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Publicado: 07/02/2005


 

DESBARAJUSTE


España no es una nación de naciones como dicen los nacionalistas para dejarla en nada, y ya no es tampoco una nación. España es un desbarajuste.

Si España fuera una nación de naciones sería un imperio. Pero dejo de serlo el XIX y no debemos dar aportunidad a los separatistas de que nos llamen imperialistas, que es lo que viene después del envenenado elogio maragalliano. Tampoco es una nación porque el gobierno actual, que pudiera calificarse sin ánimo de ofender desgobierno, la ha despojado de proyecto.

España es un empeño inacabable como ninguno otro en Europa, que no se muestra grande porque ha sido concienzudamente an-alfabetizada por una ley de Enseñanza basada en la pedagogía de la pereza, que estimula a no esforzarse, no trabajar y no examinarse para pasar de curso, porque el alumno tiene derecho a vivir sin ser inquietado, suspendido, reprendido, castigado, ni molestado. Como si ''ser aprobado'' equivaliese a aprobar y garantizase poseer conocimientos suficientes para competir en la sociedad globalizada. El error de buena fe es disculpable, pero la mentira que se inspira en halagar el voto de los vagos, es rigurosamente imperdonable. No importa el partido, el credo o la tendencia: atentar contra la Cultura es un crimen de lesa patria.

Pues bien, en tales condiciones la población está volviéndose incapaz de elegir con sindéresis porque se le van negando conocimientos que le permitirían escoger con criterio. Pero es que la orquesta no sabe solfeo, los solistas no tienen instrumento, los coros han sido reclutados metiéndoles unos billetes en el bolsillo e ignoran qué hacer en el estrado, y el director ni siquiera es músico. Y como no sabe leer la partitura dice que no desea coartar la creatividad interpretativa, de modo que cada cual toque como quiera. Un desbarajuste.

Para dirigir el gobierno de una nación hay que ser dialogante y dúctil al revés que el señor Aznar, pero sin cambiar de objetivo. Zapatero se puso a hacer lo contrario que sus antecesores, pero agotado ese cauce ya no sabe qué hacer.

Le llevan en todas las direcciones y en todas las contrarias. Y el respetable comienza a dar muestras de fatiga. En las Cortes Generales le dió un no rotundo a Ibarretxe y ''la ciudadanía'' como a él gusta decir, se reconcilió con él. ''Delicado pero firme'', se dijeron. Pero aquel alivio duró un minuto escaso porque luego prometió ser comprensivo, como lo ha sido cediendo el uso de aeropuertos españoles a Gibraltar y aceptando su ''derecho'' a tomar parte como un igual en las negociaciones con Inglaterra. Y como hizo al no defender el Tratado de Niza, y al tomar partido por las tiranías americanas de Castro, Chavez y Kirtchner. Y proponer una angélica ''alianza de civilizaciones'' imposible hoy por hoy, no por las religiones sino por la incompatibilidad de los sistemas políticos de Oriente y Occidente.

Bono asegura que el Ejército velará por la integridad de España, y Chaves con ese, promete a Fidel Castro que el Rey y el presidente iran a Cuba este año, sin que lo sepan ni la Casa Real ni Presidencia. Zapatero se ocupa de fáciles futesas en vez de garantizar la integridad nacional, que está en manos de su partido. Mas si no es capaz de dirigir su descabezada formación, como puede presidir el Gobierno de España. ¿Será verdad, Dios mío, que los países tienen el gobierno que se merecen? ¿Qué habríamos de hacer para tener uno que no nos merezcamos pero que ordene este desbarajuste?

Darío Vidal

07/02/05

 

       Desbarajuste (07/02/2005 16:36)