Hemeroteca:


Agosto 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
           
         

Publicado: 31/12/2004


 

DESEOS PARA SAN SILVESTRE


¡Que tengan ustedes feliz salida y entrada de año y háganme el favor de ser felices por unas horas!

Ólvídense de los malos rollos, por lo que más quieran, y apréstense a vivir estos momentos como si fuera lo único que tienen -que es lo único que tenemos realmente porque el pasado es irreversible y el futuro no nos pertenece-, y dediquen una sonora, procaz, alegre y desvergonzada pedorreta a los problemas que pasado mañana nos aguardan. Hagan como aquel flemático financiero inglés al que su secretaria entragó una carta cuando se ponía el gaban para salir de fin de semana. El caballero tomó el sobre para abrirlo y dió un respingo al leer el membrete. ''¡My God!'', exclamó devolviéndoselo a la chica. ''¡Menudo disgusto me voy a dar cuando me lo dé usted el lunes!''

Pues, bien, prométanme olvidarse de todo hasta el día 2. Y aunque no crean una palabra de todo ello ni sean supersticiosos, pónganse una prenda roja y pídanle a Ella que se enfunde en un ''body'' sangre, o que se ajuste un sujetador y una braguita del color de la Fortuna.

No sé si lo han probado, pero están guapísimas con ese atractivo envoltorio de Fiesta. Es un embalaje de lo más incitante, créanme. Y fantaséen, jueguen y retocen, que ya saben que no hay nada como ese ejercicio para controlar la obesidad y hasta para que bombée mejor el corazón. El bombeo es siempre muy gratificante, tonificante y edulcorante.

Creo que muchos de nuestros políticos nos harían la vida más grata y mejorarían de humor y biorritmos si se empleasen con más entusiasmo a ese menester. Si hiciesen y se dejasen hacer, si prodigasen caricias y admitiesen besos perfumados de Chanel, ni Ibarreche pondría ese entrecejo de polichinela contrariado, ni don Pascual ese gesto de agria dispepsia postetílica, ni Carod portaría ese bigote de marsopa, como para hacernos creer que a él nada, que a él solo le pone y erotiza el sueño de una ''Catalunya lliure'', cuando lo que oculta con él es que no se come un rosco desde que entraron ''Los Nacionales'' por la Diagonal, también llamada Avenida del Generalísimo Franco. ¡Qué cosas!

Pero sobre todo no se obsesionen por lo menos esta noche de magia y buenos propósitos, con estos Tres Mosqueteros perturbados -no olviden que los tres mosqueteros eran cuatro- que se tiran España (nunca mejor dicho) como una pelota de ping-pong con el riesgo de romperla o agrietarla, desde uno al otro mar. En Septentrión, el talibán integrista del teatro de títeres sombríos, y en Oriente, la abigarrada ''matriuska'' que esconde tres distintas figuras con el mismo propósito encubierto: perpetuarse a toda costa, porque ''París bien vale una misa''. La que se ve y da la cara es una comadre con el mandil del PSOE; dentro hay otra que llevan engañada, con los ojos vendados y acento andaluz, que luce un delantal del PSC y hace de costalera de los señoritos, y como un polizón escondido en lo profundo pero imponiendo sus caprichos de vieja zorra, hay una bruja pequeña y contrahecha con una toquilla astrosa con las siglas de ERC.

Resístanse a transitar la pesadilla. Aunque desde hace un tiempo el patriotismo es un sentimiento inconveniente, reaccionario y anticuado cuando no se refiere a la propia comarca, me atrevo a pedirles ayuda para que los dos grandes partidos se concierten y no se nos coman a España los ratones.

Sólo así será buen año 2005 y habrá motivo para felicitarse.

Darío Vidal

31/12/04





 

       Deseos para San Silvestre (31/12/2004 20:42)


Publicado: 30/12/2004


 

IBARRECHE GANA


Los toros no se ven lo mismo desde la barrera. Es muy difícil juzgar desde lejos pues solo en la cercanía se acierta a entrever la complejidad de los asuntos. Pero algunos querríamos saber por qué no se procesó por desacato al presidente insumiso del Parlamento vasco señor Atucha y por qué el Gobierno no disolvió el partido nacional socialista (Sozialista Abertzaleak) después de que los jueces lo ilegalizaran. Esas medidas hubiesen bastado para que no prosperase el plan soberanista del ''lehendakari''. Pero tal como están las cosas, gana Ibarreche.

Aplicar la Ley acaso hubiese comportado algún riesgo, pero a lo mejor el Gobierno de Aznar incurrió en un error fatal además de incumplir también el mandato de la Justicia. Es asombroso que quienes se dedican a la cosa pública ignoren que para dirigirse a los rufianes y a los malhechores no sirve el lenguaje de las cancillerías y los caballeros. Un negociador puede interpretar los gestos y leer los mensajes, percibir los matices y entender el valor de un trueque. Para un terrorista y un tirano, que son lo mismo mediando el paréntesis del tiempo, una concesión es siempre una cesión; un pacto, una rendición, y el solo hecho de negociar, una cobardía. Un hombre sanguinario no agradece nunca un gesto de generosidad, porque, como es incapaz de empatía, lo interpreta como una muestra de temor.

El Gobierno de Aznar no se atrevió; el de Zapatero no se lo ha propuesto siquiera por temor a que dejen de devolverle la sonrisa. Y aquí están las consecuencias: Ibarreche ha ganado las dos primeras partidas, primero en la comisión y luego en el Parlamento, interpretando afinidades y desencuentros con las distintas fuerzas separatistas, la disidente Eusko Alkartasuna y, quién iba a decirlo, lo que queda del Partido Comunista.

Algunos pretenden tranquilizar a la nacion sobrepasada por los hechos, asegurando que en el Congreso es impensable un triunfo del Plan Ibarreche y que la cámara en pleno lo echará abajo. Sí. Eso no se les oculta a los secesionistas y además lo esperan. Pero cuando eso suceda, será culpa de los españoles, en tanto que si el trámite se hubiese zanjado esta tarde, la cosa sería muy distinta. Y sobre todo se habría ajustado más a la realidad política y sociológica del País Vasco.

De momento, como ''los vascos'' han mostrado su preferencia por constituírse en un Estado libre asociado, el ''lehendakari'' ya ha dicho que, digan lo que digan las Cortes Españolas, va a convocar en el plazo de seis meses un referendum, que desde luego será ilegal porque carece de potestad para ello. Pero a la vista ya de la independencia, no va a detenerse por esas tonterías.

Si se hubiese aplicado la Ley y no hubieran votado los delegados de un partido ilegal, ahora inexistente, no se hubiese creado esta situación. Claro que tampoco se sabe qué legalidad asiste al presidente de un parlamento autónomo como Atucha, que se pasa por el forro los mandatos del Tribunal Supremo.

Miren ustedes, ésto no es una Democracia; esto es una broma en la que Ibarreche gana.

Darío Vidal

30/12/04

 

       Gana Ibarreche (30/12/2004 22:50)


Publicado: 29/12/2004


 

NAVIDAD EN LERMA


Frente a la hipócrita Navidad urbana de los buenos deseos a plazo fijo y limitado, y las rutilantes fachadas de bombillas de los grandes almacenes con apelaciones al consumo, hay una Navidad del corazón que alcanza a todo el año y que deseo celebrar con la gente buena de Lerma, Burgos, sabedora de que no es posible la fraternidad fragmentada y la solidaridad por entregas. Ser humano sólo siete días al año, porque toca y suenan nostálgicos villancicos infantiles, es un embuste más de la sociedad de la mentira y el fraude que empezamos a imitar en los años sesenta, que fueron los del despegue, el milagro y el desarrollo en que dejamos el corazón atrás.

El día 26 hicieron en Lerma lo contrario que en Belén, y todos los vecinos abrieron sus puertas a los forasteros ateridos de frío que habían sido atrapados por la ventisca en la carretera. Los habitantes de Lerma llevaron mantas, abrigo, víveres, leche, café y bolsas de agua caliente al pabellón que el Consistorio habilitó como refugio, y no cesaron de renovar sus ofrendas toda la noche y de pasar una y otra vez por si los alojados necesitaban algo. Y quienes tenían sitio en sus hogares cedieron sus camas sabiendo que nunca más volverían a ver a aquellos extraños de los que no podían esperar nada.

Hasta el médico, un médico abnegado con el talante de los de antes, se estuvo dando vueltas por si algún niño necesitaba su ayuda. Y nadie ha dado nombres ni reclama protagonismo, al revés que esos desinetesados actores que cantan en los festivales benéficos, o se retratan para un calendario al lado de niños con síndrome de Down para dejarse ver desinteresadamente todo el año para perpetuar una accion tan sacrificada y generosa como posar con unos enfermos. Sin embargo nadie reivindica méritos en Lerma ni reclama homenajes. No ha sido nadie. Ha sido el pueblo. Aquel pueblo admirable y antiguo que aún no han arruinado las películas violentas, los reportajes sangrientos, las experiencias crueles y los programas estúpidos de falsos amores contratados.

Supongo que en Lerma, descontando las humanas debilidades de cada cual, todos los días son Navidad. Loados sean. Que Dios se lo pague y no permita que se marchite ese esplendor de humanidad de su gente, su médico y su alcalde.

En que pasen los fríos me propongo ir para reconocer en ellos a todos cuantos quise, a los hombres cabales, a las mujeres todas regazo, a los abuelos sabios que guiaban con solo la mirada. Aquella gente de que vengo, tan sabedora, tan bien cocida, tan generosa, tan abnegada. Quiero volver a aprender de ellos y su milagro. Y decirles que no se enmienden si alguien dice que eso es anticuado.

Un día, hace ya algunos años, un aviador aficionado como yo y conocido mío, me refería que había tenido que hacer una toma de emergencia en un campo de labor y habían acudido a secorrerle, a apartar piedras, a traerle combustible y a allanar y atablar el terreno los del pueblo cercano para que pudiera despegar. ''¡Qué pobre gente!''- me dijo con el tono condescendiente de quien mira desde arriba. Eran los años del despegue, los de la huída del campo y la burla de la boina. ''Querrás decir que cuánta distancia nos llevan''. Pero él no había entendido la lección.

Hoy ya estamos en condiciones de entender que en Lerma es siempre Navidad.

Darío Vidal

29/12/04

 

       Navidad en Lerma (29/12/2004 20:45)


Publicado: 28/12/2004


 

DIMENSIONES DEL DOLOR


Primero fueron al parecer, miles. E imaginar a miles de cadáveres, a miles de personas asesinadas por el ''tsunami'' -¿por qué no maremoto?- nos produjo escalofríos. Pensábamos en los ciento noventa y dos de los trenes de Madrid y se nos helaba la sangre.

Luego fueron cerca de diez mil, doce, quince mil. Y aquellas cifras ya no parecían aludirnos. Pero llegaron a veinte y a veinticinco mil. Y tantos muertos nos han desbordado. Solo los aficionados al fútbol son capaces de imaginar una multitud así congregada en un estadio.

El infarto de un vecino puede conmovernos hasta la lágrima y el accidente de un amigo destrozarnos el alma. Pero nada puede compararse a la muerte que inspira la crueldad y tiene culpables. El crimen del atentado nos convoca a la adhesión e inspira piedad, lástima, compasión, solidaridad y sentimientos menos nobles como ira, odio, rencor y deseo de venganza. Sin embargo esta hecatombe, esta orgía de desolación y de muerte nos insensibiliza a medida que se agranda. No es, según creo, falta de compasión sino de comprensión: no nos cabe en la cabeza una desgracia de tal magnitud porque es inabarcable. Y la falta de una humana, o inhumana, intención en esos hechos nos hace identificar el azar de las muertes con el de todas las demás.

Muchos hemos estado juanto a un ser que se nos iba y hemos apretado su mano con la nuestra observando anhelantes su respiración entrecortada, leyendo sus gestos, espiándo sus muecas, deseando interpretar su estado y adivinar el momento siguiente, manteniendo o rehuyendo su mirada. No solo porque es un ser querido sino porque se trata de un episodio individual y parece que la muerte digna exige unos instantes de pudorosa intimidad.

Si hay algo singular es una muerte. Y por eso nos conmueve el padre con un niño desmadejado en sus brazos o la abuela que acaricia con mimo el ceniciento rostro maltratado que no siente ya, en la primera del periódico. Pero somos incapaces de representarnos esa o parecidas escenas veinticinco mil veces.

Cuando una catástrofe hurta la soledad discreta de las muertes, la muerte se convierte en estadística. La muerte ajena en grupo, si ustedes me permiten la licencia nada irrespetuosa, es una muerte degradada e inoportuna. Una pobre muerte anónima de fosa común.

