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Publicado: 31/05/2008


 

VUELTA AL PASADO


Nos parecía estar a mil años luz del tiempo de nuestros abuelos, o de los bisabuelos en el caso de los más jóvenes de la generación, y las circunstancias nos han devuelto, como quien dice, a la época de las candilejas y las velas de cera o de sebo. A las de navegar tornamos poco a poco, experimentando con energía solar para mover eléctricamente las drizas, las escotas, los chigres y los molinetes de los barcos mercantes de gran porte, aunque se opongan a ello las compañías petroleras dispuestas a asfixiarnos. Cosa que no lograrán aunque la crisis nos haga sacar la lengua, porque los europeos nos crecemos con cada envite como los niños después de tres días con fiebre.

En nuestro caso lo tenemos peor porque las compañías eléctricas que nos parasitan, nos asfixian, nos irradian o nos envenenan, están dando nuevas muestras de solidaridad aprovechando la coyuntura para elevar las tarifas proceda de donde proceda la energía. Aunque esas prácticas imperialistas del monopolio no ha sido capaz de sacudírselas el Viejo Continente en la vida.

Un amigo mío decía en plena Guerra Fría que él no temía “la dictadura del proletariado” sino “el imperio del funcionariado” . Y tenía buena razón para sus temores porque lidiaba constantemente con los empleados del Estado, su prepotencia atávica y su pereza congénita, que salvo excepciones, --que las hay y los acercan a la santidad-- es el caldo de cultivo en que crecen, prosperan y se multiplican.

Pero dense cuenta si no estamos regresando al pasado. Ellos para pasar con sus carruajes sin ser molestados habían de pagar “portazgo· para franquear las murallas de las ciudades y “pontazgo” para cruzar los puentes. Y eso que, hasta hace poco, nos parecía un vestigio arqueológico se ha reimplantado con las “zonas azules”, la prohibición de circular por el centro urbano sin pagar una tasa especial, y, antes de todo ello, los “peajes”. Nos llenamos la boca enunciando los Derechos Humanos y hacemos que nuestros niños los aprendan en el colegio, pero convivimos con esclavos que trabajan por menos que nosotros, con o sin papeles, captados de grado en el continente del que antes los tomábamos por fuerza, pero en vez de traerlos en bergantines negreros llegan ahora gratuitamente en cayucos. Después de muchos siglos de ahorrar el agua que nos traía en las acémilas el aguador, conseguimos que nos llegara a casa a través de tuberías –un suceso que contemplan aún como un milagro nuestros niños saharauis, de los que habremos de hablar un día--, pero entonces comenzamos a gastarla a manos llenas y a ensuciarla hasta que hemos tenido que hacer de aguadores nosotros transportándola en botellas y garrafas.

Debemos reconocer que a la población urbana de nuestro tiempo le ha tenido sin cuidado el precio de los forrajes. Pero la reciente investigación con biocombustibles para sustituir el petróleo –cosa que puede conseguirse por muy poco precio con la energía que libera el hidrógeno libre-- esta elevando por la nubes sus precios y el de los cereales, encareciendo también la leche y el pan. Hemos retrocedido menos en la mar, porque el cine nos ha traído la memoria de la piratería en el XVIII y el XIX. Pero no podemos confiar en un crucero de recreo por según que mares, si no somos de ánimo fuerte, porque los piratas pueden vendernos como esclavos. Si no se es dueño de la Razón, las razones no pueden imponerse por la fuerza.

Darío Vidal

31/05/2008

 

       Vuelta al pasado (31/05/2008 18:51)


Publicado: 30/05/2008


 

LOS MONEGROS CONTRA NEVADA


Que un grupo de especuladores, ventajistas y logreros; que una banda de traficantes, de rufianes y proxenetas; que una organización delictiva, mafiosa y turbia dedicada a la paidofilia y la prostitución pretendiese “colonizar” Los Monegros con el complejo “Gran Escala”, como otros hicieron en Nevada con Las Vegas, habría sido un empeño hasta cierto punto entendible. Una operación especulativa de lucro inmediato, cuya secuela sería una concentración de bandas organizadas en torno al tráfico de drogas, el sexo, la prostitución y el juego, que a su vez generaría un ingobernable semillero de crimen, un polo de atracción de lo más abyecto y lo mas corrompido, que crecería parasitando a la naciente Zaragoza. Desde ese punto de vista puede ser una excelente inversión a corto plazo. Pero lo que sorprende es que esa propuesta surja de los dirigentes políticos de una comunidad humana como Aragón. Algo que resulta, como mínimo, preocupante. ¿Hay alguien entre los promotores de la idea que, al margen de evaluar el problemático beneficio económico, haya estudiado la repercusión sociológica de Las Vegas en el desierto de Nevada? ¿Que conclusiones han sacado los que hayan paseado la mirada por lo que hay más allá de los lujosos decorados para deslumbrar provincianos?

Cuando, tal como nos sucede a nosotros, no se es pionero en nada, y ha dado tiempo a estudiar las consecuencias de las iniciativas imitadas, es injustificable equivocarse, al revés de lo que sucede con los que no tuvieron experiencia previa. Tropezar donde antes han caído otros no tiene perdón.

