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Publicado: 30/11/2004


 

EL NIÑO Y LA TRIBU


Desde hace no más que unas fechas, se viene repitiendo aquel sabio apotegma atribuído a un jefe indio según el cual para educar a un niño se necesita a la tribu entera. Los que tenemos algunos años lo sabemos aunque no habíamos sido capaces de expresarlo de modo tan sintético y con tanta claridad.

Tal vez antes los mayores fuesen más hipócritas que ahora, pero no decían nada inconveniente ni hacían en público algo que pudiera reprochárseles. A lo mejor el vilipendiado disimulo tiene su lado de virtud. Por eso podían afear que pateásemos el césped; nos columpiásemos de una rama que podía romperse; nos zurrásemos la badana con otro, y hasta propinarnos un suave pescozón si les contestábamos o les faltábamos al respeto. Igual que ahora.

Hace algunos meses paseaba por un parque leyendo el periódico cierta mañana de domingo, cuando me sobresaltó un mocoso de unos doce años que me pasó rozando con la bicicleta. Alcé la vista y echó pié a tierra. Me miraba impertinente en actitud provocadora y le dije que había de fijarse por dónde iba y que el parque era muy grande. Estábamos en una explanada vacía con árboles alrededor y un chiringuito a un lado con una pequeña terraza de veladores. Me mandó ''a la puta mierda, cabrón'', y comenzó a hacerme pasadas como para atropellarme, pero no caí en su juego. No me aparté y en el último instante lo hacía él, pero aunque fuí alejándome como si no pasase nada, hube de refugiarme en la barra a tomar lo que no quería para huír de la tentación de meterle un pié en los radios, mandarlo al suelo y darle unos azotes luego.

No le tamía a él sino al juez. Pero no crean que en los veladores hicieran un gesto mientras presenciaban el espectáculo distantes. Seguro que el angelito juega a matar marcianos y a atropellar transeúntes en el PC. Pero a sus padres no les quitan la patria potestad, ni meten en la cárcel a los delincuentes que diseñan, fabrican y comercializan esos videojuegos de pedagogía criminal.

El niño se educa o se corrompe con lo que se le advierte, con lo que se le enseña, con lo que oye y con lo que ve, porque lo aprende todo, y todo lo incorpora a la memoria para elevarlo a pauta de conducta ya que su naciente discernimiento no sabe deslindar lo bueno de lo malo. Por eso para educar a un niño es precisa la tribu entera. Pero una tribu previamente civilizada, claro.

Nada de congresos ni convenciones, que no son más que pretextos para publicar después las actas con copiosa bibliografía. A andar se aprende andando, y si la energía que derrochan en campañas antitabaco se aplicarse a orientar a los padres y a la sociedad, no tardaríamos a apreciar los resultados.

Propongo que dirija esa cruzada don Emilio Calatayud, desde hace dieciseís años Juez de Menores de Granada. Él dice que ''si son maleables para lo malo también lo son para lo bueno''. Y dicta sentencias ejemplares que excluyen la venganza. Así, por atacar a un anciano condenó a un chico servir las comidas durante un mes en un centro de indigentes; por quemar papeleras, apagar incendios con los bomberos dos fines de semana; por hacer piratería en Internet dar cien horas de clase a estudiantes de informática; por un comportamiento racista, atender durante cien horas a los inmigrantes que llegan en pateras.

¿Y saben qué? Pués que los chicos aprenden a ver las cosas desde el otro ángulo, se corrigen y lo quieren. ¡Qué fácil! Pero al juez Calatayud no le conocen por desgracia más que en Granada. Eso nos perdemos en el resto.

Darío Vidal

30/11/04







 

       El niño y la tribu (30/11/2004 19:36)


Publicado: 29/11/2004


 

SIGUE EL ACOSO


Mientras José María Aznar depone ante la Comisión Parlamentara del 11-M como un detenido, como un reo, como un acusado, durante once horas sin una pausa para comer siquiera -un verdadero interrogatorio en toda regla-, aparece el peine de aquellos insistentes rumores que surgieron mediado el mes de marzo, en los que se le acusaba de pretender anular y aplazar las elecciones y proponer al Rey que declarase el estado de excepción. Otra imputación falsa que sugiere la imagen del acoso de la presa fatigada, por la cobarde jauría de los canes.

No soy un incondicional del ex presidente del Gobierno porque no puedo estar de acuerdo con alguna de sus maneras, alguna de sus decisiones y la actitud arrogante y despectiva de superioridad insultante que le ha enajenado la simpatía.

Es injusto pero es humano. Al señor Aznar, que es honesto, eficaz y creo que sincero además de sólidamente preparado, le ha faltado el apoyo de la gente porque resulta antipático. Es una lección que deberían aprender quienes aspiren a congraciarse con la opinión. Y no me refiero al señor Zapatero que ha devaluado su sonrisa a fuerza de llevarla siempre puesta. Pero el caso que la gente vota a aquel que le es próximo, familiar y asequible, de modo que no hay que echar a broma el éxito de Regan y ahora de Swarzeneger en la política de los EE.UU. No solo son tan pueriles al otro lado del Atlántico. Aquí no les vamos a la zaga. Aquí votar a alguien es darle el sí, es comprometerse para que se comprometa y le exigimos las mismas virtudes que si fuésemos a meternos en la cama con él. ¿Qué más dará que un político sea distante, si es competente? Pues da lo bastante como para que lo rechace la opinión pública. Es desolador llegar a esta conclusión, pero uno da en pensar que al pueblo, igual que a los compradores compulsivos, le gusta ser engañado por un parlanchín sonriente, hábil, simpático y ''colega'', antes que desengañado por un señor seco, cortante y sobrio, que cuando sonríe lo hace forzadamente como si acabaran de pisarle un callo.

Sin embargo, al margen de estas consideraciones convendría que se actuase contra el inventor del infundio del aplazamiento de las elecciones, el golpe de Estado, y las supuestas presiones al Monarca para que declarase el estado de excepción. No son imputaciones baladíes. Es preciso averiguar quién era ''el informador que se encuentra en la Junta Electoral Central'' y quiénes las ''fuentes anónimas de la Casa Real'' a que se refiere el correo electrónico de Iñaki Pierrugues, asesor del grupo parlamantario socialista en el Parlamento Vasco y concejal de PSE-EE en Escoriaza. Y si sus fuentes son, como parece, pura invención de este personaje que a las 18'45 del 16 de marzo de 2004 no parecía especialmente compungido por lo que acababa de suceder cinco días antes -doscientos muertos y mil quinientos heridos en los trenes de Madrid- y desde su puesto de trabajo (<iñaki.pierrugues@parlam.euskadi.net>) se entretenía en difundir informaciones falsas con la indicación de ''Mensaje para distribuir''.

¿Por orden de quién acometió esta tarea Iñaki Pierarrugues desde su lugar de trabajo en el Grupo Parlamentario?

Es absolutamente inaplazable acometer las tareas encaminadas al esclarecimiento de estos hechos, porque el nacimiento de Internet no puede dar patente a los bromistas, los irresponsables o los delincuentes para la intoxicación anónima y para realizar actos de desestabilización y sabotaje como el que acaba de descubrirnos ''La Razón''.

Darío Vidal

29/11/04

 

       Sigue el acoso (29/11/2004 22:08)


 

VOLADURA DEL ESTADO



En una entrevista aparecida hoy, Esperanza Aguirre considera perverso que un partido independentista dicte la política española. He manifestado alguna vez el mismo pensamiento pero nunca con tan sencilla nitidez.

En un sistema democrático es imaginable y acaso deseable -aparte de las dificultades que tal cohabitación entrañe- que gobiernen asociados los rojos y los blancos, los verdes y los azules, los republicanos y los monárquicos. Lo inconcebible por mucho que se apele a la Democracia, que para los sofistas timadores y trileros es la capa que todo lo tapa, es contar con el apoyo de los separatistas porque lo que pretenden es la fractura de ese Estado. Por encima de la democracia debe estar el sentido común.

Razonemos. La meta última de un separatista -y casi la única porque no sabe nada de gobernación- es la secesión. Y naturalmente se propone favorecer situaciones y promover estrategias que desgasten al Estado. Nadie crea que va a colaborar a fortalecer la nación de la que desea escindirse. Será la piedra en el zapato, el clavo en el neumático, la gotera en el tejado y la cucaracha en el frigorífico. Si no la bomba en la fábrica, el sabotaje en el transformador, y el tiro en la nuca, como hacen los separatistas en versión asesina y etarra.

Si nos atenemos a los hechos, respondan qué propuesta ha formulado Pasqual Maragall para mejorar la economía, la cohesión, la credibilidad y la imágen de España. Cuando muestra en la Feria de Guadalajara (Méjico) la manifestacion tan española, de la catalanidad, sabe que obtendrá el apoyo sentimental que le negarían si exhibiese un gesto de rechazo. De modo que su discurso no es una forma de darse a España sino otra manera, sutil pero eficaz de servirse -y obtener- de España. Qué ha dado al conjunto de los españoles sino vejaciones y desplantes, como las ''misiones comerciales al extranjero'' de país soberano; como pretender independizar de España -por algo se empieza- sus Federaciones Deportivas y mil cosas que todos recordamos.

Y qué diremos de José Luís Carod Rovira, que difama a sus compatriotas entre los que crea disensiones y promueve el rencor movido por un resentimiento esquizofrénico -aragonés desarraigado e hijo de Guardia Civil en Cataluña- que sólo él podría explicarnos. En lugar de allanar caminos y resolver conflictos que es lo que los ciudadanos esperan de los políticos, no ha hecho sino crear tensión y cavar diferencias, hasta tomando como pretexto el idioma con la falsa polémica del catalán/valenciano, la escisión de las Federaciones deportivas, el boicot a la candidatura olímpica de Madrid en 2012 , el encuentro con la dirección de ETA en un lugar de Francia, para que no matasen catalanes. Y no es lo único.

El lema del separatismo como el de la revolución es que cuanto peor, mejor. Hay que crear las condiciones para que la nación se desintegre, minar su sustancia, provocar su debilidad y desencadenar la crisis. Es imposible por ello que un separatista colabore en la prosperidad del país. Que un grupo separatista colabore en la gobernacion del Estado es tanto como abrir las puertas al Caballo de Troya. Por eso, como hoy decía Esperanza Aguirre, es una perversión -y yo añadiría que un suicidio-, dejar que un partido separatista dicte la política española.

Darío Vidal

28/11/04

 

       Voladura del Estado (29/11/2004 18:13)


Publicado: 28/11/2004


 

Desaseado / desconcertado VOTAR


Que los españoles voten o no en el Referendum es de capital importancia para el Gobierno, no solo por ser el convocante sino porque se ha propuesto dar ejemplo de diligencia y adhesión a la Constitución europea. Si la propuesta sale derrotada, mal, y si los ciudadanos se abstienen, peor.