Don Galo Leóz Ortín, histólogo, neurólogo, investigador, autor de muchos libros, creador de procedimientos y técnicas quirúrgicas novedosas que se difundieron por todo el mundo antes ya de la Guerra Civil, discípulo de Cajal y maestro de varias generaciones de oftalmólogos, decía desde la estatura de sus 110 años que en la vida había que ser oportuno hasta en el trance de morir. ''A esta edad -me decía- ya estoy curado de vanidad, pero el año 1934 por ejemplo mi muerte hubiera sido una noticia mundial y sin embargo ahora será una muerte anónima''. Era 1986 y no se nos fué hasta 1990.

Esta atroz muerte colectiva que una ola monstruosa ha ocasionado en el Índico barriendo Indonesia, Tailandia y Birmania por el Este, e India, Sri Lanka y las Islas Maldivas por el Oeste a traves de miles de millas cuadradas de Océano ha originado veinticinco mil cadáveres anónimos como un nuevo Diluvio Universal, un definitivo Fin del Mundo. Pero no la imaginamos.

Darío Vidal

28/12/04

 

       Dimensiones del dolor (28/12/2004 20:49)


Publicado: 27/12/2004


 

PERSECUCION PUBLICITARIA


Entre las muchas pesadillas que nos procura esta civilización, acaso la más obsesiva sea la de la publicidad. Los anuncios nos siguen, nos persiguen, nos cercan, nos acosan, nos agobian, nos aburren, nos irritan, nos desesperan y nos adormecen. Aparecían estáticos en las bandas de los estadios, y ahora afectando movimiento para impedirnos seguir la trayectoria del balón; y por supuesto entre los programas de televisión hasta hacernos perder durante quince minutos el hilo del relato, contraviniendo todas las normas internacionales vulneradas de modo superlativo por las cadenas estatales a las que, para su vergüenza, han amonestado repetidas veces las instancias comunitarias en nuestr apoyo, defendiéndonos de nuestro propio Estado; nos comen el coco en las emisoras de radio sin excluír desde hace un tiempo RNE a la que se le prohibió incluir publicidad y ahora comienza a difundir publicidad institucional gratuíta -que para el paciente sigue siendo una molesta interrupción publicitaria- con objeto de ir acostumbrando al personal para la segunda fase de publicidad pagada; alerta en los autobuses, en los taxis de algunas ciudades, en el metro, en las propias camisetas de los jugadores de futbol, en las revistas gráficas... y ahora hasta en Internet. En Internet, como somos gilipollas angloneoparlantes le llamamos ''spam'', pero es publicidad masiva, invasiva, agresiva y arrasadora con miles de mensajes estúpidos que ocupan espacio, nos roban tiempo y parasitan nuestros sentidos.

Pero las cosas no paran ahí. Telefónica, en su deseo de modernizarse y de burlarnos, sacarnos el dinero y tomarnos el pelo, nos quitó lo que demandábamos como locutorios, oficinas, servicios, y eficacia. Pero a cambio nos mete también, a traves del caballo de Troya de MoviStar que los clientes contratan para su uso, basura publicitaria e información indeseada, apelaciones periódicas a personalizar el móvil, a suscribir servicios estrafalarios, extemporáneas e inoportunos.

En el colmo de la impertinencia, la CTNE tiene la indelicadeza de negar la información solicitada -ahora de pago- hasta que descarga todo un largo menú de opciones, oportunidades y sugerencias que hacen desesperar al usuario.

Nuestra existencia es una pura apelación al consumo, una llamada continua a adquirir, alquilar, usar y poseer bienes concretos y tangibles, o imaginarios y virtuales como esa inefable ''multipropiedad'' de los chalets o las suits de hotel ''en tiempo compartido'', las secretarias para todo uso, las acompañantes de alquiler, y otras posesiones evanescentes en el triunfante Imperio del Fraude. Una perpetua creación de necesidades innecesarias, de falsas urgencias, de inmaduras preferencias compulsivas en que adiestramos a nuestros niños para que prefieran las cremas de supuesta mantequilla con supuesto chocolate, en lugar del jamón con pan, y las pastas de sebo con premio y celofán en lugar del bollo de leche, que será fraudulento aunque no tanto.

Yo me defiendo y me vengo de los perseguidores publicitarios reteniendo sus nombres en la memoria para no comprarlos nunca, como he hecho con una omnipresente y prestigiosa multinacional de alimentos infantiles desprestigiada en los Paises Escandinavos e incluso en su propio propio país, Suiza, desde que supe que vendía género de mala calidad a crédito en el Tercer Mundo, con grave perjuicio de los niños, y cobraba a los gobiernos con intereses usurarios.

Ni un bote de leche maternizada, ni condensada, ni queso, ni chocolate, ni un bombón. Son insensibles a la moral pero no a los beneficios.

Darío Vidal

27/12/04


 

       Persecucion publicitaria (27/12/2004 17:25)


Publicado: 26/12/2004


 

NEGARNOS A NOSOTROS


El cava -o el champaña, o la sidrina asturiana- estan haciendo estragos estos días. Si don Quijote, que cultivaba la sobriedad y la templanza, se hubiera dejado dominar por el consumismo, podría haberse convertido cualquier Navidad en el primer avistador de platillos volantes, ovnis o ufos de la Historia. No habría tenido bastante con los molinos de viento ni con la princesa Micomicona. Y eso es lo que les sucede a algunos de nuestros compatriotas poseídos por el delirio independentista.

Hoy he visto una imagen de las carreteras nevadas de Vitoria a Castilla, La Rioja y Navarra, en una televisión nacional que daba cuenta de la crudeza del temporal de Navidad con una ilustración sonora de veras sorprendente. El corresponsal en Ibarrechilandia describía los grandes atascos circulatorios que se han registrado estos días entre Vitoria y la Peninsula. Una portentosa pirueta conceptual para desvincular el País Vasco del resto, sin cometer la imprudencia de referirse a Euskadi y España, aunque para ello haya sido preciso provocar un cataclismo geológico haciendo saltar a Álava por encima de los Pirineos para sacarla de la Península y crear un nuevo mapa. ¿O acaso el ilustrado informador identifica Península con España e ignora que Dinamarca es también la Península para los daneses como Italia lo es para los italianos? Pues que lleve cuidado si se enteran los portugueses.

Pero la fiebre patriótica arrastra a excesos tan hilarantes como referirse a la ''hora catalana'' para no decir ''hora española'' cuando se alude a un suceso acaecido en otras latitudes, una licencia a que son muy proclives los cronistas de deportes sin excluir a los de RNE. Lo que recuerda cierto tratado que un día hojeé con vivo interés esperando hallar alguna peculiaridad entomológica autóctona en la fauna del Principado y no encontré más que la mosca común, la mosca del vino, la abeja, la avispa, la hormiga y el repertorio universal de esos bichos molestos y minúsculos, aunque naturalmente con nombres catalanes. Porque es que el libro se titulaba ''Els nostres insectes''.

A veces piensa uno en lo que podríamos lograr si aunásemos esfuerzos en la misma dirección para alcanzar un objetivo colectivo, como incrementar las exportaciones, producir manufacturas más competitivas, fabricar bienes de mejor calidad, no regalar el valor añadido de nuestros productos a los países que los elaboran y hacer investigación básica y aplicada. A veces uno se pregunta con desaliento por qué dispersamos nuestra energía en disgregarnos, en alejarnos, en confundirnos, en extraviarnos y en perdernos, confundiendo los espejismos y los sueños con la realidad lo mismo que el Caballero de la Triste Figura.

Triste sino el de ''una gran nación'' -como opina el Rey Juan Carlos- que no ha aprendido a reconocerse, a sentirse, a valorarse, ni a valerse de si misma. Aciago destino de una tierra irremediablemente quijotesca.

Darío Vidal

26/12/04

 

       Negarnos a nosotros (26/12/2004 23:50)


Publicado: 24/12/2004


 

IMPUESTO TELEFÓNICO


El señor Aznar hizo una estupenda privatización de Telefónica, regalando un servicio que coonstruímos con el esfuerzo de todos, a una empresa particular que la ha recibido de bóbilis y por la cara. El galáctico financiero posmoderno señor Vilallonga, recibió el obsequio en su mansión de Miami con las solas credenciales de ser amigo del jefe. ''Qué voy a hacer si nací en el Mediterráneo''. (Canción de la segunda mitad de la Centuria) Y ademas, el ''racket'' -así le llamaban en Chicago años '20- de un porcentaje sobre los beneficios de los operadores de telefonía en España. Una especie de impuesto revolucionario lentejil -''si las quieres las tomas y si no las dejas''- que en definitiva soportan los clientes. De modo que es una liberalización ofensiva para los liberales como él decía ser.

Desde entonces, Telefónica ha mejorado sustancialmente. Aquellas chicas educadas, gentiles, serviciales y eficaces, capaces de ponernos en comunicación con un señor que se llamaba Mariano y vivía en la calle de San Juan de Las Palmas de Gran Canaria, te pueden poner con Endesa cuando has solicitado el teléfono de Esade. Y si se pretende localizar al señor Uriabarrena de San Sabastián, como no saben leer responden que no existe o no aparece. Y asunto concluído. Hay ocasiones en que solicitamos el número de centralilla de la Junta de Extremadura y responde el mozo de almacen del depósito de libros del Departamento de Cultura. ¿Pero cómo es posible que pueda acumularse tanta incompetencia? Ser tan extremadamente inútil es más difícil que ser eficaz. Pero Telefónica lo ha logrado. Ha contratado personal en Marruecos y le ha confiado información sensible sobre instituciones, localizaciones y personas, lo que no deja de ser inquietante tal como está el patio.

Pero naturalmente para obtener beneficios contables no basta con reducir los gastos; hay que incrementar los ingresos como sea. Y una de las fuentes más generosas, fáciles y socorridas es engañar a los viejecitos. Total, como no se van a llevar sus ahorrillos al Cielo, es mejor que los dejen aquí para una buena causa. Los ancianitos, además, no se enteran los pobres de nada y suelen estar solos. Ven poco por la presbicia, y entienden peor porque muchos de ellos se cartéan ya con el doctor Alzeimer. Total, una mina.

He visto el último recibo de un asendereado jubilata que paga todo lo que le ponen en el recibo -¡qué remedio!- sin que haya solicitado tales servicios y sin saber que los paga, como los 3 € al mes por un teléfono ''Domo'' pese a que tiene un inalámbrico en propiedad, y un Bono Ciudad Plus, y lo que han querido. En ocasiones recibe la alegre sorpresa de que ha mantenido conversaciones con las Seychelles, Japón o las antípodas sin él saberlo, y cuando se da cuenta, consigue a veces incluso que le reintegren lo desembolsado, tras laboriosos trámites.

Al contratar el servicio le dijeron: ''Usted querrá la Línea Básica ¿verdad?''. ''Si señor, sí, lo imprescindible'', respondió candorosamente. Pero no sabía que la CTNE también engaña con las palabras y que la línea Básica es más cara (35'05 €) que la Normal (15'00 €) sin diferencia entre una y otra, como hay varios números de Información y en unos es más caro en unos que otros. ¿Qué sucede, que en los caros dan la información veraz y en los baratos datos falsos? Es algo que nos proponemos averiguar.

Pero otro día hablaremos más. Feliz telefonía en Navidad.

Darío Vidal

24/12/04










 

       Impuesto telefónico (24/12/2004 18:43)


Publicado: 23/12/2004


 

SÍ PERO NO


Don Rodrigo Rato, que estimuló la compra del ladrillo con exenciones tributarias mientras fué ministro de Economía, opina desde la cúpula del Fondo Monetario Internacional que las hipotecas inmobiliarias no deberían desgravar ante el fisco porque pueden llevar nuestra economía a la bancarrota.

Uno no entiende de estas cosas. No entiende de estas cosas no porque sean tan difíciles como quieren hacernos creer, sino porque parecen tan irremediable y fatalmente aburridas que no nos compensaría del esfuerzo de estudiarlas, y, por otra parte, el hecho de entenderlas tampoco nos permitiría influir en las decisiones. Pero sorprende mucho que la misma persona que ha estado alentando un política determinada cuando oficiaba de ministro en su país, defienda la contraria cuando ostenta un cargo en la administración planetaria.

Es evidente que las cosas parecen distintas según sea el ángulo desde el que se contemplan, pero no tanto como para desorientar a un experto. Averiguar qué es y dónde se halla la Verdad nos llevaría a una indagación epistemológica de singular hondura y a plantearnos los criterios objetivos de credibilidad. Algo así como transitar por la Historia del pensamiento desde el origen de los tiempos. Las discusiones no son siempre producto del empecinamiento ni de la mala fe, sino consecuencia de nuestra perspectiva y nuestro leal saber y entender. El lugar, la situación, el tiempo, la circunstancia y la edad nos pueden llevar a interpretar los hechos de un modo diferente. Pero es dificil entender que una misma persona a la misma edad, en un intervalo de sólo seis meses, sin haber variado la situación ni las circunstancias, pueda variar su oponión diametralmente por un mero cambio de lugar.