Habrá algún diletante, algún esnob, algún modernillo, algún disparatado que tal vez me acuse de alinearme en ese frente inmovilista que impidió el aprovechamiento del Ebro ya en el s. XVIII o el progreso del ferrocarril en el XIX. No me cuento entre ellos. No me opongo a esa iniciativa por negarme al avance de Aragón, sino porque su asunción significa malversar el escaso caudal humano que aún nos queda y convertir nuestra tierra en un foso de inmundicia. Eso es peor que convertirse en la “reserva de caza” que nos anunciaron cuando el ministro Ullastres diseñó su Plan de Desarrollo. Vean en qué ha parado la sociedad civil en los lugares escogidos por el turismo. Pues bien, imaginen lo que puede ser de un lugar sin playa, sin mar, sin nieve ni bosques, cuando no quedan sino unos tugurios con putas y alcohol.

Conozco Los Monegros, los he vivido y he escrito sobre ellos. Y se que posee una tierra agradecida, un lecho de mucho fondo del que brotan las planta con solo el perfume del agua. Esas tierras que nos han acostumbrado a llamar “desierto” los turistas, sin saber lo que dicen, y que algunos juzgan que están bien aprovechadas promoviendo “happenings” o descarnándolas con el caucho de las motos de trial y los coches preparados para aventureros de disfraz, esas tierras digo, pueden rendir en algunas zonas varias cosechas al año sin agotarse mientras las desdeñamos sin conocer que estamos pisando un verdadero tesoro, como nuevos ricos desnortados y papanatas.

Hay una solución más modesta que nos descubrirá un día cualquier multinacional anglosajona sin luminosos de neón, pero capaz de favorecer el despegue económico a gran escala y de sustentar el crecimiento sostenible de una industria sólida de agricultura y transformación de productos hortícolas que están siendo más demandados de día en día.

Darío Vidal

30/05/2008

 

       Los Monegros contra Nevada (30/05/2008 21:03)


Publicado: 29/05/2008


 

UNA DE “GESTAPO”


A veces el tumulto general y el eco de las voces no permite reparar en sucesos que aparecen, cuando aparecen, en las páginas impares de salida de los periódicos, al lado de la publicidad abigarrada y barata. Son noticias por las que ha luchado algún redactor de cierre alertado por el husmo del suceso, o ha colocado subrepticiamente haciéndose el ingenuo en el último momento.

Tal es el caso del espionaje al magistrado Roberto García-Calvo por parte de los servicios secretos españoles. Era juez del Tribunal Constitucional, una de las instituciones no renovadas en la última legislatura y fuente de polémica entre los políticos por aquello de las cuotas y pertenecía al “cupo” propuesto por el PP como todos recordamos. El señor García-Calvo murió hace unas semanas repentinamente y entonces supimos que estaba siendo vigilado y siendo objeto de seguimiento por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), una organización cuya función específica consiste en velar por la seguridad del Estado frente al exterior y la acción del terrorismo.

No es preciso decir que la utilización de los funcionarios del espionaje para averiguar datos de la vida privada o profesional de terceros mediante escuchas o yéndoles a la zaga con intereses partidistas, no solo entraña un comportamiento miserable sino también delictivo. Así es que, aunque no parece razonable que el juez recién fallecido conspirase contra el Estado, sería aconsejable que el presidente del Gobierno justificase públicamente las razones de ese acoso de los agentes secretos a un magistrado del Constitucional. ¿Qué buscaban y que pretendían emporcar?

La mayoritaria Asociacion Profesional de la Magistratura se ha mostrado “estupefacta, alarmada y preocupada” en boca de Antonio García, quien ha pedido explicaciones al Gobierno. Por su parte Jaime Tapia, portavoz de Jueces para la Democracia exhortó al Ejecutivo a que negase la información de “Epoca” si no era cierta, y Lorenzo del Río manifestó que “una imputación así era lo suficientemente grave como para despejar cualquier duda sobre ella”. Pero pasan los días y nadie respira. El miércoles terció en RNE el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, “e hizo mal tercio” como habría dicho Muñoz Seca en “La venganza de Don Mendo”. Sostuvo que tal imputación contra el CNI era “un disparate” y que “no todo lo que publican los medios es verdad”.

Muy bien, aceptemos que las dos afirmaciones sean verdad. ¿Pero de donde han salido, quién las ha filtrado y con qué fines, y finalmente es una filtración o un rumor? Justicia no puede despacharse con esa desautorización que es como no decir nada. Hay que ir al fondo.

Darío Vidal

29/05/2008

 

       Una de Gestapo (29/05/2008 20:57)


Publicado: 28/05/2008


 

TENER UN PERRO


Acaba de aparecer un libro para uso de los poseedores de mascotas. El autor, que posee una pitón a la que ha acostumbrado a comer carne muerta, fría de la nevera y deshuesada – una práctica contra natura para un animal de su condición-- considera un maltrato pasear a los perros sujetos con la traílla enfrentándose a la nueva ley de peligrosidad, porque sustenta que no hay razas caninas de riesgo como sugiere el legislador –lego en la materia como en casi todos los casos-- sino únicamente individuos que presentan comportamientos conflictivos a causa de los malos hábitos, una educación inadecuada, la falta de corrección adecuada e instantánea y la negligencia del dueño.

En ese sentido el comportamiento de los perros habla de la condición de los amos. Por eso opina que el perro no debe ser un juguete de los niños, por pequeño que sea, y a pasar de lo que pueda jugar con ellos y la complicidad que establezcan. El perro contribuye a la educación de los pequeños a condición de que él mismo esté educado. Y, sobre todo, no se le debe someter a órdenes caprichosas, arbitrarias y contradictorias porque eso los desorienta y des-educa.

