe de Prensa de su misma formación, que escribió unas cartas espontáneas y adolescentes para ser difundidas con la firma de afiliados de sus Juventudes, fueron a parar directamente a los medios sin firma y sin pasar por la sede. Y el alcalde de Parla utilizó un coche patrulla de la policía –que es del Estado y por ello de todos-- para dar un mitin a sus partidarios que, como el nombre indica, eran de su partido. Y eso está feo, porque equivale a invitar a título personal para que la ronda la paguemos los demás. Parece que los comicios son capaces de demenciar hasta a los más sensatos: “El licor de fuego enloquece al indio”

Lo inaudito es que dos inmaduros, candidatos de Nuevas Generaciones, hayan tenido que ser expulsados de su partido a estas alturas, porque grababan las salvajadas a que sometían a unos animales, por pura diversión. Y eso ya no es culpa del licor. ¡Jo, qué dirigentes!

Darío Vidal

28/02/2008

 

       Licor de fuego (28/02/2008 19:17)


Publicado: 26/02/2008


 

DEBATES DE CAMPAÑA


No vamos a referirnos a quien ganó y quien perdió el debate televisivo de ayer, 25 de febrero de 2008, porque, para empezar, es muy difícil determinar en que criterios debe basarse un juicio de esta índole. Aquí no se trata de goles ni de puñetazos en el hígado, la mandíbula o el plexo solar. Un diálogo esta hecho de apreciaciones más sutiles, como los argumentos, la convicción, la fiabilidad, la expresión, el gesto, la entonación, la documentación, el rigor, la elegancia del lenguaje, el juego limpio y miles de matices, los unos muy vagamente objetivos y otros sutilmente subjetivos. Y a cada momento y en cada asunto se altera y modifica la relación de esos ingredientes. Cada ciudadano debe saber quien ha ganado a su juicio: es irrelevante que se lo digan los demás.

Pero es que además hay que contar con la carga de inevitables prejuicios humanos de quienes reciben el mensaje, que traducen la fisonomía, el aliño, la proximidad y la afinidad personal no por criterios racionales sino a impulsos del corazón. Los hombres guapos; los tipos apuestos; los candidatos atractivos y viriles, que inspiran confianza y comunican seguridad, son más votados por las mujeres. Y a ver quien elabora el baremo que permita evaluar la imagen, la empatía, la argumentación, la credibilidad y el razonamiento.

Sin embargo no radica todo ahí: existe otro ingrediente tan poderoso como todos ellos juntos. Se llama afinidad ideológica y, en otro nivel superior de compromiso, la militancia. Átenme esa mosca por el rabo. Porque todos estos componentes pueden reaccionar de modo distinto al ser mezclados, hasta el punto de que, excluyendo a la militancia --que puede confundirse en ocasiones con la paranoia--, hay partidarios capaces de votar a fuerzas afines para castigar al líder propio, cuando no se ha atenido a la ortodoxia y ha traicionado la doctrina.

Estas son las dificultades para realizar una lectura del comportamiento de los electores sometidos a su solo criterio. Ahora hay que añadir la influencia de la interpretación, las manipulaciones y las mentiras de cada partido al hacer sus valoraciones, para captar el voto de los incautos, mediante el debate sobre el debate. A este respecto, algunos dicen que la gente no es tonta y sabe leer entre líneas y otros están convencidos de que somos absolutamente estúpidos, como suponen los políticos. Y puede que todos tengan razón si nos atenemos a las estadísticas. Los candidatos esgrimen razones que con frecuencia nos sonrojan, tal que si fuésemos inválidos intelectuales, y se rebaten los unos a los otros con argumentos tan poco sutiles y tan gordos que parece que no puedan colar. Pero cuelan. Prueba de ello es que con ellos ganan los comicios.

Ayer me quedé hasta la madrugada exprimiendo las últimas noticias y las postreras tertulias, y llegué a la conclusión de que un porcentaje devastador de conciudadanos no se había enterado de nada y que muchos de los contertulios de los “medios” pretendían barrer descaradamente para casa. Es natural que los periodistas tengan su ideología, como los oficiales de Prisiones, los peritos industriales y los jueces. Pero a los primeros y a los últimos no se les debería notar. Claro que como hay emisoras y diarios de explícita obediencia partidaria no tienen por qué disimular. Sin embargo es malo para la Democracia que se nieguen a ejercer mínimamente la objetividad, el análisis desapasionado y la crítica. Y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Darío Vidal

26 / 02 / 2008

 

       Debates de campaa (26/02/2008 19:02)


Publicado: 21/02/2008


 

A QUIÉN VOTAMOS AL VOTAR


Muchos votantes se sienten defraudados cuando el partido que eligen decide pactar con otro por razones estratégicas. Lo mismo que cuando una formación incumple su programa al contar con representación, en beneficio del aparato. Si un grupo ha vendido al electorado un proyecto de gestión, no debe sorprenderle que le exijan su cumplimiento, aunque el profesor Tierno Galván calificase de ingenuos a quienes creen que las promesas electorales están para ser cumplidas.

Pero no hay perplejidad semejante a la suscitada por ZP cuando dijo que le insistieron tanto para que se reuniese con los asesinos que destruyeron la T-4 de Madrid, desde dentro y fuera de España, que no tuvo más remedio que hacerlo. Por lo visto tuvieron más fuerza esas instancias secretas que las que le obligaban a cumplir la palabra dada, aunque no fuera más que por decencia. Así es que tendríamos que preguntarnos quién manda en el Presidente, para votarle en su lugar.

Pero hete aquí que ya apareció el peine. En nuestro caso no es que ZP faltase a la palabra sino que jamás la dio, aunque creyésemos oír otra cosa, ya que nunca se apeó de la “negociación” con los criminales, y Pérez Rubalcaba continuó secretamente los contactos epistolares y mediante persona interpuesta como la Fundación Henri Dunant, mientras juraba que la relación con la banda estaba “rota, liquidada y acabada”. Después, a la puerta de las elecciones, ZP reveló el secreto en previsión de que fuera a hacerlo la ETA en el peor de los momentos. ¿”Manda” entonces en el Presidente, y por lo tanto en España, la Fundación Henri Dunant, la Unión Europea, la Masonería acaso? Esta es la clave del asunto. ¿Quién encadena la voluntad de quien dirige el Gobierno?

En cualquier otro lugar que no fuese “different” sería suficiente para recusar a un político, aparte de haber mentido, el hecho de que otros gobiernos u organizaciones internacionales se hubiesen interferido en sus decisiones. Lo malo es que acudió en su defensa María Teresa Fernández de la Vega corroborando que efectivamente a ZP no le quedaba más remedio que mentirnos en la calle, en los medios y en el Parlamento, porque muchos se lo pedían. Parece ser que las solas peticiones que no atiende el risueño presidente son las de sus votantes, aunque después de una legislatura sin norte se han aficionado a las veletas, se han hecho adictos a la ruleta y corren el riesgo de caer víctimas de la rusa.

Hay que agradecer que no llegara a tiempo de sucumbir a las presiones de Herr Adolf Hitler para que le ayudásemos a achicharrar judíos y gitanos, y haya eludido así compartir con los “nazis” la dudosa prerrogativa de exterminar a parte del género humano, si bien aún está a tiempo de ceder a una insinuación de Fidel, Chávez, Morales, los pupilos de América del centro o los chantajistas de la España periférica. Un personaje que blasona de talante pero que resulta tan escaso de carácter como falto de coraje y de criterio, no está en condiciones de dirigir un país, que debe protegerse con un “empeachement” fulminante como el que acabó con Nixon. Y si no fuese bastante la dejación de soberanía, sobraría la mentira machacona, reiterada y repetida para que lo apartásemos del poder. La primera vez que nos engañan es culpa del embustero; la segunda es culpa nuestra.

Darío Vidal

21/02/2008

 

       A quin votamos al votar (21/02/2008 17:15)


Publicado: 20/02/2008


 

LA NARIZ DE BUSCH EN KOSOVO


El artífice de la abyecta guerra de Irak, el inventor de la coartada de las armas de destrucción masiva todavía no encontradas, el inspirador de las “chekas” de Abú Grahib, el ampliador de Guantánamo, el fundador de las cárceles secretas de Afganistán y de Oriente, el payaso más grotesco de Occidente, ha metido ya la nariz en Kósovo. Dios salve a Prístina y a los bajos aventureros del secesionismo y la violencia, si merecen ser salvados.

Busch ha tomado partido por la escisión inconstitucional de Kósovo de la Yugoslavia fracturada y tal decisión exhala un dulzón olor a muerte, un presentido vaho de sangre vertida y vísceras calientes. Su presurosa aceptación del desgarro interno de un Continente que rivaliza con ventaja en los mercados --en que su política no ha tenido poca parte--, equivale a implantar un tumor maligno que dificulte el camino de la integración europea, que frene la expansión del euro, y que aborte la libre competencia, con la purulencia de un conflicto que acaso demande armas norteamericanas. No hay que olvidar que una de las primeras industrias del Imperio de Leviatán es la de la guerra y el exterminio, y que cuando se acalla el estruendo de las bombas se resiente la economía “democrática” de su país.

Bush, implacable debelador de los Derechos Humanos, el más cínico demoledor de la Democracia, esgrime el argumento de la Libertad, igual que sus adláteres Cheney y Rumsfeld --vinculados a su familia por idénticos intereses--, para justificar su intervención de pistolero de la Cultura Occidental. ¡Sabrá él lo que es Cultura!

Por eso ha saludado también la dimisión del “Comandante” cubano, con la esperanza de que se instale en la Isla el respeto a los derechos humanos y la libertad que viola inmisericorde y sistemáticamente en la Base Naval de Guantánamo, con la ocasión que tendría de dar lecciones no de tolerancia, no de democracia, no humanitarismo, no de cristiana caridad de converso, sino de respeto a la Ley y al Derecho Internacional de cuyo imperio ha decidido excluir a sus soldados.

Daría risa, de no dar rabia, que se proponga como modelo, árbitro y paladín de la Democracia, un Estado que no la acata. Ojalá Obama inaugure la era de respeto, diálogo y tolerancia que el Planeta demanda.

Darío Vidal

20/02/2008

 

       La nariz de Bush en Kosovo (20/02/2008 00:49)


Publicado: 11/02/2008


 

MENTIR


Tengo para mi que hay dos entidades a las que no se debe engañar: no es lícito mentir ni a los niños ni a los pueblos. Y de las dos, tal vez la más vulnerable son los pueblos porque los niños tienen la inteligencia instintiva y no contaminada de lo primigenio y saben, sin que nadie se lo haya enseñado, aquello de que la culpa del primer engaño la tiene el engañoso y la del segundo, el engañado. Hagan la prueba con un cachorrillo: el mío no me pasa una.

Pero como los pueblos son más ingenuos que los niños porque su inteligencia y su instinto colectivos son la media de la agudeza de los más listos y los más tontos, están más indefensos ante el embuste y la propaganda electoral. Así es que la gente de la catadura de don Zircunflejo se atreve a desmentirse y enmendarse cuantas veces cree que le conviene, admitiendo que el respetable no solo es tonto sino también carente de memoria. Y si es verdad lo que dijo el Viejo Profesor de que las promesas electorales están para no cumplirse, es preciso que se de alguna circunstancia notada, notoria y notable para justificar su incumplimiento. Pero eso de cambiar tan interesada y ostensiblemente de objetivo y argumentos es de un cinismo tan ofensivo que puede desenmascarar la operación.

Aunque si algo desmotiva y desarma al espectador es la venalidad de la supuesta inteligencia, la traición de los intelectuales, a los que se supondría en comunión con el pueblo más desvalido, a cambio de unas monedas, porque los ciudadanos a los que se supone un grado de excelencia tienen que asumir la conciencia ciudadana y la crítica del Poder, lo que no supone andar por ahí de aguafiestas sino de asumir un papel arbitral insobornable al margen de las pugnas por el poder. Todo menos entonar ditirambos y elogios grotescos del amo, como el inefable Barnat Soria, que propuso a su benefactor para Premio Nobel de la Paz apenas llegado al Ministerio de Sanidad, y ocupado hoy en definir la morfología femenina (cilindro, embudo y diábolo) para uso de diseñadores y modistos, con objeto de ocupar de algún modo sus interminables jornadas ociosas. Parece que, como a su jefe, se le ha agotado el repertorio de problemas y objetivos. Así es que ZP se ocupa de dibujarse las cejas con la mano en lugar de idear estrategias contra la recesión económica; en consolidar los matrimonios de homosexuales en vez de en luchar contra la lacra miserable del paro; en alentar la memoria de la contienda civil que todos creíamos felizmente olvidada, y no en luchar para estrechar los lazos fraternales entre los españoles; en proclamar que solo es “ciudadano del mundo” --con lo que solo resultaría coherente que se presentase a la presidencia del Planeta--, en lugar de consolidar la idea de una Casa Común para todos. El caballero de la mano en la ceja no tuvo nunca recorrido ni programa y ahora se enfrenta al vacío. Por eso, a falta de argumentos, arroja insultos contra los que le plantean sus rivales. ¿Donde está la “intelligenzia” de sus intelectuales domesticados con el Cánon Digital? ¿Dónde las ideas de sus cerebros pagados? ¿Dónde de dignidad, la lealtad y la independencia de La Cultura que debería representarnos?

El régimen zapateríl ha caído en la torpe tentación de las dictaduras: Zapatero silencia a los disidentes y subvenciona los halagos.

Habrá que saber ahora si reaccionaremos como niños o como un pueblo torpe, manipulado y confundido.

Darío Vidal

11 / 02 / 2008

 

       Mentir (11/02/2008 20:26)


Publicado: 29/01/2008


 

ELECCIONES Y CORTINAS DE HUMO


Un amigo médico solía decir que cuando un paciente se queja es porque está enfermo. Descartaba ese desalentador “usted no tiene nada” con que despachan la situación los incompetentes. Siempre que alguien se duele de algo, tiene razón. Y si se descarta una dolencia somática es prudente que lo vea un psiquiatra. Pero tiene algo -decía- porque nadie se queja por nada.

Pues bien, algo parecido se podría aplicar a políticos y magistrados que no ven lo que el común de las gentes tiene por cierto. Todo el mundo ha tenido la certidumbre de que el PCTV y ANV eran un trampantojo de Batasuna, un pésimo maquillaje de la Eta. Y ello no por dar la razón a San Agustín cuando decía que la voz del pueblo es la voz de Dios, porque el pueblo bien manipulado puede equivocarse. Sino porque los nuevos disfraces de la banda no disfrazaban nada, ya que sus jefecillos alardeaban de saltarse a pídola la legalidad, la legislación, los tribunales, los magistrados y el Gobierno en pleno, que volvía el rostro silbando alegres cancioncillas.

Pero cuando cambian las cosas, no hay más remedio que enmendar el rumbo, y el presidente del ejecutivo, el ministro de Justicia, el Fiscal General y los más altos tribunales, han descubierto de pronto que el paciente estaba en lo cierto y que no había modo de disimular por mas tiempo. Por eso, como dijo el excelentísimo señor Bermejo, cuando ha llegado “el momento oportuno” se ha “descubierto” que todas las siglas interpuestas remitían a la primitiva marca de los despiadados matarifes de la Eta. Lástima que los documentos que manejan tienen fechas tan tempranas que demuestran a qué altura de los tiempos había descubierto la policía lo que el Gobierno a decidido dar a luz en este periodo pre-electoral. Esto se había programado y ya vemos cómo ha salido; peor van a salir las improvisaciones como la de dar cuatrocientos euros a los que voten a Zapatero, la iniciativa de quien carece de iniciativas.

Esta misma tarde decía Vicente Romero de ese ofrecimiento, en un programa de RNE, que del mismo modo que cuando el amor abandona a una pareja, le dice el uno al otro aquello de “cómprate lo que quieras y cárgalo a mi cuenta”, solo cuando un Gobierno no tiene proyectos, ha perdido la ilusión, y carece de propósitos e iniciativas hasta el extremo de olvidarse qué ofrecer, le da unos billetes a los votantes: “Toma 400 euros y cómprate lo que quieras”. Y al hilo de ello, unos oyentes afirmaban que los que están exentos de declarar la renta a causa de lo mezquino de sus ingresos, no han sido tenidos en cuanta por el presidente; otro, que los que no están en nómina no percibirán tampoco ese estipendio, y alguien ha reparado en que los acogidos al régimen especial agrario no se hallan entre los beneficiarios del “soborno electoral” ideado por el presidente del Gobierno inspirándose en la humillante indignidad clientelar de ciertos candidatos de la República, que compraban cada voto de los peones analfabetos del campo con un duro de plata y un bocadillo. Un gesto que habla del decoro del candidato y que Gaspar Llamazares ha calificado de medida irresponsable, injusta y temeraria.

Mas este revuelo –como las negociaciones tras lo de la T-4-- impide ver bajo las copas de los árboles el regreso del embajador y la obtención del juicio contra el primer responsable del 11-M, para cederle a Marruecos Ceuta y Melilla. Un éxito diplomático hijo de la traición.

Darío Vidal

29/01/2008

 

       Elecciones y cortinas de humo (29/01/2008 20:25)


Publicado: 16/01/2008


 

EL SUICIDA CONCIENZUDO


Si no fuera trágico daría risa. Resulta que una amante esposa ha descubierto a su cónyuge desnudo y cuidadosamente suicidado en la bañera, con más de sesenta puñaladas. Ella por lo menos así lo denunció. Un suicidio insistente y contumaz. Pero lo más sorprendente es que el señor juez confirmó la hipótesis de la desconsolada esposa

¿Se han clavado alguna vez un alfiler, se han cortado con el cuchillo del jamón, se han hincado en la mano el diabólico puñalito de las ostras? No lo quiero ni recordar. Pues bien, eso mas de sesenta veces. Más de sesenta veces sin morirse, pese a que muchas de las heridas eran mortales. Luego, claro, le hicieron la autopsia al cadáver y el forense determinó que al finado lo había finado o finiquitado alguien que no sentía, cada vez que le herían, el pungente mordisco de las puñaladas. No sé que habrá pensado el juez que levantó el cadáver y si pensaba que el muerto iría al hoyo sin pasar el trámite enojoso del reconocimiento pericial. Pero no cabe duda de que fue muy optimista al evaluar su resistencia al dolor y el vigor de su decadente fortaleza física.

Es lástima que no sepamos el nombre de la víctima para encomendar su alma a Dios, ni nos hayan facilitado el de la esposa para ponernos a resguardo. Porque es que, al parecer, el hombre padecía una enfermedad degenerativa que había mermado su fuerza muscular y le había sumido en la depresión.

Finalmente un juez, no sabemos si el optimista u otro más pesimista, ha dejado en libertad con cargos a la compañera. No hay cosa que más deteriore la relación que relacionarse. Y aunque a esto no lo califique nadie violencia de genero, es evidente que el mas fuerte se impone al débil, sea la hembra, el macho o el compañero homosexual más robusto. Pero los tíos son tan pringaos por lo general, que se autoinculpan y se entregan a la Guardia Civil.

En cualquier caso, cada cual sabe si puede o le puede su relación y si la convivencia con su prójimo –o prójima, como diría Ibarretxe-- es tan desolada e inhóspita que no merece la pena vivirse. En ese caso, mejor tomar la toalla y el cepillo de dientes y decir amablemente adiós. Y si eso no es posible, la mínima cortesía aconseja ausentarse sin “ausentar” al compañero contra su voluntad, porque es posible que no halle la vida tan desprovista de propósito sin nuestra presencia. Me recuerda aquel hilarante pacto de suicidio que proponía el obstinado Don Mendo a la casquivana Magdalena: “No tal./ Resuelto está, ¡vive Dios! / Y si te parece mal, / aquí mismo este puñal, / nos dará muerte a los dos. / Primero lo hundiré en ti, / y te daré muerte, sí, / ¡Lo juro por Belcebú! / y luego tú misma, tú, / hundes el acero en mí”.

Dios quiera que, con el concurso de la ciencia, aclaren pronto el enigma abstruso de este misterioso multisuicidio reiterativo y contumaz.

Darío Vidal

16/01/2008

 

       El suicida concienzudo (16/01/2008 17:55)


Publicado: 11/01/2008


 

EL VÉRTIGO DE PENSAR


Una persona formada con cierta disciplina lógica y mediano rigor intelectual no puede sino estremecerse de horror al vacío cuando se asoma al brocal de la nada y ve pulular a los grises personajes que aspavientan allá abajo para hacerse notar. Es imposible no alarmarse al reparar en qué manos estamos.

Sería ingenuo suponer que el vacilante caminar etílico de los políticos que no tienen proyectos se deba a carencia de recursos o a falta de sensibilidad –lo cual tiene peor pronóstico aún--, sobre todo cuando se barajan millones como sucede con el cínico proyecto blasfemo de restaurar del teatro romano de Sagunto, en el que se husmea el “trinque” a quince estadios de distancia. La falta de rumbo fijo se debe más bien a la carencia de propósitos y al oportunista cambio de objetivos, lo que es todavía más culpable.

No es tan difícil realizar un elemental ejercicio de lógica. Basta con preguntarse qué hay que hacer, para qué, cómo, cuándo y a costa de qué. E ir despejando sosegadamente las incognitas. Cuentan que, siendo cardenal, le preguntaron a Juan XXIII por qué no se turbaba nunca ante los problemas. Y dicen que dijo: “Porque los problemas grandes los desmenuzo en poblemas pequeñitos y los resuelvo uno a uno”. No se si será cierto “ma se no e vero e ben trovato”, como aquello que un amigo me refirió como anécdota y luego he oído como chiste, sobre la agudeza de cierto enfermo mental de la que un cuerdo se asombró: “¿Sabe usted que tiene mucha razón en lo que dice?”--, intentó halagarle. “Nosotros tenemos razón muchas veces, pero somos minoría”,-- le respondió el supuesto orate severa y resignadamente.

Por eso pienso que ejercitando el puro pensamiento sería muy difícil perderse en el dislate. Por ejemplo, si analizamos ese esperpento de Sagunto, utilizando lo que se llamaron “categorías” desde Aristóteles hasta Kant, habríamos llegado a conclusiones tal vez poco brillantes aunque mucho más certeras, y además hubiésemos desenmascarado el turbio tinglado técnico-artístico-arqueológico-cultural como puro contrabando.

Se trata de saber qué es lo que se pretende transmitir con la contemplación de este monumento. Esta es una decisión fundamental. ¿Queremos verlo en su vertiente arqueológica; deseamos contemplarlo con ojos de antropólogo; pretendemos verlo con la mirada de la ensoñación poética y que nos remita a las calles, los mercados, los albañales, las termas y el foro, o nos proponemos ver representaciones teatrales, aunque en ese caso tengamos que esperar a las noches caniculares, siempre que no llueva, supeditando la programación a los imponderables.

¿Qué es lo que queremos: transitar por las calles romanas y vivir como los romanos? ¿Ver “Antígona” en un recinto de entonces pero protegido con una cubierta, calefacción y aire acondicionado? ¿O contemplar lo que han preservado los siglos, sólo cuando sea posible? Pero es insensato revestir las nobles gradas de piedra con mármol pulido, remodelar los “vomitoria” del anfiteatro para ensanchar los accesos, o cubrir el “scamnum” con metacrilato merced a una estructura de alumino. Es un decir. Porque eso no tiene ningún sentido ni mirado desde la arqueología ni desde la modernidad.

Darío Vidal

11/01/2008


 

       El vrtigo de pensar (11/01/2008 19:34)


Publicado: 09/01/2008


 

ESPAÑA” ES DE MAL GUSTO


Ahora que no tenemos empacho en llamar puta a una señora en público, de hablar de los cuernos de un personaje y de citar el coño, el chocho, el pene, la polla, los polvos a derecho y contra natura, y otras acciones, omisiones, pasiones, accidentes y órganos sexuales, sensitivos, anejos, perisexuales y parasexuales, ahora, precisamente, se considera de mal gusto pronunciar el nombre de España. La palabra España es poco menos que indecente y obscena. Y lo más estupefaciente es que entre quienes la consideran de mal gusto está el presidente de su Gobierno. A José Luís Rodríguez Zapatero parece quemarle esa voz infame, comprometedora e infecciosa, que solo se aviene a pronunciar acuciado por la inminencia de las elecciones. No puede extrañar por ello que, contra la costumbre, la práctica y la tradición, renunciase a dar la voz de España cuando finalizó su parlamento ante los soldados que la representan en el Líbano. Ni el presidente francés Nicolás Sarkozy, descendiente según dicen de un inmigrante magyar, que pretende organizar el Estado francés ateniéndose a criterios de eficacia en la gestión como si se tratase de una empresa mercantil, ha renunciado al nombre de Francia sino todo lo contrario, en tanto que el español –con perdón-- se queda mudo antes de pronunciar la palabra España.

El presidente del Gobierno puede estar afiliado a cualquier partido, pero, por encima de todo, su partido debiera de ser la Nación. Si no tuviésemos un Rey que garantizase su identidad y permanencia, como Zapatero llegase a presidente de la República tal como desea, lo que queda de España nos duraría apenas una temporadita.

Hay actitudes fraudulentas que mueven al escándalo e inducen al desprecio, como el juez que vulnera la Justicia; el rabino, el imán o el sacerdote que blasfema de Dios, y el político que traiciona a su país o conspira contra su unidad: todos son felones desleales y fementidos impostores. Un político puede dar en la diana o fallar, acertar o equivocarse, pero nunca renegar de su patria. En un político, la tibieza es ya, en si misma, una deserción. No importa la naturaleza de los sueños, pero lo que no se le puede perdonar es la falta de amor y la carencia de entusiasmo.

Cuando la feligresía se alborota por la audaz ocurrencia de Sarkozy, que proyecta una nueva manera de gobernar la nación basándose en criterios de eficacia como si se tratase de una compañía mercantil, parece no reparar en que la dirección de la “res pública” no puede estar por más tiempo en manos de aficionados, diletantes e improvisadores ya que los que se dedican a gestionarla carecen de cualificación profesional. Todo lo mas que se les exige es que hayan cursado derecho o Ciencias Económicas como si constituyesen la panacea que garantizase el buen gobierno. Antes, la devoción política suplía la eficacia si era “de los nuestros”, pero cuando el pensamiento mengua y se produce “el ocaso de las ideologías”, un fenómeno patente acaso para bien, es razonable profesionalizar la Política, o sea a los políticos, que hasta casi nuestros días han sido “intrusos” con alguna feliz excepción.

Al norte de los Pirineos desean sustituir la palabrería y las promesas por el programa y el rigor, a la mayor gloria de una Francia de la que se les llena la boca. Aquí critican ese cartesianismo político, en favor de la arbitrariedad del jefe y sus amigos, pero silencian el nombre de España.

Darío Vidal

09/01/2008

 

       'Espaa' es de mal gusto (09/01/2008 16:07)


Publicado: 04/01/2008


 

MÁRTIRES DE GUANTÁNAMO EN NAVIDAD


Quién dijo Infierno. El infierno lo instauramos nosotros haciendo acopio de toda injusticia, toda sinrazón, toda crueldad y toda impiedad: un tormento hecho y aplicado en su desmedida brutalidad, a la medida de los hombres. No culpemos a Satanás. El Infierno es, más que las llamas imaginadas, el martirio infinito de Guantánamo, donde los recluidos, aislados en habitáculos que llaman gallineros, a temperaturas asfixiantes bajo un techo de uralita, colocado no para resguardar del sol sino para concentrar el enloquecedor calor del trópico, gritan, lanzan alaridos como las bestias, se revuelcan en el cemento ardiente, encadenados de pies y manos a bolas de acero como en los calabozos del siglo XVII, o permanecen inmóviles, perdido ya el juicio y reducidos a una existencia vegetal mediante técnicas de inhibición sensorial que impiden que oigan, vean y experimenten estímulos, aislados con tapones, guantes y capuchas. Y si sus voces resultan demasiado molestas, introduciendo en las bocas un artilugio parecido a las “peras de ahogo” que ponían a los locos hasta el siglo XIX, privándoles casi respirar y del menor atisbo de libertad.

Sería comprensible tanta crueldad gratuita en el Diablo, que sirve de chivo expiatorio para lavar nuestras culpas porque podemos esperarlo todo de él, pero nadie acierta a comprender la aterradora vesania de un país que se dice cristiano y se proclama a sí mismo la primera Democracia del planeta, mientras el resto de las naciones repiten, con adulación lacayuna y servil, que sí, que encarna el mejor de los mundos, como decían de la URSS sus sometidos.

Esta mañana, la radio nos ha devuelto a la vida y la vigilia con el atroz reportaje de urgencia que Vicente Romero ha preparado durante una filmación estremecedora para “Documentos TV” en el penal militar estadounidense de la costa cubana, donde lo peor, con serlo, no es ya la tortura de imaginarios terroristas culpables y malvados, sino el hecho de que más del ochenta por ciento de los secuestrados –porque están detenidos con cargos supuestos pero sin pruebas, sin juicio, sin esperanza, sin asistencia letrada y sin garantías-- son inocentes reconocidos, comprados a cinco mil dólares por cabeza como puro ganado a los Señores de la Guerra afganos, para dar la sensación de que la Inteligencia militar norteamericana es tan eficaz que al poco del 11-S ya habían caído en sus manos todos los terroristas de las Torres Gemelas. Naturalmente menos Bin Laden cuya familia mantiene con la de Bush cordiales lazos comerciales y amistosos desde hace dos generaciones. “¡Merry Christmas!”

Pero el Mal no es un poder manejable y estanco. Esos soldados tan minuciosamente deshumanizados a los que han lavado el cerebro, suturado la compasión, extirpado la piedad y robado el alma, comienzan destruyéndose a sí mismos porque acaban odiándose. Pero además viven en el terror de lo que han hecho y, al volver a casa, tienen que proveerse de armas para infundirse valor y, cada vez con más frecuencia, agreden, roban, violan y asesinan, porque con los valores han perdido la capacidad de amar. “¡Feliz Navidad!”

Los Señores de Guantánamo y Abú Ghraif, como los de Mauthausen, son responsables de violar la dignidad del hombre. Pero nada nos exime de una parte de culpa. No carguemos todo en las alforjas del Diablo. Tenemos que expiar la culpa de desentendernos. Y ellos demandan a gritos un Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra.

Darío Vidal

04/01/2008

 

       Martires de Guantnamo en Navidad (04/01/2008 20:56)


Publicado: 02/01/2008


 

INMIGRANTES O INVASORES


Hemos saltado la barrera del año. Estamos ya en 2008. Feliz año nuevo. Pese a que nuestros políticos prefieren apoyar a las desvalidas compañías de suministro de agua, de fluido eléctrico, de servicios telefónicos y de gas sin apenas beneficios que a sus usuarios, por aquello de que si no puedan pagar lujos, que no los contraten. Y lo mismo puede decirse de los jubilados a los que el incremento de pensiones servirá apenas para pagar a las malas Compañías. De modo, que lo comido por lo servido.

Pero ese vaivén del “si” pero “no” a que nos tiene acostumbrados ZP, nos remite, entre otras, a la Ley anti-tabaco que interpretan las comunidades autónomas según su capricho y cada establecimiento a su voluntad siguiendo el talante desentendido y ecléctico del Presidente, que evita comprometerse incluso en asuntos de Estado. Otros países vecinos menos demócratas que nosotros van a aplicar este año la misma ley con criterio casi siempre restrictivo, y obligarán a cumplirla a todo el mundo.

Lo mismo que con la demagogia de la inmigración. No somos racistas y eso los saben muy bien los recién llegados. Y claro que estamos de acuerdo en que vengan a nuestro país los que lo deseen para ampliar sus opciones, pero no porque no tengan otra alternativa. Del mismo modo que nosotros nos instalamos en otras latitudes porque el mundo es de todos pero no para escapar de una ratonera o inscribirse en una “franquicia” criminal.

Por otra parte las migraciones masivas, aunque no tengan un carácter de invasión militar son un factor de inestabilidad y de alienación de la comunidad receptora al margen de sus sentimientos piadosos. Aunque otra cosa son las asociaciones de recién llegados, con entidad jurídica. Los inmigrantes lo son como individuos singulares, pero no como colectivos. Enfrentar grupos foráneos a la comunidad receptora constituye una intrusión “tumoral” en el cuerpo social. Quiere esto decir que si cualquier inmigrante tiene derecho a asociarse como otro cualquier ciudadano a un partido, a una sociedad, una entidad o un club, no es razonable que lo haga como nacional de otro país en tanto que tal. No puede convertirse en un grupo de presión ajeno a las intereses generales del país receptor, en cuanto tal. Este fenómeno crea inevitablemente el enfrentamiento. Porque el que se pertrecha contra la sociedad receptora como ante algo hostil y no acata las normas vigentes como individuo, rechaza comportarse como ciudadano para adquirir un poder marginal como miembro de una “secta”.

Y en cuanto a los países islámicos, prueben a solicitar la construcción de una iglesia o busquen para sus hijos un colegio religioso o sencillamente cristiano y ya me darán la respuesta. El rasero de medir tiene capacidades muy distintas –o ninguna-- para las intolerantes sociedades musulmanas. No hablo ya de las muestras externas de piedad como llevar un crucifijo pendiente de una cadena, porque lo consideran una provocación aunque sean ellos los que se han trasladado a un país culturalmente cristiano sin que nadie lo demandase. Para poner freno a la incultura, la cerrilidad, la intolerancia y la prepotencia de los forasteros integristas, hay que controlar la entrada de extranjeros. No es preciso que nos remontemos a fechas luctuosas que todos tenemos presentes.