¿Se equivocó entonces o se equivoca ahora; mentía hace unos meses o lo hace ahora? ¿Piensa en beneficio de su país o del conjunto de los que constituyen el fondo? ¿O dicho de otro modo: se hallan tan contrapuestos los intereses nacionales de los internacionales y son abiertamente inconciliables?

He aquí una incógnita para la reflexión.

Darío Vidal

23/12/04





















 

       Si pero no (23/12/2004 23:45)


Publicado: 22/12/2004


 

LOS NIÑOS DE SAN ILDEFONSO


Los niños del Colegio de San Ildefonso eran como las golondrinas de la Navidad. Los niños de San Ildefonso, con sus blancas vocecitas infantiles y su salmodia cantarina y alegre, que no nos parecía monótona, latosa ni aburrida, eran los heraldos y adelantados de únicas Fiestas que ha dejado el calendario

Su voz era un trotar de cascabeles, un vivo tintinéo de campanillas de cristal a las que los pequeños contagiaban su diáfano entusiasmo. Y lo de menos era la Fortuna; lo que importaba era aquella musiquilla, enfatizada cuando se cantaba un ''gordo'' con la reiteración alborozada. Aquella cantinela abría la puerta a lo excepcional, a la magia, al júbilo contagioso de una fiesta como no había otra en el año porque anunciaba el gozo inefable de los encuentros, de las largas sobremesas, de los juegos compartidos, de la familia apiñada en el hogar, de la emoción de las cartas a los Magos, y la espera y la esperanza de los juguetes, viendo aletear a traves de los cristales los desmayados copos de nieve flotadores como ''confetti'', porque entonces incluso nevaba. Un ambiente que decriben certeramente, con la imagen y la música, los anuncios televisivos del señor calvo de la Loteria Nacional

Todo ha cambiado con los años. Unos se fueron -por eso decimos que la Navidad no es lo que era-; otros ya no acuden -y por eso decimos que cada Navidad es más triste-; muchas cosas son distintas y desde luego menos misteriosas. Los niños de la casa se hartan de ver anuncios imprudentes, de escuchar reclamos chapuceros -porque a los mercachifles lo que les importa es hacer caja-, sin ningún respeto hacia ellos; con absoluto desprecio a esos cachorros retozones, inquietos, inteligentes, despiertos e intuitivos, pero tan puros que aún saben creer en los milagros, y tan frágiles que pueden romperse en nuestras manos por el tráfago demente de tantos Reyes, y de unos leñadores extranjeros llamados Papá Noel, Santa Klaus o San Nicolás, que se han adelantado para recibir la avalancha de emigrantes.

Niños con otra idea de la espera y ninguna de la esperanza, despojados de fe en los milagros, no porque sean incapaces de imaginar en su fértil fantasía la bilocación de los justos, sino porque no les entra en la cabeza ver a Melchor simultáneamente a su izquierda y su derecha, y contemplar rojos y nevados Santa Klaus en todas las esquinas junto a Reyes desparejados, apostados en la puerta de las tiendas de barrio, con coronas de cartón y blancas barbas irreales, despegadas e inverosímiles, ataviados como mendigos, mientras por la avenida principal desfilan suntuosas cabalgatas con lujosos monarcas sobre enjaezados camellos.

Los niños son pequeñitos pero no tontos. Los niños, que se fijan en todo, son más listos que el aire y más sagaces que nosotros. Y me temo mucho que estemos socavando su inocencia, con desastrosas consecuencias para ellos.

Pero si algo permanecía inmutable, si algo nos restituía a la infancia, si algo era perenne, eran aquellas alegres voces de clarín. Pero hoy no eran voces infantiles sino quebradas voces destempladas de adolescente. Voces de porro y cigarrillo que han perdido la inocencia. Y lo que es más: voces que no tienen oido y desafinan, voces sin ritmo, voces sin cadencia, voces dormidas, muertas y apagadas, tediosas voces sin ganas de los últimos alambres, incapaces de dar suerte ni infundir alegría.

Darío Vidal

22/12/04

 

       LosniñosdeSanIldefonso (22/12/2004 21:03)


Publicado: 21/12/2004


 

LIBERTAD E IMPUNIDAD


José Antonio Urruticoechea Bengoechea ''Josu Ternera'', diputado garante de los Derechos Humanos en el Parlamento vasco, reo de asesinato, en paradero desconocido y prófugo de la Justicia, ha sido desposeído de su acta de diputado después de varios años de escarnio del Derecho por parte de los instituciones vascas. Una decisión que se produce veinticuatro horas después de que los suyos hayan hecho posible la tramitación del Plan Ibarreche.

Lo que cabe preguntarse es por qué razón un partido ilegalizado en los tribunales sigue votando o absteniéndose, esto es decidiendo en la política de un territorio, sin que la policía actúe para hacer eficaz el veredicto de los jueces, impedir el desacato y evitar la burla y el descrédito. Y cuál es el motivo por el que no ha actuado tampoco contra la actitud de abierta rebeldía de Javier Atucha.

El PP no supo qué hacer ante la flagrante desobediencia y dejó pasar las cosas sin tomar medidas, transmitiendo el mensaje de que aquí sólo cumple las leyes el que quiere. Es inexplicable que el gobierno no adoptase precauciones para prever las alternativas posibles y careciese de información sobre cuales podían ser las respuestas del coordinador parlamentario.

Lo cierto es que hemos llegado donde nadie esperaba, como consecuencia de esa cobarde indecisión y aprendimos que cada paso que no se da a tiempo abre un abismo cada vez más difícil de franquear. Ninguno hubiese pensado que se fuese a imponer una tesis separatista gracias al apoyo, aunque fuera disfrazado de abstención, de un partido fuera de la Ley, inconcebiblemente tolerado como polizón por un Parlamento cuyas decisiones, tal vez, carecen de licitud por ese grave defecto de base.

Pero, en fin, doctores tiene la Iglesia. Y argucias Satanás. Porque todo este desorden se apoya en una falaz apelación al derecho que tenemos todos a obtener un trato respetuoso, incluyendo a quienes se infiltran en el sistema para volarlo desde dentro, aprovechando las actitudes hipócritas de una sociedad sin criterio que confunde impunidad con derecho, sabotaje con discrepancia, y libertad de expresión intelectual con pornografía y con insulto. Por eso mismo tiene tanta importancia la previa definición de los conceptos que vamos a utilizar en cualquier debate, con objeto de que los cínicos no sostengan que ''región'', ''autonomía'', ''nacionalidad'' y ''nación'' son nada más que sutilezas semánticas que no afectan a la realidad política.

Es otra falacia para ingenuos, sembrada como una mina por los sofistas conocedores de la palabra. Lo mismo que la confusión entre libertad de expresión y conjuración liberticida, que consiste en agazaparse en la prerrogativa para negar a los demás. No es lícito pretender confundir libertad de opinar, libertad de razonar, libertad de pensar, libertad de idear para ensanchar la dignidad, con impunidad para insultar, difamar, alentar el delito, exaltar la paidofilia, elogiar el terrorismo y propagar doctrinas antidemocráticas.

En la Democracia cabemos todos. En los sistemas totalitarios no caben más que los correligionarios. Los que no son del partido no son ciudadanos. Por eso tolerar a los totalitarios entre los demócratas equivale a excluir a los demócratas. Es lo que sucede con los nacionalistas aunque se disfracen.

No enuncio una hipótesis. Miren alrededor.

Darío Vidal

21/12/04

 

       Libertadeimpunidad (21/12/2004 18:30)


Publicado: 20/12/2004


 

ÉSTO SE ROMPE


El Parlamento vasco ha dado vía libre en Comisión al Plan Ibarretxe, allanando el primer obstáculo para su tramitación. Pero no es eso lo peor. El secretario general del PSE, Patxi López, presenta un plan al parecer 'españolista' elaborado por Ernesto Guevara, ex militante del PNV, en el que se recogen las aspiraciones de los nacionalistas y se llama al territorio ''Comunidad Nacional Vasca'' de acuerdo con una sugerencia del presidente del Consejo de Estado.

Al mismo tiempo, Pasqual Maragall ofrece generosamente una tregua de veinticinco años, si se reforma la Constitución según sus dictados y se reconoce en ella que Cataluña es una nación ubicada en otra nación de naciones -creíamos que a esto se le llamaba Imperio-, para reconsiderar nuevamente la Constitución dentro de otros veinticinco años, secundando las directrices del lider de ERC, Carod Rovira. Y todo ello bajo la mirada complaciente de Rodriguez Zapatero.

Llegados al poder todos ellos por casualidad, están dispuestos a medrar y aprovechar esta situación inimaginable, como sea. Por eso dice Zapatero que la definición como ''nación'' de un territorio es solo una cuestión semántica y no política, según reiteran sus socialnacionalistas asociados. Y la población percibe boquiabierta y desconcertada que quien debería velar por la integridad de España está vendiéndola a trozos lo mismo que a Gibraltar, Ceuta y Melilla, como un feriante de retales.

Pero que nadie tema un gesto discrepante. María Emilia Casas que habría de ser una garantía como presidenta del Tribunal Constitucional, dice que si hay que cambiar la Constitución y modificar el artículo segundo se hace y aquí no ha pasado nada, al tiempo que los nacionalistas aconsejan cínicamente a los que se sienten españoles que es conveniente ''que alivien el término 'nación' de carga emocional''. Cabría preguntarles por qué porfían tan enconadamente para que sus autonomías sean ''naciones'' y no ''nacionalidades'' si el modo de designar un territorio es tan banal política y jurídicamente.

Si la amenaza de la Eta no fué capaz de limar diferencias entre los partidos, el riesgo de un peligro exterior no es bastante para redimirles de sus apetencias de partido. Sus toscos mecanismos siguen aplastando cuanto hallan por delante aunque sea la nación a la que dicen servir. Avanzan implacables para aniquilar a los opositores y para sembrar la amnesia en los votantes.

Mañana hará ocho días del testimonio de Pilar Manjón ante la Comisión del 11-M. Supuso una gran conmoción para la gente de la calle y un impertinente latazo para los políticos, que derramaron unas lágrimas de cocodrilo afectando compunción hasta que se apagaron los focos y las cámaras. La representante de las víctimas pidió a los periodistas que no utilizasen morbosamente las fotos de los atentados, y a los políticos que continuase la investigación hasta sus últimas consecuencias, y que la pusieran en manos de una comisión de independientes.

Antes de los ocho días, el Alto Comisionado Peces Barba ha dicho que no habría más imágenes, usurpando la voz de los periodistas. Pero que, por lo que hace a los políticos, ni soñara en una Comisión independiente, si es que sigue.

Entretanto los responsables autónomos de Agricultura estudiaban hoy las nuevas asechanzas de Bruselas que van a despoblar el campo, mientras nos distraen con problemas inventados y ésto se rompe.

Darío Vidal

20/12/04

 

       Ésto se rompe (20/12/2004 20:36)


Publicado: 19/12/2004


 

EL INCESANTE ALEJAMIENTO


He pensado alguna vez después de una larga convivencia con sus líderes, que el nacionalismo, que no es más que la denominación cobarde, asumible y light del separatismo, es un proyecto que se agota en sí mismo. Los nacionalistas no tienen un proyecto de nación ni un programa ulterior que dé sentido a su propósito. Su pretensión se reduce y acaba en la separación. No desean la saparación para iniciar un modelo distinto de andadura, para acometer un proyecto trascendente o para alcanzar aspiraciones políticas que afecten a la recta gobernación de la sociedad. No. El nacionalismo es una coartada para que una clase política mediocre que no ha sabido o no ha sido capaz de implicarse en el proyecto colectivo más ambicioso y se siente frustrada y resentida, pueda instalarse en el poder, vendiendo cuentas de cristales de colores sin que el pueblo mejore su condición. Por eso los dirigentes nacionalistas no desean terminar de romper los lazos con su entorno, pues con ello agotarían su recorrido y no sabrían qué otro paso dar.

Me atrevo a formular hoy este pensamiento, aún a riesgo de enajenarme la proximidad de algún amigo adscrito a esa doctrina, porque acaba de expresarlo con meridiana nitidez el President de la Generalitat de Catalunya. Y algo sabrá él de todo eso. Pero como sólo somos dueños de nuestros silencios y en cambio esclavos de nuestras palabras, sus palabras han delatado al señor Maragall.

El señor Maragall ha dicho en el Foro de ''El Mundo'' refiriéndose al nuevo Estatuto que ''si esto sale bien, hay para veinticinco años, pero nunca cerraremos el modelo de Estado''. Se trata por lo visto de perpetuar un alejamiento incesante, sin ceder al error de la secesión que acabaría con su proyecto político.

He ahí la clave. ''Nunca cerraremos el modelo de Estado''. Se trata de prolongar un proceso interminable sin acabar de culminarlo, e instalarse en un chalaneo perpetuo. Se trata de continuar chantajeando en una inacabable porfía para obtener ventajas donde es imposible obtener más beneficios, sin plantearse que el debilitamiento de la totalidad significa la aniquilación de las partes.