Pero el Gobierno actual, que acaba de perder una importante votación en el Congreso sobre la composición de los tribunales, no está haciendo nada para que los ciudadanos sepan en qué consiste ese importante documento que regulará los derechos y deberes de la población del Continente.

Los socialistas perdieron una votación porque se tomaron la jornada sabática y no asistió al Congreso ''ni el Tato'' con permiso del señor Rajoy: tan no asistió ''ni el Tato'' que faltaron a la cita seis parlamentarios, el presidente del Gobierno y la vicepresidenta. La segunda la perderán porque los electores no quieren votar sin saber qué. Antes, porque no depositaron el voto; ahora, porque no se han tomado la molestia de enseñar el texto que someterán a consulta. Da la impresión de que no inquieta el resultado, está poseída de una invencible apatía y carece además de iniciativa. Todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido deshacer, desactivar o deslegitimar lo que hicieron los gobiernos anteriores y sugerir o ejecutar lo que ellos rechazaron. Nada nuevo, ni una idea.

Cuando la gente se quede en sus casas el día del Referendum, se llevarán las manos a la cabeza barruntando conspiraciones, e intentarán analizar las intrincadas causas del fracaso. No lo son. No existen. La razón habrá de buscarse en la desinformación. No es posible ganar una elección si no se acude a votar, o no se explican las propuestas. Y cómo solicitar a los españoles que respalden una propuesta elaborada por un amigo como Gircard d'Esteing, miembro de la Orden del Gran Cabrón, tan comprensivo y humanitario con los etarras escondidos en Francia y tan tolerente con los criminales que quemaban camiones españoles cuando fué presidente de la República. Una afinidad que no remitió cuando en plena tarea de redacción tuvo palabras despectivas e insultantes contra los españoles ''incapaces de entender nada'', como por ejemplo su amistosa relación con el sanguinario emperador y ogro centroafricano Jean Bedel Bokassa, caníbal aficionado a comer carne de niño en platos de oro; a regalarle a cambio de su madiación kilos de diamantes, y a obsequiarle con exóticos banquetes en los que acaso se familiarizó con la carne humana.

Tal vez pocos países se sienten vinculados a Europa con el fervor que España, pero no sería sensato pedir que firme cuanto le pongan delante en nombre de Europa. Aunque el Gobierno parece no enterarse. No es preciso un alarde de fantasía para difundir el texto de un documento sobre el que tiene que pronunciarse la población. Nada de promoción, mítines, ni ''boca/oreja''. El que quiera enterarse que despabile, pués para votar hay que ser mayorcito. Proponen una solución elegante, exclusiva, elitista y ''snob'': quien desee enterarse que consulte la página Web en Internet.

''Si tienen interés, lo harán'', piensan los estrategas. De acuerdo. Pero entonces que confíen las campañas electorales a Internet y no den la lata a los que no saben, a los que sí, a los tibios y a los transeúntes. Y de paso darán un respiro al erario, ahorraran esfuerzo, viajes kilométricos, besos bastardos, afonía y mocos de niño. Y no agredirán a nuestra inteligencia.

Darío Vidal

27/11/04

afonías

 

       Votar (28/11/2004 02:16)


Publicado: 26/11/2004


 

NO SE FÍEN DEL PAPEL


Pues nada, que he llegado de la calle con un paquete de papel de 500 hojas, color blanco, formato DIN A4, de ochenta de gramaje, como siempre; he colocado un rimero en la bandeja de la impresora igualándolo bien para que no salieran tirabuzones, me he sentado en el ordenador como siempre. Y de pronto he visto algo en lo que no había reparado nunca. Con el rabillo del ojo me ha parecido leer en el envoltorio ''...medio ambiente''. ¿A ver, a ver...? Sí, ''medio ambiente''. Así es que me he acercado al texto y he heido: ''Este es un papel libre de cloro y está fabricado bajo numerosas normas de seguridad a fin de eliminar y reducir al mínimo emisiones nocivas para el medio ambiente''.

Cuando un fabricante dice algo así, hay que echarse a temblar. Ahora comprendo por qué tanta gente del gremio está hecha polvo de los bronquios. Terenci Moix no cuenta porque fumaba una barbaridad. Todos se lo decíamos pero no le importaba; le divertía incluso y últimamente creo que se empeñaba en batir todas sus marcas y ya muy enfermo fumaba a escondidas. Pero José Hierro no lo hacía más que cualquier otro mortal y se pasó los últimos años de su vida inhalando oxígeno. Y el también excelente poeta Angel Crespo, trabajador impenitente que dedicó lo mejor de sí, que era mucho, a traducir y poner en verso castellano ''La Divina Comedia'' de Dante y a Petrarca, no fumaba que yo recuerde pero era penoso verle subir las empinadas callejas de Calaceite o interrumpirse a mitad de un debate boqueando para tomar aire.

Ahora nos dice el fabricante que el papel no tiene cloro. O sea que lo ha tenido. Y uno calcula cuántos años, cuántas horas, cuántas noches ha estado sufriendo las emisiones de cloro entre montañas de papel, y cuánto gas de plomo fundido de las linotipias al rojo vivo habrá inhalado en tanta madrugada de alertada vigilia en la platina de un periódico, aquellos locales en que los tiznados cajistas parecían fogoneros, el regente un cómitre, y los talleres la panza de un sibilante, un ululante, un traqueteante, un ruidoso buque de vapor desvencijado.

Sólo los linotipistas tenían sus dosis de leche, que detestaban; los otros como estaba a diez metros de las cubas de vaho deletéreo se hallaba a salvo de sus efectos nocivos. Y no digamos de los pijos de la redacción.

Algunas mañanas molestaban las articulaciones; a días parecía faltar el aire; algún amanecer, no intuido allí en el sótano parecía estallar la cabeza. Ignorábamos que oxigenábamos la sangre con veneno. Y mitigábamos el mal sabor de boca con whisky, cafés y cigarrillos. Pero las ojeras, la mirada apagada, la piel terrosa y el rostro macilento delataban a los moradores de la sentina. Sin embargo estábamos felices y la vida era una aventura sin esquinas. ''El olor del plomo en la platina -decía mi padre- es un veneno que crea adicción y nadie puede escapar de él''. Asistimos a un desfile de cajas y responsos que alejó para siempre de nosotros a aquellos valerosos ''rostros pálidos'' que deben miran con aire burlón la campaña anti-tabaco. ¿Quién indemnizó a los suyos?

Mas cuando uno creía estar a salvo después de tantos años descubre por azar en un paquete de holandesas que la atracción fatal por estas cosas hiere, y que la emisión nociva de cloro del papel remata a ''los heridos por la letra''.

Y aunque esté dispuesto a purgar sus innumerables pecados, a saldar sus muchas culpas y a abonar las abundantes deudas que ha contraído con la vida, se rebela a pagar por lo poco bueno que acaso ha hecho.

Darío Vidal

26/11/04






 

       No se fíen del papel (26/11/2004 11:15)


Publicado: 25/11/2004


 

RETABLO DE LAS MARAVILLAS


¡Señor, Señor, qué cruz. Hay días que parecen noches! A veces siente uno vergüenza de ser de esta Parroquia y entiende el separatismo puro y duro. Después de que Aznar fuera a chivarse a Bush de las malas artes con que, al parecer, había ganado las elecciones Zapatero -lo que es una indignidad tuviera razón o no-, ahora ese enanito de jardín, ese enanito del bosque llamado Moratinos, se chiva públicamente ''orbe et urbi'', y ante Hugo Chávez, de que el Gobierno de España (de España aunque estuviera presidido por Aznar) apoyó un complot para derrocar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Dos chivatos a los que en el Cole habríamos vuelto la espalda. Pero mientras el primero no es más que un quejica que va a llorarle en el hombro a su amigo, el segundo es un funcionario que -si es cierta la denuncia- quebranta un secreto de Estado, al que ha tenido acceso en funcion de su cargo, sin importarle mermar la credibilidad de la Nación a la que debiera servir, poniendo en ridículo a su patria, y dando pábulo a falsedades como la reciente de haber patrocinado un golpe de Estado contra Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial.

Revelar secretos de Estado como ha hecho el candoroso Moratinos -y el candor en política es un crímen de modo que se tratará de otra cosa- se llamaba, no sé ahora, alta traición y se castigaba con la pena de muerte; si lo dicho, por el contrario, es solo una mentirijilla, el destino del bromista era el cubo de la basura. No le deseamos ni el final trágico ni el humillante. Bastaría con el cese por su manifiesta deslealtad y su incompetencia.

Pero no solo es eso: en el PP de Alicante han ido a bofetadas para decidir quién manda, un insólito espactáculo público; los asesinos del 11-M podrían llevarse -como apuntaba ayer Isabel San Sebastián- la inesperada sorpresa de que los trenes de la muerte hubiesen acabado además de con doscientos inocentes, con la reputación de la Guardia Civil, y yo añadiría que también con la de la Judicatura, que ''no sabe/no contesta'', pués los jueces Castro Meije, Martínez de Salinas y Murillo, que excarcelaron a Allekema Lamari, emir del 11-M, dicen no recordar por qué lo hicieron y se quedan tan tranquilos. Claro que los jueces no necesitan pretextos ni islamistas para sorprendernos. Los magistrados de la Audiencia Nacional Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero, sancionados por el Consejo General del Poder Judicial ''por desatención a sus funciones'' excarcelando al narcotraficante ''El Negro'', han sido rehabilitados por la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo (así, todo con mayúsculas para hacer honor a su inefable y superlativa magnificencia)y también se queda así.

Un grupo de selectas ONG acusa entre tanto a Caldera de pedir requisitos ''inalcanzables'' para que los inmigrantes regularicen su residencia, como la presentación del certificado de antecedentes penales. Lo que puede inducir a sospechar que no hay ninguno decente. ¡Madre del Verbo Eterno! Es lo mismo que cuando a Sharon le acusan los del Likud de blando y ''propalestino''.

Mientras, Rodríguez Ibarra propone negociar con ETA contrariando su teoría inveterada, a pesar de la reciente bravuconada de la banda anunciando que va a seguir matando. Nunca sabe uno que harán estos chicos al día siguiente, ni que programa defienden, ni que proyecto tienen. ¡Cómo no ha de apagar fuegos el Rey! ¡Más que un bombero!

Darío Vidal

25/11/04

 

       Retablo de las Maravillas (25/11/2004 22:57)


 

EL MÉDICO DE NOGUERUELAS


Doscientos habitantes, pocos más de los que murieron el pasado mes de marzo en los trenes de Madrid no son bastantes para conservarles el médico. El más cercano estará desde ahora a cuarenta kilómetros. En realidad no hay más que diecisiete jóvenes, y los viejos ya se sabe. Envejecer es aprender a madurar. A cierta edad va siendo hora de recuperar las devociones que se dejaron en la pubertad, así que menos incordiar y más avemarías.