A la luz de estos argumentos escuchados en el duermevela del amanecer, que es el horario que reservan los prebostes de la radio a los programas de interés, y de mi limitada experiencia con los perros, saco la conclusión de que los padres noveles deberían tener un perro antes de serlo. Y, naturalmente, las madres. No malpiensen que no voy a equiparar un gozquecillo a un cachorro humano; se trata mas bien de un ejercicio de aprendizaje para quienes deben asumir una responsabilidad que a veces les rebasa, como es la lectura de una voluntad que no sabe expresarse, y poder comunicarse con una inteligencia naciente mediante un lenguaje aún por convenir.

Tal vez el comportamiento de nuestros adolescentes sería distinto si hubiesen notado nuestro amor en la atención y el compromiso, más que en los “konguitos”, los “fosquitos”, los huevos “Kinder”, las “Piruletas” y los “Chupa-chups” que ellos, que no son tontos, interpretan como las baratijas, las cuentas de colores, los abalorios, los espejitos y la bisutería de los indiecitos con que queremos hacerles perdonar nuestras reiteradas ausencias. Háganle eso a un perro y se irá con el primero que encuentre por la calle –como nuestros chicos-- porque la relación se funda en el amor, como el liderazgo en el ejemplo. A principio de esta semana, Gabriel Elorriaga opinó refiriéndose a Rajoy algo que se aviene con lo aquí dicho: “El presidencialismo es lo contrario del liderazgo, como la imposición es lo contrario de la seducción”.

Mientras escribo, me siento observado por mi pequeño, desgreñado y travieso Shih-Tzú tibetano, de ojos grandes, penetrantes y escrutadores tras su crecido flequillo. Me mira, se sacude para atusar la pelambre y se pone a mi lado presto a alertarme de cualquier peligro. Porque la misión de un custodio del emperador consiste en prevenir a la Guardia, hacerse oír con todas sus fuerzas, y tirarse a los calcañares de los intrusos hasta roerles el hueso. Estoy enseñándole, para su frustración, que no debe ladrar ni atacar a nadie porque no tenemos enemigos, y parece que va entendiendo. Pero voy a comprarme el libro a ver si acierto con mis hijos.

Darío Vidal

28/05/2008

 

       Tener un perro (28/05/2008 20:19)


Publicado: 19/05/2008


 

LA BASURA QUE AMENAZA


Las autoridades chinas aseguran que los terremotos sucesivos no han generado escapes radiactivos. Dios lo quiera. Pero los legos no habíamos visto jamás esas enorme rocas de la altura de un edificio y de miles de toneladas que aparecían sobre los coches y las máquinas, esparcidas por las calles como si hubiesen irrumpido del seno de la tierra como proyectiles de un volcán gigante.

Sin embargo las autoridades comunistas chinas, que deben creer en Dios o cuando menos en sus milagros, dicen que los seísmos no han dañado los contenedores subterráneos de residuos nucleares. Qué suerte han tenido los chinos y cómo nos ha sonreído la fortuna a los moradores del Planeta. Los cementerios radioactivos alojados en el subsuelo de China han resistido el empuje de los millones de billones de toneladas de la placa tectónica asiática en su estrepitoso cataclismo. La energía equivalente a varias bombas de miles de kilotones no ha sido capaz de romper, fracturar, fisurar ni alterar las fosas subterráneas con residuos radiactivos. Es la teoría que sustentan entre nosotros los apóstoles de las nucleares contra la moratoria, las compañías eléctricas que pretenden que los usuarios radiactivos les financiemos los reactores y los miembros de la Junta de Energía Nuclear que predican el progreso a toda costa manejando el sofisma del avance científico, ocultando arteramente que no hay progreso si no es para el hombre. El incremento de las cuentas de resultados no es muchas veces progreso sino atropello, engaño, robo, estafa y fraude. Astutas socaliñas de las poderosas compañías monopolistas “sin responsables ni culpables” para enriquecerse con la necesidad de los más menesterosos.

Cuando los contadores Geigger detecten –si lo detectan y nos lo dicen algún día-- que la radiación en la provincia de Sichuan ha alcanzado niveles alarmantes en Chernóbil, pero que la energía liberada sigue difundiéndose, el mal seguirá creciendo pero nadie podrá repararlo ni tendrá la culpa.

Ahí tenemos el prolongado conflicto de la recogida de la basura en la ciudad de Nápoles, como metáfora de un problema no ya de abastecimiento sino de eliminación de residuos. Una situación desconocida surgida de la sociedad opulenta, para la que no solo significa un reto proveerse de alimentos sino también deshacerse de ellos. Antes no había plásticos ni apenas envases, se guardaba el cristal y se aprovechaban los recipientes. Apenas utilizábamos pilas como no fuese para las linternas; ahora no hay juguete infantil, artilugio domestico, teléfono, telemando u ordenador que no las lleve, y además con componentes radiactivos. Hasta en la intimidad del lecho las manos reusan las caricias porque se confían los juegos eróticos a chismes eléctricos que se estiran y encogen, general calor o vibran. Y todo eso se estropea mas pronto que tarde, y si no nos ha producido rampa, calambrazo o electrocución --en cayo caso pasa a manos del Juez--, termina tirándose a la basura, eso sí bien clasificado: por una parte el papel, por otra el cartón, por otra el plástico, por otra el vidrio y por otra los residuos orgánicos que apenas generamos ya.