Darío Vidal

02/01/2008

 

       Inmigrantes o invasores (02/01/2008 19:33)


Publicado: 28/12/2007


 

LOS INOCENTES


Mirando hacia atrás en el tiempo descubrimos que se han quedado en el camino muchas referencias, algunas personas queridas, y bastantes cosas tan importantes como el espíritu lúdico de la vida. La vida es cada día más tenebrosa y eso no porque lo digan los ancianos que han perdido el gusto por ella. Por desgracia se trata de una constatación objetiva. Hoy es el día de los Santos Inocentes. Ya saben: el del episodio de Herodes. Y ya ven como ha amanecido: con el magnicidio de Benazir Bhutto televisado en directo al terminar un mitin en Rawalpindi durante la campaña para las elecciones generales de Pakistán. Quién va a querer gozar, quién reír y aún vivir en un país en el que los taliban --los estudiantes de las madrasas o escuelas coránicas-- prohiben por pecaminosa la fiesta, la música, el cine de cualquier signo, las distracciones, los espectáculos y las actividades que no sean piadosas. En torno de ese círculo opresivo trufado de delatores nadie está seguro. “Todos los dictadores –había dicho-- utilizan la Religión para conservar el poder”.

Una ola de tristeza se ha expandido por todo el mundo civilizado que llora la impiedad de los piadosos capaces de asesinar y suicidarse en nombre de Dios: un acto blasfemo propio de tarados que arrojan su resentimiento incluso contra sus hermanos de religión, amparados en la ignorancia, el analfabetismo y la mentecatez, solo porque los otros aman la vida, a los hombres y a Alláh. Más el diablo se disfraza de dios para justificar la muerte de personas como Benazir Bhutto, que tal vez no fuera intachable si atendemos a las denuncias de quienes la echaron del país hace unos años, pero había demostrado gran patriotismo, sólida formación, una vasta cultura avalada por las universidades de Oxford y Harvard, y verdadera vocación democrática. Pero sobre todo era mujer. Y eso es algo que no perdonan los eunucos, los impotentes, los mediocres y ciertos adalides de la jerarquía religiosa. Aunque no cabe duda de que el despertar del Islám, que se mantiene en el horizonte del siglo XII, ha de venir de la mano de las mujeres. El siglo XXI augura una revolución que ensangrentará el Planeta.

Benazir Bhutto, cuyo padre Zulfikar Alí Bhutto fue destituido, detenido, encarcelado y ahorcado en 1979 por oponerse al golpe islamista de Zia Ul Haq, empeñó su vida en la pugna política y el exilio, por la democratización de su país, y desde su regreso fue siempre consciente de que apostaba su vida, contra la que había sufrido varios atentados. En varias ocasiones a lo largo de la campaña había realizado aseveraciones premonitorias y en el último mitin, minutos antes de morir, dijo: “Pongo el peligro mi vida al venir aquí porque siento que el país está en peligro”. Unas horas después de su muerte, esa factoría del crimen llamada Al-Qaeda se ha apresurado a reivindicar ante el mundo su asesinato, para aviso de navegantes. Y no hay motivos para dudarlo. Pero tenía demasiados enemigos para que no se sintiese amenazada, entre ellos el actual presidente Pervez Musharraf que hizo oídos sordos a su petición de protección, el Ejército que ejecutó a su padre, los islamistas radicales, los taliban, todos aquellos a los que daba vértigo la transparencia en la gestión, y los corruptos de siempre. Demasiadas cuerdas para un violín.

Tal vez no fuera perfecta, pero dar la vida al peligro cierto, por amor a los suyos, no es una frivolidad sino un acto heróico que hace de ella una víctima inocente.

Dario Vidal

28/12/2007

 

       Los Inocentes (28/12/2007 20:33)


 

NAVIDAD EN INTERNET


Hay muchas maneras de engañar. Y todas, de dejarse engañar. Hay quienes desean que les mientan incluso porque lo toleran los otros, o porque “se lleva”, como ocurre con las rebajas.

Unos familiares que han pasado la Navidad con nosotros se han dejado llevar por la novedad “internética” del los billetes de ferrocarril adquiridos a través de la red y, después de estudiar el procedimiento y las condiciones, procedieron a comprarlos dando sus nombres y descubriendo sus cuentas, lo que a mi personalmente me parece un despropósito tal como está el patio. Ya estaba todo. Pero, claro, ahora había que el imprimir el billete para que tuviera validez y apoyar su posesión en un documento sin fiarlo en la palabra de honor, lo que da la razón a los que dicen que las cosas no tienen validez si no están en los papeles por escrito. Una nimiedad al parecer.

Pero he aquí que el procedimiento de impresión no estaba nada claro y hubieron de llamar a la RENFE para que les ilustrase sobre el método. Siguieron paso a paso las indicaciones, tal como les decía el empleado, pero llegados a ese punto la máquina les dijo que no podía imprimir el billete porque el sistema operativo no era el famoso “Windows” de Billi Gates. Mi gente emplea el “Linux” del finlandes Linus Torwald y he aquí que se quedaban sin billete y sin dinero porque el Gran Hermano de la Red de Redes no les franqueaba el paso para que imprimiesen un documento correctamente cumplimentado y previamente pagado, simplemente porque no habían comprado el procedimiento operativo al capo.

Así es que cuando faltaban nada más que unos minutos para que cerraran los centros públicos de Internet, tuvieron de tomar un coche prestado y dejarse el aliento por las carreteras heladas hasta el pueblo más importante para teclear los datos en un ordenador con objeto de poder imprimir los tikets.

Cuando regresaron sin novedad y el miedo dio paso a la ira, la tomé con ellos y les dije que eran unos “snobs” y que les estaba bien empleado por no haber adquirido los billetes de ida y vuelta o a través de una agencia de viajes. Y les prometí y me juré a mi mismo que no me dejaría engañar por esas innovaciones de los linces del márketing que premian su incompetencia y su incapacidad haciendo que los usuarios realicen su trabajo y que tengan que ser por fuerza clientes del monopolio del tiburón de su amo. Un enjuague al que se prestan los Ferrocarriles Españoles –esos que a cuenta del AVE van a incrementar todas las tarifas--, que además de cobrarse el servicio y añadir el IVA, cargan también el importe de los gastos de gestión. De la gestión que no realizan mientras los viajeros pierden el resuello resolviendo los problemas para que ellos se embolsen la gestión. Porque ayer les cobraron a estos honrados ciudadanos tres euros con noventa a cambio de nada. Y a vivir que son dos días. Magnífica Compañía. Aunque lo razonable y lo sensato en estos casos es huir de las malas compañías

Darío Vidal

26/12/2007

 

       Navidad en Internet (28/12/2007 05:34)


Publicado: 20/12/2007


 

EL PAPA NOEL Y EL DESEO


Un grupo de intelectuales, instituciones y comerciantes han arropado a un párroco rural que pretende desterrar de nuestra Navidad a ese polizón sin pedigrí llamado Papá Noël, que se inventó un día la Coca-Cola con el piadoso propósito de ganar dinero al arrimo del Nacimiento. Un nacimiento que desde el punto de vista teológico es anatema en su credo, y que se ocupan de minar deslizando elementos espurios para desvirtuarlo y sustituir la denominación de Navidad por la más moderna, ecléctica y des-comprometida de Fiestas de Invierno.

En algunos países de tradición cristiana ha comenzado a hacer fortuna esa novedosísima y desconocida perífrasis para encubrir la Nochebuena, la Navidad y la festividad de los Santos Reyes. La cosa no tendría mayor trascendencia si no fuese porque ese aparente descuido no tiene nada de ocasional e ingenuo y está disolviendo solapadamente el delicado y tierno imaginario de los niños.

Naturalmente a mi no me han llamado para que apoye su reivindicación e imagino que cuentan con razones e inteligencia para llevar adelante sin mi la campaña. Me limitaré simplemente a alertar sobre la devastadora inflación del deseo. No hace mucho -creo que se lo he contado ya a ustedes- preguntaba a un niño de nueve años, ilusionadamente, qué le gustaría que le comprase para su cumpleaños. Pero él seguía a lo suyo y no logré captar su atención con lo que a mi me parecía una suculenta tentación. Hasta que se detuvo un instante y me dijo desganado: “No sé: lo tengo ya todo”. No es una ocurrencia para ilustrar el discurso ni tampoco una parábola. Me ocurrió a mi con el mayor de mis nietos. Y pensé con desaliento que le hemos provocado una mutilación de la que no va a recuperarse si no media un descalabro sociológico, eventualidad que me aterraría por él: le hemos amputado la capacidad de desear.

Que un chico despierto, curioso, preguntón y soñador como tantos otros no apetezca nada es un dato preocupante. Me he dado cuenta de que le agobia la pluralidad de cosas mensurables, la superabundancia de objetos. Y que, en cambio, tiene sed de sueños. Lo intuí cuando cierta noche mágica desdeñó los costosos regalos para jugar con las cajas que los habían envuelto.

Los valedores de Papá Noël, apoyan a los mensajeros del Corte Inglés, Juguettos y Super Toys con el argumento de que ellos no tenían tanto cuando chicos, que es como si indigestásemos a nuestros pobres niños –ya tienen colesterol, diabetes y obesidad mórbida-- porque sus abuelos habían pasado hambre. Pero lo más grave es que no les enseñamos a esperar, a soñar, a imaginar y a desear. Tampoco aprenden que del mismo modo que no hay dicha completa, tampoco hay penas sin esperanza. Y que cuando se van los Reyes y hay que volver al cole, esperan los juguetes tan deseados, después de los deberes, supuesto que no nos hayan colado de matute en la tele los que nunca desearon. Los que abogan por el trineo, los renos y el empleado vestido de Coca-Cola, piensan que es mejor que los regalos lleguen cuanto antes, no por amor sino para neutralizar el ímpetu alborotador de los infantes. Pero los peques se quedan a las puertas de la escuela, ante el sombrío panorama de los deberes, con los juguetes ya rotos, sin ilusión, horizonte, esperanza, ni aliciente para después de merendar.

Darío Vidal

19/12/2007

 

       El Pap Nol y el Deseo (20/12/2007 01:49)


Publicado: 10/12/2007


 

CODEX SERAPHINIANUM”


Aún hay lugar para el ingenio gracias a Dios; todavía hay sitio para al broma y el humor en el sórdido mundo de las amenazas globales, como acaba de demostrar un italiano de nuestros días con vocación renacentista y un lúdico espíritu boccaciano. El dicho urdió una chanza inocente y blanca, sin ánimo de lucro ni propósito de fraude –eso es lo meritorio y gratificante--, que volvió locos a algunos curiosos investigadores autodidactas, cuando llego a sus manos un manuscrito con grafía desconocida, ilustrado con máquinas incomprensibles y gráficos indescifrables, planos de ciudades y animales nunca descritos.

El vetusto volumen, acabado ahora mismo –es un decir--, comenzó a inquietar a los estudiosos, si bien era evidente que el papel, aunque viejo no era antiguo. Pero mientras los unos se dedicaban a los análisis y las pruebas con carbono catorce, otros pretendían averiguar qué Serafín podía ser el autor o el compilador de aquel corpus hasta entonces desconocido y cuál el origen de aquella enciclopedia con abundantes referencias a ciudades incógnitas que incluía sus respectivos planos, prolijamente explicados, al parecer, mediante signaturas y abundantes leyendas historiadas en las que no se reconocía ni una letra. No era abecedario latino por supuesto, ni alfabeto griego, ni alifato árabe, ni hebreo, ni cirílico, ni hindi, ni chino mandarín ni cantonés. No se sabía en que estaban escritas los cientos de páginas de exhaustivas explicaciones.

Y todo el mundo “cultureta”, con la razonada duda de historiadores y filólogos pensaba que nos hallábamos a las puertas de una civilización perdida. Lástima que fue un bromazo del italiano Franco María Ricci, que ha salido nuevamente a la luz veinte años después. Algo parecido al recetario de cocina del genial Leonardo que “descubrieron”, compilaron, anotaron y editaron Shelagh y Jonathan Routh en 1987, que por desgracia fue otra tomadura de pelo, brillante y suntuosa pero tomadura de cabello al fin, contra la credulidad acrítica de los consumidores de novedades culturales.

Sin embargo estas travesuras un poco blasfemas de la gente realmente culta, nos traen el aire refrescante de la cordura y el aura purificadora del sentido común, para que los eruditos no pierdan el norte como le pasó a José Carlos Capel cuando prologó las apócrifas “Notas de Cocina” del portentoso pintor italiano del Renacimiento. Digo que esas impías diabluras intelectuales me parecen felices cuando, como la de Ricci, no pretenden confundir sino a los sabidos, los enterados, los eruditos a la violeta, y no obtener beneficios del artificio. Porque a eso se llama fraude y no se cosecha en los rumorosos vergeles de la broma sino en las eras polvorientas de la delincuencia. Esa es la gracia del “Codex Seraphinianum”.

Darío Vidal

10/12/2007

 

       "Codex Seraphinianum" (10/12/2007 18:54)


Publicado: 07/12/2007


 

COBARDES CON PISTOLA


Sentí siempre un profundo menosprecio por los valientes con pistola, esos que pasean su porte altivo entre los ciudadanos pacíficos con los que no hay que exhibir autoridad ni demostrar nada, como el espadachín de los Tercios o el “miles gloriosus” de la comedia latina del que tanto se carcajearon los autores del bajo Imperio. Pero si un ser humano me inspira repugnancia es el cobarde con pistola. El primero, porque es un exhibicionista que se da ánimo exhibiendo los atributos de su rango entre quien no lo necesita; el segundo porque no es capaz de afrontar los desafíos cara a cara. Ahí tienen sino esas sabandijas de la ETA, agazapadas con sus armas para sorprender a hombres valerosos y verdaderamente honestos, que no se dejan intimidar aunque la procesión vaya por dentro.

Eso es lo que pasó en Capbretón con los arrojados “gudaris” Asier Bengoa y Saioa Sánchez Iturregui cuando después de asesinar a Raúl Centeno y Fernando Trapero, dos guardias civiles desarmados –no se atreven a hacerlo de otro modo--, pespuntearon Francia en todas direcciones sin saber adonde ir, se dejaron apresar en una estación de autobuses sin oponer resistencia a la policía francesa advirtiendo que eran de ETA y les dieron las armas que acababan de utilizar, no sea que se les fueran a disparar. Que falta de dignidad.

Cuando se escoge luchar hasta la muerte enfrentándose abiertamente al enemigo, y no asesinándolo a traición, supongo que se ha de tener asumido perder el juego, fracasar y dejarse la vida. Pero estas alimañas hediondas, estos chantajistas carroñeros, estos parásitos que cobran el sucio “racket” gangsteril, estas sabandijas por tantos conceptos inmaduras a las que el síndrome de Peter Pan ha dejado ancladas en los nueve años jugando a policías y ladrones, no deberían obtener más publicidad que la del silencio. Detenerlos sin notoriedad y guardarlos en un torreón de por vida. Y si prefieren hacerse famosos, darles satisfacción publicando sus fechorías, sus rostros, sus nombres completos y los de sus víctimas, para que al pasar por la acera les aplaudan todos, incluso en la cara. Eso es lo que se llamaba en otros tiempos “ser expuestos a la vindicta pública” y nadie crea que sea una medida infantil porque es un correctivo muy disuasor.

Nada de velar por la imagen y el buen nombre de los criminales. La reputación de una persona que delinque no se pierde por salir fotografiado en los periódicos o en la tele con el relato de los hechos, sino por haber traicionado la confianza de los vecinos y atentar contra la integridad de los ciudadanos a los que se han arrebatado los bienes o la vida.

Leía anoche un análisis del comportamiento de estos individuos, tal vez mandados por el propio Garikoitz Azpiazu alias “Txeroki”, al que se supone el jefe de la banda en la actualidad, y se ponía de relieve que está apurando los últimos cartuchos. Alguien puede seguir matando, pero el aparato carece de coordinación como se puso de manifiesto en la huida por las carreteras de Francia sin encontrar acogida en ninguna parte, en el temor de los partidarios a descubrirse, en la carencia de información fiable para planear las “ekintzas”, y en la bisoñez e inexperiencia de los llamados “comandos”. Así es que las pistolas no les bastan para quitarse el miedo.

Darío Vidal

07/12/2007

 

       Cobardes con pistola (07/12/2007 23:34)


Publicado: 06/12/2007


 

ANALFABETISMO FUNCIONAL


Nadie pedía al señor Zapatero que diera explicaciones sobre el último Informe Pisa que deja a nuestros escolares peor que malparados. Cuando se carece de argumentos, se calla uno, se trata con los ministros de Educación y acaso de Ciencia y Tecnología, se estudia la situación y se proponen soluciones urgentes porque la cosa no es para postergarla. Es el diagnóstico severo de un problema realmente muy grave: acaban de decirnos que los escolares españoles de entre catorce y dieciseís años son los adolescentes europeos con menos comprensión lectora, esto es: los que peor leen y entienden un texto.

¿Saben cómo se llaman quienes no saben leer? Se llaman analfabetos. Y la UNESCO distinguió hace ya muchos años dos clases de analfabetos: los que no conocen las letras del alfabeto y los que, aún conociéndolas, no comprenden el significado de los mensajes. A estos se les llama analfabetos funcionales. Pues bien, en esa parcela yacen y pacen la mayoría de nuestros escolares, quienes reconocen que no leen porque les aburre. ¿Y cómo no les va a aburrir la lectura si no se enteran de nada? ¿Cómo no se van a aburrir si comprenden las palabras pero no entienden los conceptos? ¿Como van a querer leer, si desconocen el léxico más elemental y se manejan con doscientas palabras, las mismas que en inglés? Estos son los escolares que están a dos años de la Universidad para convertirse en estudiantes. Estos muchachos de parvulario a los que se ha estafado diciéndoles que todo el monte es orégano, que las cosas se aprenden solas, que se rebelen contra el estudio, el esfuerzo, la constancia y los profesores –¡y ay de ellos si les reprenden o afean su conducta!-- tienen que conseguir entender en dos lo que no han entendido en quince años, y aprender a estudiar, que tampoco es tarea fácil, para bucear en el Derecho Romano, la Física Cuántica, la Anatomía Humana, la Química Orgánica o la Filosofía de Aristóteles.

Pues bien, al presidente del Gobierno, que tiene dos niñas un poco más jóvenes, no se le ocurre decir otra cosa que la culpa de que los chicos no entiendan, la tienen los padres que son unos burros. Que puede que también. Pero para eso están los planes de estudio, la implantación de la disciplina en las aulas –que no es una práctica “fascista” sino una exigencia de la eficacia pedagógica-- y el apoyo a los docentes como condición para que no deserten de su vocación, ya que no son domadores de hombrecitos en ciernes sino expertos en la noble tarea de instruir a futuros ciudadanos. El señor presidente, que se mueve por impulsos, ha tirado un “boomereng” que puede acertarle en la cabeza, en lugar de dedicarse a buscar salidas inmediatas a la situación, por muy cerca que asomen las orejas de las elecciones. Y que no diga tampoco, como afirmó con cínico desparpajo la ministra del Negociado, que la cosa viene de antes, porque sí y no. Desde la transición a acá ningún Gobierno está exento de culpa, unos por irreflexión y otros por cobardía que no se sabe que es peor. Pero no conviene olvidar que la LOGSE del señor González fue el campo de minas que ha hecho saltar por el aire lo que quedaba medianamente aparente del bachillerato de otros tiempos, cuyo examen de ingreso no se aprobaba con una sola falta de ortografía. Porque hablamos de comprensión lectora, pero no hemos dicho nada de la incompetencia escribidora.

Darío Vidal

06/12/2007

 

       Analfabetismo funcional (06/12/2007 02:32)


Publicado: 05/12/2007


 

EL MALTRECHO EGO DE HUGO


Hugo Chávez –Ego, como le llama certeramente la oposición-- no es un elefante en una cacharrería sino una especie de mamut, cuyo poco tacto y escasa inteligencia le ha llevado a menospreciar la de sus conciudadanos. El revolcón que ha supuesto su fallido refrendo constitucional significa que, por mucho que su vitalista e histriónica personalidad “enganche” a algunos, no es lo bastante como para entregarse, atados de pies y manos, a la voluntad voluble, movediza y cambiante de un personaje que no aporta más bagaje que la ignorancia y la audacia. La calamitosa imprudencia de representarse en una “Santa Cena” compartiendo manteles con Lenin, Stalin, Mao, Fidel, Daniel Ortega y otros paladines de la Libertad, no hubiese sido bastante para frenar su carrera, de no haberle propuesto al pueblo su perpetuación en el poder por los siglos de los siglos. Sus partidarios podían entender probablemente que les metiese en un berenjenal por fervor patriótico, puro idealismo y su pizca de desequilibrio emocional, pero los estudiantes percibieron que el propósito de quedarse a vivir perpetuamente en la Casa Rosada no estaba inspirado por el amor al pueblo sino por muy bastardos intereses personales.

Tampoco su propósito de erigirse en adalid de la gran Colombia soñada por Simón Bolívar, tranquilizó a los mandatarios de Nicaragua, Honduras, Bolivia, Colombia y Ecuador, que le fueron dando la espalda temiéndose lo peor, sobre todo tras la interferencia y el “puentéo” del presidente Uribe, para negociar por su cuenta la dudosa liberación de la diputada Betancourt, desde hace seis años secuestrada por las FARC. Un vecino alucinado y ambicioso no es precisamente una buena compañía, pero un chisgarabís imprevisible y un botarate caprichoso constituye un peligro cierto.

Por otra parte los desaforados ataques al rey de España, que le instó a callarse cuando perdió la paciencia después de soportar los zafios ataques a un ex-presidente de su gobierno que no se hallaba presente ni podía defenderse contribuyó a enajenarse el favor de los dignatarios de Iberoamérica que tienen profundo respeto por la Corona y un afecto mil veces confirmado. Sobre todo cuando un mequetrefe inculto e ineducado se pone a vociferar que “diera gracias el Rey a que no le había oído decir que se callara, porque se le habría caído la corona al suelo”

Bien, pues tampoco en Venezuela debieron gustar sus bravatas, ni que que cantase “México lindo” en las escalinatas de Elíseo ante el pasmo de un desconcertado Sarkozy, ni otras cosas de mayor calado para la imagen de la nación, y el Ego de Hugo ha rodado por el suelo tras un estrepitoso fracaso inconcebible, porque los refrendos se convocan para que los ciudadanos refrenden una política, esto es para ganarlos. Y no para pillarse los dedos.

Lo malo es que, horas antes del veredicto de las urnas, y cuando estaba exultante paladeando de antemano el éxito que había de darle la espalda, tendió a Zapatero un salvavidas de plomo pidiendo a los españoles que le votaran. Si es tan “gafe” como dicen, e iguala al que dio Zapatero a los correligionarios que apoyó en Italia, Francia y Alemania, mejor que vaya haciendo las maletas.

Darío Vidal

05/12/2007

 

       El maltrecho ego de Hugo (05/12/2007 20:01)


Publicado: 04/12/2007


 

LOS ÚLTIMOS DE LA CLASE


En lo que los escolares españoles van bien, según el Ministerio de Educación, es en Matemáticas: están en el lugar 32 de los 47 países encuestados para elaborar el último Informe Pisa. Y desde luego no es culpa de la señora ministra sino del abandono de los gobiernos precedentes. Como tiene que ser. Ahora bien, si en lo que vamos bien estamos a ese nivel, imaginen como estarán nuestros chicos en lo que van mal, que es en Ciencias y en Humanidades. ¿Hay alguna parcela en que se pueda ir bien, una vez excluidas todas? Somos los últimos de la clase.

Sin embargo hay algo peor: nuestros chicos están veinticuatro puntos por debajo de los más atrasados en “comprensión lectora”. Y eso no es una broma ni se presta a chistes: eso quiere decir que los jóvenes españoles no entienden lo que les dicen, de modo que ya pueden estudiar idiomas y entronizar el Inglés como segunda lengua, si no son capaces de discernir lo que les sugieren, les comunican, les explican, les mandan y les preguntan en su propio idioma. El descubrimiento de esta circunstancia encubre un hecho grave y muy difícil de enmendar y reconducir, que constituye la clave de la cultura, el aprendizaje y la comunicación.

Exagerando --porque la exageración es como la lupa del pensamiento--, es parecido a intentar entendernos hablando ruso con los chinos. No hay senda practicable. Sin allanar el cauce del diálogo, no es posible transitar hacia la orilla ajena. Y ese es el drama: sin el vehículo de la palabra es imposible comunicar las ideas, tanto el enunciado de un problema como el comentario de un texto. Supongo que ningún profesor --¡que lástima que no quieran ser ni llamarse ya maestros!-- se atreverá a desviarse de la rutina del programa, para motivar a los chicos proponiéndoles un refrán o un acertijo al despedirse, si son niños, o reflexionar sobre el pensamiento de alguien con un poco de enjundia si son ya mozos. Es un juego tan apetecible, tan competitivo, tan gratificante, tan barato y tan eficaz... Pero da la impresión de que los docentes, con la atención acaparada por la Autoridad, están en otra cosa.

Yo se de una profesora de bachillerato que dedicaba la última clase de la semana a que los muchachos debatiesen sobre un tema que hubiesen elegido y preparado, ateniéndose a las normas del discurso y respetando los turnos de palabra, sin permitir que el acaloramiento les tentase a la descalificación o el insulto --¡igual que en el Congreso!-- y consiguió no solo enseñarles a hablar sino también a respetarse. Cuando yo andaba en el mismo empeño, un profesor de Literatura nos hacia leer en casa un fragmento de la Ilíada señalado por él y buscar por nuestra cuenta las palabras que ignorábamos. Un día en clase nos pedía que escribiésemos sobre lo que quisiésemos utilizando tales o cuales voces. Aquello fue una broma, luego un juego y después un reto que nos enseñó mucho. Y sobre todo nos dejó el recuerdo entrañable del profesor Miguel Azara, por mal nombre “Regaliz”.

El nos dejó, sin pretenderlo, una enseñanza valiosa: que cada profesor, con sus escasos medios, es capaz de crear su propio Plan de Estudios para redimir a sus alumnos y rescatarlos de la ignorancia oficial.

Darío Vidal

04/12/2007

 

       Los ultimos de la clase (04/12/2007 22:01)


Publicado: 03/12/2007


 

VORACIDAD CATALANISTA


Los resentimientos más hondos y contumaces suelen generarse por la posesión de la tierra y, sobre todo, por el sutil e insidioso litigio de los lindes. Es un tema recurrente en la biografía de los hombres y en la Historia, que ha dado ocasión a centenares de conflictos y argumento a miles de relatos.

Los aragoneses han tenido debilidad por sus vecinos orientales, tal vez por considerarlos algo suyo, pero, desde hace un tiempo están comenzando a alimentar una suerte de resentimiento malsano porque se sienten defraudados. Le han dado la espalda a la historia y al futuro porque han dejado de creer a si mismos: se sienten cohibidos por las apetencias y la rapacidad de los catalanes que hacen política y la intervención de la Iglesia ha incrementado su rechazo. Yo mismo tuve que lidiar por la documentación del Archivo Histórico de la Corona de Aragón, sin ningún progreso. Pero otras veces reclaman derechos sobre el vetusto territorio real aragonés que comparte el uso del castellano y el occitano en un delirante deseo de apropiación. El honorable Pujol pretendió catalanizar los apellidos de “los otros catalanes” cambiando Zapatero por Sabater; Herrero por Ferrer; Allende por Lluny... Y por aquellos años –los peores de Setién-- monseñor Carles no permitió la celebración de la Virgen del Pilar por los aragoneses en Cataluña “para no poner en riesgo la unidad eclesial”.

Si antes pugnaron por el trasvase, que ya han conseguido, ahora está en juego, otra vez, la “propiedad” del Aneto y la Maladeta. Todo se andará. Seguramente es ya ocasión de no ser simpaticos por más tiempo y organizar un movimiento ciudadano que no consienta la rapiña. Y reivindicar no solo ya los bienes eclesiásticos seculares que los jueces nos reconocen, sino todos los otros de que se han apropiado y también los que se llevaron que cuando la Guerra los comisarios de la Columna Lluis Companys para constituír el fondo nuclear del Museo Marés.

Hace unos días, Heraldo de Aragón daba noticia de la actitud de rebeldía de la Iglesia catalana respecto de la autoridad del Vaticano, zafándose de la obediencia debida a la Jerarquía, y se viene negando a restituir los bienes eclesiásticos usurpados durante siglos a las parroquias fronterizas de Aragón, desoyendo el veredicto firme de los tribunales eclesiásticos. Eso, incluso después de que sus propietarios aceptasen no poner en cuestión los fondos del “Museu Nacional d'Art de Catalunya”. Y pasando por alto el tesoro que ha ido saliendo de templos y ermitas hasta los últimos años, y que los aragoneses no podían reclamar sin aducir documentación probatoria aunque conservasen memoria de aquellos retablos e imágenes, sin que los usurpadores tuvieran que aportar prueba alguna para demostrar su propiedad.

Un expolio perpetrado por clérigos feudales instalados en el egoísmo más mezquino, que se ciscan en el espíritu cristiano, hacen burla de la Justicia, y dan motivo de escándalo anteponiendo la catalanidad, a la catolicidad y la verdad. Aunque ellos no perciben esta desviación de la doctrina como un baldón sino como un mérito porque son el vetusto fermento dinamizador del separatismo.

Darío Vidal

03/12/2007

 

       Voracidad catalanista (03/12/2007 18:35)


Publicado: 29/11/2007


 

MONARQUÍA Y REPÚBLICA


No soy experto en Derecho Político. Tampoco lo pretendo: no deseo añadir otra ignorancia a la ya larga lista de saberes que he olvidado o nunca aprendí bien. No tengo, pues, ninguna cualificación académica para opinar sobre la disyuntiva entre Monarquía y República como la mayor parte de mis conciudadanos y no quiero sino “fer una prosa en roman paladino, en cual suele el pueblo fablar a su vezyno”.

Ocurre que las maniobras de obstrucción y dilación de los partidos, según sus intereses, cuando se aborda la renovación de las instituciones o se pone a votación el Consejo Asesor de Radiotelevisión Española o la composición del Tribunal Constitucional, me han hecho pensar en el colapso que podría generar en otros ámbitos de la convivencia cívica un presidente de la República, partidista y sometido a los dictados del secretario general de su grupo, que por principio no es imparcial, ni ecuánime, ni independiente, puesto que se orienta –lícitamente-- al logro de sus objetivos ideológicos. Lo vemos en las más altas instancias del Estado, porque un militante promovido a un alto cargo no debe fidelidad mas que a quienes lo han aupado. Y le es difícil ser ecuánime en esta situación.

Acabamos de asistir a la marginación de un presidente del Congreso que se propuso ser fiel a su cometido y al Estado, procurando ser ecuánime, equidistante y desapasionado: Fernando Marín. Pues bien, acaba de renunciar a repetir en la próxima legislatura, decepcionado por la actitud de la Cámara, y en parte cesado “in péctore” por el su propio grupo que lo ha juzgado poco entusiasta, tras haber desempeñado brillantemente otros cometidos. Así es que cuando ayer mismo José Bono, propuesto para sucederle, quiso esbozar un elogio de él, se alejó musitando con amargo despego: “Yo ya no soy de este mundo”. Ese puede ser, aquí y ahora, el tortuoso y efímero tránsito de un presidente de república.

Aunque su poder haya sido moderado por la Constitución, el monarca conserva su valor arbitral y su prestigio de símbolo, con independencia de los partidos, y con un poder de cohesión y una capacidad de liderazgo que dan consistencia a la nación. Y quien diga que esa representación es convencional habrá de aceptar que en política todo se funda en el pacto, hasta el modelo de Estado.

No pretendo demostrar nada. No quiera Dios. Hablar de la disyuntiva entre Monarquía y República es adentrarse en un piélago de sentimientos mas que de ideas. En España este debate, que ha enfrentado familias entre sí, está cargado con pólvora. Es como probar la existencia de un Ser trascendente: que para quienes tienen fe es innecesario y para los incrédulos, inútil.

Otra cosa es el afecto, diría que personal, que el pueblo profesa a don Juan Carlos al que el General despreciaba y postergaba, como a nosotros, y con el que parecía jugar a ponerlo y a quitarlo, según las cartas y el momento,

sometiéndolo a vejaciones en ocasiones simbólicas, que son las más sutiles, como la usurpación de la insignia del Toison de Oro, la Orden que crearon sus antepasados, que pertenece y debe ostentar el jefe de la Casa de Borbón.

Don Juan Carlos era uno de los nuestros, una opción que confirmo en la Transición. El debate ahora está en el futuro.

Darío Vidal

29/11/2007

 

       Monarqua y Repblica (29/11/2007 20:37)


Publicado: 28/11/2007


 

EL EJEMPLO DEL “EJEMPLO”


Tal vez no sea conveniente decirlo. Acaso no es políticamente correcto. Pero las noticias negativas generan sucesos negativos. No me atrevo a decir que sin las noticias que nos enfrentan a nuestro peor rostro dejara de existir el mal, pero el relato de los hechos tiene cierto carácter apologético en uno y otro sentido. Aunque suene reaccionario, la publicidad de los hechos negativos los magnifica, y como el ser humano es un animal de tribu, rebaño y manada, vive de la imitación. Por eso es tan sensible al ejemplo, la crítica, y la opinión. Y tan vulnerable a la publicidad y la propaganda.

Cuenta cierta leyenda urbana que echaron a andar en Estados Unidos una publicación con el título de “Good news” y hasta tal punto no interesaron las buenas noticias, que se arruinó en pocos números. Eso dio pretexto al vaticinio de que “good news, not news” o sea que las buenos noticias no lo son, una máxima que hemos acogido con entusiasmo los periodistas y que se podría desbaratar con solo unos ejemplos: la adhesión de España al Mercado Común, las curaciones en España de los niños afganos, las medallas de oro olímpicas, la participación de astronautas españoles en tareas espaciales estadounidenses y rusas, cada uno de los éxitos en fórmula uno de Fernando Alonso, y las victorias deportivas de los equipos locales. Y aún puedo seguir...

