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Publicado: 06/02/2005


 

LA CARA DE IBARRETXE


Sí, tiene más cara que un elefante con paperas. Pero no me refería a eso, aunque también. Me refería al rostro, a la faz, a la jeta, al rictus de Ibarretxe durante la sesión parlamentaria para debatir su plan soberanista para Euskadi.

Parecía abstraído, hipnotizado, ausente, ido, con los ojos bajos y la mirada perdida. Igual que un culpado inocente sometido a la furia de la plebe. Como un ''mesías'' abandonado a la adversa fortuna por su consagración desinteresada y heróica al pueblo. Tal vez estuvo ejercitando una técnica de relajación ensayada horas antes, para soportar el bochorno del martilleo de la verdad y conseguir no escuchar ni traslucir emociones, al modo que hacen los tahures y los jugadores de ventaja.

No he leído ninguna consideración sobre su indecorosa representación de víctima, aunque pueda haber enardecido a su parroquia. Sin embargo, no se me enfaden si les digo que a pesar de todo el ''lehendakari'' me cae en cierto modo bien, porque trae la añoranza del cine del colegio y aquellas tediosas veladas de domingo con moraleja. Días de buenos en peligro y un malo acechante con cara de malo; con rostro de villano rematado, de asesino de cine mudo, de traidor Bellido Dolfos, de pérfido tirano del planeta Ummo, de malvado e inquietante oriental impenetrable como el enigmático Fu Man Chu. Y eso, qué quieren que les diga, me inspira una infinita ternura porque los malos no suelen disfrazarse de malos, y el protagonista de esta película puede que no pase de ser un niño terco y no muy inteligente, aunque con cinismo de adulto. Por eso resulta irritante, y nos tomamos como una afrenta personal que embrolle la verdad con tanto descaro.

Subió a la tribuna de oradores determinado a ser antipático e insultando con su presencia, su propósito y sus argumentos. Vino blandiendo la enseña de la Democracia aunque haciendo burla de ella, porque ni él ni su partido han creído nunca. Pero el señor Zapatero dice darle crédito y pretende negociar como hizo González. Sin embargo aquel era otro tiempo y era casi todo explorable; hoy ya lo sabemos todo. Y quien no aprende de la experiencia es un necio

Negarse a negociar ''democráticamente'' una discrepancia desde el poder puede ser una mezquindad, pero prestarse a hacerlo después de treinta y cinco años de deslealtad es una mentecatez.

Ibarretxe ''viene con la mano tendida'' y nos propone el diálogo imposible, porque pactar significa ceder a cambio de compensaciones, recibir y dar. Pero no le es posible dar porque demanda la independencia. Eso o nada. ¿En qué consiste su oferta? Pide lo que la Anternativa Kas pero sin matar. O sea que a cambio de independizarse de España ofrece no seguir matándonos. No es mal negocio. Prueba de ello es que Arnaldo Otegui lo ha apoyado publicamente, aunque no se ha comprometido a tirar las pistolas a la cloaca. Son el bueno y el malo y siguen siendo el que agita el nogal y el que recoge las nueces.

¿Que han cedido a cambio de las concesiones del Gobierno? Estiman que ceder es entregarnos, y negociar, rendirnos. No hay comprensión que satisfaga sus demandas porque su idea de la Democracia es la de los chicos tramposos. Ya han advertido que no piensan acatar el dictado de las Cortes Generales como han hecho Atutxa y Batasuna con el Tribunal Supremo. El País Vasco no viene a anunciar su independencia. Euskadi está ya fuera de España. Se halla en rebeldía y nadie hace nada por impedirlo. ¡Qué cara tiene Ibarretxe!

Darío Vidal

05/02/05

 

       La cara de Ibarretxe (06/02/2005 01:29)