El President pretende ignorar que la inmensa mayoría de los catalanes no se plantean la disyuntiva de ser catalanes o españoles porque nunca han vivido su realidad como una disyuntiva o una antinomia: se han considerado lo uno como consecuencia de lo otro. Pero para colmar su aspiración de acceder al gobierno de Cataluña que en todas las elecciones le ha sido esquivo, ha obviado la realidad y ha pactado con el grupúsculo siempre marginal de ERC, mientras se afana en crear intereses y asociar voluntades disponibles, fiel a la cínica recomendación de Benavente (''Crea intereses aunque sean bastardos porque ellos te sostendrán'')

No se puede negar que ha hablado claro. Y no se debe ocultar que los dirigentes del conjunto de la nación, si los tuviéramos, habrían de adoptar medidas para que esa porfía intestina y declaradamente interminable no empantanase nuestro destino de nación con vocación trascendente, como ha sucedido en el último siglo. Hay que cargar con ese lastre que nos debilita y contrarrestartarlo con más imaginación, más iniciativas y más trabajo, para que su acción debilitante no nos impida progresar, competir en el exterior y hacernos respetar en el mundo.

Si volvemos a ser algo, se disolverán los secesionismos.

Darío Vidal

19/12/04

 

       El incesante alejamiento (19/12/2004 13:06)


Publicado: 18/12/2004


 

¡QUÉ TROPA....!



Dicen que cuando el Conde de Romanones fué propuesto para la Real Academia, le sugirió alguien que hiciese una visita de cortesía a todos los miembros de la Institución encareciéndoles su apoyo, porque esa era la costumbre. Así es que venciendo el natural pudor cumplimentó ese requisito y todo el mundo le aseguró que su voto sería para él. El día de la votación se acercó su secretario y en un aparte le dijo: ''Excelencia, traigo malas noticias: no hemos salido''. ''¿Cómo es posible? -preguntó perplejo- Pero si tenía garantizada la elección...'' El funcionario se encogió de hombros. ''Pero entonces ¿cuántos votos he tenido?''- quiso saber. ''Ninguno, Excelencia''- musitó el secretario con un hilo de voz. El político se quedó unos instantes pensativo y luego cabeceando ligeramente se volvió hacia su ayudante: ''¡Jo, qué tropa!'',- concluyó.

Y sí, es cierto que nuestra tropa es singular. Siempre lo ha sido. Estamos siempre en periodo constituyente. Por ahí fuera la gente está ocupada en retocar detalles, mejorar el comercio exterior, favorecer las exportaciones, promover la investigación, depurar y extender la enseñanza, mejorar la administración, difundir su cultura y otras mediocridades parecidas. Aquí no. Aquí estamos siempre en el filo de la navaja, en el desdeñadero de la existencia, en trance de no ser. Decía el canciller Bismarck a nuestro embajador, sin ninguna ironía, que España era el país más sólido de Europa, en un momento que como en tantos otros se hallaba en trance de liquidación. Y cuando el diplomático observándolo atentamente ponderaba si desafiarlo en duelo, por considerarlo un insulto o una broma de pésimo gusto, el político alemán continuó: ''No hay país en Europa que hubiese sobrevivido a doscientos años de gobiernos enemigos del país, como han tenido ustedes''. Y fíjense si ha llovido desde entonces.

En cualquiera nación de nuestro entorno los ciudadanos asienten o disienten de la labor del gobierno, y alguien puede recelar de la gestión de determinados recursos o de la venalidad de un político. Pero nadie teme que un hombre o un grupo ponga en riesgo la existencia misma del país. Por eso alli desconocen las guerras civiles. Aquí no. Aquí un aventurero, un sinvergüenza o un loco pueden vender el país por capricho, por despecho, por soberbia, por dinero o por salir en el periódico. En este momento, la inepcia de unos políticos, y la audacia de los pícaros y algún sicario con habilidad para usar una ley electoral viciada como brazo de palanca, está amenazando una vez más la existancia del Estado como parecía ya imposible. Pero el caso es que hemos vuelto al siglo XIX.

Y lo grave es que el mayor riesgo lo encarna un partido desleal de ámbito nacional que ha llegado al poder y cuyo presidente asiente a todo para que no le muevan del sillón. Así, está dejando que se desmembre el Estado con demandas abiertas de independencia por parte de sus facciones regionales; va a traicionar de modo infame al pueblo saharaui; abandonará a su suerte dos ciudades españolas asentadas en el norte de África siglos antes de que existiese Marruecos, y acaba de entregar Gibraltar a los ''llanitos'' como si fuera un bien personal y sin consultar a nadie ante la irritación de sus compatriotas. Nadie sabe hasta cuando podrá sostenerse en el Gobierno. ¡Jo, qué tropa...!

Darío Vidal


18/12/04

 

       ¡Qué tropa! (18/12/2004 23:59)


Publicado: 17/12/2004


 

LIDERAZGO


Llevamos muchos años, tal vez desde Yalta, sin principios que seguir ni modelos que imitar. Los adolescentes se adhirieron a la doctrina de la catástrofe con la última filosofía del Continente y se hicieron existencialistas; luego a falta de pensamiento se identificaron con los deportistas; más tarde volvieron los ojos hacia los cantantes y por último quieren ser como los que desnudan su intimidad en público a cambio de dinero, porque el pudor puede comprarse.

Corro el riesgo de descalificarme porque criticar nuestras maneras es una opción fatal: es opositar a ser tachado de caduco, anticuado, carrozón y fascista. Solo eso. Pero desde que se ha renunciado al modelo del héroe que inspiró a Occidente han desaparecido los líderes. Ni la gloria ni la fama mueven hoy las voluntades; si acaso la calderilla de la popularidad efímera al modo de Andy Warhol, y en la mayor parte de los proyectos ni siquiera eso, porque basta con el dinero. No existe un propósito de superación interior y se rehuyen el esfuerzo, la tenacidad y el sacrificio, que han pasado a ser virtudes estrictamente deportivas. El héroe o el príncipe, esto es el principal, había de ser un espejo y una referencia para todos. Era el primero en comenzar y el último en recogerse siempre en activa vigilia, el más prudente pero el más audaz, el más inteligente pero el más humilde, el más exigente consigo pero el más tolerante con los demás, el mejor pero el menos ostentoso, el más generoso, el más austero, el más sufrido, el más cabal, el más hábil, el mejor negociador, el más valeroso, el más entregado a los otros y el que más seguridad y confianza inspiraba a los demás. La versión anglosajona y urbana del principal prescinde del perfil épico pero conserva todavía una cierta ''auctóritas'', cierto ascendiente sobre sus iguales.

Nada de eso tiene nuestro Zapatero. Parece un buen muchacho hurtado a su destino: uno que casualmente pasaba por allí, un mirón, una aficionado, un diletante. Pero no un líder. Ni un profesional, como puso de relieve en una comparecencia en que estaba arropado por todos los grupos, sin más que un oponente que bastó para dejarlo inservible e impedirle cumplir la agenda del día siguiente. De modo que hizo novillos a un importante compromiso contraído en Polonia y dejo plantadas a las autoridades del país y a la delegación española. Lo mismo que desapareció en plena campaña electoral cuando tuvo el infortunio de perder a su padre, un trance que hemos vivido muchos sin dejar de cumplir con los compromisos y el trabajo, por más que resulte duro. Tampoco ha asistido a otros dos encuentros internacionales recientes, por causas desconocidas, lo que hace sospechar alguna suerte de incapacidad o de carencia, aparte de su probada inseguridad paralizante, que en ocasiones le impulsa a tomar decisiones precipitadas para encubrirla.

No es fácil achacar esa huída a fatiga mental porque el señor Zapatero no realizó ningún esfuerzo intelectual en toda la comparecencia. Se limitó a leer dos informes que días antes le hicieron a medida para desautorizar los testimonios que le habían contrariado, y a enhebrar frases como aquellas que circulaban por Internet, procedentes de un ingenioso funcionario de Obras Públicas, según una plantilla titulada ''Como hablar dos horas sin decir nada'', que consistía en barajar aleatoria pero ordenadamente párrafos situadas en tres columnas hasta componer un discurso gramaticalmente bien construido pero absolutamente hueco.

Va a haber que sentarlo y preguntarle qué quiere ser.

Darío Vidal

17/12/04




 

       Liderazgo (17/12/2004 11:57)


Publicado: 16/12/2004


 

VOZ DEL PUEBLO


Daniel Paz Manjón, estudiante de INEF de veinte años, que mientras Pilar hablaba ayer en el Congreso hubiera cumplido veintiuno, se hubiese sentido orgulloso de su madre por lo qué dijo y cómo lo dijo. Pilar Manjón fué ayer la voz del Pueblo, esa voz que sus representantes temían que aflorara por temor a perder la suya, porque como se vió, no interpreta a sus representados.

Ayer, la presidenta de las Victimas del 11-M encarnó a la infinita mayoría silenciosa y operó como una suerte de catarsis en esta sociedad erizada y enfrentada por culpa de los políticos que la enconan para justificar su existencia, como si la política en lugar de ser un espacio para el encuentro y el logro del bienestar colectivo fuese no más que un pretexto para crispar los ánimos y fomentar el guerracivilismo, ese río revuelto en el que medran las miserias y las bajezas. Y que supone una traición de los representantes a sus representados.

Si fuese posible -que no lo es- una democracia verdaderamente directa en la que los ciudadanos pidieran la palabra para hacer crítica, formular preguntas y sugerir soluciones, acabaríamos con el oficio de intermediario y comisionista en que se ha convertido el político profesional y nadie podría tergiversar nuestras demandas ni pactar estrategias que no nos favorecen. Si bien todo eso pertenece al campo de la utopía. Aunque ayer nos hizo entrever y desear ese imposible una mujer menuda y valerosa con el rostro prematuramente ajado por el dolor y el sufrimiento, que dando una lección heróica de democracia y de civismo, acudió a votar el día 14 de marzo, cuando aún no había aparecido el cadaver de su hijo, muerto en la orgía de odio y de sangre que oficiaron los musulmanes salafistas en la estaciones de Alcalá, El Pozo, y Atocha de Madrid, una hazaña que habían intentado varias veces sin éxito las repugnantes sabandijas de la Eta.

Desgraciadamente el asentimiento que ha provocado la verdad verdadera, la descarnada verdad de los dañados más directamente por la tragedia, no será duradera, pero tampoco superficial y estéril. Las manifestaciones espontáneas y sobrecogedoras que originó la muerte de Miguel Ángel Blanco, que nos parecían suficientes para acabar con el terrorismo etarra, no basataron lamentablemente porque la cínica y miserable manipulación de los sentimientos y los hechos confunden en ocasiones a la gente buena. Pero aquello representó una inflexión en la heróica resistencia antiterrorista, sobre todo de los amenazados.

Por eso desería creer que la comparecencia de ayer va a cambiar muchas cosas además de las actitudes de los políticos, los jueces y los periodistas. Estoy seguro -deseo estarlo- de que nada será igual, y que más de uno se habrá sentido avergonzado y empequeñecido al comparar su lúdica frivolidad distante con la hondura y el desgarro de tantos familiares afectados, de tantos heridos y tantos inválidos a los que aquel minuto cambió la vida para siempre y que han estado hasta ahora privados de su voz.

En nombre de un periodismo que nunca he perpetrado y que me asquea, pero como miembro al fin de este colectivo, pido de corazón disculpas por lo que los periodistas hemos hecho y por el mercantilismo de las empresas que nos acogen. Y suscribo la advertencia que el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar leyó en una lápida de Estambul y que hice mía cuando elegí este oficio: ''Si para comer vosotros o vuestros hijos habeis de adular al injusto, preferid moriros de hambre”.

Darío Vidal

16/12/04

 

       Voz del pueblo (16/12/2004 15:58)


Publicado: 15/12/2004


 

SE JODIÓ EL TALANTE


Cuando se mira alrededor en este país tan complejo y tan querido (puede que sea una cursilería pero uno administra su ridículo como quiere) enorgullece el buen juicio de nuestro pueblo y la entereza del hombre de la calle tanto en el espanto de 11 de marzo como en el terror de la bomba en el Estadio Bernabeu. Aunque se cae el alma a los pies al ver con qué candor se deja manejar. Sin embargo no le gusta que le engañen como pensó que hacía Aznar, y por eso Zapatero perdió el lunes el sosiego en la Comisión del 11-M. La primera vez que al Presidente le han apretado las tuercas de veras se ha sentido en falso y ha comenzado a temer el mismo castigo. Así es que se jodió el talante.