Cuando era un jóven reportero agresivo, optaba por la crudeza y en los tiempos finales del General denunciaba la almibarada sociedad “perfecta” y “feliz”. Era una forma de oposición. Pero tal vez me equivoqué. Justo es reconocerlo y declarar mi modesta parte de culpa en periódicos y emisoras. Por eso fui uno de los pioneros en denunciar el deterioro ambiental y de vaticinar la desaparición de la capa de ozono, que no fiábamos para tan pronto pero llegó desgraciadamente ante los ojos de un mundo que estaba en babia. Y ahí nos quedamos cortos. No acertamos tampoco en que con la liberación de la sexualidad, que había estado aherrojada por la censura hasta la ridiculez, se acabaría con los crímenes entonces casi inexistentes relacionados con él, y ha sucedido lo contrario. ¿Por qué? --nos preguntamos-- Pues tal vez porque el hombre es un desconocido. Ahora ya no envidio a los promotores de revoluciones, porque las revoluciones como los cauces desbordados, toman siempre caminos imprevistos.

Después de denunciar lo negativo con el propósito de conjurarlo, tal vez ha llegado el momento de promover la tácita bondad silenciada y descubrir por ejemplo el valioso trabajo que misioneros y cooperantes desempeñan, pese a sus humanas flaquezas, sin esperar nada a cambio; las cesiones altruistas de órganos para prolongar la vida y mitigar el sufrimiento de enfermos sin esperanza; la generosidad, a veces heroica, que aflora en situaciones límite; la actuación benemérita de las ONG --o cuando menos de su mayoría, porque ahora acabamos de conocer las dudosas actuaciones de alguna de ellas contaminada por el barro de los hombres-- y la demanda de adopción de bebés desfavorecidos aunque padezcan incluso alguna lacra física, sin que en nuestro país importe la raza. Si se invirtiese esa relación de fuerzas, como parece que puede suceder con los Latin-kings, los Ninjas, y las bandas skins y nazis, que son el albañal de las frustraciones, el aire sería irrespirable.

Darío Vidal

28/11/2007

 

       El ejemplo del "ejemplo" (28/11/2007 18:10)


Publicado: 27/11/2007


 

ZAPATERO, NO NOS FALLES (CON “O”)


A mi me importa un pito, con perdón, que José Luís Rodríguez Zapatero sea marxista, franquista, anarquista, islamista, socialista o nacionalsindicalista. Me es indiferente que frecuente el centro, los extremos, el este o el oeste. Me tiene sin cuidado. ¡Pero que sea consecuente!

Lo que no puedo aceptar es que me guinde, me burle, me mienta y me engañe como a un chino. Y sobre todo que me traicione. Del mismo modo que puedo aceptar que una novia se funda la pasta, me coma el coco, me lleve de tiendas e incluso me deje porque soy un desastre. Pero no me avengo a llevar cuernos.

Por supuesto no incurriré jamás en la llamada Violencia de Género, que por cierto fue el santo patrón de ayer (qué primor de laicidad que hayamos pasado del Santo del día al Día del día) por respeto a mi mismo. Desdeño la agresión no sólo por razones éticas sino por repugnancia estética. Me limitaré a recoger la bufanda, recuperar los papeles –los de tomar notas porque los otros no pienso perderlos--, cerrar el ordenador y guardarme el móvil. Y no me verá nunca más. Si acaso, abandonaré en su mesilla de noche una rosa amarilla deshojada, para que se chinche.

Pero lo que no puedo entender, aunque me guarde de criticarla, es la contumacia en el error de tantos devotos que se aprestan a que les tome el pelo, resignadamente. Tenía yo un profesor en la universidad que, remedando a un maestro suyo, decía: “Cuando leo y no me entero, pienso que soy tonto; si vuelvo a leer y no lo entiendo, me asalta la duda de en quién residirá la cortedad; pero si a la tercera no he comprendido, no me cabe duda de que el tonto es él”. Pues bien, con relación a Zapatero, he llegado, en la esfera de lo moral, a la tercera conclusión.

No digo que los otros no lo hagan en muchas ocasiones, porque hace ya años que, en materia de política, hemos perdido la virginidad y no hay cirugía reparadora que enmiende el desaguisado. Pero en cuanto se refiere a él --” un pasito p'alante y otro p'atrás”-- esperar que sea fiable y consecuente en sus promesas es un imposible ontológico.

Ayer, Día de la violencia (sólo) machista, se postuló nuevamente como candidato para presidir el Gobierno con un argumento capaz de estremecernos. Dijo que continuaría, a petición de los compañeros, porque no había finalizado su proyecto y queda mucho por hacer. ¿No está aún satisfecho con lo hecho?

A mi me resulta inquietante la abnegación y la entrega que sugiere ese discurso. Es lo que le sucedía a Franco “el centinela de Occidente”, y lo mismo que al compañero Hugo Chávez, otro golpista también carismático y providencial, partidario como su amigo ZP del “cambio tranquilo” pese a que hace años quiso anticiparse a los comicios llevado de su carácter altruista y desinteresado; el mismo impulso filantrópico que este fin de semana ha sugerido proclamarse candidato a Zapatero, a toda prisa y antes de plazo, entre los vítores de los suyos y las aclamaciones de “¡No nos falles!”

La algarabía de júbilo partidario parecía invadirlo todo, y nadie se percató, porque la diferencia prosódica es mínima, de que la mitad de los ciudadanos sustituía la “a” por la “o” y suplicaba quejumbrosa, pero clara y distintamente: “¡Zapatero! ¡no nos folles!”

Darío Vidal

26/11/2007

 

       Zapatero, no nos falles (con "O") (27/11/2007 02:55)


Publicado: 26/11/2007


 

NO NOS FALLES, CON “O”


A mi importa un pito, con perdón, que José Luis Rodríguez Zapatero sea marxista, franquista, anarquista, islamista, socialista o nacionalsindicalista. Me es indiferente que frecuente el centro, el extremo, el este o el oeste. ¡Me tiene sin cuidado! ¡Pero que lo diga!

Lo que no puedo aceptar es que me guinde, que me burle, me mienta, me engañe como a un chino y, sobre todo, que me traicione. Del mismo modo que, aceptando que una novia se me funda la pasta, me coma el coco con las intrigas de la oficina, se niegue a ver el fútbol y me lleve de tiendas --e incluso me deje porque soy un desastre--, nunca podré transigir con que me ponga los cuernos.

Por supuesto no incurriré jamás en la Violencia de Género, que fue el santo patrón de ayer –que primor de laicidad que hayamos pasado del Santo del día, al Día del día--, por respeto a mi mismo. Yo siempre desdeñaré la agresión no solo por razones éticas sino por repugnancia estética. Me limitaré a recoger la bufanda, recuperar los papales --los de escribir, porque los otros no los pienso perder--, cerrar el ordenador y guardarme el móvil. Y no dejaré verme nunca más. Si acaso, abandonaré en su mesilla de noche una rosa amarilla deshojada, para que se chinche.

Pero lo que no puedo entender, aunque me guarde de criticarla, es la contumacia en el error de tantos devotos ciudadanos que, no perteneciendo a su partido, se aprestan a que les tome el pelo resignadamente. Tenía yo cierto profesor de Filosofía que, remedando a un maestro suyo, decía: “Cuando leo y no entiendo, pienso que soy tonto. Si, ya despejado, vuelvo a leer y no entiendo, me asalta la duda de en quien residirá la torpeza. Pero si a la tercera no entiendo, no me cabe duda de que el tonto es él”. Pues bien, con relación a Zapatero he llegado, en la esfera de lo moral, a la tercera conclusión. No sé ya quién se atreve a confiar en él si no es con la pretensión de que le engañe. Alabado sea Dios, hay gustos para todo.

No digo que los otros no lo hagan en muchas circunstancias, porque ya hace años que, en materia de política, hemos perdido la virginidad y no hay cirugía plástica que enmiende el desaguisado. Pero esperar que Joseluís sea fiable y consecuente con sus promesas --”un pasito p'alante, y otro p'atrás”-- es un imposible ontológico.

Ayer, Día de la violencia sólo machista, se postuló nuevamente como candidato para presidir el gobierno por segunda vez, con un argumento capaz de estremecernos. Dijo que iba a seguir, a petición de los compañeros, porque no ha finalizado su tarea y le queda mucho por hacer. ¿No está ya satisfecho con lo hecho? Es lo que le sucedía a Franco. Y lo mismo que al compañero Hugo Chávez, otro golpista también carismático y providencial, aunque no sea providencialista, y partidario como él del “cambio tranquilo” pese a que quiso adelantarse impaciente a los comicios, como Joseluís que se ha apresurado a hacerse candidato ya, entre aclamaciones de “¡No nos falles!”.

La otra mitad de los españoles ha comenzado a echarse las manos a la cabeza, en vista de lo que le espera, y, en el tumulto, apenas se notaba la diferencia de la suplica: “¡¡Zapatero!! ¡¡No nos folles!!”

Darío Vidal

26/11/2007

 

       No nos falles, con "O" (26/11/2007 02:45)


Publicado: 25/11/2007


 

COHERENCIA DE MONTILLA


“Tengo una pregunta para usted” es un título incitante y prometedor. Una invitación al debate democrático diáfano, que casi todo el mundo rehuye porque es un trance no exento de riesgo.

El caso es que José Montilla, presidente de la Ganeralitat de Catalunya, se encerró con los leones el otro día para que el pueblo soberano inquiriera y le interrogara. Y bien fuera por puro azar o por el informe que publicaba “El Mundo” sobre los libros de texto en las autonomías, un estudiante quiso saber si los hijos del político cordobés acudían a la aulas particulares para soslayar el menú tóxico que administran en la educación pública, si bien no constituye ninguna novedad que los hijos de los “notables” catalanes estudien en centros privados, como los patriotas que se acogen a paraísos fiscales, reservando la cultura catalana para la tropa.

Resumiendo: quiso saber el jóven por qué no acudían los trillizos presidenciales a la enseñanza pública catalana y hubo de escuchar que ésta no es una obligación sino “una opción personal” que tiene todo catalán. Mas si aceptamos que un padre desea lo mejor para sus hijos, se deduce que, para él, lo mejor no es la enseñanza pública que se imparte obligatoria y no opcionalmente en Cataluña.

En cualquier caso la pregunta creó incomodidad, porque las familias sin recursos y los ciudadanos de a pié no tienen otra alternativa que aceptar las asignaturas diseñadas a la medida del nacionalismo doctrinal, con sus embustes y recortes, con sus malformaciones, difamaciones y desinformación calculada, sin ninguna posibilidad de hallar salida. Lo mismo que mientras al principio convivían los dos idiomas oficiales en el aula, ahora nadie puede escoger el castellano que hablan quinientos millones de habitantes en todos los rincones del planeta, y han de estudiar en una lengua que no utilizan más que seis.

El señor Pujol no consiguió llevar adelante su proyecto de catalanizar los apellidos (Sabater por Zapatero, Ferrer por Herrero, Fuster por Carpintero, Castellá por Castellano y así sucesivamente) pero logró desterrar el idioma que hablan todos los nacidos en esta “pell de brau”, la piel de toro a la que tan emocionadamente cantó el poeta Salvador Espriú, motivo por el que se ha proscrito su memoria y se silencia su nombre.

Perdió Pujol la oportunidad de hacer apetecer el verbo jugoso de Joanot Martorell, el épico de Verdaguer y el exaltado de Maragall para que cada cual enriqueciese su universo con el modo de expresión que lo complementara, y terminó imponiendo una sola voz hasta a los hijos de los funcionarios que fatalmente terminarán estudiando en algún otro lugar. Siguió el dudoso criterio mercantil de quienes hacen campañas turísticas utilizando la lengua que sólo conocen los de casa. Esta torpeza terminará aislando a Cataluña y la condenará al solipsismo y la inmanencia cuando podría ser un faro para toda España. Triste destino para esa tierra que amamos y que fue tan abierta. Se condena así al fracaso, suicidándose por querer matar.

A algunos de sus apóstoles les convendría leer las memorias de Esther Tusquets, tan poco sospechosa de tibieza, y analizar sin pasión el último libro de Albert Boadella, ese gran cómico ahora vilipendiado.

Darío Vidal

25/11/2007

dario@singladura.com

 

       Coherencia de Montilla (25/11/2007 01:20)


Publicado: 24/11/2007


 

POLVO SÓLO


No se llamen a engaño. Si hablo de polvo no me refiero al polvo lúdico, generativo y gozoso, sino al polvo de siempre: al polvo polvo. No al polvo de la molinera sino al del molino, para que me entiendan. El polvo del camino hace suponer que el vehículo rinde menos a pesar de la nube que dejamos, los sofás adquieren un tacto como de terciopelo viscoso y ajado, y la visión más próxima se empaña con una bruma de lejanía.

A los varones nos parece que no mancha y, cuando nos quedamos unos días solos, nunca lo limpiamos porque eso no es suciedad: eso son futesas, mariconadas, manías de mujer. Pero a su contacto persistente, los plásticos se vuelven mates para siempre, la piel curtida pierde el brillo, el cuero se acartona, y, sin saber por qué, comenzamos a experimentar tristeza: no he conocido a un solo deprimido que no conviviese con él. No sé si es el efecto o la causa, aunque todo pudiera ser porque el polvo es la cifra del acabamiento y la muerte, sin ningún propósito metafórico ni estético (“pulvus eris...”), ya que el polvo son los escombros del Universo: lo que desechan por inservible los volcanes y las mantas, las hierbas secas y las plumas de los pájaros, las manoseadas escamas de nuestra piel seca y vencida, y las montañas. Además de los planetas y las galaxias. De modo que hasta en el escritorio en que me apoyo aterriza el polvo cósmico tras milenios de depuración y adelgazamiento a lo largo de un viaje que dura mil veces más que nuestras vidas.

El polvo es la lúgubre premonición de la muerte; el testimonio de que no solo la vida sigue, animosa, sucediéndose a sí misma, sino que también el morir nos sobrevive y nos precede poniendo huevos en la herida. Tal vez por eso, el polvo, esa hez de las cosas, nos entristece íntimamente aunque no seamos conscientes de ello, incluso antes de que se pusiera de moda la cremación, cuyas cenizas están poniéndonos perdidos. (“¡Por favor, déjame pasar a la ducha que hemos incinerado a Fernando y me ha dejado el cabello como la nieve!”)

No deja de ser humana, estúpida, miope, irracional, inexplicablemente incongruente, que en una hora presidida por la ecología, torzamos el rumbo de las cosas y, en lugar de fertilizar la vida con la muerte reposando debajo de un almendro como Eloísa, lo que puede constituir una remota fuente de esperanza, hagamos por rematar la muerte reduciéndola a menos que pavesas, que es la forma definitiva de convertirla en basura.

Lo digo pensando en mi admirado Fernando Fernán-Gómez, que no será ya una guardada reliquia, ni podrá descansar en paz, y al que tal vez hemos privado de ser siquiera polvo enamorado.

Darío Vidal

24/11/2007

 

       Polvo slo (24/11/2007 02:24)


Publicado: 23/11/2007


 

CESAR A MORATINOS


Recuerdo ahora una viñeta de cierta revista ajada que encontré en el desván, en aquella edad en que todo resultaba hilarante, y donde un transeúnte preguntaba a un personaje arrebujado en su sarape y hecho un ovillo bajo un enorme sombrero mejicano:“¿Y usted, compadre, qué hace?”. “¡Pos ya ve...!”-- le respondía el interpelado ambiguamente. “¿Y usted?”-- porfiaba dirigiéndose a otra figurita insignificante acurrucada al lado. “Yo soy el ayudante, señor”. Es la imagen de Zapatero y su compinche Moratinos, ese tándem inseguro de incompetentes que no ha sido capaz de lidiar en otros frentes y se refugia en pintorescos dirigentes bananeros e iletrados contando con que serán más dóciles, pero que les mesan las barbas y les mean la cama.

El delicado Zapatero no ha aprendido todavía que, en determinadas circunstancias, hay que “envidar” con determinación y coraje, y que a los matones, como los de la ETA por poner un ejemplo, no se les puede tratar con timidez, con blandura, con paños calientes, ni con --¡hablemos claro!-- con miedo. Algunos aprendimos esto ya en la escuela, pero da la impresión de que el presidente aún no ha salido del parvulario.

Tal vez antes no fuera tiempo de adoptar medidas drásticas. No lo sé, porque de diplomacia se poco más o menos lo que Moratinos. Pero llegados a esta situación, sería preciso tomar decisiones sin hacer aspavientos y sin ensuciarse en los pantalones. La política es un ejercicio de tacto, prudencia y perspicacia. Y de dignidad. Pero cuando un salvaje la confunde con una porfía de rufianes, hay que dejarse de contemplaciones. La política es también hacerse respetar y, sobre todo, reducir a los otros a su verdadera dimensión. Por eso hay que poner en el suelo al Huracán del Caribe, que se ha crecido y ha encontrado una mina en las vejaciones al Rey y en los insultos a España, sobre todo ahora que se golpea el pecho para impresionar como los orangutanes, en vista de que la mayoría de los venezolanos se niega sensatamente a refrendar su proyecto de constitución para convertirse en presidente vitalicio de su país. Un proyecto de desmedida impudicia, un despropósito y una bellaquería que no está inspirada por el amor a la Patria.

“Tuvo suerte el Rey de que no le oyera –ha dicho ese mequetrefe--; si lo hubiera oído, su corona se le habría caído al suelo”. ¡Pero qué desvergüenza! ¿Qué amenaza es esa? ¿Y quién miraba boquiabierto al Rey cuando le afeaba su conducta? Este bocón sin crianza recuerda al pendenciero de Cervantes, y a aquel otro que se pasó la noche temblando, sujeto por una zarza en el cementerio, y al hacerse de día aseguraba que, si hubiese creído que era un hombre o un espíritu en lugar de un arbusto, le hubiese cosido a estocadas. ¿Tiene que esperar más la Diplomacia española –o lo que sea-- para pararle los pies a este chiquilicuatro? Aparte de oficio hay que tener dignidad y un mínimo decoro para ir por el mundo representando, aunque sea mal, a una nación como España. ¿Se imaginan lo que sucedería en Gran Bretaña si alguien se hubiese atrevido a humillar de ese modo a Su Graciosa Majestad? Este incidente no es una broma. No se le puede dar la espalda. Porque exige el cese inmediato del responsable de Exteriores.

Darío Vidal

23/11/2007

 

       Cesar a Moratinos (23/11/2007 01:47)


Publicado: 22/11/2007


 

LA VIDA ES SUEÑO


La información que apareció en El Mundo ayer y anteayer referida a las distintas versiones de los textos de Historia para escolares analfoautonómicos, es un ejemplo desgarrador de irresponsabilidad política y frivolidad intelectual de quienes ostentan –o más bien detentan-- la dirección del país. Una prueba de que no tienen otra aspiración ni más objetivo que perpetuarse aún a costa de llevarnos al despeñadero.

Y como “París bien vale una misa”, nada importa mutilar los manuales de Literatura, alterar algo tal sólido y telúrico como la Geografía, y falsear el relato de la Historia. Los vascos reclaman La Rioja, parte de la odiada Castilla y un trozo de Aragón; los catalanes toda la mitad oriental de Aragón, toda Valencia, Baleares y, entre otras tierras del Rey de Aragón, El Alguer. Los vascos rechazan como impuro a un pionero del pensamiento contemporáneo como el colosal Miguel de Unamuno. Y Boscán ha cedido su puesto al lado de Garcilaso porque fue un poeta catalán que traicionó la causa escribiendo en un primoroso español.

Y no hablemos ya de la Historia. A los responsables de la Cultura no les importa adulterar la sagrada relación de los hechos para halagar los sentimientos separatistas de algunos necios perturbados, y negar incluso la existencia de personajes tan señeros, gigantescos y valerosos como el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano (“Primus circumdedisti me”) que zarpó de Sanlúcar de Barrameda para circumnavegar la tierra con el almirante Magallanes, acompañado de 41 andaluces, 17 vascos, 12 castellanos, 6 gallegos, 2 navarros, un aragonés, un asturiano y un extremeño, todos, como él, bajo el pendón de los reyes de España.

Y así, unos reniegan de Urdaneta, Legazpi, Urbina, Garibay, Oquendo, Lezo y Churruca, entre muchos, y los de acá no citan a Requesens, Gaspar de Portolá, Capmany i Montpalau, el excelente poeta contemporáneo Salvador Espriú, por considerarlos tibios cuando no descaradamente críticos. Aunque es cierto que los mediterráneos no son tan cerriles y por ello más capaces de transigir, como sucede con el franquista Dalí, si los proscritos consiguen el reconocimiento exterior.

Parece evidente que si los secesionistas fueran inteligentes reivindicarían a estos navegantes, poetas, militares, escritores y artistas, alardeando tal vez de que España no sería nada sin esas cumbres de civilización. Pero como niegan pertenecer a nuestra estirpe, rechazan su parentesco con ellos, privándose de lo más honroso de su participación en la Historia.

Sin embargo, todo esto, con ser grave, es solo el síntoma de un mal de mayor calado. Que los que mandan estén construyendo –o lo hayan hecho ya-- una intrincada Torre de Babel para que no nos entendamos, es motivo de preocupación. Pero es la medida de la calidad de la enseñanza en todos los ámbitos del saber. Como todo es relativo, todo es lo que se quiere que sea, y predicar el esfuerzo, el compromiso y el imperio del deber es de “fachas” en lugar de la exigencia ética previa a todo obrar, no vamos a poder competir en el mundo cada vez más competitivo que nos anuncian China y todo Oriente. En este consolidado clima de molicie, la vida es sueño.

Darío Vidal

23/11/2007

 

       La vida es sueo (22/11/2007 00:42)


Publicado: 20/11/2007


 

VERDADES A LA CARTA


Me ocupé de ello en varias ocasiones y no recogí más que el eco denso y espeso del más sobrecogedor silencio. Hay cosas más crueles que el insulto, la difamación y la injuria: la conciencia de la Nada expresada en el silencio. Sucedió en vida del señor Aznar, cuando cayeron en mis manos libros de texto para escolares en los que se falseaban hechos y se ocultaba la verdad según la comunidad a que estuvieran destinados. Una práctica que denuncié como una dasvergüenza y una infamia para las editoriales, y como un crimen y una traición desde la perspectiva del Estado. Pero la titubeante LOCE del Gobierno Anar ha sido rebasada ampliamente por la Ley Orgánica de Educación (LOE) de Zapatero como casi todo.

Había editoriales que, con el apoyo de las subvenciones de aquél y la aquiescencia del Gobierno de turno, han estado destilando un producto tóxico destinado a generar disensión, enfrentamiento y desunión entre los españoles, a mayor beneficio del accionariado, la cotización en bolsa y el capital.

Es cierto que el dinero no entiende de sentimientos, pero hay barreras que no es honesto rebasar. No es lícito hacer burla de la verdad ni enfrentar a las distintas comunidades de una nación que podría ser grande, por un puñado miserable de monedas. Resulta inconcebible tanto cinismo, y es inexplicable que la sociedad parasitada no haya expulsado a los arrabales de la clandestinidad a un cuerpo extraño capaz de aniquilarla. Sería fácil acabar con las editoriales implicadas pero la actitud general habla de la miseria moral de la clase intelectual mas allá de la anécdota. Sucede como con aquella pintoresca Enciclopedia Soviética que silenciaba hechos, inventaba científicos, desviaba paternidades, y se apropiaba de hallazgos científicos que se ha convertido en la rechufla de la humanidad y un testimonio doloroso del complejo de inferioridad nacional de un territorio oprimido siempre por el zarismo más oscuro.

Confío en que tras la información que difundía ayer “El Mundo”, las autoridades académicas que no se habían percatado de nada hasta el momento, no tendrán más remedio que darse por aludidas. Pero me temo que muchos padres jóvenes de buena fe, ya no sean capaces de discernir, si han sido de-formados en las “ikastolas”, el grado de mutilación de su cultura. Instruir en el nacionalismo de cualquier signo y género es un crimen porque constituye una mutilación para los propios y porque margina a los demás, pero cuando para ello es necesario blandir la mentira –como casi siempre-- resulta una torpeza cara, y en ocasiones perdurable, porque se fija en la conciencia del niño e invade lo que Rof Carballo ha llamado la “urdimbre constitutiva” del individuo.

La torpeza provinciana de esos intelectuales a la violeta, que fubulan la historieta de su barrio a capricho, sobre ocuparse en construir una falsedad que como todo falsedad termina desmoronándose sin tardar, están erigiendo una intrincada Torre de Babel en la que nadie va a entenderse y, lo que es peor, va a conseguir mantenernos ocupados y distraídos un siglo más, mientras Europa avanza y prospera.

Los nacionalismos se han inspirado en la instrucción de la Doctrina impartida en las parroquias, que empaña el criterio y se funda en patrones aleatorios y subjetivos. Creo que vamos a llegar tarde para remediar lo que fray Bartolomé de las Casas llamó “la destruyción de Indias”.

Darío Vidal

20/11/2007

 

       Verdades a la carta (20/11/2007 21:52)


Publicado: 17/11/2007


 

UN POLACO EN CANADÁ


No hay diferencia entre los malos y los buenos. Todos los días nos muestra la más oscuro de la vida, lo más sórdido de la existencia, el objetivo alerta de una cámara. Hemos visto psicópatas ametrallando a compañeros de instituto y rastros de vísceras y miembros ensangrentados que testimonian la vesania diabólica del hombre, tras los cientos de atentados que se perpetran en nuestro país y fuera de él. Mas en casi todos ellos nos muestran ya muertos a los muertos, o desplomándose inertes de un disparo certero, tal como nos enseñan la muerte en el cine, sin compasión, culpabilidad, angustia ni agonía: una muerte indolora y “light”, con excepción del insufrible pistoletazo en la sien del prisionero de Mi-Lay arrodillado y humillado, que se desplomó pesadamente como un saco de arena ante la impasibilidad de su ejecutor. Imagino que lo recuerdan.

Pero esas salvajadas del hombre contra el hombre ocultaban los detalles del tránsito, el horror y los gritos del animal que se siente herido de muerte. Se trata de no remover las conciencias. Es lo que hacía herr Joseph Goebels, el melómano e hipersensible cultivador de flores y de pájaros, cuando valoraba el aumento de producción en Auswitz y Maunthausen ocultando que se refería a las fabricas de muertos del Reich.

Ayer sin embargo presenciamos con ojos atónitos el asesinato del emigrante polaco en un aeropuerto de Canadá y no podemos creerlo. Es posible que el pobre diablo no estuviera muy allá porque, desesperado por no encontrar a su familia que supuestamente había venido a esperarlo, y en vista de que nadie entendía su idioma, rompió una mesa de oficina y derribo un ordenador, hasta que apareció la policía, de la que no huyó pensando que tal vez alguien le entendería. Pero, no. Comenzaron a disparar contra él sus modernos y sofisticados subfusiles láser, sin mediar palabra. Unas armas inocuas según dicen, no agresivas, humanitarias e incruentas, pero que lanzan haces de descargas eléctricas de alto voltaje que se fueron sumando después de sucesivos disparos mientras el desgraciado se revolvía primero gritando y luego gimiendo lastimeramente desde el suelo, hasta que tres o cuatro salvajes uniformados se avalanzaron sobre él hasta que dejó de moverse. No sé qué podían temer de él aquellos valientes cibernéticos. Pero lo acabaron. Eso sí, limpiamente. No vertió ni una gota de sangre. No dejó rastro. Un desahogo para la Autoridad.

¿Cómo se puede dotar de armas a funcionarios que se asustan de una rata y temen a un hombre desarmado hasta perder el juicio? Y esperen lo peor porque USA ha descubierto que sus aeropuertos siguen siendo vulnerables.

Si me pierdo en un intrincado aeropuerto laberíntico e inhumano, pido a Dios que la policía me dispare con humanitarias armas convencionales y benignas balas de plomo, que ya habrá quien me las extraiga mientras alguien traduce la información que deseo. Pero suplico que no me traten con el mimo de una persona, paralizándome el corazón, el cerebro y el sistema nervioso. No me traten con tal consideración. Gracias. En el caso de no hacerlo, prometo aparecérmeles todas las noches en sueños, hurgar en las puertas cuando retocen con sus novias, mover los vasos en que vayan a beber y no darles reposo durante el resto de mi muerte.

Darío Vidal

17/11/2007

 

       Un polaco en Canad (17/11/2007 01:15)


Publicado: 16/11/2007


 

EL RIFIRRAFE


Cuando un elefante penetra en una cacharrería pueden preverse las consecuencias. Lo mismo que cuando un animal confunde la puerta del establo o del corral y se mete de rondón en domicilio de cristianos: las primorosas manufacturas de los seres civilizados terminan holladas por los brutos. Y así sucedió en la Cumbre Iberoamericana de Chile.

Bien es cierto que la culpa estuvo repartida, pues a las nalgadas instintivas de las bestias no supieron hacerles frente con razones o acciones razonables las personas que sintieron profanada su morada.

No se sabe por qué, el garañón que llevaba días arremetiendo contra el ex-presidente José María Aznar sin que nadie lo acallara --no por razones de afinidad ideológica sino por simple cortesía puesto que no se hallaba presente--se zafó del ronzal y se puso a tirar coces contra todo y contra todos, con el consiguiente estropicio, interrumpiendo al presidente del gobierno de España que estaba en el uso de la palabra y paralizando la solemne sesión plenaria ante el pasmo general.

El hecho insólito halló con el paso cambiado a la presidenta de Chile, la anfitriona de la cumbre y moderadora del evento, Michelle Bachelet quien temió enfrentarse al energúmeno vociferante y en lugar de silenciarlo aconsejó que no se enzarzasen en discusiones particulares, equiparando a agresores y agredidos como nos tiene habituados monseñor Setién que en paz descanse por siempre jamás.

Quiso el señor Zapatero preservar noblemente la memoria de Aznar su predecesor, con ánimo conciliador y un talante escasamente agresivo, mientras el venezolano insultaba al ex-presidente, a los españoles, a los navegantes y conquistadores del siglo XV, a las empresas actuales y al propio Rey Juan Carlos, al que al día siguiente culpó incluso de connivencia con el conato de golpe de estado que sufrió en abril de 2002. Y en vista de que don Juan Carlos no contaba con gente de más ánimo que le excusase de intervenir, alzó la voz por aquello de que quien calla otorga, y reclamó con voz tonante y encrespada: “¿Por qué no te callas?”, sin pedir tampoco la palabra, ni aguardar turno, ni encomendarse a Dios ni al diablo, porque no tiene la sangre azul sino roja y es de carne y hueso. Aparte de que esté hasta la corona con la que le está cayendo por la ingratitud de quienes le han utilizado tanto tiempo como paraguas, los disidentes republicanos emboscados y desaparecidos hasta ahora, los bromistas pirómanos catalanistas, y los que ahorcaron su imagen en la Universidad de Bellaterra, acogiéndose cobardemente a la inmunidad del recinto, sin poder aducir contra su persona motivos sino para la gratitud.

Allí quien no pió ni maulló fue el endeble, el medroso e inane Moratinos quien en un acto de doblez sin precedentes había acusado al Monarca de haber apoyado tal vez el fallido golpe contra Chávez en el curso de un programa de TV, lo que sin duda dio pretexto a éste para semejante salida de tono. Menuda ayuda para el Rey de España la de este desafortunado tipo sin reflejos, ineficaz, obtuso y desleal.

Tal vez hubiese sido más contundente un alegato que aquel exabrupto, pero el ganado no conoce más que ese lenguaje.

Darío Vidal

16/11/2007

 

       El rifirrafe (16/11/2007 12:20)


Publicado: 04/11/2007


 

EL REY EN LA OTRA ORILLA


¿Qué va a hacer el Rey en la otra orilla del Mediterráneo? ¿Quién y con qué propósito lo ha enviado? ¿Para desgastarlo? ¿Para destronarlo? ¿Para poner aún en mayor riesgo la integridad de los españoles ante la vesania islamista? Sería interesante conocer los motivos de esta iniciativa de Zapatero y su escudero Moratinos.

Nadie renuncia a Ceuta ni a Melilla, ciudades españolas – y antes aún portuguesas-- cuando no existía Marruecos como entidad política, pero todo el mundo se pregunta qué va a ganar España con este viaje real a las dos ciudades autónomas que los marroquíes consideran parte de su territorio. Y es fácil barruntar que Zapatero, presidente de sí mismo, haya urdido una nueva campaña de distracción para encubrir alguna maniobra que todavía ignoramos. Y que por supuesto no ha sido concebida a mayor gloria de España.

¿Qué sentido tiene exacerbar ahora los sentimientos magrebíes, después del juicio por el atroz atentado de Atocha --un suceso mal juzgado según toda la prensa europea--, con la creciente presión yihadista sobre al trono alauíta y las amenazas explícitas de Al Qaeda contra los paises meridionales del Continente? Nadie lo sabemos, pero destapar caprichosamente la caja de Pandora, como califica la prensa marroquí tal iniciativa, no augura buenos tiempos. Y, en cualquier caso, utilizar la figura y el prestigio del Monarca no en apoyo del Estado sino en beneficio propio o del partido, como hizo ZP en el desfile del 12 de octubre protegiéndose de los abucheos de la multitud, constituye una cobardía y una indignidad.

El gobierno no puede echar al Rey y al país a los leones para alcanzar un objetivo partidario. El gobierno debe estar al servicio de la nación y no la nación al del gobierno

Darío Vidal

04/11/2007


 

       El Rey en la otra orilla (04/11/2007 11:18)


Publicado: 31/10/2007


 

DESBARAJUSTE JUDICIAL


No creo en conspiraciones, conjuras ni contubernios. Supongo que no habrá manos negras detrás el juicio sobre el 11-M. Pero hace falta tener mucha fe para no tener fe: es preciso ser muy crédulo para no creer que el Juicio del 31 de octubre “trahe yerba secreta”.