Lo malo es que no sabemos ya dónde tirar todo eso. No lo sabe ni la Mafia napolitana, que es la que se encargaba de ganar dinero con este y otros negocios poco limpios.

Darío Vidal

19/05/2005

 

       La basura que amenaza (19/05/2008 23:57)


Publicado: 17/05/2008


 

LA OPOSICIÓN, EN EL DIVÁN


Cuando todos circulan en dirección contraria es muy probable que nos hayamos metido en el carril equivocado. Y si todo el mundo nos contradice es razonable suponer que somos nosotros quienes sufrimos el error. Pero lo más frecuente es tranquilizarse, cuando eso sucede, pensando que todo el mundo está confundido.

Es un planteamiento que está a un paso de la manía persecutoria, y la tentación de suponer que nuestros próximos nos traicionan y que el mundo conspira contra nosotros. Un espejismo frecuente cuando el poder aísla en la soledad y se ha perdido confianza en el propio discernimiento. En esos casos el afectado se distancia de la realidad, reduce el trato con los demás y pierde relación con el mundo. Es una dolencia llamada paranoia, que incapacita para dirigir y que suelen experimentar los líderes al fin de su recorrido, por fatiga y ausencia de crítica. El triste final de los dictadores.

Hoy nos encontramos con que la cúpula del partido de la oposición parece que ha llegado a ese trance y se halla a un paso del diván del psiquiatra. ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que Aznar hizo un paquete con Rajoy, Zaplana y Aceves para dirigir el partido y que el responsable ha debido estar incómodo hasta el punto de manifestar que, a partir de ahora, va a trabajar con su propio equipo. Tarde y muy mal, porque después de haber comprometido a los colaboradores en su proyecto los ha apartado con el peor estilo. Y mal y tarde porque esa decisión debería haberla tomado hace cuatro años si hubiera tenido equipo. Que no lo tiene. Hasta tal punto es así, que los recién llegados han pretendido cambiar la orientación de la formación, travistiéndola de la que alcanzó el poder. Un torpe criterio porque quien imita a otro no pasa de ser un mal remedo del imitado. Y siempre es mejor elegir el original.º

Rajoy ha comenzado a verse con los próceres del PP tales como Ruiz Gallardón y Gustavo de Arístegui, para rebajar la tensión hasta dónde sea posible después de los recientes desencuentros, y tras la fallida reunión con Mayor Oreja –al que tampoco tiene que explicarle nadie como se vive en el Norte--, prepara el acercamiento a María San Gil a la que han querido descalificar desde el núcleo pretoriano puesto que su defección podría tener consecuencias nefastas para la formación. Por eso José Manuel Soria, redactor de la ponencia con Alicia Sánchez Camacho y María San Gil --amenazada desde hace años en Euskadi por los secuaces de ETA y privada de libertad por los escoltas--, se ha permitido la oficiosidad para congraciarse con Rajoy y con Lasalle, que tampoco viven en sus circunstancias, de criticarla con frivolidad culpable desde la seguridad confortable de las Islas Afortunadas.

La pretensión de reducir la actitud de la presidenta del partido en el País Vasco a una suerte de pataleta infantil está cediendo a la tesis de que José María Lasalle, nuevo consejero áulico de Rajoy, está queriendo federalizar el partido para halagar a los nacionalistas y acercarse a los planteamientos de los socialistas, lo que justificaría el eventual desacuerdo de San Gil.

Pero es difícil que quien pierde la confianza en el que fija las directrices del grupo, vuelva a estar disponible sin reticencias tras sufrir una decepción vivida como una deslealtad y sufrida como una traición.

Darío Vidal

17/05/2008

 

       La oposición en el divan (17/05/2008 02:09)


Publicado: 16/05/2008


 

EL BAILE DE LOS TRASVASES


El gobierno de Cataluña ha autorizado ya a llenar las piscinas, regar los jardines y aspersar los campos de golf tras las recientes lluvias. Quienes no podrán regar sus campos de golf ni de cultivo, ni sus jardines porque no los tienen, van a ser los pueblos aragoneses de la margen izquierda del Ebro, que han de seguir recibiendo cada día la limosna del agua para beber, mediante camiones cisterna. Una situación injusta, vejatoria, humillante y colonial a la que no responde ningún político, ni siquiera en ese estado de merecer que es el de “candidato”. ¿Por qué y para qué siguen votando los aragoneses?

Decenas de pueblos de los secanos monegrinos de Huesca y algunos de Zaragoza, además de otros dieciséis de Teruel, seguirán padeciendo el suplicio de Tántalo viendo pasar el agua a sus pies, sin poder aplacar la sed de siglos y generando mano de obra barata para Cataluña, porque, no se si lo saben, pero el agua que se va abre cauce a los hombres que huyen, y Aragón sigue despoblándose. Solo queda un millón doscientas mil personas en un territorio de 47.669 km2, lo que supone una densidad demográfica sahariana que no ha descendido todavía más gracias al aporte de la inmigración.