Por eso el vicepresidente del Gobierno aragonés, que es de Teruel aunque eso sí, de la capital, no ha querido que le acusasen de parcialidad y ha dado el mismo trato a Nogueruelas (Sierra de Gúdar, Teruel, 200 habitantes, 636 en 1950, a 1150 metros- que a cualquier otro pueblo. Cualquiera de los que cada año se quedan sin habitantes en Aragón.

El Gobierno autónomo ha tenido, eso sí, un detalle que no ha tenido con otras poblaciones. ¡Qué quieren, la sangre no puede volverse agua aunque sea de vicepresidente! El ilustre político acaba de inventarse el bricolage sanitario -o ''hágalo usted mismo'' en versión rural-, y enviado a una ateése titulada para que durante una semana enseñe a los animosos mosqueruelanos a hacer masajes cardiacos, respiración artificial, reducción de luxaciones y otras chapuzas de urgencia. Siempre las soluciones más brillantes nos acometen a la hora de la necesidad, loado sea el Señor.

No se quién en Nogueruelas, el pitoresco pueblecito de la sierra de Gúdar que se queda sin médico, costerudo, claro y diminuto como su topónimo pero ya sin ninguna noguera, dispensará los analgésicos. Pero más difícil que atenuar el dolor de los accidentados puede ser combatir el miedo al dolor ajeno de los que, teniendo que auxiliar, se desmayan ante una mancha de sangre o el grito de un herido. Eso, supuesto que tengan habilidad para realizar, pongo por caso, un masaje cardiaco. Claro que los únicos doce o quince robustros treintañeros capaces de tragarse ''el marrón'', tienen tal robustez que uno le rompió todas las costillas al maniquí con que se ejercitaba. ¡Será por fuerza!

De todos modos es tan complejo el espíritu humano, que el amor muerto o maltrecho se cura con el recien nacido, y un miedo con otro mayor. Por eso el que padezca un infarto y vea que se acerca a auxiliarle, es un suponer el hijo de Matías el herrero que mató al tío Manolo no del infarto que de ése salió bien sino del politraumatismo torácico que le ocasionó al pobre, que lo planchó tal que si le hubiera pasado por encima la máquina de Obras Públicas del parque de Teruel-Zaragoza-Alicante, lo más probable es que se le pase el temor al infarto. No hay mal que por bien no venga. Y mejor es morirse entre el cariño de los vecinos que ayudan y dan consejos (''Que no, Mariano, que no: no le arrées ahí que por ahí cáe el hígado y luego pasa lo que pasa, que así te cargaste al pobre Juan con la mejor intención.'' o aquello de ''¡Más fuerte, más fuerte, que se te queda!''), que morirse en una ambulancia dando vueltas por las curvas carreteras mareado perdido, o en un frío box de Urgencias del Hospital Obispo Polanco.

¿No sería mejor dejar al médico, o mandar un chico de último de carrera que a lo quejor se da más traza, aprende y ni siquiera se desmaya?

Con razón alguno se alarmaba hace unos meses: ''¡No, la Sanidad, no; que no nos transfieran la salud!'' Dicen que Teruel asiste. Temo que por poco tiempo.

Darío Vidal

24/11/04

 

       El medico de Nogueruelas (25/11/2004 00:14)


Publicado: 23/11/2004


 

11-M, ASUNTO CONCLUÍDO


Cuando se adentran en un asunto intrincado de debate, los ingleses, llevados de su proberbial espíritu práctico, suelen requerir a sus interlocutores que definan los conceptos en que van a basar su argumentación. Una cautela que ahorra malentendidos y pérdidas de tiempo.

Nación, nacionalidad, nacionalismo, Patria, patriotismo, patriotería, patriotada... (''Perdón, señor ¿sería tan amable de decirme que entiende por 'nación', 'nacionalidad', 'nacionalismo', 'patriotismo', etc...'') Con esta práctica higiénica sería mucho más difícil irse por los cerros de Úbeda, que es lo que pretendemos muchas veces, y entender por qué es correcto ser ''abertzale'', esto es patriota vasco, y vergonzoso ser patriota español. Si el patriotismo, al decir de algunos, es un sentimiento que empequeñece, neurotiza, aisla y empobrece, todo patriotismo es detestable. Si al decir de otros, por el contrario, es un sentimiento no excluyente, que desde la identidad reconocida y la singularidad asumida se proyecta como solidaridad desde una vocación cooperadora y fraterna para aportar al conjunto -España, Europa, la Humanidad- los valores propios, la lectura del concepto será muy diferente.

Si nos hiciésemos la pregunta de los litigantes anglosajones, asumiríamos que 'Nación' es un territorio y el conjunto de sus nacidos regido por un mismo gobierno, en tanto que 'Nacionalidad' es la condición de nacido en una nación. Dos conceptos instalados en niveles ontológicos que excluyen la equiparación. Y ello nos despejaría la actitud de los nacionalistas en demanda de nacionalidad cuando se aventuran, como funámbulos, por el cable con que los padres de la Constitución pretendieron atar lo que ellos querían desligar.

No actúan con la misma sutileza algunos de los comparecientes en la Comisión del 11-M, como los señores Laguna, Hernando, Búrdalo, y Rodríguez Bolinaga, quien a falta de mejor coartada asegura no haber puesto ante el juez la cinta magnetofónica que descubre la búsqueda de un experto capaz de fabricar bombas con teléfonos móviles porque ''ya no tenía interes policial ni político''.

Habría que preguntar, siguiendo el método británico, qué entiende este ciudadano por ''interés policial'', admitiendo que no deba valorar políticamente su hallazgo. Mas como es tan difícil defender lo indefendible y algún miembro del Cuerpo está infligiendo un daño irreparable a una institución tan respetada como la Guardia Civil -razón por la que habría que clarificar cuanto antes ciertas conductas- algún voluntarioso peón de brega ha saltado al ruedo igual que un espontáneo, para hacer un quite que le quita la razón, diciendo que hay que dejarse de monsergas y que los únicos culpables de los actos terroristas son los terroristas. Cuestión zanjada. Asunto concluído. Porque como al parecer el núcleo intelectual de los asesinos que cometieron la carnicería de Madrid se volarón por los aires en Leganés, ya Dios o Alláh les dará su merecido. Y pelillos a la mar. Pero eso es como si nos conformásemos con condenar la mano que empuña el arma asesina y absolviésemos al asesino.

''Perdone, señor -cabría inquirir aplicándose la lección aprendida- pero ¿qué entiende usted por terrorista?'' Y luego habría que preguntarse hasta qué nivel alcanzan las responsabilidades de una acción por comisión, complicidad, encubrimiento, omisión, incompetencia o simple negligencia, que no es cuestión baladí cuando está en juego la seguridad de las personas.

Darío Vidal

23/11/04

 

       11-M, Asuntoconcluido (23/11/2004 14:50)


Publicado: 22/11/2004


 

LUZ, MÁS LUZ


Cuando los madrileños no han tenido tiempo de olvidar el extenso apagón que dejó a la ciudad a oscuras, acaba de producirse un incidente idéntico en Andalucía, donde Sevilla y Huelva en mayor medida, y zonas de Cádiz de forma menos intensa así como Badajoz en Extremadura, han sufrido la paralización de servicios estratégicos como hospitales y clínicas, cuarteles, comisarías, centros vitales y de decisión. Por no hablar de los frigoríficos de los mercados centrales, las grandes superficies y las neveras domésticas, o los ascensores de los que los bomberos hubieron de rescatar a usuarios desquiciados y con crisis de ansiedad.

Esta es la vertiente cómica del suceso si la víctima no padece una claustrofobia severa, porque en ese caso la situación puede resultar menos graciosa, sobre todo teniendo en cuenta la situación de alarma y temor en que vive la sociedad española. Lo primero que piensa un pacífico ciudadano absorto en la letra del coche y el colegio de los niños que se queda atascado entre al piso séptimo y octavo de la Delegación de Hacienda, completamente a oscuras, es cuando sonará la explosión y si serán moros o cristianos. No sé si recuerdan que ésta fué la táctica de la que se valió Fidel Castro para sitiar, rendir y tomar La Habana cuando derrocó a Batista.

Una incidencia de esta naturaleza no debería ser tomada con frívolidad por quienes tienen que velar por la seguridad de los ciudadanos, y no podemos admitir tampoco que las compañías eléctricas den ideas a los terroristas. Hay que investigar diligentemente y sin dilación por qué se han producido dos hechos que pudieran interpretarse como el ensayo general de un sabotaje, el uno en el extremo sur y el otro en el corazón mismo de la nación. Algo que no puede quedar en una inocente anécdota. Hay que depurar las responsabilidades de las empresas eléctricas hasta las últimas consecuencias.

Sin embargo la causa de los siniestros no debe buscarse en un complot o un complejo contubernio. Es algo más sencillo aunque igualmente grave: las líneas y el material de las Compañías eléctricas no se renuevan desde hace años. Los ingentes beneficios de este sector mimado por la Administración se reparten entre los accionistas sin contemplar una política responsable de mantenimiento. Cuando hay que renovar, invertir, construír infraestructuras o aplicar nuevas tecnologías, recurren al apoyo del Gobierno, siempre complaciente, y a aumentar las tarifas.

En EE.UU. mandan las petroleras, las químicas, los acereros y la industria de armamentos; en España el Poder está encarnado por las compañías eléctricas y los bancos. Por eso será difícil esclarecer de veras lo sucedido e iluminar los hechos. Y en esto, como en todo, necesitamos luz, más luz.

Darío Vidal

22/11/04

 

       Luz, mas luz (22/11/2004 16:59)


Publicado: 21/11/2004


 

OTRA VEZ LOS SALVAVIDAS


Siempre que ETA se ahoga, hay alguien que le arroja un salvavidas. Un salvavidas sorprendentemente etiquetado con el rojo logotipo del puño y la rosa. Sorprendente porque el PSOE con el PP es uno de los partidos que más alto tributo de sangre ha pagado por asentar la libertad y la democracia en el País Vasco. De modo que ese comportamiento de su directiva territorial ha supuesto una traición para los militantes que estan soportando en soledad el acoso, las amenazas y el miedo, mientras el aparato del partido coquetea con los asesinos.

Algún día sabremos tal vez por qué razón los socialistas de Euskadi han sido quienes más han dificultado una política antiterrorista eficaz, naturalmente a parte del PNV y de Izquierda Unida que no tenía otra baza que jugar si pretendía experimentar una cierta cercanía al poder, ese tacto, ese aroma, ese clima tan confortables y atractivos.