Dejemos a un lado la insaciable y sanguinaria ETA, el tortuoso juego de los políticos, y las insinuadas relaciones y concomitancias entre una y otra bandas. Supongamos que son casuales los envíos de los dos cargamentos de explosivos, que no se manipuló la mochila de la furgoneta “Kangoo”, e incluso que no existió jamás tal vehículo. Pero que no coincidan las coartadas ni los tiempos, que no se quiera oír el testimonio de los testigos que va destapando la investigación, ni se contemple deducir testimonio en relación con los nuevos hechos, ni confrontar versiones para descubrir las contradicciones, que se desprecien indicios, se desechen pruebas, se silencien confidencias decisivas grabadas en soporte magnético que fueron guardadas durante meses en el cajón de un despacho, hasta que apareció fortuitamente en una mudanza, o que se adulterase un informe policial sobre los explosivos, culpando de prevaricación a dos funcionarios de conducta intachable, es algo que merece explicaciones. Y sobre todo, que “el malvado” de la trama, el supuesto cerebro del crimen, el “pívot” en torno al que giran los personajes, sea absuelto a pesar de que se acumulasen las sospechas y los testimonios en su contra, resulta apabullante, estupefaciente e increíble.

Pero sucede también que, al revés que la mujer del César, aquí no lo es y no lo parece. Cuando faltan piezas es difícil que encaje el rompecabezas, pero puede adivinarse lo que falta e intuirse la trama completa. Sin embargo me parece que, al margen de la complejidad y lo laborioso de la causa, el sumario del atentado del 11-M es un “totum revolutum”, un embrollo, un follón loco, un lío inextricable, un insondable desbarajuste judicial, que no ha resuelto, explicado, ni aclarado el horrible crimen de Atocha, y que a unas horas de haberse emitido el veredicto de los jueces, se desconoce quién lo perpetró, por qué en aquel momento, como se fraguó y sobre todo quién fue el cerebro e inspirador de la acción.

Renunciamos a fabular conjuras y a urdir sospechas, pero necesitamos convicciones, suguridades y certezas. Queremos saber qué pasó.

Darío Vidal

31/10/2007

 

       Desbarajuste judicial (31/10/2007 19:26)


 

SAMEÍN Y LOS DIFUNTOS


El mimetismo papanatas e iletrado que nos aqueja está a punto de dejar las festividades de Todos Los Santos y Los Fieles Difuntos sin contenido, en beneficio del espurio “Halloween” de los anglosajones, que resulta no serlo tanto porque es una traducción mala y una caricatura tosca de una tradición española --por lo menos española-- de origen probablemente celta, que hace años celebrábamos en muchos pueblos también de origen ibérico, en cuyas casas y rincones más oscuros se ponían secretamente calabazas vacías con aspecto de monstruo o de calavera, en cuyo interior una vela encendida movida por la brisa, daba vida y movimiento a sus facciones espantables y temibles.

En la noche del uno al dos, la de Todos Los Santos, las familias rezaban tres partes de rosario en torno a la camilla o arropadas por la fogata del hogar, y luego se comían ciertos dulces como “huesos de santo”, boniatos y castañas asadas y se contaban consejas, se referían leyendas, se narraban cuentos, casi siempre de almas en pena y aparecidos, que encantaban y aterraban a los niños a partes iguales. Hasta que llegada la hora de retirarse a los dormitorios, en que todos remoloneaban temiendo cualquier sorpresa macabra, se oían en las habitaciones los gritos de los embromados y las carreras de quienes no podían controlar el susto o el terror, a medida que se oían los ruidos de cadenas en el piso de arriba y guiñaba los ojos o sacaba la lengua la siniestra estantigua que aguardaba en la sombra.

Dicen que el origen de esa representación folklorizada debe rastrearse en la cultura céltica tan tocada de tanatofilia que no discierne suficientemente entre la muerte y la vida como sucede en Galicia, en que los camposantos conviven con los poblados o se reparten un jardín con la iglesia, como sucedía con los cementerios parroquiales en la Edad Media; un tierra donde perviven las procesiones de espectros y almas en pena como La Santa Compaña, o en la que perviven procesiones votivas, como la de los ataúdes ocupados por los que la voluntad de Dios impidió que muriesen antes de que Dios quisiese.

Si quieren meterse en el mundo mágico de la muerte sin la sordidez de lo macabro; de la muerte como tránsito y no como final; de la muerte como suceso de la vida, vayan a la villa gallega de Oleiros donde por estos días viven la jornada de Sameín como siempre, como en el reciente siglo XII cuando la Iglesia introdujo la festividad de Todos los Santos para honrar a los difuntos. Pero ríanse, búrlense, carcajéense a mandíbula batiente de esa tontería del “Halloween” a la que se apuntan los grandes almacenes, que mancillan y profanan lo que tocan, desde el Día de la Madre y San Valentín --que por cierto es para mí el hereje fundador del “valentinianismo”--, hasta la Navidad.

Sameín, hace cuatro mil años nació para anudar los vivos y los muertos, Halloween es un invento de mercachifles para ganar calderilla. Título para una desvergonzada canción de Manu Chao.

Darío Vidal

31/10/2007

 

       Samen y los Difuntos (31/10/2007 03:02)


Publicado: 25/10/2007


 

EL ENERGÚMENO DEL “METRO”


Lo vimos todos, y algunos saltaron en su asiento de modo reflejo para propinar dos sonoras bofetadas al energúmeno del metro de Barcelona que le dio una patada en la cara a una niña ecuatoriana que estaba sentada junto a la ventanilla. Aunque nadie de los escasos presentes se movió, a los que vimos el vídeo nos alteró el pulso. Pese a que no somos quiénes para juzgar. Tal vez en esas ocasiones es difícil hacerse cargo de la situación, aunque indigne la desproporcionado y salvaje de la escena, porque no se sabe qué ha mediado entre agresor y agredido; si ha existido una provocación previa o se trata de una vieja cuenta pendiente en que no podemos mediar. Por eso es entendible, aunque sea criticable, la, al parecer, cobarde actitud de los presentes. Pero el americano que veía sin mirar la atroz agresión, tal vez no estaba en condiciones de prestar ayuda por su situación acaso precaria. En cuanto a algún eventual espectador, pudo paralizarse por la presumible paliza que podía esperar del matón, al que vio borracho y drogado hasta las cachas, o quién sabe si le detuvo el mal trato que depara la Justicia española a los inocentes.

El deterioro de la seguridad en nuestro país se debe, en buena medida, a la impunidad de los agresores y el castigo real de las víctimas. A raíz de este suceso, contó un caballero por la radio que salió en defensa de una señora asaltada precisamente en las Ramblas por un individuo, hubo juicio, la mujer no compareció y fue condenado a pagar las costas y a indemnizar con medio millón al agresor por los daños sufridos. Un taxista me decía desolado que repelió a un atracador que le había herido en el cuello con una navaja y le tiene que pasar todos los meses parte de su sueldo porque el malandrín aduce que le dañó la columna vertebral del puñetazo. Y es que los delincuentes de ahora carecen de dignidad, no poseen la mínima profesionalidad y no valen para nada. A una familiar mía, sin ir más lejos, se le presentó en casa la policía con un sujeto, le preguntaron si habían denunciado la desaparición de un coche, le pidieron los datos y le dijeron ante su estupor que el tipo era el autor del delito y qué quería que hicieran con él. “Eso lo sabrán ustedes y el juez; no es tarea mía”--respondió. Mientras, el tipo gritaba: “Señora, piense lo que dice que sé dónde vive, me he quedado con su cara y en una semana estaré en la calle” . Imagino que no se creerán tal despropósito que parece inspirado en la Guerra de Gila o en un desternillante “gag” surrealista. Pero es verdad. “¿Qué dicen ustedes a esto?” --preguntó la damnificada ante la amenaza proferida ante testigos tan cualificados como los agentes de la autoridad. “Pues qué quiere, señora, que la Ley está como está”. Y allí se despidió el duelo con la damnificada burlada, el garduño libre como un pájaro, y la policía, bien, por casa.

La impunidad aireada por las entrevistas de las cadenas de televisión, que dieron notoriedad a este energúmeno como si fuera un campeón y un cantante --en la calle, pese a contar con ficha y antecedentes--, alienta tanto el crimen como los vacíos legales.

Menos mal que, también en Cataluña, los viajeros de un ferrocarril se amotinaron contra un interventor que observó una conducta vejatoria con un ciudadano de color.

Ello restituye nuestra confianza en el género humano.

Darío Vidal

24/10/2007

 

       El energmeno del metro (25/10/2007 00:30)


Publicado: 23/10/2007


 

RAJOY EN EL AVISPERO


El Partido Popular lo tiene chungo. Lo ha tenido siempre incluso cuando parecía que le iba bien. Como si obedeciera a un impulso fatal, da la impresión de bastarse a sí mismo para hacerse la guerra. Muchos recordarán que cuando Fraga creía recuperar alguna credibilidad tocado con el sombrero hongo de viejo demócrata británico en las primeras elecciones tras la guerra después de su discutible biografía, se enajenó el voto de mucha gente de orden en plena campaña, cuando dijo aquello de que “si para implantar la Democracia había que sacar los tanques a la calle, no dudaría en hacerlo”. Y algunas personas huyeron de él despavoridas.

Lo mismo sucedió con Hernández Mancha y con el propio Aznar cuando, pasado el primer mandato, se le subió la sangre a la cabeza al poner los pies sobre la mesa de Bush y empezó a creer lo que la gente no creía y a hacer cosas que no deseaba. Ayer, cuando pretendía tomar el relevo para La Moncloa, no se le ocurrió otra cosa a Mariano Rajoy que indisponerse con todo el mundo a cuenta del cambio climático.

Puede ocurrir que Mariano Rajoy haya perdido ya contacto con la realidad. En las alturas suelen cerrar las ventanas para que no les azote el viento, pero eso impide escuchar la viva voz de la calle. No quiere decir esto que haya que plegarse a la opinión más extendida pues pese a lo que decía San Agustín, no siempre la voz del pueblo es la voz de Dios (“Vox pópuli, vox Dei”) pero tampoco hay que obcecarse por los colores de las personas que sustentan los puntos de vista, prejuicio al que no escapan muchas veces algunos científicos. Ahí tienen por ejemplo la Biorritmia, una ciencia incipiente sobre los ciclos biológicos animales, que no progresa porque la iniciaron los “nazis” en los Campos de Exterminio -un baldón histórico que en nada desmiente su eficacia- y por otro lado la Lógica Matemática que impartía de manera casi clandestina el profesor Manuel Sacristán Luzón en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, porque se consideraba una asignatura de inspiración marxista. Lo mismo pasa con las campañas anticontaminación, que estaban auspiciadas por grupos antisistema y ahora es Al Gore quien enarbola la bandera de la regeneración ambiental.

Probablemente Rajoy, que es gallego, tuvo la idea de dar la campanada porque, si bien se mira, en su discurso en el Congreso Nacional de la Empresa Familiar dijo lo mismo con otras palabras: que es más importante ocuparse de las emisiones de CO2 que del cambio climático. Pero haciendo ruido.

Me recuerda Rajoy a aquel alcalde de un pueblo de Galicia cuya escuela de niñas se había quedado sin maestras y recibió al inspector de Enseñanza Primaria sugiriendo que en el caso de que no hubiera suficientes tituladas cualificadas, les enviase unas cuantas prostitutas. Al terminar se le acercó el secretario congestionado: “Señor alcalde: que mal rato nos ha hecho pasar a todos; por lo visto se ha trabucado al final del discurso y en vez de decir sustitutas decía usted prostitutas”. “¡Qué coño voy a trabucarme! Si lo hubiera dicho bien como al otro inspector, no nos habrían hecho ni caso. Y ahora cuando llegue al despacho dirá: manden unas maestras al pueblo de aquel burro de alcalde que confunde a las sustitutas con prostitutas”. ¡No ha habido más remedio que escuchar a Rajoy!

Darío Vidal

23/10/2007

 

       Rajoy en el avispero (23/10/2007 19:52)


Publicado: 20/10/2007


 

EL ODIO DE CAROD


No voy a salir en defensa de Carod Rovira porque no me lo ha pedido y porque no tengo ninguna afinidad con él. Pero el que ayer noche estuviese atento al programa de TVE “Tengo una pregunta para usted” posiblemente adivinase que en su radicalidad separatista y en la intransigente negativa a dejarse llamar en castellano, apuntaba un resentimiento muy próximo al amor. Carod atajó intemperante y airado a cierto interlocutor porque no tenía derecho a cambiarle el nombre llamándole José Luis ya que se llamaba Josep Lluís “aquí y en la China”. La pugnacidad de la respuesta, como la impostación de la prosodia enfáticamente catalana, no me digan que no es la de un amante despechado, un amante dispuesto a matar. Aunque fuera incapaz de sobrevivir a la muerte de la amada. Algo que en modo alguno reconocería.

Y en otras dos ocasiones por lo menos, dio las claves de esa actitud que a algunos nos parece incomprensible pero que debería movernos a reflexionar. La una cuando dijo que la respuesta a una nación que nos desdeña es separarse de ella, y la otra cuando una participante volvió a llamarle Losé Luis aduciendo que no podía llamarle Josep Lluís porque ni sabía catalán ni tenía interés en aprenderlo, añadiendo el desprecio a la descortesía. El debate en relación con el catalanismo, el nacionalismo y el independentismo no alcanzó cotas más elevadas porque se quedó en lo visceral, que es probablemente el nivel en el que arraiga. Pero dio suficiente munición a quienes piensan como ERC y a muchos otros. De modo que el líder de los republicanos catalanes replicó, con razón, que no entendía que su interlocutora pudiese pronunciar sin dificultad nombres como Schwarzeneger y Shakespeare y hallase alguna para decir su nombre. Ese es el que llaman nacionalismo separador y excluyente de los castellanos, tomando el nombre de España en vano, que según algunos mueve y da aliento al separatismo catalán. El centralismo francés que importamos a finales del XVIII y nos impuso Napoleón, no es un traje que nos venga a medida y ha sido causa de un desencuentro dramático de dos centurias.


LOS MARAGALL

Algunos nos atreveríamos a decir que quien menosprecia y desdeña una lengua también española, aunque el señor Carod no suscribiría probablemente la españolidad del catalán, es dudosamente español aunque sea castellano. Pero esa actitud forma parte de la reacción del amor contrariado al que nos hemos referido.

Pasqual Maragall, nieto de Joan Maragall –al que llaman “Maragal” los que no tienen dificultad en pronunciar “Dvorshak” para nombrar a Dvorak-- es un ejemplo de la radicalización del catalanismo, alentado por la miopía del excluyente casticismo centralista. No hemos aprendido que “el Ser puede decirse de muchas maneras” como anunció Aristóteles, y que España puede verse desde muchas perspectivas. Un catalán de los que los catalanistas llaman “españolistas”, que son y se sienten arriesgadamente españoles, tienen una visión de la patria común muy diferente a la de un manchego por poner un ejemplo, lo mismo que difieren en carácter. Pero cierta cerrilidad uniformista no entiende el amor en distintos idiomas. La Iglesia, mucho más inteligente que la Castilla que ha pretendido dejarnos a todos sin Historia propia, fundó su férrea unidad en la más fragante y abigarrada diversidad.

Un parlamentario de la decadencia dijo amargamente que “español es el que no puede ser otra cosa”; pues bien, muchos nacionalistas catalanes se duelen de que no les han dado opción de ser españoles. De ahí su rechazo, a veces radical, a reconocerse tales. Y también su rencor y despecho de amante desairado que ha llevado a posturas catalanistas, nacionalistas y separatistas.

El gran poeta Joan Maragall mostró su españolidad en el Himne Ibéric y su dolor en la Oda a Espanya escrita en 1898, el año del desastre: “Escucha España la voz de un hijo/ que te habla en lengua no castellana.../ te han hablado mucho de los saguntinos / y de los que mueren por la patria.../ yo quiero hablarte de modo muy diferente: ¿Por qué verter la sangre inútil? En las venas la sangre es vida; vertida es muerte...”. Y tras dolerse por su desamparo, termina con un argumento desgarrador: “No entiendes esta lengua que te habla entre peligros? ¿Has des-aprendido a entender a tus hijos? ¡Adios, España!” Una despedida que ha puesto por obra su nieto Pasqual desde la presidencia de la Generalitat de Catalunya.


LA NOSTALGIA DE ESPAÑA

Otro poeta cien años más reciente, como Salvador Espriú, uno de los más excelsos del siglo XX, cantó con nostalgia a Sepharad, como un hebreo sin tierra y con el dolor de quien añora a una madre. Ningún otro en su tiempo ha escrito un poemario como “La pell de brau” (La piel de toro) que es una elegía a la patria anhelada a la que no tiene acceso, mientras el toro en la arena de Sepharad embiste la piel alzándola en bandera. “Contra el viento, esa piel / de toro, del toro cubierto de sangre,/ es ya harapo endurecido por el oro / del sol, para siempre entregado al martirio / del tiempo, oración nuestra / y blasfemia nuestra./ A la vez víctima, verdugo, / odio, amor, lamento y risa, / bajo la cerrada eternidad del cielo.” El cielo que se cierne sobre la vieja piel de toro que el sol no puede secar por “la sangre que hemos vertido todos / (y) la que mañana verteremos”. Una premonición escalofriante cuando ni la ETA ni Terra Lliure habían comenzado a matar.

Lo dramático es constatar que esos testimonios de españolidad dolida se resuelven en despego y en rechazo hacia una España indiferente, miope, torpe, desdeñosa e insensible que no sé si tiene remedio.

Darío Vidal

18/10/2007

 

       El odio de Carod (20/10/2007 00:32)


Publicado: 11/10/2007


 

LA LEY DE LA MEMORIA Y EL DIABLO


Creo que lo dije ya una vez. Tuve combatientes en los dos bandos y uno de los republicanos murió durante un bombardeo de los nacionales en el frente de Lérida. Una hermana suya y su madre –mi abuela Carmen-- se pasaron la primera posguerra peregrinando por la zona de pueblo en pueblo siguiendo su rastro y nada consiguieron.

Produce cierto rubor confesar estas intimidades que a nadie deberían importar, pero no es ocioso hacerlo antes de atreverse a denunciar en público eso de la entronización zapatera de la Memoria Histórica, más que nada para no dar la razón a quienes quieran llamarme fascista o pretendan insultar a mi familia por si lo hubiese sido. Si algo no desearía revivir es el desgarro esquizofrénico de mis primeros años, cuando me mostraban las fotos jugando con unos y otros.

Quiero proclamar el derecho a guardar cada cual su alma en su almario, el recato de recordar cada cual a sus muertos en silencio, la libertad de pensar que cada cual luchó para alumbrar un futuro más próspero y vividero –me refiero a la gente del pueblo y no a los políticos-- y a reconocer que después de muchas penalidades y avatares, finalmente lo consiguieron, tras una dictadura, muchas injusticias, algunos aciertos y un generoso pacto de reconciliación entre todos. Un difícil empeño que, después de mucho esfuerzo, mucho tacto, mucho tiempo, mucha generosidad y una decidida voluntad política, pretende arruinar el señor Rodríguez Zapatero con denodado entusiasmo, apelando al rencor de los unos contra los otros --casi extinguido-- y a los sentimientos más bajos e innobles que anidan en el corazón humano.

Cabe preguntarse por qué razón y con qué propósito alimenta el jefe del Ejecutivo la alimaña del encono y el rencor, que habían dado ya por zanjados, fatigados de tanto sufrir, los que lucharon y sus hijos.

No diré que ese empeño por dividirnos sea diabólico, porque habría que concederle un rango superior de inteligencia, una sutileza sibilina que no descubriría lo dañino del plan. Lo diabólico está orlado de prestigio intelectual mientras que esta torpe ocurrencia que está enfrentándonos no pienso que obedezca a una estrategia inteligente –deseo pensarlo por bien de su inspirador cuando menos-- pero sí que resulta una añagaza diablesca en la acepción más maligna y perversa del término; en lo más puro de su significado etimológico. Porque “dia-bolé” es el que desune, el que enfrenta, el que separa, el que “se empeña en mantener el enfrentamiento caótico del universo” (Germain Bazin) erigiéndose en Príncipe de la Discordia frente a la Armonía, que Arquelao definió como “la unificación de lo discordante”. Esto es, en aquello en que debería consistir la tarea mediadora del político digno de tal nombre.

Actuar como el Príncipe de la Discordia, sobre todo si es avivando el rescoldo y las pavesas, es, como mínimo, irresponsable, si no suicida. Eso cuando no tenga ribetes delictuosos. A no ser que nuestro aprendiz de brujo revele la verdadera intención de su iniciativa.

Darío Vidal

10/10/2007

 

       La Ley de la Memoria y el diablo (11/10/2007 14:59)


Publicado: 09/10/2007


 

CREERSE A ZAPATERO


Daríamos algo por creer a Zapatero. Desearíamos pensar que supedita sus intereses a los de la nación y que ha llegado a la certeza de que se puede estar en el centro, la derecha o la izquierda siendo y sintiéndose español. Pero a quien no quiere renegar de la patria, su historia y sus símbolos, le insulta llamándole fascista. ¿Cómo culpar entonces al PP por apropiarse de lo que él rechaza?

Nos daríamos con un canto en el pecho si pudiéramos creerle cuando le dice a la oposición que no insista porque “ya estamos de acuerdo” sobre el No al referendum de Ibarreche, sobre la ley de banderas, y sobre el reconocimiento del papel de la Corona en la implantación de la Democracia. Aunque antes dijo muchas veces durante en el trámite del “Estatut”, sin dejar de ser presidente del Gobierno, que “el concepto de nación es discutible y discutido” mientras hacía prestidigitación verbal definiendo la “nacionalidad” –que ridículo esperpento-- como nación, que a su decir son lo mismo. Aunque no sea lo mismo nación que nacionalidad, que es la condición de lo relativo a la nación.

No podemos creer que Zapatero esté de acuerdo, simplemente porque no lo está. Si lo estuviese, promovería las leyes para preservar la soberanía de la nación y haría que se aplicasen las ya promulgadas. Así es que habría hecho ondear la bandera constitucional en los mástiles de todos los edificios oficiales; advertiría a Ibarreche de que la Constitución permite suspender la autonomía de una comunidad ante el chantaje separatista, y se habría erigido en defensor del Rey –del jefe del Estado como él gusta decir-- en lugar de obligarle a que saliera él mismo a defender su labor después de vilipendiado, humillado y escarnecido. No basta con decir de boquilla que él no está de acuerdo con que quemen, ahorquen y arrastren la imagen del Rey ¡Hasta ahí podíamos llegar! Pero no me gustaría que me defendieran mis amigos como él al monarca.

Cómo podemos creer en su súbito entusiasmo por España, cuyo nombre no se le cae de la boca en las últimas semanas, y en la precipitada imagen de hombre de Estado que están apresurándose a confeccionarle los asesores. Cómo querríamos creer que nunca más volvería a negociar con HB, ETA y ERC si volviese a presentarse la ocasión. Pero todo induce a pensar que fiel a su talante, defendido “ad náuseam”, volvería a las conversaciones con los pistoleros bajo capa de “negociación política” y a jurar que Otegi y De Juana Chaos entre otros, no han sido nunca terroristas sino“hombres de paz”.

Va a ser muy difícil que el común de los españoles cambiemos de opinión sobre él. Y eso es lo que está percibiendo de los electores. Ha de cambiar de cara en solo seis meses. Lo malo es que en nuestro tiempo hay archivos sonoros, hemerotecas, y mucha incontinencia verbal por su parte, creyendo aún en que “a las palabras se las llevaba el viento”. Y ya no: las palabras las oye demasiada gente, aunque los allegados practiquen el olvido metódico y la amnesia selectiva, y ahora quedan escritas aunque no se pronuncien en presencia de taquígrafos. Y lo que es aún peor: quedan grabadas y aún filmadas. Es difícil creer lo contrario de lo que ha venido diciendo hasta hace tres meses. Lo sentimos señor Zapatero.

Darío Vidal

09/10/2007

 

       Creerse a Zapatero (09/10/2007 17:55)


Publicado: 05/10/2007


 

EL REY AHOCADO


El Rey que trajo la Democracia a este país y acalló el ruido de sables el 23-F favoreciendo la etapa mas larga de paz, convivencia y prosperidad que se ha vivido en la Historia, fue ahorcado ayer en imagen en el Campus de Bellaterra (Sant Cugat, Barcelona) con la bandera española cruzándole el pecho y una mancha de sangre a la altura del corazón, sin que lo impidiera nadie, ni siquiera la dotación de Mossos de Esquadra que estaba presente.

No quiero pensar lo que sucedería si una persona insegura, medrosa, con manía persecutoria y en tratamiento psicológico como Rodríguez Zapatero, se viese representado por un monigote de trapos, ensangrentado y colgado de una fachada bajo la pancarta en que se dijera que “la Universidad Autónoma de Barcelona también quema al presidente español”. Tampoco es fácil imaginar dónde pondrían el grito los bravos “escamots” de ERC –los mismos que huyeron de Barcelona por los cloacas como la ratas-- si alguien representase a uno de sus líderes adornado con los símbolos del Estat Catalá y en parecida tesitura. Pero es indudable que se habría puesto en marcha todo el aparato de propaganda de los respectivos partidos, y los medios de comunicación habrían tratado el asunto como un verdadero “casus belli”, que acaso lo sea.

Pero lo cierto es que el Gobierno de la nación se inhibe de la defensa del Rey como si fuese algo que no va con nosotros o se tratase de la Reina de Inglaterra, y lo que me parece muy significativo es leer en los periódicos que frente a las banderas republicanas que blandían los republicanos se alzó la bandera española que portaba un ultraderechista. La artera falacia de confundir nuestra enseña con el derechismo es una apreciación completamente deformada por la propaganda antisistema, pues, como nadie ignora, entre los republicanos ha habido personas católicas y de derechas como José Bergamín y la mayoría de los falangistas eran republicanos. ¿Por qué había de ser ultraderechista el que agitaba la bandera de España? Pues porque de ese modo se le desautoriza.

No quiero por nada del mundo el enfrentamiento irracional entre unos y otros, pero echo de menos que cuantos se sienten insultados por esos y otros actos contra los símbolos y las instituciones no reaccionen de manera adecuada y convincente en lugar de refugiarse en la mudez. Y así pasa lo que pasa y por no ponerse roncos de discutir y aún de gritar, acumulamos presión unos y otros hasta estallar en un fogonazo de violencia irreparable que enfrenta a los hombres en los campos y arruina el progreso y el futuro de dos generaciones.

Basta de esa actitud cobarde de Montilla echando pelillos a la mar al asegurar que los actos contra las instituciones no tienen mayor trascendencia, y del culpable comportamiento de Zapatero que nos conduce como un beodo irresponsable hacia el precipicio. Cada día que pasa se ahonda una sima entre unos y otros –lo saben muy bien los agitadores profesionales--, dando lugar a que, desplazando a los republicanos teóricos, que no se sienten inclinados por ahora a cuestionarse el régimen, se agrupen en torno a la banda de Terra Lliure, los aburridos, los desarraigados, los ociosos, los resentidos y los que pugnan por salir el el periódico.

Y luego dicen que el partido de Rajoy se apropia de los símbolos de la nación. ¿Quién los ha de sustentar si nadie los quiere?

Darío Vidal

05/10/2007

 

       El Rey ahorcado (05/10/2007 23:02)


Publicado: 04/10/2007


 

EL DILUVIO


La ficción tecnológica nos hace vivir con la ilusión de que hemos dominado a la Naturaleza. Puentes de varios kilómetros, muros imbatibles, altísimos edificios, potentes aeronaves, ingenios espaciales y siniestras armas de destrucción masiva, nos permiten soñar que hemos vencido a los elementos, cuando no hemos ideado mas que un “puzzle”, un “meccano”, un juego infantil de construcciones tan llamativo como vulnerable. Pero como “los dioses ciegan a los que quieren perder”, en esta esquina de mundo en que hemos progresado tal vez porque la Creación parece que ya ha concluido, tenemos la soberbia y la arrogancia de creernos a salvo de los rigores del clima y las catástrofes naturales.

Yo estuve en Ecuador –El Ecuador como dicen allí con razón-- al poco de ser barrido por El Niño y pude ver el espectáculo grandioso y sobrecogedor de una tierra en formación, los destrozos en provincias como Manabí, Azuay, Pichincha, Tunguraua, Napa, Pastaza, e incluso la aparición de un río de unos cuarenta metros de anchura en Chimborazo, hasta entonces inexistente, a pocos kilómetros de Riobamba. Y, aunque imagino que experimentarán cierta aprensión a creerme, vi cómo se había desplazado parte de una montaña e invadía “el carretero”, engullido abruptamente por una muralla de tierra, peñascos y árboles, que se elevaba hasta el cielo envuelta en una niebla espesa y húmeda, obligándonos a retroceder.

Aquí nos creemos a salvo de esas incidencias fortuitas porque nos hemos encaramado en la cúspide del poder político y tecnológico. Eso no reza con nosotros. Aunque este verano hemos sabido que en nuestro país varias personas han muerto heridas por el rayo, si bien en el campo no habían tenido ocasión de olvidarlo. Hace dos años un tifón arrancó de cuajo algunos olivares, sólidos como muelas del juicio, en Aragón. A finales de verano y naciendo el otoño, han conocido el Diluvio en Almuñécar primero y luego en Loja, Alcalá de Guadaira, en poblaciones de Granada y Sevilla, y algunas de Extremadura como Ribera, donde las avenidas han estado a punto de tirar al suelo el nuevo Instituto de Enseñanza Media, construido no hace mucho en lo que todos sabían que era el cauce de una riera.

Puede que parte de este desconcertante comportamiento de “Gea” se deba al controvertido cambio climático. Sin duda. Y esa es una culpa del hombre que el hombre esta empezando a pagar. Pero no es menos culpable de querer manipular los montes o los ríos –como en Nueva Orleans-- y los cursos de los torrentes y las ramblas, como sucedió en las famosas inundaciones del Llobregat en Cataluña, o los cauces secos por donde desaguan los montes como en el “camping” oscense de Ordesa. Porque con independencia del rigor de los elementos que parecen desatados, antes nadie se aventuraba a hacer una casita, y menos un edificio de pisos, en el camino del agua, y ahora sorprenden la buena fe de los vecinos ignorantes, ciertos constructores que no ignoran el riesgo del terreno en que edifican, y la rapacidad culpable de Ayuntamientos y ediles venales, logreros y trincones, que permiten lo impermisible a cambio de lo que saben, confiando en echarle la culpa al tiempo si algo sucede.

Pero cuando pecamos contra la Naturaleza en el castigo llevamos la penitencia.

Darío Vidal

04/10/2007

 

       El Diluvio (04/10/2007 01:44)


Publicado: 02/10/2007


 

GRAVE Y BONITO


Cuando Zapatero se postuló para secretario general de su partido, ya que nadie había pensado en él, un amigo mío conocedor de las mujeres, el mundo y la política, vaticinó que don José Luis iba a ser el próximo presidente del gobierno pese a que nadie lo conocía.“Bueno, habrá que saber como piensa”,- le dijimos. “Con su planta y sobre todo con esa voz, dalo por hecho. La gente no escucha los argumentos sino el murmullo de la voz y no olvides que el cincuenta por ciento del electorado es femenino”. Y lo echamos a broma. Pero se cumplieron punto por punto sus predicciones.

Ha pasado el tiempo y se han sucedido los hechos, pero la realidad ha venido a confirmar aquellas predicciones. No importan los errores cometidos en el modelo de Estado, las vacilaciones en la política exterior, ni la rendición a los nacionalismos (“la mejor manera de no caer en la tentación es sucumbir a ella”). Tampoco tienen en cuenta sus contradicciones y sus argucias de seductor. También lo fue Felipe González del que éste ha tomado prestados gestos, desplantes y latiguillos. ¡Pero qué diferencia!

Para comenzar, es difícil suponer un atractivo a una persona que toma la personalidad prestada, porque lo que querría ser de mayor ZP es FG y no ZP. Pero lo cierto es que a pesar de llevar el papel cambiado y después de renuncios, embustes y falacias, sigue estando 2'5 puntos por encima, en intención de voto, que Mariano Rajoy que puede que tampoco tenga chispa, ni hipnotice, ni arrebate a los electores, pero formula propuestas plausibles, utiliza datos, emplea argumentos y da razones, aparte de transmitir una sobria imagen de honestidad y sustentar la eficacia política de la españolidad.

No sé que dirá mi amigo de la candidata Rosa Díez –he de preguntarle-- cuando acaba de presentar el nuevo partido de centro-izquierda UPD con Savater, Boadella, Vargas Llosa y el apoyo de Ciutadans de Catalunya. Que tengan vientos prósperos y a ver si, de paso, a la derecha se le cura el complejo de culpa tan eficazmente alimentado por la izquierda y se arriesga a decir que se puede ser de derecha, izquierda o centro siendo español. Azaña decía que prefería una España roja --es un decir-- que una España rota, planteando la opción como una alternativa entre lo progresista y lo “carca”; pero ahora ya ven: resulta que lo más “fashion”, moderno, glamouroso y “progre” es el esperpento decimonónico de los separatismos, que son una modalidad fósil de nostalgia de lo que nunca existió, alentada por ciertos políticos bonitos y de voz grave, con el propósito de sucederse.

Ya va siendo momento de no hurtarse a los debates de nuestro tiempo y no detenerse en polémicas falsas y cuestiones inventadas por ciertas minorías que desean usurpar nuestro futuro. Los españoles se interesan por el cambio climático, el equilibrio entre crecimiento sostenible y preservación del medio ambiente; por nuestro alineamiento estratégico en un nuevo orden mundial forzado por desequilibrios económicos planetarios, migraciones incoercibles y la predicación medieval de la “yihad” y el odio religioso por parte del Islam.

No nos preocupan –¡todo lo contrario!-- ni un Rey al que debemos la Democracia, ni las falacias con que quieren desviar nuestra atención, sino los políticos de vuelo corto cuyo ideario son ellos mismos.