El arrogante y antipatiquísimo Aznar que tantos errores cometió por culpa una arrogancia, una altanería y un desprecio imperdonables, no mintió pese a ello el día de la catástrofe. Por eso no se irritó durante la comparecencia y aguantó el fuego graneado de todos los grupos concertados contra él sin apenas inmutarse, en tanto que Zapatero perdía suelo a cada pregunta de Zaplana. Es muy difícil mantener la calma cuando no se da abasto a achicar el agua que entra en el bote.

No se qué pensarán hoy nuestros compatriotas de aquella intervención, después de la comparecencia de la presidenta de la Asociacion de Víctimas del 11-M Pilar Manjón ésta mañana en la misma sede, ni cómo juzgarán el intento de que la sesión no fuera pública como protendían los miembros de la Comisión. También ignoro si su comparecencia por fin pública y tan desgarradoramente sincera, patética y emotiva, les habrá helado la sangre como a mí. Pero tal vez su desapasionada intervención sea lo verdaderamente valioso de esta pretendida averiguación. Ha dicho dulcemente, sin rencor pero sin piedad, los fallos de unos y otros, y ha arremetido contra tirios y troyanos acusándoles de estar más atentos a los intereses de partido y a ''aparecer en las fotos'' que a resolver los problemas de los heridos y de las familias de los muertos.

El señor Zapatero que aplazó su viaje del martes a Polonia porque estaba derrengado, hoy se habría derrumbado. Es muy duro para un agnóstico, para un racionalista, para un hombre que no crée en los milagros, reconocer tanta casualidad milagrosa, tanto suceso inexplicable, tanta fortuita coincidencia, tanto enigma indescifrable y tanto azar, en los sucesos que rodearon el atentado de los trenes de Madrid. Es muy difícil cargar, sobre la ancha chepa de la chiripa, tantos eventos casuales. Y Zapatero sabe que no puede sustentarlos.

Se dice que cuando ignoramos la causalidad de los hechos, los atribuímos a casualidad. Desde el XIX dicen los científicos que la casualidad no existe y en este momento hay físicos trabajando en la ''Teoría del Caos'' para desentrañar las reglas ocultas del desorden, con objeto de probar que el azar no existe. O dicho de otro modo, que es muy casual que la furgoneta robada estuviera en la puerta de Trashorras; que los vehículos con explosivos etarras descubiertos hace dos años a la altura de Pina, se dirigieran al mismo lugar en que un año después se produjo el atentado de Atocha; que las camionetas de la Eta y de Al Qaida con explosivos salieran al mismo tiempo y se dirigieran al mismo lugar de Madrid el 11-M; que se dejasen estúpidamente olvidado el vehículo con detonadores y unas cintas grabadas en árabe como para llamar la atención; que la policía fuese a visitar al portero el día antes de declarar, y que no se considerasen relevantes las declaraciones perdidas en el cuartel. Demasiadas casualidades.

Darío Vidal

15/12/04

 

       Se jodió el talante (15/12/2004 23:29)


Publicado: 14/12/2004


 

EL JUEGO DE LA MENTIRA


Los culpables de los atentados del 11 de marzo son exclusivamente los radicales islamistas. Y el gobierno de Aznar sometió a la ciudadanía a ''un proceso de engaño masivo''. Estas fueron las conclusiones a que llegó el presidente Rodríguez Zapatero al final de su interminable y voluntarista comparecencia parlamentaria ante la Comisión de Investigación del 11-M.

Sucesivamente, aquel flujo constante de información que fué dando el anterior Gobierno el 11 de marzo, a medida que se conocían nuevos datos de los atentados terroristas, fué calificado por el Gobierno actual entonces en la oposición, de imprudente y excesivo. Después se dijo que todos aquellos datos se habían falseado. Meses después, el señor Pérez Rubalcaba aseguró sin ningún pudor que el país había estado desinformado durante horas para ocultarle cómo iban las pesquisas policiales. En la comparecencia perorata de ayer, Zapatero las tachó de embustes sucesivos que pretendían confundir a ''la ciudadanía''. ¿En qué quedamos? ¿Se dió cuenta de todo lo que se averiguaba, se ocultó la información, o los del PP pusieron a trabajar su fantasía para desorientarnos con una sarta de fábulas?

Se entiende que en ese juego obsceno de la política todo está permitido al parecer. Pero para intrigar, manipular, convencer y encauzar la opinión hacen falta inteligencia, mucha sutileza y alguna memoria. No se pueden utilizar los datos con esa zafiedad, esa torpeza y ese desaliño, ni cambiar de verdad como de camisa, ni olvidar que la gente no se olvida.

Allá se las vean el PSOE y el PP. La mayor parte de los mortales no tenemos dogmas ni carnet. Pero es irritante, es humillante e intolerable que se nos mienta -porque mentir es cambiar tres veces de verdad- para que un individuo, un grupo, una peña o una banda, se apropien del poder durante cuatro años para hacer y deshacer sin contar más con nosotros, incluso en asuntos que atañen a la propia identidad nacional. Porque el mandato que otorga el pueblo durante cuatro años, no faculta más que para gestionar política y administrativa a la Nación durante ese tiempo. No para otorgar independencias ni dinamitar el Estado, aunque sea con el noble propósito de perpetuarse en el Poder.

De modo que los mineros que vendían explosivos, los confidentes moros o cristianos que daban chivatazos a cambio de la total impunidad, los personajes que encubrieron a los mercaderes, y ciertos policías indignos que han defraudado nuestra confianza y traicionado su deber, algunos de ellos viejos conocidos de la trama de los Gal, no son culpables de nada. Solo los musulmanes.

Es probable que los populares tengan que aprender a digerir la derrota, como decían ayer al alimón Zapatero y Rubalcaba. No digo que no. Pero los socialistas han de aprender a digerir la verdad.

Y como la vida comienza cada día, no hay que perder la esperanza de gobernar una y muchas veces con el asentimiento de los que votaron en otras ocasiones a opciones diferentes. Eso es posible y es deseable. Pero no es de recibo apelar a los recursos más bajos como el de organizar piquetes para asaltar los locales de los partidos rivales, ni es admisible que durante la ''jornada de reflexión'', antes sagrada, se monten algaradas a la puerta de sus sedes para hostigar a los competidores e intimidar a sus votantes. Eso es romper la baraja. Una práctica mafiosa que termina pagándose.

Darío Vidal

14/12/04

 

       El juego de la mentira (14/12/2004 10:26)


Publicado: 13/12/2004


 

LA TERTULIA DEL CONGRESO


Mientras las víctimas del 11 de marzo con Pilar Manjón a la cabeza aguantan el frío en la puerta del Congreso oyendo los transistores y algunos se acercan a insultarles blandiendo pancartas, la Comisión de Investigación del 11-M ha derivado en una tertulia. Nada está sujeto a la disciplina de una sesión parlamentaria ni al rigor de una comisión de investigación. Cada cual se está dedicando a criticar, injuriar y difamar al contrario, y hacer apología de su grupo.

Si algunos dijeron salir decepcionados de la intervención del señor Aznar porque se negó a acometer una autocrítica de la actuación de su gobierno desde el 11 al 14 de marzo pasados, otros dicen salir de la del señor Rodríguz Zapatero porque no se han formulado preguntas ni se han dado respuestas.

Tampoco puede extrañar. Prisionero de un prejuicio como que mirar para atrás es reaccionario, el señor Zapatero no puede avenirse a fijar su atención en unos hechos acaecidos nada menos que hace nueve meses. Eso quedó atrás y no merece la atención de un progresista. Ya dijo durante las horas previas que su participación iba a ser constructiva y de futuro.

Ayer proponía ''El Mundo'' en su edición dominical una bateria de cien preguntas al jefe del Gobierno. Empeño baldío. Sus socios de gobernación y sus malas compañías le empujaron a considerar sus respectivas situaciones. El PNV encareció que ya no era necesario el Pacto Antiterrorista -pese a su proclividad a los pactos-, y el portavoz de ERC que el terrorismo solo se combate con la negociación política y que la acción policial es otra forma de violencia.

Para un ser inclinado al pacto estas consideraciones pueden resultar creativas, mas para quien confunde pactar con ceder, las consecuencias de tales sugestiones pueden resultar catastróficas. Y, por ese cauce, el señor Zapatero está llevándonos al desastre. La Unión Europea había decidido que Madrid fuera el lugar en que se firmase la Constitución continental como reconocimiento y homenaje al comportamiento de su población durante la carnicería islamista del pasado mes de marzo. Pero Berlusconi quería que fuese en Roma y Zapatero se ofreció a negociar. La firma fué en Roma. Ese fué el primer éxito, al que han sucedido otros varios. Los triunfos ante la UE., Carod y Maragall han sido igual de brillantes y cada cual está autorizado a considerar a Cataluña principado, región, nacionalidad, nación, o imperio, a lo que le autoriza la aceptación de Los Paises Catalanes.

Ahora anda empeñado en otras dos ambiciosas y grandísimas empresas diplomáticas: pretende concluir un universal Pacto de Civilizaciones entre el Islam y el Cristianismo -del que es tan dovoto practicante-, que cuenta con el apoyo incluso de la prestigiosa República de Mongolia y otro par de potencias relevantes, y está iniciando los trabajos para un gran Pacto con Gibraltar con el explicable regocijo del Ministro Principal, señor Caruana. De modo que, nada, despídanse del Peñon con la mejor de las sonrisas y apréstense a cambiar el gaban y la parca por las babuchas y tarbush y la chilaba.

En su ''comparecencia constructiva y de futuro'' de hoy, el Congreso ha sido una jaula de grillos sin orden del día ni concierto de propósitos, en el que se ha hablado y perorado de todo menos de la terrible hecatombe que ha motivado la comparecencia del señor Zapatero, quien ha pasado el día como siempre, como gusta y le divierte, columpiándose en las ramas.

Darío Vidal

13/12/04

 

       La tertulia del Congreso (13/12/2004 20:54)


Publicado: 12/12/2004


 

ALÍ BABÁ Y MONIPODIO


La mañana nos trae la noticia del censo provisional de la delincuencia extranjera en nuestro país. Quinientas cuarenta y tres bandas de ciento un países han sido detectadas hasta este momento, todas activas y con buena salud. Dios nos proteja. Y Él impida que sus redes de corrupción acierten a dar con las cifras a que se disuelven la voluntad y la moral de los funcionarios. Pues aunque personalmente sustento que no todo tiene precio, al revés de los que opinan que cada conciencia tiene uno, es mejor no poner a prueba la virtud de los humanos como nos aconsejaba, ahora hace cuatrocientos años, don Miguel de Cervantes en el relato del Curioso Impertinente.

He escrito en numerosas ocasiones que lo peor del crimen no es su anécdota por espantosa que sea, sino su surco de inmundicia y sobre todo la desconfianza que genera en la sociedad en que anida. Cada delito nos afecta y nos ensucia a todos, hace más posible el próximo, y acrecenta la desconfianza en los demás. Ese es el verdadero daño, el duradero, el capaz de cambiar la faz de una sociedad que había sido amable, compasiva y solidaria. Y suele ser un camino sin retorno. Por eso, todo el esfuerzo que empeñen los jueces y la policía para evitar que se extienda y cronifique el mal es digno de respaldo.

Cuando se viaja por muchos de los países tenidos tradicionalmente por peligrosos, salvando los insalvables que prefiero no mencionar, se descubre una disposición más confiada entre la gente y un trato más amable que el que dispensamos en esta tierra que ha sido hasta bien poco ponderada por la gentileza de sus moradores. En muy pocos años hemos oscilado de un extremo al otro, y España se ha convertido en un terreno inhóspito de gente hosca y desconfiada. No por culpa de los delincuentes extranjeros si hemos de ser justos. Ese es un mérito que hemos de reconocer a las sabandijas de la Eta. Si no otras cosas, eso sí que lo han conseguido: que desconfiemos los unos de los otros, como de nosotros mismos.

Supongo que los jueces y los cuerpos de seguridad no necesitan nuestro estímulo para actuar como deben, pero los ciudadanos les exhortamos a que perseveren y a no considerarse nunca por encima de la corrupción y del soborno porque también son humanos. Ellos saben, lo sabemos todos, que sin el apoyo y la cooperación de aquellos en quienes hemos depositado la confianza y el poder, no podrían desafiar a la sociedad y al Estado. Y sin distracciones sorprendentes motivadas sin duda por la acumulación de expedientes, no prescribirían plazos procesales ni se extinguiría la responsabilidad de los delitos.

Suenan las primeras noticias por la radio, con la alerta de que miles de delincuentes -quinientas cuarenta y dos bandas de criminales que no es poco- nos acechan y espían asentados en los parajes más hermosos de la Costa del Sol y de las Islas, robándonos el sol, para robarnos también con nuestros bienes materiales la seguridad, la apacibilidad, la confianza, la libertad en sentido estricto y un modo de vivir asentado en la cortesía y la convivencia que nos hizo singulares y, sobre todo, que nos hizo felices.

Nadie tiene derecho a robarnos ese patrimonio.

