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Publicado: 27/06/2008


 

PODER FEO Y DINERO SUCIO


Dice un refrán castizo y feminista que “tiran más dos tetas que dos carretas”, lo que trascendiendo su significación inmediata y explícita, viene a decir que tienen más poder las razones subjetivas soterradas que las que la obviedad hace patentes.

Nuestro gran Quevedo escribía que “dineros son calidad” y, como dijo a los cuatro vientos hace unos años Paco Ibáñez al mundo mundial poniéndole música de su cosecha, “poderoso caballero es Don Dinero”, un saber corrosivo y disolvente que proclamó aquel franciscano mallorquín del XIV llamado Anselmo Turmeda quien aseguraba en sus versos rimados en jugoso mallorquín, que “els diners” hacen doctores a los analfabetos, jueces a los delincuentes, sabios a los que carecen de juicio y, en fin, “per diners canten fins els frares carmelitans”. Así es que, consecuente con su descubrimiento, colgó los hábitos como Martín Lutero tiempo después, viajó a Túnez y en 1387 abjuró del cristianismo que profesaba y abrazó la religión islámica tomando el nombre de Abdalá.

En fin, disculpen mi excurso porque tal vez me he ido muy lejos para decir algo que no justifica tanto circunloquio: para decir que la gente mezquina no vacila en vender a sus padres y su tierra a cambio de unas monedas –la traición no se paga más que con calderilla-- para comprarse el nicho más llamativo del cementerio y pagarse una esquela muy cara. Digo esto porque esta gente y los especuladores del cemento (con que se construyen los nichos) se han concertado para construir en un yermo soriano varias urbanizaciones –eso sí, urbanizaciones ecológicas--, lo que en principio no debería ser noticia porque la “cabeza de extremadura” tiene vastas extensiones en que caben las iniciativas más imaginativas. Pero he aquí que donde los sorianos que mandan --o sea ediles y diputados-- quieren construir, es sobre el poblado de la valerosa e inmortal Numancia celtibérica y encima del campo de Garray en que había establecido su campamento durante año y medio del sitiador Escipión. Los promotores de la iniciativa argüirán que no se va a construir sobre las ruinas propiamente dichas. No. Van a levantar las Torres Gemelas en la acera de enfrente de la catedral de Burgos, y no sólo alterarán por completo el paisaje sino que también deteriorarán el paraje para siempre.

De nada sirven las objeciones de universidades, autoridades científicas, historiadores y arqueólogos de todo el mundo que sugieren otras alternativas y apuntan emplazamientos distintos para las urbanizaciones en los cuatro puntos cardinales. Los depredadores del cemento ignoran que la Historia es patrimonio de la Humanidad y el suelo --alguno más que otro-- propiedad irrenunciable del vecindario aunque algún ayuntamiento pretenda apropiárselo, y pese a que algunas familias, como los Marichalar, se desprendieron de algunas fincas del término en favor de los sorianos, para que no fueran objeto de especulación.

A veces la envidia de la miseria se lamenta del patrimonio que poseen vascos y catalanes como si alguien se lo hubiese regalado. No entienden que la cultura es una fuente de riqueza irrecuperable. Y el pueblo soberano debería averiguar los movimientos recientes del Catastro de Rústica, la identidad de los propietarios y los accionistas del cemento, y las relaciones de cada uno de ellos con los políticos. ¡Poder feo y dinero sucio!

Darío Vidal

27/06/2008

 

       Poder feo y dinero sucio (27/06/2008 12:20)