Darío Vidal

02/10/2007

 

       Grave y bonito (02/10/2007 02:47)


Publicado: 29/09/2007


 

BUSH DESPIDE A ZP


Fue un episodio mortificante y vejatorio que nos cubrió de vergüenza, si bien debemos reconocer que no alcanzó los niveles del desprecio que infirió el señor Zapatero a la bandera de los Estados Unidos, cuando no imaginaba que sería presidente. Lo de ahora ha sido un desdén hacia la persona, en tanto que aquello lo fue al símbolo de la nación.

Estoy refiriéndome al encuentro/desencuentro --más bien encontronazo-- de Bush y Zapatero en los pasillos de Naciones Unidas. Un evento que debió preparar Moratinos, hay que suponer que cuidadosamente, y que salió como un siete en la camisa. Una tentativa pensada en el contexto de la precampaña electoral, situando a Zapatero en el lugar de paso con la inocente presencia de la televisión, para dar la impresión de que hacían las paces con el gendarme universal antes de los comicios y “pelillos a la mar”, aunque salió tan mal como cabe esperar de un diplomático de las trazas y la sutileza del ministro de Exteriores.

En otro país, un revolcón como el sufrido por el prodigioso Zapatero habría significado la remoción del culpable, aunque el desaire no se hubiera producido con tanta publicidad. La negligente desenvoltura del tejano dejó al pobre “muchachito de Valladolid” -o de León- avergonzado, corrido, cortado, azorado, sonrojado y confuso, rehuyendo la mirada y sin saber qué hacer con las manos. Un mal rato, de esos de tierra trágame, que tardará a olvidar y puso en evidencia su falta de vuelos, su carencia de recursos y su extrema cortedad.

El amo del imperio le tendió la mano con cara de guasa, le dedicó la atención justa, le dijo en español “¿Qué tal, cómo está?” sabedor de que no conoce otro idioma, y siguió adelante sin darle tiempo a contestar queriendo hacerlo, hecho un lío, farfullando unas palabras ininteligibles y pagando así su arrogancia de adolescente iletrado, cuando quiso ir de díscolo y mala cabeza no levantándose al paso de la bandera de una nación amiga en el desfile al que nuestro gobierno había invitado. (Claro que él no le dio demasiada importancia porque eso de las banderas es una bobería. ¡Será por banderas! Aquí las tenemos por decenas). Tal vez ahora aprendió, si es capaz de aprender, que el jefe del Gobierno y el de la oposición deben un trato exquisito a todas las representaciones nacionales haciendo abstracción de lo que en cada momento les pida el cuerpo. Y si hubiese querido perseverar en la descortesía, tampoco se trataba de mantener la silla pegada al culo, sino de haber dicho con mirada impertinente --puesto que en esta ocasión ya no era su anfitrión y se hallaban en campo neutral-- : “Yo estoy perfectamente ¿y usted? ¿Cómo le va con la oposición birmana de Sein Win en contra de Than Shwe; cómo le va con la barrera balística, y qué tal con el grano que le ha salido en Irán por culpa de Mahmud Ahmadinayed que quiere borrar a Israél del mapa?”.

Todo menos quedarse confuso tal que un párvulo, sin saber qué hacer y a quién mirar, a dónde llevar el cuerpo y cómo poner las manos. Eso nunca. ¿Es que en ese partido no hay otra alternativa?

Darío Vidal

29/09/2007

 

       Bush despide a ZP (29/09/2007 02:15)


Publicado: 28/09/2007


 

COMO MIL PALABRAS


El rostro preocupado y desentendido del Rey incinerado en imagen por los terroristas de Terra Lliure, los mismos que secuestraron e hirieron a Federico Jiménez Losantos y asesinaron a Bultó con una bomba adosada al pecho, contrastaba, en el acto de apertura del curso judicial con las miradas atentas, cómplices y nada cándidas con que le observaban el fiscal general del Estado Cándido Conde Pumpido y el ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo. ¡Qué dos patas para un banco!

El análisis de la imagen hubiese sido un buen ejercicio para los alumnos de Periodismo, como se hacía cuando los programas no lucían ropajes más o menos científicos para lucimiento de profesores ni se rendía culto de latría a Mc Luhan, Umberto Ecco y el panteón de los profetas de la Comunicación, y los docentes se aplicaban al humilde empeño de enseñar su oficio a los futuros informadores, haciendo que juzgasen imágenes, buscasen noticias y allegasen fuentes, y que fueran capaces de resumir un suceso en cuatro líneas sin omitir nada, o de “hinchar” la misma información hasta alcanzar un folio sin mentir.

Ahora no he oído ningún comentario sobre esa foto enjundiosa y dudo mucho de que alguien se haya parado a analizarla –y menos con propósito académico-- aunque no ha debido pasar inadvertida a la observación del lector perspicaz. ¿Qué culpas le alcanzan al Rey de que los dos partidos mayoritarios no renueven el Consejo General del Poder Judicial? ¿De que claves han sido poseedores, de qué secretos sabedores, de que intrigas conocedores los dos funcionarios de la Justicia, momentos antes de iniciar la ceremonia en que una asociación de magistrados iba a desairar al Monarca no asistiendo? ¿A qué apostaban en silencio mientras el común de los ciudadanos hacía cábalas?

El ministro y el fiscal general parecían apostados como cazadores al acecho esperando que la pieza estuviese a tiro, con emoción contenida y cierta actitud lúdica. Y la pieza pasaba reflexiva, seria y preocupada ante ellos, sin saber si se iba a producir el disparo ante la mirada resbalosa del primero y el gesto entre desvergonzado y vagamente canalla del segundo. ¿Qué pensaban, qué ocultaban, qué querían decir y que traslucía aquella compartida sonrisa cómplice, mientras toleraban sin inmutarse los insultos y la quema de la efigie del Rey, encarnación de la Constitución y de la legalidad?

Hay imágenes ruidosas como mil palabras.

Darío Vidal

28/09/2007

 

       Como mil palabras (28/09/2007 22:07)


Publicado: 27/09/2007


 

TROPEZAR DE NUEVO


Lo malo es que en la vida colectiva no rigen las mismas cautelas que en la individual. En la vida privada parece que aprendemos, mal que bien, cosas tal elementales como que el que corre con los ojos cerrados se estrella, que hay que desconfiar del que no confía en nosotros, que no hay que dar crédito al embustero y que quien te la ha hecho una vez no dudará en volvértela a hacer. Cosas elementales, consejos de abuela, primeras enseñanzas de colegio. Pero el comportamiento de personas que individualmente parecen tan avisadas, suele ser de un candor adolescente cuando se conducen en grupo.

El presidente Zapatero se ha manifestado contra el calentamiento global, frente a los países más industriales y algunos ingenuos han hecho la ola. En un momento de desprevenido entusiasmo yo mismo he estado a punto de hacerla. Pero me ha frenado recordar que sus decisiones no obedecen a una ideología sino al avatar coyuntural. Algo de eso sucede con ciertos políticos. Pero en este caso resulta escandaloso. Basta recordar las salidas y entradas en Iraq, las vacilaciones en Afganistán, las oscilaciones en la política de soberanía y la rotura de vínculos con los territorios, hasta convertirnos en un Estado fracto e infrafederal en el que se alienta el provincianismo cantonalista y enaltecen los plurales patriotismos convenientes en el momento.

Un ser que se mueve a impulsos del miedo, puede pactar con los terroristas una cosa y hacer la otra cuando piensa que los negociadores se han olvidado –desconociendo que ellos no tienen más que una idea-- o negarla para hacerla luego; y puede tolerar que se incumpla la Ley, y que haya territorios en la nación en que no se ice la bandera que la representa, o que pueda decir una y mil veces que la patria no tiene sentido y que él, el presidente de un gobierno, el representante de la nación, es simplemente un “ciudadano del mundo”. Una declaración “pour eppater les bourgeois”, de adolescente inmaduro, de bachiller no leído ni viajado ni escribido, capaz de transmitir desafección, desapego, inseguridad y desconfianza, aunque hoy haya andado tropezando con banderas en la recepción de los militares muertos en Afganistán, temeroso y con los ojos vueltos hacia los soldados.

Debería saber que hasta para presentarse a las elecciones a Delegado de Curso hay que inspirar confianza a los condiscípulos y no basta con hablar despacito y grave ahuecando la voz, si cada cual no se siente representado y defendido por el representante. Cosas elementales de guardería que parece no haber aprendido. El caso es que cuando se esta un tiempo ausente o ha caído uno con la gripe, no sabe ya en que tesitura hallara a Zapatero si a favor o en contra, o en trance de trenzar “un pasito p'alante y otro p'atrás” haciendo o deshaciendo la postura anterior. Pero tantas veces como se le aplaude una iniciativa, se queda uno con cara de tonto porque esta diciendo otra cosa. Y viceversa. ¿No tendrá este hombre recambio en su partido? Porque ha acometido ya la campaña electoral y nadie se cree nada.

Darío Vidal

26/07/2007

 

       Tropezar de nuevo (27/09/2007 00:12)


Publicado: 26/09/2007


 

LA PISTA DE “MADDIE”


Prefiero un millón de veces que “Maddie” McCann esté viva a que esté muerta, faltaría más, porque no le deseo la muerte a nadie y porque era una criatura preciosa que merecía la vida. Pero los “avistamientos” de la pequeña se me antojan una maniobra de distracción de sus padres, que por cierto está dando buenos resultados. No en vano han contratado a los mejores estrategas del mundo mediático.

En poco tiempo la han visto dos súbditos británicos en un hotel de Marrakech y en una gasolinera cercana, y ahora parece habarla fotografiado una pareja española en la carretera de Zinat cerca de la ciudad santa de Xáuen. Dicen que en la gasolinera de la costa atlántica preguntó a su acompañante que “cuando volvería a ver a su mamá”, lo que resultaría inquietante de ser cierto. En la foto aparecida ahora en la prensa, tomada mucho más al norte y ya cerca de Ceuta, una borrosa carita rubia asoma del pañuelo que una mujer del pueblo lleva anudado a la espalda, mirando con ojos curiosos sin ningún sobresalto.

No parece razonable ese zigzag ni ese acercamiento al mundo en que se le está buscando. ¿No es un poco rocambolesco? ¿No parece más razonable ocultar y no exhibir a una niña raptada que está buscando ya hasta la Interpol? Es difícil adivinar el propósito de tales paseos, si existiesen. Pero los McCann han conseguido volver al punto de partida como querían y no dar por válidas las pesquisas y averiguaciones de la policía portuguesa del Algarbe en Praia da Luz. Ya no se habla de accidente ni ocultación.

Lo que sí parece cierto es que el tiempo juega en contra del hallazgo de la niña y que se está dando mucho margen a quien quiera borrar sus huellas. Alguien ha tirado el corcho demasiado lejos para desviar las miradas, mientras el párroco que dejó a Gerry y Katty las llaves de la iglesia para que entrasen al rezar a cualquier hora –al parecer tenían dificultad para hacerlo fuera del recinto-- ha manifestado que en su templo está todo muy claro y que allí no entra a investigar ni el santo nuncio.

Ojalá la traviesa, la movida, la hiperactiva, la preguntona, la celosilla, la “agotadora” Madeleine esté con vida, y ójala todos nos equivoquemos. Pero pido a Dios que se sepa qué ha sido de ella.

Darío Vidal

25/09/2007

 

       La pista de "Maddie" (26/09/2007 19:42)


Publicado: 22/09/2007


 

BAZAR DE TÍTULOS


Lo había escrito alguna vez cuando algunas universidades han decidido, por respeto a si mismas, actuar contra esos truhanes que expiden títulos por Internet a doscientos euros, para vestir vanidades, confeccionar “curriculos”, apabullar a crédulos, arropar a vagos, encumbrar caraduras, facilitar empleos, y estafar, en una palabra, “a todos los siervos de Dios”. Yo no espero nada desde este humilde rincón, ni confío en la difusión de lo que digo más allá de lo que alcanza la curiosidad del curioso internauta que da milagrosamente conmigo. Pero era evidente que no solo yo recibía los mensajes que me proponían doctorarme sin hacer el doctorado, lo que agrega un punto mas de desvergüenza a quienes preparan la tesis previo pago y por encargo de otro.

No sé si es obra de bergantes o de guasones porque la publicidad no engañaba. En lo que se refería a las supuestas universidades norteamericanas –no leí ninguna oferta de una española-- decía: “Si usted posee la formación que cree necesaria acuda a nosotros, y sin estudiar, sin exámenes ni pérdidas de tiempo, en un mes puede obtener el grado de licenciado o doctor por las más prestigiosas universidades no reconocidas....” ¿Quién podría acusar de estafa al que nos ofrece titulaciones en una “prestigiosa universidad no reconocida”? El juez podría confirmarnos que los promotores son unos redomados cínicos, pero no que nos hubiesen engañado más de lo que estábamos dispuestos a engañar a los demás.

Ya ven, por unos seiscientos euros podíamos colgar en nuestro despacho, por ejemplo, unos títulos surtidos de doctor en Economía, doctor en Filosofía y doctor en Derecho Internacional. Casi nada. El éxito era ya cuestión de pico, de fantasía y de puesta en escena. En unos pocos años, para no despertar más sospechas de las imprescindibles, podíamos hacernos con toda la “colección”: másters, licenciaturas y doctorados en Ciencias Químicas, en Física Cuántica, en Cirugía Cardiovascular, en Ingeniería Nuclear y pida usted por esa boca. Y para felicidad completa de nuestros estudiantes tardo-zapateristas, sin estudiar, ni examinarse, ni hojear un libro. El complemento ideal de nuestro competitivo bachillerato y nuestra docta Universidad, poblados de chicos con asignaturas pendientes mientras pugnamos por todos los medios para que no se cansen ni se estresen, facilitándoles exámenes trimestrales liberatorios de cada materia para que no sobrecarguen la memoria, al tiempo que Bruselas alerta del fracaso escolar español, y el Ministerio, del éxito de los estudios universitarios. La gran contradicción que no podría superarse aún con la contribución de toda la ingeniería filosófica acopiada en siglos de cultura, si no fuera por la astuta operación de márketing copiada de los inventores estadounidenses del bazar de títulos. Así se explica que de bachilleres lerdos e iletrados que escriben incluso palabras juntas, surjan esas lumbreras universitarias versadas en varias disciplinas.

Ahora vamos a ver si la Comisaría Política de Educación “vuelve sus ojos misericordiosos” a los estudiantes, que deberían ser su único objetivo, y se deja de lecturas partidarias para conseguir que aprenden, que compitan con los de otros países en plano de igualdad, mientras pone los medios para que no exista ese hiato entre lo que dicen en Bruselas y lo que afirma ella. Que si no valemos para Europa no aprovechamos para nadie.

Darío Vidal

22/09/2007

 

       Bazar de ttulos (22/09/2007 16:16)


 

EL CIRCO DE LOS MAC CANN


Con los padres de Madelein Mac Cann hemos ido desde la condolencia, la compasión, la solidaridad, la simpatía y la oración, al estupor, el desconcierto, la perplejidad y el rechazo. No sabemos si son lo que nos parecían entonces o si lo que nos parecen ahora pero nos sentimos confusos. Y también sorprendidos por que el primer ministro británico el señor Brown les haya “prestado” a su jefe de prensa y que hayan contratado al abogado más caro del Reino Unido para que les defienda. Tal vez eso tiene que ver con que el padre de Madelein iba a ser llamado por el primer ministro para que integrase en un segundo escalón de su gobierno. Aunque no sé si la Sanidad justifica tan grandes dispendios económicos y de imagen.

Pero de momento parece que se han producido contactos entre los gobiernos de Londres y Lisboa, y por ahora no tendrán que regresar a Praia da Luz, ni la policía lusa va a volverles a interrogar siquiera a distancia. ¿A qué se debe esa mudanza en poco más de cuarenta y ocho horas? Hasta el Ministerio del Interior ha enviado sus agentes y sus perros sabuesos, con objeto de que esta pareja de médicos, al parecer bien relacionada, no estuviese a merced del capricho y las arbitrariedades de una policía tercermundista y dictatorial. ¿Imagina alguien la historia al revés? ¿Hubiera permitido la Gran Bretaña que hubiesen entrado policías en el país para investigar un caso parecido?

No han tenido bastante con que los restos orgánicos obtenidos se hayan analizado en laboratorios ingleses, ni con que hayan detectado que la sangre y los fluidos personales de la desaparecida porten su mismo ADN el mismo que impregna sus vestidos y sus juguetes. No basta. Al muy poco tiempo, no se sabe quien insinuó que los exámenes no eran definitivos, estaban incompletos y podían pertenecer a otra persona. Si ese informe se hubiese encomendado a cualquier otro país es fácil adivinar que hubiese pasado.

Como el jefe de investigación, un profesional con formación, prestigio y experiencia de años en Portugal no ha variado en lo más mínimo su opinión sobre los hechos, mientras se iba modificando la versión inglesa, los abyectos “tabloides” británicos han querido cargar la culpabilidad de este crimen al jefe de la investigación que, según dicen, es un mafioso y “capo” de cierta organización de pederastas raptores de criaturas. Y además es un tipo rechoncho, bajito y calvo, con “look” poco anglosajón al parecer, pero no muy diferente al de los moradores de Israel, Malta, Palermo, Marsella y Barcelona. ¡E Inglaterra!

Pero es que el hombre, que es muy largo, ha encarecido a su equipo objetividad y no confía en el dolor de los que representan dolor, ni de los que en vez abandonarse a su pena se ocupan de su imagen, ni de los padres que tardan cuarenta minutos --un montón de kilómetros de huida con un niño-- a presentar la denuncia de su desaparición a la policía, ni de los que anteponen dar la noticia a la televisión de su país a la eficacia de la búsqueda, ni de los que tienen que pedir las llaves de la iglesia para poder rezar (?), ni de los que exhiben el muñeco preferido de una niña desaparecida –que huele a muerto después de varias lavadas injustificadas-- como la madre de Madelein.

Tampoco nosotros podemos creer en ese circo y sentimos un hondo dolor por una niña preciosa a la que nadie llora.

Darío Vidal

21/09/2007

 

       El circo de los Mac Cann (22/09/2007 01:38)


Publicado: 21/09/2007


 

EL RECURSO DE LO MÁGICO


Cuando las cosas no ruedan bien solemos, si es preciso, asociarnos con el diablo. Todos conocemos casos de enfermos desahuciados que han viajado a Francia a someterse a un tratamiento y han estado en Lourdes. Tengo una cultísima amiga gallega que cuando se abate una desgracia en la familia o estima que se halla bajo la influencia de una mala racha, se apresura a purificar su hogar practicando sahumerios, colocando pocillos de agua bendita en los rincones más recónditos de la casa y rezando las oraciones adecuadas.

Personalmente no hallo en mí ningún poder capaz de defenderme del mal fario, aunque es posible que si viese seriamente amenazada la vida recurriera a los magos, las hechiceras y el brazo incorrupto de Santa Teresa. Quiero decir con ello que contemplo con todo respeto esas actitudes porque son humanas y “nada de lo humano me es ajeno”, aunque reconozca que no soy supersticioso porque trae mala suerte, como decía aquel pícaro. Así es que, en favor de la esperanza, hago de ida y vuelta el chiste aquel del montañero de fe dudosa, y me agarro a la ciencia cuando espero en Dios, y me aferro a Dios cuando dependo de la ciencia. No se si lo recuerdan: estaba a punto de despeñarse por un acantilado de roca, rugiendo el huracán y asido de una ramita que crujía a punto de desgarrarse, cuando oye una voz poderosa. No temas, suéltate y reza, que un ángel del Señor evitará tu caída”. Y el montañero musita con un hilillo de voz: “Gracias ¿pero no hay alguien más cerca con una cuerda?”

Figúrense en qué tesitura se hallaría el ingeniero aeronáutico tailandés al que esta semana se le ha caído por segunda vez el mismo aparato. ¿Pero tu eres ingeniero o qué eres? --le diría su patrón. Y la tripulación, lo mismo. Y el pasaje. (“¿Para qué unidad es la lista de embarque? Si es para el Aurora que no cuenten conmigo”) Y el hombre que había dirigido los dos chequeos exhaustivos de los elementos aerodinámicos, la aviónica y los instrumentos, sin hallar explicación a aquellos desplomes, comenzó a pensar en procedimientos alternativos. Y halló la solución. Tan la halló que esta semana despegó, voló y aterrizo el malhadado avión --nunca mejor calificado-- sin daños ni sobresaltos. Como siempre en estos casos, se dice que va a consultarse con la almohada y resulta que se consulta con la chica, la fiel esposa, el abuelo, un tío anciano que es como un padre y las personas que pueden aportar, si no ciencia, sabiduría, que está un palmo por encima. Y halló la respuesta en los arcanos de la memoria colectiva. Para mi que el ingeniero en cuestión no practica el budismo theravada, tan respetuoso con la vida, y que sus antepasados debieron abrazar el Islamismo o viven anclados en alguna forma de animismo más primitivo, pero el caso es que alguien le recordó que no había puesto su avión en manos de las fuerzas telúricas como habían hecho siempre al botar o reflotar sus barcos de pesca. De modo el ingeniero se puso a la tarea, degolló dos cabras –por eso supongo que ha de ser musulmán-- y pintó con su sangre parte del fuselaje.

Aplacadas las iras de los seres sobrenaturales --a los que imaginamos tan puntillosos como nosotros-- el pájaro de fuego surca los cielos desde entonces gracias a dos víctimas inocentes, desconocedoras de su escondido poder tecnológico.

Darío Vidal

20/09/2007

 

       El recurso de lo mgico (21/09/2007 17:09)


Publicado: 19/09/2007


 

COLORANTES HIPERACTIVOS


Lo que faltaba. Unos investigadores británicos acaban de descubrir que un par de colorantes alimenticios –un malva y un no sé qué-- ponen a los infantes como motos. En cuanto ingieren un pastelito o un caramelo con trazas de ellos, se suben por las paredes.

No sé cómo ha trascendido pero el caso que los responsables del centro se han apresurado a mitigar la alarma asegurando que no son tóxicos ni tienen efectos nocivos pero que van a investigarlos. Y ya huele raro que un producto recién comercializado tenga esos efectos secundarios. ¿Es que no había ya en el mercado otro malva y otro no sé qué, que permitiese a los de la bollería industrial aviarse sin acabar con las generaciones que vienen?

Pero eso casi es lo de menos. Lo de más es que disminuye notablemente la atención. Y eso es un torpedo en la linea de flotación de los escolares.

Los docentes saben que los niños están perdiendo la curiosidad y la capacidad de interesarse por las cosas, no digamos ya las más abstrusas y difíciles y que los más pequeños pierden el hilo incluso con los cuenta-cuentos. Las clases de una hora son ya cosa del pasado; algunas no llegan a la media. ¿Qué se puede meter en una cabeza infantil, y lo que es peor, en un cerebro adolescente, si cuando el profesor ha concluido el planteamiento, los alumnos se han quedado sin fósforo para la exposición o sin curiosidad para saber en qué para la cosa?

Eso de concentrarse es un esfuerzo insufrible y costoso. Nuestras pautas de comportamiento sustentadas en el goce, se aproximan más a la distracción. Y a aprender, estudiar y adelgazar sin esfuerzo. Las apelaciones de nuestro mundo no permiten que nos centremos en nada. Y desde que la televisión ha ido extendiéndose por todos los rincones del planeta y no se pide a los escolares que memoricen siquiera la tabla de multiplicar o que los estudiantes de secundaria aprendan la fórmula de la superficie del triángulo o el volumen del cubo, a los chicos no les suenan los nombres de los reyes ni el curso de los ríos de Europa, ahora que somos tan europeos.

Sé que estoy haciendo un discurso de abuelo Cebolleta y lo deploro, así es que me retiro. Pero si siento como un peligro la creciente hiperactividad de los chicos --dispersa, alocada y sin meta--, me da más miedo la incapacidad de fijar la atención y de grabar datos esenciales en el cerebro de los que van llegando. Y más por una cuestión de colores.

Darío Vidal

19/09/2007

 

       Colorantes hiperactivos (19/09/2007 23:17)


Publicado: 18/09/2007


 

RUMORES NOCTURNOS


Mi perrita tibetana tiene miedos nocturnos. Sus ocho meses de energía y curiosidad desbordante se vuelven todos cautela cuando anochece y empieza a percibir rumores y sonidos que no ubica adecuadamente. En cuanto se apagan las luces de la casa, toda ella es desazón, sobre todo si en lugar de recluirme en el dormitorio voy de una pieza a otra en busca de un periódico o en demanda de un libro. Entonces le acometen todos los temores porque se siente investida de una tarea que no cabe en su breve cuerpo de shi-tzú. Asume la misión de velar por mi, de modo que de nada sirve que pretenda llevarla en brazos, o que le susurre en voz baja palabras tranquilizadoras. Mira para un lado y otro del oscuro pasillo gruñendo amenazadora, tuerce hacia el recibidor, regresa, otea el salón, inspecciona la biblioteca, se vuelve hacia mi, tensa y crispada, y me mira como preguntando: bueno, y ahora ¿qué hago?

Ella, que es de natural traviesa como corresponde a su corta edad, pero tan dócil y apacible, se torna seria, concienzuda y agresiva al sobrevenir la noche. Está trabajando y no se permite ninguna negligencia. Es una actitud nueva que muestra el peso de la responsabilidad y del deber. Antes me parecía dotada de una razonable presencia de ánimo y hasta un punto audaz; ahora recela de todo. Tendré que preguntarle al psicólogo porque tal vez se trate únicamente de una manifestación del temor a la oscuridad que aqueja a todos los niños. Ella, con ocho meses –cinco añitos al cambio-- tiene probablemente los mismos miedos que yo a su edad. Y sueña. Como yo entonces. Aunque dudo que le atormenten los demonios, las brujas y los ogros como a mi. No sé qué pasará por su mente virgen de cachorro, por su cabecita blanca de ángel peludo, pero cuando no logro tranquilizarla después de ese estrés crepuscular, descarga su inseguridad y su tensión en la duermevela, con gruñidos en todos los tonos y tesituras y a veces, cuando apenas acabo de trasponerme, me devuelve a la realidad con un aullido agudo, cortante y crispado que me aúpa a dos metros de altura, con los dedos engarabitados como para asirme al techo. Pero no puedo reñirle porque veo que está dormida.

Ha conseguido, como una amante, que no me vaya de la habitación, que no trabaje de noche y de paso, que descubra la gama infinita de los sonidos nocturnos, sobre todo los que le sobresaltan. Se abren y cierran balcones, se activa el extractor del garaje vecino cada vez que se abre la puerta, hay un reloj de pared en alguna parte que da las medias y las horas mientras los vecinos se oponen a que suenen en los campanarios, alguien trastea en una cocina, cierto matrimonio deja escapar a techos el rumor de una discusión --Dios quiera que no pare en puñaladas y arreglen todo honestamente en la cama--, un insomne ve la TV y suenan varias radios a distinto volumen, algunas ocupadas por las consultas de corazones solitarios hasta la madrugada. No se oyen las de música clásica por ningún lado. Y casi todos los días, a las cuatro de la madrugada, oigo el vuelo ronco de un bimotor antiguo, tal vez del Ejercito, camino de no sé dónde. A veces desearía uno hacerse amigo del Diablo Cojuelo y “destapar lo hojaldrado del pastelón de Madrid” para ver vivir tantas vidas.

Oigo un ronroneo en la alfombra y un profundísimo suspiro. Esta chica se ha dormido.

Darío Vidal

18/09/2007

 

       Rumores nocturnos (18/09/2007 23:36)


Publicado: 17/09/2007


 

LOS COLUMPIOS DE FIRMAT


Se han producido ya milagros. Han comenzado a registrarse curaciones sin que nadie sepa a quien agradecer los favores, porque los hechos no se ha atribuido ni a Dios ni al diablo. Y centenares de personas viajan –no se puede decir por hoy que peregrinen-- a Firmat, una población de veinte mil habitantes próxima a Rosario, provincia de Santa Fe en la República Argentina.

Una desolada explanada urbana de Firmat se ha convertido en plaza y la Municipalidad ha instalado tres modestos columpios en su centro. Nada raro y mucho menos sorprendente, hasta que el columpio del centro comenzó a mecerse alegremente a las pocas horas de su instalación, como el badajo de una campana de fiesta. Aunque en ocasiones se para, y otras se suman a la fiesta los columpios laterales. Los santafesinos se desplazan a ver el prodigio, la Iglesia se inhibe cautelosa del fenómeno que además no aparece vinculado a ningún ser sobrenatural y algunos firmatanos aseguran que en ese columpio del centro murió desnucado un niño hace años. Claro que, se si ponen a hacer memoria, reparan en que nunca jamás había habido columpios –hamacas como les dicen allí-- ni tampoco niños en aquel descampado.

Ahora no es como antes. A través de Internet se pueden leer los comentarios del periódico local, las opiniones en la radio de los observadores confusos y las imágenes de la TV y de los teléfonos móviles colgadas en la red. Y se ve. De pronto el juguete pendular se detiene y puede permanecer inmóvil durante horas hasta que se arranca de nuevo solo o en compañía, de día o de noche, ante el pasmo y la general turbación. Físicos, matemáticos, psicólogos y parapsicólogos han debatido la cuestión, y el alcalde ha hecho clausurar el recinto con una pequeña verja para que los curiosos no interfieran el fenómeno. En uno de los vídeos se puede ver cómo un operario municipal observa concienzudamente el fenómeno y detiene completamente el columpio. Al cabo de un par de minutos comienza a percibirse como un hormigueo creciente en las cuerdas y poco a poco vuelve a moverse hasta alcanzar la misma intensidad. Hace unos días robaron el del centro, el más activo, pero la Municipalidad lo repuso inmediatamente y continuó balanceándose.

Naturalmente han vuelto a enfrentarse la mente lógica y la mente mágica y mientras unos atribuyen los hechos a las fuerzas sobrenaturales, otros piensan en fenómenos magnéticos, en campos gravitatorios y fallas tectónicas. Aunque no es poca objeción que no afecten por igual a los tres columpios.

Hay que confiar en que nadie sepa nunca el origen de los hechos. Estamos tan fatigados de buscar siempre las razones de las cosas --y de que nos las descubran incluso antes de interrogarnos por ellas--, que exigimos espacio para el misterio. A veces es más tranquilizador pensar que Dios nos castiga con un empeoramiento del tiempo a causa de nuestros pecados, que aceptar que se ha producido un cambio climático originado por la desaparición de la capa de ozono y el consiguiente calentamiento del Planeta. En el primer caso por lo menos nos queda el recurso de rezar.

Darío Vidal

17/09/2007

 

       Los columpios de Firmat (17/09/2007 18:49)


Publicado: 15/09/2007


 

LA MORAL NO ESTÁ DE MODA

La moral no está de moda. Es una cosa anticuada, rancia, obsoleta y “démodée”. Una antigualla. Opinar que alguien tiene principios morales equivale a decir que es “un capillitas” como dicen los sevillanos, un tío de horasantas, un devoto, un beato, vaya. Pero la conciencia ética sólo roza tangencialmente el sexo o el robo. Cuando, siendo niño, iba a cazar con mis tíos asumiendo el papel subordinado e imprescindible de alegre morralero triscador, golopante y husmeador, igual que un gozquecillo, uno de ellos decía algo así como “qué os parece ¿lo dejamos ya por hoy?” y todos asentían con rara unanimidad. Si no hubiese sido así, alguien habría tenido que suplirme llevando las piezas cobradas, aunque no eran muchas: una para cada uno; a veces dos y muchas veces algo menos. Pero eso se solucionaba regalándole la propia al que peor suerte había tenido, esperaba un invitado, o miraba el resultado con mayor decepción.

El resto se echaba en bromear, reír y comentar, en torno a una fogata que nunca quemaba los bosques, los lances de la jornada mientras se comían unos chorizos a la brasa, un poco de adobo de cerdo taz vez, unas aceitunas y unos gajos de cebollas dulces con sal, con espaciados y burbujeantes tragos de la bota. Era el juego por el juego disputándoles el almuerzo a los zorros. Otra cosa distinta iban a ser los ametrallamientos con armas automáticas, el prurito de cobrar decenas de piezas al paso, mientras un escopetero recargaba las armas humeantes y al rojo, en un bárbaro ejercicio de exterminio. Es un ejemplo sencillo de lo que nos ha llevado al punto en que hoy estamos. Hoy queremos afirmarnos matando, destruyendo, aniquilando. Qué rara especie la nuestra y qué enemiga de sí misma.

Pero nadie se atreva a decir que ese comportamiento va más allá de lo que al hombre le está permitido y que rebasa las atribuciones que le da la Naturaleza. Ninguno pretenda decir que esas actuaciones contravienen la moral. Nadie parece relacionar estos hechos con la extinción de las especies, sobre la que estos días se han dado cifras alarmantes. Y no lo hacen por el optimismo reflexivo que llevó a James Lovelock --¿recuerdan “Gaia”?-- a confiar en la capacidad de la Tierra para autorregularse como un organismo biológico autónomo. No lo hacen porque ni siquiera se lo han planteado.

El zoólogo Edward O.Wilson supone que en este siglo desarrollaremos “una ética que nos permita disminuir gradualmente la población”, pero da la impresión de que salvo China, la India e Hispanoamérica no tienen entre sus primeros objetivos la reducción de la natalidad. Así es que nuestra perspectiva actual nos aboca al hambre e incluso la sed, dejando aparte las consecuencias indirectas de esas carencias. Pese a ello Alan Weisman asegura que “la vida triunfa siempre al final”. Lo que cabe preguntarse es qué clase de vida. La extinción de los dinosaurios no acabó con otras formas de vida y el autodenominado “homo sapiens” puede no estar en los planes de futuro, ya que es el primer enemigo de la Vida. Digo esto porque el mismo Weisman, al final de su ensayo “El mundo sin nosotros” que está siendo un best-seller en el mundo anglosajón, concluye preguntándose “si la vida del ser humano va a ser parte de ese triunfo o vamos a acabar sucumbiendo en esa gran extinción que está siendo provocada por nosotros”.