Es difícil comprender qué puede aportarle al PSOE la cercanía del PNV y ETA, y sus alicortas, combativas y pugnaces sucursales radicales Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Sozialista Abertzaleak con sus valerosas hordas juveniles de Jarrai, sus compasivas y familiares Gestoras Pro Amnistía, y todo el mundo de apoyos y contactos dispuestos en círculos concentricos para ocultar, alojar, informar, extorsionar, amenazar, servir de correo, organizar las cárceles, representar social, sindical, gremial, empresarial, popular y comercialmente, infiltrado en las poblaciones de algún relieve de la mitad norte peninsular para dar información, apoyo y cobertura a la organización, con sus miembros diseminados como vendedores de repuestos de automóviles, cantineros de bar y paradores de carretera, transportistas, mecánicos, almacenistas y otros honestos disfraces, dedicados en sus ratos libres a llamar anónimamente de día o por la noche a los familiares de los últimos asesinados, para infamar, ofender e insultar, añadiendo a la vesanía y el crímen la vileza más abyecta.

Pero siempre que el Gobierno de la Nacion ha adoptado una medida acertada, una oleada de protestas emanadas a veces de la propia Iglesia vasca, la mayor parte de las veces apoyadas por militantes de este partido y coreadas por ciertos periodistas orlados de candor e ingenuidad, secundaban las propuestas de los líderes terroristas, mientras el cabecilla ''Josu Ternera'', convicto de tantos crímenes y asesinatos, se ocupaba, para mayor escarnio, de velar por la recta aplicación los Derechos Humanos, como diputado del Parlamento Vasco.

Los salvavidas, estos seres angélicos, aseguraban que era mejor agrupar a los presos dispersos (para que pudieran reestrcturar la jerarquía, imponer condiciones, hacer huelgas de hambre, promover motines y acaparar la atención de los medios con golpes de efecto y acciones de fuerza contra los funcionarios y el Estado); que era conveniente llevar a los reclusos a centros penitenciarios del País Vasco (para garantizar cauces de comunicación y llegar a tener poder incluso entre las rejas), que era aconsejable no hacerles pagar los estragos y destrozos que habían ocasionado, ''para no añadir a la privacion de libertad la añadida pena pecuniania, porque hacía mas dura la condena'' (Arzálluz).

Pues bien, ahora que cuatro años de firmeza han probado la eficacia de la política del Gobierno y conseguido desbaratar la red, los salvavidas exhortan a cambiar la estrategia porque ''estamos en el camino equivocado''.

Darío Vidal

21/11/04

 

       Otra vez el salvavidas (21/11/2004 12:26)


Publicado: 20/11/2004


 

LOS NIÑOS SE VENGARÁN


Alguien dijo, a propósito del pecado, que no se puede hablar de castigo sino de consecuencias; que no se trata de que el cielo nos maltrate o 'se vengue' de nuestras malas acciones, sino que las malas acciones desencadenan una serie de reacciones que nos alcanzan sin posibilidad de escapatoria. O sea, que, como advierte nuestra sabiduría popular, en el pecado llevamos la penitencia.

Lo digo a propósito del Día del Niño que hoy celebramos con complacida hipocresía, como si la humillación, la miseria y la explotación de que los pequeños son objeto, fueran algo ajeno a nuestra voluntad y nuestra culpa. Como si cada vez que adquirimos una ganga artesana o industrial del tercer mundo no hubiera, al final de la cadena de intermediarios y explotadores, unos niños que no pueden ir a la escuela, no les dejan tiempo para jugar y pasan hambre. Niños que no cobran más allá de un euro por hora, y según en qué países no llegan a cuarenta y cinco centimos de jornal diario.

Todo eso nos suena irreal. Podemos creer lo que nos cuentan de ''Disney World'' y de las fiestas brillantes de los casinos de Las Vegas. Pero no queremos admitir, aunque los noticieros y la televisión nos lo pongan ante los ojos, que hay niños que viven en los basureros de las grandes ciudades aceptando que no llegarán a adolescentes; que algunos pasan la existencia en los suburbios huyendo de los policías que les cazan como a conejos si los descubren; que muchos largamente maltratados huídos de sus casas, carecen de hogar, familia y afectos y se refugian en bandas para hallar un sitio en el mundo, aunque sea a costa de delinquir y consumir droga.

Desde la opulencia, suponemos que hacen esa elección desde la libertad, y que cada cual es dueño de su vida. No es cierto porque no tienen alternativa. En nuestra sociedad dotamos de una protección desmedida a nuestros hijos, les blindamos de toda contrariedad y no permitimos que les exijan demasiado esfuerzo en el colegio, no queremos que lleven unos pantalones de marca inferior a los de sus compañeros de colegio, no consentimos que carezcan de teléfono móvil, ''play station'', y zapatillas de firma, muchas veces confeccionadas por niños menores que ellos mismos, en el otro extremo del Planeta.

Pero no pueden decírnoslo. Si antes temíamos enfrentarnos a la verdad, ahora mostramos indiferencia. Delatar la mugre de la miseria y la mugre moral de los desalmados que prosperan con la indigencia y el dolor de los niños, se ha convertido en algo de mal gusto, algo inconveniente. Contar esas truculencias, esas amarguras, esas atrocidades, es una indelicadeza, una falta de educación y de maneras, porque exhibir la pobreza es obsceno y hasta torpe.

No soy capaz de recordar los millones de niños hambrientos, los muertos por desnutrición, los prostituídos, los mancillados, los ofendidos, los humillados, los obligados a matar y asesinar en las guerrillas y las fuerzas regulares -incluso los negros e hispanos en el Ejercito de los EE.UU. según el último informe de las Naciones Unidas- pero una cosa es cierta: al robarles el candor y la infancia estamos haciendo de ellos un ejército de desalmados dispuestos a matarnos sin piedad y no tendrán la culpa.

Darío Vidal

20/11/04

 

       Los niños se vengaran (20/11/2004 22:04)


Publicado: 19/11/2004


 

LA TRAICIÓN DE ZP


Se diría que el primer cometido de un presidente, antes que dirigir la entidad que preside, consiste en saber qué es y creer en ella.

Por eso, que el presidente del Gobierno diga lo que ha dicho de la Nación española, y sugiera que cada cual puede llamar a España como prefiera es, siendo generosos, una frivolidad. No es lo mismo estado, nación, nacionalidad, provincia, protectorado o colonia. Que algunos conceptos se debatan desde el Congreso de Viena no le autoriza a sembrar la confusión. El último al que se debe tolerar que promueva el desconcierto entre los ciudadanos desorientados es a quien tiene la tarea y la responsabilidad de mantener la coherencia de una institución política. Pero al chapucero ZP le dan igual ocho que ochenta.

El ser humano -y también los primates superiores como han descubierto los etólogos-, es un animal profundamente jerárquico y emotivamente inclinado a los símbolos, que se identifica mediante pautas míticas y se organiza desde la racionalidad con criterios morales que se traducen en normas jurídicas. Pero ZP no sabe de esas gollerías. Para las personas cuidadosas un presidente no es un empleado; un templo -iglesia, sinagoga, mezquita- no es simplemente un local como para el señor Bush; una ley no es un capricho del jefe; una nación no es una finca, un solar o el huerto que puede venderse o alquilarse, y una bandera no es un trapo de colores. Todo eso es algo más complejo. Pero, claro, quien no distingue puede quedarse sentado mientras desfila ante sí el estandarte de otra nación, si le resulta antipática o le cae mal su rey.

Aunque sólo sea lider de la oposición, lo que no es poco, un personaje metido en política no puede permitirse expansiones personales y debe representar a toda una sociedad. Cómo defenderse de los compatriotas perjudicados por una ligereza, y los astilleros que se quedan sin el trabajo ya concertado, por el gusto de un placentero corte de mangas o un desplante personal. Quien tal hace, jamás será político sino un vulgar gañán inclinado a obrar según le pida el cuerpo. Lo contrario de un hombre de Estado.

Un político ha de ser dueño de sus gestos, administrador de sus actos, custodio de sus palabras, perito en el disimulo, gentil con los rivales, cortés con los enemigos, sagaz, astuto, discreto, sutil, agudo, previsor, delicado, culto, habilidoso, y en una palabra, debe ser un dirigente -un líder como dicen los anglosajones-, y un ejemplo para los otros. Y si no es nada de eso, que lea por lo menos ''El Príncipe'' de Maquiavelo que está en todas las librerías, ''El Político'' y ''El Héroe'' de Gracián que también, y que se vaya a casa para no hacer víctimas de su falta de sindéresis más que a sus íntimos.

Decir que España es lo que uno quiera, resulta una estupidez, una botaratada y una irresponsabilidad. El profesor Gabriel Albiac se escandaliza de que haya podido ser docente universitario alguien que ''ignora su disciplina y sus circuitos neuronales [y actúa] como un relojero que, a su delicado oficio, aplicara la finura de un mazo de cantero'', porque ''la nación no es puesta por la Constitución sino al contrario. Nación es la potencia básica que en el curso del tiempo se constituye a sí misma como Estado''. Y Carmen Martínez Castro opina citando el artículo 2º, que ''el que el presidente del Gobierno de España entre en el juego [de los nacionalistas] no solo es suicida [sino] una traición a la nación cuyo gobierno tiene el honor de presidir''.

Darío Vidal

19/11/04

 

       La traición de ZP (19/11/2004 23:50)


Publicado: 18/11/2004


 

LA AMPUTACIÓN


Por doloroso que sea, cuando la gangrena amenaza la vida hay que tener la decisión y el valor de amputar el miembro enfermo, muy por encima del dolor, la mutilación y el miedo.

Y eso es lo que ha hecho y tenía que hacer el Ministerio del Interior al destituír al teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, José Antonio Rodríguez Bolinaga.

Pero esa valiente incisión no es suficiente, porque, aunque el militar ha ocultado culpablemente unos datos decisivos para la investigación de la trama del 11-M, ostenta el cargo apenas hace unos meses y podría suceder que no hubiese puesto en manos del juez la cinta en que el confidente ''Lavandero'' advertía al agente Campillo de que los traficantes de explosivos Toro y Trashorras buscaban a alguien que supiese detonar bombas accionando teléfonos móviles -que fue el procedimiento mediante el que se produjeron los atentados de Madrid- por una idea errónea del corporativismo y con el propósito de no descubrir a su antecesor que fué el culpable de no investigar los hechos.

Todo el mundo sabe que en la Guardia Civil, igual que en el Ejército, no se mueve una hoja sin que lo sepa el superior, o mejor aún, sin que lo ordene el superior. De manera que por encima de Rodríguez Bolinaga deberían responder el teniente coronel Aldea, el teniente coronel Hernándo jefe de la UCO, y el general Laguna, ascendido poco antes de iniciarse la vorágine, que había sido el responsable de la cadena de mando en Asturias.

De momento, la actitud del director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, que considera innecesario abrir un expediente disciplinario al militar destituído es un síntoma inquietante que parece exculpar implícitamente a Rodriguez Bolinaga. Un gesto que podría dificultar la investigación una vez más, si el Gobierno no actúa con energía y decisión.