Darío Vidal

12/12/04

 

       Ali Baba y Monipodio (12/12/2004 11:57)


Publicado: 11/12/2004


 

¡ÉSTE ZAPATERO...!


Este Zapatero con cara de acólito tunante, con rostro de monago azorado que vuelve tímidamente las puntas de los zapatos hacia adentro y no sabe qué hacer con las manos, parece que en vez de ser hijo de sus padres lo sea de sus abuelos o de alguien de más atrás. Tiene una idea tan anticuada y ''démodé'' de la izquierda que pienso que sus adláteres deben sentirse bastante ridículos.

Eso unido a su carencia de ideas y su alarmante falta de programa le hace ir dando palos de ciego a lo que salga. Y a veces lo que le sale es una puerilidad de carcajada. Ahora mismo se ha propuesto darle mate a la excelencia. Los de su condición pretendían igualar por abajo a los trabajadores con los terratenientes, los ricos, los explotadores y los favorecidos por la fortuna hace doscientos, hace cien años. Él ha dado un paso más y va a apear el tratamiento a los catedráticos, diplomáticos, ministros, magistrados, jueces, fiscales y dignatarios.

Aunque Maragall siga recibiendo el tratamiento de Molt Honorable Senyor President, que buenos son los catalanes para el protocolo y hacen bien, él caerá desde la Excelencia a Compañero Presidente, igualito que el Fidel y el Chávez que es lo que a él le gustaría ser. Porque a este pobre chico siempre le ha gustado ser otra cosa y así nunca se puede llegar a ser nada. Le gustaría ser su abuelo aunque sin un final tan trágico -y lo comprendo-, y antes que Fidel o Chávez le gustaría ser Felipe, que a fuerza de observarlo en el Congreso y de ensayar ante el espejo ha llegado a imitar hasta en el gesto aquel de ''Ite, Misa est'' que no le falta más que el manípulo, pero dándole una retirada de marioneta a lo ''Don Nicanor Tocando el Tambor''.

Inefable muchacho éste. Ahora quiere expropiar no solo a los que resultan sospechosos de haberse alzado con los bienes ajenos como algunos de sus camaradas, sino a quienes apelando a su esfuerzo y sus recursos intelectuales se han pasado los años estudiando, investigando o ejerciendo un cargo, empleo o dignidad comprometidos, sin otra compensación que esa faramalla verbal del tratamiento, con que la sociedad se ahorra el ''din'' contante a cambio de un empinado y fatuo ''Don'' sonante.

Ya puede prepararse lo que queda de la decaída nobleza a someterse a la guillotina de los títulos, y la Excelentísima Señora Doña Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba y veinte veces Grande de España a convertirse en la compañera Cayetana Alba porque lo manda el Zapatero. Lo malo va a ser cuando los compañeros Juan Carlos Borbón y Sofía Grecia quieran honrarle al fin de su mandato con un título, no para premiar lo lucido de su labor, que Dios me valga, sino por la elegante disposición del Monarca a no hacerle de menos. Qué labor, Santo Dios. En este país, para él debe estar ya todo hecho. Yo no sé en qué pasa las horas salvo en agitar la cabeza afirmativamente como los gatos de poliuretano que van en la cónsola trasera de los coches saludando a los de la caravana. ''Sí, sí, sí, sí...'' Alguien habrá de escribirle un pequeño memento con lo que a este país le falta para que no se distraiga en esas cosas. ''No, no, no...''

''Sonsoles: He soñado que suprimía los tratamientos''. ''¿Y tú crees que eso sirve de algo?'' ''No sé, pero ¡a que queda muy rojo!'' ''Hijo, se un poco práctico y reglamenta el tratamiento paritario: que cada Excelento tenga su Excelenta como hemos hecho con las ministras y no te crees enemigos. Hazme caso, que nosotras somos muy agradecidas''.

Darío Vidal

11/12/04

 

       Este Zapatero (11/12/2004 11:23)


Publicado: 10/12/2004


 

NOTICIA: ¡BUENA NOTICIA!



Quién ha dicho que no nos gusta dar buenas noticias. Quién que ''good news, not news''. Nos llena de júbilo hacernos eco de la determinación de la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega de proteger a los niños de los contenidos zafios, degradantes e indeseables de las televisiones, acogiendo la denuncia del último informe anual del Defensor del Pueblo, que mereció también nuestro elogio. Nunca le agradeceremos como se merece a Enrique Múgica Herzog su integridad ética y su perspicacia para diagnosticar el daño que la actitud mercantilista de las televisiones, algunas más que otras, está ocasionando a nuestros chicos. Otra cosa sería plantearse en qué manos están los medios de comunicación de más alta difusión.

Si la Vicepresidenta consigue que la firma del documento de la Moncloa por ''Telecinco'', ''Antena 3'' y ''TVE'' sea más que un gesto, ese solo logro justificará su paso por el Gobierno. Es una noticia que merece honores de primera plana. Porque una juventud maltratada, mal educada, sin valores e inculta, genera más daños que una guerra perdida y tiene consecuencias más duraderas y devastadoras que la ruina estrictamente material. Nunca ponderaremos lo bastante el cuidado que merecen nuestros niños y la importancia que su educación tiene, no solo en su plenitud personal sino también en el desarrollo y el progreso de una nación. En adelante será preciso que las cadenas autonómicas no hagan política diferenciadora manteniéndose al margen de estos acuerdos, como parece que han hecho en el momento de la firma. El pacto por la defensa de la infancia no será eficaz si no lo suscriben todos los operadores.

En todo caso, a la prudente alarma del Defensor del Pueblo, hay que añadir la actitud valiente de esta última, que contra lo que es habitual en los políticos, no ha vacilado en denunciar, aunque resulte impopular, la lenidad y el desentendimiento de los padres en la orientación, formación e información de sus hijos, delegando su responsabilidad inexcusable en los profesores, cuya misión se constriñe a ilustrar a sus alumnos, y en la televisión que hace las veces de niñera, una niñera en absoluto de fiar.

La señora Fernández de la Vega dijo alto y claro que va a regularse la idoneidad de la programación televisiva mediante un Comité de Autorregulación y una Comisión Mixta de Seguimiento, pero que los padres no pueden abdicar de sus deberes y su responsabilidad en relación con la formación de sus hijos, lo que incluye un celo especial para seleccionar por su parte, en cada caso, lo que sus pequeños pueden ver o no.

Lo malo es que queden en las parrillas, aunque sea en horarios hasta cierto punto restringidos, bodrios como El Gran Hermano y algún programa rosiverde desmadrado, pero no está de más dar un primer paso. Y hay que celebrarlo.

No nos conviene desligar estos hechos del Informe Pisa 2003 sobre la educación en los paises de la OCDE, que deja a nuestros escolares como los menos instruidos y peor preparados de Europa, y a nuestro sistema como el más ineficaz. La omisión del esfuerzo, la elusión de la responsabilidad, la quiebra de la autoridad, el menosprecio de los valores y el menoscabo moral pueden echarnos de Europa si no reaccionamos con prontitud y energía. Y para ello es precisa la colaboración de todos. Porque en ello nos va el futuro.

Darío Vidal

10/12/04

 

       Noticia: buena noticia! (10/12/2004 14:55)


Publicado: 09/12/2004


 

''KAMIKAZES''


Los ''kamikazes'' motorizados que se lanzan por las autopistas corriendo en en contradirección son la metáfora de la sociedad opulenta pero desesperada y demente en que vivimos; una sociedad desbocada y sin destino orientada hacia el vacío. Se que algunos menospreciarán este juicio confundiéndolo con una homilía pesimista, agorera y catastrofista. Y no es una proclama pía solicitando conversión, sino una reflexión demandando cordura. Está sucediendo que la Humanidad ha elegido la dirección equivocada y que cada hallazgo que incorporamos a nuestro ''confort'', cada vez que ponemos una cosa, es a costa de quitar otra: que no sumamos sino que permutamos. Si ganamos comodidad, quitamos solidaridad; si adquirimos bienes, perdemos confianza; si vivimos mejor, nos sentimos peor. Naturalmente esta valoración hemos de realizarla en el terreno de las grandes magnitudes y no en la esfera de lo privado. Es evidente que cuando una familia adquiere un televisor nuevo y un sofá más espacioso experimenta un lógico regocijo, es humano. Pero a medida que las familias tienen un piso más cómodo, un sofa más muelle, un televisor con más resolución y un coche más confortable, crece la insatisfacción, el despego, el egoísmo y una inexplicable indignación. Es algo que constatamos sin saber explicárnoslo: cuanto mejor estamos, peor nos sentimos. Vamos en el camino equivocado.

Al volver el rostro, todo el mundo recuerda con nostalgia los tiempos de pocos juguetes y familias unidas. Me dirán que se trata de la tendencia a idealizar el pasado que hizo suponer a Jorge Manrique que ''cualquiera tiempo pasado fue mejor''. Una explícación que estábamos dispuestos a dar por buena, hasta que viajamos a zonas deprimidas y conocimos otra vida como aquella, y tuvimos el testimonio de otros que se adentraron en el submundo de la pobreza -no de la miseria, que es distinto- y descubrieron la generosidad y la alegría que habíamos olvidado.

No somos capaces de explicarnos ese raro fenómeno vivido como una contradicción, pero no comprenderlo no nos da derecho a ignorarlo como nuestra sociedad culta ha hecho con la inexplicada influencia de la luna en tantos hechos de la vida natural. No sabemos por qué, pero la sociedad opulenta es egoísta y esta triste. Pero no es fácil invertir la tendencia, porque despojarla de su riqueza empeoraría su situación. Ha cedido a una argucia del diablo.

Si descendemos a la trágica anécdota del ''kamikaze'', ese indefinible automovilista asesino que se ha llevado la vida de un matrimonio y ha dejado huérfanos a dos niños heridos en una autovía, nos topamos con la tozuda realidad que los responsables de Tránsito se obstinan en ignorar, tal vez porque su primer propósito no es preventivo y didáctico, sino sancionador y recaudatorio.

Los responsables de la circulación vial han confundido los objetivos porque hacen una lectura errónea de los síntomas. Me recuerdan el chiste del investigador loco y decadente que llegó a la conclusión de que las hormigas oían por las patas y que cuando las perdían se quedaban sordas, porque le obedecían cuando les ordenaba caminar si las tenían todas y cuando se las arrancaba no le hacían caso. El peligro no radica en la velocidad adecuada al vehículo, ni en los cinturones de seguridad, ni en las luces antiniebla. Esta en el cerebro de los conductores, en su inmadurez y en sus desajustes bioquímicos por obra de las drogas y el alcohol.

Darío Vidal

09/12/04

 

       Kamikazes (09/12/2004 17:21)


Publicado: 08/12/2004


 

INCULTURA ACADÉMICA


Podíamos habernos ahorrado el sonrojo de que la Unión Europea señalase a nuestros escolares como los menos instruídos y los peor preparados del Continente. Ya lo sabíamos y hubiera bastado con enmendar el rumbo como pretendió Esperanza Aguirre. Pero los inspiradores de la desgraciada Ley de Educación prefirieron ''sostenella y no enmendalla'' permitiendo que se agravase el deterioro antes que reconocer su equivocación. A eso se llama patriotismo responsable y sentido del deber. Claro que no se puede ir con monsergas a un grupo que, para llegar al poder, ha pactado con quienes exhiben en su programa la pretensión de separarse de los otros españoles, y con los que lo pretenden sin decirlo, en lugar de defender el patrimonio que tendrían el deber de preservar.

No quisiera ser excesivo ni cargar la culpa de lo que pudiera parecer una traición a la mala voluntad de un partido. Mas bien se trata de una forma de inconsciencia, una suerte de frivolidad inspirada en la demagogia, que les llevó, en plena transición, a que los alumnos -por definición menesterosos necesitados de instrucción- fueran los que elaborasen los programas de estudios ''porque ellos eran los que mejor sabían lo que querían estudiar''. Una oprobiosa dejación de responsabilidades que llevó a suprimir los exámenes, concebidos como una tortura y una antidemocrática arbitrariedad del Poder, y no como una exigencia tal vez incómoda, pero imprescindible para calibrar los conocimientos del alumno y para estimularle al esfuerzo y el aprendizaje que un día lo hagan competitivo y eficaz.

Aquella cobardía irresponsable del ministro Maravall ha supuesto una carga onerosa de incalculables consecuencias. No hace muchos días comentaba con una cirujana cardiovascular de Barcelona el espectacular avance de su especialidad desde aquellas audaces primeras intervenciones a corazón abierto del doctor Christian Barnard, y no había oido hablar nunca de él.