Pese a ello, Aragón, que ha gustado contemplar las cuestiones con histórica ecuanimidad y “desde la óptica del otro”, ideó hace siglos un plan para dotar de agua a todos los territorios ribereños sin excluir a nadie, e incluso aquel gran hombre de Estado que fue don Ramón de Pignatelli se propuso no sólo eso sino también hacer navegable el Ebro desde el Mediterráneo al Cantábrico para permeabilizar toda la Península. Imagínese lo que habría sido la Historia económica de España, y no sólo de Aragón, si hubiese prosperado su sueño. Pero la cortedad del Conde de Villahermosa abortó el proyecto, y la cerrilidad analfabeta de la Casa de Ganaderos estuvo a punto de impedir hasta la ejecución del Canal Imperial de Aragón. Ya se sabe: “en Aragón, a buen servicio mal galardón”. Basta con una estatua coronada de gallinaza de paloma en cualquier parque y con el homenajeado bajo tierra para no darle ninguna alegría. Ya entrado el XIX, un ingeniero aragonés propuso un plan de regadíos para las comunidades de la cuenca asignando caudales de acuerdo con su superficie. Ahora ya, claro, con el desequilibrio demográfico que se ha generado, no tendría sentido ese justo criterio.

Menos mal que, tal vez porque los de Tarragona han reaccionado ante el abuso barcelonés diciendo que no quieren regar sus jardines a costa de la sed de la “Terra Alta”, el Gobierno aragonés que se escudó en un peritaje de expertos para ganar tiempo y dijo luego que estimaba conforme a Derecho el trasvase –perdón, la “conducción”--, acaba de declarar bizarramente que no está de acuerdo con el Real Decreto y que, en vistas de las copiosas lluvias recientes, va a impugnar el trasvase de agua. Pero, claro, dado el primer paso, el honorable Montilla --que además es andaluz y tiene nombre de vino-- dice que quién sabe si dentro de seis meses o un año Barcelona no va a volver a tener carencia de agua para su industria, sus urbanizaciones, sus parques, sus fuentes, sus chalets y sus campos de golf. Y tiene toda la razón del mundo. Que coño importan los desharrapados de los Monegros si son cuatro y el cabo: que les den sifón.

Darío Vidal

16/05/2008

 

       El baile de los trasvases (16/05/2008 00:39)


Publicado: 15/05/2008


 

DESANGRARSE ASESINANDO


Otro hombre acaba de morir a manos de la ETA. Un guardia civil ha sido asesinado por los criminales ahogados en sangre, que ya no se arriesgan a empuñar las pistolas y delegan valientemente el horror de la muerte en los explosivos a distancia. Bravos “gudaris”, supuestos liberadores del pueblo vasco al que oprimen.

Han atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano y cosechando un muerto y cuatro heridos, uno de ellos con lesiones en la columna. Un herido de esos que no se nombran, como el otro que está en la UCI. Son las víctimas anónimas, los muertos que se mueren solo un poco, porque siguen conscientes de su limitación y sus mutilaciones: gente sana en la plenitud de sus fuerzas con un muñón en vez de mano, una espalda tronzada por la metralla, un hablar torpe como el de cierto periodista al que la bala rompió la mandíbula y destrozó la lengua para hacerle callar, hace unos años, aunque sigue denunciando valientemente con su trabajo sin rencor la miseria de sus verdugos.

En la casa cuartel de Legutiano descansaban sus casi treinta moradores, entre ellos cuatro niños, confiados a la custodia de Juan Manuel Piñuel que estaba de puertas cuando se apercibió de que acababan de dejar un coche a cincuenta metros de la entrada. Llamó a los artificieros para que reconocieran el vehículo según el protocolo, pero su voz se interrumpió sin acabar, y el teléfono quedó balanceándose sobre el suelo en que yacía su cuerpo destrozado, como negándole la razón al Partido Comunista de las Tierras Vascas --¡ pobres, bellas, nobles y honestas Tierras Vascas !-- que asume, asiente, jalea y apoya la unilateral y cobarde “lucha armada”, como todas las otras franquicias de la banda terrorista. Fue un minuto. El temporizador no esperó más.

Los ciento cincuenta kilos de explosivos han destrozado por completo el vetusto cuartel que ha de ser demolido por completo, y tres metros por debajo del cadáver de Juan Manuel ha aparecido entre los escombros un herido que solicitaba ayuda, además de otros tres que han tenido que ser ingresados. Este es el balance de una gloriosa “ekintza” perpetrada por unos fracasados que saben que lo son, pero que huyen alocadamente hacia adelante para no pensar en la derrota final. Cada día que pasa después de cada muerte se conceden un respiro para seguir esperando y alimentar entre la parroquia la ficción de que van a alguna parte. Y no van a ningún sitio. La estrategia del terror que pudo parecerles eficaz hace cuarenta años, se ha revelado contraproducente ante la firmeza de los españoles y la resistencia heroica de tantos vascos que conviven con las amenazas gracias a una dignidad fuera de toda ponderación y a tantas personas admirables que, de no serlo antes, se habrían hecho merecedoras del título de hidalguía que les concedieron los Reyes hace quinientos años.

La banda criminal ya no aspira a nada; no pretende más que seguir matando mientras le queden treinta kilos de cloratita, que le van faltando con el apoyo de los suyos. Y no tendrán un final wagneriano y grandioso como los islamistas de Leganés: se extinguirán hacinados en un “zulo” y chapoteando en la mierda. Como las ratas de cloaca.

Darío Vidal

15/05/2008

 

       Desangrarse asesinando (15/05/2008 01:09)


Publicado: 13/05/2008


 

LACTANCIA MATERNA


Los hallazgos científicos están yendo más deprisa que la fantasía de los profanos. Ahora nos acaban de decir que la leche materna, de cuyas excelencias nunca dudamos aunque algunos fabricantes pícaros, embusteros y embrollones dicen que su leche “maternizada” la mejora, digo que la leche de la madre es el mejor alimento de los bebés, no solo por sus propiedades nutritivas e inmunológicas sino porque favorece la inteligencia del niño.