Nadie tema que hieda el aire y provoque náuseas. Nadie caiga en la tentación de encubrir los comportamientos delictivos de los individuos de una institución porque sea respetable. Es respetable porque ha barrido siempre la inmundicia, en ocasiones incluso de manera ejemplar y cruenta.

Precisamente por su tradicional ejemplaridad, los miembros indignos que la parasitan y sacavan son mucho más culpables. La Guardia Civil, el Gobierno y la sociedad saldrán reforzadas saneando públicamente ese absceso y poniéndolo al sol. No deben quedar sombras, ni rincones que permitan alimentar sospechas.

Y es obligación del Estado investigar toda la trama, dejar al descubierto el comportamiento de todos los implicados, averiguar sus movimientos y contactos, conocer sus móviles y descubrir quién es el cerebro de la trama.

Habrá momentos difíciles. Las personas no son impecablemente justas ni tan absolutamente detestables como para no ser amables. Algunos de quienes hayan de investigarles tal vez serán amigos. Pero por encima de los sentimientos y de amistad está el servicio a la comunidad. Sobre todo para aquellos que han asumido el compromiso de velar por el bien y la Justicia.

Darío Vidal

18/11/04

 

       La amputación (18/11/2004 16:26)


Publicado: 17/11/2004


 

EL HUMOR Y LA RISA


Mas de cuatrocientos músculos nos desperezan y tonifican al reir. Cuando damos salida a ese chorro de alegría, bienestar, felicidad, ironía, humor, burla y complicidad que es una carcajada inspiramos más aire, bombeamos más sangre y regeneramos el cuerpo y el espíritu. Opinan los entendidos que un cuarto de hora de risa al día prolongaría nuestra vida y la haría más satisfactoria. Henri Bergson ya intuyó que reir no era una broma y dedicó un libro a filosofar sobre la materia.

Es cierto que la gente adulta ríe ahora menos que antes, pero por fortuna los chicos y los adolescentes continúan encontrando la vida muy graciosa. Felices ellos. Lo que voy notando es que nuestros muchachos han perdido capacidad para reconocer el humor. Lo presentí por vez primera recientemente durante una representación de ''La Venganza de Don Mendo'', la hilarante tragedia bufa de don Pedro Muñoz Seca. Los chicos miraban desconcertados a los mayores que reían regocijados, sin entender. Por primera vez puse en duda la tésis de que el humor es una destilación de la inteligencia y di en pensar que es obra de la cultura, que es un guiño que intercambian dos seres socializados e inteligentes que poseen parecidas pautas de conducta, valores afines y creencias similares, ante una conducta torpe, una actitud ridícula o una situación absurda.

Salvo el humor superior, que sobrevuela las condiciones contingentes y se sustenta en un sentimiento o una debilidad común a todos los hombres, los otros son solo eficaces entre los hombres blancos, o los negros, o los europeos. Y no digamos nada de las diferencias entre un alemán o un inglés, y lo que suscita la sonrisa en un coruñés y en un sevillano. Muchas veces para entender determinado humor hay que ser del mismo oficio o hablar el mismo idioma e incluso, hilando más fino, una concreta forma dialectal. Como el del andalúz que le cuenta a otro que se ha puesto a aprender inglés. ''¡Quiyo, pero eso será mu difísi !'' ''Qué vá, hombre: ¿tú sabeh cómo se dise uno en ingléh?'' ''¡Qué vy a sabeh, picha!'' ''Puéh se dise Uán''. ''¿Huán? ¡Coño, igualito que mi primo!''

Cuéntenle este chiste a un inglés y ya me devolverán la contestación.

Pienso que si nuestros muchachos no entienden el humor no es por falta de inteligencia sino por falta de cultura, un patrimonio que cuesta siglos cultivar y puede malversarse en una décadas. Díganle a uno que ha hecho las cuentas del Gran Capitán; que se va a quedar a la luna de Valencia, o que más cornadas da el hambre, por ejemplo, y pondrá cara de desconcierto. Déjenle escuchar los ripios aquellos de ''Puñal de puño de aluño / puñal de bruñido acero / orgullo del puñalero / que te forjó y te dió bruño...'' y no acertará a comprender por qué ríen sus padres.

Hace unos días, íba con un viejo amigo y su hijo adolescente, cuando un motorista insensato dejó a un pobre viandante clavado en el suelo, blanco como el papel y con un susto justificable. Al comprobar que no había sucedido nada comenté riendo: ''Lo ha dejado como a un dontancredo''. Y mientras el adulto reía de buena gana, el muchacho nos miraba atónito sin entender nada.

Mala cosa es ésa de perder la referencia, las claves y el lenguaje que nos hace cómplices de una tradición cultural. No son capaces de interpretar la ironía, valorar el ingenio, traducir los sobreentendidos, ni descubir las sutilezas y las travesuras de un idioma del que apenas conocen trescientas palabras.

Darío Vidal

17/11/04


 

       El humor y la risa (17/11/2004 12:22)


Publicado: 16/11/2004


 

MOSCAS CON EL RABO


Dicen que cuando el diablo no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo. No he estado nunca en el infierno, cuando menos oficialmente, y desconozco por ello cuales son las costumbres diablescas, pero esa observacion popular define muy bien el talante -perdón señor Zapatero- del llamado Señor de las Moscas, que para no deshabituarse a hacer maldades se entretiene en los ratos de ocio matando a sus súbditos.

Algo demoníaco deben tener también algunos de nuestros políticos, tal vez demasiados de ellos, cuando teniendo encomendadas tan altas tareas, para las que por lo visto son incompetentes, matan el tiempo y entretienen de paso al personal para que no descubra su ineficacia levantando polvaredas en el yermo y librando fingidas batallas simulando que defienden causas que no importan un pimiento a sus votantes. Aunque algunos de éstos son -o somos- tan incautos que terminan creyendo que interpretan sus deseos.

El presidente de la Generalitat, señor Carod Rovira, digo señor Maragall, que por lo visto no sabría que hacer con Cataluña si le diesen la independencia, en vista de lo poco que se le ocurre hacer ahora como no sea pedir más y más independencia, digo que el presidente de la Generalitat se ha ofendido muchísimo con el asunto de la lengua catalana que se habla en el antiguo reino de Valencia y que acaso debería llamarse catalano-valenciano como al portugués le llamábamos en otra tiempo galáico-portugués, porque es tan de unos como de otros. Y antes aún, de aquel fleco de la Corona de Aragón que fué la Occitania con lo que tal vez lo más correcto fuera referirse al occitano-catalo-valenciano. Aunque por Dios que no quiero ofender a nadie ni atentar contra ninguna autonomía, pues es nuestra lengua toda aquella que hablamos y ahora menejamos todos el inglés, aunque no sea más que el de Internet, por lo mismo que los astures dejaron decaer el bable sin ser menos asturianos, y los aragoneses, sin dejar de serlo, se alejaron de sus hermosas fablas en el siglo VIII, retornaron al latín en el siglo XII y comenzaron a castellanizarse con los Trastámaras en el XIV de modo que el cheso, el tensino, el chistabín y las otras lenguas nacientes dejaron de evolucionar para acabar convirtiendose en reliquias, corrompidas por otras maneras de hablar.

Qué vamos a hacerle. No sirve lamentarse. La Historia nos enseña que las oportunidades perdidas se desvanecen en la lejanía como los náufragos caídos al agua. Pero lo que parecen no haber aprendido ciertos políticos es que han de estar vigilantes como los serviolas, porque a cada instante pasan por la borda nuevas oportunidades, opciones que no valoran o no suelen ver en perjuicio de su pueblo. Claro que como han de moverse para dar la impresión de que hacen algo y conseguir que sigan viéndoles, los chicos de la Chunta Aragonesista por ejemplo matan moscas con el rabo, como si en su tierra ya todo estuviera hecho y no arrastrase más carencias que el resto de los territorios históricos. El caso es que como no saben qué hacer con su escaso poder, lo malgastan en gestos. Y de igual modo que años atrás hicieron bloque con Batasuna nadie sabe para qué, ahora proponen que en Ceuta y Melilla se reconozca como oficial el chelja, que es la lengua que hablan los bereberes.

No es casual ni sorprendente que Aragón sea la tierra del surrealismo.


Darío Vidal

16/11/04

 

       Moscas con el rabo (16/11/2004 23:46)


Publicado: 09/11/2004


 

CRUEL NAVIDAD


Estamos a nueve de noviembre y ya ha comenzado Navidad. Nos aguarda una interminable escalada de anuncios, sugerencias, incitaciones y solicitaciones en los medios, los escaparates y en las calles, pero sobre todo en la televisión, revestidas todas de la más nauseabunda sensiblería.

Los genios del marketing aceleran los tiempos, y los ávidos mercaderes están ansiosos de predicar el bien, la bondad universal y la felicidad planetaria. No reparan en el espectáculo, tan próximo, de la avaricia, el egoísmo, la guerra, la especulación, la crueldad y la muerte. Se muestran ciegos ante esas gentes desangradas por la metralla y esos niños mutilados por la vesanía de los hombres. Qué van a hacerle ellos. Qué podemos hacer.

Si los muertos fueran ''de los nuestros'' tal vez jugaríamos con brazalete de luto, aplazaríamos el partido, y si fueran tantas las víctimas suspenderíamos la Fiesta Mayor. Pero están en Iraq, en Afganistán, en Costa de Marfil. ¡Figúrate! Casi no sabemos ni por dónde caen.

Por Brasil andan ''os meninos da rúa'' escondiéndose por los basureros de los policías que se ejercitan al tiro al blanco con ellos, y otros esnifan pegamento para engañar al hambre y aturdirse por Centro y Sudamérica, y en vastas áreas de Asia y Africa obligan a otros pequeños a que aprendan a matar si quieren un cuenco de rancho, y miles de niños desarraigados y sin padres en la opulenta y hastiada América del Norte, se organizan en pandillas para consumir drogas, procurarse armas cortas y largas en el mercado negro por poco precio, y hacerse así dueños de sus barrios, sin que sepan muy bien para qué, pero de ese modo ''se sienten fuertes'' como reconocía un pequeñín de ocho años, guapo como un ángel, en un escalofriante reportaje que emitía la noche del pasado domingo la televisión.

Pero volvemos la cara y miramos hacia otra parte para no reconocer que tenemos el fenómeno aquí mismo, y de momento ha comenzado a manifestarse en fenómenos como el del muchacho que acaba de suicidarse tirándose desde las murallas de Hondarribia. ¿Quién crea, cultiva, alimenta y difunde tanto odio?