Puede que para ser experto en física newtoniana no haga falta saber quién fué Newton, aunque sorprenda, pero como decía el doctor Marañón, el médico que sólo sabe Medicina no sabe ni siquiera Medicina. Me contaba un catedrático de Historia que un ayudante pretextó para no darle una clase sobre la Revolución Francesa que él era especialista en Movimientos Sociales del siglo XIX. Una reducción mezquina de la especialización que la convierte no en un ''saber más'' sino en un ''no saber más'', que es algo muy diferente. Claro que antes no iniciaba el bachillerato quien a los nueve años no sabía las cuatro reglas y escribía sin faltas de ortografía. Y ahora hay doctores, vergüenza da decirlo, que no saben dividir y escriben de modo que no se puede -o no se sabe- leer lo que han escrito.

Y he visto aunque ustedes no lo crean, y están en su derecho, palabras unidas como una sola voz, lo que hace sospechar que el culpable no sabe consultar un diccionario, ni ha hecho una traducción, ni ha sacado la cabeza del pesebre. Y de esa catástrofe es responsable un plan de estudios y un Ministerio de Educación.

Por eso no sorprende que cuando se dirige uno a adolescentes le adviertan en ocasiones de que no entienden porque ''hablas difícil''. ¿Pués qué entienden de las explicaciones académicas y de qué modo les hablan los profesores? ¿Cómo no van a tener baja ''comprensión lectora''? Lo raro es que entiendan algo. ¿Y saben cómo llama la UNESCO a ese fenómeno? Pues le llama ''Analfabetismo funcional''. Así es como salen nuestros chicos del colegio.

Darío Vidal

08/12/04

 

       Incultura académica (08/12/2004 11:11)


Publicado: 07/12/2004


 

PEKKA HIMANEN


Hace unos meses prometí referirme al nuevo amor, al modo de concebir la relación sentimental desde la aparición del ''amor cortés'' pero como la vida nos trae las noticias a racimos y una cosa es lo importante y otra lo urgente no he cumplido mi compromiso. Espero hacerlo un día aunque ya no venga a pelo. Mas como no deseo aumentar la lista de mis deudas voy a saldar la que ayer contraje.

Surgió ayer el nombre de Pekka Himanen, un jóven filósofo que anuncia en ''La ética del hacker y el espíritu de la era de la información'' el albor de una nueva sociedad: la sociedad-red que está dando origen al ''informacionismo'' con el que al parecer vamos a dejar atrás el ''industrialismo'' de inspiración calvinista que ha dominado la cultura europea y la economía del área desarrollada del Planeta durante más de dos centurias, implantando el ''trabajocentrismo'' tanto en el ámbito capitalista liberal como en el comunista.

La idea de Himanen es absolutamente revolucionaria porque anuncia un cambio en nuestro comportamiento, capaz dar una salida a esta Humanidad que se precipita hacia la catástrofe desde Saint-Simon. Himanen sugiere -no es una invención sino una observación- que la sórdida ética jerárquica del dinero y de la ganancia como motivación, está dando paso a una concepción laboral más paritaria y cooperadora fundada no en la ambición de lucro sino en el entusiasmo creativo y la pasión. El ''hacker'' -no confundir con el ''cracker'' psicópata que es el pirata violador de códigos y creador de virus- no piensa en su beneficio, sino en hacer partícipes de sus hallazgos gratuitamente a los demás, compartiendo la moral científica que proscribe el plagio y exige no mantener en secreto los hallazgos con el fin de que se beneficie de ellos la comunidad científica.

Dicho así, puede parecer que se trata solo de una ingenua idea utópica e inalcanzable; de un desideratum solo posible en el contexto de una sociedad angélica y feliz. No es cierto. Es ya una realidad. Siendo todavía estudiante en la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds desarrolló un sistema abierto y gratuito de acceder a la cadena global de intercomunicación Internet, mediante un sistema operativo fundado en el que había ideado Andrew Tanenbaum. Lo dió a conocer gratuítamente y animó a que todos introdujesen sus soluciones e incorporasen sus hallazgos de modo desinteresado para dar a todo el mundo la posibilidad de comunicarse y obtener información sin tener que pagar por ello. Regalar el tiempo y el trabajo a los demás es la forma más noble y elevada de generosidad.

Entre tanto, Bill Gates, al que Himanen califica de ''el enemigo público número uno del hacker informático'' porque tornó a la idea de lucro traicionando los ideales de sus comienzos, se dedicó a enriquecerse, pero ''cuando el dinero se convierte en el fin superior por sí mismo, la pasión deja de ser un criterio esencial con el que discriminar las opciones de trabajo''. La ética del ''hacker'' no se funda en la autoridad, la disciplina y el horario, sino en la creatividad, el entusiasmo y la libertad; no en la apariencia sino en los resultados; no en la ganancia personal sino en la ayuda a los demás. Una actitud revolucionaria que favorece la intimidad de las personas y facilita la libertad de expresión, que dificilmente puede admitir el Poder. No debe extrañar que Bush esté apoyando a Gates para que los servicios sean de pago, se conozcan los nombre de los usuarios y sea posible leer sus comunicaciones.

Darío Vidal

07/12/04

 

       Pekka_Himanen (07/12/2004 23:34)


Publicado: 06/12/2004


 

VIDA SABÁTICA


Un amigo mío tan inteligente como holgazán y tan ingenioso como cínico me decía a propósito de su pasividad ante cierto desafuero del que había sido objeto, que le habría supuesto mucho esfuerzo reaccionar para un beneficio económico muy modesto y había preferido dejar las cosas como estaban. Pero que de dejarse llevar por la ira, su reacción habría sido devastadora.

''Lo que no puedo explicarme es por qué no has hecho algo'' -le comenté. ''Pués, mira, es que hay temporadas en que no está uno para nada, y ésta existencia me la he tomado sabática. Pero cuando vuelva a reencarnarme os voy a asombrar a todos. ¡Y si no, ya me lo dirás!''.

Qué iba a decirle yo ante un argumento tan rotundo y tan contundente. En ocasiones hay que descansar porque todo se hace una montaña. Y en tales momentos nada parece posible. Como decía el torero, ''lo que no puede ser, no puede ser. ¡Y además es imposible!''. Pero uno tiene la aprensión de que muchos adolescentes se hallan en ese trance y han escogido una existencia sabática.

Al lado de tantos chicos que con su título bajo el brazo, o sin él todavía, se acercan a las empresas para ofrecer su trabajo por nada, lo que también se ha puesto difícil porque la Inspección de Trabajo no descansa -y cuando todo está reglado no hay espacio para soluciones imaginativas-, hay otros que en cuanto se postulan o proponen para un trabajo lo primero que preguntan al jefe de personal, perezosamente desperramados en el asiento que les ofrecen, es cuánto van a cobrar, qué vacaciones van a tener, y si tienen opción a elegir un horario flexible. Son los que reservan su esfuerzo para la próxima reencarnación, porque en la vida que viven actualmente no están para nada.

Recuerdo la irritación que un reencarnado de este jaéz provocó a un amigo mío, que no era por cierto el empresario sino un profesional que se había cansado de solicitar a la Compañía el apoyo de un colega para sacarse trabajo de encima. ''¿Pero tú a qué vienes aquí, a trabajar y hacer lo que te gusta o a encontrar un pretexto para cobrar y tener vacaciones?'' ''¡Coño es que tengo que cobrar!'' ''Lo que tienes que hacer antes que nada es trabajar, joder!''

Creo que la entrevista terminó ahí.

Me produce no poca inquietud observar que la única meta apetecible, al parecer, es el dinero y no la satisfacción del trabajo bien hecho, aunque no se renuncie por supuesto a que esté dignamente remunerado.

Alguien pensará que valorar la tarea por encima de la ganancia es una actitud periclitada. No lo creo. Basta con percatarse de a dónde nos ha conducido la idea luterana del lucro, vinculada a una cuestión tan asépticamente teologica, al parecer, como la de la Predestinación de la Almas, o de la salvación de los justos y la condenación de los réprobos. No es el momento de adentrarse en ese discurso, ni de encarecer la decisiva importancia del pensamiento en el comportamiento humano, aunque hayamos de lamentar su carencia en nuestros días y la orfandad en que por ello nos hallamos. Pero ha llegado el momento de replantearse la vigencia de unos valores que nos han llevado a la catástrofe global y la depresión personal, como hace el filósofo finés Pekka Himanen en ''La ética del hacker''. Es probable que su lectura nos pusiese ante los ojos el abismo a que nos ha llevado la moral protestante. Y nos ayudase a cambiar de rumbo sin tener que reencarnarnos. Un día lo haremos.

Darío Vidal

06/12/04

 

       Vida sabática (06/12/2004 14:40)


Publicado: 05/12/2004


 

VERGÜENZA


Quisiera saber dónde hay que inscribirse para no pertenecer al género humano; en que ventanilla se renuncia, se abjura, se apostata de ser fiera para ser persona. Quisiera saber cómo se retorna a la dignidad que hemos perdido tras tan largo camino y tantos siglos de Historia.

La contumaz insistencia de la verdad, la terca tozudez de los hechos lleva otra vez a las páginas de los periódicos las imágenes sonrojantes de valientes en grupo armados hasta los dientes, vejando y atormentando a pobres hombres solos, semidesnudos, indefensos y esposados, a los que han privado incluso de la mínima defensa de la vista, vendándoles cobardemente los ojos para que no puedan rehuir los ataques, los salibazos y golpes. Hombres heridos, lacerados, golpeados, humillados, escarnecidos, temblorosos de dolor y muertos de miedo, a merced de unos gallinas acojonados que no se atreverían ni a mirarlos de frente si estuvieran con la cara descubierta y saldrían corriendo despavoridos si se hallasen frente a frente con solo el recurso de sus manos.

Esta vez los héroes no son reservistas como en Abu Ghraib sino miembros de la fuerza de élite más disciplinada, preparada y honorable del ejército de los Estados Unidos, los comandos de la Navy Seal. Lo que parece demostrar que estas prácticas son ordenadas por el mando como ya denunció la infame torturadora embarazada de la sórdida cárcel iraquí y que resultan completamente habituales. Lo saben muy bien quienes se dedican al ''contaje'' de hechos aleatorios. Ellos cifran la afloración de sucesos imprevistos o clandestinos en solo un tres o un cinco por ciento de los acontecidos. Menos que los icebergs.

Si estos fueran hechos fortuítos, el Ejercito de las EE.UU sería una horda de facinerosos sin control ni fisciplina, peor que la banda de El Floro o el ejército de Pancho Villa. Si por el contrario son estimulados por el mando, no podemos sino sentir repugnancia por Donald Rumsfeld confirmado en el cargo por su jefe; desprecio por el Pentágono, y decepción por el pueblo estadounidense que ha dado por buenas estas prácticas inmundas reeligiendo a Georg W. Bush

Y lo malo de eso es que esa gente nos representa aunque nos neguemos a admitirlo. Y lo peor es que las autoridades militares estadounidenses intenten defender lo indefendible -demostrando que son las instigadoras de los hechos- al decir que esas fotografías no significan nada porque no prueban humillaciones ni malos tratos. Para hacer creible esa defensa deberían poner ante los ojos de la Humanidad las mismas vendas y las capuchas infamantes que ponen a los presos iraquíes. Unos detenidos que aún no eran enemigos cuando fueron fotografiados porque no se había iniciado la resistencia popular que vino luego; unos detenidos que no sabían por qué eran detenidos.

Vergüenza. Vergüenza y náusea de pertenecer a la misma especie animal que esos simios enloquecidos por el odio irracional y gratuíto programado por sus dirigentes y distribuído a su país y al mundo por las televisiones. Ahora sí que apetece pedir con Groucho Marx ''que paren el mundo, que me apeo''.

Vamos a pagar todos este oprobio muy caro, porque en una u otra medida somos todos culpables. Díganme, por favor, dónde hay que darse de baja de primate, de hombre, de blanco, de civilizado y de cristiano. Porque mi Dios no puede ser el mismo que el de Busch.

Darío Vidal

0512/04







 

       Vergüenza (05/12/2004 19:10)


Publicado: 04/12/2004


 

PEDAGOGÍA POLÍTICA


Apenas hace unos días recordábamos el trámite británico de definir los conceptos antes de iniciar un debate. Cuando menos, en el ámbito académico. En el de la política puede que sea diferente. Allá como aquí. Porque en política, la sinceridad es una ingenuidad, y la ingenuidad una falta imperdonable.

Apelar al equívoco premeditadamente para confundir al adversario, puede ser una práctica encomiable cuando se disputa un torneo deportivo pero no puede reputarse como una actitud limpia si se trata de política, sobre todo porque pone de manifiesto que el propósito del que engaña no es beneficiar a los ciudadanos sino imponer su grupo a los rivales. Quien se sirve de la falsedad no pretende el bien común sino el lucro partidista. Pero tal observación les parecerá a las gentes que se dedican a la ''res pública'' -o pesebril- de un candor hilarante.

Ignoro si los políticos carecieron siempre de pudor, o el descaro de los de ahora es consecuencia de la prisa y la eficacia del ''no hay tiempo que perder'', pero ceder a la tentación de alterar las reglas del juego en plena competición para beneficiarse cuando se ostenta el poder, es actitud de trileros y tahures.