Lo único que sabíamos hasta ahora es que el íntimo contacto corporal de madre e hijo, las caricias, los besos y las palabras susurradas, robustecían la personalidad del infante, alentaban su autoestima, despertaban su curiosidad y le hacían más receptivo a los estímulos exteriores como sucede con todos los seres seguros de sí.

Y aunque es verdad que la leche materna debe estar desvirtuada por los alimentos adulterados, los transgénicos, los conservantes, los colorantes, los antioxidantes y otros aditivos, además de por la inseguridad laboral, el estrés y la apelación constante de las instancias exteriores que nos nos permiten vivir ya al ritmo de la vida y ver crecer a los niños, observar el cambio sutil de las estaciones y percibir el deslizarse del tiempo, pienso que la propia madre tiene instintivamente los recursos para minimizar el impacto de esas agresiones y “traducirlas” al talante de su hijo.

Lo difícil de creer es que esa leche de vaca, ya “entera” o descremada, desnatada, en polvo, convertida en mantequilla, requesón, quesos, yugures y otros lacticinios, dé para producir leche humana “maternizada” superior a la original. No digo que ese producto industrial sea peor que su carencia, aunque se sabe que algunos lactantes vomitan la que no es humana. Y no negaré que sea meritoria la producción de ese sucedáneo, si sirve para preservar vidas, pero los países escandinavos hace años que no admiten los productos de una marca determinada que exportaba gratuitamente leche para los neonatos de países tercermundistas, para comenzar a vendérsela cuando a las madres se les había retirado. El negocio redondo de los altruístas.

No sean aprensivos por favor, pero si tienen ocasión de beber la cremosa leche recién ordeñada con que fabrican ese producto, ya no beben tampoco un producto puro. La hierba que han pacido las vacas está plagada de herbicidas y pesticidas. Si los animales están estabulados y se alimentan de forrajes almacenados, a los piensos compuestos les han añadido –y ahora está tolerado-- harina de pescado, una dieta que nunca se le pasaría por la cabeza a un herbívoro sensato. Y no hablemos ya de los residuos del matadero capaces de desorientar a un vegetariano cuyo aparato digestivo no esta adecuado para que los rumiantes se comporten como carnívoros. No es de extrañar que contraigan la encefalopatía espongiforme bovina; lo raro es que no tengan que acudir también al psiquiatra.

Hasta ahora los chicos tenían buena o mala leche, pero al menos era leche humana. Ahora acaban de decirnos que los niños chupan la inteligencia de los senos maternos y que la lactancia prolongada afecta al almacén de las ideas. Quién sabe qué podemos esperar de chicos criados con leche vacuna como desde los años cuarenta hasta aquí. No puede extrañar que las vacas se vuelvan locas y los niños se vuelvan vacas.

Darío Vidal

13/05/2008

 

       Lactancia materna (13/05/2008 23:17)


Publicado: 11/05/2008


 

LA BANCA Y EL LADRILLO


Al revés que en la socialista Gran Bretaña, donde el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, acaba de anunciar un plan para reactivar el mercado hipotecario con cláusulas específicas para que los ciudadanos no paguen los excesos o la mala gestión de los bancos, como sucedió con el “Northern Rock Bank”, en la socialista España la banca pide al gobierno que financie la crisis inmobiliaria con los fondos de reserva de la Seguridad Social, o sea con el dinero destinado a pagar las pensiones de los trabajadores. De modo que los culpables de la escandalosa burbuja inmobiliaria y las entidades financieras que la han alentado, pretenden tapar ahora los agujeros no con los beneficios de sus ingresos desmedidos, vergonzosos y usurarios, sino con el dinero que han ingresado los contribuyentes --la mayor parte de los cuales no ha podido pagar un piso aún empeñándose hasta el cuello-- con objeto de mitigar su paro, financiar sus pensiones y cubrir su jubilación.

Malos socios tiene el presidente Zapatero. No puede fiarse de ellos ni para hacer recados. Malos por ineficaces, necios, mentecatos, torpes, cortos e inútiles, ademas de insolidarios. La miopía egoísta es una vileza de ida y vuelta. Elegir el pan de hoy a costa del hambre para mañana descubre una lamentable falta de discernimiento y una carencia de imaginación para dar respuesta a los retos del futuro. Del patriotismo ni hablamos--¡bastante les importa a ellos!--, pero cuando escupimos al cielo, termina cayéndonos en la cara.

La banca asociada a las inmobiliarias pretende que sus damnificados les entreguen sus ahorros, sin duda en compensación por su inquietud social y su apoyo a las familias. Los dos sectores más mediocres, más inmovilistas, especuladores y avarientos se han concertado para dar un golpe de mano contra nosotros. ¿Comprenden ahora por qué la Banca española está impidiendo el establecimiento de la Banca exterior? Porque los bancos internacionales, en libre y franca competencia se la merendarían en dos años pese a las bravatas del señor Botín –del fruto le viene el nombre-- cuando dijo que en nuestro país no había crisis bancaria porque eran mejores administradores.