No estamos aislados. Pero hemos perdido la compasión, la empatía, la afinidad y la imaginación para ponernos en el corazón de los demás. Pero no importa. Ha llegado la temprana Navidad con su hipócrita lazo de regalo, y todos nos sentiremos confortablemente buenos hasta el Día de Reyes. Aunque nos importen un bledo los demás como venimos demostrando.

Hay padres y madres sin trabajo que acaso se sientan tentados a robar estos días de felicidad impostada y bondad a plazo fijo para no decepcionar a sus hijos. Puede pasarse por alto que la sociedad sea injusta y cruel con los padres en otras ocasiones, pero es inadmisible que en éstas sea injusta y cruel también con los pequeños y que no puedan tener lo que apetecen.

Alguien dirá que mi argumento es demagógico, utópico o ingenuo. No tal. Parece inevitable que haya desigualdades. Pero nunca la televisión debiera servir para enfatizar esas distancias. Y es cruel, gratuíto e infinitamente cruel tener que explicar a un niño por qué no puede tener lo que los otros tienen, del mismo modo que es una maldad reprimir su fantasía, hacerle sentir que no tiene derecho a desear, y que a él le están vedados los sueños.

Darío Vidal

09/11/04

 

       Cruel Navidad (09/11/2004 01:18)


Publicado: 08/11/2004


 

PERVERTIR LA DEMOCRACIA


No sería malo que algunos políticos afectasen cierto pudor si no lo poseen, cuando muestran tan poco decoro al hacer prevalecer posturas que no benefician al electorado que les votó sino a su propia supervivencia.

En aras de un voto futuro que le eternice, alguien en el Gobierno ha vuelto a abrir la espita de la imigración prometiendo la legalización si se cumplen unos requisitos mínimos de permanencia, y hoy mismo denunciaba un diario en su primera plana que en cierto piso de Vitoria hay empadronados cuarenta y cinco personas, como comprimidos moradores imaginarios, para convertirse en vecinos reales tras obtener sus papeles y decidirse a inmigrar legal y cómodamente exhibiendo los documentos acreditativos de que viven y trabajan desde hace meses en nuestro país como residentes habituales, sin haber pisado nunca España, hay que suponer que a cambio de sustanciosas cantidades si se tiene en cuenta lo que cobran los ''mercaderes negreros'' a las personas necesitadas de una ocupación y unos ingresos, por hacerlas arribar a la costa o aproximarlas malamente para arrojarlas al agua en cuanto se vislumbra tierra.

¿Quién va a remediar el desaguisado y a quién puede culparse del incesante desembarco de esos desarraigados tanto como al sultán de Marruecos y sus protegidos, sino al partido en el Gobierno?

No es dureza de corazón. Todo lo contrario. Abrimos los brazos a todos cuantos podemos acoger y muestran su voluntad de vivir y trabajar con nosotros y hacerse unos con nosotros. Pero es irresponsable, oportunista y necio adoptar medidas de tal calado sin ponderar las consecuencias que se van a derivar para los receptores y los propios recibidos.

Lo mismo cabe decirse de la negativa a averiguar la perceptible conexión etarromusulmana en los asesinatos del 11 de marzo, si es que existió, y la aceptación de la calculada presión de Ibarreche, y otra vez la demoledora actitud de abierta rebeldía del señor Atucha a las sentencias de los jueces, que quedan irremisiblemente desautorizados ante los ciudadanos que deben someterse a sus veredictos y acatarlos, ya que no gozan de la preeminencia -ni la responsabilidad ejemplificadora del presidente de un Parlamento o el titular de una Consejería- de estos personajes arbitrariamente impunes cuando las leyes deberían hacerlos doblemente responsables.

Y qué decir del señor Pasqual Carod con la pueril pataleta del valenciano, obviando los argumentos filológicos que probablemente no avalan la diferencia pero que no justifican el motín contra el Gobierno central. Si ZP no toma nota del nivel de lealtad de su protegido/protector -que no lo hará-, que se atenga a las consecuencias. Pero que no se llame a engaño dentro de unos meses.

Así andamos pués. El PSOE no podía gobernar y se asocio al PSC, que no podía gobernar y se asoció al ERC, que ni podía soñarlo. Y ahora vivimos la burla de la razón y la ficción democrática -antidemocrática- de que un ínfimo grupúsculo ultraminoritario mande en cuarenta millones de ciudadanos.

Los que viven de la política no quieren dejarse morir por ella. No es que antepongan sus intereses al bien común, no. Es que están siempre dispuestos a sacrificarse por sus conciudadanos. Una lección de generosidad.

Darío Vidal

08/11/04

 

       Pervertir la Democracia (08/11/2004 21:01)


Publicado: 07/11/2004


 

DARSE AL ENEMIGO


No sé si recordarán ustedes cómo relatan los historiadores que se operó la desmembración del Imperio Romano. Pero aquel pueblo arrogante, ambicioso y guerrero, de gente dura, frugal, austera, sufrida y valerosa comenzó a vivir bien, comenzó a vivir demasiado bien, pensando que ya le había llegado el momento de tomarse algún respiro y darse una recompensa. Los romanos aún no habían aprendido que la vida nunca se detiene. Y ellos pensaron poder hacerlo.

Lo que sí consiguieron fué desmotivar a la juventud, convencida de que la existencia era una fiesta, y el progreso y el bienestar dones gratuítos que merecían por el hecho solo de existir y ser romanos, como si su consecución no se debiera a siglos de privaciones y esfuerzo colectivo de los antepasados.

Los muchachos mudaron de hábitos y de costumbres, sustituyeron el pugilato y el gimnasio por la fiesta; el madrugar por el trasnochar entre copiosas libaciones con vino sin aguar -una inmoralidad- y las consiguientes broncas nocturnas en las calles, donde se reunían para vocear canciones irrespetuosas y obscenas, gritar y pelearse incitados por la agitación del alcohol.

La austera elegancia de las togas se vió suplantada por las ordinarias ''bracae'' que eran los horteras pantalones propios de los bárbaros que venían del norte; se abrigaban con chaquetones de cuero más adecuados a las frías tierras de los vikingos, y se dejaban crecer los cuidados cabellos cortos hasta que formaban turbulentas melenas descuidadas y sucias -''crines majores''- que creían más varoniles, pero se concertaban con los chicos en lugar de con las chicas, mientras ellas se prodigaban en el lecho con los que aún las deseaban, y sus madres, las castas matronas que las habían concebido y fueron siempre el bastión verdadero de la moral y de la padria, concertaban citas con sus amantes.

Llegaban de todas partes noticias de que los extranjeros de las frías tierras del norte, lugares inhóspitos cubiertos perpetuamente de nieve y hielos, iban llegando en grupos a los ''limes'', huyendo del hambre, y se infiltraban en el Imperio. Los senadores y ''los veteranos'' solicitaban que se reforzaran los destacamentos de la frontera, pero los muchachos se negaban a empuñar las armas. Así es que los políticos, que tampoco querían forzar a los suyos a que fueran, abrieron las oficinas de todas las unidades para que se alistasen los que quisieran. Mas como los adolescentes romanos no lo hacían, comenzaron a hacerlo los extranjeros de los que querían defenderse los romanos previsores.

No sé si esta historia -que no es una historieta- les sugiere a ustedes algo. Pero lo cierto es que cuando los bárbaros se hartaron de colarse por favor, de servir como criados, y de recibir las sobras de las casas opulentas, decidieron conquistar la tierra que habían ya invadido, y hordas hambrientas y salvajes de guerreros del centro y el norte de Europa irrumpieron en las lindes, violentaron las fronteras y penetraron en la que había sido la nación más poderosa de la tierra.

¿Siguen sin atar cabos? Pues busquen a nuestros chicos y pregúntense por nuestro Ejército. Comparen el presente y el pasado tan próximo. Indaguen a quién hemos confiado nuestra defensa. No rechazaré a nuestros hermanos de América. Pero me parece irresponsable y suicida entregar las llaves de nuestra seguridad a quienes nos odian y se organizan para matarnos.

Darío Vidal

07/11/04

 

       Darse al enemigo (07/11/2004 13:18)


Publicado: 06/11/2004


 

EL SEPARATISMO COMO REFUGIO


Si algunos quieren escindirse de España, que es el emblema que les dió significado y la empresa en la que han tenido lecho, pueden planteárselo con todas sus consecuencias. Pero que no invoquen leyendas ni fantasmagorías. Que no reclamen tampoco derechos de autodeterminación que no les asisten ya que no son ni han sido nunca colonias sino participantes activos de un empeño común, acaso mal administrado por un centralismo miope, torpe y disgregador, que ha tratado a todos con idéntico desdén sin excluir a Castilla, callada porque le mintieron que mandaba, mientras se despoblaba y empobrecía.

España es un hermoso proyecto que ha quedado en remedo traicionado, mientras unos alimentaban el recelo y la pugna, y la nobleza primero y luego los políticos pusieran a su servicio un patrimonio hurtado. Es una idea por la que murieron levas de ciudadanos luchando sin armas, sin munición, sin alimentos y con botas que no tenían suela como en África, o con ropas que no abrigaban pero que las vendía un amigo del Ministro. Es un solar de malogrados hombres valerosos que, sabiéndolo, se lanzaban a la muerte navegando en navíos mal mandados como en Trafalgar, o desventrados y podridos como en Cuba.

Un país de gestas desmedidas, protagonizadas también por catalanes, vascos y gallegos, que inscribieron sus nombres en los libros de una Historia deslucida por la intrahistoria más mezquina y vergonzosa de nuestro entorno, mostrando el abismo entre la generosidad y la abnegación sin límites del pueblo, y la rapacidad, la deslealtad y el egoísmo de una indigna clase dominante. Lo más noble de España han sido los españoles: ''Dios, que buen vassallo si oviera buen Señor'', hicieron decir al Cid.

La tendencia de España a la desunión es mérto de un centralismo sordo, ciego, disgregador, egoísta y arbitrario, frecuentemente ejercido con torpeza por periféricos conversos al unitarismo que no han permitido la participación de los demás. A este respecto, resultan ilustrativas las palabras estremecedoras de Joan Maragall su ''Oda a Espanya'' de 1898, transida de patriotismo desengañado: ''Escucha, España, la voz de un hijo que te habla en lengua no castellana'', y que inquiría: ''¿Dónde estás España? No logro verte. ¿No sientes mi voz atronadora? ¿No comprendes esta lengua que te habla entre peligros? ¿Acaso has desaprendido a entender a tus hijos? ¡Adios, España!''

Nadie tachará de tibio este lamento ni el de quien, queriendo, no es requerido ni escuchado para contribuír en el empeño de construirla. Como nadie habrá hallado una declaración de patriotismo y amor a España más encendida que la de Salvador Espriú en ''La pell de brau'' (La piel de toro) cuando demanda: ''Desdenyós de lloances, de premis y de guany,/ treballa amb esforç perquè sigui Sepharad/ per sempre altiu senyor, mai tremolós esclau''. ¿Quién de cuantos se tienen por patriotas nos propone ''trabajar esforzadamente, desdeñando los elogios, los premios y el lucro, para que Sepharad (metáfora de la España inalcanzable) no sea un tembloroso esclavo sino un señor altivo''?

