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Publicado: 02/06/2006


 

DESVERGÜENZA



Seguramente parecerá una mantecatez o una niñería. Cada vez desdeñamos más las minucias, esas 'neuras' grotescas por las que en otro tiempo la gente llegaba a morir. Llevados por el buen sentido, pensamos que más vale que digan “aquí corrió que aquí murió”, como decía en América un pícaro adinerado. El mundo es de los que corren y se salvan, aunque sea por poco tiempo.

Lo cierto es que ese socorrido cinismo lleva al desprecio de sí mismo, en al caso de que no sea su causa. Hace algún tiempo, los hombres que empañaban la palabra estaban obligados por un vínculo sagrado. Ahora no valen ni las firmas ante notario. Pero seguramente jamás habíamos llegado a extremos de desvergüenza como el que hemos vivido éste inicio de semana en el debate sobre el estado de la Nación. Siempre han sido hábiles los políticos en cambiar de postura, de opinión y de camisa. Incluso el viejo profesor Tierno Galván provocó el escándalo cuando dijo que “las promesas electorales están para no cumplirlas” ante las agazapadas sonrisas de conejo de los restantes políticos que no le desmintieron.

Pero para variar de rumbo solo unos grados, había que tomarse tiempo, buscar pretextos creíbles y explicaciones ingeniosas. Y desde luego un hombre de honor no se hubiese atrevido a dar un giro de ciento ochenta grados sin ver comprometido su prestigio. Hasta los rufianes se respetaban aunque no quedase testimonio de su palabra más que en los mentideros de la Corte. Sin embargo, cuando comenzaba esta semana, el presidente Zapatero decía con luz, taquígrafos, estenotipistas, fotógrafos, cámaras de televisión en color y magnetoscopios, que no habría negociaciones sobre ETA con la ilegalizada Batasuna mientras ésta no condenara el terrorismo y hubiera indicios del abandono de las armas. Pero antes de las veinticuatro horas de haber engañado a la oposición, iniciaba conversaciones de igual a igual con el partido clandestino. Su abuelo no hubiera resistido la mirada del espejo. O acaso sí.

¿Quién va a creer su palabra en el futuro? ¿En que difiere esa mentira cercana de aquellas otras lejanas mentiras de Iraq? ¿Cuántos van a confiar en sus promesas electorales si bastardéa las palabras hasta despojarlas de contenido y de verdad?

Darío Vidal

02.06.06

 

       DesvergŁenza (02/06/2006 20:31)