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Publicado: 12/06/2008


 

MISS IGUALDAD”


No me parece imposible que Bibiana Aído pueda volver loco a un caballero si se lo propone, ni mucho menos, pero me parecería un torpeza por su parte que “le cambiase la masculinidad”, que es lo que se propone hacer con los españoles desde el Ministerio de Igualdad. Mal rollo, tía. Ahora recuerdo la historia de un jalisqueño, remacho él, que decía en un tasquita de Andalucía, pongamos por caso: “¡Pos en Jalisco somos todos puros machos!” A lo que respondía el cofrade de la barra: “Ya ve, pues aquí somos la mitad machos y la otra mitad hembras, y no tenemos queja”.

Lo que ya me parece más difícil, pese a su indiscutible buena disposición, su buena figura, su buena sonrisa, su buena... de todo y su “glamour” (sustantivo de los años 40 recuperado por los inválidos del idioma) es que consiga cambiar la masculinidad de los hombres como Pedro Cerolo pretende. Tal vez algunos querrían lograr lo mismo con la feminidad femenina, aunque de otra manera, para dejar de lado los llantos, las presiones afectivas, los chantajes sexuales, los morritos en ocasiones deliciosos pero morritos al fin, y otras estrategias desconcertantes. Pero nada. Que no se puede, doña Bibiana. Que somos como somos, y lo somos para bien. Que se lo digo yo. Y si el modelo masculino no le “mola”, bastante hará con domesticar al ejemplar o ejemplares que la fortuna le reserve, que no será poco.

De todos modos, me parece que tiene una fijación sexual; que cuando a usted la etiquetaron le pusieron el cerito con la cruz debajo, del mismo modo que algunos pichabravas llevan el cero con la flecha enhiesta a un lado. Que le vamos a hacer. Pero me parece que eso no predispone precisamente a la igualdad porque tiñe nuestro comportamiento del color de las hormonas. Sobre todo mirando desde los rozagantes 31 años como Su Excelencia, bendita sea, que contempla el mundo en un decorado marino y luminoso orlado de playas de arena fina, clara y plateada, como las que a los ingleses les fascinaban, tanto como a los griegos los talles cimbreantes de aquellas bailarinas que les hacían perder el sentido. Por ello algunos eruditos sitúan Cádiz en la ruta de Ulises, retenido varios años por unas sirenas que bien pudieran ser aquellas mismas danzarinas de cabello largo, coral en los zarcillos y conchas en el pecho, que movían el mundo cuando agitaban las caderas.

Dios la bendiga Bibiana –aunque sea agnóstica, que Él no repara en tan nimias cosas-- por gaditana, por permanecer en la veintena como quien dice, por ser Acuario –¡qué otra cosa se puede ser siendo de Cádiz!-- y por guapa (y no sea hipócrita llamándome machista, que por algo se aderezó con aquel entallado vestido rojo para hablar ante los miembros y “las miembras” del recién bautizado “Congreso de los Diputados y las Diputadas”). Pero algo le sucedió, mi querida Bibiana de mi vida, cuando anunció la erección de un monumento a las víctimas de la violencia de género y prometió la ley integral contra el tráfico de personas con fines de explotación sexual. ¿Y las personas explotadas a secas que son mayoría, no la merecen?

Que no, doña Bibi, que su currículum es el de un/una licenciado/a recién titulado/a, pero su cerebro no destila una sola idea. No me convence usted. Es una frívola adorable para invitarla a gambas y martini. Pero no puede ser usted ministra. Aquí sí, en femenino.

Darío Vidal

12/06/2008

 

       Miss Igualdad (12/06/2008 17:27)