Se comprende que algunos se desentiendan, si solo los nacidos de una casta o una tierra son convocados a esa empresa que debe ser de todos. Algunos reniegan de los suyos al sentirse desdeñados: es la secesión por repudio; el odio por amor. Una triste alternativa de patriotas contrariados.

Darío Vidal

06/11/04

 

       El separatismo como refugio (06/11/2004 14:10)


Publicado: 05/11/2004


 

COMIDA DE HOSPITAL


Ni aún estando en plenitud de forma nos resultaría apetitosa la comida de hospital: ese rancho cuartelero que huele a cebolla recocida y a suela de ternera. Y uno se pregunta si es necesario añadir a las molestias de la enfermedad y la cirujía, el desprecio al gusto, el olfato y aún a lo que pudiera ser grato a la vista.

Hay por lo menos dos vicios hospitalarios derivados de la idea mecanicista de la eficacia, que juzga al enfermo como una máquina averíada que se repara con máquinas y fármacos. Todo lo contrario de lo que opinaba el doctor Marañón cuando sustentaba que no hay enfermedades sino enfermos. Pero esa concepción humanitaria y humanista ha quedado anticuada sin que nos propongan nuevas respuestas. Los sabios del momento han perdido de vista que un enfermo es un ser más débil, humano y vulnerable que nunca; que es un ser necesitado y, si ustedes me lo autorizan, un ser indigente. Y eso no se remedia con máquinas, monitores e incisiones certeras. Hace falta proximidad, cercanía, y aunque al pronto resulte cursi, amor.

Mi admirado paisano el sabio humanista don Pedro Laín Entralgo escribío un esclarecedor ensayo sobre la curación por la palabra, y mi médico el profesor José Bueno Gómez, no solo tiene un opúsculo sobre la necesidad de humana con-pasión en el hombre que cura al hombre, sino que tiene la virtud taumatúrgica de curar con el tacto: le digo, aunque se ría, que me basta con su imposición de manos. La palma de la mano en mi frente o sus dedos en la muñeca, ahuyentan la enfermedad y las molestias con una corriente incontenible de energía y un flujo de complicidad exquisita y de amistad.

Pero pocos entienden ya de sutilezas. Un querido amigo mío, un hermano de los tiempos escolares, me confía con la débil voz enronquecida de los recién operados, que lo peor es la falta de sosiego: el despertar intempestivo de las noches para controlar la temperatura y el pulso, el ametrallamiento de la persiana del ventanal cuando deja entrar la hiriente luz del día, las carreras por el pasillo, el rodar de los carros de las curas y los de las comidas, y finalmente los menús.

Nadie se curará antes, probablemente, por comer algo mejor, pero tal vez un menú más imaginativo y colorista dotaría de más ánimo a los pacientes y les permitiría sobrellevar con más optimismo los largos días de las breves estancias hospitalarias. Es inconcebible que en unos momentos en que se pone, en teoría, tanto énfasis en nuestros malos hábitos dietéticos y nos bombardean con miles de regímenes adelgazantes y de mantenimiento, no aprovechen los responsables de nuestra salud para enseñarnos de qué modo podemos alimentarnos gustosamente y sin excesos, de acuerdo con las nacesidades de cada cual.

Pero este es uno de los extremos en que falla la asistencia sanitaria: si no somos enfermos sino enfermedades, no hay por qué singularizar la dieta. Claro que dejando de lado estas sutilezas, nadie se ha propuesto siquiera procurar alimentos un poco más apetitosos y variados para los enfermos y los brevísimos convalecientes, carentes por lo general de gana de comer.

El Nobel Linus Pauling pionero de la medicina ortomolecular, acusaba a los medicos de los hospitales del escaso mimo que ponían en la prescripción de las minutas. Alguien dijo alguna vez: sopa, verdura con patatas, pescado hervido y carne a la plancha. Si acaso un yugurcito con galletas, y punto. En nombre de mi viejo amigo convaleciente, solicito piedad.

Darío Vidal

05/11/04

 

       Comida de Hospital (05/11/2004 01:58)


Publicado: 04/11/2004


 

EL COLOR DEL CRISTAL


Ortega y Gasset elaboró todo un sistema de pensamiento basándose en la contingencia del punto de vista, en la relatividad de la perspectiva. Decía que cada uno de nosotros tiene una idea distinta de la realidad según sea su situación, su condición, su formación, sus intereses y, en fin, ''su circunstancia'', de tal manera que una serie de observadores situados en torno a una estatua tienen una percepción muy distinta de su realidad, del mismo modo que los alumnos esparcidos por el aula de pintura reflejan al modelo de manera muy distinta.

Mucho antes, nuestra sabiduría popular incorporó al acervo colectivo aquellos versos del fabulista que suscriben esta teoría de un modo más radical y disolvente: ''En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira; / todo es según el color / del cristal con que se mira.'' Así es que, por una vez, coinciden el pensamiento del filósofo y la opinión del común de las gentes.

Los líderes más sanguinarios de la ETA, como Pakito, Makario, Pedrito de Andoaín y otros tres ilustres criminales, el primero de ellos responsable del asesinato de ''Yoyes'' por haber sugerido el cese de los atentados de la banda, acaban de enviar una carta desde la carcel sugiriendo el cese de los atentados de la banda. Cómo cambian los tiempos y qué raros colores los de los cristales de la cárcel. He aquí a los inductores de los asesinatos de los disidentes o los críticos, haciendo méritos para acortar su permanencia en los hoteles del Estado, en los que se hallan incómodos pese a gozar de un estatuto especial que les permite vivir en celdas mejoradas y más confortables que las del resto de los reclusos -¿por qué?-, tener radios, poder ver la tele, disfratar de visitas y tener actividades sociales. Cabe pensar lo que debía ser la prisión de los '40, en la soledad y el aislamiento, sin periódicos, radio, televisión ni apenas comida.

Decía Jardiel Poncela con su ironía hilarante, que ''la sal se disuelve en agua, la grasa se disuelve en alcohol y las mujeres se disuelven en dinero''. Cabría añadir que los criminales se disuelven en la cárcel. Y eso, naturalmente, le molesta sobremanera a Arnaldo Otegui el batasuno que desautoriza la carta firmada por los internos porque asegura que la han escrito bajo las presiones de la policía o sometidos a tortura. Cabe suponer el efecto corrosivo que debe producir en los aprendices de asesino de las escuelas, la estrepitosa caída del imaginario ''abertzale'' de los Santos Padres de la Iglesia Etarra Reformada. Pero el caso es que los un día paladines de la causa, aseguran que lo sensato es reconocer el fracaso de ''la lucha armada'' en el País Vasco. Es como si el padre Escrivá de Balaguer se hubiera ido a vivir con Marilyn Monroe. Dicho sea con el mayor respeto y sin ánimo de herir.

Tal es la alarma generada, que lo mismo que monseñor Uriarte hace unos días estuvo jaleando a ''los patriotas'', Setién, elevado a la dignidad episcopal por Franco, ha dado otro paso al frente para predicar la desobediencia civil contra el Estado Español por su ''grandeza moral revolucionaria''. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. ¡Y ''a ver quién la hace más gorda''!

Debe ser muy duro ver cómo se disipa el esfuerzo de tantos años de predicación y apostolado por culpa de seis apóstatas cobardes a los que ni siquiera amenazan con mandar a los leones.

Claro que de la calle a la carcel cambia mucho el color del cristal.

Darío Vidal

04/11/04

 

       Elcolordelcristal (04/11/2004 16:14)


 

INCONCEBIBLE


Los paises árabes comienzan a decir que Bush no quiere defenderse del terrorismo sino aniquilar a los países árabes. Una apreciación que debiera hacer temblar a los norteamericanos y les convendría desactivar. Irán se tienta la ropa y los paises de la zona ponen sus barbas a remojar. Los judíos, sin embargo, han saludado el triunfo del candidato republicano como una victoria propia y la izquierda francesa ha denunciado que el 2 de noviembre del 2004 se recordará como ''el martes negro de la Democracia''.

Inconcebible, inaudito, increíble e inexplicable, son algunos de los modos con que ha adjetivado la mayoría de los moradores del planeta y casi la mitad de los ciudadanos del país, el resultado de los comicios que han hecho de George W. Bush el 44º presidente de los EE.UU. No es para menos.

El candidato reelegido, accedió al Despacho Oval hace cuatro años tras una campaña mediocre y un escrutinio bochornoso que adquirió tintes realmente sonrojantes en Florida, de donde es gobernador su hermano Jeb. Seguramente aquel episodio no pasará inadvertido en los anales del país pero lo dió el triunfo al segundo Bush de la Historia.

Al iniciarse el recuento de votos en estos últimos comicios, han desaparecido en un vuelo treinta mil papeletas depositadas no recuerdo ya en que Estado y se han denunciado otras irregularidades estrepitosas, pero como pese a ello parece que la ventaja del ganador era indiscutible, el señor Kerry ha renunciado a poner en marcha la máquina jurídica de su partido. Ha debido experimentar la misma incredulidad de quienes, utilizando la razón o un supuesto conocimiento del alma humana, pensaban que el tejano iba a perder.

Si la credibilidad de los políticos se contuviese en un carnet por puntos, como el que quieren imponernos para conducir, el señor Bush no podía exhibir peor ''curriculum''. Después de un acceso al poder cuestionable y más que cuestionado, ha metido a su país y al mundo en dos guerras para favorecer sus negocios petrolíferos, la de Afganistán y la de Iraq luego, para distraer del fracaso de la primera aduciendo pretextos falsos y reconocidas mentiras, como que Sadam Husein, su presidente, poseía armas de destrucción masiva y constituía un peligro para el mundo. Un equipo de expertos inspeccionaron el país entero y no hallaron nada. Y entonces reconoció que efectivamente no tenía nada pero que si lo hubiese tenido no habría vacilado en utilizarlas. Una carcajada de argumento si no hubiese sido por el horror, el sufrimiento y la muerte. Luego se descubrieron las torturas sistemáticas y jerarquizadas de la cárcel de Abú Ghraib, se destaparon los viejos negocios con la familia de Bin Laden ya desde el tiempo de los abuelos, y los vuelos desde EE.UU. hasta Arabia Saudí, tras el horrible atentado contra las Torres Gemelas el 11 de Septiembre, sin que nadie los estorbase, para repatriar a los miembros del profeta ''salafista''.

Entre tanto se ha destruido un millón de empleos, las arcas del Estado están practicamente en bancarrota, muchas personas no van a poder vacunarse este invierno contra la gripe por falta de dinero, las familias no llegan a final de mes. ¿Un cadáver político? Pues no. En una encuesta mientras se realiza el escrutinio, sus votantes elogian su patriotismo y su ejemplo moral. Increible.