Darío Vidal

15/09/2007

 

       La moral no est de moda (15/09/2007 18:33)


Publicado: 12/09/2007


 

EL RECUERDO O LA CONCORDIA


El Príncipe de Asturias de la Concordia ha sido este año para el Museo del Holocausto de Jerusalén, en competencia con otras instituciones como Democracia de África. Pero sin quitar ningún mérito al primero ni rebajar la vesanía maníaca de los “nazis” que está sobradamente contestada y justamente vilipendiada por todo el mundo, el Holocausto no corre el riesgo de olvidarse mientras un solo hebreo conserve la memoria y el “lobby” judío americano controle decenas de periódicos, cadenas radiofónicas y las principales agencias internacionales de noticias.

Lo que no resulta tan fácil es prestar atención al movimiento por la democracia en África, título muy noble pero excesivamente retórico, pienso, mientras los africanos son en su mayoría hordas empobrecidas, analfabetas y, lo que es peor, hambrientas. Que los pueblos y los individuos deprimidos se representen y decidan por si mismos es, sin duda, uno de los mas nobles empeños de las sociedades desarrolladas, pero no rebasa el horizonte de la utopía y en ocasiones del sarcasmo. Por eso, independientemente de su aplauso en los medios y su oportunidad propagandística, resulta más urgente acudir en auxilio de ese continente que se desangra a nuestro lado. Israel tiene toda la fuerza y todos los medios para evocar su pasado, pero África no tiene modo de afrontar el presente si no es mendigando, como si no tuviese derechos y careciese de dignidad.

Tal vez el pueblo judío, desde su opulencia, pudiera destinar parte de su atención y sus presupuestos a los que sufren la opresión y las vejaciones que él conoció y a recordar a los que con ellos compartieron el martirio, pastores, sacerdotes, gitanos, tarados y lisiados. ¿A qué clase de concordia se refiere el jurado del Premio Príncipe de Asturias? No será a la piedad con que los sionistas tratan a sus vecinos musulmanes, aunque tampoco ellos sean inocentes. Ni al uso que hacen de las odiosas bombas de racimo o al armamento por valor de miles de millones con que les obsequia el gobierno de los EE.UU cada ejercicio.

Es cierto que existen hombres justos y buenos en ambos lados que merecen la admiración y el respeto de todos, porque es muy difícil ser comprensivo y ecuánime viviendo la desgracia, y ahí está el benemérito Daniel Baremboim y sus músicos solidarios y ejemplares. Pero esos no alientan el odio de la memoria trágica diciendo que pretenden la concordia.


Darío Vidal

12/09/2007

 

       El recuerdo o la concordia (12/09/2007 18:15)


 

TENDENCIAS POLÍTICAS



Aquello del líbero arbitrio que tanta guerra dio a los teólogos está resultando que no pasa de ser un espejismo. Y ahora que los penalistas se rien de Lombroso porque suponen que las facciones no delatan al criminal, ahora precisamente la neurología y la genética sugieren que vamos por la vida como juguetes teleguiados. Hace no más que unos meses me parece recordar que la revista “Science” aseguraba que alguien había dado con el gen de la criminalidad. Ayer nos enteraban los periódicos de que un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York dirigido por David Amodio acaba de publicar en “Nature Neuroscience” que ser de izquierdas o derechas es consecuencia de una diferente organización neurológica del individuo. O sea que, para resumir, hay cerebros rojos y azules, de izquierdas y de derechas, o progresistas y conservadores para decirlo más suavemente.

Los que se consideraban “progres” en el estudio son más flexibles, más receptivos a los cambios, aceptan las posturas ambiguas y pueden tener cierto grado de irresponsabilidad; por el contrario las “gentes de orden” muestran cierta pereza para cambiar de postura, tienen mayor apego a sus juicios morales y suelen ser más concienzudas. De modo que en un régimen totalitario pueden hallarse en la cárcel por cuestiones ideológicas unos u otros no por razón de una acción volitiva sino por ciertas diferencias congnitivas. Y cuando esa diferencia puede llevar incluso al paredón por fidelidad a un mandato interior incoercible, hablar de libertad personal resulta, como mínimo, abusivo. Aunque los pesquisidores estadounidenses dejan una ventana abierta a la esperanza en la libertad cuando aseguran que la ideología depende de la naturaleza, la cultura y la educación, esto es de la genética y la experiencia.

Pero decir eso es como no decir nada. Eso ya lo sabíamos. Y sabemos que en la pubertad anidan los rebeldes y en la madurez los conformadizos. Por eso con la edad se cambia de actitud y alguien ha dicho que el que no es de izquierdas a los 20 años no tiene corazón y el que lo es pasada esa edad, no tiene cerebro.

Darío Vidal

11/09/2007

 

       Tendencias polticas (12/09/2007 03:41)


Publicado: 03/09/2007


 

540 CADÁVERES


No sé si ustedes lo saben pero este verano hemos perdido quinientos cuarenta compatriotas, quinientos cuarenta convecinos, quinientos cuarenta seres humanos de todas las edades incluidos bebés. Todos en la carretera que es como una guerra.

Ni carnet por puntos, ni control de alcoholemia, ni radares de velocidad, ni garambainas. Hemos acumulado más difuntos que el año pasado. Pero ha sido todo un éxito. El inefable y fotogénico director general de Tránsito, don Pere Navarro, que ha aprendido las mañas de los políticos, ha dejado tamañito a su predecesor don Miguel Muñoz asegurando que la campaña ha sido todo un éxito –pese a la moderada circulación que ha consentido el clima desigual-- y que podía haber sido mucho más. Las campañas de Tránsito – no de Tráfico que quiere decir negociar-- son lo mismo que las elecciones para los políticos, que todos las ganan siempre.

Los “carrozones” que conocieron el Ejército recordarán lo que significa un batallón: cuatro compañías de armas y una de estado mayor y servicios. Pues bien, durante este estío se han quedado en nuestras carreteras cuarenta personas más de las que constituyen esa unidad táctica. Si en Afganistán o en Iraq se nos hubieran ido otros tantos militares –que Dios no lo quiera-- habría habido una crisis de gobierno y el eco de la catástrofe en la prensa escrita y radiada no nos consentiría reparar en ninguna otra cosa. Sin embargo entre nosotros esa realidad forma ya parte de la rutina.

Imaginen una carnicería diez veces mayor que la del transporte aéreo de Trebisonda en que perdieron la vida los cincuenta oficiales y soldados que eran repatriados hacia España, también aplastados, también mutilados, también desfigurados, también desmembrados, también quemados muchos de ellos entre un amasijo de hierros. Y supongan que alguien saliera a decir que aquello era un éxito en lugar de tener la dignidad de dimitir.

Es demasiado seria la labor que tienen encomendada para actuar con esa culpable frivolidad. Quien no esté a la altura de la tarea que le compete, que se vaya.

Pero no son culpables únicamente los funcionarios de la DGT. Para empezar Obras Públicas debería hacer transitables todas las carreteras. Hace un mes decían cínicamente que las carreteras secundarias eran las mas peligrosas. Claro ¿no será el firme? ¿Y como pueden decir los responsables que se extreme la prudencia en los “puntos negros”: a quien deben su existencia? ¿Quién pone los carteles de “Peligro derrumbamientos”? ¿Y los ingenieros que se curan en salud señalando kilómetros de carreteras de Castilla con lineas continuas?

Luego hay que imponer la cortesía como parte de la Educación Vial con sanciones no necesariamente pecuniarias, pero también con refuerzos positivos, además de apelar a la colaboración de todos solicitando ideas y encuestando con humildad, que a veces despreciamos el caudal de imaginación y de sentido común que atesora la gente, naturalmente desbrozando las ideas inservibles.

Y después, sólo después, leña al mono con los inútiles, los imprudentes, los listillos, los insolidarios, los egoístas, los drogatas, los borrachos y los homicidas, que también los hay. Pero solo después.

Darío Vidal

03/09/2007

 

       540 cadveres (03/09/2007 20:29)


Publicado: 01/09/2007


 

LIBROS CAROS


Hablábamos ayer de la ministra Mercedes Cabrera y su potente lenguaje

y hoy no tenemos mas remedio que plañirnos del precio de la enseñanza, aunque se asegure que la primaria es gratuita. La enseñanza primaria puede serlo pero los libros que los niños necesitan no. Además la enseñanza primaria va precedida de la preescolar, que no lo es, y luego llega el bachillerato que ya no se llama así y los estudios superiores, que tampoco los regalan. De modo que sólo un segmento de esos largos años de formación corren a cuenta del Estado. Pero para llegar ahí hay que pagar, y para seguir escolarizándose después, también. Es como si la Seguridad Social se responsabilizase de las intervenciones quirúrgicas pero no de abrir la barriga a los pacientes, ni de darles el pespunte para zurcirles el bandullo luego. El caso es que operarse resultaría gratis, pero la operación carísima.

Pero hay más: esa supuesta gratuidad no reza ni siquiera durante el breve tramo gratuito, para los libros de texto. Al revés que en otros países, no solo los libros de texto no están exentos de IVA o gozan de un impuesto reducido como aquí se pretendía, sino que de año en año suben de precio sustancialmente. Sucede como con la política de incentivos a la natalidad inspirada en la generosa dádiva de dos mil quinientos euros por cada niño nacido. Dos mil quinientos euros para toda la vida, sin jardines de infancia, sin becas, ni ayudas, ni otro género de apoyos del Estado, que pretende alentar el entusiasmo de los padres sin tomarse la molestia de calcular cuanto cuesta un niño los primeros años de vida.

Pero no vamos a distraernos con estas consideraciones que atañen al Ministerio de Educación solo en parte, aunque no sea pequeña. Un matrimonio con dos niños de seis y cuatro años que van a cursar primer curso de Primaria y segundo de Infantil respectivamente, acaba de pagar por los libros 300 euros, que para sus abuelos son 50.000 pesetas, aparte de los que el Ministerio les facilita gratuitamente: unos y otros, libros de fichas que ya no aprovecharán a otros niños.

Y esto nos plantea una cuestión similar a la de la promoción de la natalidad. ¿Quién puede adquirir, con estos estímulos, el hábito de leer y cómo es posible despertar el interés por la cultura? Con esas políticas –o esa falta de política-- continuaremos siendo, durante muchos años más, unos analfabetos iletrados por más de que en este país sigamos editando más títulos que en ningún otro, aunque, eso sí, con las tiradas más bajas del mundo. Por eso el que lee, lee: lo lee todo. Pero el Ministerio de Educación no ha conseguido nunca atraer a nadie a la lectura.

¿Cómo puede haber científicos si no hay lectores, y cómo es capaz de decir doña Mercedes que tenemos una investigación “potente”?

Darío Vidal

01/09/2007

 

       Libros caros (01/09/2007 01:18)


Publicado: 31/08/2007


 

LO POTENTE


Lo he escuchado con frecuencia los últimos meses y hoy mismo acabo de oírselo a la ministra de Educación y Ciencia refiriéndose a la participación de científicos españoles en la investigación ártica, en un programa de la SER. Quería desmentir la aprensión, hasta aquí desgraciadamente fundada, de que la participación de nuestro país en la pesquisa científica es irrelevante y entonces doña Mercedes ha manifestado que, en contra de lo que pueda pensarse, la investigación en España es muy potente.

Desde ese momento me ha sido imposible concentrarme y no he sido capaz de seguir su discurso. No me ha dado tiempo a valorar si su afirmación era o no cierta. Me he quedado en el adjetivo. Llevamos tiempo oyendo decir de un bailaor tiene una danza potente y hasta que la obra de un escritor es potente, por no hablar de la potente delantera estelar del Barça. Pero nunca pensaba escuchar a una ministra, sobre todo si era de Educación, que fuera potente algo que estuviese por debajo de un motor a reacción o una bomba de mil kilotones.

Cabría desear que nuestros científicos fueran prestigiosos, que fueran internacionalmente reconocidos, que fueran solventes, que fueran geniales. Pero no los imagino potentes, salvando el criterio de sus santas esposas. Y lo mismo cabe decir del bailarín que puede desbordar arte, sensibilidad, pasión o delicadeza, como el escritor capaz desvelarnos los entresijos del alma humana y nos parece asombroso, sorprendente, emotivo o maravilloso pero en ningún caso potente. Acaso la delantera del equipo de nuestra preferencia puede ser inteligente, arrolladora, impetuosa, incluso devastadora en sus ataques y considerarla “poderosa”, pero no potente. Entre otras cosas porque potente no quiere decir nada: potente es el que puede. Y los escolásticos oponían en su jerga académica la potencia --la “capacidad de”-- al acto --o sea al hecho consumado-- que es lo que realmente tiene algún valor.

Y si la ministra de Educación y Ciencia califica alguna cosa de potente, aunque sea la investigación en España, hay que sentirlo por los investigadores y por la miseria léxica de la señora ministra. Es como si la ministra “hablase” con faltas de ortografía. De ahí para abajo ¿qué se puede esperar?

Nos hallamos en una nueva fase de empobrecimiento del idioma y de idiotización de los hablantes, esta vez auspiciada desde el propio Ministerio de Educación.

Darío Vidal

31/ 08/ 2007

 

       Lo potente (31/08/2007 12:33)


Publicado: 30/08/2007


 

SUTILEZAS JURÍDICAS


Los profesionales tienen su lenguaje para iniciados, su jerga críptica y su arcano. Lo tienen los economistas, los abogados y los médicos. Tan pronto como una profesión se desprende del modesto ropaje que utiliza en sus primeros pasos para entenderse, emprende la construcción de su muralla china con objeto de impedir el acceso de los profanos, elaborando un idioma para no entenderse. Hasta los gramáticos estructuralistas dieron en la pedantería de cambiar la terminología de su disciplina para que los profanos nos quedásemos sin sujeto, verbo y predicado. Fue el colmo de la arrogancia y el expolio. Y como nombrar las cosas es poseerlas, nos condenaron a la ignorancia al someternos a la mudez.

En ese mismo principio se fundamenta la argumentación técnica ya desde los romanos y los legos llegamos a maliciar que la palabra está concebida para no entenderse aunque se insista en que “hablando se entiende la gente”. Y no hay tal. La gente no entiende que un maltratador con una orden de alejamiento pueda acercarse al objeto de su encono, y por qué razón vuelven a la calle los paidófilos --no “pedófilos” que es otra cosa--, y salgan en libertad los violadores, y no se pueden tomar medidas contra quien amenaza, amaga e intimida porque “todavía no ha hecho nada” aunque se tenga la certeza de que lo hará, como termina sucediendo.

De la supuesta magia de la palabras brotan también las argucias de procedimiento, los protocolos, según los que deben ser hechas las cosas. Está bien por ejemplo la presunción de inocencia pero cuando alguien descubre en flagrante delito al homicida no hay por qué suponerlo inocente como viene sucediendo aquí. Ni dilatar el proceso por razones de procedimiento. Dicen los juristas que la diligencia en la aplicación de la Ley forma parte de la Justicia.

Pero aquí, si nos pesó la dictadura sigue pasándonos su ominosa resaca, la convalecencia del franquismo: el temor de unos y otros partidos a que les tachen de fascistas. Por eso el gobierno, sea del signo que sea, extrema las cautelas y hace unos remilgos que no usan nuestros vecinos. Y de ese modo hemos seguido aguantando no solo la muerte, el terror y la extorsión de la ETA sino la burla de Batasuna bajo sus sucesivas “franquicias” y ahora la rechufla de ANV que es lo mismo, mientras algunos leguleyos se enzarzan en querellas bizantinas sobre si la no condena del terrorismo significa o no un apoyo al ejercicio de la brutalidad, y si coincidir en ciertas militancias fuese casual como pertenecer a un club.

Habrá que decir las cosas por su nombre, pese a quien pese, y apear las sutilezas del lenguaje procesal y llamar asesinos a quienes se conjuran para asesinar, y cargar la parte alícuota de culpa a los que encubren, disimulan, conviven, toleran y compadrean con los criminales sin padecer vómitos. La sabiduría popular advierte con su habitual crudeza que “puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija”.

Darío Vidal

30/ 08/ 2007

 

       Sutilezas jurdicas (30/08/2007 04:41)


Publicado: 28/08/2007


 

DÍAS SIN UMBRAL


Cuando Paco Umbral se ausentaba de su columna por vacaciones nos sentíamos un poco huérfanos hasta su regreso. Enrique Jardiel Poncela escribió un hilarante ensayo bufo titulado “La mujer como elemento indispensable para la respiración” en el que demostraba a su manera que sin la presencia de las mujeres, los hombres morirían por asfixia. Pues bien, Paco Umbral se había convertido en un factor imprescindible para seguir respirando. Ácido, socarrón, provocador, iconoclasta y renovado siempre como la brisa, esperábamos cada jornada el regalo de su prosa en la última de El Mundo antes de adentrarnos en la tripa del periódico para enfrentarnos a las miserias y el horror de este planeta desquiciado con una pizca de ánimo. “Los placeres y los días” eran el umbral de la mañana, unas veces arco del Triunfo y otras escotillón de la poterna pero siempre el acceso a una nueva esperanza, a un nuevo amanecer. Y pienso que sin el viático de sus palabras será muy difícil atreverse con el camino.

No fui amigo de Paco Umbral como lo fui de Jaime Campmany o de Cela, o por mejor decir, no lo fue mío porque no tuvo ocasión de conocerme y elegirme, mas si no me honré con su amistad sí le otorgué la mía, que eso es lo que tiene de bueno --y también de malo cuando te odian sin saber por qué-- escribir en los papeles.

Conocí a Francisco Pérez Martínez, Paco Umbral, durante una entrevista para mi periódico y volví a verle tiempo después, por azar, en el bar del Hotel Palace de Madrid un día de otoño. Nos saludamos y departimos un rato de nada, hasta que pretexté un quehacer urgente y me despedí. Entendí que no me había reconocido y no merecía la pana hablarle de nuestra charla de Barcelona ni de la común amistad con César González Ruano, a pesar de su actitud amistosa y cordial matizada por aquel rictus de amargura muy anterior a que se postulase para la Real Academia. Tenía tantos devotos como detractores, pero como no debía nada a nadie hablaba de lo que quería con la insolencia de la libertad y eso es algo que no disculpan nunca los esclavos. Tal vez por eso, la Academia, tan sutilmente entretejida de servidumbres y favores, fue injusta con él. Pero a la postre, el postergado no fue él, sino que la excluida ha sido la propia Academia. Eso es lo que tiene la sinrazón.

Lo cierto es que a buena parte de los españoles, que esperábamos su regreso de las vacaciones, nos faltará desde hoy mismo un hito, un amigo y una referencia cuando el periódico traiga una noticia que nos conmueva o nos divierta. Y nos hallaremos vacíos cuando al preguntarnos “a ver qué dice Umbral de todo esto” reparemos en que Umbral ya no está, no existe, no regresará nunca más. Y nadie mitigará nuestro desconsuelo.

Darío Vidal

28.08.2007

 

       Dias sin Umbral (28/08/2007 20:32)


Publicado: 18/08/2007


 

LOS FANÁTICOS


¿Saben por qué los tontos son tan tercos? Pues porque tienen el cerebro dispuesto de tan modo que no les cabe más que una idea. Esa es la razón de que no estén dispuestos a perder su único capital intelectual si se dejan convencer.

Cuando una persona posee un repertorio de certezas, criterios, razones y creencias, suele disponer también de un maduro sentido crítico y no le importa poner a prueba sus ideas en una confrontación dialéctica. Pero cuando es tonto o le han vuelto tonto los dogmas, no está dispuesto a dejarse convencer porque entonces se quedaría sin ideas, es decir sin su única idea. Y un hombre no puede subsistir sin el amparo, cuando menos, de una certeza. Esta es la mecánica del fanatismo.

Tiene además el fanatismo la confortable propiedad de eximirnos de la zozobra, de la crítica y de la elección. El 'creyente' no tiene que pensar: le basta con mirar a la jerarquía cuando los sucesos le desconciertan, y los jefes le tranquilizan interpretándolos y valorándolos.

No recuerdo ahora quien fue el dictador que increpó a uno de sus ayudantes cuando le tradujo que el pueblo pedía Libertad. “¡ Y para qué quieren ellos la libertad ! ¿Qué harían con ella?” El cínico reproche del tirano tenía un fondo de verdad. Porque ¿para qué quiere la libertad quien no es capaz de ejercerla? La libertad está reñida con la frivolidad: es un derecho exigente; un derecho que compromete con la moral, con los otros y con la propia conciencia. Por eso en ocasiones somos proclives a que otros decidan por nosotros descargándonos de la responsabilidad.

El nivel ínfimo de compromiso con la conciencia de persona, coincide con el máximo de irresponsabilidad personal. Es el punto en que un ser pretendidamente pensante y supuestamente comprometido, abdica de su condición de persona renunciando a su libertad para integrarse en el rebaño. Y esa situación generada por la fe o la pereza mental se resuelve -o se irresuelve y complica- en un infernal círculo vicioso que es el hontanar del fanatismo.

La constatación empírica de la naturaleza sectaria del entramado etarra y la reiteración de su fanatismo, nos hace dudar de la capacidad de análisis de los sucesivos Gobiernos que se han enfangado en la negociación hasta llegar al voluntarismo autista del actual. Bien quisiéramos todos que negociar fuera posible, pero no lo es. No quieren.

A una organización totalitaria y fanática no se le puede convencer; es preciso vencerla. Porque posee tal desconfianza en su influencia y sus razones que, cuando alguien las acepta, no supone que sea por convicción sino por miedo. Por eso hay que derrotarla.

Alguien debía haber aprendido esta lección.

Darío Vidal


11/01/07

 

       Los fanticos (18/08/2007 18:20)


 

BUSCAR EN GOOGLE


Igual que un periodista mendaz, lo mismo que un policía corrupto, un abogado doble, un notario embrollón o un juez venal, aquel que falta al propósito primero de su función debe ser apartado del comercio de las gentes como si fuera un apestado. Y lo mismo puede decirse de las compañías que engordan sus cuentas de resultados a expensas de sus clientes, convirtiendo en beneficios las partidas que detraen de sus gastos de mantenimiento, llámense eléctricas o telefónicas.

Estoy pensando en el buscador Google que, con todos sus defectos de concepción y articulación que no eran pocos, ha servido a los internautas pienso que lealmente hasta que Bill Gates ha entrado a participar en la sociedad. El Rey Midas, pese a su crisis tardía de dudoso arrepentimiento por intentar cobrar lo que era invento de Microsoft y también lo que no lo era, ha hecho de Google un laberinto que pretende hacerse perdonar con las voceadas dádivas mediáticas al tercer mundo doliente y desnutrido, después de una súbita conversión a la filantropía y el mecenazgo.

Y digo esto porque el servicio de buscador, limitado pero honesto, de esta herramienta que no creó él, como ninguna otra, ha convertido la búsqueda en un laberinto inextricable poblado de trampas y lleno de publicidad polizonil que remite a destinos indeseados para forzar a desvíos e inducir a rodeos para alcanzar el dato, que no siempre se encuentra. De manera que una herramienta que nació con el propósito de servir datos e información a quienes trabajan por Internet, la ha convertido en un vehículo para convertir a los trabajadores en clientes y servirse de ellos, trufándola de publicidad que no necesitan ni demandan los usuarios a los que entorpece, extorsiona y complica su labor. Ha llegado a ese mercado todavía limpio, después de numerosas tentativas vanas y ha tardado a parasitarlo y emponzoñarlo menos de lo que cuesta decirlo.

Asociaciones de consumidores han denunciado a Windows una vez mas de prácticas monopolísticas y fraudulentas, como cuando fue procesado por atentar contra la libre competencia, ocasión en que mister Bush salió fiador de don Guillermo Puertas, aunque nadie sabe por cual de ellas saldrá ahora, una vez remediada la hambruna de los pobres de la puerta de atrás, con su campaña mediática humanitaria y benefactora tan eficaz y oportunamente aireada por sus asesores de imagen.

Hay un medio para zafarse de esa trampa, de esa espiral que convierte su buscador en un laberinto, y por tanto en una herramienta inútil para obtener información: utilizar otro. Y eso no depende de nadie más que de nosotros mismos.

Darío Vidal

18/08/07

 

       Buscar en Google (18/08/2007 18:03)


Publicado: 17/08/2007


 

BOCHORNO E INDIGNIDAD


“No te fíes de quien no se fíe”, sugiere lacónico y precavido un consejo pertrechado con toda la retranca del mundo. “Y sobre todo –cabría rematar--, no lo tengas por tu amigo, pues quien desconfía de ti no te merece”. Tal vez esta advertencia no desearía suscribirla en público el presidente Roosvelt, pero él, que debía saber algo de los estadounidenses, dijo que había algo peor a que los EEUU te considerasen su enemigo; que lo peor era que te considerasen su amigo.

El que durante un tiempo fue considerado como el Coloso del Norte, suele tener terror pánico hacia el que considera enemigo pero suele no ocultar su desprecio por el que considera a su merced. Una eficaz política para hacer amigos.

Es como si uno de nosotros hiciese depositar, a la salida de la cena, lo que los invitados llevasen en los bolsillos. “No se molesten, es una pura rutina; pero quiero verificar que no se llevan mis cubiertos de plata”. Pues eso sucede cuando los miembros de la CIA cachean a los miembros de la compañía de honores, armados y vestidos, para evitar que atenten contra el “boss”. Puro bochorno. Acabamos de verlo. Así es que los amigos del señor Bush deberían declinar cortesmente la invitación a invitarlo. Pero los amigos del señor Bush carecen -¿carecemos?- de dignidad.

Darío Vidal

27/02/ 2007

 

       Bochorno e indignidad (17/08/2007 01:37)


Publicado: 16/08/2007


 

¡ Y VINO EL LOBO !


Y vino el lobo y el lobo nos devoró al ganado y el pastor.

Alguien ha dicho que a los pueblos y a los niños no se les debe mentir nunca, aunque sea difícil escapar sin mácula del cenagal proceloso de la política

para lo cual los expertos se amparan en la restricción mental con objeto de no mostrar el juego. Pero perpetrar la infamia y caer en la indecencia de afirmar la mentira no tiene justificación ni para Maquiavelo.

La historia de los contactos y negociaciones con la ETA ha mostrado el distinto talante de los gobiernos. Pero exploradas todas las fórmulas por los negociadores con parecida fortuna, no cabe ya alentar la esperanza, por eso si un reproche no puede hacérsele a los terroristas es el del fingimiento. Los etarras han ido siempre con sus opciones por delante para que nadie se llamase a engaño. Y ahí radica la imposibilidad metafísica de una negociación. La organización desea la anexión de Navarra y la separación de España que es lo que no puede concederle ningún gobierno porque no tiene atribuciones para ello. No hay matices en su aspiración y no puede haberlas en la negativa del Estado.

Después de treinta años de democracia, por no contar los precedentes, parece una ingenuidad o una falacia volver a la negociación en un perpetuo “ritornello”, en un constante volver a empezar como si todos los caminos estuviesen inexplorados y vírgenes. Es una majadería, por no calificarlo de otra manara, pretender que, porque lo intentaron los gobiernos precedentes, éste tenga la obligación de recorrer el camino que ahora ya sabemos a donde conduce. Pero que lo intente alguien de tan poca enjundia como el señor Zapatero es algo que mueve a la risa. Porque es que ha pretendido nada menos que engañar a toda la cúpula de Eta y eso es imposible, no tanto porque atesore toda la inteligencia del mundo, sino porque solo tiene una idea y ninguna alternativa. Ha dicho alguien que el primero que comparó los labios de una mujer con un rubí fue un genio, pero que el segundo fue un mentecato. Y sabido lo que se sabe, los primeros que negociaron con los terroristas pudieron ser unos políticos audaces, pero el último solo un imitador al que no ha servido la experiencia atesorada.

Ese ir y venir del señor Zapatero, contemplado por todos con mirada atónita aunque respetuosa por suponer que la del líder llegaba a donde la propia no alcanzaba, se tornó desaliento al ver que las cosas paraban en lo que temían. A pesar de que el presidente jugaba con las argucias de la mentira cediendo ante los etarras mientras fingía firmeza ante los ciudadanos. Ahora, el diario “Gara” ha publicado los pactos y los compromisos dejando a Zapatero “in púribus” y con las nalgas al aire como su madre lo trajo al mundo.

¿Qué hay que hacer cuando se descubre que un político ha utilizado la confianza que ganó en las urnas para acometer empresas en beneficio propio y contra el interés común? No seré yo quien lo diga. Aunque esa sea la única salida. Cada día que pase serán mas intrincadas las telarañas del embuste.

Nadie creía en el lobo, percibido como una amenaza y un chantaje, pero el lobo vino y va a acabar con todo.

Darío Vidal

27/06/2007


 

       Y vino el lobo! (16/08/2007 19:53)


 

NO MORIRSE A TIEMPO


Una persona tan admirada como el investigador don Galo Leoz, discípulo de Ramón y Cajal, padre del arquitecto que ideó el revolucionario Módulo Leoz y creador de una escuela oftalmológica mundialmente reconocida, reflexionaba conmigo acerca de la oportunidad de los sucesos y de la Historia misma, hace algún tiempo, poco después de rebasar los cien años, una edad que, según decía, no le perdona perdona a uno nadie.

“Mire usted, yo no he sido nunca vanidoso pero es muy duro haber dejado de ser alguien hace ya tanto tiempo”, --me confiaba don Galo mirando al horizonte con la vista perdida. Don Galo madrugaba, leía todos los días los periódicos, estaba suscrito a todas las revistas científicas de su especialidad y las anotaba, repasaba todas las jornadas el correo y lo contestaba personalmente para, antes de comer, dar “un paseo higiénico”. Tenía una lucidez deslumbrante y un organismo que respondía más que razonablemente. Pero había cumplido ciento diez años.

“A los cien años, uno es un estorbo para sí y para los demás” --decía-- . “Algunas veces pienso si es que no voy a morirme nunca. Créame: esa puede ser la peor pesadilla. No, no me da miedo. He mirado a la muerte de cara muchas veces: he perdido varios hijos, se me han ido todos los amigos, los condiscípulos y los compañeros. Algunos descubren cosas que a mi edad se han olvidado y otros hablan de un modo que no entiendo, no se si por culpa mía o de ellos. Yo ya no estoy cómodo en la vida ¿sabe? Y lo único que despierta mi curiosidad es la muerte. Desearía adentrarme en ella como médico, conocerla, analizarla, sentirla, describirla, vivirla... Pero eso, que es lo único que querría, no podrá ser”.

Fue el testamento de un hombre sabio al que la vida, la edad y la experiencia habían agigantado. Un año después de aquella jornada intensa durante la que su pueblo acababa de nombrarlo hijo predilecto, a buenas horas, se murió, supongo que sin mudar de opinión.

Pero lo más hondo de aquella conversación fue lo que yo llamaría su Teoría de la Oportunidad. Los descubrimientos, los hallazgos, las decisiones, los proyectos y aún la vida, adquieren sentido por la oportunidad -opinaba- y fuera de tiempo no sirven de nada. El momento y la ocasión explican “a posteriori” el significado de los hechos. “Hay que morirse a tiempo; no hacerlo le convierte a uno en culpable ante la gente” --puntualizaba en la tertulia familiar, entre sus deudos y sus hijos, el mas joven de los cuales rebasaba los setenta.

Reflexioné entonces, a partir de mi limitada experiencia, en lo desairado que resulta encontrarse en la mesa con quien se ha despedido ya de la reunión. No basta con que haya perdido el último tren. “¿Pero no te habías ido?” Y no sabemos ni sabe cómo despedirse de nuevo. Está de sobra. Ha concluido su actuación y hacemos por no encontrarnos con su mirada porque oficialmente ha dejado de estar.

Me ha venido al recuerdo aquella conversación a propósito del desecho de José María de Juana Chaos, esa sabandija indigna de llamarse persona –pese a que decirse hombre está ahora tan devaluado-- porque hasta el ser más inmundo puede afectar una apariencia de dignidad si se muere a tiempo. Pero Dios no ha querido que la muerte pudiera rescatarlo de la abyección de sus veinticinco asesinatos. Dijo que dejaría de comer hasta morir, pero comía; luego, que ahora la cosa iba en serio con lo que al Gobierno de Zapatero se le desataron las tripas; después, que se avenía a comer si le dejaban en libertad, y más tarde que no aceptaría un control electrónico a distancia, en vista de lo cual –y de otras cosas más-- ha ido a parar nuevamente a la cárcel. Ahora permanece en silencio. ¿Y a quién le importa en este momento? ¿A quien pretende chantajear cuando su cadáver vale para la Eta lo que un puñado de carnuzo de muladar? Ha apostado muy fuerte contando con el canguelo zapateril y ha tentado ademas a la fortuna. Debe estar pensando qué hacer. Pero se halla condenado ya a no morirse a tiempo.

Darío Vidal

09.06.2007

 

       No morirse a tiempo (16/08/2007 19:44)


 

LA GENERACIÓN INÚTIL


A fuerza de domesticación estamos volviéndonos tontos. Es muy cierto que debemos contar con la masificación para hacer el uso adecuado del entorno, pero no olvidando las reglas de la Naturaleza porque el Hombre también forma parte de ella. Pero el olvido de su pertenencia a la orgánica cadena biológica, en comercio y relación con lo que nos rodea, la astucia forense de las leguleyos a la búsqueda siempre de vacíos legales, y la avaricia culpable del ser humano, están operando una culpable mudanza en los hábitos de convivencia.

