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Hemeroteca:
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AUTORIDADES CON GORRA
La Autoridad es siempre una trampa. Una trampa y una tentación para la que hay que estar preparado, porque exige responsabilidad, contención, buen juicio, ecuanimidad y ejemplaridad. No es fácil ejercerla porque es infrecuente que se entienda como un servicio, y un servicio casi siempre abnegado. Por el contrario, quienes no merecen ostentar esa alta representación la ejercen como capataces, “boss”, jefes y amos del cotarro, y están imbuidos de la impresión de que “mandan”. Y al que manda hay que obedecerle aunque cometa las más pueriles arbitrariedades. Suelen ser tipos a los que no ha tenido nadie en cuenta. Esos son los peores. Sobre todo cuando se cubren el cráneo desértico con una gorra o un casco que complementa su feroz apariencia de valiente profesional con botas lustradas, raros emblemas, insignias plateadas y arreos de metal y pasamanería, que encubren una mentalidad de doce años. Hace solo unos días, cierto viejo amigo turolense con carnet de conducir de primera especial desde que le salieron los dientes, prudente por experiencia, experto en coches, y propietario de una concesion de automóviles con varias sucursales, circulaba con la calma de un padre de familia en vacaciones, a setenta por hora, con un coche de gran potencia detrás de un camión por la general, en el tramo de La Ampolla a Amposta (Tarragona). Al cabo de unos kilómetros, como se formaba cola detrás, intentó adelantar pero como vio que venía un camión de frente, dio intermitente a la derecha y abortó la maniobra. Así en tres ocasiones. Entones un coche patrulla de los “Mossos d'Esquadra” que circulaba detrás de él, se colocó a la par como en las “pelis” y le mandó parar. Se apeó el agente y con la camisa totalmente desabrochada, el cinturón flojo y sin la gorra. “A ver, documentación” --le dijo. “Buenas tardes” --respondió el conductor. “¡La documentación, le he dicho!”. “Le he dicho que buenas tardes”. Y después de un diálogo de sordos, mi amigo le entregó la documentación. “Mire usted –añadió por último--: aunque hubiese cometido una infracción, nada le exime de la cortesía y el saludo. Ni del aliño en el vestir, porque va usted con la camisa abierta, sin gorra y con el nudo de la corbata en estómago”. El policía de la Generalitat se contuvo pero le miró con ganas de matarlo. Llamó por la emisora y oyó como le decían que tenía en orden los seguros y no arrastraba multas. Se le acercó nuevamente: “Le voy a sancionar por Conducción Temeraria”. “¿Le llama usted conducción temeraria a conducir a sesenta o setenta por hora detrás de un camión?” --le increpó el conductor, encrespado. El agente le miró entre irritado y divertido: “Hombre y voy a denunciarle también por Adelantamiento Indebido y peligroso”. “No será usted capaz de decir que he adelantado y firmar además esa denuncia”. . Por toda respuesta añadió con ironía impertinente: “¿Prefiere que le extienda las multas en catalán o en castellano?” Y mi amigo Jerónimo, que tiene su retranca, contestó al hombre de prosodia impecable y acento neutro: “Como no soy catalán ni castellano, póngamelas en español que es lo que hablamos de Teruel”. “Ah, vaya, yo soy de Zaragoza”,– dijo el policía sin mirar, mientras escribía distraídamente. ¡Un gañán de Zaragoza! “La madre que lo parió. Y luego se llevan la mala fama los catalanes. Me sopló 180 euros y tres puntos ¿Hay derecho?” Darío Vidal 17/07/2008 |
Autoridades con gorra (17/07/2008 23:43)
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LA VOLUNTAD DE MORIR
Con frecuencia los más medrosos, los que tienen mayor miedo a morir, terminan atrayendo la muerte. Es como si su temblor y su huida destilasen un perfume que la sedujese como a los perros el sudor de la presa amedrentada. Decía Ortega y Gasset en aquel inolvidable prólogo al libro sobre la caza mayor del conde de Yebes, que no hay nada que motive tanto a un depredador, que aquel que escapa porque se siente perseguido. José Tomás es el paradigma del que busca la muerte para no perder la vida. La última tarde sufrió una cogida de tal gravedad que salió de la plaza por la enfermería cuando tenía preparada la puerta grande. Se aplica el lema de los guerreros espartanos a los que sus madres pedían que volvieran de la lid con el escudo o sobre el escudo, esto es victoriosos o muertos. El torero de Galapagar ha apostado por una existencia de héroe con la determinación de alcanzar la luz, aunque la gloria acabe abrasándolo. Ha escogido vivir en el riesgo y la belleza, para morir de la manera sublime que esa vida merece. Ha dicho alguna vez que espera acabar en la plaza porque es la forma de morir de los toreros. Esa es la razón de su impavidez en los peores trances y de esa lidia serena, templada, lenta, medida y escalofriante, que sólo puede ejecutar un artista que se impone al miedo, un creador de belleza, un danzarín estático como un escultor del movimiento, que compone la figura desde todos los ángulos para comunicar la emoción que experimenta. No es un suicida inconsciente ni un ignorante que desconozca los terrenos del toro y se coloque atolondradamente en su trayectoria. Ha depurado su