Hemeroteca:


Septiembre 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
   
     

Publicado: 27/12/2004


 

PERSECUCION PUBLICITARIA


Entre las muchas pesadillas que nos procura esta civilización, acaso la más obsesiva sea la de la publicidad. Los anuncios nos siguen, nos persiguen, nos cercan, nos acosan, nos agobian, nos aburren, nos irritan, nos desesperan y nos adormecen. Aparecían estáticos en las bandas de los estadios, y ahora afectando movimiento para impedirnos seguir la trayectoria del balón; y por supuesto entre los programas de televisión hasta hacernos perder durante quince minutos el hilo del relato, contraviniendo todas las normas internacionales vulneradas de modo superlativo por las cadenas estatales a las que, para su vergüenza, han amonestado repetidas veces las instancias comunitarias en nuestr apoyo, defendiéndonos de nuestro propio Estado; nos comen el coco en las emisoras de radio sin excluír desde hace un tiempo RNE a la que se le prohibió incluir publicidad y ahora comienza a difundir publicidad institucional gratuíta -que para el paciente sigue siendo una molesta interrupción publicitaria- con objeto de ir acostumbrando al personal para la segunda fase de publicidad pagada; alerta en los autobuses, en los taxis de algunas ciudades, en el metro, en las propias camisetas de los jugadores de futbol, en las revistas gráficas... y ahora hasta en Internet. En Internet, como somos gilipollas angloneoparlantes le llamamos ''spam'', pero es publicidad masiva, invasiva, agresiva y arrasadora con miles de mensajes estúpidos que ocupan espacio, nos roban tiempo y parasitan nuestros sentidos.

Pero las cosas no paran ahí. Telefónica, en su deseo de modernizarse y de burlarnos, sacarnos el dinero y tomarnos el pelo, nos quitó lo que demandábamos como locutorios, oficinas, servicios, y eficacia. Pero a cambio nos mete también, a traves del caballo de Troya de MoviStar que los clientes contratan para su uso, basura publicitaria e información indeseada, apelaciones periódicas a personalizar el móvil, a suscribir servicios estrafalarios, extemporáneas e inoportunos.

En el colmo de la impertinencia, la CTNE tiene la indelicadeza de negar la información solicitada -ahora de pago- hasta que descarga todo un largo menú de opciones, oportunidades y sugerencias que hacen desesperar al usuario.

Nuestra existencia es una pura apelación al consumo, una llamada continua a adquirir, alquilar, usar y poseer bienes concretos y tangibles, o imaginarios y virtuales como esa inefable ''multipropiedad'' de los chalets o las suits de hotel ''en tiempo compartido'', las secretarias para todo uso, las acompañantes de alquiler, y otras posesiones evanescentes en el triunfante Imperio del Fraude. Una perpetua creación de necesidades innecesarias, de falsas urgencias, de inmaduras preferencias compulsivas en que adiestramos a nuestros niños para que prefieran las cremas de supuesta mantequilla con supuesto chocolate, en lugar del jamón con pan, y las pastas de sebo con premio y celofán en lugar del bollo de leche, que será fraudulento aunque no tanto.

Yo me defiendo y me vengo de los perseguidores publicitarios reteniendo sus nombres en la memoria para no comprarlos nunca, como he hecho con una omnipresente y prestigiosa multinacional de alimentos infantiles desprestigiada en los Paises Escandinavos e incluso en su propio propio país, Suiza, desde que supe que vendía género de mala calidad a crédito en el Tercer Mundo, con grave perjuicio de los niños, y cobraba a los gobiernos con intereses usurarios.

Ni un bote de leche maternizada, ni condensada, ni queso, ni chocolate, ni un bombón. Son insensibles a la moral pero no a los beneficios.

Darío Vidal

27/12/04


 

       Persecucion publicitaria (27/12/2004 17:25)