Hace algún tiempo mi hijo Miguel me obsequió con un PC arguyendo que el mío se había quedado viejo, y no contando --¡Dios se lo pague!-- con que el más envejecido era yo. Era una máquina magnífica pero al parecer peligrosa, que me intimidó desde que leí las instrucciones. Si le caían unas improbables gotas de líquido en el teclado --leche del desayuno por ejemplo-- podían originar un cortocircuito y acabar con la vida del operador desprevenido; si se cometía la imprudencia de apoyarlo en los muslos mientras se viajaba en avión, podía originar quemaduras en la piel y hasta esterilidad. Aquello era una relación de catástrofes bíblicas. Excuso decir que me abstuve de encenderlo. “¡Anda y devuélvelo, que esto es peligrosísimo!”-- le dije a Miguel cuando quiso saber cómo me iba. Al escucharme asombrado, se echó a reír. “No hombre; esto lo hacen los anglosajones para curarse en salud y protegerse de los querulantes profesionales. ¿Verdad que la base del portátil se calienta a medida que lo usas? ¿Ha llegado a abrasarte la piel o quemarte el pantalón en toda una tarde? Pues ese es el riesgo que corres”.

El los periódicos de hoy mismo aparece la noticia de cierta querella que ha interpuesto un juez estadounidense contra su tintorería por la pérdida de los pantalones de un traje, un suceso tan humillante que solicita cuarenta millones para resarcirse del daño moral que le ha producido. El tal magistrado debe tener tan vulnerable su honorabilidad como duro el rostro. Lo mismo que el fumador pertinaz que le sacó no sé cuantos millones a una tabaquera por no advertirle de que el tabaco era cancerígeno, después de asistir años y años a la campaña contra el cáncer.

Pero hoy --como parece que los argumentos van cogidos de la mano-- he tenido ocasión de verificar otra vez las fundadas aprensiones de Miguel. Me han regalado en la farmacia una cajita de minúsculas láminas de menta-fenilananina para depositar en la lengua. Pippermint Instant Fresh, decía. Mantener en un lugar fresco y seco. Hasta ahí, normal. Pero luego venía en letra alarmante y perentoria:“Advertencia. No tragarse la cajita de plástico. ¡Peligro de ahogo!”. No me lo han contado; lo he visto yo. ¿Pero es que hace falta un padre advertidor y prudente que enmiende perpetuamente la pueril inconsciencia de esta ciudadanía inútil e irresponsable? El verano pasado se dieron varios casos de niños asados al sol, en el horno de un coche cerrado, al parecer para que no les molestasen las moscas. Claro que no. No hay mosca que se aventure a 65 grados a la sombra. Estos padres sin consejero perdieron el bebe. Pero una ama de casa norteamericana se ha hecho rica a costa de su perrita, a la que metió a secar después del baño en el horno microondas. Y la asó. Los fabricantes habían cometido el error de no advertir de que no era conveniente secar a los perritos en el horno.

“¿Dónde hago pipí?” --preguntaba con aire de perplejidad un niño excursionista. Tienes el anchuroso mundo en su infinita vastedad para hacerlo mil veces, porque la Naturaleza cuenta con que los seres vivos se alivien sin menoscabo de cuanto puebla la Tierra. Aquel diminuto cachorrillo de hombre en vías de socialización no acertaba a leer el rótulo que indicara la ubicación de los servicios en todo el territorio y no se atrevía a profanar el campo con sus excrementos.

Que generación desaclimatada y huérfana de enseñanzas y de instinto. Y qué rufianes apostados en el río revuelto.

Darío Vidal

14/06/2007

 

       La generacin intil (16/08/2007 19:28)


 

LAS ALIMAÑAS


Al lado de esos personajes que ganan torneos deportivos y hacen el favor de regalarnos sus triunfos --aunque también cobren por ello--, ejerciendo sobre la sociedad un efecto antidepresivo y euforizante más eficaz que cualquier medicina, y otros que dedican su tiempo libre o todo él a tareas humanitarias y altruistas, o tal vez a curar la cardiopatía isquémica implantando células madre propias en el corazón dañado, mediante técnicas láser como los doctores Duarte y Reyes del Hospital de la Princesa de Madrid, hay otras sabandijas de nuestra especie que no superan la condición de alimañas, como los etarras que han vuelto a tocar a degüello desdiciéndose de lo que ellos llamaron tregua, o los grapos que ya creíamos extintos y cuyos últimos “zulos” --Dios quiera que los últimos-- acaban de aflorar preñados de odio y henchidos de armas en las sórdidas guaridas y las mololientes toperas por las que transitan y campan. Todas son noticias extraídas de los últimos telediarios.

Blas de Otero dijo del hombre que era un ángel con grandes alas de cadenas, y fue muy generoso queriendo ser estricto porque un ser a quien sus propias alas impiden volar es solo un impotente pero no un malvado. El hombre de Blas de Otero es únicamente un incapaz lastrado por su limitación, no un malhechor. Pero nosotros, ustedes, ellos, no somos únicamente ineptos.

También es novedad para el común de los mortales algo que parece extraído de un relato de Dickens o una pesadilla de la memoria en la primera industrialización de Gran Bretaña, con la imagen de los niños en las minas de carbón aquejados de silicosis, y los precoces obreros fabriles de las factorías textiles, héticos y febriles sin remedio ni derecho a sanatorio ni hidracidas, a quienes la rapacidad de los poderosos hurtaron la infancia, la salud y el propio futuro. Mas como nuestra opulenta sociedad evoluciona, quiero decir que mejora empeorando cada día, no es preciso remontarse al primer maquinismo para sentir asco de nosotros, ni recurrir a los reportajes de favelas y miseria, ni apelar, cuando el cuerpo nos pide emociones fuertes, a los estremecedores documentales sobre los niños de la calle que han de vivir ocultándose a la mirada de los “agentes del orden” --¡qué risa!-- para impedir que los ultimen al pie de los contenedores de basura.

Aquí no mueren en la sórdida acera de la calle manchada. Aquí se nos evita el espectáculo de la agonía sobre la basura esparcida de los contenedores. Aquí los dedican a la confección de prendas deportivas y a coser balones de fútbol para que los profanen con sus botas quienes tal vez escaparon al mismo destino. Lo bueno de la sociedad opulenta es que cuando las imágenes resultan demasiado inconvenientes y obscenas, es posible pulsar un conmutador para acallar la conciencia. Las estadísticas son más tolerables porque los números no se adhieren al alma como las imágenes. Pero el Día del trabajo infantil o como se diga, hemos sabido que doscientos millones de criaturas viven explotadas, en la miseria y sin esperanza.

Darío Vidal

12/06/2007


 

       Las alimaas (16/08/2007 19:22)


 

EL HIMNO



Ya está. La sutil disciplina que desvela el caprichoso comportamiento de los hombres nos ha dado la clave de tanto fracaso. No ganamos al futbol porque no tenemos un himno que pueda cantarse, o para ser más exactos porque el himno de España carece de letra. Y un himno mudo es como unas vacaciones sin kodak. La clave del inexplicable fracaso de los deportes colectivos radica en que los muchachos, que viajan en los autocares al encuentro del adversario cantando anardecidos, tienen que permanecer silenciosos mientras suena por la megafonía el himno nacional.

Mientras los judokas, los nadadores, los arriesgados motoristas y los pilotos de fórmula uno, más rudos e insensibles, cosechan victorias sin reparar en tales sutilezas, los pobres futbolistas no han ganado ni un mundial porque como no pueden expresar sus delicadas emociones cantando, no dan pie con bolo, y ustedes perdonen lo fácil de la metáfora.

No me parece mal por ello que los partidos encarguen a una comisión parlamentaria la gestión del intrincado proyecto y encomienden a poetas y letristas la elaboración de un texto, aunque esas cosas, nacidas de arriba y no al revés, no suelen dar resultado. Sobre todo si se confía el consenso al gremio maldiciente de los poetas. Ya ven lo que le sucedió a la Academia con su propósito de apartar a Cognac de la denominación de un aguardiente francés, proponiendo el malhadado título de “jeriñac”, que también son ganas. ¿Ustedes han solicitado alguna vez algo tal poco eufónico y tan malsonante como un jeriñac?

Ahora falta que la letra sea lo bastante “polivalente” para que se ajuste a la euforia del triunfo sin triunfalismo y no caiga en lo grotesco en las horas bajas de la derrota y la amargura: algo así como “viva el Betis manque pierda”, aunque para ello no basta con una buena letra si no hay un buen aficionado.

Pero cabría preguntarse, metidos ya en el firme cenagoso de la psicología,

si una letra puede decir lo mismo a un coruñés que a un sevillano, y más allá, si le cuadraría a una bandera paracaidista desfilando ante la tribuna de autoridades lo mismo que al equipo femenino de gimnasia rítmica. A mi me parece que los impulsores de la iniciativa se han metido en un jardín, pero en un jardín botánico tropical con plantas carnívoras. Yo no querría cargar con la responsabilidad de concebir un himno demasiado belicoso y cruel, o caer en otro que pudiera juzgarse de entreguista y lacrimoso. Porque entonces la culpa de la derrota no se imputará al suelo embarrado, al árbitro venal o al calor insufrible sino al autor de la letra. Ser letrista aquí puede ser una golosina envenenada.

Darío Vidal


07.06.2007


 

       El himno (16/08/2007 19:17)

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       Premonicin de Profeta (16/08/2007 19:11)


 

UN CACHORRO DE SHI-TZU


Siempre quise haber tenido un perro. Es la aspiración de todo niño solitario y urbano. Pero nunca me dejaron, precisamente porque era un niño de ciudad y las ciudades no están hechas para los perros, los ancianos y los niños. Yo no sabía entonces a que llaman los filósofos una “petición de principio”, pero aquello era una diabólica espiral sin salida. De mayor seguí siendo un solitario que deseaba un perro, pero había dejado de tener conciencia de ello por las urgencias de la existencia.

Ahora, cuando han pasado los años y creía haberlo olvidado, me he encontrado, sin quererlo, con un diminuto cachorro de shi-tzu tibetano, todo actividad, todo mirada --aunque el tupido y agreste flequillo me impida verle los ojos--, todo ternura, todo lealtad y todo entrega, al que puedo ver ahora a mis pies, atento, servicial y dispuesto, desdeñando el sol tamizado por el toldo de la terraza, porque su obligación es vigilarme y defenderme. No hay cosa que sea más capaz de enternecerme que esa decidida voluntad de cuidar de mí mientras tengo que cuidarme de su caca y su pipí sembrados arteramente por el pavimento como insidiosas minas anti-persona en los lugares menos previsibles de la casa. Pero me es imposible reñirle como me advierten, porque no deseo lastimarle en su autoestima de servidor altivo y suficiente. Yo creo que va aprendiendo ya muchas cosas ¿pero cómo voy a afear su conducta al que se ha impuesto el deber de defenderme, por un charquito de más o de menos?

Hace tiempo descubrí que las cosas por las que tanto suspiramos un día, nos llegan cuando ya no las deseamos. O cuando menos eso creía yo. Pero tal vez no tuve la suficiente lucidez en aquella ocasión porque yo seguía queriendo lo que siempre aunque sin la perentoriedad carnal del deseo. Ahora ese copo de lana blanca, ese albo vellocino esponjoso e ingrávido que no ha llegado a pasar de los tres kilos en los cuatro meses que llevamos conviviendo, de los seis de su existencia, se ha hecho un lugar en mi vida y no es ya una abstracción. A mi, como a casi todos los varones, me hubiese gustado un braco, un bretón, un lobo, un pastor alemán, un perro macho y de respeto, un animal de los que le hacen a uno quedar bien: un compañero de juegos vigoroso y audaz. Pero este diminuto guardián tibetano, chato, peludo, orejón, diminuto y prógnata --una cosa que detestaba-- me tiene ganado el corazón con su diminuta arrogancia, su lealtad y su perpetuo deseo de agradarme, que le lleva a permanecer a mi lado aunque me quede trabajando y tenga que llevarlo a acostar como a los niños aunque al poco aparezca dormido, tambaleándose, con sus guedejas en desorden y las facciones confusas por los alborotados y largos mechones negros que le ponen montera a las orejas, le tapan el ojo diestro como si fuera un pirata y empañan su cuerpo blanco y sedoso de negros jirones despeinados.

Ahora alza la cabeza y se me queda mirando fijamente. ¿Quien le ha dicho que pienso en él y escribo de él? Cuando se cansa de observarme, reclina la cabeza perezosamente sobre el lomo y aparenta dormir pero saldría disparado tras de mi si abandonase la estancia. No sé en qué piensa si es que piensan los perros, pero cuando se sienta a mis pies reclamándome como suyo y me espía para saber qué dispongo, o me llena las manos de besos húmedos y audaces, no puedo dejar de pensar que los perros tienen alma

Darío Vidal

22/06/2007

 

       Un cachorro de shi-tz (16/08/2007 12:18)


Publicado: 27/02/2007


 

EL DIABLO ENTRE LOS JUECES


Aquí lo que cabrea -lo que nos cabrea a usted y a mi y a aquel señor- no es que los políticos nos mientan, que es algo a lo que estamos hechos, sino que lo hagan con tal desprecio de la inteligencia. Lo que incomoda --por no decir que jode-- es que una partida de mediocres sin fantasía ni una pizca de preparación intelectual que les permita suponerse por encima de nosotros, tengan la impudicia de faltarnos al respeto creyéndonos más tontos aún que ellos.

Por ejemplo el neonato ministro de Justicia, el que dice ser y llamarse Mariano Fernández Bermejo, quien está decidido a hacerse una reputación apresuradamente --como si presintiese que a este paso no va a durar-- culpaba ayer al Tribunal Constitucional de no haberse renovado cuando eso es algo que compete al Parlamento, y dice hoy que los ayuntamientos tienen que ceder terrenos orientados hacia La Meca para construir cementerios islámicos, pasando por alto que el problema no está en los terrenos, sino en que, por razones de salud pública, en nuestro país no están permitidas las inhumaciones sin ataúd como prescribe la tradición islámica. Cada día una ocurrencia. Aunque sea impúdico exhibir tanta ignorancia por parte de los políticos. Pero si lo que se pretende es vender populismo por encima de las normas o disparar insidias desde el Ministerio de Justicia contra los propios tribunales exhibiendo un cinismo provocador, no es de extrañar que el propio Consejo Superior del Poder Judicial haya adoptado la decisión de “reprobar” formalmente al nuevo ministro. Una situación realmente novedosa.

Aquí lo que nos irrita –a usted, a mí, a aquel señor y a Ramón Tamames al que oí ayer una espléndida entrevista por la radio-- es que el presidente del Gobierno eche pelillos a la mar cuando trata del terrorismo y esgrima la falacia de que “tóo er mundo es güeno” para justificar a los asesinos, convirtiendo a las víctimas en culpables. Todo con el honesto propósito de dar cauce a una megalomanía enfermiza e inscribir así su nombre insignificante en la resolución del problema que se ha empeñado suscitar. Vive, el pobre, el síndrome del pirómano doblado de bombero para convertirse en el héroe que ha extinguido el fuego. Y a un enfermo de esa condición no le importan las hectáreas devastadas, ni le sobrecogen los hogares arrasados, ni le conmueven los ganados calcinados, ni desgraciadamente los cristianos que hayan de quedarse en el camino. Le importa solo cumplir su propósito. Por eso anda ahora intercambiando “regalos de pedida” con Arnaldo Otegui en espera de la dote de la excarcelación de De Juana Chaos, con quien el Estado fascista que sufrimos se ha cebado haciéndole pagar con ocho meses de reclusión cada uno de sus veinticinco asesinatos, o, por mejor decir, “los veinticinco incidentes casuales con resultado de muerte”. No sea que se enfaden si no extremamos la delicadeza porque son muy puntillosos en materia de honor. Todo antes que frustrar el enlace. Y que sea lo que Dios quiera.

Darío Vidal

27/02/07

 

       El diablo entre los jueces (27/02/2007 18:04)


Publicado: 31/01/2007


 

TRIBU Y SOCIEDAD


La comunidad nacionalista vasca, alzada en rebeldía el lunes por las calles de Bilbao contra el estamento encargado de administrar la Justicia y la Ley, fue un espectáculo turbador. Un espectáculo que sugiere alguna reflexión.

La sociedad es una realidad compleja, abierta y plural en la que concurren opiniones, creencias, tendencias y discrepancias para integrarse armónicamente y convivir en la diversidad. La tribu, por el contrario, es una entidad monolítica y centrípeta de inspiración inmanente, en la que suelen confundirse Estado, política y religión, propósitos individuales y empeños colectivos. La tribu es el terreno adecuado para que arraiguen los extremismos radicales y los fundamentalismos obsesivos. La sociedad se rige por la ley, en tanto que la tribu se inspira en el voluntarismo y la costumbre. Puede intuirse, por consiguiente, el desajuste que se opera cuando alguien pretende integrar, en una sociedad evolucionada, una comunidad que no ha superado su estadio primitivo y teocrático.

Aunque la mona se vista de seda, la comunidad tribal euskalduna, que no es capaz de entender qué es Democracia –pregunten sino a Sabino Arana--, se aturrulla y confunde cuando no tiene un jefe al que seguir o al que pedir cuentas, aunque sea genuflexa. Hace poco clamaba para que los políticos no controlasen a los jueces y ahora reclama que los jueces no controlen a los políticos, según del lado del que sopla el viento. Y lo más grave es que ahora corean que el lehendakari --que hoy ha pasado a declarar por desacato ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco--, no es “un ciudadano normal” que pueda someterse al imperio de los jueces dado su rango superior, como si la situación eminente de un ciudadano no fuese un agravante en lugar de un eximente, si se determina que ha actuado contra la ley. Todo eso con el rumor de fondo de sus “asesores internacionales” que, cosa curiosa, han calificado el crimen de la T-4 de Barajas, ocurrido ahora hace exactamente un mes, de “lamentable incidente”, lo mismo que dijo reiteradamente Zapatero cada vez que se equivocaba.

Claro que no se habría producido la provocación de Ibarretxe con su coro de “mariachis”, “aurreskolaris” y “gaiteiros” a la entrada del Tribunal, si se hubiera actuado a tiempo contra figuras como el presidente de la Cámara vasca, Javier Atutxa cuando no cumplió el mandato judicial de desposeer a los diputados de la ilegalizada Batasuna; o contra el consejero de Interior Javier Balza; o contra el portavoz Íñigo Urkullu, o contra el consejero de Justicia Joseba Azkárraga Rodero, que ha dicho mas barbaridades que todos juntos. Como tampoco mostrarían tal entusiasmo por la causa los “asesores internacionales” ni el cura irlandés Alec Reid, “conflictólogo” profesional sin demasiado éxito, que ha exculpado a los pobres etarras por su “sincero deseo de paz” --que Dios le conserve la vista y le aumente el olfato--, mientras las Gestoras demandan amnistía para los pistoleros, que siguen en sus trece con las balas y la cloratita, orgullosos de serlo, y los de “coros y danzas” del PNV, con Ardanza y Garaicoechea a la cabeza, exigen que se archive la causa penal incoada contra Ibarretxe.

Sin esas aguas no existirían estos lodos que han obligado al Consejo General a exigir que cese el hostigamiento a los jueces.

Darío Vidal

31/01/07

 

       Tribu y sociedad (31/01/2007 19:00)


Publicado: 27/01/2007


 

LA ESCUELA DE LOS HÉROES


Iker Aguirre Bernadal ha sido interceptado por la policía cuando entraba de Francia por Cataluña, el territorio neutral pactado por el humanitario Carod Rovira con Josu Ternera y sus patriotas.

Iker Aguirre Bernadal, con otros miembros de la esperanzadora nueva savia de la ETA, ya estaba en el palenque para medirse valerosamente con los niños de las escuelas, las amas de casa y los hombres de bien --todos pacíficos trabajadores a los que como marxistas aseguran representar--, a condición de que estuviesen desarmados.

Las recientes levas que han aprobado el bachillerato de la “kale borroka” en las escuelas de Haika, Segi y Jarrai, inician la carrera en las partidas de adultos si han merecido el paso al siguiente escalón de combate, para continuar escribiendo hazañas heroicas. Y en ello estamos. Contemplando como aprenden a elegir a las víctimas desde la pestilente buitrera, mientras confraternizamos confiados con el monstruo --porque “no hay nadie que no merezca que se escuchen sus razones”, y porque “un buen demócrata ha de dialogar hasta con el diablo si es preciso”-- sin percibir que a la hidra están volviendo a crecerle nuevas cabezas. Y no sería juicioso olvidarnos de los otros engaños, y de los pasados fracasos para no caer en los pasados errores.

No es posible ya el diálogo y el pacto --jamás lo han sido--, con los emisarios del terror, puesto que el terrorismo no se conforma con algo menos que la devastación y la muerte. Y estamos empeñados en una lucha por la supervivencia.

Por ello es aconsejable que se desactive en flor la escuela de los héroes y que Iker Aguirre Bernadal y sus otros compañeros se licencien en disciplinas de mayor empeño, mejor acogida social y más amplio futuro.

Darío Vidal

27/01/07


 

       La escuela de los hroes (27/01/2007 23:43)


Publicado: 24/01/2007


 

DE JUANA QUIERE MORIRSE



De Juana Chaos quiere morirse. De Juana vive obsesionado por la muerte. No he tenido ocasión de conocerlo y no me pena, porque otros veinte cristianos que pasaron por su punto de mira, no han tenido ocasión de recordar su rostro. Por eso no sé si esa fijación ha sido causa de sus deseos de matar, o efecto de su familiaridad con la muerte. Ha dedicado lo más provechoso de su vida a llevar hasta el despeñadero a sus semejantes. Triste oficio.

Y cuando supo que no podría asesinar a nadie más, después de tan extenso currículo, decidió hacer aquello que sabía: decidió matarse. Había terminado su vida y decidió escoger un final “heroico” que otorgase un significado a su vida sin sentido. Un modo de perpetuarse y de que le adorasen los servidores de la iglesia de Satanás. Veía también que su banda y su proyecto tocaban a su fin. Así es que decidió no ingerir alimentos sabiendo que quien no come termina por morirse. Suavemente, dulcemente, pero se muere. Ha escogido ese camino y tiene suerte. Ha mandado hasta el final. A los veinte ciudadanos a los que se llevó al cementerio no les dio ocasión de elegir.

A él lo atienden para que no se baje a la morgue, pero se niega a que le den alimento. Es una forma repugnante de chantaje a una sociedad pusilánime, insegura y cobarde. De modo que habrá que alimentarle por los siglos de los siglos hasta que Dios disponga. Nada de dejarlo morir ni permitir que se mate. Si sufre un accidente dirán, como comienzan a decir sus compinches, que la Justicia quiere vengarse de él, asesinándolo. “De Juana al borde de la muerte, ¿es esa vuestra Paz” -han escrito los fabricantes de pancartas de Agriprop-; si por lo contrario lo alimentan, que no respetan su sacrosanto albedrío.

La sociedad ha de hacer lo que debe. Pero no doblegarse ante la voluntad de los criminales. Malo es que tiemblen los que se saben perseguidos, pero la sociedad como tal no debe arrodillarse ante el terror.

Darío Vidal

24/01/07


 

       De Juana quiere morirse (24/01/2007 20:49)


Publicado: 23/01/2007


 

LA CHICA DE LA JUNGLA


Hay días en que la actualidad nos aparta del cuidado de las guerras, del ámbito de las tecnologías y de las esferas concéntricas del terror, para ponernos frente a frente con la realidad cálida del Hombre. Y nos descubre que el ser humano es una realidad problemática que se halla siempre en cuestión, de modo que solo el pensamiento metafísico y la reflexión ética nos permiten avanzar por la pendiente de la hominización.

Una muchacha de 27 años acaba de ser hallada después de 19 años de extravío cerca de la población camboyana de Oyadaw en la provincia de Rattanakiri, a 320 kilómetros de Phnom Penh, cuando un campesino descubrió a un ser desnudo, sigiloso y acuclillado, en actitud de huir con su comida. Era una mujer, iba desnuda, caminaba agachada, emitía sonidos no traducibles, no entendía el lenguaje y el cabello le llegaba por debajo de las rodillas.

Es un enigna que sugiere varias interrogaciones. ¿Cómo una niña de ocho años cuando desapareció, olvidó el idioma que había aprendido? ¿Cómo no encontró personas o se ocultó de ellas durante tantos años, como prueba el hecho de que la sorprendiesen robando comida? ¿Cómo no fue hallada en tantos años de búsqueda por una zona limitada, si es que se le buscó? ¿Cómo habiéndose relacionado con sus padres hasta alcanzado el uso de razón no los reconoció? ¿Y por qué su pertinacia en la idea de huir?

Mas todas estas interrogaciones nos remiten a un estadio anterior: ¿Se perdió o huyó? ¿No hablaba o ha deseado olvidar el lenguaje? ¿Por qué no reconoció a sus padres, y si lo hizo por qué pretendió huir varias veces?

Pero, obviando este aspecto que ofrece un buen pretexto para la reflexión, cabe interrogarse si es lícito imponer a un ser consciente un modelo de vida. Si es ético retenerle en contra de su albedrío donde no quiere estar. Y si no sería más razonable actuar con delicadeza como con un ser salvaje que se pretende 'domesticar' y atraer, mostrándole el camino de casa, seduciéndole con objetos y alimentos sin forzarlo para aclimatarlo a tener un hogar...

Quién sabe si a Rochom Pngieng, a la que los periódicos comienzan a llamar “Mowgly”, le ha salido el sol. Probablemente no. Ha tenido mala suerte al desaparecer y al encontrar de nuevo a sus semejantes. La codician como un bien porque la han convertido en 'cosa' y quiere el infortunio que se la disputen. A partir de ahora todos pretenderán 'su bien' en beneficio propio. Y ya se sabe que a las 'cosas' no se les pide opinión ni se les pregunta por sus preferencias.

Mala suerte, “Mowgly”, si no logras perderte otra vez.

Darío Vidal

22/01/07


 

       La chica de la jungla (23/01/2007 01:02)


Publicado: 21/01/2007


 

UN FRAUDE CULINARIO



A veces nos sorprende descubrir cómo erosiona el carácter de la gente la fricción continua de las contrariedades, los embates de la envidia, la fidelidad a ciertas amistades inconvenientes, cuando no la tentación del medro o la falacia de los próximos que que tranquilizan: “A saber lo que habrían hecho ellos en tu lugar si hubiesen podido”.

Las que son cañas enhiestas en la adolescencia se tornan no más que broza domeñada al graduarse cada cual en su oficio, unas veces porque allá va Vicente donde va la gente, y otras para no verse obligado a prescindir de un apoyo o una amistad, que son dos modos de cobardía.

Un viejo columnista, que Dios haya, me decía que quien escribía sin plegarse a ningún interés, acababa siendo admirado o temido, pero sin derecho a ningún amigo. Y mi padre, que murió siendo un rebelde como había nacido, repetía que “quien no se quiere humillar a hacer voto de obediencia tiene que estar dispuesto a hacer voto de pobreza”. Naturalmente no se le puso nadie por delante, pero nunca tuvo un duro. Esa era exactamente la idea que tenía de la dignidad Cyrano de Bergerac.

Viene este preludio a propósito de una conferencia que ha pronunciado recientemente en cierta convención gastronómica, el cocinero Santi Santamaría, que reclama toda mi admiración y merece todo mi respeto. En medio del conspicuo sanedrín y ocupando un púlpito en el tribunal de los sabios, el prestigioso profesional de los fogones se ha atrevido a reivindicar la humildad de toda profesión, por muy alto que vuele, y cuestionar esa línea del arte de la cocina –o más bien de las artes plásticas-- que lo echa todo en cremas, mousses, espumas, hervidos en plásticos, asados al vacío y mil delirios tecnológicos, sin que el paladar su lucre de las nuevas maneras. A mi juicio es el tributo que los sentidos del paladar y el olfato --que son los primariamente gastronómicos-- deben pagar al de la vista en la era de la civilización audiovisual.

He escrito alguna vez de todo este tinglado e incluso me permití en una ocasión completar cierto menú que transcribí de Alfonso Ussía, para burlarme con él de tamaña mentecatez. Pero es claro que mi prestigio no corre parejo con el de Santi Santamaría. Confío más en la eficacia de su crítica, pero en estos momentos de auge de ese novedoso pensamiento sin Pensamiento, no albergo ninguna esperanza en la cordura de los 'snob' que se mueven como impulsados por el viento, cada día en una dirección. Y que carentes de cultura llegan, de no comer, a comer 'de diseño', del mismo modo que hace unos años pasaron de beber leche o refrescos de cola a ser 'expertos en cata', gracias a urgentes cursos de enología de week end, que si no les educaban el paladar, ni les enseñaban a entender, ni les daban ocasión a amar el vino, sí les proveían de buen acopio de léxico y jerga, con amplia información de las añadas. Si no tenían que dar razón de por qué el del '70 era mejor que el del 66.

Pero por lo que hace a los fogones, Santi Santamaría ha tachado a algunos de sus colegas de “pandilla de farsantes que prostituyen su Arte por dinero”. Desde luego es más fácil escribir menús que cocinar.

Darío Vidal

21/01/07


 

       Un fraude culinario (21/01/2007 02:23)


Publicado: 18/01/2007


 

VIDEOJUEGOS VIOLENTOS


Nos llega la noticia de que la Unión Europea va a prohibir en breve los videojuegos violentos. Una decisión juiciosa que nos hace concebir esperanzas por lo menos durante los instantes que tardamos a enterarnos de que van a prohibirlos solamente “a los menores”. Que es como no prohibírselos a nadie. Porque a ver quién le dice a un niño que ese fabuloso juguete en el que los enemigos saltan retorciéndose, mientras les ametrallamos en la pantalla, no se lo regalaremos el día de su cumpleaños.

La Unión Europea ha hecho lo que todos: un gesto, un amago para que todo siga igual, lavándose las manos como Pilatos. Igual que todo el mundo. Ni gobiernos, ni asociaciones, ni organizaciones de carácter religioso han movido un dedo, que sepamos, para denunciar ese aborrecible negocio al que no se oponen con decisión las asociaciones de padres, los pacifistas, y las delicadas señoras que denunciaban los juegos bélicos y las armas de juguete. Siempre la hipocresía.

Los niños en otro tiempo se zurraban la badana o se maceraban el cráneo a cantazos y sabían lo que era el dolor de una pedrada y el escozor de un mojicón porque en aquellas contiendas “salvajes” aprendían a medir sus fuerzas y a no pasarse con el enemigo porque aquello hacía daño. Y cuando alguien sangraba --¡que tampoco es para tanto!-- se interrumpía el juego, se compadecían del herido y aparecían todos los pañuelos --entonces no había toallitas 'kleenex'-- para restañar el descalabro. Pero al parecer eso era peor que estos juegos virtuales, con monigotes virtuales, sangre virtual y enemigos a los que hay que abatir con saña, sin compasión y sin tregua. Aunque haya una edad en que el cerebro de un niño no discierne entre la realidad y la ficción: un muerto es un tipo que no se mueve, ni sufre, ni se queja; un tipo del que no hay por qué compadecerse.

Supongo que no hemos olvidado que, cuando no podíamos imaginar lo que aquí esta pasando ahora y ya sucedía en Inglaterra, dos niños convictos de matar a un compañero explicaron candorosamente que lo habían hecho “para saber cómo se morían las personas”. Y hace solo unos meses, un escolar alemán mató, antes de quitarse la vida, a diecinueve profesores, con un arma de fuego en la localidad de Erfurd, como sucedió aquí con el chico de la 'katana' y con los protagonistas de cierto macabro juego de rol.

Los expertos de la Unión han caído en la cuenta sagazmente de que estos programas, según las estadísticas, incrementan los sucesos criminales entre los menores. Pero en un régimen de libre mercado tampoco es cosa de aguarles la fiesta a los honestos creativos que idean tramas, situaciones y escenas criminosas, aunque signifiquen –como se viene comprobando-- una implícita apología del terrorismo. “¡Donde está la libertad de expresión!”, clamarían los de la industria afectada, velando como siempre por la formación de la infancia y el derecho a una información transparente.

Por eso tal vez la UE se ha atrevido, sin atreverse. Aduce que es muy difícil de atajar. Pero si persiguiesen su producción y tratasen a los que difundieran esa basura por la red, como a los que comercian con pornografía infantil, resultaría muy sencillo.

Darío Vidal

18/01/07


 

       Videojuegos violentos (18/01/2007 00:56)


Publicado: 16/01/2007


 

EN PIE POR FAVOR


Leía hace unos días la experiencia bochornosa de Arturo Pérez Reverte en uno de esos cafés que quedan en Francia con butacas mullidas, espejos en las paredes, camareros cincuentones, pulcros, sigilosos y ataviados de negro con largo mandil blanco e impoluto, trato respetuoso y cálido, y voz queda (“Por favor ¿me trae un café?”.“Faltaría más, señor”) Cuando le sorprendió la demanda expeditiva y descortés de un compatriota que alzando la voz y tuteando a los desconocidos, como reclama nuestra reciente campechanía democrática, exclamó: “Ey:¿alguno de vosotros sabe español?”

En la tesitura de modernizarnos confundiendo el culo con la témporas, hemos dado en identificar la Democracia --que ha de ser pulcritud, delicadeza y cortesía-- con la grosería y la falta de modales. Decía San Juan Crisóstomo que la cortesía es la calderilla del Amor, y tal vez sea cierto que resulte más difícil enfrentarse por un cambio mal dado con alguien a quien hemos mirado a la cara y deseado buenos días.

Cuando Millán Astray proponía a sus legionarios que no vacilasen en exponerse al fuego enemigo para rescatar a un compañero aunque ya estuviese muerto, el pragmatismo anglosajón le tildó de insensato. Hoy asumen esa lección los cuerpos de élite de todo el mundo, porque saber que los camaradas no van a abandonar a uno de los suyos a su suerte, eleva la moral de la tropa. De modo que en términos mercantiles, que son ahora los más inteligibles entre nosotros, ese es el comportamiento más rentable.