Pretenden también los bancos y cajas de ahorros –esas instituciones benéficas sin ánimo de lucro-- tener acceso con ello, a la financiación que está restringiendo el mercado internacional del dinero, muy desconfiado con los países que tienen una fuerte dependencia del sector inmobiliario. Como por su parte los sindicatos y el PP se han opuesto siempre a arriesgar la seguridad de los asalariados desautorizando a la SS inversiones en Bolsa, la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), están sondeando al ministro Miguel Sebastián para que presione al ICO con el fin de que avale más generosamente las emisiones de títulos, pero está claro que la Unión Europea puede interpretar los movimientos del Instituto de Crédito Oficial como una ayuda del Estado a la Banca española, lo que vulneraría el principio de libre competencia en el mercado continental.

Mientras tanto la Construcción chantajea al Gobierno con la catástrofe que supondrían los nuevos despidos. Así es que háganme el favor de estar al loro, no vaya a ser que les birlen la pensión.

Darío Vidal

11/05/2008

 

       La Banca y el ladrillo (11/05/2008 13:29)


Publicado: 10/05/2008


 

GINÉS DE PASAMONTE”


Menudo truhán el tal Ginesillo de Coslada; menudo payaso el alegre chico de Colsada metido a hombre de Harrelson; menudo sinvergüenza el “Ginés de Pasamonte”, sobrepasando los límites de la honesta picaresca, como el galeote que quitó sus ropas a Don Quijote y Sancho, para adentrarse en el terreno del crimen organizado, en el nauseabundo barrizal de la delincuencia desde el poder, que es la forma más abyecta y cobarde de delinquir.

Lo han cazado con la banda de entre 25 y 30 barandas uniformados con los hábitos de la policía municipal, eso es de servidores de la Ley, con los que se dedicaba a extorsionar, cobrar “rackket”, chantajear y a dar monumentales palizas a aquellos a quienes debían proteger y servir, cuando les venía en gana y sin que los agredidos –jóvenes, matrimonios, abuelos con niños y chicos que acudían en defensa de sus padres-- supieran en muchas ocasiones cual era la causa de la borrasca de porrazos y puntapiés que se les venía encima, dando una idea de impunidad y fomentando un clima de terror que les preservaba de las denuncias y dejaba sin castigo sus desmanes. Pero lo sorprendente es que en los nueve primeros años de ejercicio, y llevan más de veinte, la banda acumuló veintiocho denuncias en los juzgados por robo, tráfico de drogas, prevaricación, denuncias falseadas, corrupción, malos tratos, arbitrariedad e incluso brutalidad policial como consta en la Asociación Contra la Tortura.

La mayor “mafia” policial detectada jamás en España poseía sumas importantes de dinero en efectivo, armas ilegales no registradas, y sus bienes y posesiones están siendo investigadas. Entre los imputados de la banda, denominada significativamente “el Bloque”, se halla el guardaespaldas y chofer del alcalde. Pero en el Ayuntamiento no se sabe nada, y el alcalde ha manifestado en una reciente conferencia de prensa que solo ha habido “rumores” pero no denuncias, y descarta por supuesto que haya políticos implicados en la trama. Igual que el concejal de Seguridad, Antonio Murillo, quien aseguró que a su departamento no habían llegado más que “quejas”. Un clamor de rumores y quejas, con lugares concretos, situaciones, nombres y apellidos, que no se han tomado la molestia de verificar.

Pero este asunto que pretende darse ya por zanjado, no acaba más que de empezar. Hay alguien detrás, sólidamente afianzado, que protegía a la banda de denuncias criminales y actuaciones administrativas. Un alcalde del PSOE expedientó y destituyó en 2001 al tal Ginés Jiménez Buendía de Alcantarilla, y el juez de lo Contencioso Administrativo nº 22 de Madrid, José Manuel Ruíz, lo repuso en su cargo condenando al Ayuntamiento a costas, retribuciones y atrasos. Desde entonces las denuncias no se cursaban o desaparecían, ante la indignación de los vecinos que ayer se agrupaban en la calle para increparles al ver que estaban siendo detenidos. Fue necesario que las denuncias soslayasen el cerco municipal y se presentasen en Madrid por un grupo de prostitutas rumanas de las que abusaban, para que la policía gubernativa iniciase un operativo y las pertinentes escuchas.

No es una broma de chulos, putas y chorizos, sino la cumbre emergente de un iceberg cuyo calado hay que descubrir.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       "Ginés de Pasamonte" (10/05/2008 00:24)


Publicado: 09/05/2008


 

EL ORNITORRINCO


Recuerdo que un día, en los años insípidos de los guiños y la risa tonta, de las consultas al diccionario para medio enterarnos de lo que medio sabíamos, descubrimos en el clase de Ciencias Naturales a un ser grotesco, entre pato y castor que durante un tiempo no se nos caía de la boca tal vez por la rareza morfológica, por su singularidad biológica y puede que, sobre todo, por la reiterada resonancia impertinente de sus erres. Dimos con el ornitorrinco, para que me entiendan. Y los más pequeños que nos oían pronunciar aquel vocablo como un taco, lo repetían a cada momento como insulto y sin saber lo que decían, que es algo que con frecuencia sucede también a los adultos cuando hablan de según qué.

A nosotros siempre nos pareció un bicho raro, un animal desconcertante y de poco fiar, constituido con retazos y sobras de otros animales, como picos de ánade, piel cubierta de pelo tupido, patas de palmípeda con una uña venenosa en las posteriores los machos, y bolsa marsupial como los canguros las hembras, que ponen huevos como los pájaros y amamantan a las crías con su leche como los mamíferos. Dicen ahora que es el eslabón perdido en la escala zoológica y que comparte el ADN con aves, mamíferos y reptiles, que se diferenciaron netamente de él hace 166 millones de años para escoger distintas líneas de evolución, y se acantonó en Australia donde fue descubierto en el siglo XIX. Y en cuanto a eso del Acido Desoxirribonucléico compartido con tantas especies, no nos sorprendía en aquel tiempo de tantas risas, porque todavía no se había descubierto.

