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Publicado: 10/12/2004


 

NOTICIA: ¡BUENA NOTICIA!



Quién ha dicho que no nos gusta dar buenas noticias. Quién que ''good news, not news''. Nos llena de júbilo hacernos eco de la determinación de la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega de proteger a los niños de los contenidos zafios, degradantes e indeseables de las televisiones, acogiendo la denuncia del último informe anual del Defensor del Pueblo, que mereció también nuestro elogio. Nunca le agradeceremos como se merece a Enrique Múgica Herzog su integridad ética y su perspicacia para diagnosticar el daño que la actitud mercantilista de las televisiones, algunas más que otras, está ocasionando a nuestros chicos. Otra cosa sería plantearse en qué manos están los medios de comunicación de más alta difusión.

Si la Vicepresidenta consigue que la firma del documento de la Moncloa por ''Telecinco'', ''Antena 3'' y ''TVE'' sea más que un gesto, ese solo logro justificará su paso por el Gobierno. Es una noticia que merece honores de primera plana. Porque una juventud maltratada, mal educada, sin valores e inculta, genera más daños que una guerra perdida y tiene consecuencias más duraderas y devastadoras que la ruina estrictamente material. Nunca ponderaremos lo bastante el cuidado que merecen nuestros niños y la importancia que su educación tiene, no solo en su plenitud personal sino también en el desarrollo y el progreso de una nación. En adelante será preciso que las cadenas autonómicas no hagan política diferenciadora manteniéndose al margen de estos acuerdos, como parece que han hecho en el momento de la firma. El pacto por la defensa de la infancia no será eficaz si no lo suscriben todos los operadores.

En todo caso, a la prudente alarma del Defensor del Pueblo, hay que añadir la actitud valiente de esta última, que contra lo que es habitual en los políticos, no ha vacilado en denunciar, aunque resulte impopular, la lenidad y el desentendimiento de los padres en la orientación, formación e información de sus hijos, delegando su responsabilidad inexcusable en los profesores, cuya misión se constriñe a ilustrar a sus alumnos, y en la televisión que hace las veces de niñera, una niñera en absoluto de fiar.

La señora Fernández de la Vega dijo alto y claro que va a regularse la idoneidad de la programación televisiva mediante un Comité de Autorregulación y una Comisión Mixta de Seguimiento, pero que los padres no pueden abdicar de sus deberes y su responsabilidad en relación con la formación de sus hijos, lo que incluye un celo especial para seleccionar por su parte, en cada caso, lo que sus pequeños pueden ver o no.

Lo malo es que queden en las parrillas, aunque sea en horarios hasta cierto punto restringidos, bodrios como El Gran Hermano y algún programa rosiverde desmadrado, pero no está de más dar un primer paso. Y hay que celebrarlo.

No nos conviene desligar estos hechos del Informe Pisa 2003 sobre la educación en los paises de la OCDE, que deja a nuestros escolares como los menos instruidos y peor preparados de Europa, y a nuestro sistema como el más ineficaz. La omisión del esfuerzo, la elusión de la responsabilidad, la quiebra de la autoridad, el menosprecio de los valores y el menoscabo moral pueden echarnos de Europa si no reaccionamos con prontitud y energía. Y para ello es precisa la colaboración de todos. Porque en ello nos va el futuro.

Darío Vidal

10/12/04

 

       Noticia: buena noticia! (10/12/2004 14:55)