Pues bien, detrás del tedioso viaje en ascensor mirando al infinito a través de los vecinos como si fueran transparentes, y ahorrarse el saludo al entrar y al salir, y no darse por aludido ante una persona embarazada o enferma en el autobús, se halla la inhibición ante el que sufre un accidente en la calle y otros comportamientos más graves. Es una trama que convendría deshacer para recuperar el gozo de la proximidad y dejar de percibirla como competencia. Ayer aparecía en televisión una noticia alentadora porque muestra nuestra humana necesidad de proximidad con los otros. Han comenzado a aparecer personas sonrientes con un rótulo que reza: “Si quiere puedo darle un abrazo. No le cobraré nada”. Y la gente desconcertada, sorprendida y jubilosa, abraza y se deja abrazar. Aunque esa actitud está ya entre la cortesía y el amor.

No es desdeñable ese amistoso ofrecimiento pero hay una tarea todavía más urgente: le recuperación de la buena crianza. En el acto de proclamación de Nicolás Sarkozy a la candidatura a la presidencia de la República Francesa, decía que hay que recuperar las virtudes cívicas, el saludo y la deferencia de los alumnos respetuosamente puestos en pie cuando los profesores entran en el aula.

Son aparentes nimiedades que permiten anudar relaciones y sobre todo percibir el calor de lo humano cuando parece que pretendemos que nos lo ahorren las máquinas (“Ha escogido gasolina sin plomo de 98 octanos”, “Su tabaco, gracias”)

Desde los primates superiores, la vida social no es solo lucro personal, sino también mito, respeto, ceremonia, rito y jerarquía.

Darío Vidal

16/01/07


 

       En pie por favor (16/01/2007 12:03)


Publicado: 15/01/2007


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Su ex-ministro José Bono declaraba hoy en una entrevista concedida a un periódico que “para los etarras no hay más hoja de ruta que la cárcel” y ha calificado a la banda como “un conjunto de males sin bien alguno”. Menos mal que no todos los socialistas apuestan por la rendición a los pandilleros, que en situación de guerra como juzgan ellos, puede entenderse como deserción, esto es como una traición.

Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue cosa del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       Zapatero noqueado (15/01/2007 20:48)


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue idea del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       OK, Zapatero KO (15/01/2007 20:10)


Publicado: 13/01/2007


 

EL DIA 11 DE GUANTÁNAMO



Parece que el guarismo infausto, la cifra maldita del último tercio del siglo pasado ha sido el once: el 11-S de las Torres Gemelas, el 11-M de los trenes de Atocha, y el 11-E de la apertura del “gulag” de Guantánamo, que es la fecha que ayer deploramos. Porque no se puede celebrar, conmemorar, rememorar la fecha en que se puso en movimiento la máquina administrativa de tortura, sufrimiento, humillación, degradación implacable y anulación personal de la base naval estadounidense de Guantánamo.

Ayer 11 de enero se cumplió el quinto aniversario de ese horror exportado después por Donald Rumsfeld al complejo de Abu Ghraib en Iraq. La quinta vergüenza de unos procedimientos que si son espeluznantes aplicados a rivales culpables, en cualquier caso, resultan de una vesania inmunda, de una crueldad inhumana y de una maldad demoníaca, aplicados a personas arbitrariamente detenidas, sin razón, sin cargos, sin culpas y sin esperanza, esposadas genuflexas bajo el sol despiadado del trópico, enguantadas, con orejeras para privarles de audición, los ojos vendados, tapadas la nariz y la boca con mascarillas. Una obra perfecta de privación sensorial bajo el calor insufrible a la intemperie, privados los reclusos del tacto, privados del oído, de la visión, y sin el mínimo consuelo de percibir los olores del campo y la naturaleza, inhalando con una mascarilla el propio aire exhalado, hora tras hora, día tras día, durante cinco años.

En un informe reciente de organizaciones humanitarias y de la propia ONU, no se aplican ya los protocolos de las llamadas Técnicas Rumsfeld cuyo pormenor desconocemos, pero sigue impidiéndoseles dormir continuadamente, se acuestan en planos inclinados de cemento como los que tenían en las “chekas” de Madrid, los someten aleatoriamente a alternancias climáticas de calor y frío, y los dejan a la intemperie durante las torrenciales lluvias tropicales. Y eso que ahora 'viven bien'. Tal vez sea en atención a que solo 75 de los 395 detenidos tienen instruida una causa. Los restantes desconocen por qué están allí, lo mismo que sus carceleros y los más de setecientos reclusos que han pasado y muerto o desaparecido allí. La mayoría fueron 'vendidos por dinero' a los americanos por rivalidades personales como si fueran terroristas –alguno debía dinero, otro pretendía su novia, aquel le disputaba un terreno o una punta de ganado-- pero la mayoría han enloquecido. Y en cuanto a los carceleros, prolongarán su horror cuando regresen a sus aldeas opulentas del medio oeste en forma de delitos inex-plicables como después de cada guerra. Y los jueces los mandarán a la cámara de gas como después de cada guerra.

Nadie salvo cada uno de los que sufren tormento en ese infierno está legitimado para valorar si es preferible morir de una vez, o sufrir una muerte sin fin, una agonía interminable y sin descanso día y noche, sin siquiera la esperanza de acabar, durante cinco años interminables.

Cinco años o los que sean, porque, aunque el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha considerado no solo ilegales si también anticonstitucionales esas detenciones, el Jefe Supremo anunció el pasado 8 de diciembre que va a ampliar el penal con un módulo de 168 celdas más. Tal como ha sucedido con la petición de retirada de Iraq, a la que está respondiendo con el envío de 20.000 soldados más.

No se sabe si culpar a las instituciones incapaces de poner freno a estos comportamientos o a ese género de monarquía electiva capaz de hacer invulnerable a un ser inmaduro, de dudosa inteligencia y con muy discutible sentido de la realidad, que fue capaz de arruinar todos los negocios familiares que administró hasta que desembocó en la política, que lo tolera todo aquí como allí. Un personaje que no escucha a sus consejeros, a las encuestas, al sentido común, ni al rumor de la calle en la que ha descendido su popularidad a los niveles más bajos. Un político acrítico y autócrata, pagado de sí mismo y con vocación descaradamente totalitaria como demuestra su pretensión de burlar las leyes internacionales, de pasar por encima de las normas y de ajustar a su arbitrio la moral, negando cuatrocientos años de Derecho Internacional, ciscándose en la Convención de Ginebra, declarado exentos de su cumplimiento a sus “marines” y logrando que, el 8 de diciembre de 2006, el Congreso le confiriese personalmente “la capacidad de interpretar personalmente el significado y la aplicación de las normas internacionales para el tratamiento de los prisioneros”. Como si el viejo Derecho de Gentes pudiese ser cambiado unilateralmente por un miembro de la comunidad internacional pasando por alto estudios, jurisprudencia y civilización.

Este arrogante iletrado, caprichoso, desinformado, ignorante y audaz, con la arbitrariedad y la audacia que otorga el desconocimiento de las cosas, es el conculcador, el derogador, el demoledor de la convivencia entre los países. Y se jacta de representar a la democracia más poderosa de la Tierra, cuando es el inductor de dos guerras cruentas para las que al final no halló pretexto, el autor de los primeros bombarderos de Somalia para celebrar la Navidad, y el creador de las cárceles especiales de Abu Ghraib y de Guantánamo cuya existencia ayer deplorábamos.

Darío Vidal


12/01/07

 

       El da 11 de Guantnamo (13/01/2007 00:37)


Publicado: 11/01/2007


 

LOS MANIFESTANTES


Eso de expresar “la más enérgica repulsa” cuando un hombre muere a manos de la ETA como sucedía en la época de Felipe González hasta que a alguien se le ocurrió la atrocidad del GAL, es tan disparatado como convocar manifestaciones para pedir la Paz y la auto-disolución de la banda. A no ser que las protestas partan del Colegio de Peritos Agrícolas o del Gremio de Pasteleros y no de los gobernantes.

El Estado, representado por los gobiernos central y periféricos, no está para suplicar ni para plañirse, sino para hacer cumplir la Ley. Así de sencillo.

De modo que el espectáculo de Ibarreche, ese Fu-Man-Chu sin bigote, disfrazado de hombre bueno y siempre dispuesto a salir en defensa de una banda de alimañas al parecer incomprendida, es de un cinismo provocador, una bochornosa obscenidad y una tediosa falta de imaginación, porque suena siempre la misma música y se repite la misma letra. Y mañana habrá otra vez representación.

Este pintoresco individuo saldrá a la calle rodeado de fieles, llevando devotamente el lábaro procesional para pedir a las zorras que no degüellen a las gallinas, y a los asesinos que no maten a los trabajadores, a los niños de las escuelas, a los jubilados y a los que se abandonan al sueño suponiendo que moran en un país civilizado. ¿Quién, en su sano juicio, puede pedir a toda la plantilla de una empresa -la empresa de toda la vida, o toda la muerte- que se despida de ella, deje su trabajo y se vaya a la calle sin jornal, sin indemnización y sin futuro? ¿A cambio de qué? Sería cosa de locos.

Pero lo más sorprendente es que el peticionario llevará de acólito al más alto representante del partido socialista en el País Vasco, Patxi López, cuyas sedes son quemadas, atacadas y agredidas por sus defendidos. Mas no vaya a creer nadie que le lleve las cintas porque apoye su iniciativa. Nada de eso; los socialistas vascos están en completo desacuerdo con su 'principal' del PNV y juzgan que tanto la iniciativa como el lema de la convocatoria “Por la Paz y el Diálogo” es una 'equivocación' completa. Mas pese a todo, se manifestarán.

Qué les impele a tal incoherencia es algo que escapa a la jurisdicción de la Razón. A no ser que Zapatero haya ordenado a su Nuncio en la tierra vasca tamaña traición, lo que no sería de extrañar después de todo, para no tener que enmendar su carrera hacia el abismo.

Blanco y Rubalcaba entendieron que todo estaba perdido si el 'boss' no rectificaba, pero se ha reunido con el dirigente de la oposición y no ha enmendado el paso. E interpretando su gesto amistoso, ETA declaraba ayer al reconocer la autoría de la masacre del aeropuerto de Barajas con dos muertos más sobre la mesa, que este hecho no supone, por su parte, una interrupción del proceso de Paz. Una afirmación nauseabunda según la cual, el hecho de que a uno de nosotros nos vuelen la cabeza un día, no significa una acción inamistosa por parte de la banda terrorista.

La determinación de Zapatero ha durado ocho días escasos. Y no se puede pedir lealtad a quien no es fiel a sí mismo, aunque se encubra con la inocencia, con la ingenuidad, o con el candor de una puerilidad culpable, tres virtudes que se vuelven defectos imperdonables en un supuesto político. La contumacia obsesiva y la soberbia van a llevarlo -lo ha llevado ya- al fracaso.

Y los hechos se van a precipitar.

Darío Vidal

09/01/07

 

       Los manifestantes (11/01/2007 15:19)


Publicado: 30/12/2006


 

ZAPATERO EL ARÚSPICE


El chalaneo vergonzoso del Estado, postrado ante una banda de asesinos, ha volado esta mañana con la carga de explosivos oculta en una furgoneta en el aparcamiento del aeropuerto madrileño de Barajas. Lástima que dos personas hayan pagado con su vida ese peculiar modo de dialogar que tienen los asesinos y otras diecinueve estén ahora envueltas en gasas ensangrentadas o con los oídos rotos. Menos mal que son tan buenos que han avisado antes para que se avisase a las víctimas ciegamente elegidas, dicen algunos 'comprensivos', tal vez aquejados por el síndrome de Estocolmo. Mala suerte que el explosivo estallase diez minutos antes de lo anunciado.

Con una explosión horrísona y tremenda, la realidad puso las cosas en su sitio aunque los políticos sigan aferrados a sus prejuicios y se hayan dejado vencer de antemano por los terroristas, aceptando llamar al chantaje y la muerte 'lucha armada', 'alto el fuego' y 'proceso de paz'. Al llegar la noche, todo había cambiado. Apenas veinticuatro horas antes, los periódicos se hacían eco de la triunfalista comparecencia del señor Rodríguez Zapatero haciéndonos confundir la realidad con sus deseos y asegurando, sin aportar ningún dato, que estábamos mas cerca que ayer de la consecución de la paz. El señor Zapatero, que algunos dicen que es gafe, tampoco tiene precio como adivino, profeta y arúspice. Claro que él suele acomodarse a todo. Cuando Eta formuló su ofrecimiento de paz indefinida -ahora sabemos que la eternidad solo dura nueve meses-, se apresuró a manifestar que la negociación con los terroristas era incompatible con el menor signo de violencia.

Pero tornaron las algaradas en las calles y las amenazas en “Zutabe” y las conferencias de prensa con sonoras ráfagas de ametralladora al más puro estilo afgano, y tornaron a quemarse cajeros automáticos mientras el señor Pérez Rubalcaba reconocía disfrazado de 'clown' que esos no eran motivos suficientes para interrumpir las 'conversaciones de paz' con tan honorables interlocutores. Por aquel tiempo se produjo el robo de las 350 pistolas en Francia y el temible Zapatero advirtió a los criminales con la más fiera de sus miradas y su voz más grave que aquel hecho tendría consecuencias ¿Cuales? Pues, nada, que dijo que el suceso no demostraba que la banda estuviese rearmándose.

Ayer mismo declaró con toda solemnidad que estábamos mejor que el año pasado y que el próximo avanzaríamos. Un día más tarde, algo antes de las nueve de la mañana, los terroristas ponían sobre la mesa de negociaciones, con macabro sentido del humor, diecinueve heridos y dos 'desaparecidos' entre toneladas de escombros, al tiempo que atrasaban tres años el reloj.

A pesar de ello, Otegui concluía que “el proceso no está roto y es más necesario que nunca”. Sobre todo para él que no tiene suelo bajo los pies. Y lo malo es que Zapatero va y se lo cree. ¿Pero cómo pueden afectar los políticos, por naturaleza tan recelosos y malpensados, esa candidez y esa ingenuidad? No es posible ignorar a estas alturas que los terroristas desprecian la paz porque su actividad es un fin en si mismo. Y la paz les deja sin cometido. Aquí lo hemos vivido con cada gobierno. No es lícito ya volver a tropezar.

Darío Vidal

30/12/06


 

       Zapatero el arspice (30/12/2006 23:18)


Publicado: 16/12/2006


 

PERIODISMO Y FRIVOLIDAD



Se ha dicho que el primero que comparó los labios de una mujer con el rubí y los dientes con perlas fue un poeta. Pero que el segundo fue un majadero. Es el papel desairado de los plagiarios, a los que en el colegio llamábamos copiones y 'monos de imitación'. Y ese es el papel que ha asumido el director de la televisión estatal belga, un tal J.P. Philipoot, émulo de Orson Welles.

“Filipot” -Felipete, Felipote, Felipón- se propuso asombrar a la desprevenida audiencia con una nueva “Guerra de los Mundos” del genio del cine, que ha pasado a las antologías de los mejores guiones, pero escogiendo un asunto que quema en el país: la pugna entre las huestes valonas francófonas y las flamencas separatistas que hablan neerlandés. Una broma que ha estado a punto de poner en pié de guerra a las dos comunidades con la noticia falsa de que Alberto II había abandonado el país y se dirigía a Kinshasa, la capital de la antigua colonia.

No soy en absoluto pusilánime y no he tenido empacho en dejarme subastar como mano de obra esclava en un mercado de inmigrantes, ni en infiltrarme en una organización de trata de blancas de la que hube de ocultarme durante un tiempo, ni en denunciar una colosal operación inmobiliaria para recalificar terrenos industriales -ahora esta a la orden del día-, ni en poner al descubierto el 'hurto' de un riñón a un accidentado para trasplantarlo, ni en hacerme pasar por coleccionista de Arte durante un año con objeto de denunciar la progresiva sustitución de los fondos de un museo por hábiles copias falsificadas. Pero con esas pesquisas me arriesgaba yo, que actuaba muchas veces como cebo, para denunciar actuaciones delictivas y situaciones ilegales. Pasé miedo y no pocos riesgos por una profesión que amaba y a la que creía deberme por encima de mis intereses. No hablo de los cheques, las ofertas, los favores y los objetos valiosos que hube de rechazar en contra de mi conveniencia y, en ocasiones, haciendo acopio de toda mi voluntad.

Pero lo que juzgo inmoral es la frívola representación de una ficción desgarradora para cierta audiencia, como es la escisión de Bélgica y el exilio del Rey, poniendo la ingente maquinaria de una televisión pública al servicio de un éxito personal disfrazado de servicio a la sociedad “para que cada cual se haga su composición de lugar”. A Orson Welles le toleraron el experimento dramático porque era un director escénico; pero este felipillo dice ser periodista y debería estar desposado con la verdad y el bien común. Solo faltaba ya que quienes deberían ser notarios puntuales y honestos de la verdad, se dediquen a urdir bromazos y concebir bufonadas para alarmar un poco más a la sociedad aterrada y sobrecogida. No tiene ninguna justificación.

Aunque quien se lo pasó como los indios mohicanos dejando aparte a los protagonistas del evento, fue el bobo del eurodiputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Bernat Joan, quien se apresuró a felicitar a los flamencos por el éxito que pronto compartirá su propia patria. Eso sí, en catalán para que todo el mundo se enterase.

Darío Vidal

15/12/06


 

       Periodismo y frivolidad (16/12/2006 05:19)


Publicado: 10/12/2006


 

NEGOCIAR AUNQUE NO QUIERAN



Confundir lo que se quiere con lo que se puede: he aquí el fermento del fracaso. La recolección de esa cosecha puede diferirse en el tiempo pero es ineluctable. Y sobre todo es un síntoma de falta de inteligencia. Creer que lo soñado es realidad incapacita para dirigir una comunidad. Esta es la situación de vértigo en que viaja la sociedad española dando bandazos en una pista de hielo, guiada por un paranoico que además no sabe conducir.

En tres ocasiones por lo menos los gobiernos españoles han sido burlados por la ETA después de embarcarlos en una negociación con el señuelo de la Paz. Y el Estado siempre ha sido burlado, en ocasiones porque la banda no ha comparecido en la negociación sin dar una razón. ¿Cuál ha sido la causa de este comportamiento incomprensible? Seguramente si se utilizase la inteligencia o el concurso de personas avezadas a pensar con cierto rigor filosófico no habríamos caído en la última tentación. Nadie parece haber advertido que los terroristas se justifican por el terror que constituye su profesión. La ETA no puede renunciar a matar, amenazar, amedrentar, extorsionar y ejercer el poder posible, que es el poder oculto, taimado y supremo del temor. Sin la apelación a esa instancia, la banda no sería nada ni conocidos sus jerarcas, y generaciones de jóvenes que han sido motivados, instruidos y adiestrados para ejercer la tortura, se quedarían sin futuro y sin meta. Por eso cada vez que el Gobierno cede, se le exige un paso más y cuando se ha alcanzado el límite de lo posible se formulan demandas inviables para poner el horizonte a una distancia inalcanzable. Esa es la estrategia de siempre.

El gobierno se escuda en que todos los precedentes lo intentaron, pero todo lo que pudo producirnos sorpresa un día nos es ahora conocido. Y resulta insensato y torpe repetir el error conocido. No es lo mismo ahora que antes.

Pretender negociar sin conocer el fundamento sociológico de la situación, ni percibir los conflictos psicológicos personales de una juventud estafada y sin salida que se inició en la militancia como un juego, es ignorarlo todo. Pero el gobierno del señor Zapatero se obstina en negociar con quien no quiere, el señor Blanco juzga con arrogancia que opinamos de lo que no sabemos, aunque se ha conocido ya que la reunión concertada para el mes de agosto se frustró porque la banda se negó a concurrir. No hay peor ciego...

Darío Vidal

10/12/06


 

       Negociar aunque no quieran (10/12/2006 14:14)


Publicado: 08/12/2006


 

LA LEJANÍA


La dispersión urbana de los puentes nos permite ver a la gente con mayor detalle; su huida masiva nos consiente observarla con mas detenimiento y más a nuestro sabor, porque somos menos. La densa multitud de la boca del metro se disuelve en individuos, los viandantes recuperan sus facciones y tornan por unos días a convertirse en personas: se hacen próximos -prójimos- y tornamos a experimentar el impulso de comunicarnos en lugar de escapar de ellos, como sucedía cuando los pueblos eran solo poblados por sus pobladores.

Si se tiene la determinación de trasponer la frontera del tedio uno de esos días en que la ciudad se vacía de ocupantes, y se logra contemplar a esos otros primates con corbata en libertad, vemos transcurrir la tarde desde el banco del paseo como un desfilar de guiños, muecas, mudas palabras inaudibles, coqueteos insinuados y risas que no tienen otro objeto que el de captar la atención. Mas por debajo de ese despreocupado aturdimiento que se desplazó hace mucho de los paseos de la ciudad -en los que ya no se pasea- al bullicio de los suburbios, me parece adivinar un perceptible sentimiento de soledad, que es el reverso de ese ocioso “dolce farniente”. A mi me parece que ya no somos capaces de observar a la comunidad como espectáculo, como fue en otro tiempo la presencia del forastero. Nos hemos vuelto seres lejanos.

Asidos al móvil como a un salvavidas, los más jóvenes y aún los niños -¡qué crimen!-, pretenden soslayar el encuentro con su realidad y sus propias carencias convirtiéndolo todo en pasatiempo para no sucumbir al aburrimiento. “¿Y eso de casarse, es divertido?”-, me preguntaba no sé si con candidez una muchacha adolescente.“¿Es necesario que lo sea?”-, le repliqué con perplejidad. Por lo visto, en este gozne de dos siglos, la razón última de las decisiones es estar entretenido. Y van los chicos con los chicos, o ellas con ellas, sorbiendo una lata de refresco, con un cigarrillo entre las manos y hablando por el móvil con un comunicante invisible, y lo que es más inaudito: parejas disparejas convertidas en asociaciones efímeras de silencios, que se comunican a distancia con terceros abortando lo que pudiera ser un vínculo profundo.

Queremos husmear, fisgar, olisquear y saberlo todo sin compromiso ninguno, pero carecemos de la precaución o la delicadeza de apagar el receptor que no cesa en su flujo de señales perturbadoras e interferencias.

Somos el paradigma de una galaxia que se está distanciando con los siglos: individuos que desearían no ser ellos y estar siempre donde no están; hacer lo que no hemos hecho ni nos apetece hacer, para no reconocer que no lo hicimos; gozadores de quienes no nos gustan y no pueden por ello proporcionarnos placer: aturdida masa insaciable de todo -o de nada- que no acierta a saber lo que quiere y qué le falta.

Una multitud de soledades harta pero insatisfecha, cada día más alejada de sí misma. Puro vacío.

Darío Vidal

07/12/06


 

       La lejana (08/12/2006 01:57)


Publicado: 05/12/2006


 

EL AUTISMO DE LA OPULENCIA



El señor Busch, ante el que Rumsfeld ha reconocido ya que la aventura de Oriente ha sido ruinosa, y al que susurran que la inmigración desde el desierto de Méjico es como una lluvia fertilizante, sigue impertérrito a la suyo, enviando a un lugar maquinas de destrucción y al otro brigadas de obreros para que pongan altas vallas al campo, con objeto de preservar la pureza de una raza de mestizos, en ocasiones de la mas baja extracción.

Produce vértigo contemplar el ejercicio de autismo arrogante en que cae este Señor de la Guerra, como si de verdad el suyo fuese el país más próspero del mundo y no el más endeudado, y no fuera cierto que más de la tercera parte de su población vive en la indigencia. El presupuesto de un año para el Pentágono bastaría para erradicar el hambre en el mundo, pero eso significaría dejar de alimentar durante ese tiempo la industria armamentista y declarar doce meses de paz en el mundo. Una catástrofe financiera.

Sin embargo no debe ser tan satisfactoria como se pensaba la cuenta de resultados, porque la Administración estadounidense está reactivando la carrera espacial y ha programado cuarenta establecimientos extraterrestres para dentro de dieciocho años: en 2020 habrá cuarenta bases en el polo sur de la luna, el más soleado, con granjas, laboratorios y -naturalmente- armamento para espiar y amenazar a los pueblos de la Tierra. No se trata de la fabulación de un “rojata” sino de una objetiva deducción silogística. Es lo que dicen ellos ocultando algún fleco.

Desconfíen de los salvadores de la Humanidad y quienes afilian a Dios en su partido. Para todo eso no es necesario perderse en la estratosfera; basta con alumbrar agua en los campos, acabar con el sida y la malaria, alfabetizar y abolir la esclavitud. Todo muy barato pero muy poco vistoso. Y a primera vista -que es la vista de los miopes-, muy poco rentable.

Darío Vidal

04/12/06


 

       El autismo de la opulencia (05/12/2006 18:53)


Publicado: 02/06/2006


 

DESVERGÜENZA



Seguramente parecerá una mantecatez o una niñería. Cada vez desdeñamos más las minucias, esas 'neuras' grotescas por las que en otro tiempo la gente llegaba a morir. Llevados por el buen sentido, pensamos que más vale que digan “aquí corrió que aquí murió”, como decía en América un pícaro adinerado. El mundo es de los que corren y se salvan, aunque sea por poco tiempo.

Lo cierto es que ese socorrido cinismo lleva al desprecio de sí mismo, en al caso de que no sea su causa. Hace algún tiempo, los hombres que empañaban la palabra estaban obligados por un vínculo sagrado. Ahora no valen ni las firmas ante notario. Pero seguramente jamás habíamos llegado a extremos de desvergüenza como el que hemos vivido éste inicio de semana en el debate sobre el estado de la Nación. Siempre han sido hábiles los políticos en cambiar de postura, de opinión y de camisa. Incluso el viejo profesor Tierno Galván provocó el escándalo cuando dijo que “las promesas electorales están para no cumplirlas” ante las agazapadas sonrisas de conejo de los restantes políticos que no le desmintieron.

Pero para variar de rumbo solo unos grados, había que tomarse tiempo, buscar pretextos creíbles y explicaciones ingeniosas. Y desde luego un hombre de honor no se hubiese atrevido a dar un giro de ciento ochenta grados sin ver comprometido su prestigio. Hasta los rufianes se respetaban aunque no quedase testimonio de su palabra más que en los mentideros de la Corte. Sin embargo, cuando comenzaba esta semana, el presidente Zapatero decía con luz, taquígrafos, estenotipistas, fotógrafos, cámaras de televisión en color y magnetoscopios, que no habría negociaciones sobre ETA con la ilegalizada Batasuna mientras ésta no condenara el terrorismo y hubiera indicios del abandono de las armas. Pero antes de las veinticuatro horas de haber engañado a la oposición, iniciaba conversaciones de igual a igual con el partido clandestino. Su abuelo no hubiera resistido la mirada del espejo. O acaso sí.

¿Quién va a creer su palabra en el futuro? ¿En que difiere esa mentira cercana de aquellas otras lejanas mentiras de Iraq? ¿Cuántos van a confiar en sus promesas electorales si bastardéa las palabras hasta despojarlas de contenido y de verdad?

Darío Vidal

02.06.06

 

       Desvergenza (02/06/2006 20:31)


Publicado: 05/05/2006


 

ADIÓS A DON ANTONIO

Puede que con don Antonio Beltrán no coincidiésemos confiadamente por un desdichado libro que compartió con José Manuel Porquet Gombau en el que su colaborador se apropió de mi recetario de cocina popular, árduamente cosechado desde el destierro, durante años de peregrinaje por Aragón, todas con sus fichas, todas con su fuente, su localización geográfica, la fecha de obtención y el nombre del ama de casa, la guisandera o el ranchero que me la proporcionó, datos que no aporté al libro como sabe el que fuera consejero de Cultura del Gobierno de Aragón, el filósofo José Ramón Bada Paniello, pero que poseo con mis originales.

Nada importa tampoco que, llevado de su laboriosidad, avanzase sobre una idea o un proyecto ajeno, que acaso le había sido revelado en un momento de sobremesa y confidencia incluso en presencia de otros, lo que habla de su falta de intención de apropiárselos y solo acuciado por la urgente necesidad de descubrir, desvelar y difundir las claves de nuestra identidad colectiva, tan ignoradas muchas veces por la incuria, la pereza, la dejadez y la apatía de los aragoneses, cuando no por el mezquino propósito de ocultar los hallazgos por parte de los que 'saben', para no compartirlos.

Don Antonio sin embargo era generoso y nada renuente a la hora del elogio cuando juzgaba que un proyecto, una idea o una iniciativa ajenas, merecían algún reconocimiento, lo que no es poco mérito en una sociedad envidiosa, celosa y recelosa. De modo que quien no entendiese su prisa por acometer empeños como 'Las Recetas de la Abuela' que impulsó la Academia Aragonesa de Gastronomía, difícilmente no se habría dejado ganar por su apasionada defensa del Vencimiento del Dragón que presidió invitado por su autor en la escalinata del Ayuntamiento de Alcañiz un dia de San Jorge. Quiero decir con ésto que entre el trigo y la paja que cosechó en su fecunda existencia abundó más el grano que la ganga, tal vez por el desinterés de sus empeños y el entusiasmo de adolescente que empeñaba en cuanto acometía, sobre todo en lo que se relacionaba con Aragón. Va a ser muy difícil encontrar quien le sustituya y convierta en obras el amor por esta tierra. No son muchos los hombres de talante crítico y talento bastante para no incurrir en el halago pueblerino, la aquiescencia complacida y el impúdico baturrismo ramplón, que despreciaba Don Antonio. Tal vez porque la natural sobriedad de monegrino de nacencia le distanciaba de la seguridad del hortelano de regadío, suficiente y contento, que ha sido devastadora para Aragón.

Pero al margen de ello, la labor científica e intelectual de nuestro viejo profesor, el juvenil entusiasmo contagioso, la constancia alimentada seguramente por la desolación y la soledad sequiza de su tierra, la determinación en los empeños y la energía sin arrogancia con que actuaba, habrían sido merecedoras de un mayor reconocimiento por parte de nosotros los aragoneses, si no hubiese bastado la humanidad, y la llaneza cordial de su carácter. Mas ya se sabe que “en Aragón / a buen servicio / mal galardón”.

Si el profesor Beltrán, si el familiar Don Antonio hubiera desarrollado su actividad docente, investigadora y divulgadora en los lugares en que la inició, muchos hubiesen ponderado la trayectoria de aquel enjuto personaje vivaz y onmipresente que siguió atento, activo y vivo hasta el último instante. Pero quiso vivir, trabajar y morir en la tierra que tanto amó y que tan poco quiere a los la que aman. Que Dios lo haya, y a nosotros nos perdone.

Darío Vidal

04/05/06

 

       Adios a Don Antonio (05/05/2006 13:25)


Publicado: 22/04/2006


 

LA ONU SIN DOS


La ONU es como aquél tío que tenia yo en Granada que no era tío ni era nada. La ONU que es la institución más ampulosa y sin embargo más cara y mas inútil del Planeta Tierra. Es una instancia admonitoria e irrelevante en la que se han podido hacer pis no solo la URSS y los EEUU sino los israelitas, los palestinos y ahora hasta los marroquíes.

La ONU tiene laboriosas comisiones, subcomisiones, comisionados y altos comisionados en los que se gastan una pasta gansa, una pasta que te cagas, para poder hacer turismo por el universo mundo y obtener conclusiones a las que había llegado todo el mundo. Proclama sus obviedades con actitud campanuda y aquí “no hubo nada” como decía Cervantes del fanfarrón ante el túmulo de Felipe II.

Sirve para que algunas instituciones tomen conciencia de su culpa y su poder desobedeciéndole cínicamente, con objeto de que las potencias pusilánimes o impotentes no se atrevan a reclamar justicia. Y desde la bochornosa Marcha Verde que debemos al ministro Solís Ruíz, administrador de los bienes alauitas en España cuando Franco agonizaba, han sido numerosas las resoluciones irresolutas de la ONU (o UNO, United Nations Organisation) fijando los derechos del pueblo saharaui sobre su suelo y la obligación de abandonarlo por parte de Marruecos al que nunca perteneció. Pero la hueca arrogancia del patrón de Solís primero, y la inercia inconsciente del sultán Mojamé que no es capaz de adelantarse a la situación para evitar su próximo exilio, ha perpetuado un estado insostenible de las cosas, que supone a un tiempo el sometimiento de los saharianos y la vergüenza y deshonor de los españoles.

Los moros se han aplicado aquella pancarta de la Plaza de Oriente, cuando nos hicieron protestar espontánea y libremente contra la denegación del ingreso de Franco en la UNO que decía castizamente: “Si ellos tienen UNO, nosotros tenemos DOS”. Y no ha pasado nada. Ni nuestros gobiernos, incluso los patriotas, parecen haber entendido que hay actitudes que degradan ante la comunidad de naciones lo mismo que en el patio del colegio. Cuando toma uno a su cargo la custodia de algo, se debe a su compromiso con todas las consecuencias.

Ahora Kofi Annan, tan acostumbrado a doblar el espinazo para que accedan mejor a su apellido, con perdón, ya ni siquiera se refiere al Plan Backer. “¡Oye -ha dicho-, que se arreglen como puedan saharauis y marroquíes a mi que me dejen en paz!”.

Esa es la ONU y eso para lo que sirve. ¡Chin pum!

Darío Vidal

22/04/06

 

       La ONU sin dos (22/04/2006 18:52)


Publicado: 21/04/2006


 

SER FELIZ


Acaba de hacerse pública una encuesta sobre el grado de satisfacción de los españoles y los datos parecen respaldar nuestras conclusiones empíricas: la riqueza no hace la dicha. No sé en qué segmentos habrá sido dividida la población para su estudio; ya lo sabremos con los días; pero estoy por decir que nuestros chicos -a los que hemos despojado de la capacidad de desear- deben ser los menos complacidos con su vida.

Seguramente la felicidad se halla más en el esfuerzo de ir yendo, que en la satisfacción de haber llegado. Recuerdo mucho a Cervantes cuando escribía que “es mejor el camino que la posada”. La meta da sentido a nuestro empeño. Por eso cuando obtenemos las cosas antes de desearlas, con muy breve espera y sin merecerlas, se desactivan como fuentes de goce. Hace unos días sondeaba yo a un niño para averiguar que le gustaría para su cumpleaños y tuve que enumerar