Que Dios proteja a los EE.UU. de América ¡Y a nosotros!

Darío Vidal

03/11/04

 

       Inconcebible (04/11/2004 00:18)


Publicado: 03/11/2004


 

COOPERAR CON EL TERROR


El terrorismo tiene como meta el terror. Se propone aterrorizar, asustar, angustiar, neurotizar y deprimir. Es una guerra psicológica encomendada a los cobardes. No piensen que tomo a broma un asunto tan serio. Tampoco es una tautología, porque a veces no parecemos tener esa idea tan clara. En pura técnica filosófica -Dios me perdone la expresión- hay que retornar hasta lo obvio para poder construir un argumento.

Veamos. El terrorismo se propone generar terror, sembrar el recelo, la desconfianza y el miedo. El terrorismo no se propone ensangrentar las calles, volar edificios, ni matar a nadie. Se propone conquistar el poder ilícitamente por medio de la inseguridad, el estrés de la continuada alerta, el súbito sobresalto, desestabilizador y el temor por la integridad de los nuestros: se propone y suele conseguir que abolamos la normalidad dificultando la existencia, que la gente no repose en paz, volver loca a la población, sumir a los individuos en la soledad y mandarlos al psiquiatra.

Ahora bien. ¿en qué consiste el terror, dónde anida, cuál es su más hondo detonante? La última fuente del miedo está en la muerte y en cuanto la preludia y la acompaña, como el sufrimiento y el dolor. Por eso los terroristas no matan por matar, salvo en casos muy contados y excepcionales que todos recordamos; matan para aterrorizar. El terrorismo no es un fin sino un medio. Pero para aterrorizar hay que exhibir la muerte, mostrar la sangre, exponer los destrozos, enseñar los niños huérfanos, las novias desoladas y las viudas sin sin futuro, con objeto de transmitir a cada individuo que él puede ser el próximo. El próximo en llorar o el próximo en morir con ese género de muerte obscena, pública y descarnada; con esa fea muerte impúdica de muñeco maltratado y roto, tan diferente del previsible último sueño, vivido como un trance íntimo y recatado por las blancas sábanas. Por eso mata el terrorismo.

Sin embargo, es posible que no existiese ese abyecto comercio del terror si no se difundiesen sus hazañas, si nadie diese a conocer sus mensajes, cosa por el momento impensable si no queremos caer en el imperio de la censura. Pero va a ser inevitable plantearse cuál ha de ser el tratamiento informativo de este horror, sin negarlo pero procurando no secundar los intereses de los criminales.

En ese sentido, me parece que George Bush ha hecho un flaco favor a su país pensando solo en sus intereses y convocar a los ciudadanos al miedo como los sindicatos convocan a una manifestación, para que la incertidumbre y la desazón se tradujesen en votos. Una sociedad aterrada es una sociedad dócil. Pero no tonta. Y algunos ciudadanos se habrán preguntado de qué sirve el Estado cuando el 'Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los EE.UU.' exhorta a la población a que adquiera armas para su autodefensa -¿y el Ejercito?- sobre todo cuando les amenaza con armas atómicas, virus y bacterias que son enemigos contra los que los rifles son ineficaces.

Un gobernante no puede hacerle el juego al terrorismo. Debe trabajar con calma, sigilo y eficacia, disimulando el miedo para infundir confianza. Sembrar el terror entre los propios no es una irresponsabilidad: es un crimen y se llama terrorismo. Y es indecente, si no criminal, encender el miedo aunque no sea más que con el noble propósito de que le voten a uno.

Darío Vidal

03/11/04

 

       Cooperar con el terror (03/11/2004 00:16)


Publicado: 02/11/2004


 

LA CONSTITUCIÓN FANTASMA


No soy más que un hombre de pueblo, o un hombre del pueblo si nos ponemos demagógicos, pero creo con toda humildad que tengo derecho a saber que voy a ganar y a perder perteneciendo a ese país que acaban de crear con la promulgación de la Constitución Europea, que es tanto como aceptar y construir una nueva patria, de la que la nuestra nativa no va a ser más que una provincia.

Quien me haya leído sabrá de mi vocación europeísta, pero también de mi recelo hacia un nuevo viejo Estado decimonónico y de una Europa asentada en modelos superados de los que hemos extraído ya todo su fruto. Nos hace falta una realidad realmente eficaz para este tiempo y los venideros, aunque no vaya más allá de otros cien años. Y para eso los políticos habrían de haber tenido la humildad de convocar a los filósofos, a los juristas y a los intelectuales europeos para que les hubiesen ayudado a inventar la nueva fórmula.

Sin embargo, lo más desalentador son las viejas maneras, las fórmulas vetustas y autoritarias de los mandamases del Continente, que se hallan más cercanos al Despotismo Ilustrado que a la idea de Democracia. Y ya sabemos que el Despotismo paternalista y bienhechor, decidido a tutelar la suerte del pueblo, su felicidad y su desarrollo, pero sin escucharlo ni contar con él, puede ser -y de hecho lo es-, una coartada para que los amos hagan impunemente lo que les de la gana. Esto es, para instaurar una verdadera Tiranía. Véase sino lo que sucede en EE.UU so capa de Democracia, con los políticos atentos a sus negocios y los medios de comunicación prácticamente comprados por los lobbys, lo que convierte al Gobierno del Pueblo en una burla, un sarcasmo y una estafa.

¿Es ésto lo que nos propone la Unión Europea? Si así es, habremos de clamar al cielo como aquel devoto peregrino cuyo carrito de inválido se precipitó en Lourdes pendiente abajo: ''¡Virgencita: que me quede como estaba!''

No es solo un chiste, es una parábola. O si prefieren quitarle hierro, una metáfora. Porque si los dirigentes de la Unión Europea piensan reproducir en ella los caducos Estados napoleónicos, con sus sabidos defectos ampliados a escala, nos va a ir mal: para ese viaje no hacen falta alforjas. Y si lo que pretenden es recuperar el Despotismo del siglo XVIII, peor.

Vean como tenemos motivos para sentir aprensión: nuestros representantes firmaron el viernes la Constitución; dentro de unos meses convocarán un referendum para que corroboremos su decisión y nos adhiramos a lo que firmó el presidente de nuestro Gobierno en Roma, y por último, si tienen tiempo y se acuerdan, nos darán a conocer el texto de la Constitución para que sepamos qué firmaron nuestros políticos y qué es lo que nosotros hemos apoyado con tanto entusiasmo. No deja de ser una cortesía por su parte. Una cortesía que hay que agradecer.

Sin embargo a mi me parece que el proceso debiera haber sido inverso: primero tendríamos que haber conocido y debatido el texto los ciudadanos, aprobarlo luego en referendum y autorizar a nuestros representantes a que lo firmaran posteriormente. Pero la Democracia comienza a estar anticuada como prueba el comportamiento de la Primera Gran Democracia del Mundo.

Así es que comenzamos mal. Si la nueva Europa va a ser así, que me busquen en otra parte. Gracias y buena suerte.

Darío Vidal

02/11/04

 

       Una Constitución confidencial (02/11/2004 11:54)


Publicado: 01/11/2004


 

CONFUSIÓN DE DIFUNTOS


El umbral del otoño tuvo en otro tiempo tres emblemas: la aparición de las castañeras, las representaciones de Don Juan Tenorio en todas las poblaciones en que había teatro, y las jornadas de homenaje a nuestros antepasados: Todos los Santos, la Noche de Ánimas y el Día de los Fieles Difuntos.

La Noche de Ánimas o de Difuntos se rezaban en familia tres partes de rosario, que iban pasando con castañas asadas y ''huesos de santo'', ese mazapán tan parecido al turrón, mientras los mayores contaban anécdotas y hazañas de los que se fueron, entre la curiosidad admirativa y el jolgorio de los niños. Nada especialmente macabro. Pero como la procesión iba por dentro, los pequeños preparaban para conjurar su propio miedo unas cabezas monstruosas con que dar miedo a los demás, vaciando calabazas cogidas en el propio huerto que tallaban con facciones humanas o apariencia de calavera e iluminaban por dentro para que el temblor de su difusa luz interior y la que se escapaba por entre sus dientes y sus ojos, les diese una apariencia fantasmal cuando se descubrían en el recodo de una escalera, al fondo de un pasillo oscuro o dentro de un armario. Pero como no había televisión, los niños eran tan ignorantes que no sabían que celebraban una cosa inventada por otros llamada ''Halloween''.

Un otoño comenzaron a no salir las matriarcales castañeras porque los ayuntamientos querían forrarse con ellas o tal vez hacerlas desaparecer porque a su juicio afeaban la pulcra alineación de las esquinas, y así terminaron por quedarse en casa. Una indiscutible victoria de la modernidad para una sociedad ramplona y pueblerina. Años después, sin que nadie supiese dar razón de tal mudanza dejó de representarse el Tenorio en los mejores teatros, que se llenaban por estas fechas, y los restantes dejaron de ponerlo para no quedarse atrás.

No han quedado del incipiente otoño más que los días de Difuntos aunque sin el toque piadoso de los rosarios y apenas el de los ''huesos de santo'' que se comen a deshora, y no en familia la Noche de Ánimas para endulzar avemarías. Pervive el culto a nuestros muertos y el piadoso homenaje de unas flores que llevamos al Camposanto para testimoniar el llorado recuerdo, saludar a los vecinos, reencontrar las viejas lápidas y descubrir otras que han dejado en un año la guadaña del frío, el rigor del estío, y la curva taimada que ocultaba otro coche.

Pero dentro de nada no van a quedarnos ya ni los Difuntos. Empeñada en no dejar memoria de su paso, nuestra generación ha sustituído la piedra y el ladrillo por el cemento deleznable y fungible primero, y luego por aluminio y cristal; los libros cosidos, por otros de lomo encolado cuyas hojas aventará el vendaval al caer la primera bomba; los alzados en papel cebolla por planos virtuales, y los legajos, por documentos digitales definitivamente fiables aunque tal vez demasiado sensibles al calor, al frío, al magnetismo, a los campos eléctricos, a la agresión del polvo y a otros agentes que todavía ignoramos.

Y finalmente hemos renunciado al consuelo acaso mágico pero tan humano de conservar en la tierra los huesos de nuestros padres para ir de vez en cuando a pedirles consejo. Ahora los quemamos y esparcimos sus cenizas -una práctica que durante siglos se consideró una maldición- para no poder hallarlos. Pronto juzgaremos impúdico y soez conservar esa basura en una tumba. Y no nos quedarán de estas fechas y esta época ni siquiera los Difuntos.

Darío Vidal

01/11/04

 

       Confusión de Difuntos (01/11/2004 12:11)