arte después de muchas horas de reflexión y haber visto muchos toros antes y durante su periodo de retiro, apurando sus talentos hasta la linde de lo imposible, ponderando la exactitud y la plasticidad de cada lance si consigue que la fiera pase por su cintura o por su pecho sin desviarse de su camino ni cometer él ningún error. Cuando se produce esa conjunción, surge el pase templado, medido y pasmoso que descubre el escalofrío y la emoción inefable de la belleza: el complejo sentimiento de entusiasmo estético que se desvela con el hallazgo de la verdad. Mas si el cálculo o el pulso le traicionan, tiene la gallardía de no enmendarse, para abandonarse por completo a las astas del toro asumiendo su error. Quienes ven como el toro y el torero van al encuentro de la muerte y saben que si aquel no cae de la estocada será Tomás quien muera porque no se ha dejado espacio para salir de la “suerte”, perciben que están presenciando un suceso irrepetible, inefable, estremecedor y sublime. Y aunque hasta ahora ha acertado, de esa manera han dejado la vida en el ruedo algunos de los mas grandes, como “Manolete” y “Paquirri” y estuvo a punto de sucederle a él pasado 15 de junio de 2008, cuando al entrar a matar, fue prendido por un asta en el muslo derecho que desgarró veinte centímetros, aunque por fortuna el animal no acertó con la femoral. La clave de ese vivir no es el hambre como antes decían, sino el deseo de trascenderse que es otra cosa mas honda, en quienes tienen algo que decir, para poder “echarlo de sí” como decía el bardo aunque nadie más lo entienda. Y en cada corrida, en cada faena, en cada lance, piensa el artista que ahora sí, que esta vez va a ser la decisiva, aunque sólo lo sepa él. Darío Vidal 17/06/2008 |
La voluntad de morir (17/06/2008 23:56)
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LA OPOSICIÓN, EN EL DIVÁN
Cuando todos circulan en dirección contraria es muy probable que nos hayamos metido en el carril equivocado. Y si todo el mundo nos contradice es razonable suponer que somos nosotros quienes sufrimos el error. Pero lo más frecuente es tranquilizarse, cuando eso sucede, pensando que todo el mundo está confundido. Es un planteamiento que está a un paso de la manía persecutoria, y la tentación de suponer que nuestros próximos nos traicionan y que el mundo conspira contra nosotros. Un espejismo frecuente cuando el poder aísla en la soledad y se ha perdido confianza en el propio discernimiento. En esos casos el afectado se distancia de la realidad, reduce el trato con los demás y pierde relación con el mundo. Es una dolencia llamada paranoia, que incapacita para dirigir y que suelen experimentar los líderes al fin de su recorrido, por fatiga y ausencia de crítica. El triste final de los dictadores. Hoy nos encontramos con que la cúpula del partido de la oposición parece que ha llegado a ese trance y se halla a un paso del diván del psiquiatra. ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que Aznar hizo un paquete con Rajoy, Zaplana y Aceves para dirigir el partido y que el responsable ha debido estar incómodo hasta el punto de manifestar que, a partir de ahora, va a trabajar con su propio equipo. Tarde y muy mal, porque después de haber comprometido a los colaboradores en su proyecto los ha apartado con el peor estilo. Y mal y tarde porque esa decisión debería haberla tomado hace cuatro años si hubiera tenido equipo. Que no lo tiene. Hasta tal punto es así, que los recién llegados han pretendido cambiar la orientación de la formación, travistiéndola de la que alcanzó el poder. Un torpe criterio porque quien imita a otro no pasa de ser un mal remedo del imitado. Y siempre es mejor elegir el original.º Rajoy ha comenzado a verse con los próceres del PP tales como Ruiz Gallardón y Gustavo de Arístegui, para rebajar la tensión hasta dónde sea posible después de los recientes desencuentros, y tras la fallida reunión con Mayor Oreja –al que tampoco tiene que explicarle nadie como se vive en el Norte--, prepara el acercamiento a María San Gil a la que han querido descalificar desde el núcleo pretoriano puesto que su defección podría tener consecuencias nefastas para la formación. Por eso José Manuel Soria, redactor de la ponencia con Alicia Sánchez Camacho y María San Gil --amenazada desde hace años en Euskadi por los secuaces de ETA y privada de libertad por los escoltas--, se ha permitido la oficiosidad para congraciarse con Rajoy y con Lasalle, que tampoco viven en sus circunstancias, de criticarla con frivolidad culpable desde la seguridad confortable de las Islas Afortunadas. La pretensión de reducir la actitud de la presidenta del partido en el País Vasco a una suerte de pataleta infantil está cediendo a la tesis de que José María Lasalle, nuevo consejero áulico de Rajoy, está queriendo federalizar el partido para halagar a los nacionalistas y acercarse a los planteamientos de los socialistas, lo que justificaría el eventual desacuerdo de San Gil. Pero es difícil que quien pierde la confianza en el que fija las directrices del grupo, vuelva a estar disponible sin reticencias tras sufrir una decepción vivida como una deslealtad y sufrida como una traición. Darío Vidal 17/05/2008 |
La oposición en el divan (17/05/2008 02:09)