Por lo que hace a nosotros, nos distanciamos por falta de trato. Pero cuando lo vi en las noticias de ayer emergiendo de su discreto anonimato me pareció de pronto como si alguien acabase de encumbrar a un viejo amigo, a un conocido con el que hemos esperado todos los días el autobús y que hemos terminado por reputar como algo nuestro.

El salto a la popularidad se lo debe a un artículo aparecido en la revista “Nature” que lleva la firma de un grupo de científicos australianos, británicos, españoles, estadounidenses, neozelandeses, israelíes, alemanes y japoneses, que han trabajado pacientemente para secuenciar su genoma. Estiman que este estudio es un paso incalculable para averiguar el proceso evolutivo de nuestra especie, con la que comparte el 80% del genoma y que puede significar un espectacular avance en el terreno de la inmunología.

Temo únicamente que este catálogo de todas las especies, este inefable archivo de todas las rarezas más contradictorias, que ha resistido en Tasmania y la franja costera oriental de Australia el paso de los tiempos y la tentación de evolucionar, vaya a perecer ahora en las manos sacrílegas del hombre europeo.

Me culparía por mi desmemoria si ahora, cuando al cabo del tiempo lo recupero del olvido, hubiéramos de inscribir en la lista de animales en peligro de extinción a nuestro silente amigo el ornitorrinco.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       El ornitorrinco (09/05/2008 00:39)


Publicado: 03/05/2008


 

LOS LOBOS DE CAPERUCITA


Ese no implicarse de la población austriaca de Amstetten, donde un ser diabólico ha robado la vida, y tal vez el alma para siempre, a los hijos que engendraba, arroja alguna luz sobre el temperamento de un pedazo de la aria Europa que quiso erigirse un tiempo en conductor y paladín del Continente.

Hay muchas cosas sobre las que la sociedad de esta pequeña población debería de interrogarse en relación con la tortura de los hijos-nietos de Josef Fritzl en el sótano bajo el garaje. Pero son muchos más los interrogantes a los que habría de responder la policía por no averiguar la desaparición de Elizabeth hace veinticinco años; no realizar ninguna pesquisa tras las numerosas cartas que ésta envió desde su “paradero desconocido” situado en un zulo del jardín, ni averiguar el rastro de los tres niños que sucesivamente depositó alguien en la puerta de su casa. Ni llamarles la atención que los inquilinos de su casa tuvieran que comprometerse a no tener perro, y qué éstos aullasen y escarbaran cuando se acercaban al zulo insonorizado; por que aparecían botellas de leche y desaparecían bolsas de basura, y por que el panadero, que reconoce ahora que consumían mucho pan, no se preguntó que hacían con él; y por qué la policía niega ahora que Fritzl tuviese antecedentes por paidofilia –que los tuvo-- y cuando los periodistas insisten, argumenta que durante este tiempo, de todos modos, hubieran prescrito según la legislación del país. Y sobre todo es imposible que en 25 años --9.125 días de cautiverio, una cadena perpetua-- una distracción, algún descuido, no hayan aportado indicio alguno de lo que estaba ocurriendo. ¿Se trata de pura desidia, de incompetencia, o de un pacto de “omertá” entre viejos camaradas?

La maldad no es patrimonio de nadie, pero Einstein, nacido en el sureste de Alemania cerca de la frontera austriaca, encontró muy pronto irrespirable el ambiente que irradiaba el cercano país ya en los albores del nazismo, y fue alejándose a medida que se extendía la ideología, ya preexistente pero asumida por Adolf Hitler, también austriaco por cierto. Un compromiso ideológico que explica por qué el 40% del personal de los campos de exterminio y el 75% de sus oficiales eran austriacos, un hecho que se esfuerzan en disimular. Y que el 80% del personal que trabajaba en la deportación de gitanos, lisiados y judíos para el cerebro logístico de la “Solución Final”, Adolf Heichman, también eran austriacos. Puede que sea casual pero el célebre Heinrich Gross, que en nombre de la ciencia experimento durante el III Reich con miles de niños y supervisó sus campañas de eutanasia, ostentaba la misma nacionalidad, como la madre de María K. La niña confinada por 1996 en un ataúd de madera no se cuantos meses, o la que en 1998 tuvo a sus tres hijas encerradas durante siete años. Si tuviésemos memoria no nos sorprendería tanto, aunque nos siguiera aterrando, que un megalómano mediocre como Wolfang Priklopil mantuviese secuestrada como esclava sexual, durante años, a la niña Natascha Kampusch, que apareció el año pasado hecha ya mujer. Comienzo a entender la obsesión por el sexo infantil del vienés Sigmund Freud.

El caso es que, a propósito de estas cosas, John Müller escribía que la Europa de Caperucita Roja, Pulgarcito, y Hansel y Gretel, que nos aterraban de niños, debería someterse al diván del psicoanalista, no vaya a ocurrir que esos argumentos, en vez de fábulas, sean historias del pasado.

Darío Vidal

03/05/2008

 

       Los lobos de Caperucita (03/05/2008 23:36)


Publicado: 02/05/2008


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       El monstruo de Amstetten (02/05/2008 20:47)


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       Los enigmas de Amstetten (02/05/2008 20:33)