En este momento, la pormación en el poder intenta cambiar las normas que instauró cuando estuvo anteriomente en el Gobierno, porque favorecen a sus rivales. Y no parece inquietarle que se descubra la tramoya y su huela la trampa. Si cambiara la situación impulsarían el retorno a la norma. Cuantas veces hiciera falta. Como dicen que sucedió en la reyerta del pretendiente a la corona, en la tienda del monarca del Cid. ''Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor''.

No se insinua que los unos sean impecablemente honestos y los otros rematadamente recusables. Lo malo del maniqueísmo es que, además de injusto, es falso. Sin embargo todos deberían entender que el debate y la acción políticos habrían de ser ejemplares, porque tienen una importante funcion pedagógica y se dirimen y ejercitan a la vista de todos. Nadie ignora que las prácticas viciadas suelen operar un efecto contagioso y profundamente negativo. Ortega pensaba que ''entre los que luchan se opera una increíble nivelación de temperamentos''. Algo que anticipaba nuestra sabiduría pupular con aquello de que ''puta la madre/ puta la hija/ y puta la madre que las cobija'', o que ''el que con un cojo va / antes del año cojea''. Es algo que hemos observado cuando en un país se degradan las costumbres a causa de la corrupción.

Pero cuando esos argumentos -o el defecto de ellos- se airean, se proclaman, se utilizan y se arrojan como un arma, los ciudadanos se hallan a merced de todos los sofismas porque toda sutileza individual se disuelve ante el hombre en grupo. Y el hombre en grupo, la persona en grupo, es enormemente vulnerable por la propaganda. El ser humano está aquejado de una honda pereza intelectual y no desea someterse al esfuerzo del análisis cada vez que ha de decidir. Delega en el grupo que le parece más afin, y sus ideólogos -es un decir- se emplean en encarecer, reiterar y repetir ''ad náuseam'' los argumentos convenientes, que se convertirán en razones a puro de ser oidos aunque sean despropósitos. Goebbels, el diabólico mago nazi de la comunicación, decía que lo repetido no hastía sino que convence. Y alguien ha dicho que las mentiras se vuelven verdad a fuerza de repetirse, que no es más que una formulación distinta de la misma proposición. Por eso la política sin ética es una actividad que puede conducirnos al infierno.

Darío Vidal

04/12/04















 

       Pedagogía política (04/12/2004 18:20)


Publicado: 03/12/2004


 

LA ACAPARACIÓN DE ESPAÑA


Ayer meditábamos sobre la anemia separatista y la tentación aniquiladora de la disgregación. Pero hay que reflexionar también sobre la cortedad del centralismo separador. No es fácil dar y quitar la razón de golpe y por entero a una idea, un hombre o una postura. El bien y el mal, como la mentira y la verdad, van entreverados y confundidos como el oro y la ganga.

Hay un centralismo que ignora y margina, engendrador de rencor y alejamiento, que tiene una idea patrimonial de la nación y que ha llamado ''provincias'' al resto de los territorios, algunos cargados de Historia, como Roma a las colonias conquistadas. Ahora la autonomía parece haberlas hecho más respetables y las veleidades independentistas peligrosas y temibles. Pero en cuanto se relaja la tensión, Castilla torna a acaparar, usurpando la españolidad a las múltiples Españas. Y eso sí que habrá que enmendarlo un día, porque si no se produce una reeducación se agudizarán las disidencias y el odio.

Hay que afirmar que Castilla es España, pero que España no es Castilla.

Mas sabios que nosotros, algunos sabios monarcas se proclamaron mucho antes del nacimiento del Estado moderno, Reyes de las Españas. Unas Españas que formaban parte del abigarrado y colorista caleidoscopio de la Españas plural en que todos se sentían a gusto porque todos tenían su sitio.

Los postreros Austria castellanizados, absortos en la estepa y de espaldas al mar, y posteriormente el unitarismo napoleónico radical alentaron de nuevo la vieja propensión patrimonialista de Castilla, puesta de manifiesto históricamente en la absorción de los terrenos que reconquistaba para hacerlos suyos, frente a la tendencia liberadora y sabia de los Reyes de Aragón que creaban reinos amigos pero libres.

Esa fué su gran ocasión de acaparar España y la aprovechó. Y los pueblos con savia, con proyecto y con memoria que aún no habían muerto como Aragón, empezaron a albergar la tentación de desvincularse de su dominio, y en el caso de que las otras tierras se resignaban a ser castellanas, a desgajarse también de ellas.

Cuando los niños de mi generación estudiábamos la versión nacional-sindicalista de la Historia de España teníamos la impresión de ser unos polizones que vivíamos en ella de prestado, porque las naves de Huelva, los capitanes de Extremadura, y los ejércitos y sus héroes de todos los confines de la patria llevaban el adjetivo castellano. Luego, las autonomías periféricas han inventado una historia igual de falsa pero más delirante. Y para remate y con objeto de que no andemos a la greña por adjetivo de más o menos, no se enseña ya la Historia.

Pero en cuanto Castilla, que no está dispuesta a aprender lección alguna levanta la cabeza, estamos en las mismas. Ahora no es sensato tentar a Cataluña, tan vindicativa y encrespada. Pero como los catalanes no quisieron nunca a Fernando porque era Trastámara y los aragoneses han perdido la memoria y el pulso, están volviendo a pintarlo como un espectador en Granada; un observador de la empresa americana que él financió con ayuda de Santángel, y poco más que una sombra en la gobernación de Castilla, muerta la Reina. Aquél estadista sagaz, diplomático astuto, valeroso soldado, administrador prudente, e intrigante sutil e inteligentísimo que tomó Maquiavelo como modelo para describir al ''Príncipe'' renacentista, resulta que, según las últimas biografías de Isabel La Católica, fué poco más que un camarero distinguido. ¡Qué provincianos!

Darío Vidal

03/12/04

 

       La acaparación de España (03/12/2004 02:55)


Publicado: 02/12/2004


 

MOTÍN A BORDO


Eso del independentismo español es como la Santa Inquisición, la conjura comunista, el contubernio judeomasónico, la Mano Negra, el coño de la Bernarda y la carabina de Ambrosio. Es una argucia malévola para no dejar que este país juegue su partida, su liga, su campeonato mundial. Es el recurso mezquino que impele a agarrar la camiseta del que corre, a saltar un segundo antes para caer sobre el pie del rival cuando va a brincar para rematar, y a dajar escapar el pié contra la tibia que ya chutó el balón, para mermar al delantero.

No se trata tanto de obrar, como de impedir que lo haga el conjunto. Los que acosan son incapaces de comprender que cuando muere un ser parasitado fenece también el que parasita. Ahora que parecía dejarse reposar el asunto de las federaciones departivas propias, toma el relevo el imaginativo Artur Mas, el apuesto Doncel de Barcelona, ataviado de maniquí de Cortefiel.

En esta fatigosa carrera de relevos sin imaginación ni perspectiva que son las selecciones deportivas nacional-nacionalistas, que son como el acabose de los propósitos redundantes, hay que porfiar y perseverar en la agobiante porfía, la payasada y el esperpento, hasta que el respetable se parta el culo de risa.

Sería un éxito editorial la historia documentada de las más recientes ocurrencias del nacionalismo nacional, o sea de las nacionalidades y naciones de la Nación Española. ¡Toma del frasco, Carrasco!

Imagínense si da de sí la propuesta/despropósito pujoliana de intervenir en el Parlamento de Madrid en lengua catalana para que unos traductores la vertieran al castellano -ese raro idioma desconocido en Cataluña-, como la ocurrencia de enviar sus vástagos a exhibirse con carteles que pedían socorro al mundo, en inglés (''Freedom for Catalonia''), que es el segundo idioma de la Marca Hispánica después del de Ausias March, como lo prueba el hecho de que en buena parte de los congresos sea el idioma oficial al lado del catalán. Y así habría sido de no resultar tan caro. Pero debieron decirle que hablase lo que quisiera, que le contestarían lo que les pareciese, y publicarían en el Diario de Sesiones lo que entendieran. Bueno, no fué así exactamente. Le explicaron lo que habría de pagar por esa broma.

Por lo que a mí respecta, soy partidario de que todos los españoles conozcan las lenguas españolas que son su herencia y su tesoro, y lo intenté cuando creí estar en condiciones de lograrlo al menos en una parcela. No hay, pués, menosprecio en lo que digo. Pero las actitudes arrogantes, sobre todo si son al tiempo pueblerinas, me dan risa, qué quieren que les diga. Como cuando el cardenal Josep María Carles desautorizó que se festejase la Virgen del Pilar para no provocar una fractura en el pueblo creyente catalán, o cierto decano vetó a un colega el acceso al claustro por no ser de la tribu, o una casera se negó a alquilar un piso cuando el inquilino manifestó no ser catalán.

Ese no saber en qué consiste el juego; ese ignorar a quién hay que enfrentarse; esa poquedad, esa falta de perspectiva y de grandeza, no hacen sino empequeñecer su universo y confundirles.

No se atreven a postularse para dirigir el Estado si tienen talento, y acaban por tirar dentelladas resentidas a los jarretes de los que, desde lo alto del puente, pretenden izar las velas para que lleguemos a puerto antes que nadie. Pero ese estéril motín inacabable siempre nos hace perder el rumbo.

Darío Vidal

02/12/04

 

       Motín a bordo (02/12/2004 19:17)


Publicado: 01/12/2004


 

LAS INCÓGNITAS DEL SIDA


Hoy lloramos el sida. No conmemoramos, rememoramos, recordamos, ni celebramos -¡cómo íbamos a hacerlo!- esa terrible pandemia hasta hace veinte años desconocida. Lloramos a cuarenta y siete mil españoles y a veinte millones de personas, en su mayoría jóvenes, que han muerto por su causa dejando muchas veces huérfanos sólos, futuros inciertos, existencias sin horizante y vidas rotas.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que llamamos SIDA con la inexpresiva enumeración de sus iniciales, como si se tratara de la marca de un coche, a la manera que les gusta a los norteamericanos (SEAT, USA, EEUU, URSS, CU, UE...) se ha cobrado esa escalofriante cuota de víctimas, y los expertos están avanzando cifras que prefiero no retener. Sobre todo en lo que se refiere a África.

Vivimos aterrados, entre otras, por una dolencia que ya conocían en Roma y llamaban por la característica morfología y el desarrollo de sus tumores, ''cangrejo'' -cáncer-; seguimos con dolencias catarrales y constipados -gripe-, con las agresiones venéreas menores que parecía haber derrotado el doctor Fleming y con la espantable plaga decimonónica de la sífilis. Se recrudecen viejas dolencias bíblicas olvidadas, como la lepra; renace la tuberculosis y parecen volver los males de que murieron nuestros abuelos. Algo falla. Sobre todo porque tornamos a los viejos contagios del desaseo y la miseria como los piojos y las chinches. Y algún sanitario dice sin comprometerse que hay laboratorios que están sembrando liendres y larvas de parásitos periódicamente.

Parece que mitigamos las dolencias y a veces las curamos sin erradicarlas. Y cuando parecía que lo habíamos logrado, nos enteran de que los laboratorios se han guardado en su álbum de recuerdos cultivos con microorganismos mórbidos, so pretexto de que no nos conviene perder la memoria de cómo eran y cómo los combatimos. Así que tampoco las enfermedades desaparecidas han desaparecido. Y además los aprendices de brujo se aplican a la ingeniería bioquímica y a guardar los demonios en sus redomas.

La vida es mudanza y movimiento. No deben extrañar las mutaciones que pueden alterar los organismos vivos, grandes o pequeños, para dar origen a seres nuevos y enfermedades diferentes. Pero el curso de la vida es lento. Y es difícil entender esa suerte de ''pestes'' súbitas y desconocidas como la que se declaró en la base norteamericana de Torrejón, que acabó con varios oficiales en pocas horas y llamaron intoxicación de la Colza por darle algún nombre. Tampoco es comprensible la irrupción repentina de enfermedades desconocidas, virulentas y mortales. Como sucedió con el sida.

Un día le oí decir a un africano culto sin rencor, con el convencimiento de lo evidente y la mansa aceptación de lo inevitable como si se tratase de un capricho de la Naturaleza, que los blancos habían sembrado la enfermedad en Africa para mermar la población negra. Sentí un escalofrío y quise contestar, más me contuve. Me vino a la memoria la imagen de Jruschov cuando, en plena Guerra Fría, aseguró con temerosa perplejidad y sin un ápice de complacencia que si alguna vez escapasen de los laboratorios lo que los biólogos tenían encerrado, la Humanidad tendría motivo para temer por su futuro.

Esa debería ser la otra línea de investigacion del sida.

Darío Vidal

01/12/04

 

       Las incógnitas del sida (01/12/2004 20:54)